El palabrero. Parte 2: el plan | Transcripción
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Este podcast es propiedad de Radio Ambulante Studios. Cualquier copia, distribución o adaptación está expresamente prohibida sin previa autorización.
[Daniel Alarcón]: Esto es Radio Ambulante. Soy Daniel Alarcón.
En el episodio anterior conocimos a este hombre salvadoreño:
[Rafael]: Claro, en algún momento le he tenido que disparar a alguien. Si murió o no murió, no sé, otros delitos. Si he vendido droga en algún momento, sí. He extorsionado a alguien, sí. O sea, no te puedo decir que estuve en un mundo en el cual no cometí nada. Claro que en algún momento sí, claro que sí.
[Daniel A.]: Se llama Rafael. Pero durante gran parte de sus 42 años de vida, la mayoría de personas a su alrededor lo llamaron Rafa. Ese era su nombre dentro de la pandilla Barrio 18. Rafa era palabrero a nivel nacional. Recordemos que “Palabrero” es un término que se usa para los líderes de las clícas o las células de pandilleros que operan en cada barrio. Bueno, Rafa lideraba todas las clicas de todo el país. Durante años Rafa funcionó como aquel que conectaba a los altos mandos pandilleros que tomaban las decisiones en las cárceles con los criminales que llenaron de sangre las calles de El Salvador.
Si no lo han hecho todavía, escuchen esa primera parte de la historia. La pueden encontrar en nuestro feed justo debajo de esta. Es necesaria para entender lo que viene, porque ese episodio terminó con Rafa en una situación compleja. Un resumen rápido:
El 30 de enero de 2023, Rafa recibió una llamada. Su hermana había sido capturada por la policía de El Salvador. Ella nunca había tenido relación con ninguna pandilla más allá de ser hermana de Rafa, pero la detención se dio en pleno régimen de excepción, en el que la policía con solo una sospecha de que estás involucrado en algo ilegal, puede llevarte a la cárcel. Sin una orden, sin un juicio ni nada.
[Rafael]: Púchica viejo. Yo me sentí en el aire. Yo sabía lo que iba a vivir y bueno, ¡ay jueputa! ¿y ahora qué?
[Daniel A.]: Pero poco después llegó una propuesta. Un coyote que Rafa conocía desde hacía años estaba haciendo un negocio con la policía nacional de El Salvador. Buscaban a un hombre: alias Crook, uno de los cabecillas de la pandilla MS-13, rival de Barrio 18. Crook estuvo preso por años y los Estados Unidos pidieron su extradición. Pero como parte de un acuerdo con las pandillas, el gobierno de Nayib Bukele lo había liberado de manera ilegal.
Investigaciones sobre la liberación ilegal se empezaron a difundir. Y en ese momento, con elecciones presidenciales a pocos meses, el gobierno de Bukele quería a Crook de vuelta en la cárcel.
Si Rafa aceptaba capturar a Crook, su hermana podría quedar libre. Era un trato hecho bajo la mesa. Un criminal cazando a otro criminal, como encargo de un gobierno.
Rafa aceptó.
[Rafael]: No sé si me consideraría un mercenario, un empleado tipo así como un James Bond, a saber qué putas. La verdad va.
[Daniel A.]: A la hermana de Rafa, llamémosla Julia. Es un nombre falso, por protección. Tiene 41 años, uno menos que Rafa. Desde el inicio, ella sabía que Rafa era pandillero. Su mamá también lo sabía. En realidad, era obvio… Siempre lo fue. Por la gente que llegaba a buscarlo a su casa, por cómo se vestía… Pero más allá de eso, los detalles sobre qué hacía Rafa, sobre sus crímenes y sus tareas dentro de la pandilla, nunca se hablaron… Esta es Julia.
[Hermana]: Él jamás nos contaba, él jamás nos involucraba. Nosotros no sabíamos absolutamente nada.
[Daniel A.]: Un pacto de silencio. Él no le contaba a Julia y a su mamá y ellas no preguntaban. Rafa tomaba distancia, también motivado por problemas con su padrastro. Y ese pacto se mantuvo por prácticamente dos décadas. Incluso cuando Rafa empezó a ser perseguido por la policía y se escondió durante años.
[Hermana]: Si a veces yo me entero cosas, quizás no son por él, sino que por terceros, porque él dice entre menos la familia sepa mucho que mejor. Ustedes nunca quiero saber de que digan, de que son hermanas de fulano, porque, porque es trae desventajas, ¿verdad?. Porque hay contrarios, porque uno no sabe quién escucha.
[Daniel A.]: Sobre su papel como Palabrero, como pandillero de alto rango, y cosas como las negociaciones con gobiernos en las que Rafa participó… de todo eso, dice Julia, ella no tenía idea hasta hace poco.
Por eso mismo, lo que pasó el 30 de enero del 2023, fue toda una sorpresa para ella.
[Daniel A.]: Se suponía que ese día iba a ser como cualquier otro para Julia. Trabajo y diligencias. Como era costumbre, a las 10 de la mañana fue al mercado de Chalchuapa, la ciudad donde vivía con dos de sus hijos. Iba a ayudarle a su mamá con el puesto de verduras, pupusas y tortillas que tenía. Su hijo más pequeño, que todavía estaba en la primaria, fue con ella. Eran los últimos días de las vacaciones escolares. Su hijo mayor, apenas llegando a la adolescencia, se quedó en casa.
Durante la mañana, Julia trabajó con su mamá en el negocio y alrededor de las 3 de la tarde se fue a un bazar a sacar unas fotocopias para la escuela de sus hijos.
Fue ahí que recibió una llamada de su hijo mayor. Unos policías estaban tocando su puerta.
[Hermana]: Ah, ¿sí? ¿Qué quieren? Le dije yo. ¡Ah! me dijo. Dicen que vengas, me dijo. ¡Ah! le dije yo. Solo voy a ir a la ficha escolar de tu hermano, a la escuela y yo voy para allá, le dije yo. Vaya mamá, te apuras, me dijo.
[Daniel A.]: Casi de inmediato, aún en el bazar, recibió otra llamada. Era, de nuevo, su hijo.
[Hermana]: Mamá, apúrate, dice, que te apures. Me dijo que ellos no tienen tu tiempo. Que te apures. Hijo, deciles, le dije, que yo no tengo ni carro, ni bicicleta ni nada para moverme, me tengo que mover en microbús le dije yo o ver quién me lleva, le dije. Así que ya voy a llegar. Fueron tres llamadas así, una tras otra que mi hijo me hizo ya la última. Mi hijo ya estaba bien afligido, pues los policías ya habían entrado a la casa.
[Daniel A.]: Julia se asustó. Salió del bazar y se encontró con un vecino de su mamá que la llevó en carro hasta su casa.
[Hermana]: Cuando yo llegué estaban tres policías camuflajeados, como de gris afuera, hacían la callecita abajo de la patrulla y estaban tres de azul en la puerta de mi casa y la puerta de mi casa estaba abierta y mi hijo estaba sentado en el sofá con el teléfono.
[Daniel A.]: Julia saludó y les preguntó a los policías en qué les podía ayudar.
[Hermana]: Lo primero que me dijo fue: señora, y usted ¿por qué deja a su hijo solo? Y le dije yo ahí: Disculpe, le dije pero yo tengo que trabajar y mi hijo ya está grande y sabe perfectamente que no tiene que abrir la puerta a nadie, le dije yo.
[Daniel A.]: El oficial le pidió su identificación. A Julia le temblaban las manos. Luego le pidieron más documentos. Recibos de electricidad, agua… Luego la acusó de ocupar la casa ilegalmente. Ella le enseñó los papeles que mostraban que ella pagaba el alquiler. Todo conforme a la ley.
La conversación era tensa. Pero en ningún momento se habló de Rafa.
[Hermana]: Nos tiene que acompañar, me dijo. ¿Ah, sí? le dije. Y ¿a dónde le dije yo? A la delegación. Me dijo: Tengo que hacerle unas preguntas. ¿Y por qué no me las hace aquí? Le dije yo.
[Daniel A.]: Pero insistieron en que tenía que ser en la estación policial. Julia salió de la casa acompañada de los policías. Ya en la patrulla, desde la ventana, le dijo a su hijo menor, que la veía desde la calle, que no se preocupara. Que ya pronto regresaría.
[Daniel A.]: A los pocos minutos, Julia llegó a la estación de policía local. No sabe cuánto tiempo esperó hasta que le dijeron que un jefe de policía hablaría con ella. Ya ahí, el jefe fue directo: le aseguró que estaba detenida por pertenecer a un grupo con fines delictivos. Una pandilla, básicamente. Julia no podía creer que le estuviera pasando esto.
[Hermana]: Yo lloraba, pero yo enojada. Y yo le dije a él que por qué púchica, no me lo pudo decir, decir en mi casa, le dije yo. Por qué él, digo, ustedes, siempre con mentiras y con mañas, tienen que llegar a la gente a sacarla de la casa. No me permitió, le dije, darle un abrazo a mi hijo. Le dije yo, despedirme de ellos. No sé cuándo los voy a ver, le dije yo qué corazón es el que ustedes tienen, ¡Qué forma de trabajar! Le dije yo.
[Daniel A.]: La esposaron, le tomaron fotos y anotaron más información. Le avisaron a su mamá que iba a quedar detenida. Luego, llevaron a Julia y a otras dos personas a una oficina de la policía de Santa Ana, la capital del departamento. Ahí se terminó de quebrar.
[Hermana]: Yo no paraba de llorar. Yo sentía que me ahogaba. O sea, yo estaba viviendo lo que un día mi mamá le dijo a mi hermano: “Todos algún día vamos a pagar tu decisión.
[Daniel A.]: “Todos, algún día, vamos a pagar tu decisión”. Y sí, a pesar del esfuerzo de Rafa por mantenerlas distanciadas de sus actividades criminales, no fue suficiente. Su hermana estaba detenida, pagando por los crímenes de Rafa y sin capacidad de defenderse. Él, en cambio, estaba libre. Y ahora buscaría la forma –la que fuera– de liberar a su hermana.
Esta historia es una coproducción con El Faro. Fue reporteada por Óscar y Carlos Martínez y producida por Luis Fernando Vargas.
Carlos nos cuenta.
[Carlos Martínez]: Ya en Santa Ana, a Julia y a los otros detenidos los llevaron a la estación de la policía para que les tomaran huellas, fotos de tatuajes y otra información. Julia estaba al borde de un ataque de pánico, cuando un oficial le preguntó si tenía hermanos pandilleros.
[Hermana]: Desde luego que metieron mi información. Ahí aparecía para que yo iba a estar negando algo que ellos ya sabían y les dije sí, ¿cómo se llama? Rafael. ¡Ah!, ok.
[Carlos M.]: De vuelta en la oficina de la policía, a Julia la detuvieron en un cuarto. Le dieron agua y un poquito de café. Cerca de la medianoche, unos policías se le acercaron. Querían hacerle preguntas sobre Rafa.
[Hermana]: Que dónde estaba, que si yo sabía dónde estaba y yo les dije que no. No, realmente no sé dónde está. ¡Ah! me dijo: pues qué raro que usted no sepa. Sí, pues por muy malo que sea una persona por su familia, da, lo da todo por lo mismo por lo que usted acaba de decir. Él siempre ha dicho que entre menos sepa uno, mucho que mejor. ¿Verdad?
[Carlos M.]: Después empezaron a interrogarla sobre su hijo mayor. No el que dejó en su casa, sino otro, mayor de edad, que había emigrado a los Estados Unidos. Le preguntaron si Rafa estaba con él.
[Hermana]: Pues que yo sepa no. ¡Ah! me dijo, porque mira, me dijo, si su hijo está cubriendo a su hermano y le está ayudando su hermano, su hijo cae en un delito, me dijo, de colaboración, me dijo, y hasta podemos hacer que lo deporten. Me dijo. O sea, ellos trataban de llegarme a lo más profundo mío, intimidarme o qué sé yo, o para que yo hablara.
[Carlos M.]: Los detectives subieron el tono. Si no colaboraba, le dijeron, podían quitarle su casa. O ir por su mamá. Julia no podía sino repetir lo que había dicho desde que empezaron a preguntarle sobre Rafa: sobre él, no sabía nada. Ni dónde estaba, ni cómo contactarlo.
Esa misma madrugada, los policías la volvieron a trasladar a otra estación policial. Ahí la metieron a una celda.
[Hermana]: Yo estuve prácticamente una semana durmiendo en el suelo, ahí con frío, sin colchas, sin nada en el puro suelo. En el día solo lavábamos, comíamos ahí, limpiábamos por las ratas pa que no bajaran y pues lo mordieran a uno por el hecho de comerse los granitos de arroz o algo. Yo entré gordita y en término de una semana yo me puse flaquita.
[Carlos M.]: El segundo día ahí a Julia le leyeron un papel que decía que quedaba detenida porque la policía había recibido una alerta sobre sus actividades criminales. Algo escueto, que nunca le quedó claro. A pesar de eso, en ningún momento, a Julia se le ocurrió decirles a los policías la verdad… Porque si bien les había jurado que no podía decirles dónde estaba Rafa, lo cierto es que sí lo sabía.
[Hermana]: ¿Pero cómo yo iba a hablar de mi hermano? O sea, yo creo que nadie en la familia, o sea, ni nadie, va a entregar a su hermano, ¿verdad? Porque yo sé que mi hermano hacía muchas cosas más, prácticamente me servía más afuera que adentro, ¿verdad? Por sus contactos, por su inteligencia, por su rango, qué se yo.
[Carlos M.]: A los 7 días de estar en la celda de la delegación, la llevaron a Apanteos, la cárcel de Santa Ana.
[Hermana]: Igual hicieron un gran show, 3 patrullas y ahí vamos en la parte de afuera, con las sirenas encendidas, apartando buses, camiones y todo. Y pues la gente viéndolo a uno algunos dirán pobrecita, inocente. Y muchos dirán que son culpables, ya lo ven a uno mal.
[Carlos M.]: Ya en el penal, en realidad, las cosas mejoraron bastante. La encarcelaron en el ala de mujeres, pero no con las pandilleras, sino con mujeres que habían cometido otros delitos… Por lo menos ahora dormiría sobre una colchoneta y no dormiría en el piso, y las compañeras de celda la apoyaron desde el inicio… La recibieron, la guiaron en los días en que más miedo ha tenido.
En los días siguientes no le dieron la oportunidad de ver a un abogado. Pero al menos sí había cierto contacto con el exterior. Su mamá le pudo hacer llegar comida, artículos de higiene, cosas para hacer todo un poquito menos pesado. Julia lo compartía con algunas de sus compañeras.
[Hermana]: Yo tenía rollos de papel higiénico. Yo leche, yo cereal. Yo he Incaparina, galletas, pan, dulces, o sea, todo. Y yo compartía. Yo les daba. Y las muchachas súper agradecidas. Porque, como les digo, ya ahí se trata de ser unidas, porque vivimos en un mismo barco, aunque distinto proceso.¡Va!
[Carlos M.]: Y oraba. Oraba para salir y volver a ver a su familia.
[Hermana]: Y yo así me mantenía firme.
[Carlos M.]: ¿Porque usted creía que su hermano iba a hacer algo?
[Hermana]: Era más bien la fe que yo tenía en Dios. Y segundo mi hermano. La duda que quedó en mí, era que a él lo andaban buscando para capturarlo, no para una negociación. Entonces yo decía qué tanto puede hacer mi hermano. O sea, prácticamente nada. O sea, yo no sabía nada.
[Carlos M.]: Pero como ya escuchamos en la primera parte, la realidad era otra. Rafa sí podía hacer algo: negociar. Y en esos días, intentaba lograr la salida de Julia.
El 13 de marzo de 2023, casi un mes y medio después de su captura, fue sorpresivo para Julia. Le notificaron que tendría una audiencia en 3 días. Estaba esperanzada, y le contó a sus compañeras de celda. No mucho después, recibió otra noticia inesperada de la policía encargada de su sector en la cárcel.
[Hermana]: Mamá, me dijo, vaya alístese, póngase un pantalón, aliste pasta dental, una ropa interior, diga que usted, que ahorita se va. ¿Cómo? ¿Me voy? No es que ahorita la vienen a traer para su audiencia. ¿Qué? Y salgo yo corriendo para la celda que no cabía yo de contenta más yo no cabía yo de contenta. Medio que metí unas cositas ahí y salgo corriendo. No, cuidate que no sé qué, que te vas, que no sé qué, que no sé cuánto. Y yo súper nerviosa…
[Carlos M.]: Caminó hasta la salida del penal. Julia rezaba, entre agradecimiento y miedo.
[Hermana]: Pero cuál fue mi sorpresa que yo vi policías mmm… dije yo, y ahí como que pensé esto está raro, dije yo, tan raro, tan raro y yo más nervioso todavía por lo mismo de mi hermano. Yo dije, no sé si me mandan a traer para torturarme, para sacarme información, para no sé qué es lo que, o sea, como uno se espera, cualquier cosa.
[Carlos M.]: Entró a la patrulla. Llegaron a San Salvador, la capital, a poco más de una hora de distancia. Eran como las 7 de la noche. No llegó a una prisión, sino a una casa. Por un segundo, Julia creyó que era un hotel, pero al entrar lo que vio fue policías. La subieron a un cuarto y se sorprendió al verlo lleno de rejas… Rejas en las ventanas, en la puerta. Lo habían convertido en una celda.
[Hermana]: Había dos muchachos adentro donde yo iba a estar, pero estaba dividido por rejas y yo, va de llorar, y yo de llorar. Porque yo realmente créame que yo para mí me iban a torturar.
[Carlos M.]: Pero al ver su estado, uno de los hombres que también estaba detenido le habló.
[Hermana]: Me dijo: señora, tranquilícese, si a usted la trajeron para acá es por algo bueno.
[Carlos M.]: Le contó que él llevaba ahí 10 meses. Era un “criteriado”. Es un término legal en El Salvador que se usa para esas personas que han sido arrestadas por crímenes pero que decidieron colaborar con las autoridades para desmantelar las pandillas. Desde el inicio, la policía había hecho un trato con él y nunca había pisado un penal.
[Hermana]: Entonces, él ya sabía, como dicen el teje y maneje, de ahí, la situación, cómo era todo. Entonces él comenzó a darme palabras. Aquel sabía, pues sí, me dijo: no señora, tranquilita, me dijo.
[Carlos M.]: Le repitió que todo estaría bien. De todas formas Julia durmió mal esa noche. No era una cárcel, pero tampoco eran buenas condiciones. Para dormir no había camas, solo le habían dado un cartón, y el cuarto estaba infestado de zancudos. A la mañana siguiente un policía llegó a visitarla. Le dijo que pronto vería a su mamá. Julia pensó que la policía la había capturado y empezó a llorar.
[Hermana]: Me dijo él: tranquila, señora. Su mamá está bien. A su mamá no le ha pasado nada. A su mamá no se le ha tocado. Ella viene a verla, nada más. Y no solo eso. Vienen sus hijos. ¿Y yo qué? ¿Cómo? Mis hijos. Voy a poder ver a mis hijos, a mi mamá, abrazarlos y todo. Sí, sí, sí, sí. Tranquila. Ya lo va a ver todo en su momento.
[Carlos M.]: Poco después llegó el Jefe Iván, el policía que escuchamos negociando con Rafa en el episodio anterior. La saludó y la subieron en un carro con él y otros policías. En el camino le preguntaron si podía identificar a pandilleros del lugar donde vivía, pero Julia les dijo que no conocía a nadie. Después de unos minutos, llegaron a un parque. Esperaron un rato… Hasta que los vio…
[Hermana]: Cuando veo ver a mi venir, a mi chiquitín, a mi hijo, a mi mami más que me dijo que no hiciera drama ni nada, o sea, como yo no los iba a abrazar, no iba a llorar. O sea, la alegría de poder verlos, abrazarlos, tocarlos y todo eso. Ver a mi madre realmente fue un milagro, un milagro, un… sólo así se le puede llamar: milagro.
[Carlos M.]: Después de los abrazos, Julia vio que su mamá y sus hijos habían llegado con un hombre. Era Kevin Genovés, el conocido de Rafa que le ofreció el trabajo de capturar a Crook. Pero Julia no lo reconoció y en ese momento no pensó mucho en por qué estaba ahí.
Julia se sentó con sus hijos y su mamá, simplemente para estar juntos. Le habían llevado una hamburguesa con papas. Y como dijo Julia, si vemos lo que ha pasado en El Salvador en los últimos cuatro años de régimen de excepción, realmente parece un milagro. Desde que se instauró el régimen de excepción, salir de una cárcel en El Salvador es prácticamente imposible. Y ahí estaba ella, con sus hijos, su mamá, en un parque. Pero sin ningún conocimiento de lo que estaba ocurriendo detrás.
Ahí mismo les dijeron que la mamá de Julia podría visitarla en la casa de seguridad y que era libre de llevarle comida.
Antes de despedirse, Kevin Genovés tomó una fotografía de Julia, sus hijos y su mamá, y se la envió a Rafa. Luego, los policías llevaron a Julia de vuelta a la casa donde había pasado la noche anterior. No entraron de inmediato. En el patio, el Jefe Iván y el encargado de la casa, a quien llamaban don Róger, le hablaron claramente a la mujer. Era la primera vez que entendía qué estaba pasando desde que todo había empezado hacía más de un mes: su liberación no era debido a un milagro, sino a su hermano Rafa.
[Hermana]: Y me dijeron ¡Va señora!, ¿ya se dio cuenta? Me dijeron, del poder que nosotros tenemos. Nosotros tenemos un trato y una negociación con su hermano. Y me dijo don Roger, yo soy el jefe de acá, yo tengo poder. Si su hermano no colabora y no cumple el trato que nosotros tenemos con él, tengo la capacidad de mandar y regresarla para el penal.
[Carlos M.]: Por último, le pidieron que llamara a su mamá. Que le contara la importancia de que su hermano debía colaborar.
[Daniel A.]: Una pausa y volvemos.
[Daniel A.]: Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Carlos nos sigue contando.
[Carlos M.]: Ok. Retrocedamos un poco, al encuentro en el parque entre Julia y su familia. Ahí, un oficial de policía apartó a la mamá de Rafa y Julia para conversar más en privado. Le dijo algo que Rafa ya nos contó en el episodio anterior: no confiaban en Kevin. Este es Rafa.
[Rafael]: Mire, el muchacho este no nos genera confianza. ¡Va!, que era Kevin. A él lo han designado del lado de ustedes, pero él no nos genera confianza. Dígale a su hijo que me llame. Él sabe que esto es mejor. Tener las cosas herméticas y que es mejor.
[Carlos M.]: La policía quería a Kevin Genovés fuera de la jugada, y negociar directamente con Rafa. Con la amenaza de que los policías podían enviar a Julia de vuelta al penal en cualquier momento, Rafa sintió que no tenía otra opción.
Durante los varios días que Rafa negoció con el Jefe Iván las condiciones para capturar a Crook, Julia estuvo en la casa de seguridad de la policía. Aquella donde la llevaron antes de ver a su familia en el parque. Las condiciones no eran tan malas como cuando llegó: su mamá le enviaba dinero y comida, incluso la visitó. Pero las amenazas de los policías eran constantes.
[Hermana]: Me sacaban al patio a platicar y a decirme a forma de presión eso de que igual mire señora, se va a dar cuenta de que a fulano lo acabo de mandar para el penal. O sea, no colaboro allá para el penal de regreso.
Y lo mismo le puede pasar a usted si su hermano no cumple, usted va de regreso para el penal y yo lo mismo le decía ¿yo qué puedo hacer? Yo no puedo hacer nada, mi hermano sabrá, mi hermano es inteligente y él sabe de qué forma le va a ayudar y lo va a apoyar a ustedes.
[Carlos M.]: De vez en cuando don Róger, el jefe de la casa, llegaba a hablarle a su celda.
[Hermana]: Eso don Roger me decía. Usted es una pieza en garantía, o sea, yo no era una detenida, o sea, yo era una pieza en garantía. Fuera mal, fuera bueno, o sea, ellos sabían de que forma a mí me iban a utilizar.
[Carlos M.]: Esa fue la dinámica durante varias semanas. Mientras tanto, Rafa seguía presionando: no movería un dedo para capturar a Crook sin antes ver a su hermana en completa libertad. Casi 3 meses después de la captura de Julia, el 22 de abril del 2023, por fin la policía cedió a la condición de Rafa. El Jefe Iván lo llamó.
[Rafael]: ¿Qué pasó? Mire, me dijo: Ya, ya va a ser lo de su hermana. Tenga paciencia que ya pronto va.
[Carlos M.]: Y cumplió: ese mismo día, la policía llevó a Julia al penal pero esta vez iba a recoger la carta de su liberación. Y me parece importante detenerme para resaltar esto: esta era una carta que existía no por la orden de un juez, sino por las conversaciones entre un policía y un pandillero prófugo de la justicia.
Al llegar al penal, Julia estaba nerviosa. Ya había salido de ahí, y la idea de entrar nuevamente, sin ninguna garantía de nada, era aterradora. Ya dentro, le dijeron que debía esperar un día más, lo que solo empeoró su estado emocional.
Pero cuando amaneció, la montaron en un carro. Ahí los policías le dieron un teléfono. Era don Róger, el jefe de la casa de seguridad.
[Hermana]: ¿Señora, cómo se siente? ¿Cómo está? Ya ve pues que todo se puede. Mire, gracias a su hermano y a nosotros, que usted ya va libre, que no se qué. Mire, disfrute. Sí, muchísimas gracias. ¿Y todo esto? Oiga. Bien, señora. Al llegar a su casa, usted me va a tomar un teléfono, un chip y usted todos los días se va a comunicar conmigo.
[Carlos M.]: Para mantenerla controlada. Al llegar a la casa de su mamá, un oficial tocó la puerta.
[Hermana]: Y entonces le dice: señora aquí le traigo a su hija. Mi mamá. ¿Qué? Mi mamá no reaccionaba. Mi mamá, así como directa, va y dice: y necesitamos su ropa, una camiseta o algo para que ella se cambie. ¿Por qué? Porque, dice ella, que no se quiere bajar así toda de blanco.
[Carlos M.]: De blanco, con el uniforme de la prisión. Cuando por fin reaccionó, fue a traer la ropa. Julia se cambió en el carro. Luego, se bajó.
[Hermana]: Me tomaron fotos cuando iba entrando a la casa. Me tomaron foto con mi mamá en la forma de decir: señora, se la entregamos sana y salva, señora, se la entregamos en casa. Y pues está bien.
[Carlos M.]: A pesar de ya estar dentro de la casa de su mamá, Julia seguía sin poder creerlo. No podía evitar pensar que la llevarían de vuelta al penal. Pero después de un rato los policías… se fueron.
Desde ese momento Julia se empezó a comunicar todos los días por teléfono con don Róger. Garantizando que seguía en El Salvador. Garantizando que, si Rafa no cumplía su parte del trato, podían ir por ella.
Incluso en libertad, Julia era, efectivamente, una pieza de garantía.
Con su hermana ya libre, Rafael no tenía más pretextos. Tenía que cumplir su parte del acuerdo. Atrapar a uno de los criminales más poderosos de El Salvador… Al hombre más buscado del país. Crook.
Todo lo que pasó con Crook era una mancha en la imagen de Nayib Bukele. La noticia que publicamos en El Faro de la liberación del criminal era una prueba irrefutable de que su gobierno había negociado bajo la mesa con las pandillas. Algo que, hasta el día de hoy, Bukele niega. Desbarataba su narrativa.
Bukele buscaba mantener su presidencia en las elecciones que se venían en unos meses, por lo que un escándalo así era un riesgo.
De Crook se sabía por investigaciones que hicimos en El Faro que, después de que un funcionario del gobierno lo llevara a la frontera con Guatemala para ser liberado a finales de noviembre del 2021, había seguido su camino hasta México, y que ahí contaba con el respaldo del Cártel de Sinaloa. Su pandilla, la Mara Salvatrucha 13, había hecho negocios con esa organización criminal en el pasado.
Rafa le dio un plan al Jefe Iván, un plan atrevido: convencer al Cártel Jalisco Nueva Generación, rival del de Sinaloa, para que los ayudara a capturar a Crook.
[Rafael]: Quién puede trabajar para agarrarlo que el rival del Sinaloa en su caso, ¿me entendés?
[Carlos M.]: Rafa le planteó al policía que podía viajar a Chiapas con un grupo de 17 o 20 homeboys, o sea pandilleros bajo su mando. Había escuchado que el Cártel Jalisco Nueva Generación necesitaba soldados, y él se los podía dar.
La estrategia era ganarse su confianza, y cuando surgiera el momento, Rafa les haría la propuesta: un pago por la captura de Crook. Les diría que estaba trabajando para un empresario millonario a quien Crook había hecho daño.
Era una operación delicada.
El policía élite de crimen organizado de la DECOA, te decía, está bien. Vayan, vayan a trabajar con Jalisco, Nueva generación.
[Rafael]: Sí, y que, que si ese era el método para obtener confianza y que el trabajo se hiciera, estaba… Había que hacerlo. Y bueno, ahí vamos. Ya le digo yo. Pero mire, o sea, yo no sé a qué verga vamos ni nada. O sea, puede ser que la comunicación se estanque por un tiempo y mientras las cosas fluyan. No, está bien, está bien. ¡Órale!
[Carlos M.]: Aquí hay que hablar de la identidad del Jefe Iván.
Investigaciones que hemos hecho en El Faro indican que el Jefe Iván no era un policía cualquiera. Comprobamos que los números de teléfono que usaba esta persona para comunicarse con Rafa estaban asociados de manera oficial al inspector Raúl Eduardo Reyes Escuintla, jefe de la División Élite Contra el Crimen Organizado, la DECO, de la Policía de El Salvador. Pero para no confundirnos, seguiremos refiriéndonos a esta persona como el Jefe Iván.
Lo cierto es que es un policía de alto rango. Con poder. Pero de todas formas, en sus comunicaciones con Rafa, el Jefe Iván mencionaba a otra persona. A la que se refería como “el patrón” o “el hombre”.
[Jefe Iván]: Vaya, mi re, yo le tengo así al grano, este, le tengo tres datos y también, este, quiero escuchar, ¿verdad?, dos datos de usted que son los que me está pidiendo ahí, el patrón. ¡Va!
[Rafael]: Démosle.
[Carlos M.]: Alguien de mayor rango que el Jefe Iván en el gobierno. Nunca pudimos comprobar la identidad de “el patrón”. Sin embargo, en términos de jerarquía oficial, el inspector Reyes Escuintla –el Jefe Iván– solo tiene como superiores al Director General de la Policía, al Ministro de Seguridad Pública y al Presidente de la República.
Cuando reporteamos esta historia, a inicios de 2024, llamamos al número de teléfono asociado al Inspector Raúl Reyes Escuintla.
[Jefe Iván]: Aló, aló…
[Carlos M.]: Hola, Jefe Iván. ¿Qué tal? ¿Hola? ¿Hablo con el Jefe Iván?
[Jefe Iván]: ¿Aló?
[Carlos M.]: Hola, buenas.
[Jefe Iván]: Aló.
[Carlos M.]: Buenas tardes, ¿hablo con el Jefe Iván?
[Jefe Iván]: Mande, a la orden.
[Carlos M.]: Qué tal inspector Escuintla, ¿cómo está?…
Me presenté como periodista de El Faro. Le dijimos que habíamos rastreado su teléfono por las comunicaciones con Rafa, y que teníamos evidencias de su comunicación con el pandillero para la captura de Crook. Le preguntamos si él había planeado la operación o se la habían asignado.
[Jefe Iván]: Este, ¿con quién hablo, perdone?
[Carlos M.]: Habla con Carlos Martinez, de el Periódico El Faro. ¿Hola?
Nos colgó la llamada y no respondió a nuestra pregunta. También llamamos al número de don Róger para corroborar la información y nos colgó.
Pero volvamos a las conversaciones entre Rafa y el policía. Para empezar a buscar a Crook, Rafa necesitaba plata.
[Rafael]: Me la pone difícil, jefe le dije porque pues sí, o sea, me está mandando a hacer negocio y me está mandando a hacerlos con… con nada o sea. ¿Cómo voy a llegar a hacer una oferta sin, o sea, sin demostrar que por lo menos yo tengo la capacidad de andar bien yo? ¿O sea, cómo voy a hacer un negocio de cantidades de dinero valiendo verga?
Pidió 6500 dólares… logró 4000. Ya con el dinero en sus manos, le avisó al Jefe Iván que iba a viajar a México con su equipo. Le dijo que estaría incomunicado la mayor parte del tiempo. Entonces, a pesar de que recién había logrado la liberación de su hermana, Rafa decidió involucrar a Julia de nuevo. Ella serviría de intermediaria entre Rafa y la policía de El Salvador. Así, además, no levantaría sospechas.
La policía de El Salvador empezó a enviarle a Rafa pistas sobre la ubicación de Crook. Se las hacía llegar a través de Julia.
[Hermana]: Entonces yo era la intermediaria. Y yo le pasaba preguntas o cosas a mi hermano y datos y cosas así.
[Carlos M.]: Julia hablaba solo con don Róger, con quien mantenía contacto todos los días. El policía le decía que sus redes de inteligencia tenían información de que Crook se encontraba en cierto lugar, o que se había movido para otro… Cosas así.
A su vez, Rafa enviaba actualizaciones a través de su hermana. Eran más que todo evasivas, que se comunicaría al día siguiente o en un par de días. Pero de vez en cuando informaba de que sus homeboys, sus subordinados en la pandilla, habían recorrido alguna colonia en México y no habían encontrado nada. O que habían ido a un lugar y habían encontrado unas armas, pero nada del rastro de Crook…
[Rafael]: Y así, íbamos jugando, dándoles cositas sin caer en ansiedad, nosotros de darle mucho. O sea, yo sin darle mucho, pero sí obteniendo.
[Carlos M.]: Obteniendo, dice. Obteniendo tiempo y dinero. Porque la realidad era que Rafa no estaba en México buscando a Crook. No. Rafa seguía en Guatemala, no había involucrado nunca a sus pandilleros y jamás había hablado con el Cártel Jalisco Nueva Generación. Mejor dicho: en ningún momento había movido un dedo para buscar a Crook.
Todo era una gran estafa.
Y la policía de El Salvador por desesperación, ingenuidad o por la misma habilidad de Rafa, cayó en su juego.
[Daniel A.]: Una pausa y volvemos.
[Daniel A.]: Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Carlos nos cuenta el resto de la historia.
[Carlos M.]: Ok. Entonces, todo era un engaño. Rafa no estaba buscando a Crook. Pero al principio pensó en cumplir con su lado del negocio.
[Rafael]: Te soy honesto. Si hice preguntas a alguien, algún compadre, mire ¿qué posibilidad cree usted que existe? Sí, puede ser. Dependiendo la persona que le llegue. Sí, puede ser que agarren ese hijo puta.
[Carlos M.]: Pero con el tiempo llegó a una conclusión. Cumplir su parte del trato era darle más armas al gobierno de El Salvador, que ya había despedazado a su pandilla. A su gente.
[Rafael]: Pero llegó un momento que yo comencé a analizar que no convenía hacer eso. Darle ese loco al gobierno del Salvador era darle más instrumentos de mentira, de falsedad, de corrupción, como ser partícipe de seguir cubriendo eso. Y yo viendo cómo nos estaban agarrando, cómo nos estaban haciendo, despedazando, metiendo familias y habían llevado a mi hermana. O sea, es como dormir con el enemigo pues,
[Carlos M.]: Cuando hablé con Rafa de este tema por primera vez, llevaba unos 5 meses engañando al gobierno de El Salvador. Acordó vernos a mi hermano Oscar y a mí en Ciudad de Guatemala para contarnos más. En esos momentos todavía no tenía muy claro dónde terminaría su gran estafa. Estaba buscando alternativas. Hablar con nosotros, contarnos cómo el gobierno negoció con él, un pandillero, para capturar a otro criminal era una forma de que quedara registrado todo ese trato oscuro. También, tal vez, era una forma de protegerse un poco si el gobierno descubría su farsa.
Y es que Rafa lo sabía… Había muchas posibilidades de que todo su plan se cayera en cualquier instante. Le había advertido a su familia que era probable que tuvieran que salir del país en cualquier momento. Se los dijo sin mucha explicación, porque ellas todavía no sabían los detalles del trato que había hecho con el gobierno.
Por eso Rafa estaba armando un nuevo plan. Él tenía algo valioso: sabía cosas que podían interesar a muchas personas, especialmente información sobre las negociaciones entre las pandillas y el gobierno salvadoreño. Y creía que tal vez podría venderse a un mejor postor que el gobierno de Nayib Bukele. Por ejemplo, el gobierno de los Estados Unidos.
[Rafael]: Y pues sí, la oferta de preferiblemente trabajar para ellos va buscar una salida, buscar una alternativa, una vida diferente. La posibilidad de poderme morir tranquilo. Mi familia y yo.
[Carlos M.]: Rafa quería comprar, con información privilegiada, la posibilidad de una vida normal. Borrar el camino que había tomado desde adolescente. Ese que lo llevó a ser un líder criminal.
Quería volver a ser nadie.
Mientras lograba encontrar una forma de establecer contacto con el gobierno de los Estados Unidos, Rafa siguió con su mentira. Pero estaba llegando a puntos insostenibles. Por medio de su hermana empezó a decir que las negociaciones con el Cártel Jalisco Nueva Generación ya habían comenzado. El Jefe Iván insistía en llegar a un acuerdo, y Rafa, tratando de mantenerlo tranquilo, hasta le planteó al policía que participara en una llamada con ellos.
Lo presentaría como el empresario millonario a quien Crook había perjudicado. Sinceramente, todo sonaba descabellado. Rafa, incluso, llegó a decirle al Jefe Iván que la reunión estaba pactada. Pero, al final, el policía se echó para atrás.
[Rafael]: Un día antes de la supuesta reunión, se comunica con mi hermana y le dice. Dígale que él haga lo que tiene que hacer. Que lo que él nos diga. Eso es. Que yo negociara precios y todo. Porque para eso era la reunión en llamada para negociar precios.
[Carlos M.]: Y qué ibas a hacer si te decía: Sigue adelante la reunión. ¿A quién iba? ¿A quién ibas a poner a interpretar? ¿Ah? ¿A un miembro del cártel?
[Rafael]: Te soy neta. Estaba topado. Estaba topado. Pero jugarla, llevarla hasta el extremo y un día antes me llama y no, que el negocie.
[Carlos M.]: Topado, o sea, en problemas.
Después de que la propuesta de la llamada ficticia entre el Jefe Iván y el cártel no prosperara, Rafa esperó unos días. Quería aparentar que la negociación entre él y el cártel estaba en proceso. No mandó mensajes a la policía. Se mantuvo completamente incomunicado.
[Rafael]: Me tardo, me tardo un día, dos días más con ansiedad él esperando el precio y la verga y yo me la agarro el suave, me echo mi cerveza, me pongo a verga y va de repente la llamada. ¿Qué pasó, jefe? ¿Qué pasó? Este. Vaya jefe, ya tengo precio. Va, tírelo. ¡Va ya! El cártel quiere 1 millón de dólares. Redondo. Uno.
[Carlos M.]: Le inventó un cuento al Jefe Iván. Le dijo que había hablado con el Cártel Jalisco Nueva Generación y estos habían pedido un millón de dólares por la captura de Crook. Luego le dijo que sus homeboys –que ya sabemos que eran ficticios– habían trabajado bastante para rastrear a Crook. Que ellos querían 250 mil dólares. Y que él quería 50 mil. Además, Rafa hizo una última petición. Quería una carta de defunción para él. Para desaparecer de la faz de la tierra. Muerto, nadie nunca lo buscaría.
[Rafael]: ¿Es posible o no? Se quedó callado un ratito y me dijo: Sí, es posible
[Carlos M.]: Después de meses de engaño, Rafa había logrado contactar a autoridades estadounidenses. Tuvo sus primeras reuniones. Ellos sabían bien quién era él. Sabían de su pasado, de todo. Rafa les hizo una propuesta: les podía dar información sobre las negociaciones de los gobiernos de El Salvador con las pandillas y todo lo que sabía del MS13 a cambio de protección. Pero les puso una condición…
[Rafael]: Y les dije: Miren, solo hay una cosa de la que yo no voy a hablar y es de la pandilla. Primero, ustedes no la persiguen, no somos perseguibles para ustedes. O sea, yo no represento mis delitos. No les afectan a ustedes y ningún pandillero de la 18 les afecta a ustedes.
Y les pido que no vayan por ese camino. De lo de la política les puedo dar todo lo que quieran, pero no me digan que venga a terminar de joder a los que ya están jodidos.
[Carlos M.]: Aquí hay que entender por qué a las autoridades estadounidenses les podía interesar información sobre la MS13, como su rol en las negociaciones con los gobiernos de El Salvador. En ese momento los Estados Unidos había creado un grupo especial para perseguir a la Mara Salvatrucha. Era una pandilla más fuerte y grande que el Barrio 18, y durante la primera administración de Donald Trump, fue catalogada como una organización criminal transnacional, ya que operaba en El Salvador, y todavía lo hace en Honduras, Guatemala, México, Italia y Estados Unidos. El gobierno de Estados Unidos considera a esta pandilla un riesgo para la seguridad nacional por el narcotráfico, tráfico de personas y otros crímenes. En el 2025 la nombraron una organización terrorista.
A los estadounidenses les interesó lo que Rafa tenía para ofrecer.
[Rafael]: Y luego de eso, ya cuando nos sentamos ya pruebas, escuchar audios, llamadas, de escuchar una infinidad de cosas. Entonces ya vinieron ellos y me dieron la confianza. Me han apoyado desde el primer momento que yo tuve comunicación con ellos o ha habido un apoyo incondicional.
[Carlos M.]: Rafa les mostró años de llamadas y audios de diferentes negociaciones entre las pandillas y el gobierno. Información a la que pocas personas han tenido acceso.
Las cosas empezaron a moverse…
La farsa de Rafa comenzó a quedar en evidencia el 8 de noviembre del 2023. Siete meses después de iniciarla… Y fue porque a Crook lo habían detenido autoridades de los Estados Unidos durante un operativo ultrasecreto en Chiapas, México.
[Rafael]: Te soy honesto, quizás supe yo que Crook estaba detenido antes que el mismo gobierno de El Salvador.
[Carlos M.]: Rafael calculaba que no faltaban muchas horas antes de que el gobierno salvadoreño confirmara la captura, empezara a preguntarle cosas y descubriera su mentira. Inmediatamente irían por su hermana. Así que la llamó. Era temprano y Julia estaba todavía en la cama.
[Hermana]: Yo tengo la maña de dejar el teléfono en silencio. Y había caído dos llamadas y pues no sé cómo fue. Levanté la almohada, revisé el teléfono y cuando me dijo mi hermano: peque, me dijo ya sucedió lo que dijimos que iba a suceder. Y yo dije ya sucedió, yo voy a quedar libre, dije yo. Julia todavía no sabía cuál era el trato entre Rafa y la policía. Y creyó que su hermano había cumplido con lo que le habían pedido. Pero Rafa le dio una orden.
[Carlos M.]: Te alistas, te movés, te salís. Ahí vemos lo que vas a hacer, pero te me salís ya.
Ella estaba confundida. Pero la seriedad con que Rafa habló le hizo saber que algo andaba mal.
[Hermana]: Me temblaban las manos. Yo otra vez nerviosa y pues ya le digo mamá, esto y esto dice mi hermano, le dije yo. Y me dijo Mamá, con el dolor de mi alma me dijo ándate, me dijo ándate y ándate.
[Carlos M.]: La orden de Rafa era que saliera del país lo más pronto posible. Sus hijos le empezaron a decir que se iban con ella. Rafa no le había dicho nada sobre qué hacer con ellos, así que Julia decidió que no los podía dejar.
[Hermana]: Alisten una mochila, echen un par de trapitos, ropita y vámonos. Y bendito Dios. Nos logramos salir.
[Carlos M.]: Rafa había logrado contratar a un coyote que los guiara. Saldrían de El Salvador hacia Guatemala por un río. Julia se reportó una última vez con don Róger. Como hacía todos los días, lo saludó con informalidad y le dijo que todo seguía según el plan. Luego, abandonó el país.
Sin embargo, Rafa y Julia temían que cuando la policía descubriera su ausencia tomaran represalias contra su mamá. Así que le pidieron que también abandonara el país.
[Hermana]: Mi mamá realmente ella no se quería mover porque ella decía yo no debo nada. Y pues se le habló y se le dijo: Mamá, aliste lo que pueda y sálgase de ahí.
[Carlos M.]: Varios medios empezaron a replicar la noticia de la captura de Crook en México. Después de eso no había vuelta atrás para Rafa. Ese mismo mes, noviembre del 2023, él y su familia quedaron bajo protección del gobierno estadounidense. Ahora viven ahí.
Visitamos a Rafa en julio del 2024, más de 8 meses después de la captura de Crook. Vive con su pareja, su mamá, una de sus hijas y un sobrino, el hijo de su hermana. Julia también está en los Estados Unidos. Vimos una vida normal… muy cotidiana… Compras, la escuela de su hija, cenas familiares…
[Rafael]: Desde el momento que yo entré aquí, considero que se me ha dado la oportunidad de ser quizás la persona que tuve que haber sido y la persona que no fui durante veintitantos años, desde 1998 hasta este punto.
[Carlos M.]: Rafa tiene claro lo que quiere para su futuro. Y es diferente a ser el palabrero que llegó a ser. Ser visto y temido… eso, nos dijo, no significa ya nada para él.
[Rafael]: Vos me preguntabas. ¿Y el poder? No, ya de poder, yo ya no quiero saber nada. Yo prefiero ser un ser humano más poder caminar entre medio de la gente y que ni me volteen a ver porque no soy nadie. Así de simple.
[Carlos M.]: Pero un pasado así no se borra fácil. Se podrá borrar de bases de datos policiales, se podrá empezar de cero en un lugar donde nadie te conoce, pero siempre lo llevás con vos.
No sabe cuánto tiempo podrá evitar conversar sobre quién fue con su hija y su sobrino. Y eso es difícil.
[Rafael]: Ahorita estoy entrando en una etapa. Mis hijos ya están creciendo, aunque nunca se habla de nada en frente de ellos, pero he tratado lo más posible de no quitarme la camisa nunca. Que no me vean jamás mis tatuajes. Quizás es vergüenza hacia ellos, viejo. Entonces, todo eso del pasado. No me lo va a perdonar quizás ni Dios, ni yo mismo.
[Carlos M.]: Rafa habla mucho de la culpa. De cómo lo que hicieron en El Salvador es imperdonable.
[Rafael]: sí hicimos daño, sí fregamos las cosas, sí nos fregamos nosotros mismos, nuestras familias, nuestra sociedad, nuestros hijos. Arruinamos todo.
[Carlos M.]: Pero lo dice con una anotación. Que a pesar de todo el mal que hicieron, debería haber justicia. Y en El Salvador de hoy, eso no está pasando.
[Rafael]: Pero aún así, siendo pandilleros, tendría que haber un juicio justo. Tendría que haber garantías. Tendría que haber muchas cosas. No están sucediendo.
[Carlos M.]: Le preguntamos si entre todas las personas que dañó en su vida, hay alguna a la que le gustaría compensar de alguna manera. Nos dijo que se le vienen a la cabeza muchas personas. Pero especialmente piensa en la gente del barrio Buenavista 3, en Chalchuapa. Era un barrio dominado por su pandilla. Las familias vivían en pobreza extrema, con condiciones insalubres por estar cerca a un botadero de basura. Ahí, para los jóvenes, pertenecer a la pandilla no era una decisión. Era una imposición. Pandilla o muerte. Por eso piensa en todos los jóvenes que terminaron muertos o en cárceles por culpa de ellos.
Rafa nos habló de una mujer joven, que pertenecía a su pandilla. Cometió un error con algo, Rafa ni siquiera recuerda los detalles. Pero por reglamento de la pandilla, su castigo era una golpiza. Lo que sí recuerda Rafa es que después de los golpes se dieron cuenta de que estaba embarazada y que la golpiza la hizo perder el bebé. Lo último que Rafa supo es que la habían encarcelado durante el régimen de Excepción.
Historias así hay miles en El Salvador.
Luego hay otras miles. De gente trabajadora que fue extorsionada y que tuvo que cerrar su negocio o huir de su barrio… Incluso del país. De gente inocente que fue asesinada como parte del rito de iniciación de un pandillero. O solo por estar en el lugar y en el momento equivocado.
Para Rafa estar en Estados Unidos es una segunda oportunidad. Quiere ayudar, hacer algo por alguien. Lo que sea. Quiere enmendar de alguna forma quién llegó a ser. Le gustaría tener un programa de educación y mentoría para tratar de que jóvenes vulnerables no entren a pandillas.
[Rafael]: Y quizás volver a tener mi corazón de la manera que que tiene que estar como nací, como humano, porque no es que no me considere humano, pero pero un humano que sí la hizo y sí la regó fea, viejo.
[Carlos M.]: Rafa tuvo suerte. Mucha suerte. Tuvo la posibilidad de rehacer su vida a través de un engaño que tenía muy pocas posibilidades de salir bien. Hoy él puede hablar, puede salir a la calle, estar con su familia… A diferencia de mucha gente como él.
[Rafael]: ¿Y si me lo merezco? Todavía tengo dudas, pero aquí estoy. ¿Y si no me lo merezco todavía? Hacer lo humanamente posible para merecerlo.
[Carlos M.]: Ahora solo le queda lidiar con sus propios demonios, y vivir con lo que hizo, mientras se aleja paso a paso de Rafa y consigue ser, nada más, Rafael.
[Daniel A.]: En noviembre del 2023, después de la captura de Crook, Kevin Genovés, el coyote que le propuso a Rafa la misión, publicó un vídeo en su Facebook.
[Kevin Genovés]: Yo voy a publicar las pruebas, las fotos, videos donde los tengo grabados en las reuniones donde fuimos.
[Daniel A.]: Ahí revelaba un poco cómo se dio el acuerdo. Mencionó a Chicho, su socio y dijo varios nombres de policías involucrados, entre ellos, el del jefe de la DECO, el inspector Reyes Escuintla, el que se conoce como el Jefe Iván. También habló de la captura de la hermana de Rafa y el involucramiento de este.
Unas semanas más tarde, en diciembre, Kevin fue capturado por la policía, y desde entonces no se ha podido verificar su paradero.
Esta historia es una coproducción de Radio Ambulante con el periódico digital salvadoreño El Faro. Pueden encontrar más de su trabajo y apoyarlos entrando a la página web elfaro.net.
El episodio fue reporteado y escrito por Carlos Martínez, Óscar Martínez y Luis Fernando Vargas. Carlos es periodista del equipo de investigaciones especiales de El Faro. Y Oscar es el jefe de redacción. Luis Fernando es editor senior de Radio Ambulante.
La edición es de Camila Segura. Bruno Scelza hizo la verificación de datos. El diseño de sonido es de Andrés Azpiri con música de Ana Tuirán, Rémy Lozano y Andrés.
El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Paola Alean, Adriana Bernal, Aneris Casassus, Diego Corzo, Emilia Erbetta, Camilo Jiménez Santofimio, Germán Montoya, Sara Selva Ortiz, Samantha Proaño, Natalia Ramírez, Maira Reina, Juan Pablo Santos, David Trujillo, Elsa Liliana Ulloa, Franklin Villavicencio y Mariana Zúñiga.
Carolina Guerrero es la CEO.
Radio Ambulante es un podcast de Radio Ambulante Estudios, se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO.
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