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Transcripción: El estudiante rebelde

El estudiante rebelde
Silvia Viñas
19 minutos


Daniel Alarcón: Bienvenidos al primer episodio de la tercera temporada de Radio Ambulante. Soy Daniel Alarcón.

Este año les traeremos historias de Puerto Rico, Mexico, Venezuela, Perú, Argentina, Republica Dominicana, Cuba y otros más. Pero hoy comenzamos en Chile.

Benjamín González: Nosotros con unos compañeros habíamos hablado: “¿qué vamos a hacer para la licenciatura?” Porque, habíamos estado 6 años criticando el Instituto Nacional, criticando su chovinismo, criticando su ideología como fascistoide que somos los mejores, los demás no sirven, que la patria.. Entonces ¿nos vamos a ir del colegio así como si nada?

Daniel Alarcón: Este es Benjamín González. Chileno, claro. De 18 años. Hasta hace poco fue estudiante en el Instituto Nacional, uno de esos colegios prestigiosos y tradicionales que existen en todos nuestros países.

Un colegio modelo. Emblemático. Entran niños talentosos y salen hombres disciplinados. Según la mitología, los futuros líderes de Chile

Benjamín González: Entonces la idea personalmente en mi siempre estuvo de hacer algo. Pero como se dió esto del discurso de ‘manden un discurso’, como que los astros se alinearon para que pasara.

Daniel Alarcón: Hoy en Radio Ambulante, El estudiante rebelde, la historia de Benjamín González, un alumno que se atrevió a criticar al colegio más tradicional del país en su discurso de graduación.

Desde Santiago de Chile, Silvia Viñas nos cuenta.

Silvia Viñas: El Instituto Nacional es un colegio de hombres que se fundó hace 200 años. De ahí han salido diputados, senadores, premios nacionales de literatura y de ciencias y 18 presidentes de Chile. El edificio está enclavado en el centro de Santiago, a pocas cuadras del palacio del gobierno.

Así lo describe Benjamín:

Benjamín González: El Instituto Nacional se fundó recopilando todos los colegios que existían antes en la colonia para generar un colegio, como mismo dice el emblema, que dé futuros ciudadanos, que dé hombres que le sirvan a la patria, que le dé hombres de ciencia, hombres de letra. Yo creo que sin nada de exitismo se podría decir que es el colegio más importante de Chile.

Silvia Viñas: Yo escuché por primera vez acerca del Instituto Nacional hace 10 años, cuando conocí a un par de institutanos — como se les llama a los alumnos de ahí — que se acababan de graduar. Este es Daniel, uno de esos alumnos que conocí en el 2003 y con quien después empecé a salir:

Daniel Yáñez: Para mi el Instituto Nacional era una de las mayores fuentes de validación personal que yo tenía. Entonces claro, yo te conocí a ti y yo era Daniel Yáñez del Instituto Nacional… De hecho me acuerdo de que siendo novios recién recién, una de las primeras cosas que hicimos al salir fue yo ir a mostrarte el Instituto Nacional. O sea, yo creo que no hay nada más freak nada más extraño de que una persona al salir con su novia una de las primeras cosas que haga es decirle “oye, vamos al centro que ahí está mi colegio y es espectacular”.

Silvia Viñas: Para mi todo esto era muy extraño; yo estaba en un colegio completamente diferente: el mío era privado y mixto. Era imposible no sentir curiosidad sobre cómo era asistir a un colegio como el Instituto Nacional: ¿qué tan exigente era en realidad? y ¿no era raro estar en un colegio con solo hombres?

Algunos años después me casé con Daniel. Conocí a otros de sus compañeros y seguí escuchando cosas casi siempre positivas sobre el Instituto Nacional — hasta diciembre del 2012, cuando en Facebook, en la radio y en los noticieros se empezó a hablar sobre “un institutano rebelde”

La Red: Para muchos, el nombre de Benjamín González no decía nada hasta hace unos días, cuando en un discurso de fin de año realizado en el emblemático Instituto Nacional comenzó a dar vueltas por las redes sociales…

Silvia Viñas: Varios meses después de que diera su polémico discurso, conversé con Benjamín. Empezó contándome cómo llegó al Instituto Nacional.

Benjamín González: Yo no recuerdo el momento claro en que dije “yo quiero estar en el Instituto Nacional”. Siempre lo di por hecho porque yo.. …mi familia más bien, no tenía el dinero para pagar una educación particular, y en el colegio que yo estaba no tenía buena enseñanza media. Era bueno hasta cierto nivel. Entonces siempre di por asumido que si yo quería llegar a la universidad tenía que ir al Instituto Nacional.

Silvia Viñas: Pero entrar al Instituto Nacional no es fácil –no importa si el alumno es rico, pobre, o de clase media. Al Instituto Nacional llegan a los 12 años, y para entrar tienen que pasar un examen muy exigente de admisión. Pero ahí solo comienza la travesía, adaptarse a un colegio como el Instituto Nacional puede ser aún más complicado.

Benjamín González: Me acuerdo del primer día del Instituto Nacional porque, está cargado de mucha mística como yo decía en el discurso.

Daniel Yáñez: Éramos un grupo inmenso de jóvenes, unos 700 nos formaron a todos en fila, con nuestras chaquetas de color azul marino, con nuestros zapatos lustrados, todos peinaditos para el lado, mirando de reojo al compañero a ver quién era el más alto, el más bajo….

Entonces nos forman, cantan el himno del Instituto Nacional que suena tan viejo como el himno de Chile, y hay todo un ambiente muy como de…no sé, de solemnidad republicana que era divertido, como que te estabas metiendo un poco en la historia de Chile.

Benjamín González: Cuando yo entré al Instituto Nacional, me dicen abiertamente: “ustedes están aquí para ser los mejores, ustedes están aquí para ser los futuros líderes de la patria”, con esas palabras. nos delinean prácticamente la normalidad que ellos quieren: buena prueba de selección, buena carrera -tradicional si es posible-, buen trabajo, hijos, y esos hijos al Instituto Nacional.”

Silvia Viñas: En su último año en el Instituto Nacional, Benjamín fue elegido como presidente de su curso. Durante el año tuvieron varias reuniones de coordinación con las autoridades del colegio para planear la graduación.

Benjamín González: Los primeros días de diciembre a mi me llega un mail diciendo que todos los años en la licenciatura un alumno de la generación, sin representar a nadie, tiene la posibilidad de dar un discurso. Y yo, como era un alumno del Instituto Nacional, tenía la posibilidad de hacerlo, lo mandé”.

Silvia Viñas: El discurso que mandó era conservador, convencional, el discurso que todos esperarían de un joven institutano.

Benjamín González: Escribí que el Instituto Nacional es el mejor colegio de Chile, que este colegio tiene que enfocar su labor en dar ciudadanos a la patria…que el Instituto Nacional tiene que tener una labor republicana, de integración… Lo alabé y me lo eligieron.

Silvia Viñas: Pero este no era el único discurso que Benjamín había escrito y no era el que tenía planeado leer. Escribió otro. Uno más atrevido. Más honesto, quizás.

Pero además, el día de la ceremonia de graduación nadie sabía que Benjamín iba a dar un discurso, ni el conservador ni el polémico. Así recuerda ese día:

Benjamín González: El que estaba presentando, un profesor que estaba presentando dice: “Bueno ahora les tenemos una sorpresa. Un alumno de la generación dará un discurso, bla, bla, bla… Los dejamos a ustedes con Benjamín González.” Entonces todo mi curso me queda mirando, porque yo estaba sentado en el público y nadie -absolutamente nadie- sabía que yo iba a dar el discurso, ni el bueno ni el malo, nadie sabía. Entonces como que me miran todos y yo “ya, permiso” y saco la carpeta con la que venía y camino hacia el escenario po, y se escucharon aplausos, obviamente así como “buena Benja,” qué se yo.

Silvia Viñas: Los primeros párrafos de ambos discursos — el conservador y el polémico — eran iguales. Buenos días, estimado rector, etc. etc. Pero..

Benjamín González: Y llega un punto en el que digo “Sin embargo, antes de seguir me gustaría pedir perdón. Perdón a quienes me dieron la posibilidad de leer el discurso, porque el que hoy día voy a leer el distinto”. Y ahí queda en silencio el teatro. Y bueno, después yo leí lo que tenía. Yo me acuerdo que lo había impreso con letras super grandes, porque yo sabía que me iba a poner super nervioso. Yo me acuerdo que yo leía, leía, leía, de repente se ponían a pifiar ….

[Público: “Oye, se fue a la mierda esto…”]

….paraba, tomaba agua, leía, leía, leía, terminé, “muchas gracias”, y me fui a sentar.

Yo no tengo recuerdos muy claros de qué hacía, a quién miraba. Yo solamente me acuerdo que estaba el rector en frente mío, y las luces que me apuntaban a mi, entonces yo no veía al público, solamente escuchaba las pifias y al rector veía.”

Silvia Viñas: No es difícil entender por qué pifiaron a Benjamín. En YouTube hay un par de videos del discurso. El sonido no es muy bueno pero lo que sí se escucha es la reacción del público.

Benjamín González: Durante el discurso, por los temas que yo tocaba estuvo super polarizado. Yo creo que 60% en contra, 40 a favor. Me acuerdo que había arriba mío una señora que me gritaba “comunista”, que me gritaba siempre, a cada rato, “comunista, no es el momento”, que qué me creía.

Silvia Viñas: En su discurso Benjamín da un recorrido histórico por lo que él llama “la historia no contada” del Instituto Nacional. Cito parte de lo que dice: “entre los 18 presidentes de Chile, no son pocos los que tienen las manos manchadas con sangre de este pueblo. A modo de ejemplo, Institutano fue Pedro Montt Montt, presidente de Chile que dio la orden de asesinar a 3.500 salitreros en el Norte Grande, conocida actualmente como la mayor matanza en la historia de nuestro país, después de los 17 años de dictadura, claro. Fin de la cita.

Después nombra otras atrocidades que cometieron algunos de los 18 presidentes chilenos que asistieron al Instituto Nacional. Pero dice que uno de los problemas principales del colegio es su ideología. Su pretensión de superioridad. Se acuerda mucho, por ejemplo, de una frase que escuchó en séptimo básico de la boca de un profesor: “Errar es humano pero no institutano”. Cito de nuevo el discurso: “Sin tener estudios algunos de pedagogía, ni pretender hacer un análisis psicológico de la educación, me parece que la pregunta cae de cajón: ¿A qué clase de profesor se le puede pasar por la cabeza decirle eso a niños de 12 años? ¿Por qué intentar separar al Institutano del humano común y corriente? ¿Tan inteligentes somos?” Fin de la cita.

Benjamín dice que frases como esta son las que forman el carácter en general del institutano, un carácter que él describe como “petulante, soberbio, chovinista y exitista”.

Pero además, Benjamín denuncia que ciertos profesores discriminan abiertamente. Que son homofóbicos y racistas, y que les dicen cosas como “asuman sus consecuencias como machitos” o “dejen la población en la casa” — una forma despectiva y clasista de decirle a los alumnos de bajos recursos que en el Instituto Nacional tienen que comportarse diferente a lo que están acostumbrados en sus barrios pobres.

Benjamín da otro ejemplo de la actitud que tienen algunos profesores. Cito el discurso: “Hasta hace sólo un par de años, era común ver a un respetado y sacralizado profesor de este colegio echando a alumnos de la sala por negro. O suspendiendo aleatoriamente (Hacía formarse a un curso y decía: un, dos, tres: suspendido. Un, dos, tres: suspendido) sólo para demostrar su hipotético poder en este colegio.” Cierro comillas.

Con todo lo que vivió y presenció allí, Benjamín dice que no puede sentirse orgulloso de portar la insignia del Instituto Nacional.

Es un discurso duro, crítico. Pero Benjamín también rescata ciertos aspectos de su educación. Agradece a varios profesores y a personal del colegio que lo marcaron positivamente.

Benjamín González: Hay muchos pasajes que son mensajes para ciertos profesores. Por ejemplo hay una cita de los Fabulosos Cadillacs, hay una cita de Pedro Lemebel, un escritor chileno, o sea, la forma en que yo escribí el discurso es súper característica, no está escrito así aleatoriamente. Incluso muchos profesores me decían: ‘oye, me copiaste esa parte a mi’, ‘esa parte es de cierto libro’, ‘esa parte es de cierta película’. Entonces el discurso traía mensajes como encriptados por decirlo así.

Silvia Viñas: Terminó de dar su discurso, ante más de unas 2000 personas. Y después de los aplausos nadie se volvió a sentar.

Benjamín González: Después de eso, ya se acabó la ceremonia… porque supuestamente venía como la canción del adiós, y creo que venía como un video que iban a mostrar, pero se acabó, entre que discutían entre ellos, ellos discutían conmigo, se formó un diálogo en general.

Silvia Viñas: Pero con quien no tuvo que discutir ni dar explicaciones fue con sus padres, quienes lo apoyaron desde el momento que se bajó del escenario y después, con todo lo que vino.

Unos días después, CNN Chile entrevistó al que era, en ese momento, el rector del Instituto Nacional, Jorge Toro:

Jorge Toro: Fue un discurso dicho en el lugar no apropiado. Dividió a la audiencia que estaba en una ceremonias de despedida de los alumnos de cuarto. Dividió: porque unos aplaudieron y otros pifiaron. Si esta denuncia era tan fuerte, ¿cómo esperar el momento de irse? Cuando yo me estoy despidiendo dejo todas las denuncias y me voy.”

Silvia Viñas: El discurso completo lo pueden encontrar fácilmente en Internet. El texto y el video se filtraron casi tan rápido como Benjamín fue contactado por periodistas de diarios, de radio y de televisión. Un diario lo entrevistó justo después de la ceremonia:

Benjamín González: Y un compañero me dice “oye, me están llamando del LUN” de Las Últimas Noticias, un diario chileno, “porque quieren entrevistarte por el discurso”. “Ah, ya” dije, “yo no…no quiero” dije, porque siempre…. y un amigo dice “ya, anda igual, es tu minuto de fama”. Entonces “ya, vamos”, dije yo.

Silvia Viñas: A la mañana siguiente lo despertaron unos amigos. Habían estado de fiesta toda la noche, y de madrugada pasaron por un quiosco de diarios. Ahí estaba Benjamín. En portada.

Eso fue solo el comienzo. Benjamín dice que él no buscaba hacerse famoso con su discurso y que nunca se imaginó que causaría tanta atención mediática; lo contactaron de la mayoría de los canales de televisión abierta chilenos, del diario El Mercurio, de la BBC, de CNN Chile…

CNN Chile: Justamente Benjamín González está con nosotros en CNN Prime. Benjamín gracias por acompañarnos…

Silvia Viñas: Y claro, también lo contactaron muchos compañeros y ex alumnos del Instituto Nacional:

Benjamín González: Por Twitter me contactaron dos profesores que… bueno, ellos me dijeron que habían llorando leyendo mi discurso. Otros alumnos, otros compañeros me decían que se les había salido una espina del corazón… También hubo muchas personas que me dijeron “oye, yo salí del Instituto Nacional y qué te creí, no tenía ningún derecho a hacerle eso al colegio” que soy un malagradecido.

Silvia Viñas: En mi casa el discurso de Benjamín tampoco pasó desapercibido. Benjamín mostró un lado del Instituto Nacional del que no me habían hablado. ¿Por qué Daniel nunca me había mencionado esas cosas negativas? Así que le pregunté, como ex alumno, qué pensaba del discurso de Benjamín. Daniel me dijo que no está de acuerdo con todo, porque él no vió algunas cosas que describe Benjamín; y aunque para su gusto Benjamín dejó de lado cosas muy positivas del colegio, me dijo que sí está de acuerdo con el espíritu del discurso. Además, según Daniel, por años, en las graduaciones del Instituto Nacional, los estudiantes, los padres, los profesores y las autoridades del colegio han estado escuchado lo que quieren oír — así que Daniel cree que el discurso de Benjamín era necesario:

Daniel Yáñez: Me saco el sombrero. Porque en realidad haber hecho algo así y haberlo hecho contra el mismo Instituto en cierta forma requiere de una claridad de mente y una valentía tremenda. Es irónico, pero al final lo que él hizo es fruto de la experiencia del Instituto Nacional. Yo no sé si él se dio cuenta de eso. Pero el que él haya sido capaz de hacer algo así guarda directa relación con lo que uno aprende y absorbe del Instituto Nacional: que es que uno tiene poder.

Silvia Viñas: Benjamín me cuenta, meses después, que no se arrepiente:

Benjamín González: Quiero ser super claro y enfático. No me arrepiento ni en la forma que di el discurso ni en el fondo del discurso.

Silvia Viñas: Ahora Benjamín está estudiando Derecho en la Universidad de Chile. Me cuenta que el discurso marcó los primeros meses en la universidad, porque donde iba le decían “ah, tu eres el del discurso”, pero dice que también marcó una etapa en su vida que él considera enriquecedora.

Benjamín González: Yo dije en el discurso, ‘yo aquí no busco representar a absolutamente nadie, ni a mi familia, ni a mis compañeros, ni a mis amigos’. tampoco buscaba ser un mártir ni embolarme frente al Instituto Nacional. Claro, tuvo cierta repercusión en muchos compañeros, y muchos compañeros me encontraron la razón.

Silvia Viñas: Desde que conocí a Daniel supe que el Instituto Nacional era importante para él, pero no fue hasta que pensamos en tener hijos que me di cuenta que este “liceo emblemático” podría jugar un papel protagónico en mi vida también: ¿Qué pasa si tenemos un niño?

Benjamín lo dijo, ¿recuerdan?:

Benjamín González: Nos delinean prácticamente la normalidad que ellos quieren: buena prueba de selección, buena carrera -tradicional si es posible-, buen trabajo, hijos, y esos hijos al Instituto Nacional

Silvia Viñas: “Esos hijos al Instituto Nacional”…

Con Daniel ya lo habíamos hablado, siempre un poco en broma; yo no muy convencida, y él bastante ambiguo — total, todavía no teníamos un niño y quizás nunca lo tendríamos.

Pero unos días antes de que Benjamín rompiera todo protocolo en su graduación, nació nuestro hijo Santiago, un “institutano en potencia” según lo que dicta la tradición del Instituto Nacional. Y a pesar de la locura de tener un recién nacido en casa, el discurso de Benjamín me hizo volverme a preguntar: ¿y mi hijo…va a ir al Instituto Nacional? Y si va, a qué colegio iría? Al que me describía mi marido cuando eramos novios caminando de la mano por las calles del centro? O al colegio que describió Benjamín en su discurso?

Daniel Alarcón: Esta historia fue investigada y producida por Silvia Viñas, y editada por Camila Segura, y por mi, Daniel Alarcón. Silvia es la editora de América Latina para Global Voices Online y editora y productora para Radio Ambulante. Vive en Santiago de Chile. Gracias a la Universidad Diego Portales y al programa Snap Judgement, por presentarnos sus estudios.

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