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Transcripción: ¿Qué le pasó a José de Jesús?

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Daniel Alarcón: El 13 de mayo de 2015, Silverio Deniz decidió darle una sorpresa a su hijo.

Silverio Deniz: Me fui a un ranchito ahí cerca, le mandé hacer un pastel, y ya le dije a la que hace los pasteles, “ponle felicidades Chuy por tu cumpleaños”.

Daniel Alarcón: Ese día su hijo, José de Jesús, o Chuy, como le decían, cumplía 31 años. Después del trabajo, Silverio le entregó el pastel y festejaron con el resto de la familia.

Silverio: O sea, estaba muy feliz él ese día.

Daniel: Pero no sólo por el cumpleaños o el pastel — es que al día siguiente, Chuy se iba del pueblo de sus padres en la costa de Jalisco, un estado en el centro de México. Se iba hacia el norte, a cruzar la frontera con los Estados Unidos para reunirse con sus tres hijos que vivían en Las Vegas con su madre. Aquí Elisa, la mamá de Chuy.

Elisa Sahagún: Él decía, “yo voy a ver a mis hijos y voy a trabajar y a ahorrar para mis hijos”.

Silverio: Ya le di un abrazo, le di un beso. Le dije, “mijo que te vaya bien”. Le dije, “que Dios y la Virgen te cuiden y échale ganas, adelante”, le dije.

Daniel: Lo menos que se esperaban, es que esa iba ser la última conversación que tendrían con su hijo. Que sólo una semana después, Chuy iba a aparecer muerto en un centro de detención en Arizona. Muerto por asfixia, causada por un calcetín, o una media, que tenía dentro de su garganta. Una muerte que clasificaron como suicidio.

Silverio: Si él quiso ese destino, nosotros no podíamos impedirlo. Pero él, él no lo hizo…

Elisa: Yo, de ninguna manera, de ninguna, creo que él lo hizo.

Daniel: Bienvenidos a Radio Ambulante, soy Daniel Alarcón. Hoy les traemos la historia de Chuy, de sus últimos días. El programa estadounidense Latino USA lleva un año investigando el caso, tratando de entender esta muerte tan misteriosa.

Y para ayudarnos a contar esta historia….

Fernanda Echávarri: Soy Fernanda Echávarri, soy una productora para Latino USA, trabajo para el equipo investigativo y soy de Querétano, México.

Daniel: Fernanda, empecemos con esa noche: ¿Qué sabemos de la noche que cruzó José de Jesús?

Fernanda: Bueno, no sabemos mucho, pero lo que sabemos los sabemos por su hermana Rosario. Ella dice que José de Jesús la llamó dos veces esa misma noche que iba a cruzar.

Rosario Deniz: Entonces, este, me llamó como a las 12 y me dice, “¿Estás dormida?” Le dije, “no ¿qué pasa?” Dice, “ya me van a pasar”. Estaba contento.

Fernanda: Y estaba contento hasta que de repente se escucha un pleito, se oyen gritos… Y de repente se corta la llamada. Pasa un poco de tiempo, y la segunda vez que le llama la situación había cambiado.

Rosario: En eso cuando él me marca para atrás como a los 5 minutos, más o menos, él iba corriendo. Dice que lo quisieron matar, el coyote lo quiso matar. A él nunca lo había escuchado yo tan asustado. Estaba corriendo agitado, como desesperado se escuchaba, como queriendo ayuda. Le digo, “Chuy tranquilízate”, le digo, “todo va a estar bien, y ¿dónde estás?” Y dice, “Yo me voy a entregar, yo me voy a entregar…”

Daniel: ¿Y eso es normal? ¿Que la gente que cruza se entregue?

Fernanda: Bueno, de hecho sí, se ha vuelto un poquito más común en los últimos años. Hay veces que el cruce es tan peligroso que la gente ya no puede más, de cansancio, de sed, de calor, y acaban llamando a la patrulla fronteriza para que les ayuden. O también hay gente que llega pidiendo asilo aquí en los Estados Unidos, y se entregan ahí en la mera frontera.

Y, de hecho, esa noche, Chuy cruzó por un pueblito donde muchos migrantes paran antes de cruzar. Se llama Agua Prieta y está en la frontera entre Sonora, México y Arizona en Estados Unidos.

Después de que Chuy se entrega, lo llevan casi 300 kilómetros norte a Eloy, es un pueblito de Arizona que está en medio de la nada, en el desierto, donde la mayoría de la gente trabaja en los centros de detención y en las prisiones.

Daniel: Y ¿cómo sabemos que termina ahí?

Fernanda: Porque cuando ya está en el centro de detención de Eloy, Chuy por fin logra llamar a su hermana a ver si le pueden ayudar.

Rosario: Le dije, “oh sí”, le dije, “nada más va a ser cuestión de tiempo Chuy”, le digo. “Puede ser como un par de días o una semana. No sé”, le digo. “Pero”, le digo, “todo va a estar bien. Te vamos a buscar un abogado”.

Fernanda: Pero después de esa llamada ya no volvió a hablar ni con Rosario ni con su hermano Gabriel, quien también vive en Las Vegas. De hecho, ellos intentaron llamar a Chuy pero no se pudieron comunicar con él.

Daniel: ¿Pero cómo así? ¿Por qué?

Fernanda: Pues la respuesta es complicada. Básicamente, le dijeron al principio a Rosario y a Gabriel que tenían que poner dinero en una cuenta para que Chuy les pudiera llamar. Y, otras veces, ellos llamaban al centro de detención y le decían que, en ese momento, Chuy no estaba disponible.

Y pues, lamentablemente, no tuvieron mucho tiempo para resolver este problema de las llamadas porque tres días después de haber entrado al centro de detención, siete días después de haber festejado su cumpleaños con su familia, Chuy muere en la celda.

La familia se entera a través de una llamada del consulado de México en Arizona. Al principio le dijeron a Rosario que habían encontrado a Chuy sin vida en su celda y que parecía que había sido una muerte natural. Pero unas semanas después, el médico forense hizo una autopsia y clasificó la muerte de Chuy un suicidio.

Daniel: Difícil de creer, ¿no?

Fernanda: Muy difícil. Sobretodo para la familia. Ellos estaban en shock. Aquí está Rosario otra vez:

Rosario: Porque él estaba bien. Él tenía muchas ganas de estar aquí, y nosotros de que estuviera con nosotros.

Fernanda: Cuando les habló y les dijo, “ya estoy aquí, estoy en el centro de detención”, todo el mundo dijo, “OK, aquí lo van a proteger, ya está fuera de peligro, cualquier peligro que fue el que tuvo en la frontera”.

Daniel: Es responsabilidad, además, del gobierno de Estados Unidos.

Fernanda: Así es.

Daniel: Está bajo el cuidado del gobierno de Estados Unidos.

Fernanda: Así es. Estás, digamos, en las manos del gobierno. Y no pueden entender cómo es que muere. Al mismo tiempo empiezan los rumores dentro del centro de detención, y eso pasa mucho cuando hay algún incidente en  un centro de detención. Alguien oyó que hubo unos gritos, dijeron que a lo mejor hubo un pleito con los guardias. Pero los rumores empiezan más que nada porque fue una muerte muy extraña. El pensar que alguien se pueda meter un calcetín a la garganta y asfixiarse de esa manera, era algo que mucha gente del centro de detención y la familia decían, “no es posible”. Entonces la familia comienza a pensar que a lo mejor alguien lo mató.

Daniel: ¿Y tenían alguna evidencia?

Fernanda: Pues lo único que tiene la familia en ese momento es el reporte del médico forense, la autopsia. Y en la autopsia salieron tres cosas: Una, que Chuy había estado alucinando y que lo habían evaluado en el centro de detención, un psicólogo. Ese doctor recomendó que pusieran a Chuy solo, en una celda, y bajo vigilancia por miedo a que se fuera a suicidar. Al otro día le quitan esa vigilancia y lo dejan solo en una celda, checándolo cada 15 minutos.

Segundo, que el médico forense encontró un pedazo de plástico, como de 10 centímetros, que parecía ser parte de un cepillo de dientes, dentro del estómago de Chuy. Y tercero, que existía un video del área donde tenían a Chuy, y que ese video fue el que vio el médico forense para determinar que fue un suicidio.

Pero lo raro es que cuando Rosario estuvo llamando al centro de detención de Eloy, cuando Chuy todavía estaba vivo, nadie le dijo nada sobre el estado de ánimo de su hermano.

Rosario: No me dijeron nada que estaba alterado, no me dijeron que lo habían evaluado a un psicólogo; y, este, todo el tiempo que estuve hablando lo único que decían era que él está bien, en buena salud.

Fernanda: Y por todo este misterio y por la falta de información, la familia de Chuy estaba pidiendo ver ese video que mencionó el médico forense. Aquí Elisa, la madre de Chuy.

Elisa: No le hace que sea tan cruel para mi ver lo que mi hijo se hizo, pero quiero ver el video qué fue lo que lo orilló hacer eso.

Daniel: Pero ¿no se lo dan?

Fernanda: No. La familia acaba enterrando a Chuy con muy poca información, sin ningún video, y claro que para ellos es algo muy, muy difícil tratar de entender y aceptar las circunstancias de su muerte. Rosario, la hermana, nos dice que en velorio ella se acercó al cuerpo de Chuy para hablarle.

Rosario: “Chuy, ¿qué te hicieron?” le dije, “¿por qué no te defendiste? no me esperaste”, le dije. Le dije, “Yo iba a venir por ti, pero no así”, le dije.

Noticias: La muerte de un inmigrante indocumentado al interior de un centro de detención en el estado de Arizona ha generado cuestionamientos…La víctima de origen mexicano fue identificado como José de Jesús Deniz Sahagún de 31 años de edad…

Fernanda: Como fue una muerte tan rara y empezaron todos ese rumores de que qué le había pasado, hubo gente dentro de Eloy que estaba protestando, un grupo dijo que hasta dejaron de comer…

Noticias: Y más de 200 indocumentados detenidos en el centro de detención en Eloy, Arizona, iniciaron una huelga de hambre para reclamar mejores condiciones de parte de la oficina de migración y aduanas…

Fernanda: Gente fuera del centro de detención estaba también protestando. De hecho el congresista de Tucson, Arizona, Raúl Grijalva, llamó públicamente a que se abriera una investigación sobre la muerte de Chuy. Y grupos que ayudan a los inmigrantes de esa área también estaban tratando de que los medios de comunicación a nivel nacional le pusieran atención a esta muerte. Y así fue cómo Latino USA se enteró de esa historia.

Daniel: ¿Y por dónde empezaron a investigar?

Fernanda:  Pues la verdad no es nada fácil investigar en este tipo de casos. El sistema de detención de Estados Unidos es muy burocrático y es un poco secreto también.

Diario hay mínimo como 30 mil inmigrantes que están en detención. Hay como unos 100 lugares donde puede el gobierno detener a inmigrantes. Unos son lugares dentro de cárceles o de prisiones dentro de Estados Unidos y otros son edificios hechos especialmente para detener a inmigrantes que son manejados por ICE –esa es la organización del gobierno federal de Estados Unidos que detiene y deporta a los inmigrantes. Pero aunque ellos son los que tienen custodia de la gente que está detenida, hay veces que los mandan a lugares que están manejados por compañías privadas que no tienen nada que ver con el gobierno.

Daniel: ¿Y el de Eloy es uno de esos?

Fernanda: Sí, el de Eloy es manejado por una compañía privada que se llama CCA, Corrections Corporation of America. Y, de hecho, Eloy tiene una de las peores reputaciones en la comunidad migrante, porque han habido quejas de muchos detenidos, abuso sexual –y es el centro de detención con la mayor cantidad de muertes desde hace 13 años. Y también con el mayor número de suicidios.

Daniel: Bueno, entonces, volviendo al caso de Chuy, ¿cómo hicieron para obtener más información sobre lo que le pasó?

Fernanda: Pedimos formalmente que el gobierno nos diera todos los reportes sobre el caso de Chuy, incluyendo ese video que vio el médico forense para clasificar la muerte un suicidio.

Y mientras que esperábamos una respuesta nos fuimos a Eloy, donde nos dejaron entrar, por muy poco tiempo, al centro de detención …

María Hinojosa: ¿Tu nombre por favor?

Juan Manuel: Juan Miguel Cornejo Millán. Primeramente, él pedía que le dejaran ver a su familia.

Fernanda: Hablamos con unos detenidos sobre Chuy, pero la verdad es que nadie nos pudo decir cosas que podíamos comprobar. Entonces les dejamos nuestro número de teléfono por si alguien sabía algo más concreto.

Y de ahí, nos fuimos a México…

Los padres de Chuy viven en unos bungalows, a como dos horas de Puerto Vallarta en la costa del pacífico en México. Y ahí nos enseñaron el cuarto de Chuy.

Silverio: Están sus fotos de él… Él siempre aquí dormía..

Elisa: Y esta es la virgen del Talpa, la tengo como el angel de la guarda de mi hijo …

Grabación: Señor ábreme los labios…Y mi boca proclamará tu alabanza.

Daniel: ¿Qué es lo que se escucha aquí?

Fernanda: Es como un rosario digital que los papás de Chuy usan como para que les ayude a rezar el rosario, y lo tienen ahí mismo en un altar que le hicieron a Chuy en su cuarto.

Silverio: Cuando se iba a ir me dijo, este, “Papá, si Dios me da licencia de llegar a Estados Unidos voy a trabajar duro, y le voy a mandar dinero”. Entonces yo ahora yo le platico, “Mijo, no me mandes dinero, hoy mándame bendiciones mejor si estás en tu divina gloria”.

Ahí, aquí está mi hijo…

Fernanda: Terminamos yendo al cementerio donde Chuy está enterrado. Es un cementerio muy chiquito a las afueras del pueblo. Y lo que me llamó la atención a la hora de llegar ahí fue ver la tumba de Chuy y ver que había partes que estaban como rotas, y había un pedazo de la cruz que no estaba bien puesto. Y es porque la familia nos dijo que la tumba original fue dañada por una tormenta.

Silverio: Todo esto era una casa que llegaba hasta aquí y tenía los restos, era una casita bonita.

Elisa: Y ahí estaba su foto de mi hijo…

Silverio: Su foto de mi hijo la teníamos adentro…

Fernanda: Ahí surgió de nuevo el tema del suicidio y cómo les cuesta creer que su hijo se hubiera quitado la vida.

Silverio: Yo pienso que es el pecado más grande que comete uno en hacer ese daño. Si él se hubiera colgado, suicidado o ahorcado con un calcetín, o sea, que nos enseñaran el video, pues nosotros tendríamos que aceptarlo. O sea, con dolor, pero lo aceptaríamos mi esposa y yo.

Elisa: Yo de ninguna manera, de ninguna, creo que él lo hizo. Ni metiendose el calcetín ni amarrándose con el calcetín. Él no lo hizo.

Pepito: Me dio mucha tristeza que lo habían matado allá. Eso fue lo que sentí yo.

Fernanda: Uno de los sobrinos de Chuy, Pepito, que tiene solamente 11 años, fue con nosotros al cementerio y nos dijo que él se llevaba muy bien con su tío y que lo extrañaba mucho.

Pepito: Jugaba mucho con él y siempre nos hablábamos como hermanos, porque era el único tío que yo tenía aquí…

Fernanda: También nos contó que él vio a su tío muy triste durante un tiempo antes de irse. Como que no salía mucho de su cuarto. Y eso nos pareció un poco curioso, la verdad, porque no cuajaba con la imagen del hombre feliz que nos estaba presentando la familia.

Antes de irnos, le preguntamos a los papás si conocían alguna otra persona con la que pudiéramos hablar.

Juan Manuel Aragón: Soy doctor Juan Manuel Aragón Morales, y tengo 41 años de ejercer en esta población la medicina.

Fernanda: Y nos sugirieron buscar a su doctor.

Juan Manuel Aragón: Me llevaron los papás a Chuy porque andaba muy triste, no quería hacer nada. Andaba deprimido. Traía un cuadro característico de un cuadro depresivo moderado. Tenía insomnio. Sentía ganas de quitarse la vida en ese tiempo, la primer consulta.

Fernanda: Y la verdad no podíamos creerlo cuando lo escuchamos…

Daniel: Claro, porque si ellos mismos habían llevado a su hijo a ver al doctor por depresión, entonces ¿por qué no se les entraba a la cabeza que se podía haber suicidado? O sea, no tiene sentido. ¿Y por qué no se lo mencionaron a ustedes?

Fernanda: La verdad no sé, pero son cosas tan delicadas. Es hasta un poco tabú el hablar de depresión y de enfermedades mentales con gente extraña. Digo, nosotros somos periodistas que llegamos a preguntarles sobre su hijo, y pues entendemos por qué no nos quisieron decir nada. Pero, al mismo tiempo, nos dieron la información del doctor sabiendo que el doctor nos iba a decir que él llegó hasta a darle un medicamento a Chuy.

Juan Manuel Aragón: Un antidepresivo que ahorita es usado a nivel mundial, que no es de los controlados, que se llama Mirtazapina.

Fernanda: Chuy tomó esta medicina unas tres, cuatro semanas y volvió a ver el doctor…

Juan Manuel Aragón: Y venía con otro estado de ánimo muy diferente. Me decía, “Ya estoy trabajando, me siento muy bien”. Y empecé a charlar con él y me decía pues que él andaba deprimido porque su mujer lo había dejado, o se habían separado. Y le dolía, los hijos que tiene con ella allá en Estados Unidos y que no los podía ver; que le hablaba pero pues él quisiera verlos.

Daniel: ¿Se sabe si él siguió tomando ese medicina cuando cruzó la frontera?

Fernanda: No sabemos y es, en parte, porque como no necesitaba receta, es imposible saber. Lo que sí sabemos es que en el reporte de la autopsia decía que Chuy no tenía ningún antidepresivo en su sistema.

Daniel: Pero entonces, ¿esto quiere decir que él sí podría haberse querido suicidar? ¿O que quizás fue todo eso un efecto de no haberse estado tomando las medicinas?

Fernanda: No sabemos. Realmente nos estamos metiendo en un área un poco confusa.

Sí cambia la historia al saber que Chuy había pasado por una depresión. Pero según su doctor, Chuy se fue de México mucho mejor. Pero cuando llega Chuy a Eloy, el doctor del centro de detención ve algo diferente.

No tenemos el diagnóstico exacto de ese médico. Solo sabemos, por la autopsia, que la gente que trabaja ahí en Eloy dijo que Chuy estaba teniendo pensamientos delirantes — como que lo estaban persiguiendo, que lo iban a matar– y ahí decidieron ponerlo bajo vigilancia, diciendo que querían prevenir que se suicidara.

Pero, considerando todo lo que pasa en la frontera, es totalmente posible que alguien sí lo estuviera persiguiendo, y que lo que Chuy estaba diciendo no era ningún pensamiento delirante.

Daniel: Sino totalmente realista.

Fernanda: Es posible.

Daniel: Ya. Y también considerando lo que es estar detenido en un centro como Eloy…eso debe de afectarle mucho a una persona que ya está en un estado frágil.

Fernanda: Claro, porque esa persona entra a un lugar que parece una prisión. Hay gente que lleva ahí días, meses o hasta años. Entonces cuando llega Chuy y habla con otros detenidos que dicen que llevan ahí años, claro que siente un poco más la frustración y desesperación..

Daniel: Y pánico.

Fernanda: Y pánico.

Daniel: Claro ¿Y por qué se permite tanta incertidumbre? O sea, eso no es parte del sistema legal normal.

Fernanda: Normalmente no. Si tú vas y robas una tienda y te agarra la policía, normalmente no te van a tener en la cárcel sin decirte cuánto tiempo y sin ninguna fecha de ir a la corte.

Daniel: Vas a ir ante un juez, te van a juzgar, te van a dar una pena de un año, dos años, cinco años, lo que sea. En este caso…

Fernanda: No. En los centros de detención hay gente que…es más, yo he sabido de gente que dice, “Por favor ya depórtenme, ya no quiero estar aquí. Si al final del año y medio que lleve aquí me van a deportar, ¿para qué sigo acá?”

En el caso de Chuy, pues, no sabemos cómo le pudo haber afectado esta incertidumbre. Es posible que lo hubiera llevado al desespero, incluso hasta el suicidio. Pero la familia insistía que no lo iban a creer hasta que vieran prueba. Osea, el video.

Pero, al final, el gobierno de Estados Unidos nos negó todos los documentos que pedimos, incluyendo el video.

En ese momento no sabíamos cómo seguir la investigación. Hasta que pocas semanas después recibimos una pista inesperada: un mensaje de texto.

Daniel: ¿De quién?

Fernanda: De una persona que no conocíamos. ¿Te acuerdas que habíamos dejado nuestro número en el centro de detención en Eloy? Bueno, ese teléfono, de alguna manera, llega a las manos de una persona que nos manda este mensaje y nos dice que él era la persona que estaba en la celda enfrente de Chuy cuando murió.

Juan Castillo: ¿Aló?

Fernanda: Hola ¿qué tal? ¿Habla Juan Castillo?

Juan: Sí, a sus ordenes…

Fernanda: Hola, ¿qué tal Juan? Le habla Fernanda…

Fernanda: Lo que nos dijo es que él está casi seguro que fue la última persona que habló con Chuy antes de que Chuy muriera. Ellos hablaron brevemente cuando los guardias llevaron a Chuy a bañarse.

Juan Castillo: “Tan joven que estás, hombre”, le digo, “tan bonita que es la vida”, le dije, que pa qué intentaba matarse…

Fernanda: Y, según Juan Castillo, si los guardias hubieran seguido vigilando a Chuy, tal vez no se hubiera muerto.

Daniel: Para ti, Fernanda, como investigadora, como reportera ¿qué importancia tiene este testimonio?

Fernanda: Lo más valioso para mi es que Juan Castillo estuvo en esa área en el momento en el que se dan cuenta que Chuy no se está moviendo. Él ve la reacción de los guardias, y, según él, nadie tenía prisa y que tardaron demasiado en abrir la puerta y en tratar de salvarlo.

Daniel: Pero ¿se sabe cuánto tiempo realmente tardaron?

Fernanda: En ese momento cuando Juan nos dijo esto, no sabíamos. Pero, poco tiempo después, tuvimos otro golpe de suerte con la investigación.

Y es que sí, el gobierno nos negó los documentos y videos de la muerte de Chuy, pero se nos ocurrió otra posibilidad para obtenerlos. Cuando alguien muere en Estados Unidos, sea en una casa privada o en una prisión, donde sea, generalmente se llama al 911. La policía local investiga la muerte para ver si hubo algún crimen. Entonces nosotros llamamos a la policía local de Eloy a ver si ellos nos entregarían los documentos de su investigación.

Y unas semanas después suena el teléfono aquí en mi oficina en Nueva York, y contesto y es el departamento de policía de Eloy. Y muy tranquilamente me dicen: “Señorita Fernanda tenemos aquí los documentos que usted nos pidió ¿Cómo quiere que se los mande? ¿Quiere que se los mande por correo, o por fax o por email?” Entonces dije, “obvio por email”. Entonces me senté en mi computadora y estaba espere, espere…

Daniel: Refresh, refresh, refresh

Fernanda: Refresh, refresh, refresh. Me llega el email, lo abro, y eran 48 páginas — todos los detalles de lo que pasó en esos tres días en el centro de detención.

Decían que Chuy estaba vivo cuando lo encontraron en su celda, decía que lo esposaron, que nadie vio ningún calcetín en la boca y que pensaron que estaba teniendo un ataque epiléptico.

Pero lo más importante es que ellos también nos mandaron copias de dos videos — los mismos videos que la familia de Chuy habían estado pidiendo desde hace casi un año.

Daniel: Hablemos de estos videos.

Fernanda: OK. El primer video que abrimos es un video de la cámara de seguridad del área donde estaba detenido Chuy. No tiene sonido, pero son 4 horas de video donde se ve la gente entrar y salir, se ven a los guardias pasar y checarlo cada 15 minutos.

Y el segundo video es un video muy intenso que grabó una de las personas que trabaja ahí, uno de los guardias, y entró con una camarita, a la celda de Chuy y grabó casi tres minutos de cómo fue lo que pasó cuando entraron, lo esposaron, y trataron de ver qué le estaba pasando.

Daniel: Entonces, con esos videos en mano, ¿qué decidieron hacer? ¿Se los mostraron a la familia?

Fernanda: Pues lo que decidimos no fue nada fácil. Pero le llamamos a Gabriel, al hermano de Chuy, para decirle que teníamos unos videos que eran muy fuertes, que iba a ser algo muy difícil, pero que si él quería verlos, se los podríamos mostrar. Y que si él también quería verlos, tal vez con su familia, que lo pensara y que nos dijera qué quería hacer.

Gabriel: Yeah I talked to them already and we all want to see it all at the same time. Les digo que todos lo queremos ver al mismo tiempo.

Fernanda: Entonces primero les mostramos el video de la cámara de seguridad.

Daniel: ¿Nos puedes describir qué se ve en esos videos?

Fernanda: En ese video, aunque no tiene sonido y se ve un poquito borrosa la imagen, se ve cómo la puerta de Chuy está cerrada todo el tiempo menos cuando lo sacan a bañarse. Entonces se ve que no entró ni salió nadie de su celda. Se ve también que checa el guardia cada 15 minutos, aunque sea por unos 10, 20 segundos, voltea a ver en la ventanita de la celda, checa y apunta algo que checó. Y se ve el momento en que lo llevan a bañarse. Y de hecho cuando se lo enseñamos a la familia fue un momento que nos pidieron que se los regresaramos, y que lo querían ver una o dos veces más, porque es el último momento en el que se le ve vivo y caminando.

Les impactó mucho verlo caminando y vivo por última vez. Y también les impactó mucho el ver la forma en la que él estaba encerrado.

Rosario: Pues yo creo si estaba, cómo se llama, alterado mentalmente como decían, ¿por qué lo encerraban así? Él lo que necesitaba era comunicación con alguien más. No sentirse…

Gabriel: Lo trataron como alguien que él no es.

Elsa: Lo encerraron y lo hicieron que se sintiera peor de lo que él en realidad sentía…

Silverio: De lo que él traía…

Fernanda: Y hay un momento en el que se nota que hay un problema dentro de la celda de Chuy. Que él no estaba respondiendo. Los documentos dicen que él estaba acostado. Pero lo más difícil es ver que el guardia lo ve y no abre la puerta.

Gabriel: No respondía, no respondía…

Rosario: No hizo nada..

Silverio: Está no más parado…

Gabriel: Y le dijo a los demás que se metieran a sus celdas…

Fernanda: Y ahí se ve el guardia, parado en la puerta de la celda de Chuy, agarrando su radio y buscando a los paramédicos, pero todavía no ha entrado a revisar a Chuy.

Gabriel: Wow, ¿y no han abierto la puerta?

Daniel: ¿Y esto cuántos minutos?

Fernanda: Desde que el guardia se da cuenta que Chuy no se está moviendo, pasan casi 7 minutos hasta que se abre la puerta de su celda.

Daniel: Qué bestia. O sea, 7 minutos es una eternidad…

Fernanda: Es una eternidad. Y para la familia, ver este video y ver que pasa tanto tiempo sin que abran la puerta y sin que nadie le ayude a Chuy, fue un trauma horrible.

Daniel: Entonces, ya, el segundo video, ¿se ven más detalles? Aún peores, me imagino…

Fernanda: Sí el segundo video si es algo que le dijimos a la familia muchas veces, “¿están seguros? porque es algo muy impactante”. Pero dijeron que lo quisieron ver.

Silverio: Es lo que dijo mi esposa…dice, “Por duro que sea…”

Gabriel: Ya pasamos por lo más difícil, yo pienso…

Silverio: “Por duro que sea el video, yo quiero ver”, dice mi esposa.

Fernanda: ¿Y usted?

Silverio: Yo también.

Gabriel: Todos.

Fernanda: ¿Seguros?

Gabriel: Sí.

Fernanda: Este video es uno que grabó uno de los guardias con una cámara. Y graba desde el momento en que se abre la puerta y entran los guardias y le ponen el escudo encima a Chuy, y Chuy se ve acostado, ni siquiera se está moviendo. Le ponen las manos atrás de la espalda, lo esposan, y luego llega alguien y le agarra como la cara y se da cuenta que no está respondiendo. Tiene los ojos medio abiertos. Lo voltean y lo ponen acostado en un lado. Y se ve que no puede respirar. Se escucha cómo se está ahogando. Y la cara se le empieza a poner un poquito morada. La gente que está trabajando ahí le checan la presión, checan que esté respirando con los dedos, le checan el pulso en el cuello, pero nadie le abre la boca. Y alguien grita: “Quítenle las esposas”. Y uno de los guardias tarda casi un minuto en encontrar la llave y en quitarle las esposas. Después de que le quitan las esposas se ve la mano de alguien que llega y pone un estetoscopio en el pecho de Chuy, y casi después de eso, es cuando se acaba el video.

Entonces no sabemos qué pasó en cuanto se apaga el video, y qué tipo de ayuda le dieron médicamente a Chuy.

Daniel: ¿Y tú estuviste con la familia cuando vieron este video?

Fernanda: Sí.

Daniel: Ni siquiera me puedo imaginar la reacción… devastados…

Fernanda: Sí, la familia, la verdad, pues no dejaba de llorar. Esos 3 minutos… fueron 3 minutos en los que están viendo a su hermano y a su hijo ahogarse, morirse. Para Rosario, su hermana, fue… no podía ni ver en algún momento. Estaba llorando y no quería ni ver.

Daniel: Y en tu caso como periodista e investigadora, y el equipo que tienes, todos están ahí, ¿dudaron de la decisión de mostrarles el video?

Fernanda: La verdad, sí. Fue lo más difícil que he hecho yo en mi carrera. Fue algo que desde el principio sabíamos, en el equipo, sabíamos que iba a ser algo muy, muy, muy intenso. Pero no fue hasta que de verdad empezó el video, y vimos la reacción de la familia, que entendimos lo que estaba pasando. Y nos lo pidieron. Ellos nos rogaron que por favor lo que encontraramos en esta investigación que lo compartiéramos con ellos. Sabemos que querían respuestas, pero a lo mejor no se imaginaban que iban a ser este tipo de respuestas.

Daniel: Mientras estábamos terminando esta historia, ICE –la agencia federal de inmigración y control de aduanas de Estados Unidos– publicó su reporte oficial sobre la muerte de Chuy.

El reporte confirma que su comportamiento fue a veces agresivo y errático, pero concluye que hubo varios errores en el manejo de su caso. Por ejemplo — y esto es importante — Chuy explicó claramente en tres ocasiones que se quería suicidar. Sin embargo las autoridades no tomaron las medidas adecuadas para alguien en su estado mental.

José de Jesús Deniz Sahagún es uno de 160 inmigrantes que han muerto desde el 2003 en custodia de ICE.

Fernanda Echávarri es una productora y periodista de Latino USA. Ella con Marlon Bishop y Maria Hinojosa forman el equipo que investigó esta historia con el apoyo del Marshall Project. Pueden encontrar la versión original de esta historia en inglés en latinousa.org, donde también pueden encontrar su podcast.

Nuestra versión fue producida por Martina Castro y editada entre Martina y Camila Segura. El diseño de sonido también lo hizo Martina.

El resto de nuestro equipo incluye a Silvia Viñas, Luis Trelles, y Barbara Sawhill. La directora ejecutiva es Carolina Guerrero.

Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Para escuchar más vayan a radioambulante.org.

Soy Daniel Alarcón, gracias por escuchar.

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