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Transcripción: ¡No pagaré!

¡No pagaré!
Dennis Maxwell
23 minutos

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Daniel Alarcón: Okay, para esta historia solo hay un lugar para comenzar… Aquí:

Papas Fritas: Ya no tienen que pagar más compañeros, ya no tienen que pagar más hermanos, nada más. No tengan miedo, las familias, de que sus casas vayan a ser sacadas y extraídas; sus cosas, sus pequeñas cosas.

Daniel Alarcón: Este audio viene de un video que salió en mayo del 2014. Y muestra a un tipo barbudo, con gafas grandes, medio sesenteras. Tiene puesta una gorra, y está sentado frente a una luz que proyecta su sombra contra una pared.

Da la impresión de ser un video de un guerrillero haciendo una declaración desde la clandestinidad.

Papas Fritas: Yo no soy un presidenciable, yo no soy un senador de la república, no soy un concejal ni un alcalde. Yo soy una persona como ustedes, una persona que encontró en el arte la posibilidad de poder decir las cosas que siento que tengo que decir…

Daniel Alarcón: Y el que habla se presenta como Francisco Papas Fritas. Un artista chileno. Y lo que confiesa en el video es que acaba de quemar los pagarés de las deudas de miles de estudiantes de una universidad privada, la Universidad del Mar.

Una deuda valuada en casi 500 millones de dólares.

Y se le llamó… “el Robin Hood chileno”.

Dennis Maxwell: Nosotros, los chilenos, todos vimos este video.  

Daniel Alarcón: Este es nuestro productor, Dennis Maxwell.

Dennis Maxwell: Y muchos nos preguntamos ¿quién es este tipo? Entonces empecé a investigar un poco más y descubrí que había mucho más detrás de esta historia.

Daniel Alarcón: Esto es lo que Dennis encontró.

Dennis: Para entender el video, y todo lo que representó Papas Fritas, tenemos que retroceder un poco. Porque esta historia tiene que ver, principalmente, con el sistema educativo en Chile.

Desde mediados de la década del 2000, los estudiantes chilenos venían sosteniendo un gran movimiento de protesta.

Organizaban marchas a las que iban más de 150 mil personas. Exigían que la educación fuera de calidad, y grátis para todos los chilenos. Y querían poner fin al lucro y a la privatización de la educación, el modelo que se impuso durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Una de las universidades privadas más controversiales era la Universidad del Mar, que alcanzó a tener más de 15 sedes en todo Chile. Los estudiantes de esta institución también participaron en las protestas. Estaban cansados de los abusos cometidos por los dueños, que llevaban meses sin pagarle a los profesores.

Además, una investigación había revelado que la acreditación de la universidad se había logrado a través de sobornos.

Al rector Héctor Zúñiga -que también es uno de los dueños de la universidad- se le acusó de estar involucrado en varios delitos, que iban desde soborno hasta lavado de dinero. A principios de diciembre del 2012, un año y medio antes de que Papas Fritas sacara su vídeo, Zúñiga entró en prisión preventiva.

Raúl Soto: Estos viejos no sirven, son una mierda, son unos parásitos…

Dennis: Este es Raúl Soto. Hablé con él y con su pareja, Camila Beaumont, mientras estaban con su bebé en su casa en la ciudad de Viña del Mar. En el 2012, ambos estudiaban en la Universidad del Mar, y Raúl era uno de los dirigentes estudiantiles.

Raúl Soto: Los queremos sacar, no necesitamos a los dueños, la educación se puede desarrollar con trabajadores, con profesores y estudiantes, que son los tres entes que se necesitan.

Dennis: Raúl, como muchos otros estudiantes, estaba indignado con la situación en la que estaba su universidad.

El 26 de diciembre del 2012 el ministro de educación salió en las noticias anunciando que se iba a empezar el proceso de cierre de la Universidad del Mar. En su declaración no dio mayor detalle, sólo dijo que la universidad estaba involucrada en una serie de irregularidades. Al mismo tiempo, el ministro llamaba a los estudiantes a mantener la calma. Pero claro, no era fácil. Los estudiantes corrían el riesgo de no poder terminar sus carreras, y para colmo, seguirían atados a una tremenda deuda. Según me dijo una ex alumna de esta universidad, el promedio de lo que un estudiante debía era alrededor de los 15 mil dólares.  

Raúl y un centenar de sus compañeros enseguida se organizaron y dos días después de este anuncio, decidieron tomarse la sede central de la Universidad del Mar. Y luego, otras sedes a lo largo de Chile cayeron como dominós en manos de los estudiantes.

Raúl: Se empiezan a levantar tomas, movilizaciones, paros… y todas con el mismo objetivo, de intentar evitar que se cerrara la universidad y defender el proyecto educativo.

Dennis: La sede central de la universidad del Mar está en una ciudad costera, en Reñaca. Digamos que es una ciudad de gente acomodada. Pero muchos de los estudiantes venían de familias de bajos recursos y vivían en otros sectores más humildes. Algunos eran de familias de pescadores, que después de salir a pescar de madrugada se iban a estudiar. Y aquí es donde se nota el contraste entre los dueños de la universidad, y la población estudiantil.

Un grupo de unos 300 estudiantes se instalaron en el edificio de la sede principal. Esta es Camila, que también participó en la toma.

Camila Beaumont: Al principio partimos durmiendo en el suelo, no teníamos ni colchoneta. Yo me acuerdo que me saqué la chaqueta y me la puse encima, porque más encima en Reñaca hace mucho, mucho frío.

Dennis: Fueron pasando los días, las semanas, y se apropiaron del lugar. Un día de enero del 2013…

Raúl: Estábamos jugando ping-pong en una sala parece, y las salas tenían unas puertas que como en las escuelas antiguas, al lado de la pizarra. Y me apoyo en esa puerta, y paso cagando para adentro de la sala. Y nos dimos cuenta de que nunca habíamos investigado qué había dentro de esas puertas, y había una cantidad de documentos impresionante.

Dennis: Raúl y Camila se sentaron a leer estos documentos, uno por uno. Se los mostraron a algunos amigos que estudiaban derecho para que les ayudaran a entender.

Raúl: Una cantidad de papeles que nosotros nos caíamos de raja cada vez que leíamos cómo se estaban robando la plata de los estudiantes.

Dennis: Lo que tenían delante de ellos parecía ser un tesoro. Y bueno, esto no lo he podido confirmar, pero según Raúl, los documentos mostraban que, por ejemplo, los dueños se habían inventado una agencia de viajes, que cobraban asesorías a salmoneras, y que pagaban sus gastos personales con dineros de la universidad, como cuentas telefónicas y departamentos en balnearios lujosos.

Raúl: Y ahí, cuando se abre esa puerta, por esa casualidad, nos entra el bichito de abrir todas las puertas de la universidad y a encontrar información po.

Dennis: Y así, a lo largo de las siguientes semanas, fueron encontrando, más y más documentos.

Raúl: Y ahí nos empezamos a dar cuenta de cuán sucio había sido y cuán involucrados había gente del poder político. Todos esos antecedentes nos llevaban a aumentar la rabia, la decepción, la ira…

Dennis: Y aquí es donde Francisco Papas Fritas, el artista que conocimos al comienzo, entra en la historia. Papas Fritas no estudiaba en la Universidad del Mar, pero Raúl dice que un trabajador de la universidad, uno que estaba a cargo de repartir las llaves de las salas, lo conocía. Y se le ocurrió invitarlo a la toma…

Papas Fritas: Para que yo pudiera hacer algún tipo de acción performática, o alguna acción artística que pudiera como visibilizar aún más lo que sucedía en la Universidad del Mar. Y empezamos a ver las posibilidades, y las posibilidades nacen desde los mismos estudiantes.

Dennis: Papas Fritas pasó todo el mes de marzo del 2013 con los estudiantes, viviendo con ellos en la toma. Después volvería a visitarlos varias veces. Viajaba desde Santiago, que queda como a una hora de Reñaca, y a veces se quedaba uno o dos días en la toma…

Raúl: Aparece el Papas Fritas a ver en qué estábamos, a prestarnos ropa y a presentarnos su idea de cómo se podría desarrollar un proyecto de educación popular en ese elefante blanco de la Universidad del Mar. Esa era como la idea general. Y el Papas Fritas siempre nos planteó la idea de que teníamos que deshacernos de esa deuda.  

Dennis: Raúl se refiere a las deudas que tenían los estudiantes con la universidad. Estaban de acuerdo con Papas Fritas en que de alguna manera tenían que desaparecer los pagarés. Pero, ¿cómo?

Aquí hay que explicar algo bastante importante, y quizá sorprendente: si desaparece el pagaré -el documento donde aparece el monto de la deuda- el estudiante endeudado podría desconocer su deuda, y no tendría que pagarla.

Un día de abril del 2013, cuatro meses después de haberse tomado la sede principal, Raúl y Camila salieron de la toma para ir a Santiago a reunirse con otros estudiantes de otras universidades. Estando allá recibieron una llamada donde les dijeron:

Camila: Que en la casa de Zúñiga había habido un incendio, que se estaba quemando la chimenea.

Dennis: Héctor Zúñiga, recuerden, era el rector y uno de los dueños de la Universidad del Mar. Se le estaba quemando su lujosa mansión en los cerros de Reñaca, no tan lejos de la sede central de la universidad. Al momento del incendio Zúñiga estaba ahí, en su casa, bajo un arresto domiciliario que llevaba desde febrero.

La familia de Zúñiga no tardó en acusar a los estudiantes de causar el incendio. Hablaban de un supuesto ataque. Y eso fue lo que le dijeron a la prensa. Pero más tarde los bomberos desmintieron esto, y algunos medios reportaron que el incendio se produjo por otra razón: el sobrecalentamiento de la chimenea, donde los bomberos habían encontrado una gran cantidad de papeles quemados.

Y esos papeles quemados, ¿de dónde salieron? Bueno, Camila dice que unos estudiantes vieron a los hijos del rector Zúñiga rondando por la universidad unas horas antes del incendio, y que encontraron rastros de que alguien había entrado a la oficina del rector. Camila y sus compañeros creen que fueron los hijos del rector los que cogieron los papeles para quemarlos, aunque esta es sólo una teoría.

Unos días después del incendio, Papas Fritas volvió a la sede tomada de la universidad. Les planteó una idea que se le ocurrió a raíz del incendio de la casa del rector Zúñiga:

Raúl: De quemar las letras de la U.

Camila: Nos planta como el bichito de que se podía hacer. Lo consultamos con el abogado, y el abogado nos dijo: “Tienen que puro hacerlo nomás po. No van a tener ningún problema, porque incluso aunque ustedes reconozcan que cometieron el delito, sin el cuerpo del delito no se puede hacer nada”.

Dennis: La idea quedó rondando en la cabeza de los estudiantes. Pero había un problema:

Raúl: Teníamos datos, informaciones, pero no sabíamos en qué lugar de todo ese elefante se emplazaban las letras de la universidad.

Dennis: Cuando dice las letras, se refiere a los pagarés. Y sí, aunque los habían buscado en varios lugares de la sede, no los encontraban. Tenían que actuar rápido.

A esta altura ya llevaban casi seis meses en la toma y quedaban unos 80, 100 estudiantes -algunos vivían ahí permanentemente, otros entraban y salían. Pero no sabían cuánto tiempo más podían seguir así.

Camila: Era el momento porque si nos llegaban a desalojar ya perdíamos la oportunidad de liberarnos de esa deuda, po.

Dennis: Eran pocos los sitios donde los pagarés podían estar, y uno de esos era un lugar de difícil acceso: una bóveda que estaba en el piso once de la sede central.  

Raúl había tenido que ir nuevamente a Santiago cuando recibió una llamada de sus compañeros que estaban en la toma.

Raúl: Me llamaban los cabros diciéndome que estaban a punto de abrir nomás la bóveda que es donde pensaban que estaban las letras.

Dennis: Raúl prácticamente voló de vuelta a Reñaca. Cuando llegó, los estudiantes habían recién logrado forzar las puertas de la bóveda.

Al entrar no podían creer lo que encontraron.

Raúl: Eran archivos y archivos, archivos y archivos y archivos y archivos almacenados en una sala donde estaban pactadas deudas de estudiantes hasta el año 2030, por miles de millones de pesos, miles de millones, miles de millones, una cantidad de dinero que uno no se podría imaginar.

Estaban nerviosos, pero por otro lado sentían que era una oportunidad. Le seguían dando vueltas a la idea de Papas Fritas, y aquí, finalmente, tenían los documentos. Deshacerse de esas deudas era lo justo. Tenían que quemarlas. Entonces, como en un ritual, unos 20 estudiantes hicieron un círculo y comenzaron una fogata.

Raúl: En un principio, letra por letra como un acto solemne se leía lo que se estaba procediendo a quemar.

Camila: Yo de repente tomaba un fajo de letras y decía: “¡Oh, de la que te salvaste compadre!”, decía yo.

Raúl: Y después ya se tiraban de baldes, porque era impresionante. Imagínense, cuatro días y cuatro noches quemando documentos.

Camila: Y ahí fuimos quemando todo, hasta que no quedó ni una letra. Bueno, cada uno también se dedicó como a buscar también las de cada uno. Yo vi las mías, las tomé y las tiré al fuego.

Dennis: Camila se sintió liberada, fue un alivio pensar que sus padres ya no estarían endeudados hasta pasado el 2030.

Y según Raúl, Papas Fritas estuvo presente durante unos 15 minutos de la quema y después se tuvo que ir.

El humo de la fogata se podía ver desde fuera del edificio. Incluso, en un momento llegó la policía para asegurarse de que no se estaba incendiando el lugar. Era invierno, principios de julio del 2013, y los estudiantes les explicaron que no pasaba nada, que era una fogata que habían hecho para poder soportar el frío.

El día después de la quema fue extraño. Sentían que habían salvado a miles de estudiantes de deudas millonarias. Pero aunque estaban eufóricos, no estaban seguros de cómo la universidad y los demás compañeros iban a reaccionar.

Esa tarde, Raúl volvía para la toma, cuando se encontró con una sorpresa.

Raúl: Venía llegando y me encuentro con la señora María Bruna y dos tipos de negro, que se bajaron de una camioneta super linda…

Dennis: María Bruna era la vicerrectora de finanzas. Raúl se preocupó. Rápidamente les avisó a los demás, y les preguntó a los tipos de negro:  

Raúl: Quién eran, a qué venían, y sacan la placa y dicen “somos de la PDI, y venimos porque se denunció el robo de las letras de… de los documentos valorados de la Universidad”, y nosotros no estábamos preparados para esa situación.

Dennis: La PDI es la policía de investigaciones de Chile. Raúl y los demás no sabían qué hacer. Venía una cantidad de policías en camino junto con un laboratorio de criminalística para hacer la investigación. Lo único que se les ocurrió fue llamar a su abogado, el que estaba representando a los estudiantes.

Raúl: Nuestro abogado nos dice que lo mejor que podemos hacer es permitir de que entren a levantar la investigación, pero que tienen que esperarlo a él. Y como nosotros teníamos un abogado pobre, el loco venía en micro a la hora peak desde Valparaíso hasta Reñaca y se demoró como cuatro horas en llegar.

Dennis: Cuando finalmente llegó el abogado, él y Raúl acompañaron a la policía en su recorrido para inspeccionar el edificio. Como el abogado se había demorado tanto en llegar, la policía tuvo que acelerar el procedimiento más de lo habitual, porque los del laboratorio de criminalística se tenían que ir para hacer otras investigaciones.

Raúl: Cuando se fueron ya fue un alivio impresionante porque no se había entrado a todos los lugares donde se podía entrar, donde podríamos haber corrido algún tipo de peligro.

Dennis: Aunque parezca increíble, la policía justo dejó sin inspeccionar el lugar donde los estudiantes habían hecho la fogata y quemado los documentos que ellos buscaban.

Cuando ya pudieron respirar, Raúl y los demás se juntaron, nerviosos. Todos comenzaron a hablar al mismo tiempo, a dar sus ideas para ver qué hacer.

Raúl: Entonces, en líneas generales, para nosotros fue súper positivo. Súper positivo porque teníamos a la PDI que reconocía el robo de los pagarés, teníamos a la señora María Bruna que reconocía el robo de los pagarés, y nos teníamos a nosotros diciéndoles a los estudiantes: “bueno, si no hay pagarés no hay deuda. Cabros, estamos limpios”.

Dennis: Pero la reacción de los otros estudiantes de la universidad, los que no estuvieron en la quema, no fue la esperada. Muchos reaccionaron con incredulidad, con miedo, hasta con enojo. Y en los medios de comunicación se habló poco o nada del tema.

Así pasaron más de diez meses desde la quema, y la sede principal siguió tomada por los estudiantes todo este tiempo. Pero la noticia de la quema no se hizo viral sino hasta mayo del 2014, un mes después de que terminara la toma. Papas Fritas presentó su instalación -que incluía el video del que hablamos al principio y donde se exhibían en cajas las supuestas cenizas de los pagarés. Este es Papas Fritas en el video:

Papas Fritas: Tranquilamente fui uno por uno quemando cada uno de ellos, liberando de esa deuda a cada uno de los estudiantes de la Universidad del Mar que estaban endeudados hasta hoy.

Dennis: Los estudiantes que habían participado en la quema, cuando vieron el video, se sorprendieron y hasta se enojaron de que Papas Fritas se adjudicara él solo el acto de la quema de los pagarés.

Camila: Me parecía injusto que fuera una persona anexa al problema.

Raúl: Él sale mostrando este hecho como una obra de arte.

Camila: Era como creer que existían súper héroes. Que iba a venir el súper Papas Fritas, llegó, quemó las letras y salvó a los pobres cabros de la U del Mar. Cuando no fue así.

Raúl: Ahí fue el primer desencuentro que tuvimos, porque nosotros nunca lo planteamos como una obra de arte, sino como un acto político, netamente político.

Dennis: Cuando me reuní con Papas Fritas, en su casa ubicada en un barrio antiguo y popular de Santiago, ya había pasado más de un año de su performance. Al ver su video, me había parecido un personaje extravagante y carismático, pero en persona parecía mucho más tranquilo, amigable, hasta inofensivo. Estaba envuelto en una bufanda roja. No hablaba con la misma euforia y dramatismo con el que apareció en el video. Y me explicó su versión de la historia.

Papas Fritas: Lo que hago yo básicamente es poner el cuello. Es el acto digamos performático, el acto artístico, digamos, que es poner el cuello ante lo judicial.

Dennis: Como dice Papas Fritas, para él esto fue un “acto artístico”, un performance en donde el espectador no sabe qué es verdad y qué no.

Papas Fritas: Nadie podía saber si yo estaba hablando con la verdad o fuese una ficción.

Dennis: Y sí, ni la policía sabía realmente si las cenizas de su obra de arte correspondían o no a los pagarés de los estudiantes. Y la investigación se volvió tan absurda que…

Papas Fritas: La PDI fue a buscar las cenizas para ver si podía rearmar alguna escena del crimen.

Dennis: Pero la policía nunca pudo confirmar que las cenizas eran las de los pagarés. Papas Fritas después le contaría a Camila que las supuestas cenizas realmente era una especie cemento en polvo. 

Aunque Raúl y los otros estudiantes no estaban del todo de acuerdo con lo que hizo el Papas Fritas, sí reconocen que gracias a él la noticia se había propagado por todas partes.

Raúl: Nos dimos cuenta de que la intención de él era poder visualizar el tema y, en el fondo, lo más bonito del hecho era de que se podía demostrar que ningún estudiante tenía deudas.

Dennis: Es difícil determinar cuántos alumnos negaron su deuda, lo cual implicaba quedar libres de ella; ni tampoco cuántos exactamente llegaron a reconocerla y repactaron sus pagos con la universidad. No pude encontrar cifras oficiales. Traté varias veces y de varias maneras de ubicar a algún directivo de la universidad para que me dieran su versión de los hechos, pero nunca me respondieron.

A casi tres años de la quema, ni Papas Fritas, ni Raúl, ni Camila, ni ninguno de los estudiantes que participaron en la quema fueron llamados a declarar por la pérdida de estos documentos.

La Universidad del Mar comenzó su proceso de cierre en el 2012 pero mantuvo abiertas algunas oficinas para terminar los procesos de cobros y de graduación de algunos estudiantes. Y ese proceso aún no termina. En noviembre del 2014, el Ministerio de Educación le dio plazo hasta el 2018 para graduar a los estudiantes que quedaban, que en ese momento eran más de 3,000.

Papas Fritas sigue desarrollando nuevos proyectos en donde mezcla lo artístico, lo social y lo político.

Raúl y Camila se graduaron en diciembre del 2015 con un título entregado por la desprestigiada Universidad del Mar. Y claro, no reconocieron su deuda y nunca pagaron un centavo más.

Daniel Alarcón: Dennis Maxwell es periodista radicado en San Francisco, California.

Esta historia fue editada por Camila Segura, Martina Castro, Silvia Viñas y por mi. Martina se encargó del diseño de sonido. El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Luis Trelles y a Barbara Sawhill. La directora ejecutiva es Carolina Guerrero.

Queremos dar un agradecimiento especial a Moro Maxwell por su ayuda en esta historia, y dedicarla a la pequeña Emilia.

Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Para escuchar más, visita nuestra página web, radioambulante.org. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

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