Episodio 29

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Transcripción: Terremoto

[Daniel Alarcón, host]: Gracias por escuchar Radio Ambulante. Mañana, empieza tu día con “Up First”, el podcast de noticias de NPR. En una reseña de Apple Podcast, Eve Bethel escribió: “Conciso y completo. Escucho ‘Up First’ todas las mañanas en el camino al trabajo. Me da un resumen de las noticias más importantes del día y lo que viene de la semana”. Arranca el día con “Up First”, mañana en NPR One o en cualquier app de podcasts.

Bienvenidos a Radio Ambulante, desde NPR. Soy Daniel Alarcón.

Ciudad de México. Martes. 19 de septiembre. Una y cuarto de la tarde.

[Raquel Villareal]: Pues, yo estaba en un uber, yendo hacia Reforma.

[Julián Vélez]: Entré tranquilamente al baño de mi oficina.

[Diana Amador]: Estaba en mi cama mandando un correo electrónico.

[Brenda Barrón]: Sentí como un leve mareo.

[Irene Garibay]: Y la casa empezó a crujir.

[John Gibler]: El movimiento se sintió fuerte, como de arriba hacia abajo.

[Irene Garibay]: Pensé que había una bomba subterránea, que nos estaban atacando, que la tierra se iba a abrir y en cualquier momento nos… Ya, pensé que era el fin del mundo.

[Érick López]: Cómo se estaba moviendo el edificio, si la gente salía por las escaleras, se iban a caer.

[Diana Amador]: Se caían los cuadros, se caía el espejo, se caía los libreros, empezaron a tronar las ventanas.

[Tatiana García]: Y empecé a ver como todas las casas a mi alrededor temblaban y los vidrios eran como gelatina.

[Irene Garibay]: Y la casa parecía hecha de plastilina, se  movía así, toda la… la estructura se fracturaba y se cayó la chimenea y se empezó a desmoronar como una   galleta.

[Tatiana García]: Las nubes de cemento, polvo, concreto, todo volaba.

[Andrés Azpiri, reportero]: Estaba sentado, chambeando justo en un episodio de Radio Ambulante. Y lo primero que sentí fue un golpe, como de arriba hacia abajo. Pensé que era un camión de la basura que, siempre que pasa, hace que se mueva un poco el suelo. Me paré y en cuestión de unos segundos me di cuenta que no era eso. Salí al jardín que queda en la parte de atrás de la casa y por un momento pensé que ahí estaba a salvo. Pero sentí que el temblor era tan fuerte que pensé que la casa del lado del jardín podía colapsar. Entonces entré corriendo rapidísimo y atravesé la casa para salir a la calle.   

[Daniel]: La voz que acabamos de escuchar es de Andrés Azpiri, nuestro diseñador de sonido. Él vive en Coapa, un barrio que es parte de Coyoacán, una de las zonas más afectadas por el terremoto del 19 de septiembre.

Cuando logró salir a la calle se encontró con su tío, que vive al lado…

[Andrés]: Y ya pasó y, pues, como que mi primera pregunta estúpida, una pregunta retórica, fue: “¿Estuvo más fuerte que el pasado verdad, el del 7 de septiembre?”. Como con la esperanza de que me dijera: “¡No, no, no! El del 7 estuvo más fuerte”. Pero, pues, sabíamos de que claro que estuvo más fuerte, ¿no?, y los vecinos como que tranquilos, pero sí como con cara de “¿qué está pasando, no?”.

[Daniel]: No se supo de inmediato qué tan grave había sido este terremoto, cuánto daño había hecho. Por una vecina supo que sus padres estaban bien. Entonces, en ese momento, lo que quería, sobre todo, era comunicarse con su novia, que trabaja en otra de las zonas más afectadas. La Colonia Roma. Trató de llamarla, pero no había servicio. Regresó a su casa donde también tiene su estudio para ver los daños. Se había ido la luz. Se había caído un monitor grande, muy pesado, que estaba anclado al suelo. Algunos micrófonos y una lámpara de piso, pero no le importó mucho.

[Andrés]: Es como que todavía sigues en estado de shock. Como que cerciorándote de que todo esté bien. Y pues así, intentando ver si me llegaba señal: nada, nada, nada, nada. Entonces ya como que regresé a comer una jícama, como que tranquilo, y pues ya pasó mi tío, gritándome: “¡Andrés! Vámonos al parque, que nos están desalojando porque hay fuga de gas!”.

[Daniel]: Se fueron a un parque que queda a unas dos cuadras de su casa.  

[Andrés]: Y ahí es cuando me doy cuenta que muchos vecinos están en… pues de tercera edad, en silla de ruedas y tanques de oxígeno, y pues sí, como que mucha gente asustada.

[Daniel]: Andrés no se podía quedar quieto. Caminaba por todo el parque y, a veces, le ponía atención a lo que decían en la radio de los carros que estaban ahí parqueados. Solo escuchaba lo mismo que se oye siempre en cualquier otro temblor: “Hay que seguir los protocolos, mantener la calma, no volver a los edificios”… Entonces al no escuchar pánico en las voces de los locutores pensó que todo estaba normal.

 

En el parque se encontró con una vecina a la que sí le entraba el WhatsApp y…   

Andrés: Les empezaron a llegar “whatsapps”, así, de lista de edificios colapsados, ¿no? Y yo no daba crédito, estaba como en una especie de negación de: “Escuela Rebsamen, colapsado; edificio tal en la Roma, edificio colapsado; edificio tal, edificio colapsado”. Y yo dije: “No, ¿cómo?”.  “Galerías Coapa que es como el mall más cercano acá—, estacionamiento colapsado”. Y yo era como: “Wagh, ¿cómo crees? Son de esas cadenas que mandan en WhatsApp”.  

[Daniel]: Sentados en el parque, escuchaban helicópteros, uno tras otro. Y seguían llegando reportes de edificios colapsados. Estuvieron ahí toda la tarde, en el parque, sin poderse mover. Cuando Andrés pudo volver a su estudio, 6 horas después del terremoto, ya era de noche. Se dio cuenta que la luz ya había vuelto y que ya tenían internet. Se comunicó con sus amigos y familiares, con nosotros, el equipo de Radio Ambulante… Toda la tarde habíamos estado llamando, para saber si estaba bien.

Y bueno, un amigo le contó sobre el derrumbe de un edificio en particular que quedaba muy cerca de donde él vive.

[Andrés]: Es un edificio que realmente son dos. Uno frente a otro, y seguramente estaban conectados de alguna manera. Son residenciales. Cada uno tenía unos 5 pisos…  

[Daniel]: Ya con la tranquilidad de que todos sus seres queridos estaban bien, entró en un estado diferente. Ya quería irse para allá a ayudar. Era el derrumbe más cercano, sólo a dos minutos en carro, pero…

[Andrés]: Como que una voz dentro decía: “Pues no vayas porque está oscuro, puede ser peligroso, este… tanto por inseguridad, porque se colapse algo”. Pero pues era una necesidad abrumadora de salir, ¿no?, de… de hacer algo.

[Daniel]: Cogió unas mandarinas y agua, y salió hacia el edificio. Y cuando llegó, lo primero que vio fue…

[Andrés]: La calle acordonada de… con las autoridades y muchos… Lo primero que vi fue muchos jóvenes. Con casco y todo, organizándose como: “Láncese por comida que es lo que hace falta”. Toda la gente trabajando.

[Daniel]: Los vecinos habían llevado agua para darles a los rescatistas y también palas, picos, cubetas… Todo para mover escombros. Andrés le dio las mandarinas a los voluntarios. Les ofreció ayuda, pero le dijeron que lo mejor era que esperara al siguiente turno…

[Andrés]: Llega un punto en que tú estar ahí también estorbas, ¿no? Porque puede hasta verse como medio morboso y, pues, estás obstruyendo también el… la vialidad y la labor de la gente que sí está chambeando, ¿no? Entonces decidí… decidí regresarme, ¿no?

[Daniel]: Esa noche no logró dormir demasiado. Se despertaba cada hora y chequeaba las noticias en el celular. Muchos en la Ciudad de México se desvelaron. Por preocupación. Ansiedad. Muchos se habían quedado sin casa…  Y para los miles que llevaban horas recogiendo escombros, pues…  adrenalina pura.

Al día siguiente se juntó con un amigo. Regresaron al mismo edificio colapsado.

Ya había maquinaria recogiendo los escombros aledaños. No se metían al edificio como tal pues era demasiado peligroso. El trabajo minucioso de mover los escombros en busca de sobrevivientes, lo hacían los rescatistas y voluntarios. A mano.

[Andrés]: Cuando estaba toda esta euforia y todo, muchísimo movimiento y… y lo que te platico de que hay muchísimo ruido y de repente piden silencio, y se hace un silencio, eh… absoluto y se siente como que es súper fuerte.

(SOUNDBITE DE VIDEO DE YOUTUBE)

[Rescatistas]: [Gritando] ¡Silencio! ¡Silencio!

[Daniel]: Andrés y su amigo llevaron palas que compraron en una ferretería cercana. Esperaban poder ayudar a sacar escombros, pero había tanta gente ayudando que realmente no pudieron hacer nada.  Pasó lo mismo al tercer día…

[Andrés]: Pues sentí una pequeña frustración de decir, pues, “no necesitan más manos por el momento, pero necesito hacer algo, ¿no?”. Entonces se me ocurrió así como sacar mi IPhone y ver si me topaba gente, eh, dispuesta como a dar su testimonio, ¿no? Y efectivamente fue cuando conocí a Rogelio…

[Daniel]: Rogelio no es un rescatista profesional, estaba como voluntario. Tiene unos treinta y pico de años…  

[Andrés]: Debe medir unos… 1, 68 por ahí…  Como rapado, como cabello rubio…  

[Rogelio Cisneros]: Yo estaba en el centro de Coyoacán. Estaba por enviar un correo en Correos de México, y este, empezó a tronar el edificio. Entonces salí, y cuando salí empezó a sonar la alarma.

[Andrés]: Se le veía cansadísimo, de que no había…  que no había literalmente… literalmente no había dormido en días.

[Rogelio]: Aquí es donde nací, crecí y viví, y vive mi familia y todos mis amigos. Incluso las personas que estaban atrapadas, todas las conocía.

[Andrés]: Me había comentado que se le fue la noción del tiempo trabajando ahí.

[Rogelio]: Llegó un momento en el que dieron, “las 5 y media de la mañana”, y yo creía que eran las 11 de la noche. Traía una adrenalina a todo lo que daba.

[Andrés]: Entonces lo vi como que súper… digo, cansado, pero tenía una vibra súper positiva.

[Rogelio]: Y pues bueno, descansaba una hora, y le volvíamos a dar a los trabajos. Y así yo como todos mis compañeros.

[Daniel]: Para saber cuántas personas estaban atrapadas en los escombros, lo primero que hicieron Rogelio y los rescatistas fue identificar a los familiares que estaban parados ahí, en frente al edificio…

[Rogelio]: Sacar una lista de los desaparecidos, y sobre de eso, también pasárselo tanto a la Marina y como a los bomberos, como a Protección Civil, a todos los que estábamos ayudando ahí para saber dónde buscar precisamente.

[Daniel]: Con la ayuda también de los vecinos, fueron recopilando los datos de cada persona atrapada…

[Rogelio]: Dónde vivía cada uno, con mascotas, quiénes estaban en silla de ruedas, quiénes tenían diabetes, quienes tenían hipertensión…

[Daniel]: Y entre los vecinos, Rogelio se encontró con una amiga, Zara…

[Rogelio]: Estaba llorando inconsolablemente porque, pues, su mamá estaba atrapada, este… en el piso de hasta abajo de la vivienda.

[Daniel]: Adela Peralta, la mamá de Zara, tiene 87 años y se movía con un caminador por una fractura de cadera. Era una de las 13 personas que, según Rogelio, faltaban por sacar.

Desde el martes en la tarde que fue el terremotohasta la noche del miércoles, pudieron sacar los cuerpos de 7 personas que habían fallecido, y rescatar a otros 5 con vida. Pero todavía faltaba la mamá de la amiga de Rogelio: la señora Adela.

Todos tenemos una historia. Cada víctima, cada sobreviviente. Y la historia de Adela, pues, es particular. Esta mujer de 87 años, es  más o menos conocida…  

[Rogelio]: En la época de oro, fue payasita, le decían Tiki Tiki, y pues bueno ahorita actualmente tiene un programa en vivo de televisión en la televisión abierta de Tláhuac.

(SOUNDBITE PROGRAMA DE TELEVISIÓN “LA HORA DE LOS SABIOS”)

[Adela]: Damas y caballeros. Es un honor y es un placer infinito el que tengo de estar nuevamente con ustedes en este programa que se llama “La hora de los sabios”. Los hemos invitado a todos…

[Rogelio]: Entrevista a grandes personajes del medio artístico, literario… Cultural en general.

[Daniel]: Y sus hijos estaban preocupados. Adela tiene hipertensión, diabetes, e hipoglucemia. Y estaba atrapada en la parte más baja del edificio. Entonces…

[Rogelio]: Uno de los bomberos encontró un hueco en donde los binomios habían rascado y habían olfateado…   

[Daniel]: Binomios, es decir los perros, que habían detectado a alguien, pero aún no se sabía si estaba con vida o no.  A uno de los bomberos…

[Rogelio]: Lo metieron empujándolo y fue haciendo como hacen las tortugas en la arena. Este… fue sacando piedras, fue sacando piedras…

[Daniel]: Hasta que gritó que la había encontrado.

[Rogelio]: Y después de unos minutos de estar organizando ya la cadena para sacarla, gritó: “¡Está respirando!”.

[Daniel]: Rogelio y los rescatistas empezaron a apurarse…

(SOUNDBITE VIDEO DE TESTIGO)

[Testigo]: En estos momentos, se está rescatando una señora con vida…

[Rogelio]: Todos estábamos ya con una inyección de adrenalina muy grande, y empezaron a jalar primero el cuerpo del bombero, de los pies  él estaba boca abajo, jalando ya agarrada de los hombros, de las axilas, pues, a la señora Adela Peralta.

(SOUNDBITE VIDEO DE TESTIGO)

[Testigo]: El bombero Raúl Reyes entró a sacarla.

[Rogelio]: Y me tocó presenciar esa parte donde sale con los ojos abiertos la señora Adela, íntegra de un solo jalón, sale viendo para todos lados, y grita el compañero de la marina: “¡Está viva!”.

(SOUNDBITE VIDEO DE TESTIGO)

[Bombero]: En cadena está. ¡Está viva!

[Rogelio]: Todos empiezan a aplaudir, se hace la algarabía, y pues bueno, era la última que teníamos que rescatar. Y de ahí, pues bueno, todos nos volvimos a poner las pilas, porque, aunque no lo creas, estábamos cabizbajos por todo lo que había sucedido. Y que para muchos de nosotros pues era algo nuevo y, pues, muy sorprendente.

(SOUNDBITE VIDEO DE TESTIGO)

[Bombero]: ¡Eso es todo bomberos! [Aplausos y gritos]

[Adela Peralta]: Todo se cayó, este, horriblemente, pero ya no vi, porque la luz se apagó. Y entonces ya me quedé nada más orando, orando y orando.

[Daniel]: Esta esa Adela. Unas dos horas después del rescate, Zara le mandó a Rogelio unos mensajes por WhatsApp, donde Adela cuenta cómo fue toda la experiencia para ella.

[Adela]:  Una de zumbidos y zumbidos, ¡cómo se caían las paredes! ¡En trozos grandes! En trozos grandes como de 20 centímetros o 30. Y yo, orando y orando y orando. Y decía yo, “¿y mis hijos? ¿Vivirán?”.  

[Daniel]: Zara y Adela viven juntas. El día del terremoto salió a trabajar y Adela se quedó sentada en la sala, donde hacía más sol. Unos 15 minutos después, tembló, y el edificio se derrumbó.

[Rogelio]: Si hubiera estado en los cuartos se hubiera apachurrado. La dejan ahí, y ahí es donde se salva justamente: se abre un boquete donde entra el oxígeno, por lo cual nunca perdió el oxígeno, aún estando hasta abajo de todas las toneladas de escombros.

[Daniel]: Adela fue el rescate número 13 el último del edificio 32 de la calle Rancho de los Arcos. La sexta persona que rescataron de ahí con vida.

Ahora volvemos.

 

[Terry Gross, host de Fresh Air]: This is Terry Gross, host of Fresh Air. In my new interview with Hillary Clinton, I asked for her reaction when Donald Trump said this about her showing up slightly late after a commercial break in a debate.

(SOUNDBITE NOTICIERO)

[Donald Trump]: I know where she went! Is discusting…

[Terry Gross]: You can listen to Fresh Air on the NPR One App and wherever you get your podcasts.

 

[Daniel]: Estamos de vuelta en Radio Ambulante, soy Daniel Alarcón.

[Diana Amador]: Después del sismo, la ciudad entera entró en una burbuja en la que el tiempo se detuvo. La vida se detuvo.

[Brenda Barrón]: Se hace como un silencio muy, muy, muy particular de los temblores. Y estábamos en ese silencio, todos estábamos muy muy en shock

[Julián Vélez]: Y la gente salió de todas sus oficinas, gritando y llorando…

[Remy Lozano]: Y lo primero que escuché fue el sonido de las ambulancias, de los helicópteros.

[Areli Montes]: Todos tratamos de comunicarnos con nuestros familiares, pero no había señal.

[Adolfo Sosa]: Mi primer acto fue salir a buscar a mi pareja…

[Tatiana García]: Trate de localizar a mi papá, me tardé una hora y media…

[Lili Serra]: Logré comunicarme con mi hijo y saber que estaba a salvo.

[José María Castro]: Muchos de los edificios que daban a esa avenida también estaban destruidos, se podían ver como los departamentos por dentro…

[Irene Garibay]: La casa no se cayó, pero quedó sostenida como de suspiros, así…

[Memo Villegas]: Vi como… como unas 10 personas así, descalabradas por completo güey.

[Adriana Ortega]: No hay entrenamiento de protección civil que te prepare para esto…

 

[Daniel]: Este episodio es especial, en muchos sentidos. Especial porque se trata de una ciudad icónica para los latinoamericanos. Especial porque nos tocó, como colectivo, directamente. Especial también por la manera que se armó. Todo lo que hacemos es colaborativo, todo es trabajo en equipo, pero quizá en este episodio fue más de lo normal. Queríamos crear, en pocos días, un documento sonoro de lo que se vivió en México. Comenzamos obviamente con Andrés, pero tenemos muchos amigos en la Ciudad de México, muchas conexiones. Familia, gente muy cercana a nosotros, al equipo de Radio Ambulante. Muchas de las voces que ya han escuchado, vienen de ellos.

Y una de esas personas es el novelista Alejandro Zambra. Es amigo del programa desde los inicios. Y una voz que admiramos. Es chileno, pero se mudó a la Ciudad de México hace unos meses, para vivir con su esposa, la escritora Jazmina Barrera.

Publicó este ensayo en la revista chilena Qué Pasa, y nos lo comparte ahora.

[Alejandro Zambra]: En el terremoto de Chillán, de 1939, mi abuela perdió a casi toda su familia. Crecimos escuchándola relatar la muerte de su madre: estaban en la misma habitación, pero en rincones opuestos, no alcanzaron a abrazarse. Mi abuela, que por entonces tenía 21 años, estuvo horas tragando tierra antes de que su hermano consiguiera rescatarla. Sobrevivió de milagro y se convirtió luego en la persona más divertida del planeta, pero cuando nos contaba esta historia, por supuesto, todo terminaba en un generoso llanterío.

Mi abuela pasó con nosotros el terremoto de marzo de 1985. Yo estaba jugando taca-taca con mi primo Rodrigo, recuerdo que le iba ganando: el equipo blanco mío le ganaba al equipo azul de él. Mi abuela nos agarró de un ala para llevarnos al patio. Nos abrazó muy fuerte, luego llegaron mi mamá y mi hermana y 5 o 10 angustiosos segundos más tarde apareció mi papá. Esa noche pensé, con estas palabras exactas: así que esto es un terremoto.

Después, en septiembre, vino el terremoto mexicano. Pegados a la tele, vimos una y otra vez las horrorosas imágenes de la Ciudad de México destruida. Esa noche le pedí a mi papá que fuéramos a ayudar a los damnificados. Lanzó una risotada y me explicó que México quedaba lejos, a muchas horas en avión. Me dio vergüenza. Yo tenía 9 años y parece que nunca había mirado un mapa. Quizás por la tele o por la música, creía que México quedaba tan cerca como Perú o Argentina.

Me salto a febrero del 2010. La noche del terremoto estaba solo, vivía solo. Pensé, como tantos chilenos, que era el fin del mundo. Pensé, sobre todo, que no tenía a nadie a quien proteger.

Al día siguiente busqué, entre el desorden de libros, “Un hombre solo en una casa sola”, el poema de Jorge Teillier, y me lo aprendí de memoria. Quería quizás reírme de mí mismo de mi autocompasión, de mi tristeza, pero no me salía la risa:

Un hombre solo en una casa sola

No tiene deseos  de encender el fuego

No tiene deseos de dormir o estar despierto

Un hombre solo en una casa enferma.

Ahora mi casa queda en la Ciudad de México y estoy menos solo que nunca. Y supongo que estos dos terremotos al hilo, en dos semanas, me han vuelto menos extranjero. Cuando empezó el primero, el del 7 de septiembre, tenía el oído izquierdo y la mano derecha en el vientre de Jazmina, mi esposa, embarazada de casi 7 meses. Y ayer, 19 de septiembre, cuando empezó el segundo, acababa de escribir el primer párrafo de esta columna.

Era otra columna, por supuesto: ya ni me acuerdo de qué se trataba.

Ayer dimos unas vueltas, a veces ayudamos, a veces estorbamos, mandamos mensajes de texto, respondimos correos, hablamos por teléfono, es decir, como siempre, hicimos lo que pudimos, y sentimos que no fue mucho, que no fue suficiente.

Pero al menos, al final del día, conseguimos encontrar a Frank y a Jovi, dos de nuestros mejores amigos, en una plaza de la colonia Roma. “Estoy bastante mejor de la rodilla”, dijo Frank, con un optimismo a toda prueba, inmediatamente después de acomodar las muletas en el asiento trasero del auto.

Para el primer terremoto Frank estaba recién operado y no podía apoyar el pie izquierdo. Bajó 6 pisos en calzoncillos y muletas, ayudado por Jovi, y pasaron horas en la plaza, frente al edificio, antes de decidirse a volver al departamento, que quedó plagado de grietas, aunque, según los ingenieros, sin daños estructurales.

Con el terremoto de ayer, sin embargo, el edificio entero estuvo a punto de derrumbarse, y bajar los 6 pisos fue casi imposible.

“Eres experto en terremotos, todos los chilenos son expertos en terremotos”, me dice Frank, ahora. Le respondo que mi especialidad son los terremotos chilenos, que en materia de terremotos mexicanos soy apenas un principiante.

Y sonreímos, como si no fuera cierto.

Hace unos años, en la pared principal de ese departamento al que ya no volverán, Frank y Jovi colgaron un mapa enorme, de dos por dos, de la Ciudad de México. Pero un mapa enorme de la Ciudad de México igual es casi completamente indescifrable sin una lupa y un montón de paciencia.

Acaba de largarse a llover, todavía esperamos las réplicas y estamos todos muy tristes, pero yo pienso que quiero vivir aquí muchos años.

 

[John Gibler]: En 3 horas se habían montado clínicas improvisadas, había brigadas de médicos, enfermeros, médicas y enfermeras, trabajando.

[Brenda Barrón]: Empiezas a ver a gente joven, con cascos, en la bicicleta, con víveres.

[José María Castro]: La gente estaba en las calles, ayudando y intentando rescatar, quitar escombros.

[Tatiana García]: Y todos una desesperación, y a las vez en una solidaridad y una humanidad que pocas veces se ve.

[Wilbert Torre]: Miles de jóvenes, estudiantes, señoras, cientos de albañiles, arquitectos, ingenieros…

[Érick López]: Y literal fue pensando como, “¿en qué echamos la mano?”.  Tenemos las camionetas. En lugar de tenerlas paradas, pues esas madres sirven para mover víveres, ¿no?  

[Carmen Alcázar]: Yo últimamente lloro por todo, cuando me dan una sopa caliente, cuando veo personas en el metro con las botas sucias, con las manos raspadas de que han estado trabajando.

[Daniel Vázquez]: Pues se sentía una vibra así de apoyo y pues sí, estuvo cabrón, güey. La neta fue algo… algo muy, muy fuerte.

[Diana Amador]: Y apenas vi a una chica con una playera que decía: “No nos conocemos, pero nos necesitamos”. Y creo que ese es un resumen de todo lo que ha pasado después del terremoto.

 

[Daniel]: Terminamos de producir este episodio el miércoles 27 de septiembre, poco más de una semana después del terremoto. En este momento la Secretaría de Gobernación de México ha confirmado 337 víctimas mortales, distribuidas en 6 territorios: Oaxaca, Guerrero, el Estado de México, Puebla, Morelos y Ciudad de México. Como es normal después de este tipo de catástrofes, la cifra definitiva de pérdidas humanas no se sabrá hasta dentro de varias semanas.

Aunque la atención mediática se ha concentrado en la capital, en otros estados, como Oaxaca, los estragos han sido mayores y se sumaron a los del sismo del 7 de septiembre. En todo caso, en las otras zonas también se han organizado redes de solidaridad que son ejemplo para el resto de Latinoamérica.

Gracias a todos los que nos mandaron audio por whatsapp:  Jaled Abdelrahim, Carmen Alcázar, Diana Amador, Rafael Arvizu, Julio Barajas, Ana Barbara Barrón, Brenda Barrón, Héctor Antonio Barrón, Germán Campos, José María Castro, Tatiana García, Izara García, Pamela Garibay, Irene Garibay, John Gibler, Mariana Gonzalez, Remy Lozano, Eva Luna, Areli Montes, Miguel Morquecho,  Daniela Ocaranza, Coquis Quiroz Teyssier, Patricia Ruvalcaba, Lili Serra, Aguri Serra, Adolfo Sosa, Wilbert Torre, Alejandro Torres, Daniel Vázquez, Julián Vélez, José Carlos Baltazar, Raquel Villarreal y Memo Villegas.

También queremos agradecer a Rogelio García, Francisco Goldman, Érick López, Jovi Montes Hernández y Alejandro Zambra. También gracias a la familia Peralta.

Esta historia fue producida y editada por el equipo editorial de Radio Ambulante, que incluye a Camila Segura, Luis Fernando Vargas, Silvia Viñas y a mí, con ayuda especial de Andrés Azpiri y Andrea Betanzos, nuestra coordinadora de programas. El diseño de sonido y la música es de Andrés.

El resto del equipo incluye a  Desiree Bayonet, Jorge Caraballo, Ryan Sweikert, Barbara Sawhill, David Trujillo y Elsa Liliana Ulloa. Maytik Avirama es nuestra pasante editorial. Carolina Guerrero es la CEO.

Un saludo especial a nuestro productor Luis Trelles en San Juan, Puerto Rico. Te estamos pensando, Luis. Un abrazo grande a ti, y a todos nuestros amigos boricuas.

Radio Ambulante se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO.

Conoce más sobre Radio Ambulante y sobre esta historia en nuestra página web: radioambulante.org. Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

 

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El sismo de este 19-S llevó a México al límite. La reacción del país ha sido conmovedora.

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