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Transcripción: La alcaldesa


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Hola, soy Daniel Alarcón, el productor ejecutivo de Radio Ambulante. Antes de comenzar quiero pedirles un pequeño favor. Ya llevamos 3 meses como parte de NPR y queremos saber más sobre ustedes, nuestros oyentes. No importa si nos escuchas desde hace años o si es la primera vez que te topas con este episodio. Igual te queremos conocer. Por favor ve a nuestra página web: radioambulante.org/encuensta y responde unas preguntitas. No te demorarás más de 5 minutos y nos ayudarás bastante. Eso. Gracias.

 

 

Nélida Silva tenía 11 años, y vivía en la provincia de Raimondi, en Perú. Esto queda lejos de Lima, en un departamento llamado Áncash. Su vida era tranquila: una vida de campo, de pueblo. Una vida andina.

 

Sus hermanos ya vivían en la capital. Y claro, Nélida sabía que en algún momento se iría. Pero sus padres no eran de los que avisaban o consultaban. Entonces, cuando se fue de Raimondi, fue de un día para el otro. Sin advertencia. Así nomás.

 

Nélida Silva: Era una noche con sombras, con unas luces que iban apareciendo del alba, ¿no? Cuando el sol empieza a salir, pero todavía está un poco oscuro porque, tú sabes, las montañas tan altas y las sombras y los árboles…  

 

Daniel: Viajaba con su mamá, que la iba a dejar en Lima y después regresar a su pueblo. El primer trayecto lo hicieron a caballo. Se acuerda bien cómo sonaban.

 

Nélida: Que iban saliendo: “pata-tún, pata-tún, pata-tún”.

 

Daniel: Y era prácticamente en el pleno silencio. Porque a esa hora lo único que se escucha son los gallos, algunos animales, quizás alguna que otra gente que se está levantando para trabajar en el campo.

 

Nélida: Y recuerdo que, cuando ya amaneció, ya estábamos en La Puna, ¿no? Muy alto. Y  se sentía un viento muy frío.

 

Daniel: Pararon al lado de un riachuelo y su mamá sacó algo de comer. Comida que había empacado meticulosamente.

 

Nélida: Recuerdo esas servilletitas bien amarradas, bordadas, así en blanco, y muy amarradas, así.

 

Daniel: Cada una tenía un pedazo de cuy y maíz.

 

Nélida: Esas cositas que se me quedaron ahí grabadas. Y bueno, y el agua… nada, el agua del riachuelo, que en ese tiempo podíamos tomarlo, ¿no? Y así alcanzamos el bus…

 

Daniel: El bus a Lima. Un lugar tan diferente a Raimondi que podría ser un viaje intergaláctico. Y bueno, ahí crecería Nélida. Y aunque volvería bastante a Raimondi, no viviría ahí por más de tres décadas.

 

Esta es la historia de su regreso a su provincia. Un retorno algo quijotesco. Porque cuando Nélida volvió en el 2014 fue para lanzarse a alcaldesa de todo Raimondi.

 

Canción: Raimondi sí se merece progreso. Nosotros nos merecemos un cambio. No el pasado de burlas y engaños. La hora para Raimondi ha llegado.

 

Nélida: Hermanas y hermanos raimondinos: a pocos días de las elecciones regionales y municipales, les saludo afectuosamente. Soy Nélida Silva, llamellina desde muchas generaciones. Soy nueva en la contienda electoral, mujer luchadora y emprendedora, como todo raimondino.

 

Daniel: Habían pasado más de tres décadas. El país y su provincia habían cambiado muchísimo. Y Nélida también.

 

Bienvenidos a Radio Ambulante, desde NPR. Soy Daniel Alarcón. Para esta historia colaboramos con el cineasta Mitch Teplitsky y su compañía de producción, Lúcuma Films. Partes del audio que van a escuchar vienen de escenas que Mitch y su equipo grabaron.

 

Entonces cuando escuché la historia de Nélida, me quedé con varias preguntas. Por ejemplo, ¿qué tan complicado puede ser volver? ¿Y qué tan seductor es imaginarte que todavía perteneces al lugar donde naciste? En fin, ya veremos.

 

Para entender todo lo que viene, hay que entender lo chocante que fue esa llegada a Lima para Nélida. En la provincia de Raimondi, en los Andes peruanos…

 

Nélida: …todo es arriba, todo es abajo. Tienes como una referencia mental de para dónde vas: al norte o al sur, ¿no? Y por dónde sale el sol, y por dónde se oculta y…

 

Daniel: Pero Lima, pues, nada que ver. Aunque suene exagerado, salvo en el verano, nunca se ve el sol. Es una ciudad costeña, sí, pero en muchos barrios el mar casi no se siente. A Nélida, con sus 11 años, todo le parecía extraño.

 

Nélida: El sabor del agua, el aire, y el… odo. Era una pesadilla, ¿no? Como que “¿a qué hora despierto y regreso a donde puedo… donde pueda yo sentirme bien?”

 

Daniel: Estaba rodeada de gente a la que no reconocía, a la que no entendía.

 

Nélida: Y los niños, ¿no? Que no querían jugar conmigo, y yo no entendía por qué, porque en ese tiempo no me miraba que yo era diferente a ellos. Yo los veía a ellos diferente. Pero yo no sabía que yo era “la outsider”.

 

Daniel: Cuando le pregunté a Nélida si llegó a sentirse en casa en Lima, me dijo que no. Que nunca se sintió “limeña” a pesar de los 12 años que vivió ahí. Pero en Lima pudo ir a la universidad para estudiar contabilidad y luego hizo la práctica en una compañía minera que tenía algunos contratos en Gran Bretaña.  

 

Nélida: Y ese fue el contacto.

 

Daniel: Es decir, cómo logró irse a Londres. En principio, se fue sólo una semana, pero…  

 

Nélida: Mientras mi viaje, la empresa cerró aquí en el Perú. Eran los años ochenta, en que… en que era muy… todo era inestable. Entonces decidí quedarme por mi cuenta en Inglaterra por un año. Pero ya en un año dije “tengo que regresar a casa”. Y… “pero antes de regresar, voy a parar en Nueva York”.

 

Daniel: Y en Nueva York terminó quedándose por casi dos décadas. Durante esos años trabajó con ONGs, en organizaciones que apoyaban la cultura andina. Y cada cierto tiempo volvía a su pueblo, a su provincia, para las fiestas, para ver a sus padres. Y cada vez que volvía le parecía preocupante ver cómo cambiaban las cosas.

 

La minería siempre había sido parte de la economía local, desde por lo menos los años cincuenta. Pero a partir del 2001, se inauguró un megaproyecto en San Marcos, un pueblo ancashino, un proyecto que empezó a traer daños ambientales para toda la región. Y al mismo tiempo, dinero.

 

Dinero que en muchos casos se malgastaba. Me consta. Mi abuelo viene de esa región y la he visitado varias veces. Me han contado que las autoridades nunca quieren gastar en salud pública, por ejemplo, pero sí en repavimentar la plaza. Que no gastan en educación, pero sí en ponerle otra capa de pintura a la fachada del municipio.

 

Nélida: Es que se dedican a construir monumentos o construcciones que el pueblo no necesita.

 

Daniel: Esto se veía en todo el Perú, no sólo en Raimondi. Pero a Nélida le molestaba.

 

Nélida: Me parecía tan… tan ineficiente, ¿no? Tan así como que no les importa nada. “Hacemos, pues, por cumplir. Y bueno, si viene el dinero qué bueno que venga, porque necesitamos tirar cemento aquí o allá”, ¿no?

 

Daniel: Le parecía un desarrollo al azar, sin planificación, sin pensar en lo que necesitaba la gente. Alcalde tras alcalde gastando simplemente por gastar. En algunos casos, los alcaldes mandaban a construir a cambio de lo que se conoce como “una coima”, es decir, un porcentaje del contrato, siempre inflado.

 

Nélida veía otras posibilidades. Tenía otras ideas. Había trabajado con grupos de mujeres empresarias. Había visto en la práctica que invertir en talento humano muchas veces rendía más. ¿Un poco idealista? Sí. Pero en cada viaje a su pueblo, hablaba con la gente, y todos le decían lo mismo. Escuchaba de muchos las mismas quejas que ella sentía:

 

Hombre: ¡En este pueblo no hay avance! ¿Estas son calles, estas son calles? Señores, ¡¿son calles estas?!

 

Hombre 2: Esta es la provincia más olvidada del departamento de Áncash. Las autoridades entran pa’ llevarse la plata. Mira, los candidatos se enriquecen, pero el pueblo día por día es peor.

 

Mujer: Entran en el poder, se olvidan de todo, de nosotros.

 

Hombre 3: Usted mismo ha visto como está Llamellín, es una desgracia. A lo menos cuando llueve es impasable: derrumbe por acá, derrumbe por allá.

 

Mujer 2: No hay educación acá.

 

Mujer 3: No tenemos ni baños.

 

Mujer 4: No tenemos médicos especialistas.

 

Hombre 4: Las autoridades brillan [por] su ausencia. Nosotros necesitamos un alcalde que realmente se preocupa para nuestra provincia.

 

Daniel: Poco a poco se hizo la idea de que ella podía ser esa persona. Mucha gente de la zona la conocía, en parte porque había vivido en el extranjero y porque siempre volvía. Sus éxitos afuera eran motivo de orgullo.  

 

Nélida: Entonces la gente me decía: “Nélida, ¿por qué tú no lideras? ¿Por qué no eres una de las candidatas?”.

 

Daniel: ¿Te acuerdas de alguna conversación con algún amigo o algún familiar o alguien querido que te dijo “Nélida, no te metas en esta… en esta mierda”?

 

Nélida: Sabes que tuve casi toda mi familia diciéndome eso. Y muchos de mis amigos cercanos también.

 

Daniel: Y aunque tenía dudas…

 

Nélida: …luego vi el trabajo que ellos hacen. En realidad es un trabajo muy incipiente. Y dije “yo puedo hacer mejor que ellos”. Y así empezó a nacer la idea para yo ser una de las candidatas.

 

Daniel: Y su familia, espantada. Esta, por ejemplo, es su hermana Noelia.

 

Noelia Silva: Cuando dijo, “sí…” y ya pasó el tiempo y dijo “sí, ya voy a ser…  voy a postular”, “Ahhh… ¡Ay, no! ¡No, por favor! ¡Otra locura más!”.

 

Daniel: Pero ya estaba decidida.

 

Orlando Sáenz conoce a Nélida desde que eran niños.  Y se convirtió en su jefe de campaña.

 

Orlando Sáenz: Ella regresa al Perú. Para ella, una mujer que ha… ha visto el mundo globalizado, regresar a Llamellín es como retroceder, ¿no?

 

Daniel: Y según Orlando, la experiencia tan inusual que tenía Nélida era su ventaja.

 

Orlando: La gente ya está cansada de los políticos tradicionales. Siempre han querido un cambio. Simplemente no se les ha presentado esa oportunidad.

 

Daniel: Y es que para ese momento, todo Áncash –el departamento al que pertenece Raimondi– era controlado por una mafia. El jefe era un tal César Álvarez. Según informes policiales, él y su gente se repartían la plata que salía de la minería, y se mantenían en el poder intimidando a sus opositores. En mayo del 2014, Álvarez fue arrestado después de ser acusado de mandar a matar a un enemigo político, Ezequiel Nolasco.

 

Este era el mundo al que Nélida quería meterse. Ese mismo mes del arresto de Álvarez, Nélida empezó su campaña política.

 

Nélida: Así que quedaron siete contra Nélida.

 

Daniel: ¿Siete hombres?

 

Nélida: Siete hombres, siete candidatos hombres, contra Nélida.

 

Daniel: Entre ellos, Félix Lora, conocido como Pachi, que había sido funcionario del Ministerio de Educación en Lima.

 

Félix: Esta es una tierra grandiosa. A parte de todos los problemas que acabo de manifestar, esta tierra linda posee el capital humano, que es lo más importante: la sencillez de la gente, la solidaridad de la gente, lo peculiar de sus platos típicos, las danzas autóctonas que tenemos aquí.

 

Daniel: Todos los candidatos estarían de acuerdo con esto. Es, de veras, una región bellísima.

 

Bueno, y de ganar, Nélida sería la primera mujer elegida para ser alcaldesa de Raimondi.

 

Nélida: Entrando a la campaña, mis temores eran la… la violencia. No es que tenía un miedo de que me mataran, pero sí tenía mucho miedo de… de un poco de agresión física.

 

Daniel: Por ejemplo, que alguien le bloqueara el paso poniéndole piedras en alguna carretera muy aislada. Son cosas que pasan. Entonces, ¿qué significa hacer campaña en una provincia como Raimondi? ¿Cómo se hace?

 

Pues es una zona montañosa, rural y muy pobre. Ser candidato en una provincia como esta requiere largos viajes por carreteras maltrechas. Además, era época de lluvias. Nélida misma era la que manejaba. Una noche les tocó dormir en la camioneta.

 

Mujer 5: ¿Neli? ¡Hola! ¿Cómo estás?

 

Nélida: Estamos en Parpa.

 

Mujer 5: ¿Dónde van a dormir?

 

Nélida: En el carro. Porque arriba hay precipicios. Te resbalas un poco y hay precipicios.

 

Daniel: Pero a pesar de todo, a Nélida le gustaba. Así conocía mejor su provincia y llegaba a los pueblitos más recónditos, donde la visita de un candidato siempre era un acontecimiento. Los pobladores veían llegar una camioneta y salían a ver de qué se trataba, de pura curiosidad.

 

Nélida: Buenas tardes.

 

Voces indistintas: Buenas tardes.

 

Nelida: Buenas tardes. ¿Cómo está, mami? ¿Qué tal? Uy, ya va a techar pronto. Así le tienes que decir a tu papá y tu mamá: “Ahora hay una candidata mujer que va a hacer las cosas mejor”. Buenas tardes, ¿cómo estás? ¿Qué tal?

 

Daniel: Y el mensaje de Nélida, su propuesta, era un poco diferente. Apoyar a las mujeres. Invertir en los pequeños empresarios. Hacer alianzas para que los productos agrícolas encontraran su mercado.

 

Nélida: Entonces mi propuesta, como decía aquí Don Pedro, este… eh… es de que la agricultura nos tiene que sacar a nosotros de la pobreza. Para mí no es justo que los agricultores son los que trabajan, proveen de alimento a otros y los otros son los que están mejor que los agricultores, ¿no? En esta provincia casi sembramos para consumir y no sembramos tanto para vender. ¿Por qué? Porque no es…

 

Daniel: Pero no sólo basta ofrecer detalles de una plataforma. Una de las cosas que Nélida entendió muy pronto en su campaña es que no se puede llegar a un pueblo con las manos vacías. Es simplemente parte de la cultura política de Áncash. Nos puede parecer bien o mal, pero el punto es que así se hacen las cosas. Entonces Nélida…

 

Nélida: Nosotros teníamos regalos de unas bolsitas para… de detergente para que laven la ropa, teníamos lapiceros. Y como yo vi que las mujeres tejían mucho, yo… se me ocurrió llevar muchísimo material para que ellas tejan, ¿no?

 

Daniel: Y aquí hay un diferencia entre su campaña y la de algunos de sus opositores:

 

Nélida: A todos los lugares que iban llevaban sus cajas de cerveza –o compraban en el mismo lugar–. Y tomaban. Tomaban un montón. Y esa era la campaña de ellos.

 

Daniel: Y bueno, imagínate que tu vives en un pueblito de estos. Hay un candidato que ofrece comida, cerveza, fiesta. Y por otro lado llega Nélida… con lápices, y detergente.

 

Nélida rápidamente se dio cuenta de que esta campaña no iba a ser fácil. La geografía, la lluvia, la falta de infraestructura…Pero también, la cultura. Y el simple hecho de que Nélida era mujer.

 

Nélida: La zona andina… bueno, todo el país, creo. Somos muy machistas.

 

Daniel: Es que tienes que verlo en el documental de Mitch: una y otra vez Nélida se encuentra en reuniones comunitarias, salones repletos, 40 hombres y, no sé, ¿pues tres mujeres? ¿Y la única que habla? Nélida.

 

Nélida: Solamente unas cuantas palabras: soy Nélida Silva, para quienes no me conocen aún. Esta reunión se ha dado para hablar…

 

Daniel: Y cuando le toca hablar a Nélida, es como si fuera una maestra de colegio tratando de controlar un salón de rebeldes. No le prestan atención.

 

Nélida: …Y allá, algunas personas que no tienen ni siquiera tienen la creatividad, ni la han tenido por muchos años (inaudible). Escuchen, escuchen tantito…

 

Daniel: Le toca callarlos. Quizás esto no sea tan sorprendente: que una sala llena de hombres no le preste atención a una mujer. Pero según Nélida, no es cuestión sólo de hombres.

 

Nélida: ¿Las mujeres? Machistas, pues, también. Es una cultura machista. Por eso es que crían a sus hijos de la forma como los crían, con una desigualdad, ¿no? No… no… no hay una equidad, ¿no? Como que los varones deben tener algunas preferencias y las mujeres otras cosas.

 

Daniel: Y quizás ese sería uno de los obstáculos más complicados para la campaña de Nélida. Pero también había otra cosa.

 

Mujer 6: Me han dado mala referencia. Dicen que la señora o la señorita que está postulando [es] muy petulante.

 

Daniel: Esta mujer mayor, campesina, resume un poco la forma en que alguna gente reaccionaba ante Nélida. Y repite el rumor que tanto daño le haría a la campaña.

 

Mujer 6: Ha ido a las comunidades. Cuando nos hemos encontrado, cuando hemos saludado, cuando hemos dado la mano, se ha lavado, yendo a otro sitio. Total, este… Creo que no le gusta la gente comuna [sic].

 

Daniel: Mucha gente comenzó a repetir esta misma acusación.

 

Hombre 5: Se había dicho que la señora, después de saludar a los campesinos, ha entrado a su auto y se ha lavado con… con alcohol.

 

Daniel: Y ese rumor era particularmente cruel, irónico, porque…

 

Nélida: …el símbolo de mi partido era la mano. Y entonces todo el slogan era “dame la mano y te doy la mano”, ¿no?

 

Y la verdad es que yo ni siquiera he tenido un sanitizer, nunca. Eso fue una campaña bien dura porque no había otra cosa que dijeran de mí. Yo nunca había robado. Nunca les había mentido.

 

Daniel: Estamos hablando de un mundo político en el que hay candidatos acusados de malgastar dinero público, de amenazar periodistas, de cometer fraude electoral. Pero la acusación que más impacto tiene con la ciudadanía es que Nélida se lava las manos. Que es una pituca.

 

Explica qué es pituca.

 

Nélida: Bueno, pituca es un término, eh… Oye, pero es bien difícil de explicar esto, ¿no? Ehm, es un término que se usa a la… En realidad a la gente de Lima, que pertenece a una clase social muy alta.

 

Daniel: La gente rica. La gente blanca. Y la ironía es que Nélida, cuando crecía en Lima, era marginada por ser la andina. Ahora, de vuelta en su provincia, la ninguneaban por ser limeña. Aquí un señor resume la crítica hacia Nélida:

 

Hombre 6: Haciéndose mujer campesina, poniendo la gorra, poniendo la falda. Y para creer y para tentar a la población raimondina.

 

Daniel: Primera vez en la vida que te dicen pituca.

 

Nélida: Primera vez en la vida, sí.

 

Daniel: Este es Orlando Sáenz, el director de la campaña:

 

Orlando: La gente dice “ella no camina”. Es falso. Nosotros caminamos, comemos lo que comen ustedes. Comemos papa, comemos… La señora es tan sencilla que se sienta hasta con las chocheras de la esquina. Pero los enemigos, como no tienen nada que decir, ¿qué dicen? “No, dicen que se lava las manos, no saluda a la gente, no camina. Dicen que la llevan cargando”.

 

Daniel: ¿Cargada? La reinita de los Andes. Hazme el favor. En fin, todos sabemos que la política es sucia. Pero, ¿qué tanto? Ya veremos después de la pausa.  

 

—CORTE INTERMEDIO—

 

Daniel: Ahoritita vienen los Óscares. Y bueno, ¿qué sé yo, si no he ido al cine desde que nació mi hijo hace cuatro años? Entonces, para mantenerme al tanto y no sonar tan ignorante cuando estoy con amigos, recomiendo el podcast Pop Culture Happy Hour, de NPR, con Linda Holmes. Pop Culture Hapy Hour siempre tiene una conversación inteligente sobre la cultura pop. Búscalo en npr.org/podcasts o en el app NPR One.

 

Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Soy Daniel Alarcón. Y esta es Nélida Silva, un par de semanas antes de la votación, hablando con un productor del equipo de Lúcuma Films:

 

Productor: Cuéntanos, ¿cómo va la campaña?

 

Nélida: Bueno, la campaña, este… Es un poco de lo que yo esperaba cuando yo me inicié en esto. Eh… aunque a veces pasa más allá de los límites de lo que estaba incluso esperando. Ahorita somos uno de los favoritos, y creo que por eso empezaron ya los ataques, ya así…

 

Daniel: Además de los rumores que corrían, en varios pueblos de Raimondi, a Nélida le destruyeron sus pancartas. En los afiches acuchillaban su cara. Pero a pesar de todos los retos, Nélida se sentía optimista.

 

Nélida: Y bueno, ahí estamos ahí en la lucha, ¿no? Seguimos en la lucha.

 

Daniel: Pero había otro reto quizá más complicado que el rumor de la lavada de manos. Y esto ya es un tema electoral, de fraude: los llamados golondrinos.

 

Nélida: Un golondrino es una persona que está siendo pagada para ir a votar por una X persona.

 

Daniel: Pero este votante no vive en el lugar donde va a votar.

 

Nélida: Entonces yo puedo pagar un golondrino, vamos a suponer, de la selva o de la costa, y pago varios golondrinos. Y les pago el pasaje, les pago el cambio de residencia. Y luego vienen –el día de la votación– llegan a votar a mi lugar.

 

Daniel: Es básicamente comprar el voto. Y durante la campaña, Nélida temía que algunos de sus opositores fueran a hacer esto. Y no es paranoia. Aquí está Marco Antonio Garrido, jefe regional del RENIEC, el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil:

 

Marco Antonio Garrido: Es de conocimiento público, cada vez que se acercan los procesos electorales, siempre algunas… algunos malos candidatos o algunas autoridades, incluso, en el ejercicio de su poder edilicio, promueven el tema de cambios masivos de domicilios, ¿no? Con la finalidad de favorecerse con algunos votos extras.

 

Daniel: Y en zonas rurales, influenciar el resultado de una elección no es tan difícil. Hay relativamente pocos votantes. 100 aquí, 100 allá, y basta. Cambia todo.

 

Según el RENIEC, hubo más de 11 mil votos golondrinos en las elecciones regionales del 2014, cuando Nélida fue candidata. Con casos tan absurdos como:

 

Nélida: Una noche antes de la votación, una mujer embarazada va al hospital, a La Posta, y da a luz. Y esta mujer obviamente no puede votar, porque está… recién ha dado a luz, ¿no? Al bebé. Sin embargo, en su DNI aparece como que ella votó.

 

Daniel: Entonces este es el contexto: siete candidatos hombres y Nélida, la outsider. La única mujer haciendo una campaña diferente con propuestas claras  y un mensaje de cambio a largo plazo.

 

El día de la elección, Nélida votó temprano.

 

Nélida: Yo he estado muy tranquila, muy contenta y bastante confidente de que los resultados van a ser a favor de nosotros.

 

Daniel: Y luego a su casa, a esperar. Todo el día, Nélida estuvo en comunicación constante con sus amigos y aliados. Fueron horas tensas.

 

Nélida: ¿Aló? ¿Cómo está, Rontoy? Nada, nada, nada, porque todavía no salen los personeros.

 

Daniel: Y además, en Raimondi no hay televisión local. Hay dos emisoras de radio, pero sólo pasan música. Entonces…

Nélida: La forma como aquí nos enteramos de quién es el posible ganador es… es solamente porque salen los personeros ya después del conteo. Y ellos dicen quién en su mesa ha ganado. Y a partir de eso, la gente saca su propia conclusión de quién puede estar arriba.

 

Daniel: Pero, oficialmente…  

 

Nélida: No se sabe. Y las cosas pueden cambiar. En un país como el Perú, donde la mafia es grande, donde el crimen organizado en lo político es tremendo…  

 

Daniel: Y los resultados oficiales pueden tardar hasta días en salir. Esta entrevista se la hicieron a Nélida por la tarde, el día de las elecciones:

 

Nélida: En Llamellín esperaremos… quizás en menos una hora ya se debe saber mas o menos quién está arriba.

 

Daniel: Pero, a esas alturas, más o menos ya tenía una idea de lo que venía.

Perdió en San Juan de Rontoy. Perdió en Chaccho. Perdió en Chingas. No ganó en ningún municipio. Ganó Pachi Lora, el candidato que ya conocimos, del partido Alianza Para el Progreso. Después de las elecciones habló de su plan de gobierno:

 

Félix: Básicamente estamos iniciando la constitución de empresas para que podamos trabajar en el rubro del afianzamiento económico en nuestra provincia.

 

Daniel: Enfatizando, en especial, el rol de las mujeres en el desarrollo.

 

Félix: Uno de ellos, por ejemplo, es la de… Hemos, hace poco, hemos asociado a un grupo de madres, de damas, quienes van a impulsar el tejido y el arte del crochet y los palitos para que este proyecto al menos salga adelante. Por ejemplo, en mayo…

 

Daniel: Esa misma noche de las elecciones, Mitch, el productor del documental, le hizo una entrevista a Nélida. Se nota que ella todavía no ha procesado la noticia.

 

Nélida: Seguimos en un país donde… donde todavía no hay una conciencia política. Tampoco una educación en que la gente pueda apostar por un desarrollo sostenible, ¿no? Siempre estamos pensando “a ver de dónde me cae… de qué árbol me cae el billetito”.

 

Daniel: Meses después, en Nueva York, hablé con Nélida y retomamos la historia de su campaña: de las dificultades, de los retos. En particular, ser candidata mujer en una zona donde hay tan poco conocimiento sobre los procesos políticos. Me contó, por ejemplo que hubo muchos votos mal marcados.

 

Nélida: Muchas mujeres me dijeron eso al final, ¿no? “Que no encontramos tu… la mano. No sabíamos cómo era, entonces nada: hicimos una ‘x’ en todo el papel. O pusimos… escribimos –hay algunos que sabían escribir– Nélida”. Y no sé. Pero así me contaban, ¿no?

 

Daniel: Votos nulos.

 

Hablamos de lo que había aprendido de esta experiencia, si realmente pensó que podía ganar. Me dijo que sí. Pero que cuando llegaron los resultados…

 

Nélida: …Yo sentí más un alivio.

 

Daniel: ¿De no haber ganado?

 

Nélida: Sí, porque, digo, después de haber pasado en la campaña todo lo que pasamos, ¿no? Y todos estos ataques y todas estas ganas de la gente de… Decía: “Wow, probablemente la gente, si uno está en el poder, está así igual de histérica y de negativa. Y no te deja trabajar al fin, ¿no?”

 

Daniel: Y esto me sorprendió, la verdad. Si me hubiera consultado desde el principio, creo que le habría dicho a Nélida que no se metiera en política, que no vale la pena. Al mismo tiempo, admiro esas ganas de enfrentarse a la realidad nacional e intentar cambiar algo. Quizás más gente como ella debería arriesgarse de esa manera. No sé.

 

Daniel: Tú me acabas de decir que sentiste alivio. ¿Expresaste eso a los familiares, los amigos que estaban contigo?

Nélida: Sí, porque muchos estaban al borde de llanto. Porque no podían creer de que tanto trabajo y que tanto… ¿no? O sea, que… Y mucha gente veía en mí el cambio, ¿no? Que honestamente lo veían, decían: “Oh, por fin tendremos un cambio, así radical, pues algo diferente”, ¿no?. Y estas personas estaban con mucha, mucha pena.

 

Daniel: Pero no se arrepiente.

 

Nélida: Yo diría que toda la campaña –a pesar que llevó mucho esfuerzo, ¿no?–, para mí fue muy gratificante, ¿no? Aprendí muchísimo. Yo conocí muchas comunidades que de otra manera no se me hubiera ocurrido caminar por esas comunidades.

 

Daniel: Y bueno, yo me quedo con esto. Con esta imagen: la de una niña, arrancada de su hogar a los 11 años y depositada en una ciudad extraña y hostil. Que crece añorando volver y que años después tiene esa oportunidad. Qué maravilla, qué experiencia. Y si no ganó, pues por lo menos lo intentó.

 

Dime, ¿tú sientes que cuando vuelves, después de las elecciones, que tus vecinos… la gente te mira de otra manera?

 

Nélida: Sí. Y no sé que estoy paranoica, pero yo sí siento que hay otra manera.

 

Daniel: ¿Cuál es la diferencia?

 

Nélida: Pues nada, alguna gente que simplemente no le gusto yo. S sea, está distante, ¿no?  

 

Daniel: La diferencia, dice Nélida, es que ahora la ven como candidata. Como alguien que intentó meterse en un ámbito que era –que ha sido–, en esencia, prohibido para las mujeres. Y bueno, es un ámbito que, por el momento, lo sigue siendo.

 

Un nuevo documental sobre el regreso de Nélida a Perú y de su campaña para ser alcaldesa saldrá a finales de la primavera de este año. Visita soyandina.com para más información. Gracias a los documentalistas Mitchell Teplitsky y Palu Abadía.

 

Esta historia fue escrita por mí y editada por Camila Segura, con la ayuda de Caro Rolando. La mezcla y el diseño de sonido es de Ryan Sweikert. El resto del equipo de radio Ambulante incluye a Silvia Viñas, Luis Trelles, Fe Martínez, Elsa Liliana Ulloa, Barbara Sawhill, Melissa Montalvo, Désirée Bayonet, Luis Fernando Vargas y David Trujillo. Nuestros pasantes son Emiliano Rodríguez y Andrés Azpiri. Carolina Guerrero es la CEO.

Conoce más sobre Radio Ambulante y sobre esta historia en nuestra página web: radioambulante.org. Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

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