Transcripción – Las vidas de Marilú [Parte 1]

Transcripción – Las vidas de Marilú [Parte 1]

[Jorge Caraballo]: Hola, soy Jorge Caraballo, Editor de audiencias en Radio Ambulante. Y antes de empezar tenemos dos noticias: una, es que nuestra temporada está llegando a su fin y, dos, es que vamos a hacer un episodio especial con ustedes. Es un episodio en el que vamos a responder cualquier pregunta que tengan sobre Radio Ambulante. Pueden preguntarnos lo que quieran: desde algo que no les haya quedado claro de una historia, hasta  lo que nos gusta hacer cuando no estamos haciendo podcasts.

Para dejar sus preguntas ingresen  a radioambulante.org/pregunta. Nosotros seleccionamos y hacemos este episodio con ustedes y para ustedes. Muchas gracias: radioambulante.org/pregunta. ¡Chao!

[Daniel Alarcón, host]: Bienvenidos a Radio Ambulante desde NPR. Soy Daniel Alarcón.

[Ana Marilú Reyna Castillo]: Lo que recuerdo de esa noche es que empiezo a escuchar golpes muy fuertes. Me despierto. Mi marido estaba alzando la voz diciendo: “¿Quién está ahí? ¿Quién está ahí?”.

[Daniel]: Ella es Ana Marilú Reyna Castillo, conocida como Marilú. Es mexicana, pero desde el 2011 vive en España.

[Marilú]: Yo salgo de la habitación corriendo a la habitación de los niños y de noche, pues, está todo oscuro. Es que no había ni luz ni nada. Entonces, cuando llego aquí lo primero que veo son luces y cuando veo las luces pienso: “Nos están robando”. Fue lo que pensé en ese momento. Y luego cuando ya escucho que están más cerca y que veo las armas más largas, me dice: “¡Guardia Civil, tírese el suelo!”.

[Daniel]: Durante las primeras horas del 3 de mayo del 2016, agentes de la Guardia Civil entraron al apartamento de Marilú y de su esposo, Aziz Zaghnane. Marilú no entendía qué estaba pasando. Pero apenas pudo, habló con uno de los agentes.

[Marilú]: Le pregunto: “Pero, ¿qué… qué ha pasado?”. Y me dice: “Luego se lo vamos a informar”. Eh, dijo: “Pero de momento su marido está detenido”. Y yo: “Pero, ¿por qué está detenido?”. Digo: “¿Qué ha hecho?”. Y me dice: “Se le acusa de un delito de terrorismo”. Y le digo: “¿¡Qué!?”. Dije: “Pero, ¿qué me estás diciendo? ¿Y en qué se basa?”. Le dije: “¿En qué se basan para decir eso?”.

[Daniel]: Un delito de terrorismo. Aziz era uno de cuatro hombres que la Guardia Civil estaba deteniendo ese día en la comunidad de Madrid. Lo acusaban de liderar un grupo que distribuía propaganda a través de internet, que captaba y radicalizaba a personas para unirse a la causa yihadista.

[Marilú]: Entonces, yo les pregunto: “¿A dónde se lo van a llevar?”. Y no me quisieron decir. Me dice: “Ya luego se le informará. Luego se le informará”. Pues total, esa fue la última vez que le vi.

[Daniel]: Hoy, la historia de Marilú. De cómo una mexicana, cinco años después de mudarse a España, llega a encontrarse en esta situación —con su casa llena de agentes, con su esposo detenido por supuestos cargos de terrorismo— y todo lo que vino después.

Nuestra editora Silvia Viñas nos cuenta.

[Silvia Viñas]: Marilú es de Monterrey. Tiene 39 años y vive en Pinto, un municipio de unos 50.000 habitantes a 20 kilómetros al sur de Madrid.

Después de varios meses comunicándonos por WhatsApp, a finales de mayo del 2018 viajé a Madrid para entrevistarla. Nos encontramos en la estación de tren de Pinto y caminamos hasta su casa, un apartamento interior, sencillo, muy ordenado y silencioso. Marilú estaba sola. Sus hijos —dos niños de seis y tres años— estaban en Marruecos, con sus suegros.

Antes de empezar la entrevista, Marilú fue a la cocina y regresó con una bandeja. Traía un tipo de galletas que le habían mandado sus suegros desde Marruecos; también jugo y agua, pero solamente un vaso, para mi. Es que la visité en pleno Ramadán, el mes en el que los musulmanes ayunan desde el alba hasta la puesta del sol, todos los días, y Marilú estaba ayunando.

[Marilú]: Sí, sí. Soy musulmana, mujer, mexicana y musulmana. Que no me vea Trump (risa).

[Silvia]: Su proceso de conversión al islam fue largo y complejo. Creció en una casa muy católica. Su mamá, en particular, era muy devota.

[Marilú]: Ella era de todos los primeros viernes de cada mes, pues al Sagrado Corazón de Jesús, los domingos ir a misa y todo eso. Entonces, como que nos empezó a inculcar eso.

[Silvia]: Y ella, claro, hizo la primera comunión.

[Marilú]: No lo cuestionaba, ¿sabes? Era… lo… lo hacíamos porque todo el mundo lo hacía. O sea, no era… de que yo entender realmente qué era lo que estaba pasando.

[Silvia]: Cuando tenía 11 años su abuela falleció. Eran muy cercanas; su abuela la cuidaba mientras sus papás trabajaban. Dice que era como su madre. Y su muerte le hizo cuestionar algunas cosas, como por qué las personas se enferman o si Dios es justo. Dos años después, su papá cayó enfermo y tuvieron que hospitalizarlo y Marilú volvió a hacerse las mismas preguntas. Pero en su casa siguieron inculcándole la fe católica —quizás incluso más, por la situación en la que estaban.

[Marilú]: De hecho hubo una temporada, después de que mi padre sale del hospital, que estábamos… todos los días era: a rezar el rosario. Entonces, pues así fui creciendo, ¿no? Con esa idea de que Dios existe pero que… a la vez es como que un Dios que está lejos, ¿sabes? ¿Por qué nos pasan estas cosas a nosotros?

[Silvia]: En su adolescencia Marilú comenzó a escribirle cartas a Dios, casi como un diario. Me leyó algunas, como una del 16 de abril del 95.

[Marilú]: 16 de abril del 95. Fíjate, 95. Cuánto tiempo ha pasado.

[Silvia]: Marilú tenía 16 años.

[Marilú]: Dice: “Gracias, Dios, por todo lo que me has dado, por los momentos que vivo cada día de mi existencia, por sentir el amor que me tienes aunque a veces, Dios, no te lo demuestro por mi actitud hacía mis hermanos”.  Qué fuerte.

[Silvia]: En esa carta pide perdón, no solo por ella, sino por las personas que ella dice que se dejan llevar por las cosas materiales. Y lamenta la violencia que hay en el mundo.

[Marilú]:Sé que estamos viviendo los tiempo de Noé, que pronto vas a venir a salvarnos. Espero tu llegada y que me lleves a vivir a tu reino”.

[Silvia]: Otra carta, de casi un mes después.

[Marilú]: Dice: “Sabes…”. Dice: “Siento…”. Estoy llorando, qué fuerte. Dice: “A veces siento un vacío dentro de mí. Me siento sola, con ganas de llorar. Pero sé que tú estás conmigo y nada malo me pasará. Siento tristeza por mis hermanos que son más desdichados que yo”.

[Silvia]: Le pregunté por qué le emocionaba tanto esa carta.

[Marilú]: Me emociona porque tenía años de no leerla, la tenía aquí guardada en la Biblia. Y me emociona porque aquí en las primeras líneas decía que en ese entonces me sentía vacía y yo te puedo asegurar que tengo diez años de no sentirme vacía. No me siento vacía. Y eso es lo que me anima, ¿sabes? De decir: alhamdulillah, alhamdulillah.

[Silvia]: “Alabado sea Dios”.

[Marilú]: He encontrado lo que yo andaba buscando.

[Silvia]: Tres años después de escribir esas cartas —en el 98, ya con 19 años y estudiando psicología en la Universidad Autónoma de Nuevo León— Marilú se sentía un poco inquieta, sin saber qué iba a pasar con su vida cuando llegara el cambio de milenio. Todavía sintiendo ese vacío al que se acaba de referir. Y un día, un compañero de la facultad la invitó a un retiro católico. Dice que ahí su fe empezó a ser más genuina.

[Marilú]: O sea, decir: “Dios está siempre”. Entonces ahí es donde yo empiezo a leer más la Biblia y te digo esta Biblia que yo… que yo tengo aquí, pues, fue esa primera Biblia que yo llevé.

[Silvia]: Me mostró esa Biblia. Es pequeña pero gruesa, de tapa azul. En el desgaste de las páginas y de la tapa se nota que ha sido leída y estudiada, cargada por años en bolsos o mochilas.

Después de ese retiro, Marilú empezó a involucrarse más con la Basílica de Guadalupe de Monterrey. Mientras seguía estudiando en la universidad, ayudaba a los sacerdotes, a las monjas, daba charlas a colectivos vulnerables de la ciudad. Y le encantaba.

[Marilú]: El estar en contacto con la gente era como que me llenaba. Me llenaba mucho, porque una sola palabra puede cambiar la perspectiva de una persona. Y bueno, pues así fue todo es procedimiento. Todo ese proceso de ir creciendo, irme formándome tanto en lo profesional como en lo espiritual.

[Silvia]: Su plan era ir en misiones católicas cuando terminara la carrera. Pero se empezó a preguntar…

[Marilú]: “¿Y si lo mío es ser monja? ¿Es dedicarme por completo a Dios?”. Y empecé ese proceso.

[Silvia]: Tomó cursos e incluso fue a un retiro de una semana con jesuitas. Pero no llegó muy lejos en ese proceso vocacional. No por falta de fe o compromiso de su parte, sino porque pasó algo que la desilusionó.

Marilú me contó que un seminarista —un hombre que estaba preparándose para ser sacerdote— empezó a acosarla. Cuando ella lo rechazó, él la acusó a ella de estar coqueteando con él. Marilú dice que el director del proceso vocacional le creyó a él. Dice que le pareció machista, que le abrió los ojos a la jerarquía que existía en la iglesia. Fue muy duro aceptar que ser monja no iba a ser para ella, por más que lo quisiera. Pero todo esto no hizo que se alejara de la iglesia o de la religión, al contrario: empezó a ir más a misa, a confesión.

[Marilú]: En ese entonces ni por aquí se me pasaba por la mente que me iba a cambiar de religión. Es que jamás lo pensé, jamás.

[Silvia]: Empezó a ejercer como psicóloga y durante una de sus terapias se encontró con la coordinadora de un colegio católico en el que Marilú había dado charlas religiosas. Necesitaban una maestra de catequesis y la coordinadora le ofreció la posición a Marilú. Ella aceptó. Es que combinaba dos cosas que le gustaban: trabajar con niños y hablar de Dios.

Aunque ya no estaba en el proceso para ser monja, Marilú siguió estudiando. Se anotó en un curso sobre la Biblia y en una clase el maestro dijo que de los hijos de Abraham —Isaac e Ismael— saldría una gran descendencia. Marilú tenía claro quiénes eran la descendencia de Isaac: la casa de Israel, los judíos; pero quería saber sobre la descendencia de Ismael. Entonces fue a preguntarle a un sacerdote en quien confiaba.

[Marilú]: Y me dice: “¿No lo sabes?”. Y le digo: “Pues, no”. Dijo: “Pues son los musulmanes”. Y yo: “¡¿Cómo?!”. Sí, yo el concepto que tenía de los musulmanes era el 11 de septiembre, digo, terrorismo y todo eso. ¿Cómo puede haber una gran descendencia por parte de ellos? Y, bueno, así quedó.

[Silvia]: En el 2007 hubo un foro de las culturas en Monterrey. Fueron varios representantes de diferentes religiones. Las actividades y los eventos se enfocaban en cuatro temas: diversidad cultural, sustentabilidad, conocimiento, y paz.

[Marilú]: Y para mi sorpresa había muchos stands de todas las religiones y había uno que decía “Islam”. Entonces, como iba preguntando uno por uno, porque dije: “Esto me va a ayudar para mi clase”.

[Silvia]: Como maestra de catequesis tenía que enseñar sobre las tres grandes religiones monoteístas: el judaísmo, el islam y el cristianismo. Entonces, se acercó al stand de los musulmanes.

[Marilú]: Y resulta que ahí entablamos un debate como de una hora. Que luego mi madre me decía: “Marilú, ya por favor vámonos que se está reuniendo mucha gente”. Y yo: “No, que espera, que tengo dudas, que tengo que preguntar”.

[Silvia]: Lo que más le sorprendió era que hablaran español, que fueran mexicanos, de Monterrey.

[Marilú]: Como que no cuadraba en mi cabeza. O sea, siempre ubicas… bueno árabes allá, muy lejano. No alguien que esté ahí cerca. Entonces empecé a platicar con ellos, les contaba mis dudas. Les decía: “Bueno, sí, pero ustedes son terroristas” (risa). O sea, directo.

[Silvia]: ¿Les decías directamente?

[Marilú]: Directo sí, sí. Dijeron: “No, no, no. El islam nada tiene que ver con el terrorismo, el 11 de septiembre… eh, no sabemos qué es lo que haya pasado”. Dijo: “Pero eso nada tiene que ver con el islam ni nada de esto”. Y yo: “Bueno, vale”.

[Silvia]: Y le aclararon un punto que para Marilú era lo más importante: que creían que solo hay un Dios. También le explicaron que para ellos Jesús no es Dios ni el hijo de Dios, pero sí un profeta.

[Marilú]: Le dije: “A ver, platícame un poco más sobre eso”. Y bueno empezamos a platicar y luego me dice: “Mira, yo no te puedo platicar mucho porque yo no te quiero confundir ni nada”.

[Silvia]: Le dieron libros y folletos para que estudiara. Marilú volvió al otro día y le dieron otro libro. Empezó a leer y estudiar todo lo que le dieron y unas semanas después fue por primera vez a una mezquita, a la única de Monterrey. Su propósito inicial al acercarse a los musulmanes en ese foro —agarrar material para su clase— había cambiado. Ya era algo más.

Se empezó a juntar más con ellos, a hacer amigas musulmanas y siguió estudiando, tanto del islam como del catolicismo. Le pedía libros sobre la historia de la iglesia católica al sacerdote.

[Marilú]: Entonces empiezo a leer eso y digo: “¡Oh!”. O sea, todo lo que yo había creído se ha ido desvaneciendo, que no lo podía creer.

[Silvia]: Se empezó a desencantar del catolicismo, pero igual seguía enseñando la religión católica en un colegio.

[Marilú]: Y bueno, en esa época —estamos hablando que era mayo— ellos tenían que hacer la confirmación. Y cuando los estaba preparando yo entro en conflicto conmigo misma. Dije: “Pero, entonces, ¿qué les estoy preparando?, ¿si yo ya no creo en esto?, ¿si tengo dudas?”. Y esa fue una época horrible de mi vida. O sea, fue… le llaman desierto espiritual. Donde estás como: “A ver, ¿qué está pasando realmente? Todo lo que me han enseñado, lo que me han inculcado, lo que he aprendido, o lo que yo sabía resulta que no es así”.

[Silvia]: Entonces Marilú decidió alejarse de todo.

[Marilú]: Yo ya no quise ni ir a la iglesia, ni hablar con los musulmanes. Dije: “Esta es una decisión únicamente de Dios y mía”. Y empecé a orar, yo solita en mi habitación.

[Silvia]: No quería que nadie la influyera. Ya había leído, ya había investigado, ya había conversado sobre sus dudas tanto con los musulmanes como con el sacerdote. Era el momento de tomar una decisión. Después de unos tres meses, dice que se dio cuenta que…

[Marilú]: Decía: “Entonces ellos tienen razón”, en este caso los musulmanes. “Es que ellos tienen la razón”. Y ya cuando ya estaba segura realmente de que Jesús no es Dios. Fue cuando dije: “¿Sabes qué? Pues quiero ser musulmana”.

[Silvia]: Ahora tenía que contarle a su familia. Sabía que no iba a ser fácil.

[Marilú]: Y les digo: “¿Sabes qué? Pues yo creo que el islam es lo que yo quiero”. Mi madre me dijo: “¿¡Qué!? ¡No! ¡Ya te han lavado el cerebro esta gente! ¿Qué quieres que te maten?”. (risas) Le digo: “Nadie me va a matar”. Dije: “Nadie me va a matar”.

[Silvia]: Le dijo a su mamá que ese tipo de prejuicios —los mismos que ella había tenido hasta meses antes— eran solo eso, prejuicios.

[Marilú]: A cada argumento que ella me decía, le decía: “Vale, vamos a ver”.

[Silvia]: Por ejemplo, sobre el velo.

[Marilú]: Es que la gente dice: “Ah, es que la musulmana se cubre el cabello”. No, es que no es que se cubre el cabello, es que cubre el aura y el aura para la mujer va desde la cabeza hasta los pies. El aura del hombre es diferente: va del ombligo a las rodillas. Será machista, será lo que quiera todo mundo decirle, pues pensarán lo que quieran. Pero si Dios lo ha ordenado de esa forma, yo no soy para cuestionarle lo que Dios ordena. Ya si las otras personas están inconformes, pues bueno cuando se mueran pues que le pregunten a Él (risa).

[Silvia]: Le dijo a su mamá que le gustaba cómo adoraban a Dios, que había un respeto que ella sentía que en el catolicismo se estaba perdiendo.

[Marilú]: Y me decía: “Bueno, haz lo que quieras. ¿Y te vas a tener que vestir así? ¿Vas ir a andar toda tapada y no sé qué?”. Le dije: “Vamos por partes”. No, no es entrar así en el paquete: poco a poco, poco a poco. Pero bueno, desde que los conocí a los musulmanes hasta que yo dije: “¿Sabes qué? Esto es lo mío”, pasaron nueve meses.

[Silvia]: El 4 de julio del 2008 Marilú renunció a su trabajo como catequista y al otro día —el 5— se volvió oficialmente musulmana. Hizo lo que se llama “la shahada”.

[Marilú]: La shahada es la profesión de fe, decir: “ilāhaillā-llāhu Muhammadun rasūlu-llāh, atestiguo que no hay más dios que Dios y que Muhammad es su profeta.” Pero es que no se dice de dientes para afuera, se tiene que creer.

[Silvia]: Ese día la acompañó un grupo de unas ocho o nueve personas: algunos mexicanos musulmanes, un marroquí y, según recuerda, un iraní. La comunidad musulmana en Monterrey es pequeña pero muy diversa. Hay una mezquita, el Centro Cultural Islámico del Norte. Su vocero —Sergio Orta— me contó que hay unas 200 personas en la comunidad, entre mujeres, hombres y niños. La mayoría son extranjeros; mexicanos hay unos 60. Y ahora ella era parte de esa pequeña comunidad.

Pero, ¿qué significa ser musulmana en México? En el caso de Marilú, era sentir que todos te estaban mirando. Es pasar a formar parte de una minoría minúscula en un país católico y cristiano. Es sentir un cambio en cómo te tratan, sobre todo cuando usas el velo.

[Marilú]: Yo empecé a usar el velo de una manera progresiva, ¿sabes? Yo de recién que hice mi shahada, pues no lo usaba todos los días. En México, en un país donde no… el islam no es una religión que se conozca mucho, pues llamas demasiado la atención. Y no es fácil, sobre todo para los trabajos, ¿sabes?

[Silvia]: Pero pasaba el tiempo y Marilú se sentía más cómoda con su nueva identidad. Cada vez aprendía más sobre el islam y cada día se sentía más segura de sí misma. Pero faltaba algo.

[Marilú]: Yo sabía, dentro del islam, uno completa su… la religión cuando se casa. Entonces en el islam… pues eso. Hay que… el celibato no está concebido.

[Silvia]: En el islam, el matrimonio es un paso esencial para poder seguir progresando como musulmán. Aunque Marilú dice que no tenía apuro, sabía que algún día se casaría. Tampoco es que fuera muy fácil conocer a muchos musulmanes de su edad en Monterrey. Entonces, con sus nuevas amigas, acudían a internet.

[Marilú]: Bueno, las chicas entrábamos a páginas de estas de… para buscar marido y cosas de esas. Y decías: “A ver, este el de la foto nada que ver con lo que describe”. O sea… (risa).

[Silvia]: Son páginas para musulmanes.

[Marilú]: Ajá, sí, sí. Son páginas para musulmanes. Entonces, leías ahí la descripción y veías la foto y decías: “Este dice que tiene 41 años pero tiene una carita de un niño de 18”. O sea… O gente que se veía así muy guapa y que tú dices: “¿A poco hay gente así tan guapa?” (risa).

[Silvia]: Conoció a varios musulmanes por Facebook. Durante casi un año, estuvo hablando con un chico que vivía en España, pero él solo quería una relación abierta. Algo que a ella no le parecía que iba con el islam. Al poco tiempo —en julio del 2010— recibió un mensaje por Facebook de Aziz.

[Marilú]: Y Aziz fue así como que… muy directo. Me dijo: “A ver, yo soy una persona…. soy muy seria. Soy muy responsable”, y no sé qué. “Estoy buscando a alguien para casarme”. Y yo dije: “¿Y este quién es?”.

[Silvia]: Marilú respondió que ella estaba buscando lo mismo y empezaron una relación a distancia.

[Marilú]: Entonces, pues, lo empecé a hacer preguntas más de… bueno: “Tus amistades, tu familia, ¿cómo te llevás con ellos?”. Todas las relaciones… nunca terminas de conocer a una persona. Tienes que saber realmente cuáles son sus intenciones y quién es. Y para eso, pues, yo hice gala un poquito de mis dotes de psicología (risa). Porque uno nunca debe creer todo lo que le dicen, sino que tiene que ver todo el contexto y si es congruente y todo eso.

[Silvia]: Lo que encontró en internet, correspondía con lo que Aziz le contaba.

Él nació en Marruecos en 1978. Cuando conoció a Marilú, ya se había divorciado de una primera esposa y llevaba varios años trabajando en Madrid para Lee Hecht Harrison —una consultora multinacional, con sede en Nueva Jersey, que se enfoca en recursos humanos.

En su perfil de LinkedIn, que sigue abierto, dice que su posición era de director de marketing. Hay varios comentarios de excompañeros de trabajo que lo recomiendan por ser, cito, “un profesional de los pies a la cabeza sobre el marketing, perseverante, tenaz, luchador, y siempre orientado a resultados”.

Estuvieron hablando y conociéndose mejor por varios meses. Cada uno le presentó sus padres al otro virtualmente. Hasta que en noviembre Aziz le empezó a hablar de matrimonio.

[Marilú]: Dije: “Mira, tú ponlo en oración a Dios y yo también”. Porque esa fue otra de las partes que me gustó de él, de que conocía un poco el islam. No… no es el típico que dice: “Ah, sí, soy musulmán, pero hago lo que me da la gana”. Pues no, no, no. Entonces, pues, bueno.

[Silvia]: Aziz llegó a Monterrey en la noche del 25 de diciembre. Marilú dice que cuando lo vio en el aeropuerto se le aceleró el corazón, como a una adolescente. Siempre que hablaban por internet él estaba sentado, entonces lo que más la impresionó fue ver lo alto que era.

Habían planeado casarse el 26 de diciembre en la mezquita, pero antes de la ceremonia, Aziz fue a la casa de Marilú para conocer a su familia en persona.

[Marilú]: Y por la noche fuimos a la mezquita y ya nos… nos casamos ahí por lo religioso.

[Silvia]: Marilú ya le había contado al imam que querían hacer la ceremonia ese día. Algunas chicas de la mezquita llevaron comida, pero, en general, Marilú dice que fue una boda religiosa muy sencilla. Pero su mamá también quería hacer una recepción para el resto de las personas que no fueron a la boda en la mezquita, para familiares y amigos que no eran musulmanes.

[Marilú]: Luego, el día 28 de diciembre —día de los Inocentes (risa). Y, bueno, era un evento para 60 personas más o menos y fue la mitad. La otra mitad yo creo que se creyó que era una broma (risa).

[Silvia]: El 2 de enero volaron a Madrid y llegaron a vivir al apartamento de Aziz en Pinto.

[Marilú]: Pues siempre llegas con la expectativa, ¿no? De que: “Ay, un país nuevo, costumbres nuevas y demás”. Todo era nuevo para mí. Llegamos y todo. Yo llegué en una peor época —que fue en el 2011— cuando empezaba aquí la crisis más… más difícil. O sea, fue… a mí me sorprendía ver a tantísima gente buscando comida en los contenedores, que yo decía: “Esto ni pensarlo”.

[Silvia]: En Pinto la comunidad musulmana es un poco más visible. Hay una mezquita y su vocero, Mohamed Samadi, me contó que se calcula que hay unos 1.200 musulmanes. Aquí, Marilú ya no se sentía como que era la única usando velo, por ejemplo.

[Marilú]: Sí, sí. Yo llego aquí, veo que hay un montón de musulmanes, de mujeres que utilizan velo y yo dije: “Ah, pues mira”. Me sentía libre, entre comillas libre. Decir: “Bueno, me voy a vestir y no voy a llamar la atención. Pasaré como alguien más”.

[Silvia]: No es que pasaba desapercibida, pero indudablemente era diferente. Había otros retos: Marilú no hablaba árabe. Entonces, no era tan simple crear amistades íntimas dentro de esa comunidad —un problema que no había tenido entre los musulmanes en México.

Al mismo tiempo, al verla, los españoles asumían que era de Marruecos o de otro país islámico.

[Marilú]: Incluso iba por la calle y gente, que yo creo que piensan que no hablo español, dicen cosas, como: “Me das asco”. O: “Vete a tu país”.

[Daniel]: Una pausa y volvemos.

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[Daniel]: Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Soy Daniel Alarcón. Antes de la pausa estábamos con Marilú —mexicana, recién casada con Aziz—, a punto de comenzar su nueva vida.

Silvia Viñas nos sigue contando.

[Marilú]: Si quieres siéntate. Mira, estas son las fotos de… del carnet y todo eso. Este es Adam y Ryane. Mira, están aquí en la casa de los suegros. Y los abuelos.

[Silvia]: ¿Están aprendiendo árabe?

[Marilú]: Sí, sí. Ayer me dice Ryane: “Voy a ser tu maestro de árabe”. Le digo: “Vale. Muy bien, hijo mío. Tú me vas a enseñar”. Mira aquí está.

[Silvia]: Esto es en Marruecos.

[Marilú]: Sí, eso es en Marruecos.

[Silvia]: Marilú me mostró fotos de sus hijos. El mayor —Ryane— nació en el 2012, un poco más de un año después de que llegaran a España. Y dos años después nació el segundo: Adam. Marilú decidió no trabajar y dedicarse cien por ciento a sus hijos en sus primeros años.

Pero en el 2016, empezó a homologar su título de psicología. Su plan era montar un consultorio. Querían cambiarse a una casa más grande, pero antes —para ahorrar— decidieron mudarse a un apartamento con opción a compra. Es el apartamento en el que la entrevisté y en el que —en mayo del 2016— detuvieron a Aziz.

Entonces, volvamos a la escena con la que comenzamos este episodio. Ese 3 de mayo del 2016 llevaban solamente un par de días en su nuevo apartamento.

[Marilú]: Mi cabeza no… no procesaba bien qué era lo que estaba pasando. Pero sí que veía muchos pies de perros, de personas, que van pasando y armas. Y luego yo digo: “Los niños”. Cuando veo que empiezan a entrar aquí, les digo: “No disparen. Hay dos niños, hay dos niños”, no sé qué. Ya cuando checan toda la casa, encienden las luces, entra un montón de gente. A mi marido lo.. lo ponen de pie y lo sientan ahí. A mí me… también me ponen de pie, me quitan las esposas y me dicen: “Te quedas aquí con los niños y no sales”.

[Silvia]: Marilú dice que un guardia se puso en la puerta y ella se quedó dentro del cuarto con los niños.

[Marilú]: Y obviamente los dos niños estaban despiertos. Ryane estaba con cara de: “¿Qué está pasando aquí?”, y Adam estaba… pues, pequeñito. Iba un año y medio. Estaba risa y risa él (risas). Y además porque veía a los perros, ¿no?

[Silvia]: Cuando me estaba contando esto, me mostraba dónde estaban los niños, mientras todo esto sucedía. A su lado, cerquita a ella.

[Marilú]: Estaba como: “¿Qué pasa?”. Y yo me quedé ahí. Él estaba aquí.

[Silvia]: A Adam, el pequeño, le dio hambre. Ya estaba amaneciendo. Los agentes le dieron permiso a Marilú para que fuera a prepararle un biberón y uno de ellos la acompañó a la cocina.

[Marilú]: Y yo obviamente salgo y procuro ver todo lo que había, ¿no? Lo poco… yo veía que mi marido seguía aquí. Había… esta mesa estaba ahí. Estaban ahí varios guardias con ordenadores. Había más gente de los otros pasillos, o sea, en el pasillo. En cada habitación había gente y me dice: “Vamos, vamos. Rápido, rápido. No se entretenga, no se entretenga”.

[Silvia]: Hay un video en el canal de YouTube de la Guardia Civil donde se ve un poco de esta escena que describe Marilú. La música, por cierto, es de la Guardia Civil, no nuestra.

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

[Voz]: Agentes de la jefatura de información de la Guardia Civil junto con unidades de la Comandancia de Madrid han detenido en Pinto y Ciempozuelos, Madrid, a cuatro personas por su presunta pertenencia…

[Silvia]: El video muestra escenas de las detenciones que hicieron ese día, bajo lo que llamaron Operación Ariel. En una escena se ve a agentes con pasamontañas parados alrededor de un hombre —que parece ser Aziz— sentado, agarrándose la cabeza. En otras escenas se ve a agentes abriendo computadores, tomando fotos a unas espadas y luego caminando afuera del edificio, cargando un computador.

Marilú y Aziz pudieron hablar antes de que se lo llevaran. Él le dijo que tomara su billetera.

[Marilú]: “Paga el alquiler. No le llames a mis padres todavía. Vamos a esperar a qué… qué pasa”. Me dice: “Habla mi trabajo y diles que no voy a poder ir”. Y yo le digo: “Vale, vale”. Le dije: “Tú no te preocupes”, le dije: “Yo me encargo de todo esto. Este… vamos a salir”. Según los policías que estaban aquí me dijeron: “Esto en 72 horas o queda en libertad o pasa a disposición judicial”, que no sé qué. Le dije: “Mira, en 72 horas ya estarás en libertad”. Le dije: “Esto simplemente ha sido un error. Tú no te preocupes”. Le dije: “Tú no te preocupes por nada de lo de aquí afuera”. Le dije: “Tú céntrate en ti, que tú estés bien y todo esto”. Entonces yo les pregunto: “¿A dónde se lo van a llevar?”.

[Silvia]: Marilú tardaría días en enterarse a dónde se habían llevado a Aziz.

Finalmente, con ayuda de un abogado, al día siguiente lo ubicaron en los calabozos de Tres Cantos, al norte de Madrid. También se enteró de algunos detalles de las acusaciones en su contra. Las autoridades nombraban a Aziz como líder de un grupo que distribuía propaganda yihadista, que captaba y radicalizaba a personas en Pinto.

Leer o escuchar noticias sobre operaciones policiales como esta se ha vuelto bastante común en España. Las notas de prensa de la Guardia Civil sobre estas detenciones suelen apuntar a que —y cito— se han “potenciado todas las investigaciones” relacionadas a este tipo de terrorismo. Esto desde que se elevó el nivel de alerta antiterrorista en el país.

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

[Jorge Fernández Díaz]: Pasaría de ser de nivel tres sobre cinco…

[Silvia]: Este es José Fernández Díaz, el ministro del Interior del momento, en una rueda de prensa el 26 de junio del 2015. Estaba anunciando que la alerta de un tres sobre cinco, que significa “medio”, la estaban subiendo a un cuatro sobre cinco: “alto”.

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

[Jorge Fernández Díaz]: Este incremento del nivel de alerta supone, básicamente, un refuerzo de la prevención y de la protección, de la investigación que los cuerpos y fuerzas de seguridad desarrollan…

[Silvia]: Cuando en España se habla de la lucha contra terroristas yihadistas, se piensa primero en los atentados del 11 de marzo del 2004.

(SOUNDBITE DE NOTICIAS)

[Periodista]: Cuando explotaba la primera bomba en uno de los vagones del tren de cercanía que se estaba acercando a esa hora a la estación de Atocha. Allí los terroristas han colocado…

[Silvia]: Cuando diez explosiones en cuatro trenes de Madrid dejaron a 193 muertos y unos dos mil  heridos. Así se reportó ese día:

(SOUNDBITE DE NOTICIAS)

[Periodista]: El Ministerio del Interior ha confirmado que no tiene dudas que detrás de esta masacre, de este atentado, está ETA y que ha sido…

[Silvia]: Que había sido ETA, el grupo separatista vasco que se fundó a finales de los cincuenta. Y, esto es importante. Explico: estos atentados fueron solo tres días antes de las elecciones presidenciales y pensar que había sido ETA era lo más lógico. A pesar de que la agrupación cesó su actividad armada en el 2011 y se desmanteló en mayo del 2018, en ese momento —el 2004— ETA seguía activo. Su guerra contra el estado español había cobrado cientos de muertos y miles de heridos. Solo meses antes —en diciembre del 2003— la policía había detenido a dos miembros de ETA que planeaban detonar dos bombas dentro de un tren en Madrid.

Pero esta vez no fue ETA. Dos días después de los atentados, la policía en Madrid hizo los primeros arrestos: cinco personas que presuntamente eran parte de una célula de Al Qaeda. Y en la noche de ese mismo día la policía encontró un video donde terroristas vinculados a Al Qaeda celebraban los atentados y explicaban que eran represalias por el apoyo y participación de España en la invasión a Irak y Afganistán.

El 11-M sigue siendo el atentado yihadista que ha dejado a más víctimas en España. Y a raíz del atentado, cambió el enfoque de las fuerzas de seguridad españolas. Se dieron cuenta que el terrorismo al que se enfrentarían en el futuro sería muy diferente al de ETA. Que tendrían que destinar más recursos y funcionarios a luchar contra un terrorismo global. Un terrorismo que hacía ataques más letales.

Ahora, volvamos al 2015, cuando España subió el nivel de alerta antiterrorista a “Alto”.

(SOUNDBITE DE NOTICIAS)

[Periodista]: Francia mantiene su nivel de alerta tras el atentado terrorista contra el semanario Charlie Hebdo y el presidente…

[Silvia]: España y el resto de Europa estaba en alerta.

(SOUNDBITE DE NOTICIAS)

[Periodista]: El ataque ha sido descrito como un ataque al corazón de las libertades, de la libertad de expresión en particular….

[Silvia]: El 7 de enero, terroristas de una filial de Al Qaeda habían entrado a las oficinas del semanario satírico Charlie Hebdo en París, matando a 12 personas y dejando a 11 heridas. Dos días después, un atacante que dijo responder al Estado Islámico tomó rehenes en un mercado kosher de París y asesinó a cuatro personas.

Cinco meses después —el 26 de junio, el día que España decidió subir el nivel de alerta antiterrorista— hubo atentados yihadistas en Francia, Túnez y Kuwait; el día anterior, en Somalia.

(SOUNDBITE DE NOTICIAS)

[Periodista 1]: De forma prácticamente paralela al atentado en el sur de Francia, se registraron dos tiroteos en dos hoteles de Túnez. En el ataque, al menos 37 turistas murieron.

[Periodista 2]: También una mezquita en Kuwait fue atacada por el grupo terrorista Estado Islámico. Al menos 25 personas perdieron la vida.

[Silvia]: Y el 29 de junio era el primer aniversario de la declaración del califato del Estado Islámico, también conocido como ISIS.

(SOUNDBITE DE NOTICIAS)

[Periodista]: Es el sueño que se mece en la cuna yihadista. Miembros de ISIS que hablan abiertamente de reconquista. “Y os digo, España es tierra de nuestros abuelos…”.

[Silvia]: Para los integrantes de ISIS, España y casi toda la península ibérica —España y Portugal— tiene otro nombre: Al Andalus. Así se llamó cuando fue gobernado por musulmanes, por más de 700 años durante la Edad Media. Para ISIS, Al Andalus es una tierra que les quitaron a la fuerza y que quieren recuperar a como dé lugar.

Entonces, ese es el contexto por el cual el gobierno español decidió subir el nivel de alerta a “Alto” en el 2015, reforzando —como dijo el ministro del interior del momento— la prevención y las investigaciones antiterroristas por parte de las fuerzas de seguridad.

Ese año, por primera vez, el número de investigaciones por yihadismo superaron las relacionadas con ETA. Según cifras del Ministerio del Interior, hubo 75 detenidos por terrorismo yihadista en el 2015 —más del doble que el año anterior. Y aunque el número de detenciones ha ido bajando, el nivel cuatro —“Alto”— se ha mantenido. Hasta hoy. La amenaza sigue vigente.

(SOUNDBITE DE NOTICIAS)

[Periodista]: El terrorismo golpea a Barcelona. Una furgoneta atropelló a una multitud en la zona de Las Ramblas, causando la muerte de al menos 13 personas, 100 heridos, en el peor ataque terrorista que sufre España desde los atentados de Madrid del año 2004…

[Silvia]: El 17 agosto del 2017, un atentado en Barcelona dejó a 14 muertos y 137 heridos. Días después, el Estado Islámico publicó un vídeo en español, amenazando que habría más atentados y diciendo que, cito, “con el permiso de Alá, Al Andalus volverá a ser lo que fue: tierra de califato”.

Volvamos a Marilú. El día que arrestaron a Aziz…

[Marilú]: Ese mismo día 3 cuando ocurre todo esto, pues, digo, me chocó con la realidad. Digo: “¿Y ahora qué hago?”

[Silvia]: El apartamento, que ya estaba a medio ordenar por la mudanza, había quedado todo desordenado después de la detención de Aziz.

[Marilú]: Tiraron todos los libros, checaron uno por uno. Me acuerdo que los balones que teníamos de los niños y un balón grande de gimnasia, a todo: cho, cho, cho, lo pincharon. Quitaron los cuadros, bajaron las persianas. Y había bolsas y cajas que todavía no habíamos desempacado. Todo lo… lo sacaron.

[Silvia]: Marilú dice que la puerta del apartamento había quedado destrozada, entonces ella y los niños se quedaron en la casa de unos amigos por unos días, hasta poder arreglarla. Consiguió un abogado, quien puso un recurso para pedir que dejaran a Aziz en libertad. Pero se lo rechazaron por riesgo de que se fugara, o de que destruyera pruebas, o de que siguiera participando de lo que se le acusaba: compartir propaganda yihadista o captar gente.

Apenas pudo, Marilú regresó a su apartamento.

[Marilú]: Ya me vine para acá con los niños. Dije: “Mientras más pronto hagamos la vida normal, mejor”.

[Silvia]: El mayor de sus dos hijos, Ryane, tenía cuatro años en ese momento. Obviamente no entendía lo que estaba pasando.

[Marilú]: No me lo preguntaba, porque Ryane es como que muy prudente, ¿sabes? No… intuye las cosas pero no… no las dice, como que se las guarda.

[Silvia]: Pensaba que su papá se había ido de viaje.

[Marilú]: Pero ya que pasaban los días, pasaban los días y no… no venía. Era como que: “¿Ryane, te pasa algo?”. Me dice: “No”. Y yo: “Vale”. Le dije: “¿Extrañas a papá? Ya pronto lo vamos a ir a ver, ¿eh? Tú no te preocupes”.

[Silvia]: Después de pasar por los calabozos de Tres Cantos en Madrid, a Aziz lo trasladaron a otras cárceles. Apenas pudieron, Marilú y los niños lo fueron a ver. La primera vez, Marilú le dijo a Ryane que ahora ellos iban a ir de viaje para ver a su papá.

[Marilú]: “Mira, nos vamos a ir de viaje y mira el campo y mira las vacas y mira las ovejas”.

[Silvia]: Y comenzó a asociar estas visitas al campo con su papá.

[Marilú]: Y siempre decía lo mismo, que: “¿Y la granja de abi?”. Abi significa papá en árabe, bueno, “papi”. Decía: “Abi está en una granja”. Y: “¿cuándo vamos a ir a ver a abi?”. Luego ya fueron los niños a verle y todo esto.

[Silvia]: ¿Cómo fue… cómo fue eso?

[Marilú]: Pues muy duro.

[Silvia]: Me imagino.

[Marilú]: Más que nada por Ryane (suspira). Pero lo más duro es la despedida (solloza). Bueno, salimos de ahí le dio un fuerte abrazo y todo… pues él procuraba no llorar (solloza). Pero es que son cosas que no… que no se pueden evitar.

[Silvia]: Le pregunté a Marilú si no pensó en irse un tiempo a México o a Marruecos, para estar cerca de familia que pudiera ayudarla con los niños. Y me respondió como cuando a alguien ya le han hecho la misma pregunta muchas veces.

[Marilú]: Tenía mi tarjeta de residencia en vigor, tenía mi pasaporte y tenía dinero, y a un montón de gente que me decía que me fuera. Y a todo ese montón de gente le decía: “Yo de aquí no me voy”.

[Silvia]: Para ella lo más importante era estar cerca de Aziz.

El 23 de enero del 2017 —ocho meses después de que detuvieron a Aziz— Marilú fue a dejar a los niños al colegio como cualquier otro día. Primero dejó a Ryane y luego manejó unos cinco minutos para dejar a Adam a su guardería.

[Marilú]: Me llama mucho la atención de que si a la hora que yo siempre lo dejaba, pues había lugar para aparcar justo en la puerta de la guardería, y en esa ocasión se me hizo muy raro. Dije: “Uy, está todo lleno”. Pero, bueno, no le di más importancia.

[Silvia]: Encuentra un lugar para estacionarse a una cuadra de la guardería.

[Marilú]: Salgo, dejo a Adam. Me despido de él. Todavía me acuerdo que me está diciendo adiós con su manita de la… de su maestra y yo voy rápido… a ver, ¿a dónde voy? Voy para el coche.

[Silvia]: Y ahora nota que hay dos coches —que antes no estaban— estacionados adelante y atrás del suyo, muy pegados.

[Marilú]: Dije: “Qué raro. Y habiendo tanto espacio, ¿por qué me hacen esto?”. Entonces le quitó el seguro al coche y de repente sale un montón de gente por todos lados. Y yo dije: “Uy, ¿qué es esto?”. De los coches que estaban al lado del mío salen personas, viene una mujer, todos con la pistola, hacia abajo. Y me dice: “¿Usted es Ana Marilú?”. Le digo: “Sí, soy yo”. Me dice: “Bueno, pues queda usted detenida”.

[Silvia]: Me dijo que lo que más le avergonzó de esta escena es que dos mamás, de niños de la clase de su hijo, vieron todo el arresto. Los agentes la subieron al coche de la Guardia Civil y manejaron hacia el cuartel.

[Marilú]: Y voy pensando: “Pero, ¿por qué me han detenido?”. Digo: “A lo mejor se están confundiendo. A lo mejor quieren que declare algo y estos ya habrán dicho que me detienen nomás por decirlo”. Yo, en mi cabeza.

[Silvia]: Marilú hizo lo que pudo para mantenerse calmada. Y cuando me contó sobre su detención, me hablaba con la misma tranquilidad. Le pregunté cómo lo logró.

[Marilú]: Tampoco sé. ¿Cómo es posible? Y te digo, y mi mente me decía: “Es que no tienes por qué estar así, no tienes ya… tienes que gritar o poner resistencia”. Es que había una paz, es que había una paz que no lo sé explicar. No lo sé. O sea, ni grité, ni puse resistencia, ni nada.

[Silvia]: Al otro día de su detención, Marilú fue ante una jueza. Allí se enteró de los cargos contra ella: captación, enaltecimiento y adoctrinamiento.

[Marilú]: Dije: “Po’ vale. Pues ya está”. Digo: “Todo se va a aclarar, es que todo se va a aclarar”.

[Silvia]: Se lo repetía una y otra vez: “Esto se va a aclarar”. Y tenía que creérselo, para no perder la esperanza.

[Daniel]: En el próximo episodio…

[Marilú]: Y, además, si yo hubiera visto algo raro en él, por mínimo que fuera, pues yo justo en ese momento cojo a mis hijos y me voy.

Cada vez que me llegaba un pensamiento de ellos, lo desviaba. Lo desviaba porque dije: “Es que me voy a hundir, me voy a hundir”.

Míralo, aquí está… Hola, ¿qué tal?

[Aziz Zaghnane]: ¡Hola! (ininteligible)

[Marilú]: Ay, mi niño bonito, ¿cómo estás? Bien, aquí…

[Silvia]: ¿Cómo estás?

[Marilú]: Como si fuera a presentar un examen muy importante. Y después nada vamos a ver qué ocurre.

[Daniel]: Silvia Viñas es editora y productora de Radio Ambulante. Vive en Londres.

Esta historia fue editada por Camila Segura y por mí. La música y el diseño de sonido son de Andrés Azpiri y Rémy Lozano. Ana Prieto hizo el fact checking. Gracias a nuestra asistente editorial, Victoria Estrada, por su ayuda en esta historia.

El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Lisette Arévalo, Gabriela Brenes, Jorge Caraballo, Andrea López Cruzado, Miranda Mazariegos, Diana Morales, Patrick Mosley, Laura Rojas Aponte, Barbara Sawhill, David Trujillo, Elsa Liliana Ulloa, Luis Fernando Vargas y Joseph Zárate. Carolina Guerrero es la CEO.

Radio Ambulante se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO.

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Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

Créditos

Producido por
Silvia Viñas


Producido en
México y España


Publicado en
03/19/2019


Editado por
Camila Segura y Daniel Alarcón


Diseño de sonido por
Andrés Azpiri y Rémy Lozano


Foto por
Jugo Gástrico (Rocío Urtecho)

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