La insoportable levedad del ser peruano | Transcripción
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[Daniel Alarcón]: Esto es Radio Ambulante. Soy Daniel Alarcón.
Y este… Es Bernardo.
[Bernardo Haour Hartman]: En Perú me dicen Bernardo Haour Hartman porque mi mamá es Hartman. He nacido en París, cerca de la Torre Eiffel, en un distrito cómodo. En 1935.
[Daniel A.]: 1935. O sea tiene 90 años. Su niñez fue marcada por la ocupación alemana.
[Bernardo H.]: El París del cual yo me acuerdo es un París muy, muy triste. Primero había tropas alemanas por todas partes. Segundo, había símbolos nazis por todas partes. Y tercero, había hambre, mucho frío y mucho miedo. En la noche no había luz. Ninguna luz.
[Daniel A.]: Para que los aviones no pudieran bombardear la ciudad.
A pesar de este contexto lúgubre, de la guerra que marcó su niñez, y luego la posguerra de su adolescencia, Bernardo era soñador. Tenía tres ideas para el futuro que se imaginaba. En realidad, cuando Bernardo habla, pareciera que siempre piensa en grupos de tres. Es su idiosincrasia.
[Bernardo H.]: Mi primera idea era ser arquitecto, la segunda era quizás literario, la tercera era ser monje.
[Daniel A.]: Y se fue por esta tercera idea, la de ser monje. En 1952 entró al noviciado de los jesuitas.
[Bernardo H.]: Mi papá estaba contento, creo. Mi mamá, nada. A mi mamá le pareció totalmente estúpido, totalmente prematuro. Yo me acuerdo que en el andén de la estación donde tomábamos el tren para ir a mi noviciado a 300 kilómetros de París, me puso cincuenta francos en mi pantalón por si acaso yo deseaba volver.
[Daniel A.]: Pero nunca usó ese pasaje de vuelta a París. Le gustaba la vida intelectual de los jesuitas, una vida abierta, llena de ideas y conversaciones valiosas. Ideas que, para Bernardo, son fundamentales.
Si tuvieses que explicar la vida de un jesuita a alguien que no sabe nada del tema. ¿Cómo lo explicarías?
[Bernardo H.]: Yo lo he explicaría como… el pedido que el Papa hace regularmente a los jesuitas está en las fronteras, no en el mantenimiento de la Iglesia, sino en las cosas un poco difícil que hay que tratar de procesar y que pueden ayudar a la Iglesia a entender más el mundo en el cual está.
[Daniel A.]: Entender el mundo. Trabajar para la gente. En el caso de Bernardo, se dedicó a estudiar economía e historia, a dictar clases. Sobre el marxismo. Sobre economía. Aprendió mucho también en Argelia, a donde lo mandaron para hacer su servicio militar. Perdió a su mejor amigo ahí, en la guerra.
Luego volvió a Francia, a trabajar en el colegio donde él mismo había estudiado, intentando sensibilizar a sus alumnos franceses sobre los problemas del mundo más allá de Europa. Y esa fue su vida, por años, hasta que un día, como para poner en práctica sus estudios, unos amigos jesuitas lo invitaron a Perú. Sin pensarlo mucho, Bernardo aceptó. Lo veía como una aventura. Era 1986 y tenía 51 años.
[Daniel A.]: ¿Qué sabías del Perú antes de venir por primera vez?
[Bernardo H.]: Poco, salvo que es una gran civilización. Para un francés es como México y Perú. Lo peruano es mucho más amplio que lo francés, para decirlo así.
[Daniel A.]: Amplitud… No es una palabra que se usa mucho para describir una cultura, o un país. Y claro, entiendo que Bernardo se refiere a la geografía, por supuesto, la grandeza de los Andes es algo que a mi nunca me ha dejado de asombrar… Pero no solo se refiere a eso. También a algo más.
A ver… Recuerdo que, cuando yo era niño, algún familiar venía a visitarnos a Estados Unidos, donde nos mudamos cuando yo tenía tres años, y bueno, esa visita siempre traía alguna historia absolutamente inverosímil del Perú, y se escuchaba, como un refrán, esta frase: País de maravillas. Con un tono entre irónico y cariñoso. Es que el Perú es un país donde las cosas inexplicables suceden a diario, en la política, en la calle, en las familias. Una tendencia a lo inesperado y lo ilógico que menciono sólo porque creo que es también a eso a lo que se refiere Bernardo con decir que somos un país amplio. O sea, complejo. Intrigante. Inabarcable.
Un país en donde pasa de todo. Tenemos amplitud.
Creo que queda claro que lo que quiero decir es que había algo del Perú que a Bernardo le llamaba mucho la atención.
Entonces Bernardo llegó primero a Piura. Lo pronuncia así: Piurá. Una región costera en el norte del país, no tan lejos de la frontera con Ecuador. Trabaja como asesor para proyectos de desarrollo en las zonas rurales de esta inmensa provincia peruana. Apoyaba en la creación de jardines, riegos en zonas de poca agua, trabajando con colectivos campesinos. Por eso se desplazaba largas distancias, a las zonas más recónditas del país. Recorría el Alto Piura, una región cercana a la sierra, que le recordaba algunas de las zonas montañosas de Francia. También iba al Bajo Piura…
[Bernardo H.]: El Bajo Piura es totalmente lo contrario, es una especie de oasis.
[Daniel A.]: Un oasis al lado del río Piura, con campos de algodón y vegetación frondosa y tropical. Para su sorpresa, hubo un detalle que le recordó a su niñez durante la guerra.
[Bernardo H.]: Yo estoy con un jesuita en una camioneta en un paisaje rural muy, muy amplio, como extendido y no hay electricidad. Eso me vuelve a pensar al París de la ocupación.
[Daniel A.]: Esa misma oscuridad que lo había acompañado de niño. Pero, por lo demás, todo era nuevo.
[Bernardo H.]: Vengo de un país que es la dulce France… la dulce France… Todo está muy moderado.
[Daniel A.]: En cambio Perú… bueno… me consta que es un país donde nada es moderado. Ni siquiera los paisajes…
[Bernardo H.]: Los paisajes que yo he visto en el Piura… Me iniciaron una otro país un poco más accidentado, con cosas que estimulan más, ¿no?
[Daniel A.]: Y la gente que conoció, abierta, alegre, generosa, entrañable, fácil de querer. Y aguerrida. Gente que se enfrentaba a diario a dificultades que hundirían a otros, circunstancias que ellos superaban. Y lo hacían con dignidad. Con esmero. Hasta con humor.
Por años trabajó en zonas rurales, hasta que una lesión en la columna lo obligó a mudarse a Lima, donde terminó dedicándose a la docencia. Y fue ahí, ya con los años, que se dió cuenta que se sentía en casa. Pero realmente en casa, que ya no estaba de paso en Perú. Se identificaba con la gente, con su humor, con el paisaje, con esta tierra amplia a más de diez mil kilómetros de dónde había nacido.
Bernardo se sentía más peruano que francés. Un sentimiento potente, inapelable.
Pero la nacionalidad no es solo una cuestión de sentimientos.
Es varias cosas más, algunas ambiguas y difíciles de definir. Cuando escuché la historia de Bernardo, vino a mi cabeza una pregunta que me he hecho en varias etapas de mi vida como peruano en Estados Unidos: ¿qué nos hace pertenecer a un lugar?
Ya volvemos.
[Daniel A.]: Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Soy Daniel Alarcón.
Bernardo ya superaba los 80 años, tarde en la vida para tener dudas sobre su identidad. A esas alturas, llevaba más de treinta años viviendo en el Perú. Era el 2019, y viajó a Francia por primera vez en varios años, con una pregunta dando vueltas en su cabeza.
[Bernardo H.]: De cierta manera, la pregunta viene de saber si voy a volver a Francia.
[Daniel A.]: Para vivir sus últimos años allí…
[Bernardo H.]: O si realmente me inscribí en el proyecto que ya tengo desde hace 86.
[Daniel A.]: Su proyecto peruano. Por un lado, estaban sus raíces. Su pasado. Su idioma, la historia de su familia. Y por otro, todo lo que había aprendido, todo lo que le había dado esos más de treinta años en el Perú. En ese viaje se dio cuenta que Francia ya no era un país que reconocía. No solo porque ese país había cambiado. Él también.
[Bernardo H.]: No tenía sentido volver a Francia… El Perú es, de cierta manera, una parte de mi persona tan importante como la francesa.
Este país me fascina por su complejidad, su dificultad y su belleza. Y en cierta manera, me interesa mucho más mi vida peruana que mi vida francesa, para decirlo así.
[Daniel A.]: Bernardo quería ser peruano. Ya lo era en su corazón. Ahora, quería serlo legalmente.
¿Te acuerdas la reacción de la gente cuando les decías quiero ser peruano, cómo lo hago?
[Bernardo H.]: Alegría y un poco de ese sentimiento. Es un poco el sentimiento que tiene la gente que es interesante, pero un poco tardío. Pero bueno. Para no decirme que soy un peruano bamba.
[Daniel A.]: Peruano bamba, que en nuestra jerga significa algo falso. Algo pirateado, inauténtico.
A Bernardo no le importaba. Estaba decidido.
Ahora, el estado peruano no está tan acostumbrado a nacionalizar franceses, sobre todo los que no se han casado con algún ciudadano. Y menos aún los que tienen casi noventa años. Pero en fin, hay procesos. Protocolos. Trámites.
[Bernardo H.]: La primera cosa es si tengo antecedentes criminales. Así que tengo una cosa. Interpol.
[Daniel A.]: O sea, el estado tiene que asegurarse de que Bernardo no sea un criminal. Luego otro trámite financiero para confirmar que tiene cómo mantenerse. También tuvo que pedir que alguien le consiguiera su certificado de nacimiento en Francia. Y finalmente, lo más interesante para alguien como Bernardo, que se ha dedicado tantos años a la vida intelectual: necesitaba hacer un examen de historia y cultura peruana. Para lo cual, le tocaba prepararse… Con profesor.
[Betford Betalleluz Meneses]: Bien, mi nombre es Betford Betalleluz Meneses. Soy historiador, eh, profesor universitario. Ya tengo más de 30 años enseñando.
[Daniel A.]: Y a lo largo de esas tres décadas, Betford se ha dedicado a estudiar la etnohistoria, la antropología y la historia económica del Perú. Me dijo que nunca había tenido un estudiante tan educado como Bernardo.
[Betford B.]: Entonces digamos que era un estudiante, es un estudiante, digamos, peculiar, muy especial, y que me pidieron que si le podía dar algunas clases. Yo dije creo que va a ser al revés. No creo que en realidad el que me va a dar clases es él a mí.
[Daniel A.]: Entonces cuando te dijeron: ya… vas a darle clases a esta eminencia, ¿te contaron para qué era?
[Betford B.]: Sí. Me dijeron que Bernardo quería ser peruano. Entonces dije: Guau, qué honor. Dije: No, Qué honor, de verdad. Entonces, en una coyuntura en la que más de un millón de peruanos se están yendo, acá tienes a alguien que quiere ser peruano.
No es usual, no es usual encontrar, a alguien que se quiera nacionalizar por el mero gusto de nacionalizarse, por el cariño, por el cariño que ya tiene por este país.
[Daniel A.]: Creo que quizá es eso lo que más me gusta de esta historia. De esta anécdota. De pensar en Bernardo y su amor por el Perú, una suerte de nacionalismo que me gustaría ver más. Un nacionalismo que no es excluyente, sino que viene de un amor auténtico y transparente.
Entonces, con su nuevo profesor, Bernardo se puso a estudiar.
[Bernardo H.]: Cuatro sábados durante tres horas cada vez. Me contó la historia del Perú.
[Betford B.]: En principio iban a ser dos horas. Pero a veces las clases pasaban tres horas. A veces cuatro horas.
[Daniel A.]: Es que había tanto para conversar.
[Betford B.]: Todos los temas. Ah, el Renacimiento, el barroco, el siglo 18 y sus reformas, los procesos de independencia. Ya hablamos de toda América Latina, la revolución industrial, Europa y el siglo XX, pues ya fue el delirio. No fue solamente el tema de la historia peruana del siglo XX… república aristocrática, sino fue también, analizar también desde lo que él vivió.
[Daniel A.]: Según Betford, conversar sobre el siglo XX con Bernardo fue toda una experiencia. Porque a diferencia de los chicos que por lo general llenan sus clases, Bernardo vivió muchos de estos procesos, y de manera muy cercana.
[Betford B.]: Él me contaba, pues, que su infancia estuvo marcada por la ocupación nazi. Entonces, claro, esa década del 30 y acá pues pasaba, estaba Sánchez-Cerro, Benavides, también el fascismo peruano, era una suerte de comparación entre fascismos europeos y fascismos latinoamericanos, pero además con sus vivencias.
[Daniel A.]: Y así, después de un mes de estudios, llegó el día del examen.
[Betford B.]: Y después creo que una semana, dos semanas después, nos encontramos y en un almuerzo, pero estaba medio molesto. Le digo: ¿Qué te pasa, Bernardo? ¿Por qué estás molesto? Estoy frustrado, me dice. ¿Por qué estás frustrado? Yo sabía todo, sabía todo, sabía desde Chavín, Caral, los Incas, Virreinato, Independencia, Túpac Amaru, todo lo que es la época del guano, la República aristocrática, Velasco, la actualidad… para que me pregunten ¿cuál es el nombre del Emperador del Tahuantinsuyo? Dije. ¿Qué? El Inca, Obviamente. ¿Qué más? ¿No es suficiente? No. Entonces, todo lo que había estudiado, todo lo que habíamos repasado al final se redujo a un par de preguntas ridículas: ¿Cuál es el río más grande del Perú? Amazonas, pues. ¿Y qué más?
[Bernardo H.]: Y me preguntan si el idioma oficial de Perú es español, quechua, aymara, español, inglés, quechua, aymara o cosas así.
[Daniel A.]: Y bueno, no creo que toca estudiar mucho para saber que el inglés no es uno de los idiomas oficiales del Perú. Mientras que todos los peruanos sabemos que español, quechua y aymara sí lo son.
[Bernardo H.]: Frente a Puno hay un lago, ¿cómo se llama?
[Daniel A.]: Amigos, no es cualquier lago. Sino el Titicaca, el lago navegable de más altura en el mundo.
[Bernardo H.]: Es la diferencia de nivel. Es muy sorprendente entre el temario. Y las preguntas que hacen. Y es que tú te preparaste para un doctorado y te preguntaron cosas de primaria.
[Bernardo H.]: Algo así. Pero voy a seguir el doctorado. Había 20 preguntas y he salido en nueve minutos. Y con 20 al final.
[Daniel A.]: 20 sobre 20. Puntaje perfecto. Uno piensa, o mejor dicho, Bernardo pensaba que conseguir algo tan soñado, tan especial, la nacionalidad peruana, debería ser más difícil. Para él, no era solo un examen, sino mucho más… Una prueba de su compromiso con el Perú. Aunque sus treinta años viviendo en el país ya lo comprobaban.
En fin, con el examen aprobado, ya estaba a un paso de la nacionalidad. Cuando hablé con Bernardo la primera vez solo le faltaba sacar las fotos para su DNI, el documento nacional.
[Bernardo H.]: Me faltan dos etapas: el DNI y la reunión más protocolar. Yo soy peruano ahora.
[Daniel A.]: Solo faltaba hacer el juramento. Y cuando me lo dijo, se le notaba el orgullo. Lo que había logrado, esta serie de trámites, tenían importancia.
[Bernardo H.]: Para formalizar una cosa que existe, para darle una forma pública, que me compromete a mí de manera no muy nueva, pero que me da coherencia.
[Daniel A.]: Yo hago una interpretación y no sé si estás de acuerdo, pero que se me hace que lo cómodo te aburre. Y quizás la gran aventura de tu vida finalmente es el Perú.
[Bernardo H.]: Sí, yo creo que sí, como el Perú mismo es una aventura. Sí, hay algo de eso, sí.
Solo lo difícil es interesante. Hay que amar el país no sabes por qué lo amas, pero hay que amar. Amar a una persona no es amar a una persona a pesar de sus defectos. Es amar a una persona con sus defectos, incluso a costa de sus defectos. Así amo el Perú.
[Daniel A.]: ¿Tú has decidido dónde quieres ser enterrado?
[Bernardo H.]: Ah, sí, en Perú, en Perú. Me parece lógico terminar mi vida y morir en el Perú y ser peruano. Yo creo que no voy a volver a Francia, salvo error mío no voy a volver. Pero sí yo quiero morir aquí. Para mí es importante.
[Daniel A.]: Ya volvemos.
[Daniel A.]: Estamos de vuelta en Radio Ambulante.
Entonces. La primera vez que hablé con Bernardo fue hace un par de años, y en ese momento, cuando traje al equipo editorial de Radio Ambulante la anécdota de un hombre de fé, francés, de casi 90 años, que quería morir siendo ciudadano peruano, pues, nos sacó a todos una sonrisa. Nos parecía insólito, una historia divertida, extraña.
Pero algo cambió en mayo de 2025. Precisamente el 8 de mayo. Me atrevo a decir que casi todos supimos de esta noticia. Y bueno, la periodista peruana Paola Ugáz, estuvo ahí, en el lugar de los hechos, junto a su colega y amigo Pedro Salinas.
[Daniel A.]: ¿Cómo es Roma y el Vaticano en un cónclave? ¿Cómo es el ambiente?
[Paola Ugáz]: Es como la Copa Mundial. Toda la gente tiene sus equipos. Todas las banderas pensando que están su. Su candidato va a ganar. Hay más de 7000 periodistas en todo ese huequito ahí. Y muchos muchos medios grandes, todos haciendo sus cálculos, todos moviendo eso, todos viendo qué pasa. Y además pensando en que cuál es el titular que vas a decir, la biografía. O sea, tener todo listo para sacarlo.
[Daniel A.]: No solo había periodistas, claro… Entre creyentes, turistas y gente curiosa, se calcula que unas 45 mil personas esperaban el anuncio del nuevo papa en la Plaza San Pedro, sin contar los millones alrededor del mundo siguiendo los eventos del Vaticano en la tele, o en redes… Toda esa gente, esperando el mítico humo blanco que terminó saliendo en poco tiempo… solo 2 días después de esa primera reunión.
Y cuando sale el humo blanco, ¿cómo reacciona el público en la plaza?
[Paola U.]: Gritaba como gol. ¡Gol! Todos, todos, todos, gritaban. Claro.
[Periodistas]: Seis con nueve minutos de la tarde, con este imagen en vivo desde Roma, hay humo blanco en la capilla Sixtina…
[Periodistas]: Vamos a ver, la algarabía, tenemos humo, vamos a ver de qué color… Me parece de entrada que estamos hablando de humo blanco, Valentina. Todo indica que la elección del nuevo papa se ha dado, Valentina…
[Daniel A.]: Y bueno, si un cónclave es como un Mundial, Pao tenía su equipo. Su favorito por el que hinchaba. Pero no esperaba ganar. Ni de lejos.
Entonces, cuando anunciaron el nombre…
[Cardenal Protodiácono]: Anuncio dobis gaudio nadam. Habemus papam…
[Paola U.]: Y dijeron Robertum
[Cardenal Protodiácono]: Robertum Franciscum Franciscum…
[Paola U.]: Y un espacio dijeron:
[Cardenal Protodiácono]: Cardenale Prevost
[Paola U.]: Tanto, yo casi de verdad que casi me desmayo de la emoción. O sea, no podía creer que él sea… Bueno, grité. Pedro me abrazó y lloraba. Parecíamos que habíamos ganado algo que no sabíamos qué. Y todos los demás que no conocían quién diablos era Prevost, se nos acercaron. Porque claro, ¿quién es Prevost? Nadie sabía quién era Robert Prevost. Nadie.
[Daniel A.]: Robert Francis Prevost. Nacido en Chicago. Pero curiosamente… Residente por más de una década en Perú, en su última etapa estuvo en una ciudad norteña llamada Chiclayo, conocida como la capital de la amistad. Había llegado a ser obispo ahí, y en Perú, por estatuto, un obispo no puede ser extranjero. O sea, Prevost, como Bernardo, se había nacionalizado peruano.
[Periodistas]: Tenemos un papa latinoamericano. Es estadounidense pero, ¡es peruano por adopción! América Latina vuelve a tener un papa, es Robert Prevost… y la emoción es gigantesca…
¡Peruano por adopción, obispo de Chiclayo!
[Periodistas]: Estamos en vivo desde la capital peruana muy emocionados por lo que está pasando en estos momentos. Porque tenemos un papa peruano. Nacionalizado peruano.
[Daniel A.]: Ahora, Pao y Pedro habían explotado de la emoción con el anuncio… no solo por nacionalismo… No, no. En realidad lo conocían bien a Prevost. Sabían la relación que tenía con el país. Y aquí un poco de contexto: si han escuchado Radio Ambulante por años, saben un poco de la historia de Pao y Pedro, y su larga lucha para desenmascarar a una secta extremista afiliada con la iglesia Católica en Perú: El sodalicio. En esa lucha, que culminó con el Papa Francisco expulsando al Sodalicio de la iglesia, Prevost había sido un aliado clave. Cuando otros no quisieron ayudarlos a Pao y a Pedro, Prevost sí.
[Paola U.]: Si hay alguien que ha visto cómo se mueve una curia en Latinoamericano, es él. Pero siento que lo que él ha aprendido en Perú le ha dado una visión de cómo las cosas pueden ser mejor si es que se hacen cosas que desgraciadamente no siempre se hacen en los países.
[Daniel A.]: Y entonces… Por eso se emocionaron tanto. No solo porque era peruano, ni porque era conocido, sino porque sabían exactamente el tipo de persona que es. Pao había visto, por ejemplo, cómo se conectaba con la gente en Chiclayo.
[Paola U.]: Organizaba las personas para el tema de la alfabetización de los niños. Organizaba las mujeres para el tema de la desnutrición.
[Daniel A.]: Y lo hacía no solo en la ciudad de Chiclayo, sino en los lugares más lejanos.
[Paola U.]: Entonces él recorría, sobre todo las zonas donde no hay carreteras. En Lambayeque o en todo Chiclayo no hay carreteras por un tema de corrupción, no por un tema de plata. Y él recorría esto a caballo, a burro, pero llegaba.
[Paola U.]: O sea, es increíble, pero si tú lo ves, digamos, en Navidad, canta como si fuera peruano y no gringo, porque él canta el lado en español y el canta el lado en inglés.
[Daniel A.]: Es muy interesante que hasta tú dirías que como obispo extranjero, está más identificado con el pueblo que algunos obispos que son peruanos.
[Paola U.]: Totalmente. Porque ser empático en un país donde pasan tantas cosas terribles hace la diferencia, siempre.
[Daniel A.]: Entonces, ya… Volviendo a Roma, a ese día del anuncio tan inesperado, esa emoción, ese entusiasmo que demostraron Pao y Pedro en medio del tumulto, los volvió el centro de atención de los otros periodistas. Porque nadie más parecía tener mucha idea quién era este señor.
[Paola U.]: ¿Chicago? ¿Chiclayo? No, Chiclayo. Todos preguntaron qué era.
Y de hecho una periodista polaca se me acerca y me dice, así era en mi época cuando estaba Juan Pablo II. Nos rodeaban y nos preguntaban cosas y nosotros sentíamos ganadores de algo que no te puedo explicar qué. Pero estábamos muy contentos contándoles dónde queda Chiclayo, dónde queda Perú, porque obviamente había gente que no tenía idea dónde quedaba Perú. Entonces, explicar tu país, explicar de dónde viene, a pesar de que, claro, en teoría nació en Chicago, pero este en Chiclayo, era realmente, fue muy importante para todos, ¿no?
[Daniel A.]: Entre el humo blanco y la presentación del nuevo papa ante el público pasó una hora y pico.
[Paola U.]: En ese momento es donde ya Robert Prevost sabe que va a ser León XIV. Sabe lo que va a decir. Escoge perfectamente Diócesis de Chiclayo. Escoge hablar en español y escoge decir lo que dijo.
[Robert Prevost]: A todos aquellos, y en modo particular a mi querida diócesis de Chiclayo en el Perú… Donde un pueblo fiel que ha acompañado a su obispo, ha compartido su fé, y ha dado tanto tanto para seguir siendo iglesia fiel de Jesucristo…
[Paola U.]: De hecho, el delivery, que lo vimos, estaba llorando. Está muy emocionado, pero él había escogido perfectamente darle un regalo simbólico a Chiclayo al decir lo que dijo.
Lo que siento, que el Perú, lo que hace con las personas que lo conocen, es… haces, empiezas una relación compleja, no una relación que por ratos sientes que es tóxica, pero también por ratos tienes que te da, te da cosas que no te dan otras relaciones.
Yo creo que no hay nadie más peruano que él. Nadie más Chiclayano que él.
[Daniel A.]: Y me atrevería a decir que en ese momento muchos peruanos sintieron lo mismo.
Para algunos en Estados Unidos, la felicidad por el nombramiento de un papa estadounidense duró poco. Y fue reemplazado pronto por una consternación. ¿Por qué?
Porque en su primer discurso, el papa habló italiano, por protocolo, y luego, como ya escuchamos, en español, con ese saludo tan especial y afectuoso a la diócesis de Chiclayo… Pero no dijo una palabra en inglés. Es decir, el hecho de que haya saludado a Chiclayo, pero no a Chicago, ofendió a algunos.
Imagínate.
He estado pensando mucho en esto de la nacionalidad. Que es un sentimiento, por supuesto, pero también un accidente de la geografía. Nacer en tal lugar, digamos, y no en otro, es cuestión de azar.
Por ejemplo, yo nací en Lima. De padres peruanos. Con cuatro abuelos y ocho bisabuelos peruanos. Pero crecí en Estados Unidos, desde muy chico, y por lo tanto, soy culturalmente, bien gringo también. Hablo inglés. Leo mucho en inglés. Consumo cultura norteamericana, porque me pertenece. Eso es normal para tantos inmigrantes que llegamos de niños. En mi caso, tuve que decidir en algún momento de mi adolescencia que quería ser peruano también. Que quería conectarme con un país que, más allá de visitas familiares, apenas conocía.
Lo escogí. Por razones que ni siquiera entendía bien en el momento. Por una conexión. Por un sentimiento. Quizá quería que un accidente geográfico tenga sentido.
[Paola U.]: Si yo hago esto, si yo digo esto y si yo pongo eso de mi parte, algo puede cambiar en este país. Los que eligen ser peruanos… tienen eso todos puesto. Es como un, no sé… Es un chip. Enriquece mucho tu experiencia, elegir ser peruano.
[Daniel A.]: Me consta. Menciono todo esto porque en Estados Unidos se habla mucho de nacionalismo en estos días, de lo que significa querer y pertenecer a un país. Se debate quién puede pertenecer, quién tiene derechos, y quién no. Pero si soy honesto, el nacionalismo que estoy viendo me parece menos un amor por el país y más un odio al extranjero, o a la idea del extranjero… Sea por sus características raciales, su ropa, sus tatuajes, el idioma que habla, su religión.
Para alguien como yo, que llegó a Estado Unidos como extranjero, que creció hablando otro idioma en casa, no es fácil de aceptar. Ese tipo de nacionalismo me parece una traición a la idea de Estados Unidos que me vendieron de chico. Creo que todos saben a lo que me refiero. No dudo por un instante que uno puede querer y pertenecer a dos países. No lo dudo porque esa ha sido mi vida. Pero ahora esta noción tan básica está en peligro.
Es como si la expresión más auténtica de este nuevo patriotismo fuera la crueldad. La exclusión. La celebración de la desgracia de los demás, el reírse de su mala suerte y de su dolor.
Entonces me queda ese contraste… Entre el patriotismo que acabo de describir y ese patriotismo amplio y generoso que sienten, digamos Bernardo, o el nuevo papa, hacia el Perú. Ese país amplio que adoptaron. Ese país amplio que los adoptó.
La diferencia no podría ser más clara.
[Daniel A.]: Esta historia fue producida por mí con la ayuda de Natalia Sánchez Loayza. La edición fue de Camila Segura y Luis Fernando Vargas. Bruno Scelza hizo la verificación de datos. El diseño de sonido es de Andrés Azpiri con música de Ana Tuirán, Rémy Lozano y Andrés.
El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Paola Alean, Adriana Bernal, Aneris Casassus, Diego Corzo, Emilia Erbetta, Camilo Jiménez Santofimio, Germán Montoya, Sara Selva Ortiz, Samantha Proaño, Natalia Ramírez, Lina Rincón, David Trujillo, Elsa Liliana Ulloa, y Mariana Zúñiga.
Carolina Guerrero es la CEO.
Radio Ambulante es un podcast de Radio Ambulante Estudios, se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO.
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