El hermano que no fui | Transcripción

El hermano que no fui | Transcripción

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[Daniel Alarcón]:  Una advertencia: este episodio contiene escenas de violencia y se recomienda discreción. No es apto para niños.

Esto es Radio Ambulante, soy Daniel Alarcón.

El jueves 18 de abril de 2024, Henry Choc se despertó angustiado. Estaba solo en su casa, cerca del taller de herrería donde trabaja, en San Andrés Itzapa, un pequeño pueblo maya kaqchikel en el centro de Guatemala. Nada en los días anteriores había sido distinto, pero esa mañana algo le pesaba. 

[Henry Choc]:  Me entró una desesperación, como un mal presentimiento. Agarré la moto y subí a ver a mis hijos y le pregunté a Mercedes cómo están. Bien, todo bien.

[Daniel]: Mercedes es su exesposa. Se separaron hace algunos años, pero Henry todavía va seguido a su casa, a ver a sus tres hijos. Y ese día, aunque los niños estaban bien, Mercedes le dijo algo inusual.

[Henry]:  Según me enteré, me dijo, de que Eldin tuvo un problema con los policías, que lo detuvieron. Pero no sé si ya lo arregló. Ah, ¿sí? Le dije. Qué raro, no me han llamado.

[Daniel]: Eldin, el hermano menor de Henry. Henry y Mercedes no habían recibido ninguna llamada, ni de la Policía ni de Eldin. Así que pensaron que lo que les habían contado los vecinos sobre los policías no había pasado a mayores.

En ese momento, Henry tenía 29 años y Eldin, 28. Habían crecido muy unidos, pero ya no se veían tan seguido. Henry pasaba casi todo su tiempo en su trabajo, un poco desconectado del mundo, mientras que Eldin viajaba por distintos pueblos para ganarse la vida haciendo de todo: vendiendo ropa, trabajando en construcción o en el campo.

En los últimos años, Eldin se había acercado mucho a Mercedes. Quería muchísimo a sus sobrinos. Y cada vez que volvía al pueblo, lo primero que hacía era ir a verlos.

Esta es Mercedes.

[Mercedes Tahual]:  Lo que nos gustaba era poner música también platicaba con los nenes, los molesta. Siempre, nunca nos manteníamos así aburridos, o algo. Siempre hacíamos algo. 

[Henry]: Tomó el papel de papá o de abuelo para mis hijos. Él los protegía, él los defendía. Si uno les llamaba la atención a los niños, pues él se molestaba.

[Daniel]: Los consentía a más no poder. 

Cuatro días antes, Henry había visto a Eldin en la casa de Mercedes. Hacía tiempo que no hablaban. Se saludaron como siempre, con cariño, y todo parecía normal… excepto por una cosa que a Henry le llamó la atención.

[Henry]: Eldin me dijo que en algún momento quería platicar conmigo. De unas cosas, me dijo. Solo así me dijo, no me dio tanto detalle.

[Daniel]: Pero no fijaron ni fecha ni lugar para ese encuentro, y Henry no le dio importancia. Su mente estaba en el trabajo, como solía pasarle.

Al día siguiente de que Mercedes le dijo que Eldin había tenido problemas con la policía, Henry no fue a trabajar. Era viernes. Decidió ir a llevar a su hijo mayor a la escuela, para distraerse. Pero al llegar a la casa, se encontró con Mercedes preocupada. De nuevo.

[Henry]:  Ya no supe nada de tu hermano. ¿Y qué pasó? Pues según sé que se estaban peleando, según dijeron la gente, que se estaban peleando en la calle y que los detuvieron.

[Daniel]: Mercedes no pudo darle más detalles. Eldin no respondía las llamadas ni los mensajes.  

[Mercedes]: Nunca, nunca pues ha pasado algo así de que él no llegue a casa o…, él nunca se va sin dejar avisado o sin él antes avisar o llamar tan siquiera de un teléfono público o algo.

[Daniel]: Así que Henry decidió averiguar por su cuenta.

Dejó a su hijo en la escuela y después se fue a la subestación de policía para preguntar si sabían qué había pasado con su hermano. 

Se topó con algo raro: el edificio estaba acordonado con cinta amarilla. Afuera, varios vehículos de la Fiscalía ocupaban la calle. Y entre la gente, vio a investigadores entrando y saliendo de la subestación, tomando notas, hablando por teléfono.

[Henry]:  Y yo me aboqué a uno de los investigadores que estaba ahí. Me preguntó: ¿en qué le podemos servir? Y yo les conté de que necesitaba información, de que por un hermano que había sido detenido una noche antes y quisiera saber en qué juzgado lo trasladaron. 

[Daniel]: El investigador no le respondió. Le pidió esperar. Y siguió inspeccionando un carro rojo, estacionado justo frente a la subestación. No era un carro de la Fiscalía, sino uno particular.

[Henry]:  Y yo me sentí como asustado y me dijeron cuáles son las características físicas, de vestimenta y todo de mi hermano, su nombre, su edad. Me pidieron copia de DPI.

[Daniel]: DPI, la tarjeta de identificación de Eldin. Henry no la tenía, pero sí unas fotos en su teléfono, y se las mostró a los investigadores. Ellos le preguntaron si sabía si su hermano andaba con alguien. Henry dijo que no, que no tenía idea. Luego, le mostraron el carro rojo. 

[Henry]:  Vi las manchas de sangre, entonces ahí ya me empecé como a preocupar. Según lo que yo pensé, lo primero que pensé es qué habrá hecho mi hermano.

[Daniel]: Henry no entendía. Creía imposible que la sangre fuera de Eldin. Él no andaba metido en cosas peligrosas y no manejaba ningún carro en el pueblo.

¿Qué había pasado con su hermano? Lo que vendría iba a sacudir a la comunidad de San Andrés Itzapa… y transformaría para siempre a Henry.

El periodista Carlos Kestler nos cuenta la historia. Aquí Carlos. 

[Carlos Kestler]: Después de mostrarle el carro manchado de sangre, los fiscales no le dieron mucha más información a Henry.  Solo le pidieron que fuera a la oficina forense cerca del pueblo para tratar de reconocer un cuerpo. Supuestamente era de alguien que había sido asesinado la noche anterior. Las autoridades habían rodeado el edificio desde la madrugada del viernes porque, en esas horas, recibieron una denuncia anónima del crimen.

Henry fue, todavía en negación de que se pudiera tratar de su hermano. Había mucho movimiento en el pueblo por la llegada de las autoridades. Era claro que había pasado algo grave. Al llegar a la oficina forense le mostraron una foto del cuerpo. Se sintió aliviado. Su presentimiento era correcto: no era Eldin. Pero lo que no esperaba era ver, en esa imagen, a alguien que sí conocía.

[Henry]: Cuando voy viendo, según lo poquito que había visto a Milton, vi que era él. 

[Carlos]: Milton era un hombre de unos 40 años que Henry había saludado un par de veces en la casa de su exesposa Mercedes durante las visitas de Eldin. Lo había conocido a principios de año, en enero. Sabía que era salvadoreño, que vivía en Canadá y que, de vez en cuando, hacía negocios con Eldin en Guatemala. Eran amigos. Nada más. Mercedes no le había contado gran cosa. Y Henry no pensó mucho en él. Que Milton fuera el fallecido lo confundió. 

[Henry]:  Dije yo: ¿qué hizo mi hermano? 

El primer rumor que escuché yo en la noche del jueves y en la mañanita de que ellos estaban peleando. Y yo pensé que él había hecho algo a la otra persona.

[Carlos]: Unas horas antes, un hospital cerca de San Andrés Itzapa confirmó que Milton murió desangrado después de recibir múltiples golpes en todo el cuerpo. 

Lo que tenía al pueblo tan agitado es que los fiscales estaban investigando si esas agresiones las hicieron los mismos policías en la subestación. Ya habían dicho que los últimos en ver vivo a Milton fueron dos bomberos, que lo trasladaron desde la sede de la Policía hasta el hospital.

Pero la atención de Henry se centraba en la otra pregunta: ¿dónde estaba Eldin? Nadie le daba respuestas y su hermano seguía sin contestar  su teléfono. 

Fue hasta la tarde de ese viernes que los investigadores le dijeron a Henry que declaraban a Eldin como desaparecido. Le aconsejaron poner la denuncia oficial ante la Fiscalía.

[Henry]:  Me atendieron y regresamos como a las 10 de la noche. Día sábado empieza la búsqueda de mi hermano. 

[Carlos]: Mercedes temía lo peor. 

[Mercedes]: Sentí un gran miedo, una gran pena también de qué pasó. Qué pasó y la duda también de que dónde estaba. 

[Carlos]: De pensar que Eldin podía haber lastimado a Milton, Henry pasó a temer otra cosa: que también lo hubieran matado a él. 

Con incertidumbre, Henry, sus otros dos hermanos menores y otros familiares se organizaron para buscar a Eldin por todo San Andrés Itzapa.

Quizás muchos de ustedes nunca han escuchado de este lugar. Es un pueblo de calles estrechas y colinas bajas, con un centro donde los carros suelen quedarse atrapados en una sola vía.

No hay direcciones ni semáforos; la gente se orienta por la tienda de la esquina, la farmacia, una oficina cualquiera. 

En las afueras de Itzapa, en cambio, hay otro ambiente, uno más callado: árboles, barrancos, caminos de tierra. Allí vive la mayor parte de sus 37 mil habitantes.

Las casas son pequeñas, humildes. La gran mayoría de personas, al igual que Henry, se desplaza en moto, y el ruido de los motores es evidente a todas horas. 

Y fue entre esas calles, montes y cañadas, en motos y caminando las colinas, donde la familia Choc buscó a Eldin. Buscaban en cada rincón, gritando su nombre una y otra vez, esperando que alguien respondiera.

[Henry]:  El primer día fue lo más, lo más duro… mi familia llorando. Yo no podía… yo no sabía qué hacer. 

[Carlos]: Como hermano mayor, Henry sentía que tenía que consolar y sostener a los demás. Recuerda a uno de sus hermanos casi quebrándose. 

[Henry]:  Solo le dije a mi hermano: Sé fuerte, nos tenemos que preparar y buscar a nuestro hermano. De que va a aparecer, va a aparecer. 

Durante la búsqueda de Eldin, Mercedes tuvo que quedarse en casa. Aunque quería unirse a Henry y a los demás, él le pidió que no lo hiciera. Había que recibir a las personas que se acercaban con muestras de apoyo a la familia Choc: flores, oraciones, comida. Así se acostumbra en el pueblo cuando una familia atraviesa una situación difícil. Mercedes se enfocó en eso. 

[Mercedes]: Al no poder ir yo me sentía, no sé, desesperada, porque no teníamos noticias aquí en la casa. Con esa impotencia de no poder salir, porque yo quería involucrarme en la búsqueda, quería salir. 

[Carlos]: Mercedes oraba con varios de los vecinos del pueblo. Era su forma de estar tranquila.

[Mercedes]: Por dentro, le clamaba a Dios que por favor, que él hiciera su obra, de que apareciera Eldin, de que por favor encontráramos que él diera esa luz, que él guiará a todas esas personas. Le pedía y le clamaba a Dios y tenía la fe en Dios de que tendrían que encontrarlo. Vivo o muerto, pero necesitábamos ver dónde está y encontrarlo.

[Carlos]: Mientras intentaba darle ánimos a su familia y dirigía la búsqueda, Henry volvió a pensar en Milton. No lograba unir los cabos: por qué lo habían asesinado, si de verdad fueron los policías. Por qué estaba su cuerpo, pero su hermano estaba desaparecido.

Pero ese mismo sábado, empezó a entender mejor lo que pasó. 

Esa noche, una noticia empezó a correr por todo San Andrés Itzapa: después de investigaciones, un juez había enviado a prisión a cuatro policías. Todos sospechosos de la muerte de Milton y la desaparición de Eldin.

Los policías —dos hombres y dos mujeres— habían sido detenidos un día antes, cuando los investigadores llegaron a la subestación. Pero ahora se les iba a acusar penalmente.

[SOUNDBITE DE ARCHIVO]

[Presentadora de televisión]: En San Andrés Itzapa hay tensión por la desaparición de un joven de 28 años y la muerte de un amigo. En el caso están implicados cuatro agentes de la Policía Nacional Civil y el jefe de la subestación se encuentra prófugo. 

[Carlos]: Ante el juez, los cuatro detenidos reconocieron que el jueves habían arrestado a Milton y a Eldin, diciendo que estaban borrachos y armando escándalo en la calle, cerca de una tienda. También admitieron que, ya dentro de la subestación, fue su jefe quien golpeó con más fuerza a los dos hombres. 

Henry no lo podía creer. Y la gente de Itzapa tampoco. Pronto, la indignación se desbordó: vecinos, familiares y líderes comunitarios comenzaron a exigir justicia por Milton y respuestas por Eldin.

[Henry]:  Cuando escucharon que mi hermano estaba desaparecido, mucha gente que conoció a Eldin se unió con nosotros. 

[Carlos]: Unas señoras del pueblo empezaron a organizarse para hacer una manifestación. Y es que, en realidad, no se necesitaba mucho para que todo estallara. Para ese momento, los vecinos llevaban bastante tiempo en tensión con los agentes de seguridad pública. Desde hacía dos años, habían denunciado decenas de veces que los policías locales extorsionaban y agredían a la gente. Publicaron los reclamos en las redes sociales e incluso acudieron al alcalde, pero nadie hizo nada. Y esa tarde del sábado, los vecinos comenzaron a protestar frente a la oficina del alcalde y frente a la subestación policial. La familia Choc no fue, estaban planeando cómo buscar a Eldin de forma más eficiente.

[Henry]:  Mucha gente tenía como ese rencor, ese enojo, hacia la policía. 

Cuando nosotros fuimos a descansar a medianoche en la casa, como a las 02:00, escuché la bulla de que habían incendiado la subestación.

[SOUNDBITE DE ARCHIVO]

[Periodista]: Según reportes que se tienen desconocidos quemaron esta subestación, esto ante la aparente falta de respuesta y la indignación que han recibido por parte de los agentes policiales. 

[Carlos]: El mismo domingo en la mañana, recibieron más apoyo de la comunidad. A medida que pasaban las horas, aparecían nuevos vecinos que querían ayudarles: bomberos, exmilitares y perros de rescate. Según Henry, llegaron a ser unas 300 personas. 

[Henry]:  En la casa, Mercedes pues haciendo panes con frijol, todo para darles a las personas, porque de cierta manera, pues el apoyo que nos brindaron fue incondicional, porque se olvidaron, ahí sí que de sus trabajos, se olvidaron de sus hijos, se olvidaron de sus casas, todo. 

[Carlos]: Todo por Eldin. El domingo, el lunes y el martes transcurrieron sin resultados. Los rescatistas, los vecinos y la familia Choc le habían dado la vuelta a San Andrés Itzapa varias veces. Incluso habían ido a lugares fuera del municipio. Las rondas de búsqueda comenzaban a las seis de la mañana y terminaban a las nueve de la noche. El miércoles, la actitud de Henry finalmente cambió. 

[Henry]:  Finalizando el día miércoles, les dije… aquí no más. Les agradezco mucho el apoyo, pero creo que nuestros esfuerzos ya llegaron a un cierto punto donde ya no podemos más.

[Carlos]: Al día siguiente, al final de la tarde, una semana después de que empezó todo, decidió salir a la calle para hablar con otro grupo de rescatistas que quería continuar con la búsqueda.

A media conversación, le sonó el celular. Era un mensaje de un amigo que le reenvió una publicación de una página de Facebook. Era un reporte de los bomberos voluntarios de Sacatepéquez, el territorio que está justo al lado de Chimaltenango, donde queda San Andrés Itzapa.

[Henry]:  De que habían encontrado el cuerpo de una persona sin identificar. Yo solo les dije: Miren, disculpen, yo me tengo que ir. 

[Carlos]: Henry tomó el carro de la empresa para la que trabajaba, y sin decirle a su familia, manejó hasta donde estaban los bomberos. Era un barranco afuera de San Andrés Itzapa, cerca de otro pueblo.

[Henry]:  Un lugar montañoso, un lugar solitario. Una calle de terracería. No era asfalto.

[Carlos]: Llegó cerca de las seis de la tarde. 

[Henry]:  Cuando yo llegué, ya estaban los investigadores. No me permitían entrar. Cuando yo les expliqué, vengo buscando a mi hermano una semana y estoy casi seguro de que es él.

[Carlos]: Los fiscales habían cerrado el paso hacia el barranco con una cinta de seguridad. Por más de que insistió, no lo dejaron pasar. Un policía en particular se lo impedía. 

[Henry]:  Sálgase de aquí, me dijo, que aquí no se permite estar. Del coraje que yo tenía, yo rematé con él. Le dije que él no me podía sacar de ahí, que a pesar de lo que hicieron con mi hermano, todavía tenían el valor de sacarme y no dejarme ver a mi hermano.

[Carlos]: Mientras Henry discutía con el policía, los vecinos de San Andrés Itzapa vieron la misma alerta de los bomberos. No pasó mucho tiempo para que unos 500 vecinos llegaran al lugar. La gente presionó por un rato, y por fin los investigadores dejaron que Henry se acercara al barranco, al punto donde estaban recogiendo el cuerpo. 

Allí, él les dijo que necesitaba verificar si se trataba de su hermano. Los fiscales le dieron permiso y lo llevaron cerca del cuerpo. Estaba boca arriba. Ya le habían quitado la manta. 

[Henry]:  Muchas personas me preguntan por qué lo hiciste o por qué fuiste tú quien lo vio y yo quería, pues en cierta forma proteger a mi familia de ver eso. 

[Carlos]: De pie, Henry observó el cuerpo de arriba a abajo. Tenía moretones, heridas abiertas y la ropa rota. Le habían cortado la mano derecha y algunos dedos de la izquierda. Era brutal. Todavía no se puede sacar de la mente esa imagen. Y ahí lo supo: sí era Eldin.

Destrozado, al día siguiente, Henry se fue a la oficina forense. Necesitaba confirmar que el cuerpo que había visto la noche anterior era, de verdad, el de Eldin. Estaba en tan mal estado que debían hacer pruebas  para estar 100% seguros. Y, sí, el examen de ADN lo validó.

[Henry]:  Yo solo le dije al doctor, al médico, regáleme cinco minutos en su oficina, a solas. Está bien, me dijo. Me permitió entrar a su oficina y yo me tomé los cinco minutos y ahí quebré. Solito quebré porque yo ya no, ya no podía aguantar o resistir todo eso que durante ocho o nueve días habíamos pasado. 

[Carlos]: Así como la búsqueda, el entierro de Eldin fue masivo. Mercedes lo recuerda como el día más triste de su vida… 

[Mercedes]: Era el día más triste, puedo decirlo así, porque cuesta aceptarlo. Una persona que siempre ha estado en todo momento cuando lo he necesitado… 

[Carlos]: Cientos de personas acompañaron el ataúd de Eldin hasta el cementerio de San Andrés Itzapa. La procesión recorrió casi todas las calles estrechas del pueblo. Gritos por justicia eran acompañados por sirenas de ambulancias que se unieron a la protesta. 

Fueron las mujeres quienes pusieron el tono de la marcha. Muchas caminaban con pancartas improvisadas, escritas con marcador en cartón y telas. «Policía corrupta» y «No más abusos de la Policía», decían varios de sus carteles. 

[SOUNDBITE DE ARCHIVO]

[Mujer]: ¡Cuando capturen al matón lo queremos aquí en el pueblo! 

[Gente]: ¡SÍ!

[Carlos]:  Algunas lloraban mientras levantaban los mensajes al aire, otras gritaban con rabia, exigiendo que la muerte de Eldin y Milton no quedara impune.

[Henry]: Mire, es increíble. Cuando a él lo recibieron acá en el pueblo, la cantidad de personas que ni nosotros sabíamos de dónde venían. pues todo el pueblo, pues otras personas de otros lugares lo acompañaron hasta el último hasta dejarlo, en el panteón.

[Carlos]: En medio de la multitud, Henry agradecía a cada persona que se le acercaba. Desconocidos lo abrazaban, le decían palabras de aliento. Pero entre tantas muestras de solidaridad, hubo una que lo desconcertó. Henry recuerda a un hombre, ebrio, inclinándose hacia el ataúd de Eldin y hablándole como si conversaran en privado.

[Henry]:  Y empieza a llorar en el ataúd de mi hermano y le dice: ¿Qué pasó, hermano? Si hace días te encontré y me presentaste a tu pareja. Y yo me quedo: ¿De qué está hablando?

[Carlos]: Henry no lo quiso tomar en serio. No le conocía ninguna pareja a Eldin. Pero el hombre insistía. Se acercaba más hacia el ataúd, murmurando palabras a Eldin. Henry recuerda escucharlo decir:

[Henry]:  Pero si me presentaste a tu pareja, carnal, ¿como así? Me dijiste que era tu pareja y eras muy feliz, ¿por qué nos dejaste? 

[Carlos]: Muy feliz. Cuando oyó al hombre, Henry se dio cuenta de que, en realidad, no sabía nada de su hermano. 

Y es que había algo que Eldin nunca le confesó, y que conectaba directamente con su asesinato.

[Daniel]: Una pausa y volvemos.

Estamos de vuelta en Radio Ambulante, aquí Carlos.

[Carlos]: Después del entierro de Eldin, la vida siguió. Había un proceso judicial abierto, pero el trabajo y el cuidado de los niños volvieron a ser la rutina. Mientras pasaban las semanas, Henry no dejaba de darle vueltas a lo que dijo aquel hombre borracho en el funeral. ¿Qué pareja? ¿Se refería a Milton? Parecía que él era la persona más cercana a Eldin los días anteriores a su muerte. 

Pero la sola idea de preguntarse algo así, le generaba resistencia. 

En el pueblo donde creció con Eldin, San Pedro Carchá, a unas seis horas de donde vivieron sus últimos años, casi no se veían hombres abiertamente gays. Y si eran mayas, dice Henry, era todavía más raro.

[Henry]La verdad, según lo que yo recuerdo en mi niñez, en mi juventud no se hablaba del tema porque no se tenía ni idea.

[Carlos]: San Pedro Carchá es un municipio al centro de Guatemala, en el departamento de Alta Verapaz, el más pobre del país. La mayoría de sus habitantes es maya q’eqchi’, como Henry y Eldin. 

Henry recuerda que en su familia casi nunca se hablaba de la homosexualidad. Ni mal ni bien. No conocían a personas gay y tampoco usaban insultos contra ellas. La ofensa más grande era la palabra «hueco», que en Guatemala se usa para burlarse de hombres homosexuales o de cualquiera visto como débil. Henry la repetía seguido para bromear con sus amigos, sin pensar mucho en lo que decía. Era lo normal, lo que hacían casi todos en Carchá.

Ahora bien, en algunas partes del pueblo sí surgía el tema de la homosexualidad. En la iglesia, por ejemplo.

[Henry]:  En todos los lugares existe la Iglesia evangélica, Iglesia católica. Entonces siempre la vida de los habitantes era siempre así, de lo religioso, con la mentalidad de hombre y mujer. 

[Carlos]:  Sus papás fueron por años a la iglesia evangélica y su abuela a la católica, donde muchas veces se enseñaba a rechazar lo que se desviara de la regla de Dios. También oía cosas similares de sus maestros, de sus vecinos. 

Además, a Henry le costaba pensar en su hermano como un hombre gay. En fiestas y eventos, siempre había mujeres acercándose a Eldin. Eso sí lo comentaban seguido en la familia. Se celebraba. 

[Henry]:  Entonces solo me decía mi hermano Wildemar, fíjate que tal muchacha le gusta a Eldin. ¡Ay! ¿Por qué no le hace caso? A lo chapín decimos: ¿y por qué no le da entrada?

[Carlos]: Entre más lo pensaba, más dudas tenía. Así que decidió preguntar. Les planteó el tema a familiares y amigos. Pero nadie le dijo nada claro: no sabían, cómo iba a pensar eso… cosas así. Pero esto más bien avivó sus sospechas. 

La confirmación le llegó de una persona inesperada, mucho más lejana a la vida de los Choc: un fiscal del Ministerio Público. Él fue quien le dijo, en medio de una reunión sobre el caso penal contra los policías, que sí. Eldin era gay. Y Milton era su novio.

Al principio, los fiscales sabían poco de la relación entre ambos hombres. Solo después de semanas de investigación confirmaron que eran pareja, por entrevistas a vecinos, revisión de cámaras y testimonios de más policías. 

Según la Fiscalía, el día de los asesinatos, Milton y Eldin estaban tomando cervezas en una tienda cuando empezó una discusión entre ellos. La Policía recibió una denuncia anónima por un supuesto «escándalo en la vía pública».

Milton llevaba apenas un día en Guatemala. Había viajado desde Canadá con un plan sencillo pero emocionante: quería cotizar terrenos en Itzapa para comprar uno, junto con Eldin. Había pasado toda la tarde recorriendo el pueblo. 

Los primeros agentes en llegar a la tienda después de la denuncia fueron dos policías: un hombre y una mujer. Estacionaron su moto en la entrada, que daba justo a la calle, y les pidieron a Milton y a Eldin que mostraran sus documentos de identidad. Milton, por alguna razón, no quería hacerlo. Eldin, nervioso, le pidió que entregara su pasaporte y que no fuera «necio».

Al parecer, esa palabra, «necio», provocó un malentendido: el policía pensó que Eldin lo estaba insultando. Se molestó e inició un forcejeó con Milton. Para defender a su compañero, la otra agente intervino y golpeó a Milton con el casco, frente a todos en la tienda.

En segundos, la tensión se volvió caos. Llegaron refuerzos, esposaron a Milton, y Eldin trató de escapar, pero lo alcanzaron a pocas cuadras. A los dos los llevaron a la subestación de Itzapa.

La Fiscalía dice que las capturas fueron ilegales.

[Noe Rivera]: Porque el consumo de bebidas alcohólicas no es un delito y tampoco es una falta. Entonces digo que esta es una detención ilegal porque no tenían ninguna causa.

[Carlos]: Él es Noé Rivera, el fiscal que dirige al equipo que lleva el caso. Además, sus investigadores dicen que nunca hubo ninguna orden de captura, y que los policías no reportaron los arrestos de Milton y Eldin a su jefatura, algo que es rutinario. El argumento es que estaban ocultándolos a propósito.  

Según ha investigado la Fiscalía, dentro de la subestación, los policías, guiados por su jefe, comenzaron a insultar a Milton y a Eldin. Los golpearon en la cabeza, el estómago y otras partes del cuerpo, mientras ellos estaban esposados, sin poder defenderse, pidiendo clemencia. Eldin era el que más suplicaba. Lo hizo varias veces, gritando el nombre de Milton. Al ver que los policías no se calmaban, decidió revelar algo que casi nadie sabía. Les confesó que Milton era su novio. Fue su último recurso, buscando aclarar la situación, por desesperación, por lo que fuera… 

Los insultos cambiaron de tono en ese instante. Los agentes les empezaron a gritar cosas como: «Aprendé a ser hombre» y «Huecos». 

La Fiscalía asegura que las agresiones se volvieron tan brutales que, en cuestión de minutos, Milton murió. El jefe, dicen, buscó encubrir lo que habían hecho. Llamó a los bomberos y les ordenó trasladar el cuerpo a un hospital y que dijeran que Milton había sufrido un accidente de tránsito. 

[Noé]:  Pretenden minimizar la situación. Coordinan con los bomberos y literalmente los bomberos se llevan un muerto. Y la pregunta es, ¿puede un bombero llevarse un muerto? Nunca. 

[Carlos]: El Ministerio Público ahora acusa a nueve personas de estar detrás del crimen contra Eldin y Milton. Siete policías y dos bomberos de San Andrés Itzapa. A los bomberos se les señala como cómplices. Dos agentes enfrentan cargos por no haber hecho nada para detener la violencia. Y los cinco restantes —tres hombres y dos mujeres— cargan con la acusación más grave: ejecución extrajudicial, es decir, los acusan de haber asesinado a Eldin y a Milton aprovechando su poder como policías.

En septiembre de 2025, más de un año después de los asesinatos, uno de los dos bomberos acusados confesó su culpa en el crimen. Ante un juez, admitió que encontró a Milton muerto dentro de la subestación, y que inventó lo del accidente vial para, y aquí cito, «no comprometer a los policías». 

El fiscal Rivera dice que, después de deshacerse del cuerpo de Milton, el jefe de la subestación abrió su carro y obligó a Eldin a subirse. Con la ayuda de otro agente, lo llevó hasta una aldea en las afueras de San Andrés Itzapa. Allí, en medio de la oscuridad, lo ahorcaron y tiraron su cuerpo a un barranco. La tesis de los fiscales es que, con un arma, los policías también le cortaron la mano derecha y algunos dedos de la izquierda.

El carro del policía era rojo. Ese que Henry vio manchado de sangre la mañana del viernes, cuando pensaba que su hermano estaba desaparecido y que le había hecho algo a Milton. 

[Noé]: ¿Y por qué se desplazan hasta ese lugar y lo alejan tanto del del municipio donde están? Porque lo que van a hacer es poder garantizar la impunidad.

[Carlos]: El encargado de la subestación, Edy Vásquez Rabanales, se escapó de San Andrés Itzapa la misma noche del crimen. Dos meses después, lo capturaron en Texas, Estados Unidos. Hoy está en prisión en Guatemala y alega que es inocente. 

Los altos mandos de la Policía no lo protegieron. De hecho, el entonces ministro de Gobernación de Guatemala lo llamó «cobarde» en su cuenta oficial de la red social X, en donde también escribió que los otros agentes involucrados en el crimen son «malos» y actuaron de forma «injustificable». 

Los policías niegan todo. En las audiencias, algunos dijeron que Vásquez Rabanales fue quien dio las órdenes y los golpes, y que no lo denunciaron por miedo de lo que pudiera hacerles. Otros se defendieron con la versión de que esa noche no estaban de turno, que lo suyo era solo hacer papeleo, no encargarse de los detenidos. 

Para el fiscal Rivera, un caso así no es algo aislado. Revela algo sistemático. 

[Noé]: Me atrevo a aseverar que estos elementos de Policía Nacional Civil estaban acostumbrados a abusar del poder. 

[Carlos]: También manejan la teoría de que los policías decidieron capturar a Milton en la tienda porque querían robarle la maleta que llevaba. Los fiscales sospechan que, dentro de la valija, Milton tenía dinero en efectivo para comprar el terreno con Eldin que mencionamos hace un rato. Pero, por ahora, es algo no han podido comprobar.

De cualquier forma, la defensa de los acusados insiste que, en el local, Eldin y Milton estaban borrachos. Que fueron ellos quienes empezaron a golpear a los agentes. 

El fiscal Rivera dice que no es cierto, que los testigos cuentan que fue al revés. Que Eldin y Milton estaban tranquilos y que fueron los agentes quienes los agredieron primero.

[Noé]:  Y en todo caso, si las víctimas hubieran insultado a la autoridad o los hubieran agredido, pues también tenían la posibilidad de poderlos arrestar y poderlos llevar a un juzgado de paz. 

[Carlos]: Un juzgado de paz, o sea, un tribunal menor donde esos supuestos insultos se pudieron haber resuelto con mediación. Pero no sucedió. Lo que pasó fue distinto: la violencia escaló porque Eldin y Milton eran una pareja homosexual. Y eso, sostiene la Fiscalía, convierte el caso en un crimen de odio. Un ataque homofóbico.

[Daniel]: Una pausa y volvemos.

Estamos de vuelta en Radio Ambulante, aquí Carlos.

[Carlos]: Para Henry, los meses después del entierro de Eldin han sido difíciles. No solo perdió a un hermano, sino que se dio cuenta de que, en realidad, no conocía parte importante de su vida. Es un doble duelo.

[Henry]:  Yo empecé como a pelear con él, a decirle: ¿por qué no me dijiste?

[Carlos]: Saber que ese secreto fue lo que encendió la violencia en la subestación le duele todavía más, porque indica que Eldin lo mantenía en silencio para protegerse. No se sentía seguro en su pueblo. Y el que no le haya dicho le confirma, también, que no se sentía totalmente seguro con su familia. Tal vez no temía violencia, pero sí rechazo. A veces, Henry visita la tumba de Eldin para buscar consuelo: le habla, se desahoga, incluso se permite reclamarle. 

[Henry]:  Es cierto, yo me conozco, le decía yo, soy enojado y todo, pero ¿por qué no me hablaste? ¿Por qué les tuviste confianza a otras personas y no a mí? 

[Carlos]: Y es que a pesar de la desconexión siendo adultos, Henry siempre sintió que era su deber cuidar a Eldin. Como cuida también a sus otros hermanos.

Y siente que le falló. 

De toda la familia, Mercedes era la única que conocía en detalle la orientación sexual de Eldin. 

[Mercedes]: Desde un principio tuvimos la confianza como hermanos, él siempre me tomó así como su hermana. 

[Carlos]:  Eldin, poco a poco, le reveló a Mercedes su orientación sexual. Al inicio, solo le comentaba que hombres lo invitaban a salir o que tenía amigos «especiales». Hasta que un día, unos seis meses antes de ser asesinado, se atrevió a decírselo de manera explícita.

Mercedes recuerda las palabras que usó:

[Mercedes]: Mira, yo sé que te tengo confianza. Yo soy homosexual y pues te lo cuento en confianza. Ah, bueno, le dije. No dije nada más. Está bien, respeto eso y no estoy en contra de eso. Y entonces él me dijo: Solo que no comentes nada todavía, me decía. 

[Carlos]: Según Mercedes, Eldin no tenía problema en aceptar su orientación sexual. Podía hablarlo sin reservas con quienes le inspiraban confianza. Pero sí tenía miedo de cómo reaccionarían algunos miembros de su familia, como sus hermanos.

[Mercedes]: Me preocupa un poco, me dice. No sé cómo lo vayan a tomar, aunque no creo que digan algo, dijo él así, pero no se los voy a comentar ya, me dice. Todo a su tiempo. Ah, vaya, está bien, tranquilo, le dije. De todos modos, no, no tendrían por qué. 

[Carlos]:  Eldin creía lo mismo, pero era algo que lo mantenía ansioso. Él había crecido en un ambiente donde los hombres gay no son bien vistos. Y sabía que iba a ser una noticia que podría crear conflicto. 

De todos modos, eso no le impidió enamorarse. Conoció a Milton por Facebook, y al principio solo hablaban por ahí, a la distancia. Mercedes nunca supo cuántos meses llevaban juntos, pero se dio cuenta de que eran novios por un anillo que Eldin empezó a ponerse a principios de 2024. Ella ya sabía un poco sobre Milton. 

[Mercedes]: Y ese es su anillo, le digo yo, regálemelo, le dije así en broma. Y él se ríe y me dice: Ah, es un regalo. Ah, bueno. Me lo regaló Milton. ¡Ah, qué bonito! De ahí pues me dio a entender de que él era su pareja y qué planes tenían ellos en ese momento.

[Carlos]: En el terreno que pensaban comprar juntos en San Andrés Itzapa, querían sembrar frutas y exportarlas a El Salvador. Milton tenía los contactos allá.

Un sueño lindo. Un sueño que Eldin nunca se sintió capaz de contarle a Henry.

Por un tiempo, Henry le reclamó a Mercedes el no haberle dicho sobre la orientación sexual de Eldin. 

[Mercedes]: No es eso, le decía yo. En su momento, él se los iba a platicar. Y yo respeté eso porque él me dijo que él ustedes lo tenían que saber, pero de su persona, no de la mía, le dije yo.

[Carlos]: Mercedes estaba segura de eso: una verdad tan íntima solo le pertenecía a Eldin. Solo él podía elegir cuándo revelársela al resto de su familia. Ella únicamente podía respetarlo y protegerlo. Con los meses, Henry se dio cuenta de eso. Y se empezó a cuestionar cosas de su vida, de su forma de ser. Hoy, aunque le cuesta aceptarlo, sabe por qué Eldin no le contó nada.

[Henry]:  Yo tenía ese pensar o esa mentalidad de no aceptar. Quizás por ese esa forma de pensar, pues él no me no me confesó o no me tuvo la confianza de decirme. 

[Carlos]: Henry lo tiene claro. Sabe que él no hubiera podido salvar a Eldin de lo que pasó, que estaba fuera de su control. Pero la relación que tenía con su hermano pudo ser otra. 

Henry sentía que le debía a Eldin ser un mejor hermano. Y, contra todo lo que le habían enseñado y contra sus propios prejuicios, empezó a acercarse a personas LGBTIQ+ en San Andrés Itzapa. Buscaba pistas, tal vez alguien que hubiera sabido más sobre la vida privada de Eldin. Quería entender, aunque fuera un poco, lo que él sentía. Y también asimilar, aunque doliera, el miedo con el que había vivido.

Lo difícil fue romper el hielo. No era amigo de ninguna persona gay, solo sabía de un muchacho con quien había interactuado muy poco. Pero una tarde, después del trabajo y sin planearlo, se lo encontró en una tienda.

[Henry]:  Y nos pusimos a platicar porque él conocía a mi hermano. Y yo le pregunté que si sabía o que si conoció a mi hermano, cómo era, y me dijo que sí, que él vivía feliz, que él en su grupo, porque ciertamente ellos tienen como a veces tienen una como reunión, se juntan. Entonces él me decía que él vivía bien, era feliz. Yo no sé por qué nunca te platicó. 

[Carlos]: Aquella conversación fue como abrir una puerta que parecía sellada. Una forma de entrar a un mundo que Henry nunca había visto.

[Henry]:   Más que todo me platicó de cómo ellos viven, que ellos no le hacen daño a nadie, son personas. Entonces ahí poco a poco pues tuve la oportunidad de entender y comprender. 

[Carlos]: Fue una manera de seguir al lado de Eldin, o más bien de acercarse aún más, aunque ya no estuviera. 

[Henry]:  He logrado aceptar a mi hermano como era o como fue, porque yo no podía ni rechazarlo ni discriminarlo. 

[Carlos]:  Hoy, todos los miembros de la familia Choc saben que Eldin era gay. Para algunos fue fácil aceptarlo; para otros, todavía es un proceso.

[Mercedes]: A veces hay familias que cuesta aceptarlo siempre a veces se dejan llevar por el qué dirán las personas. ¡Qué feo que la reputación de la familia! Pero la verdad, la reputación no es solo en eso, sino la reputación también está en uno.

[Carlos]: En cómo tratamos a los demás. Hoy, eso Henry lo entiende. 

[Henry]:  Yo pienso que cada persona es libre, cada persona tiene el derecho de vivir su vida como lo decida. Pues tenemos la libertad de vivir como queremos.

Hay muchísimas cosas que Henry no puede controlar de lo que pasó con Eldin. No puede controlar ni los tribunales ni las sentencias. Pero sí puede decidir sobre otra cosa, una que no es menos importante: la forma en que mira el mundo y a los demás. Eldin, después de su muerte, le enseñó a  hacerlo sin miedo y sin prejuicios. Dice Henry que así, con esa lección, se parece más al hermano que Eldin merecía. Y es una forma en que Henry se reconcilia con el hermano que fue… y con el que no alcanzó a ser.

[Daniel]: Hasta ahora, de las nueve personas señaladas por el asesinato de Eldin y Milton, solo el bombero que confesó encubrir a los policías ha sido sentenciado. Se espera que el otro acepte su culpa en marzo de 2026.

El juicio contra los siete agentes está programado para mediados de 2026. Por su parte, el jefe de la subestación, Edy Vásquez Rabanales, fue condenado en agosto de 2025 en un caso penal distinto por abuso de autoridad en San Andrés Itzapa.

En los últimos cinco años, Guatemala contabilizó 27 casos de ejecuciones extrajudiciales.  Por otro lado, organizaciones especializadas en diversidad sexual y de género señalan que, en ese período, hubo 166 homicidios contra la comunidad LGTBQ+. 

Carlos Kestler es periodista guatemalteco y trabaja para Plaza Pública, donde hizo otro reportaje sobre la brutalidad policial en San Andrés Itzapa. Te recomendamos leerlo, se llama «El último crimen de la subestación 73-15».

Agradecemos a los periodistas Laura García, Lucía Reinoso y Josué Sac por su ayuda para grabar las entrevistas. También al Laboratorio Tecnológico de la Comunicación de la Universidad Rafael Landívar, en Guatemala, por prestarnos su cabina de audio.

Esta historia fue editada por Camila Segura y Luis Fernando Vargas. Bruno Scelza hizo la verificación de datos. El diseño de sonido es de Andrés Azpiri con música de Ana Tuirán, Rémy Lozano y Andrés. 

El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Paola Alean, Adriana Bernal, Aneris Casassus, Diego Corzo, Emilia Erbetta, Camilo Jiménez Santofimio, Germán Montoya, Samantha Proaño, Natalia Ramírez, Lina Rincón, Sara Selva Ortiz, David Trujillo, Elsa Liliana Ulloa y Mariana Zúñiga. 

Carolina Guerrero es la CEO. 

Radio Ambulante es un podcast de Radio Ambulante Estudios, se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO.

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Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

Créditos

PRODUCCIÓN
Carlos Kestler


EDICIÓN
Camila Segura y Luis Fernando Vargas


DISEÑO DE SONIDO
Andrés Azpiri


MÚSICA
Andrés Azpiri, Rémy Lozano y Ana Tuirán


VERIFICACIÓN DE DATOS
Bruno Scelza


ILUSTRACIÓN
Carolina Fung


PAÍS
Guatemala


TEMPORADA 15
Episodio 18


PUBLICADO EL
02/03/2026

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