Transcripción – Por la feria

Transcripción – Por la feria

 

[Daniel Alarcón, host]: ¿Por qué deberían escuchar Radio Ambulante? Les preguntamos a nuestros oyentes:

[Mujer]: Porque me hace conocer realidades de Latinoamérica, historias a las cuales de otra manera no tendría acceso.

[Mujer]: Porque tiene una propuesta diferente.

[Hombre]: Trabajo periodístico, inteligente y ético.

[Mujer]: Siempre me dejan pensando sobre algo nuevo, sobre algo que puedo hacer.  

[Hombre]: Cariño, realidad, dolor, amor, alegría: es Radio Ambulante.

[Mujer]: No puedo visitar Latinoamérica, pero gracias a Radio Ambulante por un rato me siento allá.

[Daniel]: Si estás de acuerdo, por favor apoyen el valioso trabajo que hacemos. No importa el monto de tu donación: 2 dólares al mes, 5, 10, lo que sea. Cualquier aporte ayuda a pagar por el periodismo que te acerca a América Latina.

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Muchísimas gracias. Y de parte de todo el equipo de Radio Ambulante, les deseamos felices fiestas.

Bienvenidos a Radio Ambulante desde NPR, soy Daniel Alarcón.

[Levi Bridges, productor]: Hacer esa chamba, ocho meses o más en el año, está muy difícil porque no te permiten dormir.

[Daniel]: Él es Levi Bridges, un periodista estadounidense. En el 2014, pasó el verano trabajando en una feria en California. Una de estas típicas ferias que tienen…

[Levi]: Juegos mecánicos, animales, comida como corn dogs, manzanas de caramel.

[Daniel]: O sea comida súper saludable.

[Levi]: Pues… (Risas) La verdad no. La verdad no.

[Daniel]: O sea es como diabetes mezclado (risas) con juegos mecánicos.

[Levi]: Pues más o menos.

[Daniel]: Son ferias temporales, que se montan durante el año en diferentes pueblos o ciudades de Estados Unidos. En inglés se les llama county fairs, o ferias del condado. En cada estado hay por lo menos una.

Levi empezó trabajando en juegos de azar. Estaba a cargo de ese juego donde hay patitos de plástico flotando en una piscina chiquita… y la gente paga unos 5 dólares para tirar anillos grandes tratando de que alguno caiga en un patito. El premio, claro, es un peluche.

Después lo pusieron a operar los juegos mecánicos.

[Levi]: Sit down.

[Niños]: Is this scary?

[Levi]: It’s not scary.

[Niños]: I’ve been on before.

[Levi]: Ok…

[Daniel]: ¿Y tú trabajo en qué consistía?

[Levi]: Tomas los boletos. Recibes la gente que, que van a subir a los juegos.

[Niños]: Will we fall?

[Levi]: You’re not gonna fall. Not if you do what I tell you to do.

[Niños]: Ah, my shoe..

[Levi]: You, sir, right over there feet go all the way on the bottom of that pocket, let me help you.

Aprendes de hacer todo. De cómo desarmar los juegos. De cómo manejar los juegos también.

[Daniel]: En la feria en la que trabajó Levi había empleados mexicanos y estadounidenses. Antes, la mayoría de los trabajadores de estas ferias eran gringos, pero a principios de los 2000, las compañías que manejan los puestos de comida y los juegos empezaron a contratar a muchos mexicanos. Era difícil encontrar a estadounidenses que quisieran viajar de ciudad en ciudad durante meses.

En esta feria donde trabajó Levi…

[Levi]: En un lado vivían personas de México. Y en el otro lado personas de Estados Unidos. No mezclaban mucho, no trabajaron juntos.

[Daniel]: Las comunidades bastante segregadas.

[Trabajadores mexicanos]: Ay dijera mi abuelito, tócame La Cucaracha

[Levi]: Los mexicanos se encargaban de, de los juegos más grandes, los juegos más complicados de desarmar.

[Daniel]: Mientras que…

[Levi]: Personas de Estados Unidos nunca trabajaron en los juegos complicados siempre era los juegos para niños… La mayoría de las personas de Estados Unidos tenían problemas con drogas, siempre emborrachaban…

[Daniel]: No es que los mexicanos nunca se fueran de fiesta, pero según Levi, no tanto. Unas cervezas el fin de semana, y ya. En general, se tomaban el trabajo más en serio, y quizás por eso, se les encargaba los juegas más complejos.

[Levi]: Entonces era como dos culturas distintas en ese, en ese carnaval.

[Daniel]: Pero a Levi le interesaban los mexicanos. Quería saber más de su situación laboral, y de la visa que tenían muchos de ellos… Una visa para trabajadores temporales. Por eso se había metido a trabajar en la feria. Empezó a entrar en confianza y a pasar mucho tiempo en ese lado. Y como hablaba algo de español, los mismos jefes lo mandaron a trabajar con los empleados mexicanos.

Me contó de un día en particular: Levi estaba haciendo de chofer para un grupo de sus compañeros mexicanos. Manejaba una van, una camioneta. Y estaban cansadísimos… Habían trabajado muchísimas horas toda la semana y habían pasado toda la noche desarmando los juegos de la feria. Lo cual no es nada inusual.

[Levi]: Y este trabajo dura hasta 8 en la mañana o tal vez más, hasta 10 o mediodía. Entonces trabajas unas 24 horas o más.

[Daniel]: Ese lunes en la mañana, Levi y sus compañeros estaban en camino al próximo lugar donde se instalaría la feria.

[Levi]: Íbamos de California hasta el estado de Idaho.

[Daniel]: Más de 800 kilómetros por carretera. Y Levi estaba tan cansado que…

[Levi]: Y yo tenía mucho miedo que las iba a matar, que yo iba a matar a las personas en este van. Yo creo que dormí unas dos veces manejando, o sea me dormí y me desperté.

[Daniel]: Con 10 compañeros mexicanos en los asientos de atrás, roncando.

[Levi]: Me recuerdo que manejaba por las montañas de California y estaba pensando de su pueblo en México, de sus familias, porque ya había pasado mucho tiempo en su pueblo.

[Daniel]: Un pueblo en el estado de Veracruz que Levi conocía bien. Tlapacoyan, de donde vienen la mayoría de estos trabajadores. Allá había conocido a muchas de las familias que dependen de este trabajo.

[Daniel]: Parece muy fuerte esa imagen de cruzando las montañas y pensando en si me quedo dormido y chocamos voy a dejar a 15 viudas en este pueblito en México.

[Levi]: Eso es lo que estaba pensando.

[Daniel]: Claro, ¿y cuántos niños huérfanos? Y….

[Levi]: Sí…

[Daniel]: No hay nada más gringo que una feria de condado. Esos county fairs son parte importante, hasta icónica, de la cultura estadounidense. Al mismo tiempo, como Levi pudo confirmar, estas ferias dependen de mano de obra mexicana.

Después de ese verano, durante los siguientes años, Levi volvería a Tlapacoyan varias veces para entender cómo un pueblito mexicano llegó a estar en el mero centro de este evento cultural tan gringo.

Levi estuvo siguiendo esta historia por más de cinco años. Su editora, Silvia Viñas, la va a narrar.

[Silvia Viñas, editora]: Son las dos de la tarde en Tlapacoyan, un pueblo mexicano en el estado de Veracruz, a unos 300 kilómetros en auto al este de la Ciudad de México. En una cancha de fútbol hay hombres con camisetas azules y rojas jugando bajo un sol insoportable.

Es la final, el último partido de un torneo anual. Los equipos: Blue Star y Corazón de América. El que gane el partido se queda con un trofeo dorado, y más importante, la adoración de la gente del pueblo. Corazón de América va arriba en el marcador.

Este no es un torneo cualquiera. Blue Star y Corazón de América también son los nombres de dos compañías que manejan ferias en Estados Unidos. Y los jugadores son sus empleados. Acaban de regresar a Tlapacoyan, después de más de seis meses trabajando en ferias, para pasar la navidad con sus familias.

Omar Encarnación, de  31 años, trabaja con Corazón de América.

[Omar Encarnación]: Quisiera yo agradecerle a mi boss, a mi patrón, Robert Warner, eh… a Miss Yuri pues la verdad cada año nos ayudan para hacer el equipo…

[Silvia]: El partido de esta tarde es parte de un evento que se llama la Fiesta del Migrante. Cae en la misma semana que el Día de la Virgen de Guadalupe, el 12 de diciembre.

En el día las calles se llenan de desfiles y procesiones religiosas. Por la noche lanzan fuegos artificiales… No es solamente una fiesta en honor a la Virgen, sino también a los migrantes que regresaron sanos y salvos a su casa.

Tlapacoyan está ubicado entre la Sierra Madre Oriental y el Golfo de México. Desde los cerros cercanos se puede ver la iglesia. Es un edificio blanco, con una torre que brilla tanto con el sol del mediodía que casi te encandila.

Y más allá del pueblo todo se pone muy verde: hay cerros llenos de naranjos y plátanos, y con café sembrado en las sombras.

La Fiesta del Migrante de ese año, 2016, termina con una comida para los trabajadores. La hacen en un campo, con docenas de mesas debajo de un toldo blanco. Cientos de trabajadores se sientan a comer frente a un escenario donde una banda toca música tradicional de la zona.

Cuando terminan de comer, llega un invitado especial: Jim Judkins, un reclutador laboral.

[Presentador]: Quiero que le demos la bienvenida al señor Jim Judkins. (Aplauso)

[Silvia]: Jim trabaja y vive en Texas. Tiene pelo corto y canoso, y tiene unos 60 años. Y parece sentirse cómodo en el escenario, acaparando la atención de tanta gente. Se acerca al micrófono con confianza, aunque el español no es su lengua materna.

[Jim Judkins]:  Este es mi año número treinta ocho, treinta ocho viajando para visitar mis amigos y mi familia porque ustedes son mi familia aquí en Tlapacoyan. (Aplauso)

[Silvia]: Los trabajadores miran a Jim. Están sentados alrededor de mesas con manteles blancos y botellas de Coca-Cola. Jim habla en español y después traduce al inglés para un par de dueños de ferias de Estados Unidos que también han llegado. Todo el evento es bilingüe.

[Jim]: This is my 38th year of traveling to visit my friends and family and you’re all my family…

[Silvia]: En los años 70, Jim empezó a trabajar en un circo que recorría Estados Unidos. Hizo un poco de todo. Era cocinero y chofer. También era mago… Pero en serio, mago de los que se están imaginando… Soplaba fuego, se acostaba en una cama de clavos. Y allí conoció a un tlapacoyense que se llama Víctor Apolinar. Luego Jim fundó su propio circo y Víctor fue a trabajar con él.

Hoy, en la Fiesta del Migrante, Víctor está al lado de Jim en el escenario… y Jim lo presenta…

[Jim]: Mi gran amigo, la verdad mi hermano: Víctor Juan Apolinar Barrios. (Aplauso)

[Silvia]: Se nota que son muy cercanos. Víctor tiene el pelo negro y es un poco bajito, apenas alcanza los hombros de Jim. Está vestido un poco formal, con camisa blanca.

[Victor Apolinar]: Creanme que para mí es un honor estar dirigiendo estas palabras, porque formo parte de un equipo que se ha hecho a base de varios años que se ha hecho…

[Silvia]: En los 90, Víctor trabajaba en el circo de Jim, quien en esos años empezó a contratar a extranjeros. Los llevaba a Estados Unidos con unas visas temporales.

Son unas visas que se llaman H-2. Hay dos tipos. Una es la visa H-2A, que es para trabajos relacionados con la agricultura. La otra es la H-2B. Esta es para otras industrias —como la jardinería, el procesamiento de mariscos, la carpintería, y, claro, las ferias.

Jim se dio cuenta de que había mucha demanda de trabajadores en las ferias. Así que a principios de los 2000 empezó una compañía, JKJ Workforce Agency, que recluta migrantes para trabajar en circos y ferias en Estados Unidos. Y Víctor regresó a Tlapacoyan y empezó a reclutar gente desde allí.

Hoy en día la compañía recluta trabajadores para más de 100 empresas. La mayoría para ferias. Cada año solicitan visas H-2B para más de 4.000 mexicanos, para que vayan a trabajar a casi todos los estados del país.

[Hombre 1]: I’m working in Kentucky, Alabama…

[Hombre 2]: Tennessee, Ohio…

[Mujer 1]: Texas, Arizona…

[Hombre 3]: West Virginia, Virginia…

[Hombre 4]: Florida, Nueva York, Michigan

[Mujer 2]: Y California.

[Silvia]: Para las ferias reclutan hombres y mujeres, pero sobre todo hombres. Y para muchos en Tlapacoyan sacar esta visa puede significar un cambio de vida enorme. En las ferias ganan más dinero que en el pueblo, donde el trabajo más común es cosechar naranjas y plátanos  —algo que apenas les da suficiente dinero para sobrevivir día a día.

[Jim]: Cada año veo más y más de los niños y de los nietos que ya no tienen que ya trabajar en el campo.

[Silvia]: Es cierto, las ferias ayudan mucho a la gente de Tlapacoyan. Pero eso no significa que sea un trabajo perfecto.

Algunos trabajadores le contaron a Levi que los clientes no siempre los tratan bien. Cuando hay alguna queja respecto a un juego, por ejemplo, a los trabajadores mexicanos les dicen que llegan allá a robarse el empleo de los estadounidenses…  que se devuelvan a su casa… Esto, a pesar de que están trabajando de manera legal.

Y luego está la paga. La semana laboral estándar en Estados Unidos es de 40 horas y el salario mínimo legal depende del estado pero rodea los $7.25. Y si trabajaran ese horario en la feria, pues, lo que ganarían no estaría mal.

Pero cuando Levi habló con los trabajadores, le contaron que las 40 horas muchas veces se duplicaban. O más.

[Bernardo]: Al principio cuando yo llegué me pagaban… 340 dólares; 330; 340…

[Héctor]: Pues ganaba como 275 dólares por semana…

[Mujer]: Trabajábamos los 7 días de la semana, 14 horas cada día…

[Bernardo]: De 90, 92 horas más o menos lo que en una semana se llega a trabajar ahí.

[Héctor]: Y cuando yo manejaba, entonces me daban 25 dólares más y así es como yo completaba 300 dólares, mhm, por semana.

[Mujer]: De en total 98 horas a la semana, con 322 dólares de paga.

[Silvia]: 322 dólares por 98 horas de trabajo… Eso es unos cuatro dólares la hora.

Todo esto es un poco complicado, pero las ferias no pueden pagar solo el salario mínimo. Por ley. Al pedir permiso para contratar a trabajadores  temporales, tienen que comprometerse a pagar sueldos que podrían ser atractivos para ciudadanos. Es decir, más que el mínimo.

Esto lo menciono para dar un poco de contexto nomás. Los trabajadores deben estar ganando más del mínimo. Mucho más. No deberían estar ganando 4 la hora… Ni hablar.

[Miguel Montalvo]: Estamos hablando de que deberían de estar ganando alrededor de 1.000 dólares a la semana.

[Silvia]: Él es Miguel Montalvo, un abogado mexicano que ayuda a migrantes que son víctimas de abuso laboral en Estados Unidos.

Miguel está dando un ejemplo, claro, no todos los carnavales son así. Pero en el caso que menciona, en promedio les pagan 600 dólares menos de lo que deberían.

[Miguel]: Entonces yo veo a gente que está yendo por 5 o 10 años con esas compañías y no más ven a su familia por 4, 5, 6 semanas al año, y demás el resto de su vida desde que, desde que se despierta, desde que se duerme, su tiempo pertenece a la compañía… Básicamente es una esclavitud moderna esto.

[Silvia]: Levi trató de hablar con Jim Judkins durante la Fiesta del Migrante en Tlapacoyan, para preguntarle sobre los salarios de los trabajadores, sobre las condiciones de trabajo…

[Mujer]: Esta canción que, que nos da a recordar a esta gran persona que todos ustedes tuvieron oportunidad de conocerle…

[Silvia]: Cuando Jim termina de hablar, se baja del escenario mientras de fondo suena la canción My Way de Frank Sinatra.

(SOUNDBITE “MY WAY” DE FRANK SINATRA)

[Silvia]: Unos reporteros locales inmediatamente se le acercan. Levi va detrás. Uno de los periodistas le pregunta a Jim cuánto le pagan a los trabajadores…

[Periodista]: ¿Cuánto es que vale el sueldo?

[Jim]: Pues depende de dónde trabajan pero es diez a quince dólares por hora.

[Silvia]: Levi aprovecha la situación y le pregunta qué piensa sobre unos reportajes sobre explotación laboral en las ferias que habían salido en Estados Unidos.

[Jim]: Well, the stories that have come out, a lot of them that have been put up by groups like Derechos de los Migrantes are made-up stories…

[Silvia]: Les traduzco: Jim dice que las historias de explotación son un invento. Fake news. Que no reflejan la realidad de las ferias. Luego le dice a Levi que tal vez podrían encontrarse más tarde para hacer una entrevista más profunda, pero después se va.

Cabe mencionar que Levi pidió entrevistar a Jim muchas veces pero se negó a hablar con él. Le dijo que ahora no habla con la prensa porque los periodistas siempre cambian sus palabras.

Pero alguna gente del pueblo, los mismos trabajadores de las ferias, sí hablaron con Levi.

[Andy Contreras]: Trabajé con Ride’s Amusement una temporada, Cowboy Kettle Corn una temporada también…

[Silvia]: El es Andy Contreras, un tlapacoyense de 37 años que trabajó un total de siete temporadas en las ferias con varias compañías. Ya no lo hace, por razones que entenderán más adelante.

Ahora vive otra vez en Tlapacoyan, y maneja un taxi, y vende elotes asados. En días soleados va al bosque para cazar serpientes.

[Andy]: Como de cinco metros guey, ya corro. Ya me da miedo.

[Silvia]: Uno de los días en que Levi lo visita, Andy está con su amigo Diego, buscando serpientes con un machete en la mano.

[Diego]: Uno de cinco metros, ¿ya te anda asfixiando no?

[Andy]: ¡La de dos y media te da lata ya! ¡La de dos y media no te la quita!

[Silvia]: Después vende la piel en el mercado. La gente la usa para hacer botas y carteras. Desde joven, Andy tuvo que aprender a ganarse la vida solo. Su papá murió cuando tenía 17 años.

[Andy]: Yo soy el más chico de todos. No había muchos recursos económicos cuando ya me tocó a mí. De, de pequeño pues no, no, no hubo esa, ese tipo de regalos en los cumpleaños, en las fiestas de navidad o Día de Reyes, o el Día del Niño.

[Silvia]: Trabajó en el mercado en Tlapacoyan, cargando y descargando frutas y hortalizas.

[Andy]: Ya sabía yo que, debía yo de trabajar para poder comprarme algo. Yo fui juntando dinero para poder comprarme un estéreo. Escuchaba yo música antigua… escuchaba canciones de grupos como Los Beatles, escuchaba The Rolling Stones, The Who, Pink Floyd.

(SOUNDBITE “(I CAN’T GET NO) SATISFACTION” DE ROLLING STONES)

(SOUNDBITE “COMFORTABLY NUMB” DE PINK FLOYD)

[Andy]: Trabajé en el mercado por un largo periodo y la paga cada semana era, era poca de 800, 900 pesos a veces… No era mucho.

[Silvia]:  Menos de 100 dólares al cambio de la época.

[Andy]: Noventa y tantas horas casi 100 horas que trabajábamos por semana. Eran muchas horas de trabajo y era poco la, la, la paga.

[Silvia]: Mucho trabajo y poca paga. Lo mismo que viviría años después en las ferias de Estados Unidos.

Los reclutadores no quisieron hablar con Levi para explicar cómo es el proceso de reclutamiento para las ferias. Pero los trabajadores sí.

Le contaron que el primer paso es solicitar trabajo en una oficina en Tlapacoyan. Y esto va a sonar un poco raro, pero le dijeron que cada vez que iban a trabajar a una feria en Estados Unidos, tenían que pagar una cuota en la oficina del reclutador. Sí, pagar para ser contratado.

[Andy]: Si tú estás dispuesto a ir a Estados Unidos debes de poner en un sobre una cantidad de dinero que es 5,000 pesos.

[Silvia]: Entre 350 y 400 dólares, que era el valor del peso mexicano frente al dólar cuando Andy iba a trabajar a las ferias en el 2010 y 2011. Otros trabajadores del pueblo pagaban cantidades parecidas.

[Andy]: Y llegas con tu nombre escrito en este sobre, llegas a la oficina lo entregas y es para que según ya tengas el derecho a obtener tu visa de trabajo.

[Silvia]: Según algunos trabajadores y testimonios de los reclutadores en documentos públicos que Levi revisó, esa cuota era para la visa y para pagar el viaje. De cualquiera manera, cobrarles esa cuota no es ilegal si después la compañía que maneja la feria les reembolsan los gastos. Pero los trabajadores dicen que no les devuelven ese dinero. Varios estudios señalan que es muy común que los reclutadores en el extranjero pidan un pago con el pretexto de que es para sacar la visa.

Levi no ha podido comprobar si Víctor, el socio mexicano de Jim Judkins que reclutaba en Tlapacoyan, se quedaba con parte de esa cuota o no. Pero reclutar a trabajadores en el pueblo parece ser un gran negocio. Según documentos legales, Jim le pagaba a Víctor 100 dólares por cada migrante que reclutaba. Y recordemos que lleva miles de migrantes a las ferias cada temporada. Es mucho dinero. Y bueno, también hay otros gastos para los trabajadores. Por ejemplo, para llegar a Estados Unidos para comenzar a trabajar…

[Andy]: Tú pagas el… tu hotel, tus comidas.

[Silvia]: Según las leyes laborales de Estados Unidos, la compañía que los contrata debe pagar todos los gastos por el viaje, o por lo menos reembolsar a los empleados. Pero con este tipo de trabajadores es bastante común que esto no pase. Y bueno, el gobierno tampoco está monitoreando que se hagan estos reembolsos.

Muchos migrantes sacan un préstamo para pagar la cuota que pide el reclutador y todos estos gastos del viaje. Piensan que con la paga que les prometen vale la pena hacerlo, que después van a poder pagar su deuda. Pero suele pasar que…

[Miguel]: Van para allá, se endeudan, piden prestado para ir para allá y llegan y no pueden ni siquiera pagar la deuda y les están cobrando intereses.

[Silvia]: Levi le preguntó a Oficina de Asuntos Consulares de Estados Unidos sobre esa cuota que supuestamente los reclutadores usan para la visa. El consulado de Estados Unidos en Monterrey le respondió de manera general, diciendo que ellos hacen un gran esfuerzo para que estas cosas no pasen.

Incluso han hecho campañas en la radio y en YouTube para explicarle más a la gente sobre esta visa de trabajo …

(SOUNDBITE DE PUBLICIDAD)

[Consulado]: ¿Quieres trabajar legalmente en los Estados Unidos y ganar dinero para ti y tu familia? El programa de visas H-2 lo hace posible

[Silvia]: Le  informan a los migrantes sobre sus derechos.

(SOUNDBITE DE PUBLICIDAD)

[Consulado]: Evita el fraude. No pagues cuotas extras a cualquier persona con el fin de participar en el programa de visas H-2.

[Silvia]: Pero los trabajadores están en una posición complicada porque los reclutadores son los que les ayudan con los trámites para la visa. Tienen que confiar en ellos para que todo salga bien.

Y varias personas le contaron a Levi que los reclutadores también les dicen qué deben decir en  la entrevista. Por ejemplo: “Si alguien del consulado te pregunta si le pagaste a un reclutador, tienes que decir que no”.

Incluso los acompañan al consulado. Y además, algunos cuentan que los reclutadores hasta les dicen cuánto dinero deberían pagar legalmente las ferias —y les dejan claro que esa es la cantidad que tienen que decir en el consulado.

Si contestan bien las preguntas en el consulado, comprobando que el reclutador y el empleador están cumpliendo con la ley, les dan la visa. El proceso desde la entrevista hasta que le dan la visa dura unos 3 días. Y una vez que la tienen, se suben a un bus camino a Estados Unidos.

[Daniel]: Una pausa y volvemos.

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[Tienda Radio Ambulante]:

[Laura Rojas]: La tienda virtual de Radio Ambulante abrió otra vez. ¿Ya viste qué hay? ¿Jorge, tienes algún recomendado?

[Jorge Caraballo]: Obvio, Laura. Mi favorito es la taza de Radio Ambulante con el logo y con la ilustración de La ruta larga, uno de nuestros episodios sobre migración.

[Laura Rojas]: ¿Alguna razón en particular por la cual ese te gustó?

[Jorge Caraballo]: Sí, es como un adorno bonito. Además de servirme para tomar el té en las mañanas, lo puedo dejar aquí al lado del computador  todo el día y se va a ver súper bien.

[Laura Rojas]: Todo el día en el escritorio.

[Jorge Caraballo]: Todo el día, es mi compañía.

[Laura Rojas]: Pues bueno, la tienda de Radio Ambulante está abierta y ya está lista para recibir sus pedidos. No sólo tiene pocillos bonitos, también hay hoodies, camisetas, estuches para celular, tulas… Hay varias opciones para elegir. Si les llama la atención entra a la web: tiendaradioambulante.org

[Jorge Caraballo]: Pero espera, espera. Antes de que termines: quiero contarles sobre el código de descuento. En el check out pongan AMBULANTE y van a recibir un 15 por ciento de descuento por toda su compra.

Y además: hacemos envíos a cualquier lugar del mundo desde el que escuches Radio Ambulante. Recuerden: tiendaradioambulante.org.

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[Daniel]: Estamos de vuelta en Radio Ambulante, soy Daniel Alarcón. Antes de la pausa, estábamos en Tlapacoyan, de donde vienen miles de trabajadores de ferias gringas. Trabajadores legales, claro. Reclutados y contratados por compañías estadounidenses.

Ya con visa en mano, cruzan la frontera y viajan entre uno y tres días en bus —dependiendo de la ruta que tomen y qué tan lejos esté su destino— para llegar a trabajar.

Silvia Viñas nos sigue contando.

[Silvia]: Como escuchamos antes, las ferias tienen un horario muy pesado. Varía de feria en feria, pero muchas están abiertas desde las 10 de la mañana hasta las 11 de la noche. Además, al llegar a una nueva ciudad hay que armar los juegos mecánicos y, cuando se acaba la feria, desarmar todo.

[Andy]: Algunas veces no, no teníamos la luz adecuada.

[Silvia]: Y los trabajadores como Andy no solo tienen que desarmar la feria casi en la oscuridad, sino bajo otro montón de condiciones difíciles…

[Andy]: A veces cuando llovía, a veces hacía frío y pues se resbalaban algunas veces los fierros de tus manos. Y algunas veces encontrábamos serpientes, mapaches, zorrillos y pues a veces era algo peligroso porque no querías molestar a un animal de ese tipo.

[Silvia]: Trabajan toda la noche para poder viajar temprano en la mañana.

[Andy]: Debíamos de apresurarnos, de movernos, sin, sin estar parados, entonces a veces nos subíamos sin, sin importar que, que no lleváramos casco o guantes.

A veces no teníamos escaleras, a veces no te daban el arnés o algún equipo necesario para poder trabajar. A veces nos subíamos por medio de las barras que están soldadas sobre algunos juegos y escalábamos, los ocupábamos como si fueran escaleras porque debíamos de, de apurarnos a desarmar todo y no podíamos perder el tiempo esperando en que un compañero dejara de utilizar la escalera.

[Silvia]: Y claro, trabajando bajo esas condiciones, los accidentes pasan…

(SOUNDBITE DE NOTICIERO)

[Esaú Morales]: Al poner un tensor me lastima. O sea el tensor se abrió y me pegó en la parte de, de la cara.

[Silvia]: En 2014, uno de los compañeros de Andy, un joven de ahora 32 años que se llama Esaú Morales, salió en Telemundo contando sobre una vez que se lastimó con un cable tensor. Estaba armando un juego. Era empleado de una compañía que se llama Deggeller Attractions. Montan unas de las ferias más grandes de Estados Unidos.

Después del accidente Esaú fue al hospital. Y al otro día, aunque estaba herido…

(SOUNDBITE DE NOTICIERO)

[Esaú]: Tuve que trabajar o sea el día normal. Allí estar con inflamación y dolor y estar trabajando.

[Silvia]: Le dolía la cabeza y le sangraba la nariz. Le explicó a su jefe cómo se sentía y él le dijo que recogiera sus cosas y regresara a México. Lo despidió.

[Miguel]: Es difícil para ellos quejarse, porque hoy están aquí, la semana que entra están en otro lugar entonces, ¿cómo van a buscar un abogado que los ayude en los servicios legales o en lo que sea, no?

[Silvia]: Él es Miguel Montalvo, el abogado que conocimos antes. Miguel había escuchado sobre estos casos, de mexicanos trabajando en ferias que eran maltratados por sus jefes, y quería que los trabajadores pudieran defender sus derechos bajo el sistema jurídico de Estados Unidos.

[Miguel]: Íbamos básicamente preguntando casa por casa a ver si habían ido, y con qué compañía habían ido y que nos contarán.

[Silvia]: Miguel empezó a buscar a trabajadores en Tlapacoyan para informarles sobre sus derechos, para ver si querían ayuda legal. Miguel y unos compañeros abogados que vivían en Estados Unidos, pensaban que si un grupo de migrantes demandaba y ganaba, a lo mejor podrían reformar la condiciones de trabajo en todas las ferias.

[Miguel]: Yo siempre pensé, dije: tiene que haber alguien que no esté contento, tiene que haber alguien que ya no lo van a llevar y hay que encontrar a esa persona o esas personas y ellos son los que van hacer la demanda.

[Silvia]: Miguel dice que muchos tenían miedo de hablar con él porque pensaban que si alguien del pueblo los veía hablando con un abogado, y los reclutadores se enteraban, ya no los llevarían a Estados Unidos.

Sin embargo, por seis meses, Miguel hizo varios viajes a Tlapacoyan para hablar con trabajadores. Hasta que un día, Esaú le dijo que quería demandar a Deggeller Attractions por el accidente, y por cómo lo trataron después… por obligarlo a trabajar al otro día, cuando estaba recuperándose. Miguel y sus compañeros tomaron el caso, pero siguieron conversando con otros trabajadores…

[Miguel]: Duramos mucho tiempo para que empezara gente a hablar porque tienen muchísimas preguntas y tienen miedo entonces hay que explicarles la ley y hay que explicar la situación hasta que ellos se figuran y puede durar uno… pues platicando así un mediodía por una persona y a veces uno habla con gente y, y, y al final de cuentas dicen mejor que no.

[Silvia]: Miguel notó que había algo en común entre muchos trabajadores de Deggeller Attractions: la compañía no les pagaba lo que había prometido.

Entonces los abogados decidieron enfocarse en los salarios. Después de meses de conversaciones, un grupo de 19 trabajadores decidió demandar a la compañía.

Los abogados le pidieron a un experto que hiciera un reporte, y encontraron que Deggeller Attractions debía casi 85 mil dólares en salarios no pagados durante 3 años. Y eso era solo un análisis de 11 de los trabajadores que habían decidido demandar a la compañía. Había docenas de personas más que habían trabajado con ellos.

Miguel y su equipo presentaron la demanda en el 2013 en una corte en Florida, porque ese es el estado en donde quedan las oficinas de Deggeller Attractions. Si ganaban, los demandantes podían recuperar gran parte de sus sueldos perdidos. Pero los trabajadores no tenían el apoyo de todo Tlapacoyan. Aunque suene cruel, desde el punto de vista del pueblo es entendible. Recordemos que muchos en el pueblo viven de trabajos que dan compañías como Deggeller Attractions.

Entonces, muchos dudaban de las intenciones del grupo. Incluso de Andy, quien también estaba demandando a la compañía.

[Andy]: Algunas personas te miraban como… Como una persona que quería hacer dinero de la forma fácil porque entraste en esta demanda, te veían como una persona floja, como una persona que quería simple y sencillamente sentarse, obtener dinero y nada más.

[Silvia]: El mismo año que entablaron la demanda, en el 2013, Víctor Apolinar, el reclutador para las ferias en el pueblo, lanzó una campaña para ser presidente municipal, o sea, el alcalde de Tlapacoyan.

[Víctor]: Creemos que este es una muestra de lo que es Veracruz…

[Silvia]: Ganó con más del 30 por ciento de los votos. Víctor era muy popular en Tlapacoyan, algo que no ayudó para nada a la demanda…

[Andy]: Muchas personas pensaron que era en contra de Víctor, de esta persona que te envía a trabajar a los Estados Unidos, muchos pensaron que era una falta de respeto hacia él.

[Silvia]: Y el miedo que mencionó Miguel, que por asociarse con un abogado ya no pudieran regresar a trabajar a las ferias, se cumplió. Al año siguiente, muchos fueron a pedir trabajo a la oficina de Víctor. Pensaban que tal vez tenían la oportunidad de conseguir un puesto con otra compañía, porque estaban demandando a Deggeller Attractions solamente, y no a los reclutadores. Pero se dieron cuenta de que…

[Andy]: Ya no podíamos regresar a trabajar con, con la única persona que se encarga de, de darte las oportunidades de trabajo aquí en Tlapacoyan.

[Silvia]: Andy y otros demandantes dicen que la oficina de Víctor negó sus solicitudes de trabajo. No hay pruebas directas de esto. Y en una declaración para la corte, Jim Judkins —el reclutador en Texas— lo niega. En esa misma declaración, Judkins explica que la compañía les daba a los reclutadores los nombres de trabajadores que querían llevar.

Miguel Montalvo no está convencido de que no haya habido represalias…

[Miguel]: Víctor te pone en la lista negra y ya no te lleva, o no lleva a tu pariente, o a tu hijo, o a tu primo que quiere ir y, y entonces ya el otro te reclama que porque no lo va a llevar porque anduviste diciendo algo mal de Víctor.

[Silvia]: Recordemos que Tlapacoyan es un pueblo pequeño. Todos se conocen.

[Miguel]: Pues es básicamente la gente no quiere decir nada porque si dicen algo, si llega a oídos de Víctor que dijeron algo pues se van a vengar. Entonces por eso tienen miedo por eso casi nadie quiere hablar.

[Silvia]: Según los abogados y los demandantes algunos de ellos empezaron a recibir amenazas, hasta llamadas de gente anónima diciéndoles que se salieran de la demanda. Al principio no parecía ser más que eso: llamadas para asustar. Pero un día, Miguel dice que Esaú, el chico que se lastimó mientras trabajaba para la compañía, estaba tomándome unas copas con unos amigos…

[Miguel]: llegaron otros que no conocía y empezaron a hablar de las ferias, como una forma de intimidación. Lo golpearon y él salió muy lastimado de esto.

[Silvia]: Según Miguel, Esaú terminó mal, con costillas fracturadas por los golpes que recibió.

La paliza asustó aún más a los otros demandantes. Es que Esaú le contó a Miguel que los que lo golpearon tenían un mensaje para los demás…

[Miguel]: Que él era el primero de la lista porque supuestamente iban a seguir con los demás, con los que habían demandado, ¿no? Y era por eso, por la demanda.

[Silvia]: Levi trató de hablar con Esaú para entender mejor qué pasó.

[Esaú]: ¿Bueno?

[Levi]: Hola, ¿Esaú?

[Silvia]: Pero cada vez que lo llamaba, Esaú le decía que mejor hablaran otro día.

[Esaú]: Solamente sería mañana.

[Levi]: ¿Mañana? ¿Como más o menos a qué hora?

[Silvia]: Y cuando llegaba “mañana”, Esaú decía que no podía, o simplemente no contestaba. Es obvio que no quiere hablar con periodistas. Y no era el único.

[Levi]: Hola, disculpa…

[Silvia]: Lo mismo pasó con otros demandantes.

[Levi]: Ok sir, have a good day.

[Silvia]: Las amenazas complicaron el caso, que además duró mucho más de lo que esperaban. Al principio, los abogados estaban confiados. Tenían pruebas, documentos que mostraban que Deggeller Attractions no les había pagado el dinero que habían prometido.

[Miguel]: Ahí trabajando pues por casi nada y muchísimo y en situaciones extremadamente peligrosas e insalubres.  

[Silvia]: El argumento que dio la compañía va a sonar un poco rebuscado, pero trataré de explicar.

En esencia dicen que ellos nunca negociaron los términos del contrato directamente con los trabajadores. Que no tienen derecho a demandarlos por violar un contrato… porque ese contrato nunca existió.

A ver si me siguen. Según Deggeller se habían comprometido con el gobierno estadounidense a pagar más que el salario mínimo, como requiere la ley. Y el gobierno aceptó su postulación. Entonces, argumentó Deggeller, la relación contractual era con el gobierno de Estados Unidos, no con los trabajadores. O sea, que los únicos que podrían demandarlos por no cumplir con el contrato, era el gobierno.

Un juez estuvo de acuerdo con este argumento de Deggeller y desechó el caso en el 2014. Pero Miguel y sus compañeros apelaron, y, a finales de 2015, una corte de apelaciones les dio la razón.

El caso se reabrió y no solo eso, sentó un precedente: ahora los trabajadores temporales podían demandar a sus empleadores por no pagar lo que les habían prometido. Era algo que no se había visto antes. Sin embargo,  eso no resolvió el caso de los trabajadores de Tlapacoyan. Siguió abierto por casi 2 años y medio más.

Durante los años de espera a que la demanda avanzara, hubo muchos cambios en esta zona de México. Veracruz, donde queda Tlapacoyan, se volvió uno de los estados más violentos del país.

Es una zona muy peligrosa para periodistas y defensores de derechos humanos. Muchos han sido asesinados.

(SOUNDBITE DE NOTICIERO)

[Periodista]: La violencia en Veracruz no para. El año pasado ocupó el cuarto lugar a nivel nacional por número de ejecuciones con casi 2 mil y en este 2018 va por las mismas.

[Silvia]: En lo que va de 2018, el número de homicidios en Veracruz se ha duplicado, comparado con el 2015. Y Tlapacoyan no es inmune a esa violencia. A menudo aparecen cadáveres en el río que pasan por el pueblo. Miguel Montalvo ya no se siente seguro ahí.

[Miguel]: Y yo dije: yo nomás puedo estar aquí ya nada más lo máximo 4 días,  porque yo me imagino que durarán unos 4 días para planear algo contra uno, así es la situación en Tlapacoyan.

[Silvia]: En 2016, la gente del pueblo organizó manifestaciones contra el gobierno local. Cerraron la carretera a Ciudad de México. Querían que su alcalde, Víctor Apolinar, hiciera más para combatir la delincuencia y el crimen organizado.

[Mujer]: Mi familia es gente de trabajo… ¡No es justo! ¡No es justo!

[Silvia]: Levi quería entrevistar a Víctor para esta historia. Así que, en abril de 2017, fue a buscarlo al Palacio Municipal. Habían pasado tres meses de esa Fiesta del Migrante que escuchamos al principio y Víctor Llevaba como alcalde un poco más de tres años..

[Hombre en Palacio Municipal]: Sí señor, pásele, suba.

[Silvia]: Una secretaria dirige a Levi al segundo piso.

[Hombre en Palacio]: ¿Con respecto a, a qué?

[Silvia]: Levi le dice que es para hablar de migración… Unos minutos más tarde, un asistente regresa para decirle…

[Asistente]: Es alcalde municipal, es el presidente y, y no trata el tema de lo del asunto de migración.

[Silvia]: Por muchos años, en Tlapocoyan, el nombre de Víctor era sinónimo de emigración. Llevó miles de tlapacoyenses hacia al norte. Pero ahora, de alcalde, ya no se dedica a eso. Según la gente del pueblo y un registro de reclutadores extranjeros del gobierno de Estados Unidos, ahora el hermano de Víctor, Jesús, es el que se encarga de eso. El asistente de Víctor le recomienda a Levi que vaya a la oficina de Jesús para pedir una entrevista.

[Levi]: ¿Hola? ¿Aquí es la oficina donde vienen los migrantes?

[Mujer]: Sí.

[Silvia]: Es una casa chiquita, roja, de dos pisos. Ese día, afuera hay un letrero que avisa sobre un cambio en el horario de atención. Está firmado por Víctor.

[Mujer]: Podría… no sé checar otro día.

[Silvia]: Las personas que están trabajando en la oficina ese día tampoco quieren hablar con Levi. Una mujer le dice que están muy ocupados, que nadie puede atenderlo. Levi deja su número de teléfono, pero nunca lo llaman.

En el 2017 hubo elecciones en el pueblo. Esta vez, el partido de Víctor perdió.

Levi no ha podido confirmar si Víctor de nuevo está reclutando para Jim Judkins. Pero encontró que hay un caso abierto contra Judkins y su compañía en el Departamento de Trabajo de Estados Unidos —más específicamente en la oficina donde certifican a compañías para llevar a trabajadores con la visa H-2b a Estados Unidos.

Levi habló con un ex oficial del departamento de trabajo y con el asistente del juez a cargo del caso. Le dijeron que el caso parece ser una forma de desacreditar a Judkins, para que no pueda llevar a más trabajadores a Estados Unidos.

Cuando cerramos este episodio el caso seguía abierto.

Casi cuatro años después de que se entabló la demanda, Andy invitó a Levi a su casa en Tlapacoyan.

[Andy]: Vamos a cocinar un kettle corn.

[Silvia]: Kettle corn. Son palomitas dulces. Una comida clásica de las ferias.

[Andy]: Puedes escuchar cuando empiezan a, a reventar las, las palomitas.

[Silvia]: En un sartén, Andy echa granos de maíz y azúcar en el aceite caliente.

[Andy]: Como en Los Ángeles los hacíamos.

[Silvia]: Cuando presentaron la demanda en 2013, Andy se sentía engañado por sus jefes en las ferias, por el dinero que no le habían pagado, por las condiciones en las que lo hacían trabajar. Pero después de vivir varios años en México, sin poder regresar a Estados Unidos, y ahora tratando de mantener a un hijo, todo parecía diferente.

[Andy]: Deseo volver a la feria por obtener una, una mejoría en la cuestión económica de aquí de, de mi familia. He contactado con un par de dueños de ferias… he enviado correos electrónicos y he hecho un par de llamadas.

[Silvia]: Pero como la gran mayoría de las compañías consigue trabajadores mexicanos por medio de un reclutador, Andy no ha tenido éxito. De hecho, tomó una decisión drástica. Pensó que tal vez su empleador anterior, Deggeller Attractions, la compañía que estaba demandando, le daría trabajo si se salía de la demanda.

Le escribió un email a uno de los abogados del caso, diciendo que se quería salir. Después de unos meses le llegó una respuesta de uno de los abogados en Estados Unidos. Se la leyó a Levi.

[Andy]: Señor Contreras, usted ya no es parte de la demanda. Adjunto encontrará que su nombre no aparece en la enmienda de la demanda. Esto deberá ser suficiente para que se convenza que nosotros no lo representamos en ningún reclamo legal. Feliz tarde.

[Silvia]: Era bastante arriesgado. Al salirse, Andy no recibiría nada de dinero si ganaban. Pero él sentía que su situación económica lo obligaba a tomar esta decisión. Necesitaba dinero ya, un trabajo, ojalá en una feria, en vez de esperar a ver qué pasaba con la demanda. Por eso trató de reparar su relación con Deggeller Attractions.

[Andy]: Dejar todo por la paz, dejar todo en blanco en cero.

[Silvia]: Andy no fue el único. Otros dos también se salieron de la demanda para intentar regresar a las ferias. Sea como sea.

[Andy]: Algunos nos retiramos porque queríamos regresar a trabajar con Víctor, sin importar que pagara lo que pagara o que trabajaras demasiadas horas. Me arrepiento de haber intentado hacer algo bueno que se tornó en malo. Perdí la oportunidad de regresar a trabajar y más que nada el tiempo, ¿no?

[Silvia]: Levi habló con varios demandantes para este episodio, y todos le dijeron que querían volver a las ferias.

[Daniel]: La demanda contra Deggeller Attractions se cerró este año, 2018. Los trabajadores y la compañía llegaron a un acuerdo confidencial. Las ferias y las relaciones con sus trabajadores mexicanos sigue siendo esencialmente la misma.

Mientras tanto, desde 2012, el número de visas de trabajo temporal se ha duplicado.

Levi Bridges es periodista independiente.

Silvia Viñas es editora de Radio Ambulante.

Esta historia fue editada por Camila Segura, Silvia Viñas, Luis Fernando Vargas y por mí. La mezcla y el diseño de sonido son de Andrés Azpiri y Rémy Lozano. Nuestra pasante editorial, Andrea López Cruzado, hizo el fact-checking.

El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Gabriela Brenes, Jorge Caraballo, Miranda Mazariegos, Diana Morales, Patrick Mosley, Ana Prieto, Laura Rojas Aponte, Barbara Sawhill, David Trujillo y Elsa Liliana Ulloa. Nuestras pasantes editoriales son Lisette Arévalo y Victoria Estrada. Carolina Guerrero es la CEO.

Radio Ambulante se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO.

Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina, soy Daniel Alarcón, gracias por escuchar.

Créditos

Producido por
Levi Bridges


Producido en
México y Estados Unidos


Publicado en
12/18/2018


Editado por
Silvia Viñas, Camila Segura, Luis Fernando, Daniel Alarcón


Diseño de sonido por
Andrés Azpiri


Foto por
María Luque

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