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Transcripción: El superhéroe

Daniel Alarcón: Para nuestros oyentes que entienden bien inglés, les quiero contar que el 9 de marzo regresó uno de mis podcast favoritos de NPR, que se llama “Embedded”. Con la presentadora Kelly McEvers, “Embedded” es lo mejor del periodismo investigativo y narrativo. Aquí va el promo en inglés…

Promo Embedded: Hey everybody, I’m Kelly McEvers, host of NPR’s “Embedded”. On March 9th, we are back with our new episodes about police videos. Find “Embedded” on the NPR One app or at npr.org/podcasts.

Daniel: Bienvenidos a Radio Ambulante, desde NPR. Soy Daniel Alarcón. Ahora que formamos parte de NPR, queremos presentarle a nuestra nueva audiencia algunas de nuestras historias favoritas.

Hoy, vamos a Argentina…

Menganno: Bueno, yo soy… Primero, soy una persona igual que cualquiera… Y tengo, por suerte, un poco de tiempo libre.

Daniel: Este señor tiene un nombre que prefiere no usar. Entonces, llamémoslo Menganno. Vive en Lanús, una ciudad al sur de la provincia de Buenos Aires. Y quiere dejar algo muy claro:

Menganno: Siento la necesidad de decir que no estoy loco, no estoy loco…

Daniel: Hoy, “El Superhéroe”: La historia de un hombre, su disfraz, y su lucha contra la inseguridad. Desde Argentina, Agustina Grasso nos cuenta la historia.

Agustina Grasso: Menganno tiene 43 años, pesa 105 kilos, mide 1,80 y tiene una doble vida. Por un lado, vive con su mujer, sus dos hijos, y es dueño de una empresa de seguridad privada. Pero, por otro, varias noches por semana, se pone un traje y recorre las calles de Lanús luchando contra la inseguridad…  disfrazado.

Menganno: Y bueno, con eso salgo en mi motocicleta y salgo a recorrer, y voy haciendo cositas, desde ayudar a una abuela a llevar las bolsas…, correr una bolsa de la basura que está en la calle…, empujar un auto…

Agustina: Momentito. Para entender esto bien, hay que tratar de visualizar este traje.

Menganno: Muchos que lo ven parecido al Capitán América, porque tengo el escudo. Pero el escudo fue porque dije, “si voy a ser bueno en la calle, va a haber malos”. Entonces el escudo me hace sentir un poco más tranquilo.

Agustina: Su primer traje consistía en una remera negra antibalas sobre una camiseta de Argentina. Su cara estaba oculta debajo de un casco azul y un antifaz gris.

Menganno: Y bueno, después fue cambiando el traje cada vez hasta el que tengo hoy que es mucho más avanzado. Tengo cosas, ya parezco superhéroe: visor nocturno, un montón de accesorios lindos.

Agustina: ¿Y su nombre? ¿Menganno? ¿De dónde salió?

Menganno: Quiere decir cualquiera, o quien sea. Es decir, que cualquiera puede hacer lo que hago yo. Entonces, tenía que elegir entre Fulano, Zutano, Mengano, me quedé con Menganno, no sé por qué.

Agustina: Sucedió una tarde de verano del 2010. Menganno —quien se estaba preparando para ser Menganno— estaba pintando el escudo de su futuro traje en el fondo de su casa en Lanús, cuando de repente…

Menganno: Había un corte de luz general en el barrio, entran dos ladrones a casa, y bueno, que sí, que no, hablamos, y le agarro el arma con la mano, y me vuela el dedo este, el pulgar izquierdo.

Agustina: Menganno tomó su dedo, que todavía le colgaba y tenía manchas de pintura azul, lo puso en una jarra con hielo y llamó a un amigo para que lo llevara a una sala de emergencias. Ahí, le pusieron un par de tablillas para enderezarlo y lo mandaron a su casa.

Un mes después, decidió no rendirse ante la delincuencia y comenzó a patrullar por Aldo Bonzi, la localidad donde nació.

Menganno: Iba con un amigo, me acuerdo. Al único que le dije, un amigo que hacía 20 años que no lo veía. Le dije, “Vení, voy a hacer esto de contagiar el bien y lograr un resultado”, al barrio donde él vive y donde yo nací. Era como un pueblito, viste, como en las películas del oeste: está el sheriff, y llega un superhéroe a decir yo vengo a ayudar a la seguridad.

Agustina: Pero como pasaría con Batman, Superman, o con cualquier superhéroe, no todos confiaban en Menganno…

Es que imaginemos: un hombre disfrazado andando por las calles. Alguna gente le tenía miedo, y se quejó con la policía.

Menganno: Era obvio, por más payaso que esté vestido, disfrazado, me corrían, parecía el zorro… No podía estar andando, si me corria con el patrullero me querían atrapar.

Agustina: Hasta que un dia…

Menganno: Me capturan… Y me tuve que hacer el loco en serio, me saqué el casco, le mostré el documento y le digo, “¿Pero qué me vas a llevar para averiguación de antecedentes si yo tengo mi documento acá?” Me perdonaron ese dia, me dejaron ir, porque yo le dije que ahora venía, y me fui.

Agustina: Pero este no fue el único conflicto que Menganno debió superar. También tuvo que enfrentarse a un archi enemigo inesperado: su propia mujer.

Ella estaba cansada de que todas las noches él saliera de su casa a patrullar las calles. Hasta que un día lo amenazó:

Menganno: Y me dice que me iba a tirar todo el traje y lo iba a prender fuego. Estaba re enojada.

Agustina: En junio de 2010 se separaron. Andaba triste, y no quería que todo terminara, entonces hizo una jugada maestra. Pidió la ayuda de la radio, de un programa local llamado “Perros de la calle”.

Conductor: ¿Esta separación vendría a ser la kriptonita de Menganno?

Menganno: Sí, en este momento sí. ¿Sabés que sí?

Conductor: Ahora, Silvia, te hago una pregunta: ¿no te da fantasía, no te sentís protegida con Menganno?

Agustina: Esta voz es de la esposa de Menganno

Silvia: Obviamente que sí, estoy super orgullosa de él y siempre lo banqué a muerte, y bueno, obviamente que lo amo…

Daniel: Después de la pausa, qué pasó con Mengano y su esposa…

–INTERMEDIO–

Daniel: Gracias por escuchar Radio Ambulante. Todo este mes les estamos  pidiendo que le cuenten a un amigo sobre un podcast que les gusta. Llámenlos, contáctenlos por redes sociales, y si ellos no saben lo qué es un podcast, pues, explícales. Y si no saben cómo escucharlo, enséñales. Luego cuéntanos qué podcast recomendaste con el hashtag #TRYPOD….  T, R, Y… P, O, D… ¡Gracias!

Antes de la pausa, Mengano, en un intento desesperado por reconciliarse con su esposa, pidió la ayuda de un programa de radio. Y Agustina Grasso nos cuenta qué pasó…

Agustina: ¡Funcionó! Menganno y su mujer se reconciliaron. Él volvió a sus patrullas por el barrio, andando por las calles en su traje muy especial… Pero algo había cambiado. Parece que el programa de radio lo oyó mucha gente, y casi sin darse cuenta, Menganno se volvió famoso.

Menganno: Me llamaron de todos los canales que se te ocurran: Brasil, Venezuela, Estados Unidos, China, tapa de [un] diario en Francia…

Agustina: La figura de Menganno alcanzó nuevos límites. Grabó un video para Coca-Cola, y entre otros medios, dio entrevistas para la televisión argentina, la BBC de Londres y un canal colombiano.

Canal colombiano: “Y para hablar del fenómeno que ha sido el tema de los superhéroes en el mundo no podemos dejar de hablar de Menganno, un patrullero y superhéroe de las calles Argentinas quien está con nosotros. Esta mañana de…”

Agustina: Después de todo este revuelo, sus seguidores en Facebook se multiplicaron. La página “Menganno, tu superhéroe” llegó a tener 30.000 seguidores. Pero la popularidad no fue sólo virtual. En Lanús, la policía le pedía autógrafos, y hasta mandó a hacer muñecos de sí mismo, que ofrecía a venta a través de su página de Facebook…

Había cambiado el sentido de su personaje. Participaba en campañas solidarias, luchaba por los perros callejeros. Y no se contentaba con ser una figura mediática. No. Decidió aprovecharse de su fama, y fundar una escuela.

Menganno: Inauguré la única escuela de superhéroes del mundo, que muchos, dicen, “¿Una escuela de superhéroes? ¿Qué? ¿Ahí se tiran los chicos y vuelan?”. No, les enseño a usar un matafuego, a llamar al 911, qué hacer si una abuelita se cae, si le baja la presión, es re sencillo.

Agustina: La escuela de Menganno funcionaba en una plaza de Lanús. Convocaba a los niños y les daba un antifaz y una capa.  Era su sueño: decenas de niños superhéroes andando por las calles. Pequeños Mengannitos, patrullando por su nueva ciudad gótica.

Unas semanas después de la primera entrevista, todo cambió. Menganno compartió una imagen muy sorprendente con sus 30 mil fans en Facebook. En la foto se veía el parabrisas de su coche baleado con una inscripción que decía: “así me dejaron el auto.”

Al día siguiente, explicó que había sido víctima de un intento de robo, y concedió una entrevista a un noticiero local:

Noticiero: “Vienen tres muchachos uno de cada ventanilla y uno de frente, en un garaje que ustedes pudieron ver. Nos encañonan rápido a los de los tres lados y yo tenía el arma arriba de mi muslo. Entonces se ve que uno vio ese movimiento, y el que tenía adelante me tira un tiro que pega en el capote. Entonces yo me tiro arriba de mi señora,  empiezo a tirar. El muchacho tira también. Y tiro, tiro como ocho tiros…”.

Agustina: Escuchemos bien lo que dijo: “Tenía el arma arriba de mi muslo.” Y este es el detalle: no cualquiera puede andar armado en Argentina. Los medios hicieron eco del asunto, y las autoridades se enteraron.

Un fiscal imputó a Menganno por portación ilegal de arma de guerra. Por primera vez, después de tres años, los periodistas se empezaron a preguntar quién era realmente este personaje.

Menganno: “Este hombre trabajó en una agencia de seguridad…”.

Agustina: Y así, de la noche a la mañana, el sueño de ser un superhéroe se acabó…

Todo este tiempo él había logrado mantener su identidad oculta. Nadie conocía su cara, ni su verdadero nombre. Ahora Menganno pasó a ser Óscar Natalio Lafose, un ex oficial inspector de la Policía Federal Argentina, cuya autorización para portar armas se había vencido en febrero de 2012. Para ponerlo más claro: por más de un año, cuando estaba de civil, cargaba un arma ilegal.

Así, se convirtió en el único imputado en el robo que él mismo denunció.

Unas semanas después, Menganno comunicó su retiro por lo que llamó “razones psiquiátricas”. Desapareció de la vida pública, dejó de salir a patrullar, y de dar entrevistas en los medios. Fueron meses de silencio. Todo indicaba el fin de su historia. Hasta que reapareció, y aceptó que lo volviera a entrevistar. Quería contar su versión de los hechos.

Menganno: Y si te ponés a pensar, todos los superhéroes… Yo no es que diga que soy un superhéroe, pero todos los superhéroes tienen problemas con la policía y con los medios. Es fija. Y me agarró, así, un bajón, como dos meses o más, que no quería salir.

Agustina: Me cuenta que la intensidad del escándalo lo tomó por sorpresa. Que el tratamiento que los medios le dieron a la noticia lo afectó.

Menganno: Querían la nota. Estaban todos en la puerta, ¿no? No podías ni salir. ¿Qué hago? Me quedo a vivir acá tres días. Salgo, enfrento, me pongo la máscara y ahí empiezan a hacer la nota, todo bien, y ahí veo que me sacuden: era un criminal, deudor, un loquito que tira tiros, que tiene un arma ilegal. Ese fue el mensaje que quedó.

Agustina: Él aclara que, en realidad, disparó dentro de su casa, no fuera, y que eso logró separarlo del caso. Sin embargo, aún no tiene permiso para volver a portar armas.

Lo noto triste, apagado, muy diferente al hombre que conocí meses atrás. Y me acuerdo de algo que me dijo la primera vez que conversamos:

Menganno: Siempre dije: yo el único poder que tengo es llamar la atención.

Agustina: ¿Ese es tu súper poder?

Menganno: Claro, sí, es que siempre dije eso. Si no digo eso, así sí que estoy loco.

Agustina: Pero llamar la atención ya no está dentro de los planes de Menganno. No como antes. Sin embargo, algunos vecinos comentan, que aún lo ven disfrazado… recorriendo las calles de Lanús.

Daniel Alarcón: Desde que salió por primera vez este episodio, en noviembre del 2013, Menganno ha estado ocupado. Publicó una autobiografía —“¿Quién es Menganno?”— y también lanzó dos episodios en YouTube, de una serie que la llamó “Los Argenters”, una parodia de los “Los Avengers”, de Marvel.

Además, le dedicó mucho tiempo a la campaña de un hospital para donar sangre junto con otros superhéroes… Tal cual…

Se pone el traje y va a donar, o se va a diferentes canchas de fútbol a la hora de los partidos para pedirle a la gente que done. Este 2017, en el verano argentino, está promocionando la campaña de donación en la costa.

Agustina Grasso es reportera y cronista freelance. Colabora con distintos medios de Argentina y América Latina, y sigue vive en Buenos Aires.

Esta historia fue editada y producida por Camila Segura y por mí, Daniel Alarcón. La mezcla es de Andrés Azpiri.

El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Silvia Viñas, Luis Trelles, Elsa Liliana Ulloa, Barbara Sawhill, Caro Rolando, Melissa Montalvo, Désirée Bayonet, Ryan Sweikert, Luis Fernando Vargas, y David Trujillo. Andrea Betanzos es nuestra intern. Carolina Guerrero es la CEO.

Conoce más sobre Radio Ambulante y sobre esta historia en nuestra página web: radioambulante.org. Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

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