Episodio 36

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Transcripción – Los niños perdidos [Parte 2]

[Guy Raz]: Hola, es Guy Raz, presentador del programa How I Built This, con una recomendación. Cada fin de semana festivo viene con mucho tráfico y filas de seguridad en aeropuertos, entonces, ¿por qué no escuchar How I Built This mientras esperas? En cada episodio hablo con el fundador de una compañía sobre cómo empezó todo. Puedes encontrar How I Built This en el app de NPR One o donde escuches podcasts.

(SOUNDBITE NOTICIERO)

[Yamid Amat]: El señor Rivera, en una avioneta de fumigación, sobrevoló Armero y la información suya, señor Rivera, ¿cuál es?

[Fernando Rivera]: Pues que Armero quedó arrasado en un… casi el ciento por ciento.

[Yamid Amat]: Sí. ¿A qué horas tuvo usted la visión sobre Armero?

[Fernando Rivera]: Más o menos a las 6 de la mañana.

[Yamid Amat]: ¿Qué tipo de descripción podría hacer sobre lo que…?

[Martha Lucía López]: Oír los lamentos de la gente pidiendo auxilio, como que de la tierra brotaban los gritos de la gente. Era algo… no, no, no, era algo increíble.

 

[Daniel Alarcón, host]: Bienvenidos a Radio Ambulante, desde NPR. Soy Daniel Alarcón.

En el episodio anterior, escuchamos la historia de Martha Lucía López, y su hijo Sergio, que se perdió después de la avalancha de 1985, en Armero, Colombia. Se perdió, pero no murió. Pasarían casi 3 décadas antes de que Marta Lucía se enterara de que su hijo estaba vivo.

[Martha Lucía]: Si en ese momento sabemos es mucho más fácil tratar de  buscar un niño que  todavía tiene la misma cara. Pero ahorita, pues, 27 años, ¿qué hace uno?

[Daniel]: ¿Qué hace uno? La pregunta de Martha Lucía era más común de lo que muchos pensaban. Porque no fue solo Sergio el que desapareció, sino varios. Muchísimos niños de Armero sobrevivieron la avalancha, pero nunca más se reunieron con sus familias.

¿Por qué? ¿Qué pasó? Nuestro productor David Trujillo ha pasado varios meses tratado de entender.

Aquí David.

[David Trujillo, productor]: Comenzamos con Francisco González…

[Francisco González]: Soy el director de la Fundación Armando Armero, tengo 55 años.

[David]: Aunque no nació en Armero, pasó gran parte de su niñez ahí, entonces…

[Francisco]: Siempre me he considerado de… de Armero.

[David]: Francisco fue periodista cultural durante mucho tiempo. En el 2005, dejó a un lado su trabajo en los periódicos y se dedicó a crear esta fundación. Era una idea que venía pensando desde hacía varios años. Quería crear un proyecto de recuperación de memoria de lo que había sido Armero. Pero se encontró con un problema.

[Francisco]: Tenía un problema grandísimo y era que no había nada en bibliotecas, que no había… que no existía absolutamente nada, entonces todo  me tocó hacerlo a través de memoria oral.

[David]: O sea, entrevistas que transcribía y luego juntaba en un archivo. Para empezar  montó jornadas de memoria con los sobrevivientes en diferentes pueblos de la zona. Allí se reunían a hablar del pasado, a compartir historias, a recordar temas específicos como la política en Armero, el cine o la arquitectura…

Armando Armero se volvió muy popular entre los armeritas, y cada vez iban más personas a estas jornadas de memoria.

Con el tiempo, le empezó a pasar algo extraño en esas reuniones: se le acercaban sobrevivientes de la avalancha…

[Francisco]: Y  le metían a uno en el bolsillito una historia: “Mire, guarde esto”. Llegaba yo al hotel o llegaba a Bogotá: “Estoy buscando a mi hija, ayúdeme a buscarla”, no sé qué.

[David]: En los papelitos había nombres. Anécdotas de niños que habían desaparecido, pero que sus familiares pensaban que habían sobrevivido. Francisco no sabía qué hacer con esto. Decía…

[Francisco]: Yo estoy haciendo es una investigación de memoria histórica.

[David]: Pero seguían llegándole historias…

[Francisco]: Entonces, por decir algo, una hermana, una mujer me decía: “Mi hermanita salió viva de la tragedia porque estuvo en una finca, en la hacienda Maracaibo, donde un señor que le decían “El Mudo’”.

[David]: A Francisco le daba curiosidad…

[Francisco]: Como conozco yo la zona: “Ve, la hacienda Maracaibo quedaba aquí, la vereda tal, la finca tal, busque al señor que le decían ‘El Mudo’”. “Oiga, ¿a usted le suena esta fotico de esta niña?”. “¡Claro!, esta fotico acá tuvimos a esta niña en la finca, le dimos ropita, le dimos comida y se la entregamos a un socorrista”.  Y yo: “Juepucha esta señora tiene la razón”.

Se empezó a regar el rumor de que Francisco ayudaba a buscar niños desaparecidos de Armero…

[Francisco]: Y entonces me comenzaron a llegar historias e historias, y yo tenía 40 historias, y yo decía: “¿Pero yo qué hago?, ¿pero quién los está ayudando?”. “No, nadie, ¿quién?”. Entonces comencé como a ver que el Estado pues no había hecho nada. Entonces dije, “a ver, ¿qué tengo yo caminos por recorrer?”.

[David]: Ahí, en el 2012, nació el proyecto “Niños perdidos de Armero: una causa que nos toca a todos”.

Lo primero que se le ocurrió fue conectar a estas personas que buscaban a sus hijos con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, el ICBF, una entidad pública que se dedica a proteger los derechos de los niños y adolescentes.

La avalancha de Armero tomó por sorpresa a todo el país. No hubo un protocolo o una ley que dijera qué hacer con los menores de edad en caso de un desastre de esas magnitudes. Pero el ICBF estuvo presente desde el momento en que empezaron a rescatar a los niños. Se encargaron de registrarlos, albergarlos, garantizar que estuvieran bien y seguros. Y en teoría entregárselos a sus familias si aparecían.

Ahí tendrían que estar las respuestas. Pero en muchos casos, los que buscaban a Francisco ya habían pasado por el ICBF. Incluso llevaban indagando durante más de 20 años.

Entonces Francisco reunió las historias que tenía, que ya superaban las 200, y decidió ir él directamente al ICBF. No se podían hacer los sordos con tantos casos.

[Francisco]: Nos dijeron que pasáramos una propuesta para investigar.

[David]: Un plan de trabajo para que el Instituto y la fundación Armando Armero resolvieran los casos juntos. Entonces, les propuso…

[Francisco]: Investigar cómo era el rescate de los niños, cómo… cómo estaban organizados los albergues, las cosas.

[David]: Francisco le sugirió al ICBF que fueran por los pueblos del país donde llevaron a los niños rescatados de la avalancha. También que en las plazas principales hicieran  exposiciones con las fotos de los desaparecidos.

[Francisco]: Y de esa forma, entonces, también podemos establecer que alguien en algún pueblo pueda decir: “Oiga, mira, este es el pelado que lo cogió una familia en tal época”; “ese es adoptado”. Que alguien se pueda reconocer.

[David]: La idea era visibilizar estas historias y que las personas que recibieron a los niños, los rescatistas, los voluntarios… recordaran y ayudaran a aclarar qué había pasado.

El Instituto aceptó. Pero Francisco les pidió algo más: que le pasaran archivos de la época, registros, datos de los niños rescatados.

[Francisco]: Si ustedes tienen archivos vamos a sentarnos es a cotejar.

[David]: A comparar esa información con la que él había recogido. Por ejemplo, en el caso de Sergio, el hijo de Martha Lucía López, la historia que escuchamos en la primera parte de esta serie: si a la hermana de ella la  llamaron del ICBF y le dijeron que tenían a su sobrino, ¿qué registros hay de eso? ¿Qué pasó con Sergio?

Esa documentación que tenía el Instituto, se suponía que estaba dentro de un libro… rojo.

[Francisco]: Siempre se hablaba de que había un libro rojo en Ibagué: “Que no, que es que hay un libro rojo, que hay un libro rojo”.

[David]: En ese libro estaba la información que Francisco necesitaba: las historias de los niños. Le pidió al ICBF que entregara ese libro, que lo hiciera público, o que le dijeran dónde estaba exactamente para él irlo a buscar. Pero el Instituto guardó silencio. Solo hasta 3 años después, en el 2015, lograría verlo.

En esos 3 años él creó su propio libro: lo llamó el libro blanco. Ahí recogió los casos de los niños desaparecidos que le llegaban.

Cuando finalmente pudo comparar los dos archivos, el rojo del ICBF, y el blanco de su propia fundación, se dio cuenta de que había una inconsistencia.

Al principio el ICBF había dicho que eran 250 casos registrados. Ahora resultaba que eran menos en el libro rojo: solo 179 casos. Sin embargo, para ese momento, Francisco había recogido casi 300 en su libro blanco.

Pero además…

[Francisco]: Por lo que hemos analizado en el libro rojo y los videos, hubo… muchos de los niños que llegaron a Ibagué no están registrados, sino que los dieron en adopción rápidamente.

[David]: A familias colombianas, pero también de otros países. Y se encontró con algo más.

[Francisco]: Las fotos se las arrancaron mucho, y muchos registros donde ve uno que se lo entregaron a gente sin cédula, ¿sí?, o gente que no era el padre o la madre.

[David]: Gente que decía que eran los tíos o los abuelos.

[Francisco]: Entonces ese libro demuestra que… que es un libro non sancto, es un libro no muy confiable donde podía uno demostrar también la… la ineficiencia del… del Estado.

[David]: Francisco no entendía por qué el instituto se había demorado tanto en entregar el libro, ni por qué parecía estar incompleto…

[Francisco]: No sé, no sé qué están ocultando. No sé qué ellos pretenden con esto. Esa es una herida que tiene Colombia, ¿sí?, que no ha sanado todavía. Pero… Pero al ICBF pues no le interesa, pues realmente, por lo que hemos visto, ayudar.

[David]: Contacté al Instituto para que me contaran su versión de todo esto. Me respondieron que sí. Pero siempre me decían que la siguiente semana, luego que la siguiente, y la siguiente y así… Al final, nunca concretaron nada. En agosto de este año, 2017, el ICBF cambió de director. Intenté nuevamente hablar con ellos, pero esta vez ni siquiera recibí una respuesta.

Entonces decidí buscar por otro lado.

[Daniel]: Una pausa y volvemos…

 

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[David Greene]: Gracias por escuchar, y quiero asegurarme de que conoces Up First. Mañana puedes empezar tu día con el programa. Up First es el podcast de noticias de la mañana de NPR. Cuando las noticias se mueven rápido, Up First te pone al día con lo que debes saber para empezar tu día. Despiértate con Up First mañana en la mañana en el app de NPR One o donde escuches podcasts.

 

[Daniel]: Bienvenidos de vuelta a Radio Ambulante, soy Daniel Alarcón. Nuestro productor David Trujillo intentó varias veces comunicarse con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, pero no lo dieron una respuesta. Así que se puso a buscar por otro lado y se encontró a esta persona…

[Teresa Sabogal]: Mi nombre es Teresa Sabogal Correa, yo soy abogada. Trabajé 17 años con el Bienestar Familiar, desde 1980 hasta 1997.

[Daniel]: David nos sigue contando…

[David]: Cuando le pregunté a Teresa sobre el libro rojo esto fue lo que me contestó:

Hizo gran parte de ese libro rojo que ha sido mencionado…

[Teresa]: Yo lo hice. Yo.

[David]: ¿Fue usted?

[Teresa]: Yo.

[David]: Teresa Sabogal trabajaba como defensora de familia en la sede del instituto en Ibagué cuando pasó la avalancha. Los defensores de familia son abogados y están por todo el país. Su labor es proteger jurídicamente a los niños y adolescentes. Resuelven las custodias de los hijos cuando hay divorcios, se encargan de los casos de maltrato infantil, legalizan las adopciones y muchas otras cosas.

En Armero las labores de rescate empezaron el día después de la avalancha, y Teresa recuerda que el director del instituto de esa época, Jaime Benítez, ordenó que los funcionarios de 5 departamentos cercanos a la zona…

[Teresa]: Se desplazaran a Armero, a los albergues porque ya estaba la Cruz Roja trabajando, la Defensa Civil, a rescatar los niños que estuvieran solos sin su familia.

[David]: Fueron trabajadores sociales, defensores de familia, personas que trabajaban en la parte administrativa, auxiliares técnicos… Todos los que estuvieran dispuestos a ayudar.

[Teresa]: Se sobrevoló la zona, se pasó en helicóptero y se fueron a buscar niños, pues, que estuvieran… fueran sobrevivientes de la tragedia, ¿no?

[David]: Rescataban a los niños y los llevaban a hospitales de todo el país. Muchos llegaban solos. Este es archivo de ese momento cuando empezaron los rescates:

(SOUNDBITE NOTICIERO)

[Periodista]: Se han traído hoy 152 heridos, 72 sobrevivientes ilesos, de ellos 40 niños, 12 que llegaron huérfanos de padre, madre, de hermanos como decían en una crónica realizada el día anterior.

[David]: El ICBF parecía tener todo bajo control.

(SOUNDBITE NOTICIERO)

[Periodista]: El director del Instituto de Bienestar Familiar, doctor Jaime Benítez, ha solicitado a todos los directores de hospitales la remisión de los niños llevados a estos centros a la regional de Bogotá, cuando se encuentren en buenas condiciones de salud. Serán ubicados en los diferentes centros de la institución.

[David]: Según Teresa, en un principio, los niños fueron llevados a Bogotá y a Ibagué.  Ella y su equipo de trabajo…

[Teresa]: Estábamos pendientes de recibir a todos los niños, protegerlos, registrarlos,  y estar pendiente también a la entrega cuando sus familiares se presentaran.

[David]: No había normas, ni protocolos, ni nada específico que les dijera cómo actuar en esa situación.

[Teresa]: No podía estar previsto en la ley, era una tragedia que nadie estaba calculando. Era una situación excepcional.

[David]: Entonces tomaron lo que ya había: decretos, leyes sobre la protección de los niños en general, y las adaptaron para ese momento. Y dentro de esa improvisación pasaron cosas como esta:

[Francisco]: Entonces una niña de 8… de 8 añitos lleva a su hermanito de tres añitos de la mano, van subiendo al cerro de La Cruz, los socorristas le ordenan a la niña: “Mira, niños a la derecha, niñas a la izquierda”. Ella: “Que no, que mi hermanito”. La obligan a soltar a su hermanito, ve cuando su hermanito lo suben a un helicóptero y de ahí no vuelve a verlo.

[David]: Teresa no estuvo en la zona del desastre, pero sí en Ibagué donde se encargó de registrar las historias de esos niños que llegaban.

[Teresa]: Si la memoria no me falla ya son 179 historias socio-familiares que después recuperamos en un libro de pasta roja.

[David]: El famoso libro rojo que ya mencionamos.

Francisco González recuperó casi 300 historias. Y el mismo director del ICBF del 2013, Diego Molano, mencionó otra cifra, más alta que 179. Este es Molano durante un evento de la fundación Armando Armero.

(SOUNDBITE VIDEO)

[Diego Molano]: El libro rojo existe, lo hemos localizado. Tiene 250 registros, 298 folios. Y pues lo que nosotros queremos hacer es un ejercicio sistemático…

[David]: Es decir, existen muchas inconsistencias que hasta hoy no se han podido aclarar. Y en parte porque el libro rojo no se había compartido con nadie, ni siquiera con los familiares de los niños que aparecían ahí.

Esta fue la primera vez que se confirmó públicamente la existencia del libro rojo. Pero según Teresa…

[Teresa]: Jamás estuvo oculto, fue siempre el archivo nuestro, donde se dejó constancia y se dejó memoria a la usanza de esa época.

[David]: Es decir, hicieron los registros en papel —a máquina de escribir o a mano—, y las pocas fotos que les sacaban ahí, que obviamente no eran digitales, las pegaban a las hojas con cinta.

[Teresa]: Para esa época quiero recordarte que no había celulares, que no era de la dotación del instituto las cámaras fotográficas ni las filmadoras, ni había archivos digitales. Ni siquiera estábamos sistematizados, para esa época, o sea que no teníamos computadores.

[David]: Y según Teresa, el libro era el único lugar donde se registraban los casos. Pero es difícil mantener un libro en buen estado, y con el tiempo se volvió frágil.

[Teresa]: El libro está así por que han pasado 32 años, es un libro de papel, está en Ibagué que es una ciudad húmeda, se han desprendido algunas foticos, pero allá lo conservan. A raíz de todo esto, allá lo conservan como un tesoro.

[David]: Apenas salió la noticia de la avalancha, el ICBF empezó a recibir llamadas de personas de Colombia y de otros países que querían ayudar a esos niños. Estaban dispuestas a adoptarlos. Pero el entonces director del Instituto, Jaime Benítez, salió en televisión diciendo…

(SOUNDBITE NOTICIERO)

[Jaime Benítez]: Los pocos que tenemos en Bienestar Familiar, que están sin familia, no tenemos ninguna certeza de que sean niños huérfanos, y mientras no tengamos la certeza absoluta de que son huérfanos, no los entregamos en adopción.

[David]: Entonces, como una medida temporal, algunos de los niños eran recibidos por lo que el ICBF  llama “hogar amigo” o “sustituto”. Son personas o familias voluntarias que los reciben en sus casas mientras el instituto prepara sus instalaciones, busca a las familias de los niños o adelanta el proceso de adopción.

Justo después de la avalancha, mucha gente llegó al Bienestar ofreciéndose como “hogar amigo”. Pero unos meses después, cuando llegó la hora de entregarlos…

(SOUNDBITE NOTICIERO)

[Periodista]: No fue bien recibida por parte de “hogares amigos” de Ibagué la orden de Bienestar Familiar, según la cual quienes tengan en su poder niños deben entregarlos inmediatamente.

[David]: Según este informe del Noticiero TV Hoy, algunos no quisieron devolver a los niños. En ese mismo informe, entrevistaron a esta mujer.

(SOUNDBITE NOTICIERO)

[Mujer de “hogar amigo”]: A mi casa recibí como “hogar amigo” a una niña de dos años y medio. La niña, fuera de sus problemas físicos, traía un trauma terrible. Yo serví a esa niña, de noche, de palo, porque ella creía que yo era un palo y dormía agarrada encima de mí. Porque en Bienestar no hay suficiente personal para hacer eso que yo hice de noche, como madre.

[David]: Muchos de los que se quedaron con estos niños no hicieron procesos formales de adopción. Pero nadie ha sido condenado por esto.

¿Cuántos niños de Armero quedaron huérfanos? ¿Cuántos fueron reunidos con sus familias? La verdad es que no tenemos una idea exacta. Este audio viene del Noticiero Nacional, al inicio de una campaña mediática para reunir niños con sus familias a las pocas semanas de la avalancha.

(SOUNDBITE NOTICIERO)

[Periodista]: 536 menores de los 1.967 que llegaron a Bienestar Familiar, ya han sido reclamados por familiares. Los demás entrarán dentro de la campaña de reencuentro nacional que consiste en localizar en cualquier lugar del país a un familiar de aquellos que aún quedan en la sede del Instituto. También se buscarán los padres de los menores hospitalizados en diferentes partes del país.

[David]: Teresa me dijo que todos los niños sobrevivientes, terminaron…

[Teresa]: En la regional Tolima. Como era una tragedia del Tolima, entonces allá todos los familiares de todas las partes del país podían ir a ver sus niños, a identificarlos, a reconocerlos, a reclamarlos. Así se hizo.

[David]: Los niños aparecían en la televisión, la radio, los periódicos y se daban teléfonos y direcciones para que las personas interesadas pudieran contactarse. Teresa insiste en que…

[Teresa]: Hay muchos niños mayorcitos, que sabían sus nombres, su edad de donde venían. Pequeñitos, que no pudieran hablar, bebés, no tuvimos.

[David]: Vi esos videos del ICBF que salían en televisión, y aunque no tenemos permiso de utilizarlos acá, existen. Y hay una inconsistencia con lo que dice Teresa. En esos videos de la época, también aparecen bebés sin datos, NNs.

Entonces, ¿qué se necesitaba para entregar a estos niños a sus supuestos familiares? Tenían que demostrar el parentesco. La prueba de ADN no era común en esa época. Pero había otro examen.

[Teresa]: Para ese entonces hacían una prueba que se llamaba “de factores y grupos sanguíneos”, que no era muy certera, daba un… me parece que un 70% de probabilidades de paternidad.

[David]: Solo funcionaba con las mamás y los papás. Así que para demostrar otro parentesco, las personas debían llevar…

[Teresa]: El registro civil de nacimiento del niño. Era lo primero.

[David]: Obviamente, el problema era que muchos de los registros se perdieron en la avalancha, y no todo el mundo guardaba copias.

[Teresa]: Pero la gente conservaba, a veces, documentos, ¿sí?: fotografías… bueno.

[David]: Y con eso era suficiente para entregarlos.

Según Teresa, cada vez que entregaban un niño, siempre se incluía en el libro rojo…

[Teresa]: Quién venía por el niño, cómo se llamaba esa persona, cuál era su número de cédula, y la firma de la persona, y las foticos.

[David]: Y según Teresa, de todos los niños sobrevivientes de Armero, quedaron muy pocos. Ella calcula que unos 10.

A esos supuestos 10 niños los declararon en estado de abandono, lo que en esa época quería decir que podían ser adoptados legalmente.

 

[Teresa]: Haciendo memoria, con todas nuestras colegas y nuestros compañeros de esa época, más o menos se fueron… se dieron en adopción solamente 7 niños. 7 niños a familias colombianas. No es cierto que se hayan entregado a familias… a parejas extranjeras.

[David]: Pero las cifras no concuerdan muy bien. Según el informe de televisión que oímos antes, casi 1.500 entraron en la campaña de reencuentro, pero en el libro rojo solo hay 179 casos.

¿Pero y los otros niños? ¿Cómo se llega de casi 1.500 niños a menos de 200? La explicación que da Francisco es que muchos niños fueron llevados a otras ciudades y no solo llegaron a Ibagué y a Bogotá. Incluso los dieron en adopción en esas otras sedes del instituto.

Pero Teresa me dijo que eso no pasó en Armero…

[Teresa]: No es cierto que hayan llegado aviones de una vez a llevarse niños colombianos. No es cierto que se haya presentado robo masivo de niños, no es cierto que se hayan dado adopciones ilegales masivas, eso no es cierto.

[David]: Pero ella reconoce que en el caos después de la avalancha pudieron haber pasado irregularidades…

[Teresa]: Y yo siempre he aceptado la posibilidad de que alguien se hubiera podido quedar con un niño, alguien que fue, se acercó a la rivera de la tragedia y lo… Es posible, pero de eso no hay prueba alguna, no hay ninguna evidencia, no hay un testimonio.

[David]: Tampoco niega que se hayan cometido  errores.

[Teresa]: Por supuesto que tuvieron que presentarse muchos errores, ¿quién dice que no? Y que de pronto se hubiera podido atender esa tragedia también de una mejor manera.

[David]: Pero Teresa defiende lo que hizo con su equipo.

[Teresa]: Hicimos lo humanamente posible y lo que pudimos hacer mejor, de pronto con errores. Ya le digo. Pero uno no puede, 32 años después, en un escritorio, fresco diciendo: “Ay pero por qué no hicieron… Pero me parece el colmo que no hayan mirado esto”. No. Desafortunadamente… No se pudo hacer más.

[David]: Francisco está de acuerdo con Teresa: sí hubo errores. Pero no cree que fueron unos cuantos, aquí y allá.

[Francisco]: Tenemos cerca de 25 casos de niños adoptados que están en Estados Unidos, en Bélgica, otros en Holanda, en España, en Argentina, en Chile, en Ecuador, en Perú… Hay adoptados de Armero también. Siempre que sale una nota de televisión, o algo en un medio de comunicación, siempre llega un caso nuevo.

[David]: Varios de ellos siempre supieron que eran de Armero. Otros se enteraron después. Y cuando se enteran, muchos van al Bienestar en busca de más información, pero se encuentran con que los archivos se perdieron, o que hacen falta datos en los registros.

Y para empeorar las cosas, en Colombia los registros de adopción solo los puede ver los adoptados cuando cumplen 18 años. Nadie más. La ley dice que es para proteger el derecho de estas personas a su intimidad y a tener una vida completamente nueva cuando son adoptadas.

Esa es una de las justificaciones  del ICBF para no entregar documentos  a la fundación.

Parte de esa falta de información  lo explica una ley del 75 que decía que en los registros de adopción no se podían poner los nombres de los padres biológicos. La idea era proteger su derecho a permanecer anónimos y a respetar su decisión. Esa ley existió hasta 1989, o sea que las personas que fueron adoptadas en esos 15 años no tienen una información crucial de su pasado.

Y hay casos en los que no hay información de nada. Ningún registro de adopción. Nada.

Desde que Francisco empezó a movilizar su fundación en redes sociales, lo han contactado muchas personas como estas…

(SOUNDBITES VIDEOS)

[Felipe Salama]: Hola, mi nombre es Felipe Salama. Soy sobreviviente de Armero. Yo cuando chiquito quedé como NN.

[Adelaida Hernández]: Mi nombre es Adelaida Hernández, mi familia adoptiva me dice que fui adoptada después de que sucedió la tragedia de Armero. Quisiera conocer cuáles son mis raíces.

[Johana Benavides]: Mi nombre es Johana Ximena Benavides Parada. Yo fui adoptada. Mi madre se llama Herminia Rubio Villalba. Ella era de Armero o es de Armero.

[David]: Entonces, además del libro blanco donde Francisco empezó a recoger las historias de familiares que buscan a sus niños, Francisco hizo un libro verde en el que están las historias de niños adoptados de Armero. Y con ellos, hace videos que sube a Facebook.

(SOUNDBITES VIDEOS)

[Derly Calderón]: Mi nombre actual es Derly Katherine Calderón, creo que fui raptada de Armero, de la tragedia de Armero, Tolima. Tengo 32 años. Estoy buscando a mi familia.

[Óscar Perdomo]: Mi nombre es Óscar Mauricio Perdomo Patiño, pero ese no es mi nombre real porque me lo cambiaron. Yo estoy buscando a mi familia. Yo posiblemente creo que soy de Armero.

[Norma Tabares]: Soy Norma Tabares. Creo que soy una niña adoptada de Armero, y quiero encontrar mis raíces, quiero encontrar algún familiar que sepa… que me pueda ayudar a descubrir quién soy.

[David]: En algunos videos aparece una foto de ellos de la época de la adopción.

(SOUNDBITE VIDEO)

[Lizeth Salinas]: Lizeth Salinas. Fui adoptada de Armero. Me llevaron a Murillo, Tolima. Esta era yo cuando era pequeñita.

[David]: Y claro, ya no son niños.

(SOUNDBITE VIDEO)

[Ilse Peña]: Mi nombre es Ilse Peña. Estoy buscando a María Adelina Orjuela, es mi mamá biológica; a mi abuela biológica, Benilda Orjuela; y a otros 5 hermanos mayores que yo. Actualmente tengo 33 años.

[David]: Y a Francisco también le llegan adoptados de otros países.

(SOUNDBITES VIDEOS)

[Heidy Dibella]: Mi nombre Heidy Dibella, fui adoptada de la tragedia de Armero. Ahora vivo en Italia. Busco algún familiar.

[Jennifer]: Hola, me llamo Jennifer. Nací el 6 de noviembre de 1985 en Armero. Esta es una de las primera fotos que tengo de pequeña. Fui adoptada en 1987 con un añito y poco.

[Diana]: Mi nombre es Diana, fui adoptada de la tragedia de Armero. Estoy buscando a mis familiares. Cualquier información, por favor, con la fundación Armando Armero. Gracias.

[David]: Aunque han aparecido tantos casos, y siguen apareciendo, es difícil lograr encuentros. Porque es que solo existe una forma de saber a ciencia cierta si dos personas son familiares: comparar su ADN.

Francisco logró que el Laboratorio Yunis Turbay, uno de los más reconocidos del país, haga estos exámenes gratuitos de ADN. Y eso ayuda mucho, porque estos exámenes son caros. En Colombia un estudio estándar de padres e hijos vale unos $150, sin contar los estudios adicionales que se puedan necesitar, y no todos pueden pagarlo.

Pero podría llegar un momento en que el laboratorio no de abasto con tantos casos que siguen apareciendo, y va a ser más complicado regalar estas pruebas. La solución que ve Francisco es que el Estado asuma esta tarea porque…

[Francisco]: Estas familias de Armero son víctimas del Estado. De lo que el Estado ha debido hacer, entonces, no lo hizo.

[David]: Y sigue sin hacerlo.

[Daniel]: Desde el 2012, cuando empezaron a recoger las pruebas de ADN, solo ha habido dos reencuentros. El primero fue en 2016 entre dos hermanas. Lorena Santos y Jaqueline Vásquez. Y en agosto de este año, 2017, un hijo se reencontró con su papá biológico.

Hubo un tercero caso en el 2012, pero fue muy curioso: el adoptado aparecía registrado como huérfano sobreviviente de la avalancha de Armero, y toda su vida creyó haber nacido allá. Pero sus padre biológico lo reconoció en los videos de la fundación, y resultó que era de Bogotá, y que en realidad se había perdido cerca de su casa en 1985, cuando tenía 5 años.

Si crees que eres adoptado de Armero o tienes información que pueda ayudar a otro reencuentro, puedes contactar a la Fundación Armando Armero a través de Facebook o en armandoarmero.com

 

David Trujillo es productor de Radio Ambulante y vive en Bogotá. Esta historia fue editada por Camila Segura, Silvia Viñas y por mí. La mezcla y el diseño de sonido son de Ryan Sweikert.

El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Andrés Azpiri, Jorge Caraballo, Barbara Sawhill, Luis Trelles, Elsa Liliana Ulloa, y Luis Fernando Vargas. Maytik Avirama es nuestra pasante editorial, y Andrea Betanzos es la Coordinadora de Programas. Carolina Guerrero es la CEO.

Radio Ambulante se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO.

Conoce más sobre Radio Ambulante y sobre esta historia en nuestra página web: radioambulante.org. Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

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