Antología centroamericana | Transcripción
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Este podcast es propiedad de Radio Ambulante Studios. Cualquier copia, distribución o adaptación está expresamente prohibida sin previa autorización.
[Daniel A.]: Esto es Radio Ambulante, soy Daniel Alarcón.
Hace unos meses, al inicio de la temporada 15, publicamos un episodio llamado Antología argentina: tres historias tempranas de Radio Ambulante que ocurren en ese país. Estas semanas, mientras trabajamos en nuestra próxima temporada, queremos retomar ese concepto. Es una oportunidad para mirar atrás y ver cómo hemos cambiado… Y nos pareció un buen momento para recordar con ustedes aquellos tiempos y, en caso de que no hayan escuchado estas historias, ahora tengan la oportunidad de hacerlo.
Sin duda, hemos crecido, nos hemos vuelto más ambiciosos. Pero el ADN de Radio Ambulante está en las historias que les traemos hoy y que esta vez vienen desde Centroamérica.
La primera historia es del 2015. La publicamos en nuestra cuarta temporada. Y es sobre un hombre al que llamaremos Carlos.
[Carlos]: De Corinto para la capital de Guatemala, de Guatemala para Tecún Umán, en Tecún Umán, descansas. Luego brincas para México. Ahí es donde empieza el juego.
[Daniel A.]: Y este periplo que describe es su ruta de trabajo.
[Carlos]: Y Monterrey, la frontera. Ya luego empieza la otra parte del juego, lo que es la frontera americana, esperar tu viaje y tu turno. Pacientemente hasta que llegue el momento.
[Daniel A.]: Para nosotros, en Radio Ambulante, el tema migratorio es central. Especialmente la migración latinoamericana a los Estados Unidos. Y solemos hablar del migrante, pero no tanto del guía, al que se le conoce como coyote. El que vive de cruzar inmigrantes por las fronteras en su ruta al país norteamericano. Hombres como Carlos, que en este caso trabaja la ruta desde Honduras hasta Arizona.
Para este episodio, usamos un estilo narrativo un poco distinto. Van a escuchar una sola voz, la del mismo coyote. Este es su testimonio. En Honduras, Carlos habló con las periodistas Iolany Pérez y Jennifer Avila.
Aquí, Carlos.
[Carlos]: En este negocio inicié hace aproximadamente unos 15 años. Yo fui migrante. Yo viajé para EEUU de indocumentado. Cuando tomo la decisión de irme de ilegal yo estaba estudiando. Yo me voy de una forma inocente con unos amigos, buscando el sueño americano.
Me impulsa el alto grado de criminalidad que hay en mi país, obviamente, que esto ha existido de tiempos. Llego a los Estados Unidos y radico más de 10 años en Estados Unidos. Trabajando honestamente un tiempo y luego, pues, como nosotros decimos, de coyote.
[Carlos]: Trabajando en EEUU como migrante, uno va por un sueldo de 400, 500, 600 dólares cuando mucho. Bien trabajados, bien sudados en la construcción. Ya jalando indocumentados, ya migrantes, ya eran 10 mil dólares. o sea que automáticamente hay un cambio en tu vida. Tu miras que es un dinero rápido. Pero es un dinero bien arriesgado.
Se me presenta la oportunidad a través de unos amigos, que ellos ya hacían esto. Me dicen que si quiero ir a traer gente a la frontera en una camioneta. Inocentemente, tomo aquella camioneta y llego a la orilla del Río Bravo a traer gente. De Houston, a Laredo Texas, de Laredo Texas a Houston. Así fue como me fui involucrando poco a poco en esto, lo único que ahora lo hago de Centro América a Houston. Pero el comienzo mío así fue.
Pues es arriesgado, es una moneda en el aire, que uno no sabe qué va a pasar. Pasan momentos bonitos y momentos feos. Momentos en que te para un sheriff, tienes que chocar esa camioneta y salir corriendo porque ellos no quieren a los indocumentados, quieren al chofer. Nos paran y te quitan la gente. Gente que viene deportada nuevamente y pues hay que volverla a llevar. O mucha gente pues no llega.
[Carlos]: Las mismas autoridades dicen que te siguen porque eres coyote, pero la realidad de las cosas es que ellos reciben una parte del pastel también.
Tienes que sobornar policías, federales, migración, hasta llegar a un gran cartel que quiere también su parte. Este es un negocio lucrativo. De ambas partes se ha vuelto lucrativo.
Pero del 100% de lo que tu cobras como coyote, solo te queda el 25%. Si tu cobras 7 mil dólares lo que te va a quedar… 1800 dólares.
[Carlos]: En este trabajo tú mismo te formas tu currículo. Tú mismo te forjas tu destino. Si eres un mal coyote y llevas aguantando hambre a la gente, aguantando sueño, blindado en un tren, caminando días y noches, –cuestión que pasan coyotes, muchos coyotes pasan eso–menos te van a ir recomendando, porque ellos están expuestos a pagar la cantidad que uno dice, pero tu les aseguras seguridad a ellos y un bienestar.
Te queda dinero. Siento que vale la pena el riesgo. Yo te puedo decir que a diario mueren indocumentados. A diario. No son uno, son millones de personas.
[Carlos]: Al menos yo tengo las experiencias que sí me han agarrado gente, pero pues gracias a Dios nunca se me ha muerto gente. Todavía no y espero que no me vaya a pasar eso, porque ha pasado en muchos casos, ¿verdad? Por manos de personas sin escrúpulos que son coyotes. Que llegan a Tapachula, contratan un trailer, te meten en un tráiler, 40, 50, 60. Para ellos es lo de menos –y a parar a la frontera. Ellos no saben qué va pasando dentro de ese trailer. Pero siempre míralo del lado humano. Trata bien a tu gente, que no te vaya a pasar algo así.
Tienes que tratar de hacerlo con más corazón. No es lo mismo decirle que vas a ir en un autobús, en una camioneta a que te lleve 15, 17 días guindado en un tren. Por eso es que se cobra lo que se cobra. Por tu seguridad.
[Carlos]: Este negocio es una mina en plena explotación. El último recurso que agota el inmigrante ya es el tren, porque es el verdadero inmigrante que ya no lleva un peso para pagarlo; más le toca ir guindado en la bestia aguantando frío, sol, hambre, sueño.
Corres el riesgo que te cortes un pie, que te caigas del tren, que te deshidrates, que mueras de frío, que mueras de calor. Porque ya es el último medio que hay; el verdadero indocumentado, la bestia, el tren, de una frontera a otra frontera.
Después que terminas un trabajo, un viaje, te quedas con el sentimiento de que hiciste buenos amigos, porque vas en el camino y les empiezas a tomar afecto a aquellas personas. Van buscando el sueño americano, van confiando en ti, vas ganando dinero y se siente bien.
[Carlos]: Lo que hubo fue como una avalancha de jóvenes, niños, huyendo de nuestros países. Te podríamos decir que fue un tiempo maravilloso. Agarrabas los niños centroamericanos, los cruzabas el Río Bravo y que los agarrara migración. Migración te tiene que extender un documento, un permiso que aún existe, esa ley siempre ha existido, porque eres un menor de edad.
Es menos dinero pero es un dinero seguro, porque el padre quiere que se lo entregues a migración el niño; o sea que vas a lo seguro.
Ahora pregúntame: ¿Qué hacen los gobiernos de nuestros países para eso? Nada. Ese es el problema que hay en la frontera: cualquier cantidad de niños huyendo de aquí.
[Carlos]: Según las autoridades de nuestro país somos unos delincuentes, todo el que es coyote. Es mal visto ante los ojos del hombre pero no ante los ojos de Dios. Muchas veces también ayudamos a muchos indocumentados. Todo depende con el morbo que tu lo quieras ver; si lo quieres ver con morbo y si lo quieres ver del lado humanitario.
Hay muchos coyotes que han ayudado a mucha gente. Hay mucha gente que ha sobresalido con familias grandes cuando están uno o dos padres de familia trabajando en los exteriores de nuestro país, que tu sabes que son cosas que no se logran acá: graduar un hijo, darle la universidad a un hijo, comprarse una casa. Gracias a un coyote llegaron ellos.
Sí existe el sueño americano. Yo viví el sueño americano.
¿Tu crees que van a tapar esa frontera así los gringos? No la tapan, hombre. Eso no lo paran, eso es imposible que paren eso. Si la tapan hacemos un hoyo y los metemos por bajo la tierra – pero tenemos que llegar.
[Daniel A.]: Carlos fue entrevistado por Iolany Pérez y Jenifer Avila, ambas periodistas hondureñas. Iolany trabaja en Radio Progreso y Jennifer es la cofundadora y directora editorial de Contra Corriente. Esta historia fue producida por Camila Segura. La música y el diseño de sonido son de Andrés Azpiri y Rémy Lozano.
Vamos a una pausa y volvemos con la próxima historia.
[Daniel A.]: Estamos de vuelta en Radio Ambulante.
[MÚSICA: «No soy de aqui ni soy de alla», Facundo Cabral]
[Daniel A.]: Esta canción es del conocido cantautor argentino Facundo Cabral. Facundo inspiró al público latinoamericano con su música de protesta y de crítica social. Desde los años 70, fue por el mundo promoviendo mensajes de paz.
[MÚSICA: «No soy de aqui ni soy de alla», Facundo Cabral]
[Daniel A.]: Pero en el 2011, Facundo Cabral murió de una forma inesperadamente violenta.
TELESUR: El mundo de la cultura vive hoy una sensible e inesperada pérdida….
TELESPAÑA: Un grupo de sicarios han interceptado y acribillado el coche de Facundo Cabral en la capital Guatemalteca…
NOTICIERO GUATEMALA: La camioneta fue impactada por más de 25 proyectiles…
[Daniel A.]: Sucedió en la madrugada del 9 de julio, en la ciudad de Guatemala. Facundo Cabral estaba con su íntimo amigo, Percy Llanos, y con Henry Fariñas, un hombre de negocios nicaragüense. Esa madrugada él llevaba a Facundo y a Percy al aeropuerto en su auto. Nunca llegaron. Este es Percy:
[Percy]: Pensé que estaba muerto y que y por qué había ocurrido todo esto, y no sabía. Cuando me vino un estado emocional muy grave, un shock tremendo, que me impidió por segundos razonar, y me daba cuenta que en segundos más iba a ser gravísimo todo esto porque se trataba del asesinato de una personalidad del mundo, y que yo estaba ahí como el único testigo.
[Daniel A.]: Esta historia se llama “La muerte de Facundo Cabral”. La productora es Gabriela Llanos, la hija menor de Percy. Aquí Gabriela.
[Gabriela Llanos]: Mi papá conoció a Facundo en Argentina, en la década de los 60’, cuando trabajaba como disc-jokey en Radio Universidad de Córdoba. Los dos eran muy jóvenes y Facundo recién arrancaba su carrera artística.
[Percy]: Era un hombre desgarbado, además con un atractivo impresionante hacia las mujeres, un hombre muy seductor, con el pelo largo, barba, anteojos…
[Percy]: Un vestuario que creo que fue el precursor del uso del jeans, pantalón y camisa de vaquero, botas, tejanas, que después dio lugar a muchos chistes con el sentido humorístico de Facundo: en una de las canciones dice siempre que se ponía botas tejanas y en realidad eran cordobesas.
[Gabriela Llanos]: Yo nací en Córdoba. En el año 82, en el mes de mayo, antes de que terminara la guerra de Las Malvinas, mi familia se mudó a Venezuela. Mi papá pasó de trabajar en la radio a producir espectáculos. Crearon, junto con mi mamá, Anita, su propia empresa. En el año 83, contactaron con Facundo, que se había convertido en un ícono de la música popular en la Argentina.
Mi papá y mi mamá fueron los primeros en llevarlo a Venezuela.
[Percy]: Porque ya era un trotamundo, ya era un vagabundo “First class”…
Facundo fue un ídolo, primero en Caracas y después en todo el país. De allí nos fuimos interesando en su trabajo y le ofrecimos hacer giras por Centroamérica.
[Gabriela Llanos]: Durante más de veinte años, Facundo y mi papá organizaron giras de conciertos, algunas muy largas, de casi tres meses. Cada año, viajaban juntos, compartían cenas, desayunos, charlas, mates…
Hasta el año 99, cuando a Facundo le diagnosticaron un cáncer en la próstata. De ahí en adelante, sus problemas de salud fueron muchos, y en los últimos años tuvo que cancelar varias giras, incluyendo una por Centroamérica en el año 2009.
No fue hasta el 2011 cuando Facundo pudo reprogramar esa gira –un año durísimo para mi familia. Mi mamá murió de una manera terrible, rápida, sin que nos diera tiempo de asimilar su enfermedad. Por eso, esa gira, tan cortita, tranquila…
[Percy]: Para mí suponía una terapia. Los médicos, y mis hijas, mi familia, me habían pedido que para salir de la depresión de la muerte de mi esposa volviera a trabajar, y la mejor manera de volver era justamente con algo que me estaba ofreciendo en bandeja, y era cumplir con esta gira pendiente.
[Gabriela Llanos]: El 2 de julio del 2011 mi papá y Facundo aterrizaron en Nicaragua para el primer concierto de la gira. Facundo estaba mal, su cáncer se había extendido y tenía que comenzar otro ciclo de quimioterapia. Por eso, esa semana que pasaron juntos, a papá no le sorprendió nada que el tema recurrente fuera ese: el de la muerte. Según mi padre, Facundo hasta tuvo premoniciones.
[Percy]: Pero lamentablemente yo me di cuenta después, no cuando me las decía. Porque yo trataba de exculparlo cuando él me comentaba. Trataba de hacer ver de que cuando hablaba de la muerte no estaba hablando de que él presentía su fin inmediato, sino que presentía que por su enfermedad estaba realmente pensando que su vida estaba en el final.
[Gabriela Llanos]: Al llegar al aeropuerto de Nicaragua, papá conoció a la persona que, sin saberlo, iba a ser clave en el desenlace fatal de esta historia: Henry Fariñas, el empresario que los contrató para un solo concierto en Managua. Facundo ya lo conocía, de otra gira anterior, por eso se saludaron afectuosamente. Mi papá, en cambio, era la primera vez que lo veía.
[Gabriela Llanos]: Papá y yo hemos hablado muchísimo del día en que Facundo murió y siempre, inevitablemente, mencionábamos a Henry Fariñas.
[Percy]: Al verlo me sorprendí. Un tipo muy joven, 42 años. Vestido con el estilo de yuppy, del empresario actual, no de los viejos empresarios como los que yo había conocido a través de los años en Centroamérica con el habano y la guayabera… Evidentemente se notaba que Henry Fariñas era un fan más que nada, un empresario, pero de otro tipo, no de espectáculos.
[Gabriela Llanos]: El único concierto que organizó Henry Fariñas en esa gira fue en el Teatro Rubén Darío de Nicaragua y estuvo lleno total, al igual que los otros dos: el de ciudad de Guatemala y el último, el de Quetzaltenango. Papá cuenta que Facundo estaba de buen humor, con ganas de hablar, de hacer chistes, de disfrutar del paisaje…
[Facundo Cabral]: Me da mucho gusta estar con ustedes…son muchos años de amistad…le dieron abrigo a mis canciones, y fueron mis compinches, mis socios, en esta aventura extraordinaria que es la vida…]
[Percy]: Yo recuerdo perfectamente una charla que tuvimos con él en el viaje a Quetzaltenango en donde él le pedía al chofer a cada momento parar, en cada lugar que pasábamos, porque iba recordando los momentos en los cuales él había pasado hacía como 20 años atrás en su primer viaje a Guatemala
[Facundo Cabral]: Son 51 años de caminar este planeta maravilloso…
[Gabriela Llanos]: El viernes 8 de julio de 2011 se terminó la gira. Al día siguiente viajaban: Facundo rumbo a Buenos Aires para hacerse su quimioterapia y mi papá volvía a Caracas. Los dos estaban melancólicos. Se terminaba una semana donde habían podido escapar de la realidad: Facundo de su cáncer y papá de la ausencia de mi madre. Pero ese viernes, volviendo de Quetzaltenango a la ciudad Guatemala, todo dio un giro totalmente inesperado…
[Percy]: El vuelo salía a las seis y media de la mañana y al llegar a Quetzaltenango el día viernes a las cinco o seis de la tarde en la recepción del hotel nos encontramos sorpresivamente con Henry Fariñas. Inmediatamente nos invita, e invita a Facundo a cenar esa noche.
[Gabriela Llanos]: Ese viernes a la noche, mi papá se enteró de que el empresario que los había contratado en Guatemala, Estuardo Castañeda, no iba a poder llevarlos al aeropuerto al día siguiente. Se lo contó a Facundo en aquella cena, delante de Henry Fariñas, que enseguida se ofreció a llevarlos en su auto. Facundo aceptó encantado, porque iban a ir al aeropuerto en la Range Rover Blanca de Fariñas, una camioneta que lo tenía loco…
[Gabriela Llanos]: Como en una película papá recuerda minuto a minuto lo que pasó esa madrugada del 9 de julio de 2011. Eran las cuatro y veinte de la mañana. Salieron del hotel Tikal rumbo al aeropuerto de la Aurora de Guatemala.
[Percy]: Facundo como era habitual en él pidió sentarse al lado de Fariñas, o sea como copiloto. Yo me ubiqué detrás de Facundo y me acercaba mucho hacia él con el apoyacabezas de Facundo para poder hablar a su oído izquierdo.
[Gabriela Llanos]: Era noche cerrada. Totalmente oscura. Nadie en las calles, nada alrededor de ese Range Rover blanco. Papá y Facundo iban hablando, curiosamente, sobre el futuro. Henry Fariñas iba manejando en silencio. Estaban a unos cuatro o cinco minutos del aeropuerto, cuando de pronto…
[Percy]: Empezaron una suerte de disparos secos. Fueron pasando los minutos lentamente, hasta que vemos cómo Henry Fariñas cae de bruces frente al volante y la camioneta gira hacia la derecha, tal vez por el peso del cuerpo de Fariñas que iba todo hacia el pie derecho que apretaba el acelerador. Nos chocamos violentamente con un camión de bomberos que estaba saliendo para cumplir un servicio. Creo que esa fue nuestra salvación en ese momento pues los tipos no siguieron disparando más. Sabía que éramos actores de una obra que no habríamos querido protagonizar. El caso es que el mundo se me vino abajo cuando vi a Facundo inclinarse con su cabeza sobre su hombro izquierdo… Traté de levantarlo pero me di cuenta que ya era tarde, que ya no había ninguna posibilidad ni una esperanza de que estuviera con vida.
[Gabriela Llanos]: Durante unos segundos, papá pensó que él también está muerto. Pero entonces llega el ruido de los bomberos…
[Percy]: Rodearon el coche y preguntaron por los heridos, obviamente. Yo les decía que era Facundo. Facundo así dicho a secas de pronto no significa nada en ninguna parte pero en Guatemala decir Facundo Cabral ya era otra cosa. Se preocuparon mucho más e inmediatamente se acercaron y con una seña me dijeron que prácticamente no había nada que hacer.
[Gabriela Llanos]: Henry Fariñas sobrevivió al atentado, que, claramente, iba dirigido a él. Todas las balas entraron por su ventanilla, la del piloto. Sólo se escapó una bala, una bala que le atravesó la cabeza a Facundo Cabral… Fue así, fugaz…
[Percy]: Facundo no tuvo tiempo, no se dio cuenta absolutamente de nada, de eso doy fe ciega.
[Gabriela Llanos]: A mi papá lo sacaron los bomberos del auto, preocupados, porque estaba lleno de sangre. Lo examinaron y se dieron cuenta de que sólo tenía unas esquirlas en el cuerpo y un ojo amoratado. Lo peor era el miedo.
[Percy]: El miedo dicen que es libre, no sé por qué, siempre. No es libre. Yo lo sentí, se exteriorizó con el estado de shock en el que estaba. Parecía un robot, un autómata, que hasta no podía enderezar las piernas ni los brazos. Sentía que fueron unos segundos, tal vez había fracciones, tal vez fueron fracción de segundos, en los cuales no podían pensar. Pero cuando lo hice, la mente supera totalmente el estado de miedo, el estado de pánico.
[Gabriela Llanos] Cuando pudo recuperarse, mi papá quiso comunicarse con nosotras, con mi hermana y conmigo. Quería ser él quien nos contase que Facundo estaba muerto y que él estaba vivo. Estaba preocupado porque la noticia estuviese circulando por internet. Y efectivamente, la noticia de la muerte de Facundo ya estaba corriendo por todo el mundo…
[Gabriela Llanos]: Papá viajó a Madrid. Mi hermana y yo lo fuimos a buscar al aeropuerto. Nos vimos y nos dimos un abrazo eterno. Después, durante un tiempo, hicimos como si no hubiera pasado nada. Pero yo sabía, todos sabíamos, que estábamos siguiendo las noticias, como a escondidas, sin comentarlas. Así nos enteramos de que la balacera fue un ajuste de cuentas contra Henry Fariñas. Que Fariñas, ese tipo culto, elegante, y al parecer súper serio en el trabajo, estaba siendo buscado por la policía por narcotráfico, e incluso por trata de blancas. Poco tiempo después lo capturaron y condenaron a 30 años de prisión, la pena máxima en Nicaragua.
(SOUNDBITE ARCHIVO)
Henry Fariñas supuestamente utilizaba artistas internacionales para lavar dinero. Así lo afirma un…
Hoy fue capturado en el aeropuerto internacional de Managua, Nicaragua, el empresario Henry Fariñas, quien resultó herido en el atentado….
Culpable, así declaró la justicia de Nicaragua al empresario HF presunto blanco del ataque en el que murió el cantautor argentino Facundo Cabral en julio del 2011…
[Gabriela Llanos]: El 9 de julio de 2013, se cumplieron dos años del asesinato de Facundo Cabral. Decimos a s e s i n a t o, con todas sus letras, y nos sigue pareciendo una película, terrible, injusta.
[Percy]: Sí, cuando uno trata de encontrar una explicación al por qué le ocurren las cosas, por qué a uno, por qué a Facundo… pues es inexplicable. Lo cierto del caso es que… pienso que simplemente me salvé porque no estaba en ninguna agenda ese día y sí estaba Facundo, era el día de Facundo. Fue la fatalidad y la fatalidad ese día estaba conmigo, estaba en contra de Facundo.
[Gabriela Llanos]: A mi papá lo veo bien, como si se hubiese agarrado a la vida… Escribimos un libro juntos, y esto sí le sirvió de terapia, por fin pudo sacar todo lo que tenía adentro, por fin pudo llorar. A veces, cuando estamos en casa y escuchamos alguna canción de Facundo, le entra un poco de bronca, pero por suerte se le pasa.
[Daniel A.]: Gabriela Llanos es periodista y escritora. El libro que escribió con su padre, Percy, se llama “Facundo Cabral: crónica de sus últimos días”. Gabriela también conduce el podcast Punto y coma de la vida. Esta historia fue editada por Camila Segura. La música es de Andrés Azpiri, Rémy Lozano y Ana Tuirán.
Ya volvemos con la última historia.
[Daniel A.]: Estamos de vuelta. La última historia de esta antología se llama “El exilio de Manuel Zelaya” y la publicamos por allá en el 2012. La productora Annie Avilés viajó a Tegucigalpa, Honduras, para conversar con el protagonista de esta mudanza tan inesperada, pero, a su vez, tan latinoamericana.
[Manuel Zelaya]: Ellos abrieron la puerta, me bajé y cerraron otra vez la puerta. Y me quedé en medio de la pista. Presidente de honduras, electo democráticamente por el pueblo, en medio de la pista en ropa de cama, en Costa Rica.
[Daniel A.]: Cuando Annie conoció a Manuel Zelaya hacía un calor insoportable. Pero este señor – alto, con bigote grande – estaba vestido todo de negro. Tenía puestas unas botas de cuero que son como su marca registrada. Y le dió a Annie una tarjeta muy simple – decía: “José Manuel Zelaya – ex-presidente”. Esta es la historia que le contó a Annie y que narré yo en el 2012.
[Manuel Zelaya]: Siempre estamos sujetos a ese peligro, siempre estamos sujetos a que el hombre, el ser humano… saque el animal que tiene adentro. Siempre. El ser humano adentro es un santo, pero también es un bárbaro. Y usted puede sacar el bárbaro cuando se le ocurra.
[Daniel A.]: La historia de cómo se desarrolla este golpe, de cómo Zelaya fue expulsado de su país y de cómo, finalmente, logra regresar… es increíble. E igualmente increíble es cómo habla de ella. Imaginemos esa escena: El expresidente sentado en su sofá… Algunos amigos y familiares pasando por el patio, un olor a plátano frito inundando la casa… Esta tan relajado: las piernas cruzadas, se ríe como si estuviera contando una divertida historia en una reunión. Describe la noche más aterradora de su vida y, sin embargo, parece que lo único que necesita es una cerveza fría y unas gafas de sol. Así es cómo lo cuenta:
[Manuel Zelaya]: Bueno a las 5:30 empezaron los tiros, 5:20… empezaron los tiros, los disparos. Yo me desperté y me tiré de la cama así como estaba, en pijama, en buzo y una camiseta. Bajé aquí a la primera planta, donde usted está, a ver qué es lo que estaba pasando, cuando empezó en mayor con mayor violencia los disparos, la ráfaga de metralleta. Botaron las puertas y ahí me capturaron en el patio.
[Daniel A.]: Los soldados lo metieron en un avión pequeño que lo llevó a Costa Rica. Allí se detuvieron en una pista secundaria del aeropuerto por unos pocos minutos. Ni siquiera hubo tiempo para bajar las escaleras del avión. Un soldado le dijo a Zelaya que saltara al pavimento. Así lo hizo. Justo después, arrancaron.
[Manuel Zelaya]: Ellos abrieron la puerta, me bajé, y cerraron otra vez la puerta. [Risas] Y me quede en medio… en medio de la pista. Presidente de Honduras, electo democráticamente por el pueblo, en medio de la pista, en ropa de cama, en Costa Rica.
[Manuel Zelaya]: En eso venía de uno de esos hangares venía caminando un señor, pequeño… no pequeño pero no alto… de mediana estatura. Venía caminando hasta que llegó donde estaba yo, y me dijo: “Tengo instrucciones del Presidente Arias de invitarlo a pasar”.
[Daniel A.]: En los primeros días de su exilio le llegaron al menos tres propuestas para quedarse de manera permanente fuera de Honduras. Las rechazó.
[Manuel Zelaya]: Yo le dije, “No. Yo voy ahora para Naciones Unidas para denunciarlos. Voy para la OEA. Y además, dentro de cuatro días voy para Honduras otra vez, y voy por aire, por tierra, por mar, hasta que vuelva a regresar a mi patria, porque ustedes no me pueden expulsar de ahí”.
[Daniel A.]: Entonces, Zelaya empezó su lucha por regresar a Honduras –una lucha que duraría dos años. Primero, con la OEA liderando el camino. La escena suena como algo sacado de un cómic, donde los héroes son presidentes con trajes y maletines en vez de capas y poderes especiales. Cristina Fernández, de Argentina:
[Cristina Fernández]: La restauración democrática en América Latina es un logro que costó demasiado.
[Daniel A.]: Fernando Lugo, de Paraguay:
[Fernando Lugo]: La no intervención y la condena a toda forma de dictadura, colonialismo e imperialismo.
[Daniel A.]: Rafael Correa, del Ecuador:
[Rafael Correa]: Al pueblo hondureño nuestro más afectuoso saludo. A su legítimo representante, presidente constitucional, José Manuel Zelaya.
[Periodista]: Presidente Zelaya, lo escuchamos en TeleSur. Lo escucha todo su pueblo.
[Daniel A.]: Y el mismo Manuel Zelaya:
[Manuel Zelaya]: Mire, mire, aquí realmente ellos están impidiendo el aterrizaje… No, no autorizan. Nos están amenazando con mandar aviones de la fuerza aérea…
[Daniel Alarcón]: Cada uno en su propio avión, volando hacia Honduras… para intentar juntos lo que él no lograría solo: volver a su país.
[Manuel Zelaya]: Nos amenazaron, nos pusieron dos aviones a que nos persiguieran y decían que nos iba a derribar. Y había más de medio millón de personas abajo en la pista, esperando mi retorno.
[Daniel Alarcón]: Cuatro presidentes, todos elegidos democráticamente, juntos representan más de sesenta millones de personas; y detrás de ellos, el apoyo explícito de casi todos los países de América Latina.
[Manuel Zelaya]:Ni dejaron que el avión de Cristina aterrizara…
[Daniel A.]: Es más, ninguno aterrizó. Y los cientos de miles de personas que apoyaban a Zelaya, pues lo esperaron en el aeropuerto, en vano. La tensión aumentaba. Y terminó mal.
[Periodista]: en Tegucigalpa manifestantes en apoyo al presidente Manuel Zelaya…
[Periodista]: Se ha derramado sangre de nuestros compañeros…
[Periodista]: Homenajearon a los dos manifestantes asesinados…
[Periodista]: Los golpistas en este momento no están sintiendo el dolor que está sintiendo en verdad el pueblo hondureño por lo que ocurrió ayer.
[Daniel A.]: Este fue su intento más dramático de volver a casa, pero no el único. No se rindió. Vendrían otros. La siguiente vez trataría de cruzar la frontera desde Nicaragua –un gesto simbólico, más que nada.
[Manuel Zelaya]: Yo llegué hasta la frontera y entré y levanté la cadena y me pasé… Y estuve ahí, y me tomaron fotos dentro del territorio nacional. Pero los militares estaban ahí para capturarme.
[Daniel A.]: Zelaya no tuvo opción sino volver a territorio nicaragüense. Al final, pasa la mayor parte de su exilio –cerca de un año y medio- en la República Dominicana. Y esto es lo clave: no solo es que cambia de hogar… su identidad también cambia. Pasa de ser un hombre importante, alguien que firma decretos, que camina por la alfombra roja y es homenajeado en cenas estatales, a ser un simple exiliado, un ser que tiene que matar el tiempo, lejos de la acción, en una isla del Caribe. Sigue siendo un hombre importante, pero a su vez es un extranjero. Está a la espera.
[Manuel Zelaya]: Las relaciones humanas, que son al final relaciones de poder en cuanto a los intereses, son difíciles de contemplar cuando estas en otra sociedad, porque te volvés una persona desconocida. Siempre sos un extranjero.
[Daniel A.]: De vez en cuando, el presidente dominicano lo llama para ver cómo está. Desde lejos Zelaya observa, impotente, cómo la situación en Honduras se deteriora cada vez más. Uno que otro familiar o amigo lo visita, pero el tedio es lo que predomina. Casi dos años de tedio.
[Daniel A.]: Zelaya prefiere no contar cómo logra volver a Honduras.
[Manuel Zelaya]: Eso lo dejo para la historia, porque como hay personas que colaboraron los puedan sacrificar. Me meti clandestinamente, de una forma muy limpia, pasando todas las barreras durante tres días y tres noches hasta que llegué a la embajada de Brasil.
[Daniel A.]: ¿Por qué Brasil? Porque tiene una buena relación con Lula, el presidente. De manera que cuando llega a Tegucigalpa se dirige a la embajada. Pero no puede entrar. Es lunes por la mañana, y lo dejan esperando en la puerta. Hay protocolos que hay que seguir, y esto es un incidente internacional. El guardia debe llamar a un empleado de la embajada [comienzan a sonar timbres de teléfonos], quien a su vez tiene que llamar al embajador, quien debe llamar al canciller brasilero, quien debe llamar a Lula.
Todos deben, de manera oficial, decidir si Zelaya puede entrar o no. Mientras tanto, él se encuentra a pocas cuadras del Palacio Presidencial, aquel que alguna vez dirigió. La capital hondureña está llena de enemigos políticos, de soldados y policías que sólo quieren arrestarlo –y él está en la calle, esperando.
[Manuel Zelaya]: A las dos horas, ellos me dijeron que entrara. Me pusieron al Canciller Amorin por teléfono. Le dije, “Canciller, yo he venido aquí en son de paz a buscar un diálogo, para ver si podemos restituir el hilo democrático. Y quisiera que usted me permitiera el refugio de la embajada”. Entonces me dijo, “Nuestra casa es su casa, presidente”.
[Daniel A.]: Bueno, casi. De igual manera, es un gesto importante de parte de los brasileros. El nuevo gobierno –el que lo tumbó del poder- está furioso de que Zelaya haya logrado entrar a la embajada. Prohíben el acceso y las condiciones adentro empiezan a empeorar. Zelaya sigue esperando. Pero esta vez no está en una isla tropical; está sitiado –dentro de las fronteras de su propio país, sí, pero sin estar en su casa.
[Manuel Zelaya]: Cuatro meses, rodeados, durmiendo en el piso, en el suelo… Por días nos cortaron el agua, la luz, los teléfonos, nos tenían un bloqueo del celular. Los alimentos eran racionados…. En las noches nos ponían música, a todo volumen, para que no durmieramos, y nos iluminaban con reflectores toda la embajada para que la noche fuera el dia.
[Manuel Zelaya]: En este preciso momento Honduras espera la llegada del expresidente Manuel Zelaya. Sus partidarios lo aguardan en las calles de Tegucigalpa tras meses de exilio…
[Daniel A.]: Después de dos años de negociaciones e intentos fallidos de reconciliación, finalmente llegan a un acuerdo. Zelaya vuelve a su país, de manera oficial, en mayo del 2011. Ahora, viva en su casa –cuyas paredes aún están plagadas de huecos de balas. Lidera un nuevo partido político. En las próximas elecciones, su esposa será la candidata para presidente.
Honduras, según la mayoría de sus ciudadanos, incluyendo Zelaya mismo, sigue siendo un desastre. El país más peligroso del mundo, según las Naciones Unidas. Pero, para Zelaya, eso no es el punto.
[Manuel Zelaya]: Quiero volver a mi casa. Mi patria, mi pueblo… Siempre supe que iba a volver, aunque fuera en cuatro tablas [risas], pero iba a volver, aunque sea para enterrarme, pero iba a volver aquí.
[Daniel A.]: Annie Avilés es periodista estadounidense y ha escrito para The Atlantic, NPR y Vice, entre otros medios. Esta historia fue editada por Camila Segura. La música es de Andrés Azpiri, Rémy Lozano y Ana Tuirán.
El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Paola Alean, Adriana Bernal, Aneris Casassus, Diego Corzo, Emilia Erbetta, Camilo Jiménez Santofimio, Germán Montoya, Sara Selva Ortiz, Samantha Proaño, Natalia Ramírez, Juan Pablo Santos, Bruno Scelza, David Trujillo, Elsa Liliana Ulloa, Luis Fernando Vargas, Franklin Villavicencio y Mariana Zúñiga.
Carolina Guerrero es la CEO.
Radio Ambulante es un podcast de Radio Ambulante Estudios, se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO.
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