El contagio | Transcripción
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[Daniel Alarcón]: Hola, ambulante.
Antes de comenzar quiero hablarte de algo. En Radio Ambulante Studios decidimos apostar contra la inmediatez que domina al internet actualmente. Hacemos historias de largo aliento, con profundidad. Es periodismo de gente real haciendo reportería real, sobre vidas reales. Cada episodio son meses de trabajo duro que condensamos en menos de una hora.
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Aquí el episodio.
[Daniel Alarcón]: Esto es Radio Ambulante, soy Daniel Alarcón.
Tania Guerrero tenía 26 años cuando decidió quedar embarazada de su segundo hijo. Para ese momento, noviembre de 2021, ella y su esposo, Brian, vivían en Durango, un estado al noroeste de México, y se sentían con suficiente estabilidad económica como para expandir su familia. Suficiente, también, para poder pagar un parto en un hospital privado con una atención más especializada. Querían evitar la experiencia en el hospital público que tuvieron en la primera ocasión. Para ambos ese punto era clave.
[Tania Guerrero]: Fue como de: “Nos vamos a embarazar”, Ya tenemos las posibilidades, quizás… a nadie le sobra el dinero. Pero hay que hacer el esfuerzo para que esta vez sea diferente.
[Daniel A.]: Porque si bien el primer embarazo de Tania transcurrió con normalidad y no hubo complicaciones, la experiencia en el hospital donde dio a luz no fue la mejor. Era el Materno Infantil de Durango, uno de los hospitales públicos más grandes de ese estado.
No fue una sola cosa la que ocurrió, sino la suma de muchas pequeñas molestias e incomodidades que hicieron que no fuera una buena experiencia: la mayor parte del tiempo sentía que el trato no era amable, sino frío… También recuerda que le pincharon mal una vena que le lastimó una mano. Tuvo dolor durante días. Después del parto tuvo que quedarse en una camilla en urgencias porque no había una cama disponible para su recuperación. Dice que ni siquiera le dieron cobijas para taparse del frío. Además, por políticas del hospital, su esposo no pudo acompañarla en ningún momento, sino que le tocó quedarse afuera, esperando.
[Tania G.]: Entonces como que fue una experiencia que ya no queríamos volver a repetir y pues yo quería que él estuviera conmigo, ¿verdad?
[Daniel A.]: Así que, seis años después, con este segundo embarazo, Tania y su esposo comenzaron a explorar clínicas privadas que ofrecían paquetes relativamente accesibles para el día del parto. Estos suelen incluir chequeos médicos, la renta de quirófanos y la atención médica de ese día.
La mejor amiga de Tania le recomendó un hospital donde había dado a luz hacía apenas unos meses. Se llamaba Hospital del Parque y quedaba en una zona residencial de clase media de la ciudad, no muy lejos de donde ella vivía. Era una construcción de una planta, con paredes blancas y azules.
[Tania G.]: Y desde que entrabas a recepción las personas eran muy amables. Estaba muy bonita la fachada, o sea los muebles, las salas muy bonitas, estaba limpio, este se veía bien, se veía caro.
[Daniel A.]: Y lo más importante era que a su amiga le había ido muy bien ahí. Le dijo a Tania que no tenía quejas, que se había sentido segura y acompañada en todo momento. El hospital les ofrecía un paquete de 13,500 pesos, es decir, unos 680 dólares de la época. Les pareció bien y pagaron. Cada mes, Tania, muy juiciosa, iba a consulta ginecológica. La pesaban, le hacían un ultrasonido, le recetaban vitaminas… Y a Tania le gustaba mucho la atención. Sentía que estaba en buenas manos.
[Tania G.]: Me gustaba mucho toda la explicación que me daba el doctor. O sea, yo le podía preguntar y me explicaba así con peras y manzanas.
[Daniel A.]: Tania estaba en casa la noche del 18 de agosto de 2022, cuando, con 9 meses de embarazo, finalmente rompió fuente. Inmediatamente se fue al hospital y apenas llegó le hicieron un ultrasonido que confirmó que estaba perdiendo líquido amniótico. Era importante inducir el parto. Le pusieron un medicamento para provocar las contracciones, pero a pesar de los dolores intensos y el paso de las horas, nada que dilataba. Entonces el médico le planteó la opción de una cesárea.
[Tania G.]: Yo dije: “No, no, yo cesárea no” dije va a ser muy…. Tengo un niño. O sea, no puedo como tirarme a la recuperación completa, lo que indicaría una cesárea. Yo sabía el tiempo de recuperación, que eso me iba a llevar.
[Daniel A.]: Dejaron pasar un par de horas más, con la expectativa de que por fin lograra dilatar. Pero tampoco nada. El dolor era contínuo. Fue entonces que el doctor le dijo que podían probar otra cosa: le podían poner anestesia en la columna, para bloquear el dolor y ver si, al relajarse un poco su cuerpo, la dilatación avanzaba lo suficiente para tener un parto vaginal.
[Tania G.]: Ya primera vez que me lo dijo le dije: ¡no! Le dije no quiero, pero ya llegó un punto en cuando empiezo a vomitar y que el dolor es, es horrible, que le digo: ¿Sabe qué? Sí, la anestesia.
[Daniel A.]: Con ayuda de su esposo, Tania se encorvó para que el médico le aplicara la anestesia. Estaba tan adolorida que casi no sintió ni pensó en la aguja que el médico le estaba insertando en la columna.
En segundos empezó a sentir el efecto. Su cuerpo se relajó y dejó de sentir dolor. La llevaron de prisa al quirófano y, en menos de cinco minutos, Tania escuchó a su hija llorar.
[Tania G.]: Ya la escucho llorar y ya la veo y uf! O sea, ya se te te quita todo automáticamente se te quita todo y pues fisiológicamente pues el malestar ya no está, ¿sabes? O sea, ya es mínimo.
[Daniel A.]: Nació de forma natural gracias a la relajación de la anestesia. Se veía sana. Todo estaba bien. Al día siguiente las dieron de alta.
La felicidad de tener su segunda hija en casa hizo que Tania durara varios días en aceptar que se sentía mal.
[Tania G.]: Pues yo tenía constantes dolores de cabeza. Me sentía muy fatigada, pero pues yo lo asociaba a que no dormía, ¿verdad? Para mí eran pues no estoy durmiendo bien, obviamente me voy a sentir mal. Luego pues los mareos, yo decía ay, pues a lo mejor no sé, algo cambió en mí que ya no tengo como la misma tolerancia. O sea, yo decía a lo mejor es por la edad.
[Daniel A.]: Pero no. No eran las pocas horas de sueño. Ni la edad. Y no era la única. En ese mismo momento decenas de mujeres alrededor de la ciudad estaban sintiéndose igual que Tania. La situación era más grave de lo que nadie imaginaba.
La periodista mexicana Selene Mazón nos cuenta.
[Selene Mazón]: Tania siguió sintiéndose mal por meses, siempre pensando que ese malestar era algo normal después de haber dado a luz. Fue hasta el 6 de noviembre de 2022, que sospechó que podía ser más que eso. Ese día, casualmente, vio una publicación en Facebook.
[Tania]: Veo una nota de un noticiero de aquí, que pues varias mujeres este que se habían aliviado en hospitales privados con cesárea estaban internadas por meningitis.
[Selene Mazón]: Tania había escuchado de la enfermedad antes, pero no sabía mucho, y nunca había conocido a nadie que la tuviera. La publicación también enumeraba algunos síntomas…
[Tania G.]: Dolor de cabeza, dolor de cuello, cansancio, náuseas, vómitos, mareos y dolor insoportable. Punzadas de cabeza. Zumbido de oídos también.
[Selene M.]: Todo lo que ella sentía. Se fue directo a ver los comentarios. Había decenas de ellos, pero uno puntualmente la alarmó.
[Tania G.]: Me acuerdo mucho de ese que decía: “Mi hermana se alivió el 19 de agosto y está internada y pues dije: “achis, es el mismo día que yo me alivié, o sea…”.
[Selene M.]: La publicación decía que las mujeres que habían dado a luz en hospitales privados entre mayo y noviembre del 2022 y que presentaran síntomas, acudieran a dos centros de salud públicos para realizarse una prueba y verificar si estaban contagiadas. No decía mucho más.
Tania se preocupó y, aunque trató de seguir el día con normalidad, cuidando a sus hijos, diciéndose a sí misma que los malestares que sentía no eran nada, la idea de tener meningitis no la dejaba en paz. En ese momento la hermana menor de Tania estaba con ella en la casa, así que le pidió que la acompañara…
[Tania G.]: Le dije: ¿Sabes qué? Es que no estoy a gusto. Le dije: “Quiero ir a hacerme la prueba”.
[Selene M.]: En el hospital, apenas las enfermeras escucharon sus síntomas y antecedentes, le dijeron que necesitaba quedarse internada para hacerle las pruebas.
[Tania G.]: Para mí fue un balde de agua fría, porque yo decía ¿cómo que esto no es rápido, nada más con una prueba de sangre? Entonces, a ciencia cierta, cuando yo entro ni siquiera sabía qué me iban a hacer.
[Selene M.]: Asustada, Tania se internó. Primero le hicieron pruebas de sangre, después una tomografía de la cabeza y por último, le pidieron que se quitara la ropa, se pusiera una bata y se acostara en posición fetal. Le iban a hacer una punción lumbar, un procedimiento que utiliza una aguja fina para extraer una muestra de líquido cefalorraquídeo, un fluido transparente que rodea y protege la médula espinal y el cerebro.
[Tania G.]: Para mí fue horrible, fue como justo no quería esto porque era lo que traté de evitar todo este tiempo y pues tengo que hacerlo, ¿no?
[Selene M.]: Quería evitar incomodidad, dolor… Por eso había ido a un hospital privado. Y ahora estaba en una situación en la que nunca se imaginó. Con la amenaza de una enfermedad de la que no sabía mucho. Se sentía vulnerable, sobrepasada por la situación.
Salió de la punción repitiéndose que todo estaba bien y que regresaría a casa pronto. La trasladaron a la sección de urgencias y, unas horas después, a la zona de hospitalización, mientras que su esposo y su hermana esperaban noticias afuera. Brian, el esposo de Tania, no quiso ser entrevistado para esta historia, pero Reyna, la hermana, me dijo que todos los miembros de la familia estaban muy asustados por todo lo que estaba pasando.
A Tania la llevaron a una habitación de paredes blancas con tres camas individuales separadas por cortinas verdes. Junto a cada una había una silla para visitas y un pequeño buró. Su papá fue a acompañarla un rato y ahí fue que apareció una doctora.
[Tania G.]: Y le comenta a mi papá y a mí también que pues básicamente no saben qué tenemos. Probablemente es una meningitis, no saben qué nos pueden dar sin saber qué lo causa. Porque hay varios tipos de meningitis, hay bacteriana, hay diferentes tipos. Y obviamente, conforme sea el tipo de meningitis es el tratamiento. Entonces no sabemos que darles. Lo más probable es que mueran.
[Selene M.]: Lo más probable es que muera. Así se lo dijo.
[Tania G.]: Para mi escucharlo fue demasiado difícil. Porque fue como… O sea, yo vine para descartarlo y ahorita ni 12 horas ¿y me estás diciendo que me voy a morir?
[Selene M.]: La doctora siguió hablando, recitando los pasos que vendrían…
[Tania G.]: Nos dice que pues nos van a seguir haciendo estudios que por lo pronto nos van a dar medicamentos, que porque lo que sí indica es anomalía en el líquido encefalorraquídeo es que hay una inflamación en las meninges, lo cual es demasiado peligroso.
[Selene M.]: Pero a ver: ¿qué es meningitis? Empecemos por entender que el cerebro está cubierto por tres membranas llamadas meninges. Entre ellas circula el líquido cefalorraquídeo, un fluido transparente que protege y nutre al sistema nervioso. Cuando esas membranas se inflaman, ese sistema deja de funcionar correctamente. A esa inflamación de las meninges se llama meningitis.
La inflamación hace que el tejido dentro del cráneo se hinche y aumente la presión en el cerebro. Eso puede provocar convulsiones, daño cerebral… También puede dejar secuelas permanentes, como ceguera, sordera, parálisis o debilidad en las extremidades.
Ahora, la meningitis puede tener varias causas: bacterias, virus, parásitos u hongos. Es una enfermedad seria que puede volverse muy peligrosa. Y, en algunos casos, hasta mortal. Por ejemplo, una de cada seis personas que tiene meningitis bacteriana muere. Y de las que sobreviven una de cada cinco quedan con secuelas graves.
Tania no podía procesar bien todo lo que estaba escuchando. Pensaba solamente en sus hijos.
[Tania G.]: Pues ya estuve yo ahí, pues puedo estar llorando básicamente todo el tiempo porque pues yo estaba preocupada porque decía la niña a lo mejor no está comiendo, ¿qué le van a decir a mi hijo? O sea, él ya va a notar mi ausencia. Como que se me venía todo eso a la mente.
[Selene M.]: La doctora continuó…
[Tania G.]: Las indicaciones hasta ese momento es que no nos movamos, que no hagamos esfuerzo, que no haya movimiento en lo absoluto pero que pues eso tampoco no aseguraba que no nos fuera a pasar nada porque la mayoría estaba muriendo dormidas.
[Selene M.]: Tania estaba acostada en la cama junto a la ventana. En la más cercana a la puerta había otra mujer. Tenían una cama vacía entre ambas. Ella también era madre reciente y estaba internada por sospecha de meningitis. Esa tarde, a pesar de las cortinas que les daban un poco de privacidad, Tania escuchó algo que la aterrorizó:
[Tania G.]: Yo escuchaba que ella le decía a su mamá: “Es que ya no siento las piernas, es que ya no puedo mover los brazos”…
[Selene M.]: Fue inevitable no pensar que esa sería ella en unas horas. Durante la noche, la mujer empeoró. A Tania la despertaron ruidos y movimientos dentro de la habitación.
[Tania G.]: Ya en la madrugada, cuando entran los doctores que le preguntan que cómo se siente y que le hacen los estudios, ya no coordinaba. O sea, decía la oración todas las palabras entrelazadas Era raro. Yo pues, ¿era de eso me va a pasar a mí? Entonces se la llevan a terapia intensiva y pues quedo yo sola en el cuarto.
[Selene M.]: En silencio. Con miedo y ansiedad. Las horas pasaron. La mujer no volvió. Y al día siguiente entró otra paciente.
Para ese momento, la Secretaría de Salud confirmó que unas 11 mujeres estaban contagiadas y que todas habían tenido una cirugía obstétrica en hospitales privados de Durango. Dos habían muerto: Armida Monárrez, de 31 años, y Adriana Quiñones, de 34. Dejaron huérfanos a cuatro y a tres hijos, respectivamente. Como Tania, las dos habían dado a luz en el Hospital del Parque.
Durante su segundo día de hospitalización, hubo un pronunciamiento público. La secretaria de Salud de Durango, Irasema Kondo, sacó un comunicado en video que se replicó en redes sociales, así como en canales de televisión…
[Irasema Kondo]: Muy buen día. Este es un mensaje dirigido a todo el pueblo duranguense para informar de manera puntual la situación de salud por la que atraviesan algunos pacientes de meningitis aséptica en el Estado con el antecedente en común de haberse realizado una cirugía ginecoestétrica en el medio privado y que hoy, lunes 7 de noviembre, registramos ya 26 casos confirmados.
[Selene M.]: La meningitis aséptica es un tipo de meningitis donde no hay evidencia de una infección bacteriana; puede ser causada por virus, hongos u otras cosas. Las pacientes contagiadas que se habían identificado, hasta el momento todas mujeres, tenían en común haber pagado un servicio de parto privado y haberse sometido a alguna cirugía gineco-obstétrica entre mayo y noviembre de 2022.
[Selene M.]: Durante el anuncio, Kondo explicó que, después de detectar los primeros casos de mujeres con síntomas de meningitis provenientes de hospitales privados, el gobierno había establecido un comité de especialistas dedicado exclusivamente a investigar el origen de estos casos.
[Irasema Kondo]: Se tomaron muestras para confirmar o descartar presencia de microorganismos y nos dimos cuenta que el factor común en todos los casos puede ser el medicamento utilizado como anestesia por bloqueo regional.
[Selene M.]: O sea, al parecer, la fuente de la infección era la anestesia que se aplica para algunos procedimientos quirúrgicos como cesáreas, cirugías de hernias, de rodillas… Por esa razón, el comité de especialistas pidió que, en lo posible, no se usara este tipo de anestesia mientras se investigaba qué estaba pasando…
Aunque no mencionó los nombres de los hospitales, sí dijo que los casos se concentraban en cuatro clínicas privadas y que ya se habían tomado medidas: dos de estas ya se habían clausurado. Al mismo tiempo, dejó claro que la meningitis no era contagiosa y aseguró que las autoridades estaban monitoreando la situación.
Desde su cama de hospital, Tania seguía de cerca las noticias del caso. Permanecía acostada, casi sin moverse, con la sombra de una posible muerte rondándole la cabeza. No podía dejar de ver las redes sociales.
[Tania G.]: Era muy, muy imposible no estar viendo noticias. Y en ese momento, en ese momento era, o sea, noticias diarias de eso.
[Selene M.]: Mientras los médicos seguían con los estudios para identificar de dónde provenía la meningitis y así empezar el tratamiento, a Tania y a su compañera de habitación les comenzaron a dar antibióticos… Por las dudas. Por si al final se encontraba que en realidad sí era una meningitis bacteriana. También les dieron esteroides para tratar la inflamación del cerebro.
Ella y su nueva compañera de cuarto estaban hospitalizadas por lo mismo, ambas habían dado a luz en el Hospital del Parque. Pero a pesar de los puntos en común, hablaban poco, cada una sumida en sus propios pensamientos. Aun así, Tania sentía cierta compañía. No era la única viviendo aquello.
Como una forma de tratar de entender lo que estaba pasando, cuando tenía oportunidad, Tania les preguntaba de todo a las enfermeras:
[Tania G.]: Yo siempre ¿qué me vas a poner? ¿Y para qué sirve? ¿Y para qué es esto? Y ahora porque este suero. ¿Y por qué este suero dice diferente? O sea, yo siempre yo fui muy así, porque como mi mamá falleció en el IMSS, pues a mí me daba miedo,
[Selene M.]: El IMSS, el Instituto Mexicano de Seguridad Social. La institución de salud pública en México.
[Tania G.]: Cuando mi mamá falleció, yo decía yo no, a mí no me va a pasar lo mismo. Entonces ese fue mi miedo como de que ¿es que me van a internar aquí y qué tal si me pasa lo mismo?
[Selene M.]: Preguntar todo le daba una sensación de control. Necesitaba aferrarse a algo en medio de tanta incertidumbre.
Hasta que, el 10 de noviembre del 2022, después de cuatro días internada, por fin hubo noticias esperanzadoras…
[Azucena]: Las autoridades de Salud de Durango informaron que un hongo es la causa de la meningitis aséptica que ha provocado la muerte de 3 mujeres y que 41 personas estén sedadas y en tratamiento…
[Tania G.]: Yo me acuerdo que leí eso y para mí fue una luz como de bueno ya vamos a la mitad del camino.
[Selene M.]: La Secretaría de Salud Estatal confirmó la presencia del hongo Fusarium Solani en las muestras de líquido cefalorraquídeo de las pacientes. Este hongo es un microorganismo que se encuentra de forma natural en el ambiente, principalmente en el suelo, el agua y las plantas.
Ahora, ¿cómo había llegado a la anestesia de cuatro hospitales privados? Esa era una pregunta sin respuesta. No estaba claro si la contaminación había sucedido durante la fabricación, el almacenamiento o la distribución; eso seguía bajo investigación.
PISA, la farmacéutica que hizo los lotes de anestesia investigados, publicó un comunicado diciendo que sus productos cumplían con todos los estándares de calidad. Pero que ante las dudas de dónde surgió la contaminación, pidió retirar todos los lotes sospechosos. Las autoridades tomaron esos medicamentos para analizarlos.
La situación era terrible, trágica, indignante, pero al menos ya se sabía qué tipo de meningitis era y ya habían retirado los posibles causantes de circulación. Se estaban tomando acciones y con una causa identificada también se podía iniciar el tratamiento.
Durante la tarde de ese día, el neurólogo de turno del hospital público donde estaba Tania y otras de las mujeres diagnosticadas con meningitis pasó cama por cama para darles más información.
[Tania G.]: Y él fue el que le tocó decirnos ¿saben qué? Ya sabemos qué es causado por un hongo. Les vamos a poner un medicamento. Nunca nos había tocado ver este tipo de hongo en en la en las meninges. Pero pues vamos a empezar a administrarles y pues ya es una una una lucecita en el camino de que ya sepamos qué es, ya podemos darnos un norte más o menos de qué es lo que va a suceder.
[Selene M.]: El tratamiento era anfotericina y voriconazol, dos fármacos muy fuertes que se administran vía intravenosa para tratar infecciones por hongos. Las pacientes tuvieron que firmar una carta de consentimiento.
[Tania G.]: Porque, pues son medicamentos algo tóxicos. O sea, si bien no son mortales y por algo existen, pero si eran algo tóxicos, o sea, nos iban a presentar ciertas secuelas…
[Selene M.]: Efectos secundarios como alucinaciones, problemas de visión, sudoración excesiva, náuseas y vómito. Tania firmó sin pensarlo mucho, tampoco es como si tuviera otra alternativa.
[Tania G.]: Entonces, pues obviamente tú lo firmas y dices que sea lo que tenga que ser…
[Daniel A.]: Una pausa y volvemos.
[Daniel Alarcón]: Hola, ambulantes.
Quiero pedirles que nos ayuden con algo que sé que les va a gustar. Es para un episodio especial. Sabemos que hay muchos oyentes que tienen curiosidad sobre el proceso editorial de Radio Ambulante o la historia de la organización… Incluso sobre las historias que ya hemos hecho. Son preguntas que nos llegan a los medios de contacto que tenemos o que nos hacen cuando asistimos a alguna conferencia o evento.
Entonces, se nos ocurrió hacer un Ask Me Anything, pregúntame lo que quieras. Un episodio donde respondemos cualquier duda o curiosidad que tengan sobre Radio Ambulante. Para eso, queremos pedirles que si tienen alguna pregunta que siempre nos han querido hacer nos la manden en forma de nota de voz a un Whatsapp que hemos abierto.
El número es +1 555 917 9841. Repito: +1 555 917 9841. También pueden encontrar el link y el número en las notas del episodio.
Por favor solo envíen notas de audio, ojalá tampoco muy extensas. Y digan su nombre y desde dónde nos escuchan antes de la pregunta.
Muchas gracias, ya queremos oírlos.
[Daniel A.]: Estamos de vuelta. Selene nos sigue contando.
[Selene M.]: Cuando se identificó la causa de la meningitis y se inició el tratamiento, todos los días, muy temprano, las enfermeras le tomaban muestras de sangre a Tania. Necesitaban monitorear sus niveles de glóbulos blancos asociados a la inflamación y comprobar que el tratamiento estuviera funcionando. Después les daban los medicamentos por vía intravenosa.
El tratamiento era tan agresivo que, con el paso de los días, las venas de Tania comenzaron a colapsar. Para cada administración de medicamento, las enfermeras tenían que buscar otra vena.
[Tania G.]: Estábamos todas picoteadas. Yo todavía tengo mis cicatrices en mis manos de que tengo todo, o sea, me canalizaron en todos los lados habidos y por haber.
[Selene M.]: Mientras tanto, afuera, los diagnósticos de meningitis seguían multiplicándose. El centro médico con más casos era el Hospital del Parque, el de Tania. Se habían confirmado 61 personas infectadas. Todos los días, los hospitales públicos recibían decenas de mujeres que sospechaban estar enfermas. Pero no eran solo mujeres. También aparecieron algunos hombres que habían recibido anestesia regional en otro tipo de cirugías, como operaciones de rodilla. Aunque estos eran mucho menos.
[Medio 1]: Tres hospitales privados más en Durango fueron clausurados por la Fiscalía del estado por casos de meningitis aséptica, reportados en las últimas semanas. Hasta ahora son 4 clínicas las que han estado relacionadas con estos casos.
[Selene M.]: Y también fue para ese momento que empezaron a surgir los cuestionamientos de la prensa.
[Saúl Maldonado]: En ese momento las dudas eran si los primeros casos habían sido o por descuido de los médicos o si había sido porque los hospitales traían una mala infraestructura o si eran los medicamentos.
[Selene M.]: Él es Saúl Maldonado, reportero local de salud que cubrió el tema desde los primeros días. Todos buscaban al responsable. Ya que había contagios en varios hospitales, lo más lógico era que la contaminación viniera del mismo medicamento, no de su manipulación. Así empezaron las especulaciones.
[Tania G.]: Inclusive empezaron a decir: «Este medicamento lo trajeron de Guadalajara, se compró en el mercado negro.» O sea, y empezaron a salir muchas versiones en ese sentido. La autoridad solamente decía, lo estamos investigando.
[Selene M.]: Y es que México es el sexto país en el mundo con el mayor mercado de fármacos clandestinos en buena medida por los caros que son legales o el desabasto de medicamentos en instituciones públicas. La sospecha de que hubiesen llegado a hospitales privados era algo grave.
Pero bueno, eran especulaciones y rumores. El gobierno se limitaba a difundir información centrada en cifras, pero no en causas ni responsables. Ese silencio provocó, también, que las redes sociales se llenaran de contenido al respecto. Una de las teorías sostenía que el medicamento podría haber salido de hospitales públicos para revenderse en clínicas privadas, sin controles ni estándares de calidad. También comenzaron a circular nombres de médicos y funcionarios señalados como responsables. Pero no había pruebas de nada.
[Saul M.]: En redes se manejaron muchas cosas, se dieron a conocer muchos nombres, pero la gran mayoría de las cosas que se manejaron en redes eran falsas.
[Selene M.]: Las cosas se empezaron a salir de control. Pero para él y otros reporteros, también existía la duda de si habían habido casos en hospitales públicos y la secretaría de salud no estaba siendo transparente.
Mientras tanto, el gobierno estatal ofreció algunos apoyos a las familias: leche, pañales y ayuda para los traslados desde sus casas hasta los hospitales públicos donde estaban siendo tratadas las mujeres, especialmente para aquellas que vivían en zonas rurales. Pero para muchas personas eso se sentía como una pequeña curita sobre una herida enorme.
Para Tania cada día era una lucha. Seguía internada y sus síntomas empeoraban.
[Tania G.]: Yo me acuerdo mucho que cuando me iban a ver gente que no era mi familia, por ejemplo, amigos, les costaba mucho verme a los ojos o verme porque el medicamento nos deformó la cara. Nosotros teníamos una cara impresionante. O sea, estábamos inflamadísimas por los esteroides.
[Selene M.]: Se sentía casi desfigurada… Y aun así, eso era lo de menos. También estaba la angustia de estar lejos de sus hijos, sobre todo de su bebé, a quien había dejado con apenas tres meses y aunque estaba sana, a Tania le dolía sentir que le estaba fallando, no estar ahí para alimentarla, para cargarla, para quererla.
Por indicaciones del hospital, los niños no tenían permitida la entrada durante las horas de visitas. En ese momento, el único contacto que tenía con ellos era a través de videollamadas.
[Tania G.]: La veía como que escuchaba mi voz y se emocionaba. Y mi hijo, el más grande, me veía y me decía: “¿Cuándo vas a venir?” Yo no sabía qué decirle porque yo no sabía cuándo iba a ir y si iba a ir, si iba a volver a ir o iba a llegar o me iba a volver a ver. Yo le decía ya pronto hijo, ya pronto. Y le sacaba plática de la escuela o así, pero yo lo veía muy triste.
[Selene M.]: Cuando llevaba alrededor de tres semanas internada, un médico les recomendó escribir cartas de despedida para sus hijos. Una medida catártica, pero también realista, de precaución.
[Tania G.]: Que pues no era probable que sobreviviéramos. Entonces pues fue como me tengo que despedir y si no los puedo ver pues lo único que voy a hacer en su momento es dejarles una carta y decirles lo que ya no les voy a poder decir después y más a la chiquita, que ni siquiera se va a acordar de mí.
[Selene M.]: Cada vez que sentía que iba progresando, su cuerpo reaccionaba de forma inesperada. Una noche, a finales de noviembre, un mes después de ser hospitalizada y luego de un estudio de resonancia magnética, Tania comenzó a temblar y la nariz le empezó a sangrar. Tenía fiebre alta.
[Tania G.]: Y le marcan a mi esposo porque pues no podían controlarme el temblor y yo dije me van a mandar a terapia intensiva, pero ya cuando entra mi esposo de que ya hablaron con él y todo me dicen oye es que como que no hallaba cómo decírmelo, es que te van a te van a mandar a Torreón.
[Selene M.]: Torreón, Coahuila, una ciudad a tres horas de distancia de Durango. Le dijeron que probablemente tenía neumonía y tenían que enviarla a un hospital que tuviera los suficientes insumos para atenderla. Pero a Tania esta explicación nunca la convenció y todavía no entiende muy bien por qué decidieron moverla en un estado delicado. Por más de que se quejara, no había forma de negociar. Los doctores ya habían decidido por ella y la ambulancia los esperaba afuera.
[Tania G.]: Yo no quería irme, obviamente, me marca mi papá para decirme que no me oponga, que me vaya para que pueda estar bien. Y yo me acuerdo que lo único que le dije fue: es que si yo me muero allá, menos voy a ver a mis hijos. Y yo sentía que el hecho de que me estuvieran mandando allá era que aquí ya no sabían que iban a hacer conmigo. Y si aquí no había tenido oportunidad de verlos, allá menos.
[Selene M.]: Tania llegó a Torreón en la madrugada. De inmediato, los doctores la llevaron a terapia intensiva, donde pasó una semana conectada a monitores y con cables por todos lados. En esos días le hicieron todo tipo de estudios: pruebas cardíacas, tomografías, resonancias, angiogramas… Pero no le encontraban nada.
Su esposo rentó un pequeño cuarto en la ciudad para poder estar cerca de ella. La hermana de Tania, su cuñada y su suegra se quedaron en Durango cuidando a sus hijos.
Para monitorear su evolución, debían practicarle punciones lumbares, la misma prueba incómoda que le hicieron al inicio. Con esas pruebas medían el estado de su líquido cefalorraquídeo: necesitaban que los resultados mostraran que la infección había desaparecido. Ese momento traumático se volvió rutina.
Había pasado más de un mes desde su primera hospitalización en Durango.
[Tania G.]: En Torreón yo ya me había dado por vencida. Yo ya no tenía ni fuerzas para comer. Yo ya no estaba comiendo. Ya no tenía ganas de nada. O sea, yo ya le dije a mi esposo. Yo ya estoy muy cansada. Yo ya no puedo. Perdóname, pero ya no puedo seguir. Yo ya me cansé.
[Selene M.]: Se sentía atrapada. En el dolor. En los estudios interminables. En la espera. Comenzó a pensar que no saldría de allí.
[Daniel A.]: Una pausa y volvemos.
[Daniel A.]: Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Selene nos sigue contando.
[Selene M.]: Volvamos a la investigación sobre el brote de meningitis. Un mes después de que se diera a conocer la situación, el 5 de diciembre de 2022, las autoridades ofrecieron un balance de las investigaciones. Para entonces se habían confirmado 71 casos y 22 muertes.
En entrevista con un noticiero, la secretaria de salud, Irasema Kondo, dijo que los resultados de laboratorio mostraron que el hongo que había causado las infecciones no estaban en los lotes de anestesia que se habían retirado del mercado.
[Irasema]: La hipótesis es que pues la contaminación se dio en el mismo hospital una vez que se abrieron estos medicamentos. Esa es la conclusión a la que se llega.
[Selene M.]: Le daba la razón a la farmacéutica. Sus lotes no estaban contaminados. La investigación más bien apuntaba a que el problema había ocurrido durante la manipulación del medicamento, por la falta de higiene en los hospitales privados.
[Irasema]: Hasta ahorita la hipótesis más fuerte es que uno de los medicamentos pudo haber sido el que se contaminó debido a que se mantenía, o se almacenaba en refrigeradores que no cumplían con los requerimientos que no eran de grado médico y el manejo poco adecuado con poca higiene de estos medicamentos que se usaron en la mayoría de las pacientes.
[Selene M.]: Es decir, que el medicamento ya contaminado por el hongo no había sido almacenado adecuadamente y después había sido reutilizado. Pero en aquel momento sonaba improbable que cuatro hospitales privados hubieran tenido problemas de higiene y de mal manejo del medicamento… Esto llevó a otra especulación.
Aquí de nuevo Saúl Maldonado, el periodista que escuchamos hace un momento:
[Saul M.]: El problema radicaba en que si no era el medicamento, entonces era el médico.
[Selene M.]: O sea, que un solo médico y su manipulación de la anestesia había causado la infección de 70 pacientes.
Pero las autoridades no daban ningún nombre. La explicación tenía algunos vacíos y esto solo ayudó a que la especulación siguiera. Busqué hablar con algún representante de la Secretaría de Salud de Durango, pero aunque sí me contestaron al inicio, después no volví a recibir respuesta a mi solicitud.
Volvamos a Tania. Ocurrió una sorpresa para ella y su familia… Después de tres semanas en Torreón finalmente empezó a mejorar. Su cuerpo comenzó a responder al medicamento y poco a poco, los análisis de su líquido cefalorraquídeo empezaron a estabilizarse. La mayor señal de mejoría.
El 21 de diciembre de 2022, casi dos meses después de que se internó en Durango, llegó la buena noticia: volvería a casa. A ver a sus hijos. Continuaría el tratamiento con voriconazol de forma ambulatoria.
Tania no lo podía creer.
[Tania G.]: Ya cuando me dicen: ¿saben qué? Listo, ya te puedes ir. Salgo del elevador. Bajo por la rampa para la puerta principal del seguro del IMSS. Y para mí fue como un momento tan emblemático el ir caminando, aunque como pudiera, agarrada de mi hermana. Pero ahí va la salida. Iba para afuera, Iba, iba a ver la luz del sol, iba a sentir el sol, iba a oler el aire.
[Selene M.]: Iba a volver a su casa, a estar con sus hijos, aquellos a los que, en sus noches más oscuras, pensó que no volvería a abrazar.
[Tania G.]: Mi hijo lo primero que hizo fue verme y se le quebró la voz, se le llenaron los ojos de lágrimas, pero como que no quería llorar. Y yo le dije llora si quieres llorar, llora. Ya estoy aquí. Me abrazó, lo abracé y para mí fue un ¡ay! Rogué por ese momento dos meses. Porque yo lo único que quería era verlos: quería sentirlos, olerlos. Quería saber que estaban ahí. Eran los únicos que me importaban si yo no estaba, lo único que me preocupaba, qué iban a hacer.
[Selene M.]: La primera semana después de salir del hospital se sintió muy débil. No podía caminar ni casi cargar a su bebé.
Con el paso de los días comenzó a recuperar fuerzas poco a poco. Tenía que ir al hospital para revisiones y monitoreo de su líquido cefalorraquídeo. Para eso le programaron mensualmente punciones lumbares. El día de la primera cita en el hospital vio que el daño que le había causado la meningitis era más que físico.
[Tania G.]: Llegué a urgencias y yo no, no quería entrar, no quería entrar porque yo sentía que no iba a salir. Entonces mi esposo me tuvo que meter básicamente a fuerzas para que me pudieran hacer la punción y fue estar llorando toda la estancia.
[Selene M.]: Además, el hospital comenzó a hacerle estudios para monitorear sus riñones y su hígado, ya que el medicamento estaba afectando esos órganos. Los estragos que estaba haciendo en el cuerpo eran evidentes…
[Tania G.]: Se me empezaron a tornar muchas partes de mi cuerpo moradas por el daño del hígado y me quedé sin cabello. Yo me bañaba y me pasaba la mano y me quedaba con puños.
[Selene M.]: Durante esos días en las noticias se hablaba de que muchas mujeres y sus familias habían presentado denuncias ante el Ministerio Público, la institución encargada de integrar las carpetas de investigación y representar a las víctimas. Pero Tania no se sentía lista para hacerlo. Tampoco quería averiguar mucho al respecto. Intentaba mantenerse al margen: todo lo relacionado con el caso le provocaba una gran ansiedad.
[Tania G.]: Me causaba mucho estrés el tener que ir a denunciar porque sabía de qué iba una denuncia y que tenía que platicar todo lo que me había pasado. Y si ahorita lloro, en ese momento para mí era inconcebible poderlo hablar.
[Selene M.]: Por otro lado, las investigaciones de las autoridades seguían y el 7 de febrero del 2023 hubo una actualización:
[Periodista]: A poco más de 3 meses del primer fallecimiento por meningitis micótica, autoridades de Durango ya detuvieron a los primeros 3 implicados por este brote que ha cobrado la vida de 35 personas y causado lesiones en 44 más hasta el momento.
[Periodista]: La Fiscalía de Durango confirmó la detención del médico anestesiólogo a quien se le responsabiliza de haber originado el brote de meningitis en cuatro hospitales privados de la capital.
[Selene M.]: El primer detenido era un anestesiólogo, identificado como Omar N. –por leyes mexicanas no se revela el apellido cuando es sospechoso–. También se detuvo a dos funcionarios de la Secretaría de Salud de Durango.
[Periodista] En cuanto a los funcionarios públicos, se les acusó de descuidar sus funciones como garantes de la salud y no proceder en contra del hospital del parque tras realizar una verificación en la que se detectaron anomalías.
[Selene M.]: Aquí de nuevo Saúl Maldonado:
[Saul M.]: De acuerdo a lo que decían las autoridades, era precisamente que este anestesiólogo es el que estaba usando el frasco contaminado. Él era el que lo contrataban para hacer estas cirugías, para trabajar como anestesiólogo y él era el que estaba, el que llevaba el frasco de un lado a otro. Por eso fueron contra él.
[Selene M.]: Generalmente la anestesia viene en frascos grandes, de 10 o 15 mililitros, pero para una anestesia regional a veces solo se necesitan 3 o 5. Entonces, para aprovechar el fármaco, algunos médicos lo reutilizan. Si no se siguen protocolos estrictos, esta práctica puede abrir la puerta a contaminaciones.
[Saul M.]: Lo guardas, a lo mejor lo guardas correctamente y luego después lo usas para otra cirugía y luego y a lo mejor alguien llegue y te diga, «Oye, préstame porque no hay aquí.» Pues te lo presto para que tú lo utilices porque no hay en el hospital y ya ese hongo pues ya lo transmites al siguiente paciente y así se empezó a transmitir.
[Selene M.]: O sea, no necesariamente tuvo que haber sido el mismo anestesiólogo, sino que la transmisión pudo haber sido por préstamo del mismo frasco.
[Saul M.]: Con una sola vez que haya adquirido el hongo al meterlo al frasco, ya te contaminó el frasco.
[Selene M.]: La falta de medicamentos e insumos en hospitales privados habría provocado que algunos médicos compartieran o reutilizaran el mismo frasco de anestesia. Algo difícil de asimilar si se tiene en cuenta que son servicios por los que pagas.
Además del anestesiólogo, los otros dos detenidos eran funcionarios públicos de la Comisión para la Protección contra Riesgos Sanitarios de Durango, también conocida como COPRISED, la institución encargada de otorgar los permisos y licencias a los establecimientos médicos. Su trabajo es corroborar que los centros de salud cumplan con todos los requerimientos para atender y, al parecer, eso no había pasado.
Y es que en medio de las idas y vueltas de la investigación, un medio reveló que dos de los hospitales involucrados, el de El Parque y Dickava, pertenecían a la misma familia. Ambos operaban con un mismo permiso otorgado por la Coprised, cuando debían tener dos diferentes. Además, se señaló que el exdirector de Coprised no contaba con un diploma de médico, lo que por sí solo constituye un delito. Por eso y más razones, algunos médicos y dueños de hospitales privados señalaron a los funcionarios públicos como los responsables por haber autorizado el funcionamiento de las clínicas. Aquí de nuevo Saúl:
[Saul M.]: “Oye, si yo estoy trabajando es porque tengo tu permiso”. Sí, a ver, tú por qué no me revisaste, a lo mejor el Hospital del Parque, a ver, yo tengo el permiso para trabajar, ahorita me estás diciendo que hay contaminación, pero tengo tu permiso. Sí, entonces necesitaban a fuerza también culpar autoridades.
[Selene M.]: Durante esos días, comenzó a circular un video en redes sociales, que fue replicado en varios noticieros. Era de Omar N., el anestesiólogo. Lo había grabado antes de ser detenido, como una medida de defensa.
[Omar N]: Hago este video por si en algún momento me llega a haber alguna detención arbitraria, algún daño sobre mi persona, sobre mi familia.
[Selene M.]: En él decía que tenía 13 años de carrera y más de 7 mil anestesias aplicadas. Luego, acusaba a las autoridades de montar un complot contra él.
[Omar N]: Nos preocupa que las autoridades quieran actuar arbitrariamente, que nos oculten pruebas e información, que nos quieran ver como delincuentes y como asesinos. Pero… He sentido una especie de persecución por debajo del agua, a oscuras, en rumores, en reuniones donde no se me menciona como culpable, pero sí me lo quieren hacer ver así.
[Selene M.]: Con la salida del video y Omar N. en detención, el Colegio de Médicos de Durango se manifestó en su defensa y pidió evitar, en sus palabras, “un linchamiento mediático”. En esos días los médicos y trabajadores de hospitales realizaron una protesta en su apoyo. También amenazaron con iniciar paros totales si las autoridades no liberaban al anestesiólogo. Saúl cubrió todo.
[Saul M.]: En ese momento se decía es que se quieren lavar las manos echándole la culpa al médico cuando la culpa es del medicamento. O sea, ellos seguían insistiendo a que problema era el medicamento.
[Selene M.]: El 9 de marzo, unas semanas después de los primeros arrestos, se anunció la detención de otras cuatro personas: Erasmo David N, Sandra Danés N, Ilse N y José Miguel N. Todos ellos propietarios o administradores de los hospitales donde se reportaron casos. Para ese momento, ya eran ocho las personas detenidas.
Intenté comunicarme con Omar N., con algún médico del Colegio de Médicos y con Humberto Rosales Ronquillo, quien en ese momento era su presidente, pero no respondieron mis mensajes.
Nadie quiere hablar con la prensa. Mientras tanto, decenas de familias viven con las consecuencias de lo ocurrido. Decenas de niños huérfanos o madres que quedaron gravemente enfermas. Y además de todo, existe el estrés financiero que para muchas personas se siente imposible. Vidas transformadas de un momento a otro.
El 15 de marzo de 2023, cuatro meses después de haberse enfermado, Tania se armó de valor y presentó una denuncia.
Esta decisión llegó cuando empezó un tratamiento psiquiátrico. Y es que después de salir del hospital, comenzó a sufrir episodios intensos de ansiedad y, poco a poco, cayó en una depresión. No mucho después, le diagnosticaron estrés postraumático.
[Tania G.]: Todos mis sueños cuando dormía era estoy adentro del hospital y por una razón u otra yo no puedo salir. O sea, desde sueños tan tontos como hay un apocalipsis zombie afuera y yo no puedo salir del hospital. O sea, todos los sueños iban en ese sentido.
[Selene M.]: Quizá por eso, a pesar de haber presentado la denuncia, Tania dejó de seguir las noticias con tanta atención. Se enteró de la detención del anestesiólogo Omar N. en los medios, pero no lo reconoció.
[Tania G.]: Sí, sí, me enteré, pero pues yo cuando lo vi yo dije él no me anestesió, él no es quien me anestesia. Si bien si anestesió a otras compañeras, él a mí no me anestesió.
[Selene M.]: Tania asistió a algunas audiencias, no a todas. Me contó que en una de ellas se le acercaron supuestos representantes legales del Hospital del Parque para ofrecerle 20 mil pesos –menos de mil dólares– cuando, según ella, le correspondían alrededor de 14 mil. Pero las conversaciones nunca avanzaban: siempre decían que no tenían dinero e insistían que no eran culpables.
[Tania G.]: Ellos dicen que es el medicamento, que es el medicamento que ellos tienen manera de comprobar que fue el medicamento y que este pues no, que ellos no tienen la culpa, y que si estaban ahí era porque pues ellos eran como el chivo expiatorio para no culpar a la farmacéutica, ellos estaban segurísimos y ellos juraban y perjuraban que tenían las pruebas para demostrar que no era culpa de ellos y que iban a salir libres.
[Selene M.]: Después de dos años de proceso judicial, seis de los ocho detenidos fueron liberados. Entre ellos estaban el anestesiólogo y los dueños y administradores de los hospitales Dickava, Santé y San Carlos. A través de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, se supo que ocho familias de personas que murieron por meningitis en Durango fueron indemnizadas por parte de dos hospitales.
Solicité a la Fiscalía, vía transparencia, datos oficiales sobre las liberaciones e indemnizaciones, pero me dijeron que la información es reservada. Y es que después de más de tres años, ninguno de los involucrados detenidos ha dado declaraciones públicas. Saúl Maldonado, el periodista, tiene una teoría sobre lo que pasó:
[Saul M.]: Imagino yo también que el acuerdo con la autoridad fue: “Mira, vamos a llegar a un arreglo. No vas a quedarte en la cárcel. Paga la indemnización y sales. Me imagino que los médicos decían, los dueños decían pues vamos y pagamos la indemnización”. En el caso del del Parque, cuando le dijeron tu indemnización va a ser de tanto porque tienes tantos casos, has dicho oye, y ¿de dónde los consigo? Y por eso él sigue en la cárcel.
[Selene M.]: Porque no ha podido pagarla. Se estima que la indemnización que debe pagar el Hospital del Parque asciende a más de dos millones de dólares. Y es que ahí se concentraron 62 de los 80 casos confirmados de meningitis micótica. 32 de esas personas murieron.
El balance final fue devastador: 80 personas infectadas, la mayoría mujeres que dieron a luz entre mayo y noviembre de 2022, y 41 muertes. 81 niñas y niños quedaron huérfanos.
En 2025 Tania decidió otorgar el perdón y dar por terminado el proceso penal. Ya no quería seguir involucrada. Pensó que seguir insistiendo era perder el tiempo, estaba segura que difícilmente obtendría una compensación económica mayor del Hospital del Parque. Al final aceptó la cantidad que le dieron, unos mil dólares. Ese mismo año, los dueños del hospital Del Parque fueron sentenciados a 24 años de cárcel.
Pero las preguntas siguieron. El brote no se quedó en Durango: llegó a Tamaulipas y cruzó la frontera. En mayo de 2023, la Organización Mundial de la Salud lanzó una alerta por casos de meningitis micótica en Estados Unidos vinculados a cirugías hechas en México. ¿Cómo llegó hasta ahí? No está muy claro y eso despertó más dudas sobre todo el proceso y sobre la información que circulaba. En la carpeta de Tania, el delito fue clasificado como lesiones simples. Pero para ella, esa categoría no se acerca ni remotamente a describir lo que vivió.
[Tania G.]: Yo en lo personal quedé mal con una de una pierna, yo cojeo, tengo una polineuropatía en la pierna…
[Selene M.]: Es decir… un daño simultáneo en múltiples nervios periféricos que causan entumecimiento, hormigueo, debilidad y dolor crónico…
En el caso de Tania, los médicos creen que el dolor se debe a una cicatriz en la columna, causada por las muchas punciones lumbares que le hicieron para medir el líquido cefalorraquídeo.
[Tania G.]: Tantas punciones me generaron una costrita, una cicatriz en en la en la columna y roza con mi tronco nervioso. Entonces, eso genera dolor. Y yo vivo con dolor.
[Selene M.]: Y no es la única. Varias mujeres que sobrevivieron al brote quedaron con secuelas neurológicas similares.
La Tania que entró al Hospital del Parque para dar a luz no fue la misma que salió. Esa mujer ya no existe. Sus planes y sus sueños tuvieron que cambiar por la negligencia de otros. Lo que más le angustia es la idea de una recaída. Y es que a diferencia de las meningitis virales o bacterianas, la de Tania –la micótica– puede recrudecer o reaparecer si el hongo no se elimina del todo. El tratamiento suele ser más prolongado y podría durar toda la vida para aquellas personas con un sistema inmune débil. Por esa razón, Tania debe mantenerse bajo constante observación médica para asegurarse de que la infección no reaparezca.
[Tania G.]: Para mí ya todo es: no puedo dejar nada para mañana. Si quiero estudiar, no me puedo esperar. Si quiero viajar, no me puedo esperar. No, no, no puedo ya darme el lujo de esperarme a hacer algo. Yo tengo que vivir ahorita. Esa es la perspectiva, tengo que vivir ahorita.
[Selene M.]: Por ella, y por su familia.
[Daniel A.]: Hace poco se dio otro caso de insumos médicos contaminados en México. El 7 de abril, la Secretaría de Salud identificó 11 casos sospechosos de contaminación bacteriana asociados a la aplicación de sueros vitaminados, en una clínica de Sonora, al norte del país. Hasta ese día, ocho personas habían fallecido, una estaba hospitalizada y dos más se habían recuperado. El presunto médico responsable está prófugo.
Muchas gracias a Reyna Guerrero, Nallely Urbina, Eduardo García, José Julián Corrales, and Rodolfo Ondarza a quienes también entrevistamos para esta historia. Y a Marisol Ciriano por su ayuda.
Esta historia fue producida por Selene Mazón. Es periodista independiente, y vive en Ciudad de México. Esta historia fue editada por Camila Segura y Luis Fernando Vargas. Bruno Scelza hizo la verificación de datos. El diseño de sonido es de Andrés Azpiri con música de Rémy Lozano, Ana Tuirán y Andrés.
El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Paola Alean, Adriana Bernal, Aneris Casassus, Diego Corzo, Emilia Erbetta, Camilo Jiménez Santofimio, Germán Montoya, Sara Selva Ortiz, Samantha Proaño, Natalia Ramírez, Juan Pablo Santos, David Trujillo, Elsa Liliana Ulloa, Franklin Villavicencio y Mariana Zúñiga.
Carolina Guerrero es la CEO.
Radio Ambulante es un podcast de Radio Ambulante Studios, se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO.
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