El palabrero. Parte 1: agente secreto | Transcripción

El palabrero. Parte 1: agente secreto | Transcripción

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Este podcast es propiedad de Radio Ambulante Studios. Cualquier copia, distribución o adaptación está expresamente prohibida sin previa autorización.

[Daniel Alarcón]: Antes de comenzar, una advertencia: este episodio contiene escenas y lenguaje explícitos. Se recomienda discreción. 

Esto es Radio Ambulante, soy Daniel Alarcón. 

La historia de hoy comienza con una llamada telefónica en marzo del 2023. 

[Rafael]: Buenas, buenas, ¿Jefazo?… ¿Hola, hola? 

[Daniel A.]: El que saluda es un pandillero salvadoreño. Un veterano, líder de la pandilla  Barrio 18. Acordamos proteger su identidad. Entonces lo llamaremos solo por su primer nombre, Rafael. Pero es mejor conocido en la pandilla como Rafa o Chafa. 

[Iván]: Espere que me voy a acomodar aquí. 

[Rafael]: Sí, lo oigo ahí embullado. 

[Iván]: Sí, sí, sí. 

[Daniel A.]: Del otro lado, un policía. En ese momento Rafa no conoce su nombre real, solo sabe que le dicen Jefe Iván. Es un pseudónimo que usa para proteger su identidad. 

[Iván]: ¿Cómo estamos?

[Rafael]: Ahí no más… ahí vamos, ahí vamos.. No me había venido el dispositivo por eso es que no había podido pegar ninguna.. Ninguna señal…   

[Daniel A.]: El Jefe Iván quiere que Rafa haga algo por la Policía de El Salvador. Quiere que capture a otro pandillero y se los entregue. Vivo. Llevan algunas semanas en comunicación indirecta y en esta llamada esperan llegar a un trato. Este es el Jefe Ivan:

[Iván]: Vaya, mire, yo le tengo así al grano, este, le tengo tres datos y también este quiero escuchar dos datos de usted, ¿verdad?, que son los que me está pidiendo ahí, ah, el patrón. 

[Rafael]: Demosle. 

[Daniel A.]: El pandillero que Rafa tiene que capturar no es cualquier pandillero. En ese momento que ocurre la llamada es el hombre más buscado en El Salvador. Se llama Elmer Canales Rivera, pero le dicen Crook. Es uno de los cabecillas de la pandilla Mara Salvatrucha, la MS-13. 

Rafa está pidiendo un pago de miles de dólares. Y el Jefe Iván dice que es posible dárselo. 

Pero a Rafa le interesa más otra cosa. 

Unas semanas antes, la policía de El Salvador había capturado a su hermana. Una madre con tres hijos, trabajadora de un puesto de abarrotes en un mercado, una persona que nunca se ha involucrado con pandillas y sin récord criminal. Una detención a toda vista arbitraria, que pudo darse por el régimen de excepción que instauró el gobierno de Nayib Bukele el 27 de marzo del 2022, en el cual la policía te puede detener sin orden de captura, solo por sospechas de que estás haciendo algo ilegal. 

Pero el Jefe Iván, en nombre de la policía, está dispuesto a mandar la orden de liberar a la hermana de Rafa, si él acepta el pedido y entrega vivo a Crook. Es una misión de alto riesgo. Y Rafa está consciente de eso. 

[Rafael]: Está hablado ya con ustedes que si yo en el inicio de esta mierda me llego a morir, viejo… lo hablado, lo entendido: sin tocar a mi familia y que mi nana me pueda enflorar. ¿Va, me entiende?

[Iván]: Si estamos claros, no hay problema. 

[Rafael]: Verdad. 

[Daniel A.]: Hoy, la historia de una negociación bajo la mesa entre un representante del gobierno que prometió acabar con los pandilleros en El Salvador, y un pandillero que quiere salvar a su familia.  

Este episodio es una coproducción con El Faro y fue reporteada por Óscar y Carlos Martínez y producida por Luis Fernando Vargas. 

Carlos nos cuenta.

[Carlos Martínez]: Rafa me contactó algunos meses después de la llamada que acaban de escuchar. Me dijo que tenía una historia que me podía interesar. Que era legendaria. Era la historia de cómo ocurrió esa llamada y lo que pasó después. 

Por nuestro trabajo en El Faro, hemos tenido contacto con Rafa desde el 2012. Fue en ese momento cuando se intentó por primera vez las negociaciones entre el gobierno de El Salvador y las pandillas para bajar el número de asesinatos. Esto a cambio de favores para los cabecillas encarcelados. Rafa participó en ese proceso, era un vocero de su pandilla, y algo le quedó claro… 

[Rafael]: Realmente, mi hermano, de todos los seres humanos que conocí en política. No te puedo decir cuál estaba capacitado para estar en el puesto que estaba. Solo gente que no llena las expectativas de ni mierda de nada. Desconectado del mundo real de la verdad. 

[Carlos M.]:  Rafa es un hombre de palabra ágil, carismático, analítico… Cuando hablas con él más de un par de horas te queda claro cómo llegó tan lejos en la pandilla, ascendiendo hasta ser un líder. No se ve como el típico pandillero. Su bigote escaso, parecido al de cantinflas, y su ropa holgada –más por comodidad que por estilo–, desentonan con la imagen de otros líderes de estos grupos. Como otros pandilleros, tiene tatuajes de su organización criminal, Barrio 18. Pero los lleva bajo la ropa. También tiene una herida de bala en el pecho. Rafa conoce bien la violencia –la vivió de niño, y de adulto la ejerció–.

La historia de Rafa es la misma que la de miles de niños en El Salvador posguerra civil: jóvenes olvidados en un país quebrado por una batalla sangrienta. Jóvenes que llegaron a ser seducidos por las pandillas y ese poder que prometían. 

Rafa nació a inicios de los 80, en el departamento de Santa Ana, a una hora de la capital. Su familia: una hermana y su mamá. Su madre también se hizo cargo de dos primos. De su papá, sabe únicamente rumores. Su mamá le decía que era policía, que se había ido para Estados Unidos. Rafa solo está seguro de algo: nunca los ayudó. Eran tiempos de guerra civil… Grupos guerrilleros con ideas de izquierda entraron en conflicto directo con las fuerzas armadas. El Salvador llevaba décadas de represión por gobiernos militares y el pueblo estaba sumamente empobrecido. 

La guerra civil fue un conflicto devastador que dejó cerca de 75 mil muertos, y números enormes de desaparecidos y desplazados. Santa Ana fue uno de los puntos de batalla. Y Rafa y su familia vivieron todo de cerca. Rafa recuerda el atentado que los hizo salir de ahí. Una bomba puesta por la guerrilla. 

[Rafael]: Huimos de la guerra. Detonaron la casa modelo de una urbanización en Santa Ana. Nosotros vivíamos cerca. La explotaron con una bomba. El enfrentamiento fue afuera de la casa de nosotros. Nos fuimos huyendo.

[Carlos M.]:  Un enfrentamiento entre militares y guerrilla. Balas y muertos fuera de su casa. 

Se mudaron a un pueblo rural, de pocas oportunidades. La vida fue dura, desde el inicio. El día a día transcurría sin ni siquiera lo básico: ni electricidad, ni agua potable. 

[Rafael]: Vivimos pobrezas de las que no tenés idea. Había que ir a acarrear el agua. Me levantaba a las 6:00 de la mañana, me iba corriendo. Me bañaba en un río, regresaba, me vestía, me tenía que poner bolsas en los zapatos hasta las rodillas para salir para la escuela por el lodo. Demasiado barro. 

Y el hambre…  

[Rafael]: Un hambre que no tenés idea qué hambre era entonces creo que más bien me enseñó más que la misma vida. ¿Va?, yo a la edad de siete, ocho años yo era capaz de negociar con una señora que vendía tortillas y frijoles sancochados para que me fiara las tortillas y los frijoles durante 14 días para que mi mamá los pagara a fin de quincena.

Su niñez se fue entre la escuela y el trabajo. Rafa hacía lo necesario para apoyar a su mamá a llegar a fin de mes. 

[Rafael]: He hecho de todo, desde sacar arena de un río para venderla, sacar piedras de la tierra y venderlas, ir a traer leña y vender la leña. Y jueputa, he hecho lo que me ha tocado hacer desde temprana edad, 7 u 8 años, quizás. 

[Carlos M.]:  No había tiempo ni energía ni dinero para algo más. Y aún así, el trabajo nunca fue suficiente. Su primer delito fue un robo: una leña ya cortada para cocinar, que podía vender más cara. Es que no tenía ni herramienta para cortar la que él mismo encontraba. 

Su segundo robo fueron unos elotes. En ese momento sus delitos tenían una sola explicación. El hambre. Simplemente hambre. 

Rafa se sentía invisible. De adolescente trabajaba en un taller de tapicería en la mañana, y estudiaba en la escuela en la noche. El estudio era la exigencia eterna de su mamá. Pero sentía que era un ciclo que no llevaba a ningún lado. Seguía pobre, seguía excluido. Seguía siendo nadie en un mundo de nadies.

La generación de Rafa creció entendiendo la vida como un combate a muerte entre bandos… Esto a pesar de que la guerra civil había terminado hacía años, después de la firma de los tratados de paz en 1992. Era la lógica con que entendían el mundo. 

Y para finales de la década de los 90 se encontraron en un limbo: un pasado destruido y un futuro que no prometía nada. No es de extrañar que cuando llegó la pandilla a la vida de Rafa, y a la de decenas de chicos como él, la promesa de poder y dinero que ofrecía la pandilla a esa vida tan crudamente difícil fuese atractiva. 

En 1999, a los 15 o 16 años, Rafa entró a formar parte de la pandilla Barrio 18. Era una clica, es decir, una célula de la pandilla, relativamente pequeña, de unas 75, 80 personas… Todos eran chicos como él, sin perspectivas de empleo y sumidos en la pobreza. Recurriendo al crimen para ganar plata rápido, para sentir poder, conseguir estatus, respeto. Para ser alguien. Desde el inicio fue igual a los demás. Para Rafa fue su lugar de inmediato. Pero era una clica que apenas estaba empezando… 

[Rafael]: Era la etapa en la que ni siquiera conocíamos realmente lo que era la pandilla. No sabíamos ni ni de dónde, ni por qué, ni qué, ni nada. Es más, el saludo no lo sabíamos ni hacer correctamente, como la pandilla tenía que hacerse. El reglamento no tenía eso. No sabíamos nosotros del reglamento

[Carlos M.]:  En las pandillas hay ritos, reglas, jerarquías, castigos por errores. Estas cosas se definen en los reglamentos que imponen los líderes. Es un mandato sobre cómo deben funcionar. Pero en el momento en que Rafa entró a Barrio 18 en El Salvador, eso no estaba definido. Eso vendría más tarde, y él sería uno de los encargados de ejecutarlo.  

La pandilla Barrio 18 que encontró Rafa en 1999 era diferente a la gran organización criminal que llegó a tener hasta 22 mil miembros y se financió con negocios como el narcomenudeo, el lavado de dinero y la extorsión.

Este Barrio 18 de Rafa era más pequeño, menos articulado. Llevaba pocos años existiendo en El Salvador. La pandilla, en realidad, se formó a mediados de los años 50, como un grupo que se separó de una pandilla aún más antigua en Los Ángeles, California. Más adelante, a inicios de los 80, fue la primera pandilla de descendientes de mexicanos en aceptar a miembros de otros países y con el tiempo, empezaron a unirse muchachos de familias salvadoreñas que llegaron a Estados Unidos huyendo de la guerra. 

En un intento de erradicar el crimen juvenil, en los 90 Estados Unidos deportó a muchos de estos miembros de pandillas a sus países de origen, y así fue que el Barrio 18 y la Mara Salvatrucha 13 empezaron a funcionar en El Salvador. 

En el momento en que entró Rafa, el Barrio 18 se entendía como una pandilla. Pero la cultura, la identidad, las reglas dentro del grupo no estaban claras. No había una estructura. Pero eso no significaba que no vivieran la vida criminal. El delito estuvo ahí desde el inicio. Rafa admite unos, con otros es más ambiguo. 

[Rafael]: Claro, en algún momento le he tenido que disparar a alguien. Si murió o no murió, no sé. Pues no te lo podría confirmar, ¿Va?, otros delitos, sí. He vendido droga en algún momento, sí. He extorsionado a alguien, sí.        ¿Me entendés, eh? O sea, no te puedo decir que estuve en un mundo en el cual no cometí nada. Claro que en algún momento sí, claro que sí.

[Carlos M.]:  Y como dijimos al inicio, Rafa pronto destacó en su clica. Fue su carisma e inteligencia en un mundo complejo y violento. También era disciplinado. 

[Rafael]: Trabajaba el día, estudiaba en la noche. Para ser pandillero me quedaba muy poco tiempo. Me quedaba de uno y media a dos. En la hora del almuerzo yo prefería ser pandillero, salirme del trabajo, regresaba a seguir trabajando. A las 5:30 me alistaba para ser pandillero de las 5:30 a las 6:15. Entraba al instituto. Era un estudiante, no te puedo decir si era el mejor o el peor, pero era un estudiante. Y luego de las 8:30, a las 9:15, que era lo más tarde que mi mamá me permitía llegar, volvía a ser pandillero. Sábado y domingo, Pandillero 24/7. Va.

[Carlos M.]:  Recuerda con claridad una conversación que tuvo pocos años después de entrar al Barrio 18, en el año 2000 o 2001. De ahí salió su ruta a seguir en ese mundo durante las siguientes décadas. Fue con un hombre famoso en el círculo criminal y, en realidad, en todo El Salvador: Carlos Ernesto Mojica Lechuga, el Viejo Lyn, el principal líder del Barrio 18. Uno de los pandilleros que se formaron en Los Ángeles y que fueron deportados. El Viejo Lyn visitó el pueblo de Rafa. El muchacho lo había conocido brevemente antes. Para él era una leyenda. Así que un día, después de la escuela, aún en uniforme, fue a verlo, para pedir su consejo. Lo que le dijo se quedó con Rafa:

[Rafael]: Mire. Venga, siéntese. Nunca vaya a dejar de estudiar. Llegue hasta donde usted crea que puede llegar. Hasta donde la posibilidad le den. Nunca, nunca vaya a dejar de estudiar. Continúe y lea. Lea cualquier mierda. Y lo más importante, lea las leyes. Lea la Constitución. Código Penal Procesal Penal. Usted es un delincuente. Usted tiene que saber de eso. Porque con eso lo pisan a usted. Esto lo defiende a usted. Esto lo juzga usted. Ah, órale, va.

[Carlos M.]:  Con el tiempo Rafa se volvería uno de los hombres que ayudaría al Viejo Lyn a convertir al Barrio 18 en una pandilla poderosa. 

[Daniel A.]: Una pausa y volvemos. 

[Daniel A.]: Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Aquí Carlos. 

[Carlos M.]:  Rafa terminó su bachillerato. Tal vez más por insistencia de su mamá que por el consejo del Viejo Lyn. Pero para desgracia de su mamá y su hermana menor, Rafa decidió adentrarse cada vez más en la pandilla Barrio 18. Le gustaba la sensación de poder y miedo que transmitía estar dentro –cosa que también se puede confundir con respeto–. Le gustaba la ropa, las cadenas, los tatuajes… Era más atractivo que un trabajo honesto, de bajo perfil. 

Hasta el 2003, la violencia pandillera no era algo a lo que las autoridades prestaban mucha atención. Afectaba mayoritariamente a los pobres, pero los grupos criminales se empezaban a expandir y a volverse un problema real para gran parte de los salvadoreños.  

La respuesta del gobierno fue un plan con nombre tosco y al grano: Mano dura. Para el presidente del momento, Francisco Flores, hasta ese punto los gobiernos de El Salvador habían sido muy complacientes con las pandillas. Este es él en una conferencia en el 2003, anunciando el nuevo plan de seguridad. 

[Francisco Flores]: Estoy convencido que esa actitud pasiva, protectora de los delincuentes, que no protegen a los ciudadanos debe terminar. 

[Carlos M.]:  La política de mano dura causó detenciones de jóvenes pandilleros, muchas veces sin las pruebas necesarias para un proceso legal viable, y con una brutalidad no vista antes.  

Entre los capturados también estaban varios líderes pandilleros, que desde la cárcel, establecieron la forma en que se tomaron decisiones en las pandillas por años. Ahí se formaron cúpulas que funcionaban como juntas directivas de los líderes pandilleros. Esas cúpulas hicieron los reglamentos, esos que definen cómo funcionan las pandillas, algo que no existía cuando Rafa empezó en este mundo… Fue la transformación de clicas de jóvenes sin mucha idea de qué era ser pandillero en estructuras criminales con jerarquía, orden, procedimientos… 

[Rafael]: Ya vino la etapa de que tenían que haber armas, porque cuando empezamos te digo éramos 70, pero no existía ningún arma, pues ni una. Él que bien andaba cargaba una escopeta hechiza, ¿me entendés?, luego ya vino quizás la peor de las etapas, que fue habernos metido con lo que fue la extorsión, va, la renta. Quizás eso fue lo que más repudio pudo haber traído siento yo, pero que eso fue un mal necesario porque había que financiar la situación.

[Carlos M.]:  Con “la situación”, Rafa se refiere a la operación de la pandilla. La extorsión, conocida como “la renta” fue el gran salto criminal que hicieron estos grupos en El Salvador: la causa de su rápida expansión y toma de control del territorio. Tal vez si saben de algo sobre cómo funcionaban las maras en el país han oído más de una vez estas historias. 

Historias de comerciantes, dueños de tienditas o restaurantes, que, para poder trabajar y abrir al público, tenían que pagar un monto mensual o semanal a la pandilla que se había apoderado de su barrio. O de camiones de mercadería que, para poder entrar a un lugar y vender sus productos, también tenían que pagar al grupo criminal. O de personas que un día, simplemente por vivir en un barrio dominado por una pandilla, tenían que pagar una extorsión con la amenaza de palizas a un familiar o a ellos mismos. Muchas veces era cuestión de “pagas o mueres”. 

Cuando poseer territorio se tradujo en mayores ingresos, la guerra entre pandillas estaba servida: arrebatarle al enemigo una cuadra o una zona podía significar mucho dinero. El fuego cruzado se intensificó y se expandió por el país, uno donde cada día más salvadoreños quedaban en el medio.

La mano dura fue, más que todo, una estrategia publicitaria, no una medida que se hizo con conocimiento y estudios sobre cómo resolver el problema. Por eso fracasó. Los homicidios aumentaron. Y al año siguiente, 2004, el nuevo gobierno presentó un nuevo programa: el de “super mano dura”. Que tampoco solucionó nada. Y de nuevo, hubo más matanzas. 

Durante esos años, Rafa recorrió El Salvador con un objetivo: consolidar su grupo.

[Rafael]: Conozco gran parte del Salvador. Quizás no lo conociera hasta el día de ahora, fue por eso. Va a visitar lugares donde estaban más débiles, ir a ver en qué se ayudaba, hacerle mitin. Ahí, impartirle las reglas del barrio, porque, o sea que nosotros estuviéramos. No era que todos las tenían. Había que irles a mostrar Aquí está, aquí le queda. Esto es así, esto es acá. Si quebranta esto, tiene este castigo. ¿Si hace esto, tiene esto, me entendés?

[Carlos M.]:  O sea, ordenar, dejar claras las reglas: los mandos, las consecuencias. No era poca cosa. 

En ese contexto es que Rafa se volvió “Palabrero” a nivel nacional del Barrio 18. Palabrero es una manera de llamar a un líder de una pandilla, alguien de alto rango, a cargo de la clica o la célula de un lugar específico. Rafa estaba un nivel más arriba. Las clicas reportaban a él y, él a su vez, estaba en constante comunicación con los cabecillas en la cárcel. Era una posición de mucho poder. 

El 2011 cerró con 4.308 homicidios, una tasa de 65 asesinatos por 100 mil habitantes, una de las más altas del mundo en ese momento. La vida de unos 6 millones de salvadoreños estaba completamente afectada y la violencia se había vuelto parte de lo cotidiano, de cómo te comportabas en la calle, de lo que considerabas para tomar decisiones… 

Para muchas personas actos sencillos como ir a visitar a un familiar o a un amigo que vivía en un barrio controlado por una pandilla diferente a donde tu vivías era una sentencia de muerte. Muchos de los homicidios poco tenían que ver con la guerra que se libraba por el poder territorial de las pandillas. A veces asesinaban a personas por cosas tan insignificantes y absurdas como que algo enojó a un pandillero o como parte del rito de iniciación en la pandilla. 

[Rafael]: Todo esto se desbordó en una situación que si bien es cierto, te sumaba poder a vos inconscientemente, puta, pero también en tu interior te resta, va y llega un momento que pesa más lo de adentro y de ver de que pues sí, Si bien es cierto, en algún momento te metiste porque querías la adrenalina de un enemigo a tu nivel con el que te ibas a rifártela, va, puta, pero ya la muchacha que tiene que ver.

[Carlos M.]:  Hubo miles de víctimas colaterales. Gente que nada tenía que ver con las pandillas. Los gobiernos que lideraron el país en la década de los 2000 no lograron controlar la violencia. Y en 2009 llegó por primera vez al país un  gobierno de izquierda que apostó por negociar con grupos criminales para reducir los homicidios y mantener la sensación de que en El Salvador todavía mandaba la ley. 

En Radio Ambulante hemos contado la historia de esa primera negociación. El episodio se llama “La Tregua” y pueden escucharlo para entender un poco más de ese periodo. Pero vale detenerse aquí, en cómo fue que surgió ese acercamiento entre gobiernos y grupos criminales, para explicar mejor lo que se viene en la historia de Rafa: el hecho de que un policía lo llame y negocie con él sobre la captura de un cabecilla de la pandilla rival completamente en secreto, bajo la mesa. 

En resumidas cuentas, en esa primera tregua del 2012 se redujeron los homicidios sustancialmente. El gobierno de izquierda de Mauricio Funes entendió que negociar era lo único viable. Pero también era un suicidio político. La población odiaba a las pandillas, odiaba lo que le estaban haciendo al país. Negociar con ellas iba a ser una medida totalmente rechazada, de esas que te costarían las elecciones. Así que decidieron hacerlo en secreto, con la iglesia católica como intermediaria. 

Rafa fue de los que vio con esperanza este proceso. Lo apoyó. 

[Rafael]: Sentimos una posibilidad real que sí se podía. Sí vimos que la situación iba por un camino bueno…

[Carlos M.]:  La disminución de la violencia se logró a cambio del traslado de los líderes de las pandillas a cárceles de menor seguridad y de la concesión de beneficios dentro de los centros penales. Pero, claro, no era lo único que buscaban. Cuando quieres control y poder, colarse en la política te conviene. Ese acercamiento con el gobierno era algo que necesitaban. 

Esa primera tregua funcionó por un tiempo. Pero el secretismo en que se negoció y las elecciones presidenciales que se harían pronto dieron paso a que el gobierno no cumpliera los acuerdos que tenía. Las pandillas se sintieron engañadas, y, como acto de fuerza política, aumentó la violencia. 

Ya para el 2015, con la tregua cosa del pasado, hubo más de 6.600 homicidios. Una tasa de 106 asesinatos por cada 100 mil personas.  Era brutal. El Salvador se convirtió en el país con la tasa de homicidios más alta del mundo. 

Para Rafa, no había vuelta atrás de esa violencia. 

[Rafael]: Entonces ver lo catastrófico y lo inhumano que se convirtió eso. no fue agradable y para nadie, creo, y había que asumir y hacerle huevo a lo que venía, nada más.

[Carlos M.]:  Se refiere a que no quedaba más opción que asumir las consecuencias de sus actos. Con la escala de la violencia que hubo en el 2015 y el año siguiente, y las investigaciones periodísticas que publicamos en El Faro que revelaron la tregua, el gobierno se fue con toda fuerza contra las pandillas. Era una forma de negar que hubo pactos con grupos criminales. Empezó la captura de líderes que estaban sueltos. Entre ellos Rafa. En el 2016, le pusieron una orden de arresto por extorsión. Rafa desapareció de las calles. 

[Rafael]: En realidad todo mundo pensaba que yo ya estaba fuera de El Salvador hacía mucho tiempo. Siempre usábamos números mexicanos. Pero realmente yo todo el tiempo estuve en El Salvador, todo el tiempo

Pero limitado a una casa donde su poder se sentía inútil. Mientras tanto, en las calles, moría gente inocente y sus subordinados. 

[Carlos Martínez]: ¿Te sentís responsable por esa misma lógica de las barbaridades que realizó en el terreno tu estructura?

[Rafael]: En todo momento, viejo. Si bien es cierto su lógica fue violenta desde quizás desde el primer día que se constituyó. Sí, pero no ir a hacer esas cosas. ¡Puta! Imaginate, muchachas desmembradas, hermano puta. Y mi hija tiene ¿qué? 14 años, hermano. Y que un loco enfermo me le haga eso solo porque le dio la gana. Y eso es motivo. No, viejo, no lo es.

[Carlos M.]:  Rafa mencionó a esa muchacha desmembrada varias veces. No fue él quien lo hizo. Fue un subordinado suyo, pero parece que fue un asesinato, entre miles y miles, que se quedó con él. Es la mera violencia del acto: un pandillero que mató y violentó el cuerpo de una joven, deshumanizándola completamente, solo porque podía.

Rafa estuvo seis años escondido. Hasta el 2022, que inició el régimen de excepción del gobierno de Nayib Bukele que se mantiene hasta hoy. El gobierno de Bukele, como los dos anteriores, negoció con las pandillas desde que asumió el poder, en el 2019. Dio beneficios para los cabecillas en las cárceles y liberó a jefes pandilleros a cambio de una reducción de la violencia y de apoyo en las elecciones legislativas. Pero tres años después, en el 2022, lo acordado se rompió. El gobierno detuvo a unos miembros de la mara salvatrucha que tenían un salvoconducto, y en respuesta la pandilla causó una de las jornadas más violentas en el siglo XXI en El Salvador.

[Sound bite archivo]

Canal 12/El Salvador

[Periodista]: El Salvador vivió posiblemente los días más oscuros de los últimos años. 

Noticias Telemundo Mediodía 

[Periodista]: El sábado se convirtió en el día más violento de la historia  de El Salvador luego de que se reportaran. 62 muertes. 

Noticias Telemundo 

[Periodista ]: Las principales calles de la ciudad y varias comunidades asediadas por las pandillas en El Salvador amanecieron cercadas este domingo por policías y militares luego de que se decretara el Estado de Excepción.

[Carlos M.]:  Fueron 87 asesinatos en tres días de un fin de semana. Ese mismo sábado se decretó el régimen de excepción que es, básicamente, un mecanismo que usan muchos Estados para afrontar cosas como desastres naturales, invasiones militares o algún otro evento que perturbe el orden público de todo el país. 

En el régimen de excepción que impuso el gobierno de El Salvador, vos, como ciudadano, perdés garantías institucionales, o sea, derechos. Y las fuerzas armadas y policiales ganan poder sin restricciones. Pueden violar tus comunicaciones privadas para conseguir información, o arrestarte si  estás con un grupo de personas… O te pueden arrestar sin explicarte por qué, y no tenés derecho a defenderte en un juicio. 

La idea detrás de un régimen de excepción es que sea precisamente eso, algo pasajero, fuera de la norma. Pero, como ya dijimos, todavía se mantiene. Llevamos 4 años en que se extiende mes a mes.

Y con esta medida empezaron las detenciones masivas. Las que hicieron posibles las condiciones para la captura arbitraria de la hermana de Rafa, y nos llevaron a la llamada que escuchamos al inicio, entre un criminal y un policía. 

[Sound bite archivo]

Noticias Telemundo 

[Periodista]: Más de 600 pandilleros han sido detenidos en todo El Salvador en los primeros dos días del régimen de excepción.

Canal 12/El Salvador

[Periodista]: En las últimas horas, al menos 487 personas fueron detenidas. 

Canal 12/El Salvador

[Periodista]: La PNC anunció que en las últimas horas más de 500 personas fueron detenidas y que durante los más de 20 días de régimen de excepción ya se reporta arriba de más de 13 mil detenciones. 

[Carlos M.]:  El primer año del régimen de excepción terminó con más de 60 mil detenciones. Lo que estaba pasando en El Salvador durante esos días preocupó a grupos defensores de derechos humanos y opositores del gobierno de Bukele. Especialmente porque se empezaron a revelar casos de personas que fueron capturadas por su apariencia o por algo que la policía consideró sospechoso. Todo sin derecho a un juicio.

Pero el régimen de excepción también fue efectivo y muy popular con los salvadoreños. Y es que ese primer año las pandillas quedaron seriamente heridas en el país. El problema eterno, ese que se sentía imposible de resolver, se estaba resolviendo. Bukele arrolló en las siguientes elecciones presidenciales, con un 85% de los votos, aunque se lanzó de manera inconstitucional. Hoy continúa siendo el presidente más popular de América Latina. 

Rafa vivió todo esto escondido en una casa, sin claridad de qué estaba pasando realmente. La junta directiva de la pandilla que estaba en la cárcel, dejó de comunicarse. 

[Rafael]: La comunicación se fue perdiendo, se fue perdiendo, entonces ya te fuiste quedando y entonces sí no dijeron qué hacer. ¿Entonces qué hago? Nada. ¿Te vas, te escondés, o te quedás y esperás instrucciones? El silencio llegó al punto en que Rafa lo interpretó como cada quién por su cuenta. 

Se mantuvo oculto 9 meses, pero el régimen de excepción se extendía por todo el territorio. Los militares se estaban desplegando en las zonas con más criminalidad en el país, en operaciones conocidas como cercos. Pensó que no faltaba mucho para que lo atraparan. 

[Rafael]: Entonces, en mi lógica, el día que yo quede en medio de un cerco de esos valió y me había cuidado tantos años para venir a quedar en el cerco que pudieran hacer en el municipio que yo estaba viviendo en ese entonces. Fue para un mes de diciembre que tomo la decisión. Contactos habían, podrían seguir habiendo. Decidí salirme.

[Carlos M.]:  Era diciembre del 2022, Rafa llamó a algunos de sus contactos y les pidió ayuda para salir del país junto con su pareja y su hija. Pocos días después un coyote los llevó a Guatemala. Ahí se instaló en un pueblo pequeño. Esa sería su nueva casa. Fue como respirar de nuevo. Pero igual trató de camuflarse, hacerse lo menos notorio posible. 

[Rafael]: No meterme en problemas y tratar de hacer amistades. Lo mínimo, lo poco o lo mucho que se pueda. Siendo uno de otro lado, teniendo precauciones. 

[Carlos]: ¿No echaste mano de la de tu conocimiento del mundo criminal para mover perico, mover drogas y tal y agarrar alguna feria?

[Rafael]: Pues mira, negártelo no puedo porque si fue en algún momento una forma de sobrevivencia, uno conocía personas y sí había que sobrevivir de algo. Y sí, sí hice mis cosas como modo de sobrevivencia.

[Carlos M.]:  Con el tiempo, y con la ayuda de su esposa abrió una pupusería. Empezaron a socializar. Rafa se sentía bien. Había cierta normalidad después de 7 años de estar escondido. Su poder e influencia de líder en Barrio 18 se empezaba a sentir como algo que había ocurrido en otra vida. 

El 30 de enero del 2023, más de un mes después de salir del país e instalarse en Guatemala, Rafa recibió una llamada para informarle que la policía acababa de capturar a su hermana.

[Rafael]: ¡Puchica viejo!. Yo me sentí en el aire. Es uno de los momentos más tristes que voy a recordar de mi vida. Han habido varios momentos en diferentes etapas de mi vida, pero yo sabía lo que iba a vivir y bueno, ¡ay jueputa! ¿y ahora qué?

[Carlos M.]:  Rafa mantenía su distancia, más para no involucrarla a ella, a sus sobrinos, a su mamá. Siempre le preocupó la seguridad de su familia y supo de inmediato que se la habían llevado porque él era pandillero. Rafa tenía bien claro que, bajo el régimen de excepción, las posibilidades de volver a ver a su hermana eran prácticamente nulas. En las cárceles, los sospechosos de estar relacionados con grupos pandilleros no pueden ver familiares, ni tener ningún tipo de defensa legal.

Rafa llamó a su mamá, que insistía con un abogado. 

[Rafael]: Yo le decía a mi mamá que sí, que estaba bien, pero o sea, yo sabía que un abogado era mentira, pues, pero por no quitarle a ella la esperanza de de luchar, va, démosle

[Carlos M.]:  Pero en realidad, él estaba enfocado en otra cosa: hacer que estuviera lo mejor posible ahí dentro. La habían puesto en una celda con otras mujeres, pero ninguna pandillera. Era una buena noticia. Ahí había más flexibilidad con poder enviarle comida y artículos de higiene. 

[Rafael]: Entonces yo le decía a mi mamá Mire mamá, realmente ahorita lo que nos queda es de que a ella no le falte nada, nada, lo que es posible que sea posible porque lo posible ahí adentro es un tesoro. Si permiten un jabón de olor, hay que darle el jabón de olor. Eso es valioso. Eso vale. Eso le da una mejor vida a ella.

[Carlos M.]:  Eso hicieron. En los días siguientes la mamá de Rafa fue a la cárcel a dejarle comida, una colchoneta, cosas para que resistiera, mientras descifraba qué hacer. 

Lo cierto es que Rafa no tenía la más mínima idea de cómo solucionar la situación. Se sentía con las manos atadas. Intentó con algunos contactos, pero nada. Hasta que una llamada lo cambió todo. 

[Daniel A.]: Una pausa y volvemos.

[Daniel A.]: Estamos de vuelta. Los dejo con Carlos. 

[Carlos M.]:  La llamada que recibió Rafa poco después de que su hermana fuera detenida, era sobre un negocio y venía de un viejo conocido. Su nombre: Kevin Genovés. Rafa lo conocía de la infancia. Kevin era menor que él, y en algún punto fueron cercanos. No pertenecía propiamente a la pandilla, sino que era parte de una red de coyotes, que movía personas de forma ilegal por la frontera entre El Salvador y Guatemala. 

[Rafael]: Y llega el momento en el que Kevin me dice mire viejo, hay una vuelta, pero no sé usted qué dice. Ah, cuéntemela le digo yo, va. ¿Cómo está la cosa? Mire, me dijo, la cosa está así, me dijo Chicho tiene contacto. Yo he andado con Chicho y hemos intentado agarrar a Crook y no tenemos idea dónde ni cómo. 

[Carlos M.]:  Ok. Aquí hay dos nombres más que ameritan una explicación. Ya volveremos a la llamada. Uno de los nombres es nuevo, Chicho. Chicho es como se le conoce a José Narciso Ramírez Ventura, exalcalde del municipio San Francisco Menéndez, que gobernó durante casi 20 años. Pero también lideraba un negocio de trata ilegal de personas. 

Luego, está el otro nombre: Crook. Tal vez no lo recuerden, pero lo mencionamos al inicio del episodio, cuando hablamos de la llamada de la negociación entre el policía y Rafa. Elmer Canales Rivera, alias Crook, era el pandillero que Rafa debería capturar. El hombre más buscado de El Salvador. 

Crook era parte de la ranfla de la pandilla MS-13, la Mara Salvatrucha, la pandilla rival del Barrio 18, la de Rafa. Estaba en la cárcel desde inicios de los años 2000 y desde ahí controló, junto con otros cabecillas, las masacres que se vivieron en El Salvador durante más de dos décadas. 

En el 2020, por fin, condenaron a Crook por dos homicidios y otros cargos. Debía estar en prisión 40 años. En junio del 2021 Estados Unidos pidió su extradición. Lo acusaba de conspiración en varios casos: para dar apoyo material a terroristas, para financiar terroristas y conspirar en actividades narcoterroristas, especialmente por su relación con los carteles en México.  

Pero solo unos meses después, en noviembre del 2021, a pesar de la orden de extradición, Crook fue liberado por el gobierno de Nayib Bukele en secreto. Se dio como parte de los acuerdos que se hicieron bajo la mesa  entre el gobierno de Bukele y las pandillas antes de que declarara el régimen de excepción.

En El Faro publicamos investigaciones que confirman que Crook fue llevado desde la cárcel hasta la frontera con Guatemala por un alto funcionario del gobierno, el director de Unidad de Reconstrucción del Tejido Social, que también era vocero del gobierno ante las pandillas. El gobierno de Nayib Bukele nunca se ha referido al tema.  

Algunas fuentes aseguraban que Crook estaba en México, bajo protección del Cártel de Sinaloa, con quienes su pandilla, la MS-13, había hecho negocios.

Ahora, más de un año después de haberlo liberado, el gobierno de El Salvador quería volver a capturar a Crook. 

¿Por qué lo querían de vuelta? Bueno, Crook era prueba viviente de los pactos ilegales entre el gobierno de Bukele y las pandillas. Podía dar información sobre las negociaciones que se hicieron bajo la mesa. Algo que el gobierno siempre ha negado. Además, el gobierno mantenía la versión de que nunca había liberado a ningún pandillero. Si Crook revelaba algo sobre las negociaciones, la popularidad del gobierno podría verse dañada y pronto habría elecciones. También había otra cosa: capturar a Crook en secreto y luego mostrarlo públicamente daría al gobierno de Bukele una oportunidad de desmentir a quienes habíamos hecho públicos sus pactos con las pandillas, incluyendo la liberación ilegal de Crook. 

Por eso capturarlo era algo prioritario.

Ahora, volvamos a la llamada que mencionamos hace poco, entre Rafa y su amigo de infancia Kevin Genovés. Kevin, junto con Chicho -el exalcalde-, no habían logrado –o no habían querido, no lo sabemos– dar con Crook. Esto le dijo Kevin a Rafa cuando lo llamó.  

[Rafael]: Lo hemos intentado y no hemos podido. ¿Usted cree poder? Es posible que sí puedo, le dije yo. Ah, mire, le dije. Hagamos una cosa así. Usted dígale a Chicho que mi hermana está presa. Que me ayuden a sacarla y después hablamos. Vaya, me dijo. Tómalo, tómalo. 

[Carlos M.]:  Chicho estaba en contacto con policías. En una reunión que tuvieron Chicho y Kevin con ellos, hablaron sobre Rafa y su pedido: que estaba dispuesto a capturar a Crook si la policía liberaba a su hermana. La propuesta les interesó. Querían negociar con Rafa. Ahí entraron en contacto con el Jefe Iván —empezamos este episodio con una llamada entre Rafa y este policía—. Con él se coordinaría toda la operación. 

Como muestra de que estaba dispuesto a cumplir, el Jefe Iván planeó un encuentro entre la mamá de Rafa y su hermana. Rafa le dio la noticia a su mamá. 

[Rafael]: Mi mamá con una gran desconfianza. ¿Cómo puede ser posible eso? ¿qué está pasando? No, mamá, no pasa nada, tranquila, usted solo deje que las cosas fluyan, solo alistese, vaya, llévele comida, llévele a los niños, Llévele esto.

[Carlos M.]:  La mamá no sabía absolutamente nada de las conversaciones que estaba teniendo su hijo con el gobierno. El encargado de llevarla a ver a su hija fue Kevin. La acompañaron sus nietos. Se reunieron en un parque en San Salvador el 14 de marzo de 2023, casi un mes y medio después de que la hermana de Rafa fuera detenida. Se abrazaron largo y hablaron. En un momento uno de los policías le habló a la mamá. 

[Rafael]: Y de allí le dicen a mi mamá: Vaya, ella no regresa al penal. Desde este momento ella ya queda con nosotros. 

[Carlos M.]:  O sea, que la hermana de Rafa se iba a quedar con la policía. La tendrían en una casa de seguridad. El oficial agregó… 

[Rafael]:   Puede estarle comprando cositas de comida, cositas que ella no ha podido comer. O sea, si ahí hay para hacer una comidita, cocinar algo. Si ella quiere una sopita, cómprele las cosas, no hay problema.

[Carlos M.]:  También le dijo algo más…  

[Rafael]: Ah, mire el muchacho este no, no genera confianza. Va que era Kevin, va. A él lo han designado del lado de ustedes, pero él no nos genera confianza. Dígale a su hijo que me llame. Él sabe que esto es mejor. Tener las cosas herméticas y que es mejor.

[Carlos M.]:  Tener las cosas herméticas, sin intermediarios. Sin Kevin, ni Chicho. Solo entre la policía y Rafa. 

La reunión que ocurrió en ese parque, entre la hermana de Rafa, sus hijos y su mamá, es totalmente inverosímil si vemos qué es lo que ha pasado los últimos 4 años en El Salvador. Un país en permanente régimen de excepción. A los capturados jamás se les permite ver a un abogado o a sus familiares. 

Kevin tomó fotos del encuentro y se las mandó a Rafa. También le explicó el trato. Rafa sintió un poco de alivio por el hecho de que estuviera viva y bien de salud, pero también enojo y preocupación. 

[Rafael]: ¡Puta! Pero yo, claro, en mi mente vamos a sacarla y llevarla a una casa de seguridad. Es la misma mierda. O sea, estar detenida.

[Carlos M.]:  Si bien el Jefe Iván estaba cumpliendo su palabra, Rafa no sentía que su familia estuviera fuera de peligro. 

Cuando su mamá le contó que la policía quería quitar a Kevin del medio y hablar directo con él, Rafa estaba reticente. No quería crear un canal de comunicación directo con el gobierno de Nayib Bukele, pero en ese momento parecía la única manera de garantizar que su hermana tuviera una salida. 

Y así es que en marzo del 2023 ocurre la conversación que escuchamos al inicio del episodio. 

[Rafael]: Buenas, buenas, Jefazo… ¿Hola hola? 

[Carlos M.]:  En la que Rafa negoció directamente con el Jefe Iván la captura de Crook a cambio de que la policía liberara a su hermana. Rafa estaba pidiendo 6500 dólares para empezar a trabajar, como viáticos, y en esa llamada le insiste al Jefe Iván que libere a su hermana. El Jefe Iván le pide que la comunicación sea más fluida. Este es un extracto de la llamada. 

[Jefe Iván]: Le estamos dando lo primero que ya está cerrado, que es su pariente, le estamos dando movilidad, que es lo mínimo que está pidiendo.. 

[Rafael]: Sí.

[Jefe Iván]: Entonces, me piden que me diga usted, ¿verdad?, entre lo que se da para viáticos y lo de su hermana tiene que haber una prueba de amor. ¿Qué nos puede dar?

[Rafael]: ¿Qué quiere?

[Jefe Iván]: No, usted diga, qué es lo que tiene. 

[Carlos M.]:  Una prueba de amor, o sea, una muestra que dé confianza de que iba a cumplir. Como la que el Jefe Iván dio con la reunión entre la mamá de Rafa y su hermana. Esto le dijo Rafa en ese momento. 

[Rafael]: Yo lo que tengo, hermano, y quiero que quede bien claro… Que estoy consciente del huevo en el que me estoy metiendo. Y estoy consciente de que si a ustedes yo les quedo mal, toda la generación mía que lleve alguna cercanía conmigo me la van a hacer pedazos. En eso estoy claro. 

[Carlos M.]:  Rafa nunca se imaginó estar en esa posición: trabajando, bajo la mesa, para el gobierno de El Salvador. 

[Rafael]: Ando en una situación así como un tanto compleja. No sé si me consideraría un mercenario, un empleado tipo así como un James Bond, a saber qué putas. Entonces, vengo siendo como un empleado en la sombra del gobierno. Llegué en algún momento a analizar y creer de que era la oportunidad de mi vida. ¿Va? 

[Carlos M.]:  Terminaría con dinero, con su familia bien. Y quizá lo más inverosímil, después de una vida en las márgenes de la sociedad salvadoreña, todo se lograría de la mano del gobierno. 

Era una misión peligrosa, pero Rafa sentía que no era imposible de cumplir. Tenía contactos y un plan. 

Al colgar, llegó el momento de ejecutarlo. 

[Daniel A.]: En el próximo episodio de Radio Ambulante escucharemos lo que vivió la hermana de Rafa… 

[Hermana]: O sea, yo no era una detenida, yo era una pieza en garantía. Fuera mal, fuera bueno, o sea, ellos sabían de qué forma a mí me iban a utilizar.

Yo no paraba de llorar. Yo sentía que me ahogaba. O sea, yo estaba viviendo lo que un día mi mamá le dijo a mi hermano: “Todos algún día vamos a pagar tu decisión.

[Daniel A.]: Y cómo Rafa terminó ejecutando su plan. 

[Rafael]: Todo se fue dando según la conversación que yo tenía con él, ¿Me entendés? Yo lo estaba escuchando. Yo tenía el teléfono y estaba escuchándolo. En ese momento yo maquinaba lo que iba a proponerle y cómo se lo iba a proponer. 

[Daniel A.]: Esta historia es una coproducción de Radio Ambulante con el periódico digital salvadoreño El Faro. Pueden encontrar más de su trabajo y apoyarlos entrando a la página web elfaro punto net. 

El episodio fue reporteado y escrito por Carlos Martínez, Óscar Martínez y Luis Fernando Vargas. Carlos es periodista del equipo de investigaciones especiales de El Faro. Y Oscar es el jefe de redacción. Luis Fernando es editor senior de Radio Ambulante. 

La edición es de Camila Segura. Bruno Scelza hizo la verificación de datos. El diseño de sonido es de Andrés Azpiri con música de Ana Tuirán, Rémy Lozano y Andrés. 

El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Paola Alean, Adriana Bernal, Aneris Casassus, Diego Corzo, Emilia Erbetta, Camilo Jiménez Santofimio, Germán Montoya, Sara Selva Ortiz, Samantha Proaño, Natalia Ramírez, Maira Reina, Juan Pablo Santos, David Trujillo, Elsa Liliana Ulloa, Franklin Villavicencio y Mariana Zúñiga. 

Carolina Guerrero es la CEO. 

Radio Ambulante es un podcast de Radio Ambulante Estudios, se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO.

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Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

Créditos

PRODUCCIÓN
Carlos Martínez, Óscar Martínez y Luis Fernando Vargas


EDICIÓN
Camila Segura


DISEÑO DE SONIDO
Andrés Azpiri


MÚSICA
Andrés Azpiri, Ana Tuirán y Remy Lozano


VERIFICACIÓN DE DATOS
Bruno Scelza


ILUSTRACIÓN
Juan Felipe Almonacid


PAÍS
El Salvador


TEMPORADA 16
Episodio 3


PUBLICADO EL
11/2/2026

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