Bogotá pintada | Transcripción

Bogotá pintada | Transcripción

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[Daniel Alarcón]: Hola ambulante. Esta semana termina nuestra campaña de Deambulantes, el programa de membresías  de Radio Ambulante Studios, y necesitamos tu ayuda. 

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Ok. Aquí el episodio.

Hola, soy Daniel Alarcón. Esto es Radio Ambulante y estoy aquí en el estudio, en Bogotá, con mi amigo y colega David Trujillo. 

[David Trujillo]: Hola, Daniel. 

[Daniel A.: Entonces, ¿por qué estamos acá? 

[David T.]: Porque hace unos meses, cuando llegaste a Bogotá, tú me dijiste algo relacionado con el graffiti. 

[Daniel A.]: Sí, que Bogotá me llamaba la atención… o sea, la cantidad de graffiti y la calidad del graffiti que yo veía en las calles, o sea, en cada esquina, en edificios completos, en lotes baldíos, en muros, es una cosa muy notoria. 

[David T.]: Claro, que no pasa como en otras ciudades.

[Daniel A.]: No, en ninguna. O sea, en todas las ciudades hay graffiti, pero en Bogotá hay mucho y es muy bueno. 

[David T.]: Yo vivo hace muchos años en Bogotá y yo no me había percatado de eso. Quizás por verlo tanto como que pensaba que era normal y que pasaba en todas las ciudades, pero cuando tú me lo dijiste eso me llamó mucho la atención y pues empecé a investigar cuál era la razón y empecé con un graffitour que hacen en el centro de la ciudad.

[Jair]: Welcome, guys. Good afternoon. Uh, welcome to Bogota. Welcome to Capital Graffiti. I’m Jay. I’m going to be your guide. Cool. 

[David T.]: Bueno, este es un tour que organiza Capital Graffiti Tours. Lleva más o menos 11 años en Bogotá y es en inglés porque por supuesto son los extranjeros los que más se sorprenden de ver los graffitis. 

[Daniel A.]: Como yo. 

[David T.]: Como tú. Exacto. Y el guía que me tocó, Jay, que se llama Jahir Dimaté, es uno de los creadores. El graffitour lo empezamos en el Museo del Oro, que es en Bogotá, en el centro de Bogotá, y después fuimos caminando por toda la zona del centro.

[Jay]: We’re going to be in downtown Bogota, checking out the city. What the city is really about. 

[David T.]: Y muy rápido me empecé a dar cuenta de algo que decía Jay…

[Jay]: And if you walk around Bogotá just a little bit, you’ve already seen how much graffiti we have here. 

[David T.]: Si caminas por el centro, te vas a dar cuenta de la cantidad de graffiti que hay… y eso que es solo una parte mínima de una ciudad enorme con casi 8 millones de habitantes. 

[Daniel A.]: Bueno, me enorgullece que lo que yo noté es cierto. O sea, si lo dice el experto Jay entonces es verdad. Y, claro, lo he notado, por supuesto en el centro, pero no solo en el centro, o sea, por la 7.ª, por la carrera 7.ª, por ejemplo, rumbo al centro hay edificios, algunos abandonados, que se han vuelto como murales citadinos enormes. 

[David T.]: Sí. Y también en edificios públicos hay murales. Si te fijas bien, en la Procuraduría, en el centro, hay un mural gigante que también lo muestran acá en el graffitour. 

Y durante el recorrido, aunque yo no se lo pregunté directamente a Jay, él tocó justo esa pregunta de por qué Bogotá es tan graffitera.

[Jay]: This city has to support and create street art projects every year. Yeah. And so that’s unique. It doesn’t happen elsewhere? Yes. Other cities around the world already do it, but no other cities are obligated by law to do it. So that’s the big difference here in the city. 

[David T.]: Jay lo que dice ahí es que por supuesto hay graffiti en otras ciudades, que seguro hay muchos proyectos de arte callejero, pero que la diferencia es que en Bogotá hay normas que lo promueven… o sea, el Distrito financia a los artistas urbanos para que lo sigan haciendo, en los colegios públicos les enseñan a los niños sobre ese arte, también hay un día para celebrar el arte urbano y se hacen jornadas para graffitear algunas zonas. 

Y más adelante en el graffitour, Jay nos explicó que no se llegó a eso de un momento a otro. Y entonces nos empezó a contar una historia. 

[Jay]: The person I’m going to talk about is Diego Felipe. Yeah, he’s that a famous artist… 

[David T.]: Empieza con un joven grafitero de 16 años: Diego Felipe Becerra Lizarazo. Pasó el 19 de agosto de 2011.  

[Jay]: And this is what changes history here forever. 

[David T.]: Jay dice que lo que le pasó a Diego Felipe fue lo que cambió para siempre la historia del grafitti en Bogotá. Y eso es lo que te voy a contar hoy. 

[Daniel A.]: Perfecto, David. Ok, ya volvemos.

[Daniel Alarcón]: Hola, ambulantes.

Quiero pedirles que nos ayuden con algo que sé que les va a gustar. Es para un episodio especial. Sabemos que hay muchos oyentes que tienen curiosidad sobre el proceso editorial de Radio Ambulante o la historia de la organización… Incluso sobre las historias que ya hemos hecho. Son preguntas que nos llegan a los medios de contacto que tenemos o que nos hacen cuando asistimos a alguna conferencia o evento.

Entonces, se nos ocurrió hacer un Ask Me Anything, pregúntame lo que quieras. Un episodio donde respondemos cualquier duda o curiosidad que tengan sobre Radio Ambulante. Para eso, queremos pedirles que si tienen alguna pregunta que siempre nos han querido hacer nos la manden en forma de nota de voz a un Whatsapp que hemos abierto.

El número es +1 555 917 9841. Repito:  +1 555 917 9841. También pueden encontrar el link y el número en las notas del episodio.

Por favor solo envíen notas de audio, ojalá tampoco muy extensas. Y digan su nombre y desde dónde nos escuchan antes de la pregunta.

Muchas gracias, ya queremos oírlos.

[David T.]: Ok, Daniel. Bueno, para empezar quiero que veas esta foto de este graffiti. 

[Daniel A.]: Ya.

[David T.]: ¿Puedes describir lo que ves?

[Daniel A.]: Ok, yo veo un muro de ladrillo con mucho graffiti. El típico muro latinoamericano con vidrio roto encima. Parece como ser el fondo de un parque, hay árboles atrás. Y entre las múltiples imágenes que hay, quizás la más grande y la más notoria es un gato Felix grande, ¿no?, los ojos enormes, sonriendo con la lengua medio afuera y un halo como si fuera un ángel como flotándole encima de la cabeza.

[David T.]: Pues ese gato Felix, estaba en la carrera 65 con calle 165, en la localidad Suba, al norte de Bogotá, y es el único graffiti que se conserva de Diego Felipe Becerra  en la ciudad. Si ves otro gato Felix en la ciudad, generalmente es un homenaje a Diego Felipe. Ese graffiti estaba en un muro detrás de una cancha de cemento en medio de un barrio en el noroccidente de Bogotá. Y si te fijas bien, está muy bien conservado, no han graffiteado como encima de él. Alrededor sí hay como rayones y han rayado como los otros graffitis, pero ese se conserva muy bien. Ese graffiti ya no está ahí porque van a tumbar ese muro y van construir un edificio, pero la Alcaldía de Bogotá, el Distrito, se encargó de recortar ese pedazo donde estaba el graffiti y llevarlo al Museo de Bogotá para exponerlo. Ya vas a entender por qué es tan importante la historia de Diego Felipe.

[David T.]: Lo primero que tienes que saber es que ese graffiti lo pintó él a mediados de 2011, más o menos. Y en esa época la regulación sobre el arte urbano no estaba tan clara. No había nada que indicara dónde se podía pintar, dónde no. Había incluso propuestas en el Concejo de prohibir explícitamente y la sanción por incumplir la norma era una multa muy cara. Incluso a veces la policía detenía a los graffiteros, podía hacerlo, y muchos denunciaron que les echaban las pinturas en la ropa, que los perseguían, que los golpeaban, incluso.  

Pero volviendo a la historia de Diego Felipe, escuchemos primero a la mamá que se llama Liliana Lizarazo.

[Liliana Lizarazo]: Diego era un joven de 16 años. Era una persona muy alegre, un chico que estaba terminando bachillerato. Quería estudiar inicialmente diseño gráfico y luego quería ser productor musical. O sea, su área siempre fue tendiente a la… al arte, a la música. Incluso componía canciones. 

[David T.]: Era un adolescente que componía canciones y pintaba. Pintaba mucho. De hecho las paredes de su cuarto estaban llenas de graffitis porque sus papás lo apoyaban desde siempre. Pero volviendo a la foto del graffiti que te mostré hace un rato, Daniel, ¿puedes leer lo que dice bajo el gato Félix?

[Daniel A.]: O sea, son letras, pero estilizadas. O sea,  no es que sea tan fácil de leer para alguien que no está metido en el mundo del graffiti, me imagino…

[David T.]:  ¿Pero qué letras alcanzas a leer?

[Daniel A.]: Bueno, a ver: eso puede ser F o T, R, I, P, I, D, O. Frípido o Trípido.

[David T.]: Trípido, exacto. 

[Daniel A.]: Trípido, ya.

[David T.]: Trípido era el tag de Diego Felipe. El tag es la firma o el apodo o el nombre artístico de los graffiteros, de los artistas urbanas. Su mamá me contó que tenía cuadernos llenos con su tag. Aparecía el Trípido en diferentes colores y de diferentes formas… como que lo estaba ensayando.

[Liliana L.]: Entonces yo pienso que él lo estaba perfeccionando para que le quedara el mejor Trípido. Yo alguna vez le pregunté el significado y él se sonrió y me dijo Mami, tú nunca entenderías. Entonces nunca supe qué significaba.

[David T.]: También hablé con el papá de crianza de Diego Felipe. Se llama Gustavo Trejos. 

[Gustavo Trejos]: Él andaba con una mochila con un galón de pintura, cargaba unas latas y yo andaba muy pendiente de en qué lugares del barrio hacía graffiti para que no fuera a ensuciar casas o cosas por el estilo. Entonces digamos que él tenía… era consciente de eso. Él nos llegaba con permisos, él iba y pedía lugares donde quería pintar, iba y hablaba con la gente y entonces nos pedía un permiso para que se lo firmáramos y él los llevaba para que le dejaran pintar.

[Daniel A.]: Y de parte de los padres ¿les preocupaba esta actividad de Diego?

[David T.]: Les preocupaba sobre todo la policía y sobre todo le preocupaba a Liliana, porque pues ella veía noticias de abusos policiales y porque, además, un año antes, en 2010 a Diego Felipe, lo habían detenido en una estación de policía por estar graffiteando. Como era menor de edad, ellos habían tenido que ir a sacarlo y aunque en ese momento Diego Felipe no les dijo nada, ellos se enteraron después de que los policías lo habían golpeado en esa estación.

[Daniel A.]: Ok, entonces tú mencionaste una fecha al comienzo de esto que era 19 de agosto del 2011. ¿Qué pasó ese día?

[David T.]: Bueno, ese día era viernes. Esa tarde los papás acompañaron a comprar boquillas y aerosoles para graffitear. 

[Gustavo]: Sobre las 5 me fui a recoger a Liliana, y Felipe se había quedado en el apartamento. 

[Liliana L.]: Entonces yo estuve trabajando como hasta las 05:30. A esa hora hablé con Diego Felipe y me dijo que uno de los niños estaba con él.

[David T.]: Uno de los niños, o sea, un amigo de Diego Felipe de su misma edad. 

[Liliana L.]: Que él estaba almorzando y que apenas terminaran de almorzar iban a salir.

[Gustavo]: Comieron algo y cuando nosotros llegamos ya se habían ido. Nosotros llegamos casi a las 7:30 y ya se habían ido.

[David T.]: Y como a las 10:30, más o menos, de esa noche, Gustavo recibió una llamada del amigo de Diego, con el que él se había encontrado y había salido.

[Gustavo]: Le digo yo: ¿Qué más, Cómo están? Me dijo: No estamos mal. Le dije: ¿Y qué pasó? Me dice: No es que a Felipe lo hirieron. ¿Cómo así? Sí, lo hirió un policía. Le dije: ¿Y dónde están? Entonces me dijo estamos aquí en la 116 con Boyacá. 

[David T.]: 116 con Boyacá. Eso era más o menos cerca de la casa donde ellos vivían. Entonces salieron muy rápido en el carro, así como en la angustia.

[Liliana L.]: Nosotros salimos corriendo del apartamento y en la 116 está el amigo de Diego Felipe, que nos dice que a Diego se lo llevaron al hospital, que él cree que está en la Clínica Shaio, que es el hospital más cercano.

[David T.]: El amigo se subió en el carro con ellos y mientras iban al hospital les fue contando lo que había pasado. Yo intenté hablar con él, intenté contactarlo, pero desde que pasó esto él no quiso hablar públicamente sobre el tema. Entonces, les contó que primero él se fue con Diego Felipe donde otro amigo. Ahí intentaron pedir un taxi para moverse a otra zona de la ciudad y como no llegaba ninguno entonces decidieron salir a caminar. O sea, en total eran cuatro: tres niños y una niña. 

[Daniel A.]: ¿De 16 años, por ahí?

[David T.]: De 16, aproximadamente.

[Daniel A.]: Chiquillos.

[David T.]: Ajá. Y empezaron a caminar por una avenida muy grande que es la avenida Boyacá. 

[Liliana L]: Y mientras ellos venían caminando pues les dio por hacer graffitis en algunos puentes. Entonces ellos llegaron a la Boyacá con 116 en ese momento y Felipe empezó a hacer un graffiti.

[David T.]: Empezó a hacerlo en el puente de la 116, que es un puente vehicular que cruza toda la avenida, es muy grande. 

[Liliana L]: Cuando estaban haciendo el graffiti, venía una patrulla de policía y encendió la sirena. Ellos ven que un policía se baja del vehículo y todos salen a correr y atraviesan la avenida Boyacá. 

[David T.]: Y ellos se meten a un barrio, al barrio que está al otro lado. La niña se queda, no la detienen. El otro amigo también se queda, no lo detienen. Y Diego y el amigo que les está contando esta historia, el que vio todo, intentan esconderse en el barrio. 

[Liliana L]: Diego Felipe se escondió detrás de un arbusto y al amiguito fue el que detuvo inicialmente el policía. Lo requisó y pues obviamente no le encontró nada. Ahí había un celador y le dijo el celador a Diego que saliera que ya pues al amiguito lo habían cogido. Diego sale, le muestra las manos, le dice: Vea, yo era el que estaba pintando, mi amigo no estaba haciendo nada, simplemente me estaba acompañando. El policía requisa a Diego Felipe y no sabemos la razón por la que él se lleva a Felipe caminando. 

[David T.]: El amigo se queda más atrás y en un momento ve que Diego intenta correr y escucha un disparo. Entonces el amigo se va corriendo a ver qué había pasado y encuentra a Diego en el piso  consciente. 

[Liliana L]: Cuando él se acerca a Diego Felipe, Diego le dice que él no siente las piernas. El niño le dice al policía que qué fue lo que hizo. Inicialmente él pensó que le había disparado con algunas balas de esas de goma que ellos utilizan, pero cuando se dio cuenta, él le había disparado con el arma. 

[David T.]: Con el arma convencional, con balas convencionales y pues imagínate un niño de 16 años ver a su amigo también de 16 años agonizando.

[Daniel A.]: Qué traumático. Horrible.

[Liliana L]: En ese momento llega una camioneta particular de un señor que ve lo que está ocurriendo y él les ofrece llevarlos al hospital y se llevan a Diego Felipe. El policía se va con Diego Felipe y el niño se queda ahí en la escena de los hechos. Él nos llama apenas se retiran.

[David T.]: Cuando llegaron a la clínica había muchos policías que entraban y salían. Y eso les pareció raro. Y entre todos esos policías, el amigo de Diego Felipe reconoció al que le había disparado. 

[Gustavo]: Le dijo: Usted fue el que le disparó a Diego Felipe. Entonces el policía, un teniente que estaba con él, dijo: ¿Si fue así qué? Y ahí mismo los retiró a todos, se retiraron.

[David T.]: Como desafiándolo, pero en ese momento la prioridad era entrar a urgencias para saber cómo estaba Diego Felipe. 

[Liliana L.]: Y pues vamos a urgencias, decimos que pues venimos a ver al joven que acababan de ingresar, entonces llaman al médico. El médico nos dice que pues que Diego había llegado sin signos vitales. Que estuvo en reanimación durante aproximadamente 40 minutos, pero que lamentablemente había fallecido.

Nunca me imaginé que un policía fuera capaz de quitarle la vida. Y pues a mí la noticia me impactó muchísimo, que yo no fui capaz de verlo, no quería ver cómo había quedado.

[David T.]: Gustavo sí lo vio. Gustavo sí se metió como pues a preguntarle también al médico qué había pasado y el médico le explicó que en el cuerpo había dos orificios en la parte de atrás, en la espalda: uno en la parte baja de la columna y otro en en el hombro izquierdo. Parecía como si le hubieran dado dos disparos. Y había algo más que es importante y es que el disparo tenía algo que se conoce como tatuaje, que es la marca que deja el disparo cuando se hace desde muy cerca. Queda como una… como un negro, como un tatuaje. Y claro, Gustavo pues muy angustiado, muy sorprendido, salió a hablar, a pedirle explicación a estos policías que estaban ahí.

[Gustavo]: Cuando salí estaba un mayor de la policía afuera. Entonces le dije venga, por qué lo mataron, o sea porque lo mataron, si es un niño, primero, además tiene tatuaje, significa que fue muy cerca. Y el mayor me dijo: No, pues no le puedo decir nada. Todo está en investigación en este momento. Esperemos a ver qué pasa. En el momento que estaba yo hablando con él, llega un abogado, se le presenta, le dice que es un abogado de la Policía Metropolitana de Bogotá. Entonces él le dice él es el papá del menor, entonces se retiran, hablan.

[Daniel A.]: ¿Y dónde estaba Liliana en este momento? ¿Qué pasaba con ella?

[David T.]: Liliana se quedó en urgencias. Ella, ella estaba muy intranquila.

[Liliana L.]: Yo recuerdo que a mí me empezó a dar como cierta… Como cierta inseguridad, porque yo de ver tanto policía yo decía algo va a pasar acá, algo deben estar tramando, porque es que es raro que haya tanto policía. Y yo le dije a la enfermera yo no me quiero separar del cuerpo de Diego Felipe, me da miedo que pase algo. Y ella me dijo: No, tranquila, no se preocupe. Si usted quiere estar con su hijo todo el tiempo, puede estar hasta que se lo lleve Medicina Legal.

[David T.]: Medicina Legal es la entidad forense y como había sido una muerte violenta, tenían que llevarse el cuerpo y ellos hacerle una necropsia legal.

[Liliana L.]: Y estuve ahí hasta que llegó el carro de Medicina Legal. Y al final sí lo vi y me despedí y le dije que se fuera en paz.

[David T.]: Y casi a la 1 de la mañana, después de que nadie le explicaba nada, de qué había pasado y de que los policías se hubieran ido del hospital, Gustavo decidió volver a la escena del crimen, a la 116 con Boyacá. A ver si veía algo… 

[Daniel A.]: ¿Y qué encontró?

[David T.]: Pues se sorprendió, primero, de que, después de casi 3 horas, hubiera muchos policías en el lugar… así como en el hospital. Entonces Gustavo llegó a una intersección de dos calles, de cuatro esquinas, donde estaban todos los policías. Y aquí es importante que sepas que cuando Gustavo salió del colegio prestó servicio militar entonces él reconoce los rangos por las insignias del uniforme. 

[Gustavo]: Entonces en la zona nororiental están el abogado que había visto antes en la clínica con tres coroneles. En la esquina opuesta, en la esquina suroccidental, están sentados seis policías. Hay un teniente y están dos abogadas… aparentemente abogadas. 

[David T.]: Entonces Gustavo se acercó al teniente que estaba hablando con las abogadas. Ellos no sabían quién era él así que alcanzó a escuchar la conversación. 

[Gustavo]: Entonces la abogado le estaba diciendo que que no fueran a titubear, que estuvieran tranquilos, que cuando fueran a dar la versión. Entonces el teniente señaló que yo estaba. 

[David T.]: Y ahí se callaron y se movieron a la otra esquina donde estaban los otros policías. 

[Gustavo]: Entonces nosotros cogimos y nos fuimos, seguimos hacia donde estaba la escena del crimen. Normalmente ellos acordonan toda la cuadra, pero estaba acordonado solo un pedazo como entre una reja al poste y otra y otra reja. Era como un pie, un pedazo de pizza. Y entonces cuando llegamos estaba un agente del CTI haciendo levantamiento, tomando fotos, haciendo levantamiento fotográfico.

[David T.]: El CTI es el cuerpo técnico de investigación de la Fiscalía, que es el que se encarga de recoger pruebas en este tipo de casos.  El agente del CTI le señaló a Gustavo más o menos como el lugar donde había caído Diego Felipe. Y ahí a Gustavo se le hizo raro que no hubiera sangre, que no hubiera nada, pues, en una escena de un crimen, de un posible homicidio, había pasado poco tiempo. Pero Gustavo no pudo hacer mucho más, así que regresó a la clínica. Y ya en la clínica, como unos 40 minutos después, volvió este señor del CTI que estaba tomando las fotos en la escena del crimen, el que le mostró dónde había muerto Diego Felipe, y ahí le hizo una pregunta que ya a Gustavo le pareció demasiado extraña.

[Gustavo]: ¿Usted tiene armas? Le dije: no. Me dijo: ¿Los papás de los amigos de Diego Felipe tienen armas? Y yo los conozco y pues no, tampoco tienen armas. Entonces me dijo que había pasado algo raro, que había un arma en la escena del crimen. Le dije: ¿Pero cómo así si cuando nos fuimos no había nada? Me dijo: Pues en ese momento hay un arma en la escena del crimen.

[David T.]: Y no era la pistola del policía que había disparado.

[Gustavo]: Entonces ahí ya empezamos… ya empecé yo a sospechar. Empezamos a hablar y dije yo: Algo raro va a pasar. Lo que Liliana había sospechado ya se estaba dando.

[David T.]: Y va a ser peor. Pero antes de seguir una pausa y ya volvemos.

[Daniel A.]: Ok, entonces, antes de la pausa, nos quedamos en que había aparecido un arma en la escena del crimen. Esto ya era entonces la madrugada del sábado 20 de agosto 2011, ¿verdad? Ok, entonces sigue con la historia. ¿Qué pasa después?

[David T.]: Al otro día, durante el funeral de Diego Felipe, llegaron medios de televisión con sus cámaras a entrevistar a Gustavo y a Liliana y a preguntarles qué había pasado. Y esa noche les sorprendió mucho que en los noticieros apareció una versión que ellos no habían escuchado: la policía decía que Diego Felipe estaba robando un bus con sus amigos, que él estaba armado y que cuando la policía llegó a controlar la situación, en medio de la persecución y el cruce de disparos, habían matado a Diego. 

[Daniel A.]: Pobres padres.

[Liliana L.]: Para mí se derrumbó todo. Ese día se me durmió el brazo izquierdo, no podía dormir. O sea, es una angustia porque uno conoce a su hijo. Uno sabía quién era Diego, que no era capaz de hacer nada de eso que le estaban señalando. Es tan duro estar uno en su casa, prender el televisor y ver la foto de Diego Felipe señalándolo como un delincuente. Para mí era acabar con mi vida prácticamente. 

[Daniel A.]: Dios mío.

[David T.]: Y fue empeorando porque el martes, cuatro días después de que mataran a Diego Felipe, en los medios empezó a aparecer un supuesto testigo del robo, que era el conductor del bus. 

[Periodista]: Citynoticias de las 12 obtuvo el testimonio del conductor del colectivo que supuestamente fue atracado por el graffitero muerto Diego Felipe Becerra y sus amigos en la avenida Boyacá con calle 116, la noche del pasado viernes.

[Conductor]: Se suben en Bavaria, ahí en Bavaria se suben dos, dos cantantes, dos cantantes de rap y tres muchachos y una muchacha.

[David T.]: Ahí el conductor también cuenta cómo empezó el robo y dice que uno de los ladrones tenía un arma.

[Conductor]: Y pasando la 116, ahí me encañona un muchacho, me encañona, me dice que le dé despacio, que le dé despacio, que le dé despacio y la muchacha con un cuchillo empieza a atracar a los pasajeros. Ya me cargan el arma, porque yo acelero un poquito, yo ya… Ahí me dan nervios y yo acelero y él me dice dele despacio, dele despacio o se lo estallo y me lo cargó. Él llegó y cargó una pistola negra.

[David T.]: La policía también publicó una llamada de uno de los pasajeros al número de emergencias, el 123, reportando ese robo. Y según el conductor, justo después de que los robaron, más adelante en la ruta se encontró unos policías y les dijo lo que había pasado. Entonces la patrulla empezó a bajar por la Boyacá y ahí se encontraron a los niños y empezó toda esta persecución que terminó con la muerte de Diego Felipe. En la entrevista al conductor, el periodista le pregunta si cuando salió la noticia reconoció a Diego Felipe como el ladrón que le apuntó con el arma. Y la respuesta del conductor es clara.

[Periodista]: ¿Usted reconoció a la víctima, a la persona que murió como el asaltante?

[Conductor]: Yo lo vi. Claro, yo lo vi en la foto, y el señor es.

[David T.]: Ese mismo martes, Gustavo recibió una llamada de un programa de radio y  le pusieron el testimonio del conductor y luego le preguntaron que qué opinaba, como poniéndolos como al mismo nivel. Con Liliana hicieron lo mismo. La llamaron de otro programa, le pusieron la grabación del conductor y la versión de la policía.

[Liliana L.]: Y yo le dije vea, esperemos, esperemos la investigación de la Fiscalía a ver a quién le dan la razón, si al conductor o a mí. Y ya se acabó la entrevista con la señora. Yo ese día… ese día fue el peor día de mi vida, porque yo llevaba tres días de haber perdido a mi hijo y ella ya… ella me revictimizó totalmente. Entonces, ese día yo creo que fue el peor día de todos los eventos que sucedieron con Diego Felipe.

[Daniel A.]: Entonces, ambos, Liliana y Gustavo dicen bueno, esperemos la investigación. Entonces, ¿qué pasa con la investigación?

[David T.]: Lo primero es el dictamen de Medicina Legal. Encontraron pintura en las manos de Diego Felipe, eso significaba que sí estaba graffiteando. Además, dice ahí que fue solo un disparo, que el disparo entró por la parte baja de la columna, subió, perforó el pulmón, que fue lo que lo mató, y salió por el hombro izquierdo. Y también, efectivamente, tenía la marca del disparo, lo que se conoce como tatuaje, eso significa que el disparo sí había sido desde muy cerca. Luego vinieron las inconsistencias del testigo, del conductor del bus. En este programa radio, por ejemplo, mencionan las dudas alrededor de la historia que él dio. Lo primero fue que nunca reportó el robo a la empresa que lo contrató.

[Reportera]: Directivos de CootransNiza le dijeron a Caracol Radio que nunca tuvieron conocimiento de este hecho y que la única referencia que tienen son las noticias que se han divulgado. 

[David T.]: Otra cosa que dijeron ahí es que aunque él había dicho que había renunciado a su trabajo por miedo a posibles represalias de los ladrones, su jefe dijo que había sido por otra cosa.

[Periodista]: En diálogo con Caracol Radio, explicó que Jorge Narváez renunció el pasado lunes porque la buseta cambió de dueño y pasó a manos de otro conductor.

[David T.]: Y también contaron que cuando el pasajero llamó a la línea de emergencia a reportar el robo, dijo el número del bus. 

[Periodista]: Número 67, dice el pasajero. Sin embargo, escuche el número que nos dio el conductor, que es el mismo que registró en la denuncia que hizo ante la Fiscalía.

[Conductor]: El número de la… El número interno es 4521 

[Periodista]: ¿Y la placa?

[Conductor]: La placa es DEX510.

[David T.]: El número 67, que dijo el pasajero, no aparece por ningún lado. O sea, los números evidentemente no coincidían. Ahora, si supuestamente hubo un robo y estaban persiguiendo a los ladrones, ¿por qué no los detuvieron? 

[Daniel A.]: No hacen ningún intento de desbaratar esta banda de criminales delincuentes peligrosos.

[David T.]: ¿Te acuerdas que cuando salieron corriendo dos niños se quedaron atrás?  Bueno, a ninguno lo detuvieron. Y acuérdate que el amigo reconoció al policía en el hospital, lo vio de frente. Tampoco lo detuvieron. 

[Daniel A.]: ¿Y este, esta pistola, este arma que Diego supuestamente tenía? ¿Qué pasó con el arma?

[David T.]: Lo del arma se cayó muy rápido.

[Gustavo]: El día viernes salió la Fiscal General de la Nación diciendo pues que, en una rueda de prensa, que Diego Felipe no portaba ningún arma, que el arma que habían encontrado en la escena del crimen no tenía las huellas de Felipe y que la prueba de absorción atómica, que es la pólvora en las manos de la persona que dispara, que Diego Felipe también había salido negativa. Eso fue para nosotros, yo creo, que el primer alivio. Fue muy una noticia muy fuerte.

[David T.]: Un alivio, porque pasaban de solo tener la convicción de la inocencia de su hijo a ya tener unas pruebas. Y por si eso no fuera poco, aparecieron unas grabaciones que eran las grabaciones de la línea de intercomunicaciones de la policía de esa noche, que es donde ellos van reportando todo lo que pasa. En esas grabaciones habla el patrullero que le disparó, que se llama Wilmer Alarcón, y ahí él reportó lo que estaba pasando en la línea. Más o menos desde las 10:30, 10:31, según registran esas grabaciones, él empieza a pedir refuerzos y una ambulancia. Escucha.

[Alarcón]: Central, una ambulancia por favor.

[Central de la policía]: ¿Qué novedad tiene? 

[David T.]: A Alarcón le empiezan a preguntar qué es lo que está pasando, por qué una ambulancia y él no explica muy bien nada. No responde. Entonces, otros policías empiezan a preguntar insistentemente la dirección, dónde está, dónde está, qué necesita, cómo se escucha en esta grabación de las 10:35.

[Policía]: Alarcón, dígame la dirección, hermano. Alarcón.

[David T.]: Alarcón, dígame la dirección, hermano. Y ahí Alarcón aparece, responde que va a la Clínica Shaio y que está llevando un herido.

[Alarcón]: …para la clínica Shaio, por favor… Aquí llevamos el herido, central. 

[David T.]: Entonces el policía que está recibiendo la información le pregunta, a través de un código si se trata de un accidente de tránsito.

[Central]: ¿Pero qué, 9.42?

[David T.]: Dice: ¿Pero qué, 9.42? 9.42 significa un accidente de tránsito en los códigos de comunicaciones de policía. Y lo que sigue es muy importante. O sea, esta es la grabación clave, porque Alarcón explica lo que pasó. Escucha bien.

[Alarcó]: Central, cuando llegué el señor, lo vi corriendo, lo iba persiguiendo, cuando lo encontré en un poste, central, central… Cuando me sacó del bolso… Central creí…, creí que tenía un arma, central, y le disparé, central.

[David T.]: Dice: central, cuando me encontré con el señor, lo vi corriendo, lo iba persiguiendo cuando lo encontré en un poste, central, central. Cuando me sacó del bolso, central, creí… creí que tenía un arma, central, y le disparé, central. Ojo a lo que dice ahí: Creí que tenía un arma y le disparé.

[Daniel A.]: Horrible.

[David T.]: Y el policía que está escuchando lo que dice Alarcón le sigue preguntando.

[Central]: ¿Y le impactó, hombre? ¿Dónde le dejó botado?

[David T.]: Dice: ¿Y le impactó? ¿Dónde lo dejó botado? Y Alarcón responde por última vez:

[Alarcón]: Tiene un impacto en la espalda, central… ya vamos para la clínica Shaio.

[David T.]: Dice: Tiene un impacto en la espalda, central. Ya vamos para la clínica Shaio. 

[Daniel A.]: Ok, quiero decir algo porque es increíble. Son increíbles esas grabaciones, ¿no? Y tú debes escucharlo también, pero yo escucho una angustia en la voz de Wilmer Alarcón, que es de que él sabe que ha cometido un error gravísimo.

[David T.]: Sí, pareciera como si Alarcón supiera que se equivocó y no tuviera claro qué hacer. Unos cinco minutos después de esa grabación que escuchamos, como a las 10:40, más o menos, ya aparece la voz de otro policía hablando del mismo caso de Alarcón. Y por primera vez se menciona un robo, pero dan información muy confusa. Solo siete minutos después es cuando ya dan la versión del robo del bus. O sea, todo es muy raro… 

[Daniel A.]: Pero es casi como si estuvieran ensayando narrativas para explicar lo que Wilmer acaba de explicar con su voz angustiada.

[David T.]: Exacto, en la grabación Alarcón dice que se confundió y le disparó, nunca habló del robo. Nunca habló de un bus. Nunca habló de estar persiguiendo a unos ladrones. Fue ya después, cuando dio su su versión a las autoridades, que él cuenta esta historia del robo, del bus, y dijo en esas declaraciones oficiales que él sí alcanzó a reportar ese robo en la central a través de las intercomunicaciones, pero que él no entendía por qué no había quedado grabado. Y ojo, que en esas declaraciones él también dijo que Diego Felipe le disparó primero y él respondió el ataque, o sea, que en ese momento hubo dos disparos. Pero un vigilante privado de un conjunto residencial que había en esa zona dio también una declaración y dijo que sólo escuchó un disparo. Y el amigo de Diego Felipe también escuchó solo un disparo.

[Daniel A.]: Entonces todo esto parece ser como un entramado bastante grande, porque ya no es solo el policía Wilmer Alarcón que está mintiendo, sino que hay mucha más gente como conspirando para encubrir lo que acaba de suceder.

[David T.]: Exacto. Y es lo que luego fueron entendiendo más Gustavo y Liliana, y es que a Diego Felipe le disparó Wilmer Alarcón, pero el que terminó como encubriendo y enredando todo, pues fue toda una institución que es la Policía Nacional. Y esa idea empezó como a… o sea, la gente no le creía a esa versión de la policía. 

[Daniel A.]: La gente, dices, ¿el público en general?

[David T.]: Sí, o sea, la gente que veía las noticias.  Y el apoyo de esa gente, Gustavo y Liliana lo notaron cuando hicieron una marcha al puente este de la 116 con Boyacá, donde había empezado la persecución para pedir justicia y verdad

[Gustavo]: Y nosotros salimos de la casa, salimos 20 personas y se nos fue uniendo gente. Cuando llegamos a la 116, había más o menos 1,500 personas. Entonces estaban pintando el puente… Fue una marcha muy grande. Vimos la solidaridad y el apoyo de mucha gente.

[David T.]: Claro, el apoyo de mucha gente hacia ellos, pero en contra de la policía y obviamente esa mala imagen, pues a la institución no le gustaba. Un mes después de la muerte de Diego Felipe, invitaron a Gustavo y a Liliana a la sede de la policía en Bogotá. 

[Liliana L.]: Y se portaron muy cordiales al principio. Nos invitaron a un salón, como de… una cafetería, ¿cierto? Luego entramos a un salón y era un almuerzo al que nos estaban invitando.

[David T.]: Y estaban unos generales y unos coroneles y también el asesor de prensa. Y Liliana se acuerda que empezó a hablar uno de los generales. 

[Liliana L.]: Y empezó con una tablet, yo recuerdo que tenía una tablet, y empezó a comentarnos que pues a los patrulleros les daban bastantes cursos, entrenamiento de armas, de derechos humanos y pasaba y pasaba y decía que tomaban muchas capacitaciones. Entonces yo le le hice la pregunta de que por qué si les daban tanta capacitación, por qué él le había disparado por la espalda a Diego Felipe. Pues la verdad no supieron contestar y volvieron a cambiar el tema. 

[David T.]: Les dijeron que la prensa mostraba solo lo que le convenía para hacer quedar mal a la policía, que les recomendaban ser muy cuidadosos con los medios, que no hablaran tanto con ellos. 

[Liliana L.]: O sea, era un cambio de tema, de un lado para otro, hasta que llegó el general Patiño, porque él había estado ausente casi toda la reunión y en un momento se sentó en la mesa.

[David T.]: El general Patiño era el comandante de la Policía de Bogotá.

[Liliana L.]: Y dijo: es que yo necesito solucionar mi problema. Tengo a un patrullero recibiendo medio sueldo. Porque a Alarcón lo suspendieron, entonces solo recibía medio sueldo, entonces nosotros, pero como así. A mí no me hable de su patrullero, porque yo sé que él va a pagar cárcel por el asesinato de Diego Felipe. ¿Por qué no más bien hablamos de los papás de Diego Felipe? Que se sientan a la mesa y no ven a su hijo, que van a un cine y no ven a su hijo, que no pueden compartir ni un fin de semana ni nada con su hijo. Hablemos más de eso. Y yo quiero a los coroneles, a todos los que estaban en la escena de los hechos ese día. Porque todos tienen responsabilidad.

[David T.]: Y Gustavo dijo algo, algo más. O sea, le reclamó algo más al general Patiño. Que por qué habían interceptado sus teléfonos.

[Gustavo]: Yo hablaba con los periodistas casi todos los días. Entonces a mí un periodista me dijo: Don Gustavo, la señal de la línea de su casa está muy débil, pero muy débil. No se escucha casi nada. Ese teléfono está intervenido. Una persona que es especialista en temas de comunicaciones me dijo: Mire, usted coge estos números, esta clave, marca su número y se da cuenta si está intervenido o no. Entonces marcamos a mi número y contestaba la policía, siempre contestaba alguien de la policía. Entonces el general dijo que no, que eso era, que eran cadenas de internet, que no confiaran eso. Ese día la reunión estuvo muy fuerte.

[Daniel A.]: Eso me parece de terror. O sea, de terror absoluto. Porque por un lado está el… o sea el asesinato de tu hijo y por el otro lado está esta institución que es de temer, que claramente lo han demostrado, y ahora los han invitado a un almuerzo supuestamente cordial. Pero la meta aparentemente es intimidarlos para que puedan cerrar este caso y seguir con sus vidas.

[David T.]: Yo justamente le pregunté a Liliana: por qué no se dejaron intimidar, por qué decidieron enfrentarse a una institución como la policía, por qué siguieron insistiendo por justicia. 

[Liliana L.]: Nosotros consideramos que Diego era un ser humano grandioso que no merecía que le dañaran su honra. Nosotros necesitábamos devolverle esa honra a Diego, porque es que la forma como se la destrozaron era, o sea, era increíble, absurdo, que hubieran hecho tanto daño a un niño. Y nosotros dijimos pues no tenemos nada que perder. Pues, simplemente somos los dos contra una organización. Yo creo que fue más el amor hacia Diego Felipe el que nos llevó a luchar con todas nuestras fuerzas hacia hacia ellos.

[David T.]: Ellos sabían que esa lucha iba a ser larga y efectivamente lo fue. Durante 2012, el año siguiente al asesinato, capturaron preventivamente, o sea, no los condenaron, a cinco personas involucradas en el caso. Entre esos había tres policías, incluyendo al patrullero Wilmer Alarcón, su abogado y el conductor del bus por falso testimonio. Ese conductor del bus terminó aceptando que no estaba seguro de que el supuesto atracador fuera Diego Felipe. Ahí no terminó el caso, como te dije, pues fue muy largo, pero después te voy a hablar más de eso, porque pasaron varias cosas antes que quiero contarte primero.

[Daniel A.]: Ok. 

[David T.]: Bueno, pues gracias a la presión de Gustavo y Liliana y al caso tan mediático que fue el asesinato de Diego Felipe, en 2013 la Alcaldía decidió firmar el primer decreto para fomentar el graffiti en Bogotá. En ese decreto se habla por primera vez de que el Distrito debe conversar con la comunidad grafitera para fomentar el arte urbano.

Otra cosa interesante del decreto es que no dice dónde se puede graffitear, los permisos para eso los debe dar el Distrito, pero por primera vez sí da una lista clara de lugares del espacio público donde no se puede graffitear. Entonces, no se puede ni el asfalto de las calles ni en los andenes. Tampoco en el sistema de transporte masivo ni en los paraderos del transporte. Tampoco en las ciclorrutas. Tampoco en las sedes de entidades públicas, ni en los monumentos… Bueno, es una lista muy larga y dice que las entidades del Distrito pueden añadir lugares prohibidos o dar permisos temporales para que se graffitee en alguno de ellos. Sobre pintar en espacios privados, dice que se necesita el permiso previo y escrito del propietario. 

Y una tercera cosa del decreto que me parece interesante mencionar es que dejó claras las medidas correctivas si se graffitea en lugares no autorizados. Entonces, puede haber amonestaciones en público. También los expulsan del sitio y los pueden obligar a ir a programas pedagógicos de convivencia ciudadana. Además, los hacen limpiar el graffiti y dejar el sitio como estaba antes. 

[Daniel A.]: Es decir, si uno está pintando en un lugar que no está permitido, igual no te pueden detener, te ponen una multa o algo.

[David T.]: Sí, y la multa te la ponen cuando no se limpia el graffiti en un plazo de 72 horas. La detención solo se da cuando es un daño grave al patrimonio o si se violan las leyes ambientales.

Y bueno, aunque el decreto sí ayudó a fomentar el graffiti en la ciudad, también revivió la discusión de si se debería o no regular el arte urbano y si esto no implica quitarle ese elemento de transgresión, de rebeldía. Incluso hoy hay muchas quejas de la comunidad graffitera en torno al decreto, porque lo que dicen es que ahora la institucionalidad puede definir qué pintar, dónde, quiénes, a quiénes les llegan los recursos. Es todo un tema.  

[Daniel A.]: Claro, es imponerle una burocracia a una expresión artística espontánea de una comunidad.

[David T.]: Exacto.

[Daniel A.]: Pero digamos yo como papá, si la alternativa es crear un ámbito de violencia y riesgo a alrededor de una expresión artística que practican muchos jóvenes, casi como que… entiendo la queja de los grafiteros, pero prefiero que haya alguna normativa, reglamento, burocracia, incluso si le quita quizás un poco esa chispa artística que todos apreciamos, ¿no?

[David T.]: Sí… tal vez mejor que exista a que no… pero ese primer decreto sí seguía siendo muy represivo, porque recuerda que la lista de lugares prohibidos era larga y que la autoridades podían aumentarla en cualquier momento. O sea, no es que le diera libertad absoluta a los graffiteros. A finales de ese año, 2013, pasó algo que los indignó. Y es una historia que tiene que ver con un personaje del que seguramente has escuchado hablar. 

[Carlos Raigoso]: El joven que viste jean blanco, zapatos oscuros, un buzo negro y gris con capota y una gorra es nada más y nada menos que Justin Bieber. 

[David T.]: Justin Bieber

[Daniel A.]: Sí, me suena.

[David T.]: Te contaré después de la pausa.

[Daniel A.]: Bueno, estamos de vuelta en Radio Ambulante. Soy Daniel Alarcón.

[David T.]: Yo, David Trujillo.

[Daniel A.]: Entonces, David. ¿Qué tiene que ver Justin Bieber con esta historia?

[David T.]: Justin Bieber, el cantante canadiense que se hizo tan famoso desde muy joven, vino a Bogotá a dar un concierto el 29 de octubre de 2013. Habían pasado un poco más de dos años desde la muerte de Diego Felipe y en esa noche del concierto, como esa medianoche entre el 29 y el 30, un periodista, que se llama Carlos Raigoso, estaba haciendo su turno nocturno habitual. Él trabajaba para un noticiero que se llama CityTV, que es un noticiero, digamos, que cubre Bogotá, y tenía… él se encargaba de una sección que se llamaba El Noctámbulo, que era recoger historias nocturnas de la ciudad. Era medianoche, Carlos estaba recorriendo la ciudad con el camarógrafo buscando historias cuando recibió la llamada de un taxista. Él dice que los taxistas eran sus fuentes principales.

[Carlos R.]: Fue un taxista el que me llamó y me dijo: En este momento está el del concierto, fue que me dijo, el del concierto, el gringo, fue que me dijo. Y yo cuál gringo. No, debe ser el canadiense, Justin Bieber. Sí, que está aquí haciendo graffitis.

[David T.]: Justin Bieber. Claro, una estrella internacional famosísima.

[Daniel A.]: El gringo…

[David T.]: El taxista pasó por la 26, por debajo como de uno de estos subterráneos, y lo vio haciendo un graffiti en pleno centro de la ciudad. Obviamente Carlos se fue para allá.

[Daniel A.]: Perdón, de lo que en Bogotá llaman el deprimido.

[David T.]: Exacto.

[Daniel A.]: Es una cosa fantástica acá en Bogotá. El deprimido es como cuando una calle pasa por debajo de otra avenida, ¿verdad?

[David T.]: Exacto.

[David T.]: Ellos se paran arriba del deprimido, ponen la cámara. No había ningún otro medio de comunicación. O sea, medianoche. Y empiezan a grabar.

[Carlos R.]: Yo estaba en ese momento viendo a través del viewfinder de la cámara. El camarógrafo era el que estaba ahí, digamos que con todo el zoom a fondo para poder captar con detalle lo que estaba pasando… yo desde que veía por eso, yo ya comienzo a imaginarme la historia que voy a contar al otro día, porque esas son finalmente las cosas que voy a poder contar. Entonces yo le digo a él voltea para acá, ahora abre el plano, fíjate en este, corre allí y yo comienzo a montarme mi propia película.

[David T.]: Y la imagen era perfecta. O sea, era Justin Bieber con otras personas graffiteando uno de los muros del deprimido. Esa zona no estaba prohibida explícitamente en el decreto, pero como era tan confuso saber dónde sí se podía y dónde no, y se le permitía a las autoridades prohibir los espacios que consideraran, luego dijeron que efectivamente sí estaba prohibida. Entonces era Justin Bieber graffiteando y detrás de él había como una fila, como un cerco, como de unas cuatro camionetas enormes, como protegiéndolo, como cercándolo. Pero lo más sorprendente de todo eso era que en ese cerco había un carro de la policía con las sirenas prendidas y dos policías protegiéndolo, dejando que hiciera el graffiti, o sea, no interviniendo. Justin Bieber se dio cuenta de que estaban grabando, obviamente… 

[Carlos R.]: Lo primero que veo es que él nos señala, todos nos voltean a mirar y los escoltas comienzan a alumbrarnos con linternas para tratar de bloquear la cámara. Eso es muy común en Estados Unidos. De hecho, utilizan linternas con unos filtros especiales para la luz, para que generen esa distorsión. 

[David T.]: Y se ve en la imagen que estaban grabado ellos, que se le acerca a uno de los policías, habla algo, como que le pide algo, seguro es a decirle como solucióneme que esta gente está grabando. Le da la mano al policía y los policías y unos escoltas se vinieron caminando hacia Carlos y el camarógrafo. 

[Carlos R.]: Cuando yo veo que empieza a subir el escolta con el policía, yo le digo al camarógrafo: Páseme la tarjeta y cambiemos la tarjeta por si nos la quitaban, por si dañaba la cámara, por lo que fuera. Yo aseguré la tarjeta en la que ya estaba grabada la imagen de él. Me la guardé en el bolsillo y le pasé otra y él siguió grabando con la otra. 

[David T.]: Y quedó grabado ese momento cuando llega el escolta y se les para de frente y les empieza a insistir que dejaran de grabar. 

[Escolta]: I dont care. No more footage.

[David T.]: Y en un momento ya con tanta insistencia, el policía que es un capitán, como que se asusta y ya para al escolta y le dice no, no, no, no, no.

[Policía]: No, no, no..

[Carlos R.]: El mismo policía entiende la situación y el contexto y es Colombia, él mismo se lo dice. En Colombia hay libertad de prensa. Aquí no puedes evitar que ellos graben. Cuando se fueron, nosotros seguimos grabando. A Justin Bieber no le importó y él siguió pintando. Y ahí nos quedamos hasta que se montaron los carros y se fueron.

[David T.]: Carlos volvió al noticiero y editó rápido la nota, armó todo y se fue a dormir. La noticia salió esa mañana. 

[Periodista]: El equipo Noctámbulo, del sistema informativo de CityTV, encontró sobre la calle 26 al cantante canadiense Justin Bieber pintando graffitis en uno de los muros de esta importante vía. El artista, quien estuvo acompañado por sus cuatro guardaespaldas y una caravana de la policía, pintó cerca de 40 metros de un muro en esta zona de la ciudad. 

[David T.]: Obviamente hubo fans que fueron hasta allá a tomarse fotos con los graffitis que Justin Bieber había pintado: había una rana hiphopera, un corazón morado roto, una hoja de marihuana roja como si fuera la hoja de la bandera de Canadá y también estaba su tag, su firma: Bieber. La noticia fue muy polémica. 

[Periodista]: Hay polémica en Bogotá por los graffitis que hizo el cantante canadiense Justin Bieber en la calle 26 en el centro de la ciudad. La policía lo acompañó a pintar en una zona que, según las autoridades del Distrito, no está habilitada para este tipo de actividades.

[David T.]: Cuando entrevistaron al secretario del Gobierno de la Alcaldía, dijo que Justin Bieber no tenía permiso para graffitear. Pero más allá de que si tuviera permiso o no, la comunidad graffitera sentía que mientras a ellos los perseguían e incluso los mataban, como pasó con Diego Felipe dos años antes, a este cantante famoso sí lo acompañaban y lo dejaban graffitear sin problema. Después el subcomandante de la policía de Bogotá en ese momento trató de explicarlo y dijo que la policía siempre acompañaba a este tipo de estrellas, que el hecho los tomó por sorpresa… que se bajó de la nada a pintar y que ellos no pudieron hacer nada. Esto fue lo que dijo el subcomandante.

[Coronel Camilo Cabana]: No significa que se esté tratando de manera discriminatoria o no. Simplemente son las circunstancias, son las situaciones, es lo que sucedió y esa es la explicación que tenemos.

[David T.]: Pero pues obviamente era muy fácil pensar que sí era una actitud discriminatoria. Hacía apenas dos años habían matado a un adolescente por grafitear, seguramente de la misma edad de Justin Bieber. Entonces fue muy fácil que la comunidad graffitera, que no estaba contenta con lo que había pasado, pues reaccionara en ese momento. Y hablé con uno de esos graffiteros, que  se llama Joems.

[Joems]: Yo sentí injusticia, pues, una mierda. Es una salida en falso de la policía después de lo que ha pasado. Y pues lo más loco es que a nosotros no nos dejaban pintar.

[David T.]: Dos días después de esa noticia, los graffiteros convocaron a una manifestación pacífica. Más de 50 artistas se reunieron en ese subterráneo, en ese deprimido, a graffitear.

[Periodista]: Los graffiteros realizan una maratón sobre las paredes de la calle 26. Según ellos, es la forma de protestar porque en algunas oportunidades no les permiten el derecho a la libre expresión y al cantante candiense Justin Bieber la policía lo escoltó para pintar estos mismos muros. 

[David T.]: Joems estuvo ahí. 

[Joems]: Pues ahí mucha gente llegó y estuvimos pintando toda la noche hasta el día siguiente, ahí debajo de ese túnel. Entonces fue bacano en ese sentido como de compañerismo, de aportar, de que entre todos, a pesar de que no seamos como todos amigos o todos nos conozcamos, pero llegó mucha gente a pintar y pues obviamente estábamos todos. O sea, como es esa noción de que estamos todos, todos nos cuidamos.

[David T.]: Y esa noche hasta fueron Gustavo y Liliana, los papás de Diego Felipe, y los nombraron simbólicamente como los papás de los grafiteros de Bogotá.

[Daniel A.]: ¿Y cubrieron lo que había, lo que había pintado Justin Bieber?

[David T.]: Sí, pintaron sobre esos casi 40 metros de muro en los que había graffiteado. 

[Daniel A.]: ¿Y la policía que hizo en este caso del graffitón?

[David T.]: Sí fueron hasta allá y les pidieron las cédulas e incluso intentaron llevarse a algunos de los graffiteros, pero pues al final no pasó nada y la graffitón siguió. Ese deprimido no tenía tantos graffitis. Joems dice que tenía algunos rayones, nada muy elaborado, porque estaba prohibido pintar ahí, pero en esa manifestación ya se dedicaron a hacer piezas más detalladas, más trabajadas, más coloridas, y todo ese subterráneo amaneció graffiteado.

[Periodista]: Así amaneció el puente de la calle 26, con graffitis en casi todas las paredes de este túnel. ¿La razón? Los graffiteros de Bogotá decidieron convocar por redes sociales una maratón para exigir respeto y tolerancia por su arte y dejar su sello en el lugar. Allí está prohibido pintar, sin embargo, la semana pasada el cantante Justin Bieber lo hizo y fue acompañado por la policía.

[Joems]: Pues yo creo que se sentó un precedente de que… Primero, pues de que no se estaba contento con esa acción. O sea, es como un llamado a las autoridades a que no hagan esas salidas en falso y piensen bien lo que van a hacer. Segundo, pues fue como… porque nosotros tuvimos mucho apoyo de la ciudadanía. O sea, se hizo sentir la gente de la práctica. ¡Pum! Muchas pintadas, mucha gente y pues gracias a esa acción creo que también, pues seguimos haciendo cosas, estamos ahí.

[David T.]: Después de ese graffitón mucha gente empezó a apoyarlos. Las marcas empezaron a contratar graffiteros para hacer publicidad. Si te fijas bien, en el centro de la ciudad hay negocios que contratan grafiteros para que graffiteen sus negocios, sus cafés, sus bares, sus tiendas. Pues porque a  la gente le gusta. Ahora hay varias tiendas de aerosoles, de pinturas. Hay discotecas gigantes en Bogotá llenas, llenas, llenas, llenas de graffitis. Las instituciones también los empezaron a contratar e incluso por ahí encontré un artículo en The Guardian de diciembre de ese año, 2013, que dice que la policía le pidió a unos graffiteros que graffitearan una estación de policía. Entonces, claro, como que cambió completamente la visión, ¿no? Pasaron de verlos como criminales a artistas. Y unos años después, en 2015, ese decreto inicial se modificó y quedaron prohibidos explícitamente solo tres lugares: las calles, o sea, el asfalto; los andenes; y los puentes vehiculares y peatonales, exceptuando las zonas bajas de esos puentes. Es decir, el lugar donde Diego Felipe hizo el graffiti por el que lo mataron ya no está prohibido. 

[Daniel A.]: O sea, lo que yo vi cuando llegué acá es consecuencia de estos dos eventos, digamos, esa tragedia y la respuesta de esta misma comunidad y casi como si fuera una cachetada a la comunidad que había sufrido tanto.

[David T.]: Exacto. Y yo creo que ya ninguna alcaldía va a empeñarse en retroceder o va a empeñarse en criminalizar o en prohibir el graffiti en Bogotá. Ahora, con la historia de Diego Felipe pasaron después muchas cosas, porque fue una lucha muy larga por justicia. Con los años fueron apareciendo más pruebas del complot para manipular el crimen, capturaron a más personas, incluso hubo atentados contra algunos testigos del caso. Gustavo y Liliana en algún momento denunciaron amenazas que recibieron por redes sociales y que la policía los estaba siguiendo y estaba pidiendo información en los lugares donde ellos trabajaban. Desde ese momento, el Estado les dio esquema de seguridad y todavía tienen escolta.

Cinco años después del asesinato de Diego Felipe, en agosto de 2016, fue la primera condena. Condenaron al patrullero Wilmer Alarcón a 37 años y seis meses de cárcel. Pero nuevamente volvió a pasar algo absurdo.

[Periodista]: Luego de 20 días de condena de Wilmer Alarcón, este policía acusado de haberle disparado a Diego Felipe Becerra, no aparece. 

[David T.]: Alarcón se escapó y estuvo prófugo durante cinco años, hasta que por fin en agosto de 2021, o sea, diez años después de matar a Diego Felipe, lo  encontraron y por fin lo capturaron. En 2025, la Corte Suprema ratificó esa condena, pero redujo la sanción de 37 a 33 años de cárcel por haber tenido el rango más bajo en la cadena de mando de la Policía Nacional. 

En ese 2021  pasó algo también muy importante y es que la Corte Suprema decidió imputar al general Patiño por el caso. Recuerda que el general Patiño era el comandante de la Policía de Bogotá en ese momento. Hoy es el rango más alto involucrado en el proceso judicial del falso positivo de Diego Felipe Becerra, y Gustavo y Liliana están esperando el juicio en contra el general Patiño. Lo busqué, por supuesto, al general Patiño para preguntarle sobre el caso, pero no me respondió.

[David T.]: En 2023, unos años después, por una recomendación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la Policía Nacional les pidió perdón públicamente a Gustavo y a Liliana por la ejecución extrajudicial de Diego Felipe. Y esto dijo el director de la Policía.

[William Salamanca]: Ofrezco disculpas públicas por los hechos en los que se vieron inmersos integrantes de la Policía Nacional, en los cuales se privó arbitrariamente del derecho a la vida al joven Diego. 

[Daniel A.]: Ok, ¿y en qué punto está el proceso judicial? ¿Cuántas personas están en la cárcel por el caso de Trípido y la manipulación de la escena del crimen?

[David T.]: Bueno, en la escena del crimen contra Diego Felipe participaron alrededor de 42 personas, es lo que se calcula, entre oficiales, suboficiales, patrulleros, escoltas, conductores, funcionarios de la inteligencia de la Policía, de la policía judicial. De esas 42 personas, 14 fueron imputadas. Y en este momento hay ocho policías de diferentes rangos condenados, incluyendo al patrullero Alarcón, y hay dos absueltos. También está el general Patiño que, como ya te mencioné, está en juicio. Hay un civil también condenado, que es el abogado que Gustavo vio en el hospital. Y los dos testigos falsos, civiles también, que fueron el conductor del bus y la esposa, pero que finalmente quedaron libres por la prescripción del delito.

[Daniel A.]: Es que es un entramado enorme. Hay mucha gente ahí metida… 

[David T.]: Y antes de terminar esta historia, Daniel, quisiera que fuéramos juntos al puente de la Avenida Boyacá con 116, donde empezó esto. 

[Daniel A.]: Ahí vamos, listo. 

[David T.]: Ok. Estamos en el puente de la Boyacá, Avenida Boyacá con calle 116. Es un puente vehicular muy grande que cruza toda la avenida, que es una avenida también grande de la ciudad. Esto es un espacio de memoria en este momento, han pasado 16 años desde la muerte de Trípido, desde que lo asesinaron. Y como puedes ver, está lleno de graffitis y está lleno de Trípidos y de gatos Félix. Y bueno, mira hasta allá, hasta el otro lado, cruzando la avenida, está graffiteado. ¿Ves las caras de los gatos Félix? Dice: Sin olvido. Todo bien. Sé que hay muchos artistas reconocidos que han hecho esos graffitis. Y después de ver este puente, así como graffiteado y tan importante y tan famoso y tan reconocido, yo le pregunté a Liliana como pues qué piensa que 16 años después este punto sea tan importante y la memoria de su hijo sea tan… O sea, permanezca en la ciudad, ¿no? Y ella cree que él se sentiría muy orgulloso de lo que ellos hicieron, lo que sus papás hicieron durante todos estos años para lograr esto: memoria, reconocimiento, perdón por parte de las autoridades, que una ciudad entera esté llena de graffitis y se pueda pintar libremente gracias a eso, a esa labor que ellos hicieron.

[Daniel A.]: Claro, porque en cierto sentido la… O sea, si bien la, digamos, lucha legal por una justicia ha sido larga, como accidentada, hasta deprimente, ¿no? La otra lucha ha tenido un impacto cultural enorme y eso sí es una victoria que quizás ni los papás de Trípido se hubieran imaginado cuando comenzó toda esta tragedia, ¿no?

[David T.]: De hecho, el papá de Trípido, Gustavo, me leyó algo que él escribió, que Trípido escribió, que Diego Felipe escribió y publicó en alguna de sus redes sociales pocos meses antes de morir, que me impresionó mucho y dice: Solo quiero pedir si en este momento llegara a morir…

[Gustavo]: Solo quiero pedir, si en este momento llegara a morir, mi legado no fuera un secreto, tampoco un recuerdo dolido y solo le pido a Dios no caer en el olvido. Y creo que pues es algo premonitorio cuando lo escribió, pero también es algo que sucedió, o sea, no quedó en el olvido. Yo creo que el nombre Diego Felipe va a permanecer por muchos años en lo que le mencionaba: en tesis, en discos, en canciones, en graffitis, en muchas cosas. 

[David T.]: El nombre de Diego Felipe Becerra siempre va a permanecer. Incluso en este puente donde empezó todo, porque desde 2023 se llama Puente Diego Felipe Becerra Lizarazo.

[Daniel A.]: Increíble. Increíble. Increíble, David. Bueno, gracias. 

[David T.]: Gracias a ti por acompañarme en este recorrido graffitero por Bogotá.

[Daniel A.]: En 2016, la Alcaldía de Bogotá declaró el 31 de agosto como el Día del Arte Urbano, en memoria de Diego Felipe Becerra. Desde entonces, cada año en ese día se hacen actividades en la ciudad en torno al graffiti.

En 2019, Gustavo y Liliana crearon la Fundación Diego Felipe Becerra para promover el graffiti y ayudar a otros graffiteros víctimas de abuso policial. Desde 2021, Gustavo es el director del Observatorio de Derechos Humanos de Bogotá. 

Para saber más sobre el graffitour en Bogotá pueden entrar a capitalgraffititours.com. Además, en la página de la alcaldía bogotadistritografiti.gov.co pueden encontrar todo lo que se debe tener en cuenta para hacer un graffiti que cumpla con las normas de la ciudad. 

David Trujillo es productor senior de Radio Ambulante y vive en Bogotá. Este episodio fue editado por Camila Segura y por mí. Bruno Scelza hizo la verificación de datos. El diseño de sonido es de Andrés Azpiri con música de Ana Tuirán, Rémy Lozano y Andrés. 

El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Paola Alean, Adriana Bernal, Aneris Casassus, Diego Corzo, Emilia Erbetta, Camilo Jiménez Santofimio, Germán Montoya, Sara Selva Ortiz, Samantha Proaño, Natalia Ramírez, Juan Pablo Santos, Elsa Liliana Ulloa, Luis Fernando Vargas, Franklin Villavicencio y Mariana Zúñiga. 

Carolina Guerrero es la CEO. 

Radio Ambulante es un podcast de Radio Ambulante Estudios, se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO.

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Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

Créditos

PRODUCCIÓN
David Trujillo


EDICIÓN
Camila Segura y Daniel Alarcón


DISEÑO DE SONIDO
Andrés Azpiri


MÚSICA
Andrés Azpiri, Rémy Lozano y Ana Tuirán


VERIFICACIÓN DE DATOS
Bruno Scelza


ILUSTRACIÓN
Smuk


PAÍS
Colombia


TEMPORADA 15
Episodio 38


PUBLICADO EL
6/23/2026

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