Transcripción – Las vidas de Marilú [Parte 2]

Transcripción – Las vidas de Marilú [Parte 2]

[Jorge Caraballo]: Hola, soy Jorge Caraballo, Editor de audiencias en Radio Ambulante. Y antes de empezar tenemos dos noticias: una, es que nuestra temporada está llegando a su fin y, dos, es que vamos a hacer un episodio especial con ustedes. Es un episodio en el que vamos a responder cualquier pregunta que tengan sobre Radio Ambulante. Pueden preguntarnos lo que quieran: desde algo que no les haya quedado claro de una historia, hasta lo que nos gusta hacer cuando no estamos haciendo podcasts.

Para dejar sus preguntas ingresen a radioambulante.org/pregunta. Nosotros seleccionamos y hacemos este episodio con ustedes y para ustedes. Muchas gracias: radioambulante.org/pregunta. ¡Chao!

[Daniel Alarcón, host]: Bienvenidos a Radio Ambulante desde NPR, soy Daniel Alarcón.

En el episodio anterior conocimos a Marilú Reyna, una mujer que se convirtió al islam en México y luego se mudó a España con su marido, un marroquí que conoció por internet. Si no han escuchado ese episodio, por favor hagan una pausa y óiganlo antes de seguir.

[Ana Marilú Reyna Castillo]: Y a mí pues nada, me detuvieron ahí. Justo donde está ese coche, el color arena. Ahí tenía yo aparcado el coche.

[Daniel]: A Marilú la detuvieron el 23 de enero del 2017. Le mostró el lugar exacto a nuestra editora, Silvia Viñas. Fue afuera del colegio de su hijo mayor, en la mañana, a la hora en que todos los papás dejan a sus niños.

Ese día, agentes de la Guardia Civil la subieron a un auto y la llevaron desde el colegio de su hijo hasta un cuartel.

[Marilú]: Y en el camino iba pensando: “¿Quién me lo iba a decir? Si yo vine en mi coche y ahora voy en otro ¿Qué ha pasado?”. Es que era todo tan… tan extraño, tan alucinante, tan… ¿en qué momento? O sea, ¿en qué momento?

[Daniel]: Recordemos que a su esposo Aziz ya lo habían detenido casi un año antes, en mayo del 2016. Y seguía detenido. Lo acusaban de liderar un grupo que distribuía propaganda a través de internet, que captaba y radicalizaba a personas para unirse a la causa yihadista. Algo que Marilú niega.

[Marilú]: Dije, además: “Si yo hubiera visto algo raro en él, por mínimo que fuera, pues yo justo en ese momento cojo a mis hijos y me voy”. Dije: “Pero si yo nunca he visto nada raro en él, pues no. No le voy a dar la espalda”.

[Daniel]: Marilú cuenta que el día que la detuvieron, ya en el calabozo de la Guardia Civil…

[Marilú]: Me preguntan: “¿Sabe por qué está aquí?” Le digo: “No”. Me dice: “Usted está aquí por terrorismo”. Y yo: “¿Cómo que por terrorismo?”. Le dije: “Mi marido es el que está detenido”. Me dice: “Sí, sí. Y usted también”. Entonces yo le digo: “A ver, pero es que si yo no he… yo no he hecho nada”.

[Daniel]: El día después de su detención, una jueza le dio los cargos: captación, enaltecimiento y adoctrinamiento.

Silvia nos sigue contando.

[Silvia Viñas]: El auto de prisión en el que se explica por qué la detuvieron dice que se hizo una investigación “laboriosa”—entre comillas— para llegar a esos cargos.

Dice: «En un periodo de tiempo relativamente corto ha pasado a destacar por una importante transformación con una estética rigorista…”.

Lo leí con Marilú. En un párrafo habla un poco sobre su conversión al islam, diciendo que en poco tiempo había cambiado su imagen occidental a una —entre comillas— “estética rigorista, con los preceptos más radicales del islam”. También dice que sus actividades diarias…

[Marilú]: “Se reducen simplemente al cuidado de sus hijos». Hombre, con dos hijos. Y uno que tenía ahí un a…. un atraso en su desarrollo. Y aparte que yo como madre psicóloga (risa)… quiere que su hijo esté bien.

[Silvia]: Y según el auto de prisión, la investigación encontró que Marilú no tenía vida social.

[Marilú]: Pues no sé a qué se refiera. Si es que no me vieran en los bares o…. no sé. Porque salía al parque, iba con mis niños al… al colegio, les llevaba a la terapia. Ryane también estaba en kárate, le llevaba a kárate. Estaba ahí con ellos. No sé a qué se refieren. Con mis vecinos me llevaba bien.

[Silvia]: El documento también dice que ella no tenía amigas en su vecindario, aunque Marilú varias veces mencionó a amigas mientras hablábamos: una que le cuidó a los niños después de la detención de Aziz; otra que había quedado viuda y que Marilú acogió en casa; otra con quien quería empezar un negocio vendiendo decoraciones de globos para cumpleaños. ¿Se estaba inventando estas amigas? ¿Estos planes?

Le pregunté a Marilú sobre otra cosa que dice ese documento: que después de registrar su apartamento los investigadores habían encontrado, y cito, “numeroso material multimedia”. Marilú cree que eso es lo que se llevaron cuando registraron la casa el día que detuvieron a Aziz: dos computadores portátiles, el del trabajo de Aziz y el suyo…

[Marilú]: Que yo utilizaba. Que lo traje de México. Yo ahí tenía pues… de mi trabajo como psicóloga, de cuando trabajaba en el colegio y todo esto.

[Silvia]: También un disco duro extraíble, una cámara de fotos, un iPad, el teléfono móvil de Aziz y otro más que tenían, en fin. El auto de prisión dice que entre este “material multimedia” encontraron fotos del Estado Islámico, y…

[Marilú]: “También se han apreciado múltiples fotografías atentando la yihad femenina».

[Silvia]: Después pude ver las imágenes a las que se refieren en ese documento. Están en el sumario del caso. Hay un poster de propaganda del brazo armado de Hamás, la organización islamista palestina, en el que aparecen varias mujeres que cometieron atentados suicidas. En otras imágenes hay mujeres con velo portando rifles Kalashnikov y también hay una foto de lo que se supone son presos yihadistas

[Marilú]: Pues que me las presenten las fotografías. No eso no es nada mio.

[Silvia]: El documento también menciona emails, perfiles de Facebook. Todo, según la investigación, mostrando que Marilú guardaba, compartía y promovía material terrorista.

Y, según los investigadores, Marilú chateaba por videoconferencia, generalmente los domingos, con un grupo de personas sobre el islam. El auto de prisión dice que ella leía escritos relacionados al profeta Mahoma y que era la líder de estas conversaciones: asesoraba a los participantes sobre cómo vivir el islam y sobre cómo captar a nuevas personas.

Marilú dice que cuando llegó a España sí chateaba con un grupo de amigas, mujeres musulmanas que estaban en México.

[Marilú]: ¿Qué duraba la plática? ¿Una hora a lo mucho? Entre: “¿Qué tal? ¿Cómo estás? ¿Cómo te ha ido la semana? ¿Qué has vivido aquí?”.

[Silvia]: Y dice que sí, hablaban sobre islam.

[Marilú]: Pero tampoco eran temas en profundidad ni nada. Alguna duda que surgían. Por ejemplo ahora con Ramadán. Decirle, a ver déjame investigo. O simplemente por el hecho de yo estar en un país de habla hispana y que hay muchos más musulmanes y que tienes más acceso a material. En México no. Entonces, pues nada. Sí que nos veíamos, pero no… no era para hablar cosas malas, a mi punto de vista.

[Silvia]: Pero según el auto de prisión, ella estaba, y cito, “ejerciendo sobre el resto de los usuarios funciones de sheikh”. O sea, las de un erudito, las de alguien consagrado al estudio de la religión. Algo que a Marilú le suena hasta un poco ridículo.

[Marilú]: Yo no he estudiado. Yo lo poco que he estudiado es de los libros que tengo aquí.

[Silvia]: Entonces, este era el perfil que habían hecho de Marilú después de la investigación: una mexicana musulmana, aislada de la comunidad, estudiosa del islam y que usaba internet para compartir propaganda terrorista y radicalizar a otras mujeres.

Marilú empezó su detención provisional el 24 de enero del 2017 en la prisión de Soto del Real, al norte de Madrid. Estuvo ahí de paso, menos de un mes.

[Marilú]: Bueno, y en Soto al principio me mortificaban mis hijos. Por ellos no podía dormir.

[Silvia]: Ryane, el mayor, tenía cinco años y Adam dos.

[Marilú]: Porque yo decía: “¿Y qué será de ellos? ¿Se los irán a llevar a los servicios sociales? ¿Los irán a separar? ¿Que irán a vivir? ¿Cuánto tiempo va a durar esto?”. Pensaba muchísimas cosas. Dije: “Mis hijos están creciendo”. Y luego pensaba en Adam, que era el más pequeño. Me dije: “Me lo han arrebatado en plena fase de su formación, de su personalidad. Me los han quitado”.

[Silvia]: ¿Qué hacías como para no dejarte hundir? ¿A qué recurrías o… ?

[Marilú]: Tenía varias… varios métodos o varias técnicas, que yo les llamaba. Una era eso de inducirme el coma materno. Decir: “¿Sabes qué? No voy a pensar en esto”. Cada vez que me llegaba un pensamiento de ellos, lo desviaba. Lo desviaba porque dije: “Es que me voy a hundir. Me voy a hundir”.

[Silvia]: También escribía.

[Marilú]: De hecho, de las primeras cosas que yo compré llegando ahí a Soto, fue un cuaderno y fue un boli. Fue lo primero. Ya después compré agua, la tarjeta de teléfono y eso, pero sí fue lo primero. Y empecé a escribir, a escribir, a escribir, todo. Desde el primer día hasta el último día. Eso era lo que me mantenía un poco. Y sobre todo verme a mí misma, de: “A ver, así estoy. Así me encuentro. ¿Qué hago para mejorar este sentimiento?”. Porque había días en los que, hombre, llorar, llorar, llorar, llorar. Y sobre todo porque yo sabía… porque ya tenía la experiencia de estar afuera y tener a un familiar preso, que a mi punto de vista es más difícil el que está fuera que el que está dentro. Porque el que está afuera se tiene que hacer cargo de lo que ya no puede hacer el que está adentro. Entonces, a mí me… me dolía mucho decir: “¿Cómo estarán sufriendo todos ahí?”.

[Silvia]: Para distraerse, hacía lo que ella llama “ejercicios de visualización”.

[Marilú]: Para eso tienes que aprender a… a relajarte. En mi caso autorrelajarme, con la respiración. Y luego a tratar de ver cosas y revivir momentos.

[Silvia]: Me explicó cómo lo hacía en Ávila, la prisión a la que la trasladaron casi un mes después, en febrero del 2017. Comparada con la prisión en Soto, en Ávila había un patio grande…

[Marilú]: Y de fondo había unas montañas. Entonces yo veía eso y decía… me centraba en las montañas, me centraba en el patio, pero no veía los muros, ¿sabes? Yo veía que en lugar de ese muro, pues había un bosque. Y que cuando llovía y se escuchaban los truenos pues yo estaba en una cabaña, que siempre me ha encantado. Ha sido como que uno de mis sueños, ¿no? Estar en una cabaña con tu chimenea, con la lluvia, los pajaritos ahí. Entonces, imaginaba eso.

[Silvia]: Casi dos meses después de su detención, pudo ver de nuevo a sus hijos.

[Marilú]: Eso sí me acuerdo el dia que me fueron a ver: el 11 de marzo. Esa fecha si la recuerdo.

[Silvia]: Su madre —que había viajado desde México con su hermano— fue a visitarla a prisión con los niños. En ese momento los niños estaban con una amiga de Marilú. Se emociona recordando cómo fue ver a Adam, el más chiquito.

[Marilú]: No le conocí. Le dije: “¿Este es el niño que dejé?”. Estaba muy alto. Y él siempre cuando me veía, Adam que fue el primero que visiempre salía corriendo con los bracitos así, para recibirme. Y ese día se me quedó viendo así como que: “La conozco, pero no sé quién es”. Y fue la misma sensación que yo tuve con él. Lo conozco pero ya está diferente. Entonces ya cuando le hablo y le digo: “Adam, que soy yo. Tu madre”. Entonces mi voz ya la reconoció y fue corriendo, a darme sus brazos. Y Ryane fue más reservado. Él se quedó sentado viéndome. Le digo: “No te preocupes, Ryane, que todo va a salir bien. No te preocupes. Ya estaremos otra vez juntos. Tú sé fuerte, sé valiente. Todo pasa por algo”. Y ya, fue. Y, bueno, la despedida pues es lo doloroso, siempre. Y bueno ya, se fue y… y dije me tengo que dar otra dosis de coma materno para… para no pensar.

[Silvia]: En la prisión de Ávila, Marilú se hizo amiga de otras musulmanas que estaban detenidas por cargos parecidos. Necesitaba aliadas dentro de un ambiente que para ella era totalmente desconocido y abrumador.

[Marilú]: Había ocasiones en las que yo no sabía —junto con otra chica que también está ahí, que también está por lo mismo— no sabíamos ni dónde meternos. En las duchas estaban peleando, en el patio se estaban peleando, en la sala de televisión se estaban peleando. Y era como que: “¿A dónde nos vamos?”.

[Silvia]: Marilú dice que las otras presas se vendían pastillas, drogas, entre ellas, y ella, claro, no participaba en eso. Tampoco fumaba, ni compraba la cerveza sin alcohol que vendían.

[Marilú]: Entonces me veían rara. Me veían muy rara.

[Silvia]: De nuevo no encajabas.

[Marilú]: No encajaba. Y ellas empezaban a decir: “Ah, es que esta es la chivata”.

[Silvia]: Chivata, o soplona, como si estuviera dándole información a los funcionarios de la prisión sobre ellas. Pero Marilú dice que solo era respetuosa, cordial con ellos. Llegó a tener discusiones fuertes con otras mujeres en la prisión.

[Marilú]: Ellas de la nada se encendían. En tres ocasiones estuvieron a punto de golpearme.

[Silvia]: Pero nunca pasó a mayores.

En octubre del 2017, nueve meses después de su detención, llegó el escrito de acusación de la fiscal. Ahí dice los cargos por los que ella, Aziz, y los otros acusados irían a juicio. La fiscal pidió una pena de un año y seis meses para Marilú. Pero ya no la acusaba de captación y adoctrinamiento, ese año y seis meses era por un delito: “enaltecimiento”.

Ella es Carola García-Calvo.

[Carola García-Calvo]: Soy investigadora principal de terrorismo global en el Real Instituto Elcano.

[Silvia]: Un think-tank de estudios internacionales y estratégicos. Hablé con ella porque en la primavera del 2017 publicó un estudio analizando, individualmente…

[Carola García-Calvo]: Las 23 mujeres que hasta aquel momento, y desde el año 2013, habían sido detenidas en nuestro país en operaciones policiales vinculadas a organizaciones terroristas de naturaleza yihadista.

[Silvia]: García-Calvo no podía comentar específicamente sobre el caso de Marilú porque seguía abierto, pero aproveché para preguntarle sobre el delito de enaltecimiento, porque es importante para entender el caso de Marilú.

Entonces, un poco de contexto: después de los atentados terroristas de París en enero del 2015 que mencionamos en el episodio anterior —contra la revista Charlie Hebdo y el supermercado kosher— el gobierno español reformó el código penal. Y un artículo en especial: el 578, que sanciona el “enaltecimiento” del terrorismo. Con el cambio a este artículo, difundir por internet mensajes o consignas enalteciendo el terrorismo se convirtió en un agravante —o sea, que la pena puede ser más alta.

Y desde entonces —como notó Amnistía Internacional en un informe especial sobre el tema— las condenas por enaltecimiento bajo este artículo se dispararon en España: de 18 en el 2015 a 31 en el 2017. No todos están condenados por enaltecer terrorismo internacional, claro. De hecho, de 117 sentencias dictadas entre el 2011 y el 2017, solo 14 estaban relacionadas a grupos como Al Qaeda. La mayoría eran sobre grupos armados españoles que ya están inactivos o disueltos, como ETA.

Pero muchos de estos casos son contra usuarios de redes sociales, músicos, o periodistas.

(SOUNDBITE DE NOTICIAS)

[Periodista]: Este jueves juzgaron a un periodista al que acusan de enaltecimiento del terrorismo por unos tweets. La acusación, pues, pide un año y ocho meses de prisión…

[Silvia]: Y no faltan los casos realmente sorprendentes.

(SOUNDBITE DE NOTICIAS)

[Periodista]: En España la Audiencia Nacional ha condenado a tres años y medio de cárcel a un rapero por una canción sobre el rey emérito Juan Carlos. El tribunal lo encontró culpable de injurias a la corona. Además enfrenta cargos por el delito de enaltecimiento del terrorismo y apoyar a la ETA y otras agrupaciones…

[Silvia]: Todo esto ha generado un debate en España: ¿Dónde está la línea entre libertad de expresión y enaltecimiento?

Es una línea fina. No es tan fácil de clasificar, pero así lo explica García-Calvo:

[Carola García-Calvo]: La enorme diferencia es: entre el enaltecimiento con un fin o el enaltecimiento como una expresión de las ideas. Es decir, la libre expresión de las ideas no es lo que está tipificado, lo que está es la promoción de unas ideas que tienen un fin.

[Silvia]: O sea, que motivan o llaman a otros a cometer un acto terrorista.

[Carola García-Calvo]: Un individuo que a través de redes sociales difunde una propaganda y hace enaltecimiento a una organización terrorista para incitar a otros individuos que cometan atentados en esta estrategia global es un tipo delictivo que tenemos que tener en cuenta.

[Silvia]: Porque el terrorismo internacional —su propaganda, su difusión—se ha adaptado y ahora está ahí, en las redes sociales. Pero García-Calvo dice que esto no significa que el “enaltecimiento” deba aplicarse a todo.

[Carola García-Calvo]: Desde luego lo que no se puede hacer es banalizar este tipo de… de tipos delictivos para otro tipo de… de comportamientos que no van dirigidos a la acción sino, bueno, pues a la expresión de unas ideas más o menos afortunadas o más o menos, eh… bueno, pues de bueno o mal gusto. Que esto ya cada uno… no, no es mi labor desde luego juzgarlo.

[Silvia]: Entonces, bueno, por eso iba a ir a juicio Marilú, por enaltecimiento, por presuntamente publicar contenido en internet que apoyaba y alentaba a cometer un acto terrorista. Algo que ella niega.

[Marilú]: Es que yo ni he escrito canciones, ni he compartido documentos, ni vídeos, ni fotos, ni… Nada. Es que no he hecho nada. Que no he hecho nada.

[Silvia]: En diciembre del 2017 salió en libertad condicional después de 11 meses en prisión.

[Marilú]: A ver, el tiempo que yo estuve en Ávila no voy a decir que fui feliz. Ahora mismo yo te puedo decir que no soy feliz. Porque yo el primer día que entro en esta casa después de que me detienen al entrar por la puerta y ver una soledad como de tumba, porque la casa estaba sola. No estaba como yo lo había dejado. Y lo más importante: no estaba ni mi marido y mis hijos. Que yo dije: “Pues da lo mismo estar aquí que estar en Ávila, porque me han quitado de las personas”.

[Silvia]: Aziz seguía detenido. Sus hijos se habían tenido que ir a vivir a Marruecos, con sus abuelos paternos. Y siguen ahí porque Marilú no tiene cómo mantenerlos. No tiene trabajo.

Ahora puede hablar con los niños todos los días, verlos por cámara. Aziz tiene ocho llamadas a la semana, que divide entre Marilú y los niños, a veces el abogado. Solo duran cinco minutos y, como Marilú no tiene buena señal en su apartamento, tiene que salir para hablar con él.

[Marilú]: Hasta cierto punto me… me motiva, ¿sabes? Porque hay días en los que no me quiero ni levantar de la cama. Entonces, cuando él me habla, digo: “Así salgo”. Al principio siempre andaba dando vueltas. Ahora es… me voy y me siento en una banca del parque, porque no tengo ni ánimos de andar caminando.

[Silvia]: El día que la visité a justo coincidía con un día que llamaba Aziz. Así que fuimos al parque, a esa banca que acaba de mencionar.

[Marilú]: Míralo, aquí está. Hola, ¿qué tal?

[Aziz Zaghnane]: ¡Hola!

[Marilú]: Ay, mi niño bonito, ¿cómo estás?

[Aziz Zaghnane]: Bien, ¿y tú?

[Marilú]: Bien, aquí. Estoy con Silvia…

[Silvia]: Apagué mi grabadora para darles privacidad y aproveché a contestar mis emails. Solo alcancé a contestar un par.

[Marilú]: Cinco minutos. Entre que habló ayer con los niños, de cómo estoy yo, de cómo está él, de cómo se siente… y ya. Se fue, los cinco minutos.

[Silvia]: Marilú me contó que viene mucho a este parque, a sentarse en esta banca, frente a una fuente, a leer. Sin trabajo, sin los niños, sin Aziz, los días se hacen largos.

[Marilú]: Lo más difícil es el sábado y el domingo. Es lo más difícil que se me hace. ¿Por qué? Porque el sábado y el domingo era cuando estaba Aziz. No iba al trabajo, podíamos salir, ir a hacer muchas cosas. Y ahora al verme solita y ver que toda la gente sale y demás, digo: “Oh”. Me cuesta un poco. Y ahora que los días se están haciendo más largos, es como que… que ya llegue la noche. Y luego llega la noche y digo: que no se vaya la noche y que no llegue el día. No quiero el día siguiente. Pero luego digo: “No, tiene que llegar el día siguiente porque si no llega, pues, esto se va a ir tardando y demás”.

[Silvia]: Es una espera complicada: querer que pase el tiempo rápido para que llegue el juicio, para estar más cerca a reunirse con Aziz, con sus hijos; pero a la vez no querer que pase el tiempo, porque no se sabe si lo que se viene va a ser peor de lo que ya está viviendo.

Ese día faltaba menos de un mes para el juicio de ella, Aziz —al que acusaban por el delito de colaboración con organización terrorista— y de otros tres hombres, acusados de pertenecer al grupo de Aziz.

Así que, en junio 2018, volví a Madrid.

¿Cómo estás?

[Marilú]: Como si fuera a presentar un examen muy importante. Venía esperando este día desde el 5 de mayo del 2016…

[Silvia]: Cuando detuvieron a Aziz.

[Marilú]: Y luego del 24 de enero del 2017 con más ansias de que llegara ya. Entonces pues nada, vamos a ver qué ocurre.

[Daniel]: Una pausa y volvemos.

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[Daniel]: Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Soy Daniel Alarcón. Antes de la pausa, Marilú estaba a punto de entrar a su juicio por cargos de terrorismo.

Silvia estuvo ahí y nos sigue contando.

[Silvia]: En la mañana del 18 de junio del 2018 me junté con Marilú en una estación de metro y caminamos hacia la Audiencia Nacional

Tal vez han escuchado que mencionan este tribunal en noticias sobre políticos corruptos o futbolistas con líos de impuestos. Es un tribunal que tiene jurisdicción en toda España y ven casos de narcotráfico, crimen organizado, delitos contra la Corona, delitos económicos y, claro, terrorismo.

En fin, a Marilú la acompañaba el hermano de Aziz que vive en Holanda. Había viajado para estar en el juicio. Recordemos que los cargos más graves eran contra Aziz.

[Marilú]: Yo creo que él seguramente ya estará aquí, pero… está en los calabozos. Así que no sé. No creo que lo pueda ver antes.

[Silvia]: Estaba vestida con pantalones y blusa blanca, sin velo. No lo ha usado desde que la detuvieron. Era obvio que Marilú estaba nerviosa. No solo por cómo podría salir el juicio, pero por todo lo que significaba haber llegado hasta aquí después de tanto tiempo. Y por ver a Aziz.

[Marilú]: Va a ser la primera semana en dos años que le veré todos los días. Hay que ver el lado positivo. Y ya. Vamos a cruzar aquí.

[Silvia]: Entramos a la Audiencia Nacional antes de las diez de la mañana. Pasamos por seguridad, mostramos nuestra identificación y bajamos a donde están las salas, donde hacen los juicios. Nos sentamos a esperar en una banca de metal, fría, en un pasillo ancho afuera de las salas. Todo era gris, sin ventanas, en un subterráneo. La luz era blanca. En una banca cerca a la nuestra estaban dos de los otros acusados en el mismo caso. También estaban en libertad condicional, como Marilú. Ella dice que no los conoce. Y ellos tenían su propio abogado, diferente al de Marilú y Aziz.

Pasadas las 11, el abogado de Marilú —Jacobo Teijelo— la apartó para contarle que la fiscal le estaba ofreciendo a todos un acuerdo si se confesaban culpables. Reduciría las penas y no tendrían que ir a juicio.

Jacobo, el abogado, luego me explicó que es común que ofrezcan acuerdos así.

[Jacobo Teijelo]: Las conformidades, los acuerdos, no son como en otros países de igual a igual, basados en realidades, sino que muchas veces —la mayoría de las veces— la gente accede a hacer acuerdos con la acusación para evitar el riesgo de un juicio en el que no tienes la seguridad de que van a ser apreciadas las pruebas con la debida objetividad.

[Silvia]: Los otros acusados aceptaron el acuerdo. Pero Marilú se negó rotundamente.

Cuando se sentó de nuevo a mi lado, después de hablar con Jacobo, se veía alterada. “Ya me destrozaron la vida”, me dijo. No iba a aceptar un acuerdo, dijo, porque eso era admitir culpabilidad y ella no había hecho nada.

Después de esto por fin entramos a la sala.

[Presidenta de la Sala]: Se abre la sesión y anúnciese que es pública la audiencia.

[Silvia]: Esta es la escena: hay unas mesas largas, en forma de U invertida. En la pared del fondo hay una foto del rey. A la cabeza de esa U invertida hay tres jueces sentados, con togas negras. Uno de ellos es la Presidenta de la Sala, la que dirige el juicio. Del lado izquierdo están los abogados y alguien tomando notas en un computador. Y en la mesa del lado derecho está la fiscal y un intérprete, ya que algunos de los acusados no manejan cien por ciento bien el español.

Frente a ellos están los acusados. Marilú y Aziz están sentados en la misma banca, pero separados, con un espacio entre ellos. Aziz está vestido con jeans y una camiseta tipo polo, rosada. Al lado de cada uno hay un policía sentado en una silla. El hermano de Aziz y yo estamos un par de filas más atrás.

[Presidenta de la Sala]: ¿Reconoce los hechos? Si algo no me entiende, se lo traducimos.

[Acusado]: Sí, sí, sí.

[Presidenta de la Sala]: Sí, reconoce los hechos.

[Silvia]: Primero, los dos acusados que estaban afuera esperando con nosotros y otro que entró con Aziz —porque también estaba detenido— reconocen los hechos y aceptan los cargos y las penas. La Presidenta de la Sala entonces dice que para ellos el juicio ha terminado y que se pueden ir.

[Presidenta de la Sala]: Pues entonces los dos que están aquí, que ya se les ha indicado, ya pueden… si quieren marcharse —no el que está privado de libertad— los otros dos pueden marcharse si quieren.

[Silvia]: Es importante recordar este detalle: los estaban acusando de pertenecer a un grupo que lideraba Aziz, pero si se iban de la sala —si para ellos terminaba el juicio— ya no iban a testificar sobre su relación con Aziz.

Después que salen estos tres acusados, Jacobo —su abogado— empieza a hacerle preguntas a Aziz, todas relacionadas a las acusaciones en su contra.

[Jacobo]: Sabe usted por qué está aquí, ¿no?

[Aziz]: Sí.

[Jacobo]: Bien, eh… se cuestiona en… podemos decirlo, en tres partes: por un lado cómo llega usted aquí, por otro lado el manejo de internet y luego sus relaciones con los otros. Empezando por la primera parte, ¿usted es… usted es un integrista? ¿De dónde viene usted?

[Aziz]: No, no soy integrista.

[Silvia]: No se escucha muy bien, pero Aziz niega ser integrista, o sea, alguien que impulsa un islamismo ortodoxo. Resalta que es de Marruecos, que desde que llegó a España ha formado una familia y ha intentado aportar al país, a la sociedad. Cuando habla sobre su trabajo, dice que trabajaba con mujeres e incluso que su jefa era una mujer, que tenía clientes judíos. Luego, sobre su actividad en Facebook, se concentran en un hilo en particular, una conversación sobre el origen del Estado Islámico.

[Aziz]: Al final dice: “No, no lo veo coherente”. Es decir, respondiendo a lo que yo dije antes. Porque yo tengo una postura muy clara y definida en contra de grupos terroristas y en particular el grupo…

[Silvia]: De nuevo, no se le entiende muy bien por la calidad del audio, pero entra en una explicación larga sobre lo que se está debatiendo en ese hilo de Facebook. Su argumento es que sus comentarios están criticando al Estado Islámico, no apoyándolo. Después siguen más preguntas de ese estilo. En total, esta parte dura más de media hora.

[Jacobo]: No hay más preguntas.

[Silvia]: Es imposible que repasemos cada una aquí.

[Presidenta de la Sala]: Ya puede sentarse atrás.

[Aziz]: Gracias, señoría.

[Presidenta de la Sala]: Ana Marilú.

[Silvia]: Entonces vamos a seguir con Marilú.

[Presidenta de la Sala]: ¿Quiere responder a las preguntas que le haga la señora fiscal?

[Marilú]: No.

[Presidenta de la Sala]: ¿Y a su defensa?

[Marilú]: Sí.

[Silvia]: Ella cuenta muchas cosas que hemos mencionado antes y explica, por ejemplo, que no estaba aislada. Niega que haya estado tratando de “captar” a gente por internet. Dice que algunas de las imágenes que mencionan en la investigación —las que dicen que sacaron de su computador— es la primera vez que las ve.

[Marilú]: Yo no publiqué absolutamente nada. No comparto esas ideologías. No comparto esas imágenes. Al contrario, yo soy una persona que siempre busca el lado positivo de todo…

[Silvia]: Termina el turno de Marilú y se acaba el juicio por el día.

[Presidenta de la Sala]: Mañana a las diez de la mañana continuaremos el juicio.

[Silvia]: Aziz y Marilú se abrazan. Y luego unos policías lo llevaran a él en esposas de vuelta al calabozo.

[Jacobo]: Hombre, yo veo que ellos tienen toda… que Marilú y su marido tienen toda la razón. Es verdad. Le han dado una explicación muy clara de todo. Es… es una situación coherente.

[Silvia]: Fui a la oficina de Jacobo después del primer día del juicio para hacerle algunas preguntas sobre el caso.

[Jacobo]: Lo otro es verlo sin… considerándolo todo sospechoso. Es decir, verlo con un prejuicio en contra de ellos y lógicamente todo les parece mal.

[Silvia]: Esta no es la primera vez que Jacobo defiende a acusados por terrorismo. Defendió, entre otros, a parte de un grupo de once pakistaníes que detuvieron en el 2008. Los acusaban de planear un ataque terrorista en el metro de Barcelona. Fueron condenados por integrarse a una organización terrorista. Luego, el Tribunal Supremo rebajó las penas de algunos y absolvió a dos.

Y también ha trabajado en otros casos aún más mediáticos y mucho más controversiales. Por ejemplo, en España, varias personas fueron acusadas de haber sido cooperadores en los ataques del 11 de septiembre en Nueva York.

[Jacobo]: Yo defendí a uno de ellos.

[Silvia]: A Abu Dahdah. Lo acusaron de participar en la conspiración. Fue condenado a 27 años de cárcel en el 2005. Al año siguiente, el Tribunal Supremo lo absolvió del delito de conspiración y le bajó la pena a 12 años.

Entonces, Jacobo es alguien que conoce bien cómo la justicia española trata estos casos. Y, volviendo al caso de Marilú, yo quería saber cómo o por qué se había empezado esta investigación sobre su esposo y sobre ella. Jacobo me explicó que ni él sabe.

[Jacobo]: Bueno, en España no existe como en Estados Unidos, el discovery, el disclosure. Es decir, el derecho a exigir que descubran todos los verdaderos orígenes de la investigación. Y, tenemos que partir de hipótesis.

[Silvia]: No vamos a entrar en las hipótesis, porque son sólo eso: hipótesis. Las autoridades españolas no han explicado por qué empezaron a investigar a Aziz.

[Jacobo]: No, porque no dan ninguna explicación. Dicen que estábamos, como dicen ellos, patrullando. Como dicen aquí irónicamente: apatrullando en internet y bueno vimos este señor con un perfil que nos infundió sospechas.

[Silvia]: Una explicación muy general. Pero independiente de qué haya desencadenado esta investigación, para Jacobo, en este caso…

[Jacobo]: En el fondo lo que está en juego es la libertad de expresión. Si alguien tiene una foto de una bandera de Estado Islámico puede ser para decir que está bien, puede decir que está mal o cualquier otra cosa, o incluso por error. Es decir, eso puede ocurrirle a cualquiera.

[Silvia]: El juicio de Aziz y Marilú duró dos días más. El segundo día declararon agentes que trabajaron en la investigación y testigos expertos.

La fiscal fue la primera en hacer las preguntas.

[Fiscal]: Bien, nos puede decir con relación a estas diligencias, ¿cuándo y por qué y cómo comienzan?

[Agente]: Sí, comienzan en el año 2014…

[Silvia]: El primer agente explica que empezaron a investigar a Aziz en el 2014. Que ellos hacen patrullaje de perfiles en redes sociales y que les llamó la atención un perfil de Facebook, abierto, que manejaba Aziz. El agente dice que el administrador —Aziz— ponía contenido explícito que incitaba a morir como mártir, por ejemplo, o imágenes de yihadistas.

[Agente]: Otro hecho que nos llamó la atención era el elevado número de amigos que contaba. Tenía casi tres mil amigos.

[Silvia]: Les llamó la atención que tuviera tantos amigos, casi tres mil dice.

[Fiscal]: Ese perfil lo administraba solamente él o lo utilizaba… ¿o se puede llegar a la conclusión de que lo utilizaba alguna otra persona?

[Agente]: Bueno, nosotros hemos llegado a la conclusión que era uso indistinto entre Aziz Zaghnane y su esposa.

[Silvia]: Y, según declaró este agente, Marilú también accedía a ese perfil.

El agente dice que aprendieron la rutina de trabajo de Aziz: con quién se juntaba —otro de los acusados, por ejemplo—, cuándo iba a la mezquita, cuántas veces y con quién iba al gimnasio.

También hicieron escuchas telefónicas. Y todo los llevó a concluir que Aziz lideraba a un grupo de musulmanes radicalizados y que además tenía mucha influencia en la mezquita de Pinto.

Jacobo cuestionó estas y otras acusaciones.

[Jacobo]: Y, dígame, cómo es posible que diga, por un lado, que es sheik, es decir, sabio, y por otro lado que no sabe. ¿Sabe o no sabe?

[Agente]: Sabe más que los que le rodean.

[Silvia]: Sabe más que los que le rodean, dice el agente.

El hermano de Aziz, que de nuevo estaba sentado al lado mío, de vez en cuando sacudía la cabeza, como diciendo: “Esto es ridículo”, o murmuraba: “Eso no es cierto”. Con una acusación en particular —que un agente había escuchado a Aziz por teléfono diciendo que se le había aparecido Osama Bin Laden en un sueño— se rio y murmuró que eso era una tontería.

Marilú y Aziz de vez en cuando se miraban y sacudían la cabeza como diciendo: “No puedo creer esto”.

El tercer y último día mostraron videos que habían encontrado en el computador de Aziz. Algunos muy explícitos. Una mujer los traducía y explicaba de qué se trataban. Luego, al final, la fiscal resumió las acusaciones contra Aziz y Marilú.

[Fiscal]: Al primero de ellos se le acusa de este delito, como hemos dicho, de adoctrinamiento, y a Ana Marilú se le… eh, se le acusa exclusivamente del delito de enaltecimiento.

[Silvia]: Y dice que la conducta de Marilú no se reduce a libertad de expresión.

[Fiscal]: No se limita… Ella no se limita a mantener para sí estas ideas, sino… ni mantener para sí ese material que pudiera tener carácter o no yihadista o violento, sino que lo ensalza y lo publicita. Y es ahí donde entramos en la dinámica o entramos en la controversia entre si se trata de libertad de expresión o si se trata de enaltecimiento.

[Silvia]: Sus declaraciones duran 15 minutos. Luego habla Jacobo, por casi media hora, cuestionando las acusaciones y a los agentes que testificaron. Y regresa varias veces al tema de libertad de expresión.

[Jacobo]: Que se cuestiona la libertad de expresión, claro que se cuestiona, es que se le está impidiendo pensar.

[Silvia]: Al final la Presidenta de la Sala le da a Aziz y Marilú la oportunidad de tener la última palabra. Aziz no habla, pero Marilú sí…

[Presidenta de la Sala]: Sí, en tal caso siéntese delante, por favor, para que se grabe. Si quiere decir algo más.

[Silvia]: Marilú se para y se sienta en la misma silla donde dos días antes había respondido a las preguntas de Jacobo sobre las acusaciones contra ella. Empieza a hablar.

[Presidenta de la Sala]: Diga usted.

[Marilú]: Yo lo único que quiero hacer con esta intervención es un poco mi sanación (inaudible). Mi liberación porque…

[Silvia]: Dice que lo que quiere hacer con esta intervención es sanarse, liberarse, pero se emociona y le cuesta seguir.

[Presidenta de la Sala]: Bueno, esté tranquila. Esté tranquila.

[Marilú]: Es que desde que inició esto, 3 de mayo del 2016…

[Silvia]: Marilú cuenta lo traumática que fue la detención de Aziz, lo duro que fue lo que siguió. La presidenta de la Sala la interrumpe y explica que se le está dando el derecho de última palabra para que añada algo que considere relevante para su propia defensa que no haya dicho su abogado.

[Presidenta de la Sala]: Es para eso.

[Marilú]: Claro, sí, discúlpeme.

[Presidenta de la Sala]: Bueno, no tiene importancia, pero céntrese en eso.

[Marilú]: Tengo que sacar todo lo que tengo para… porque hoy comienza una nueva vida para mí. Ya cierro este capítulo.

[Silvia]: Marilú dice que con este juicio estaba cerrando un capítulo, que había aprendido técnicas para ayudar a otros.

[Presidenta de la Sala]: Muy bien. En concreto respecto a su defensa, ¿quiere decir algo más o con lo que ha dicho su abogado lo considera suficiente?

[Marilú]: No.

[Presidenta de la Sala]: Bien, pues visto para sentencia.

[Silvia]: Bueno, hoy fue el último día del juicio, ¿cómo estás?

[Marilú]: Pues estoy mejor que antes. Estoy más esperanzada después de haber escuchado y vivido todo lo que se dijo. Realmente es que no hay absolutamente nada. Entonces yo espero que todo esto sea favorable y que ya… este capítulo se haya cerrado por completo y solamente quedarnos con lo bueno.

[Silvia]: Marilú quiere escribir un libro sobre su experiencia, aunque le da miedo que por lo que escriba de nuevo la vayan a acusar de algo.

[Marilú]: Para algunos seré inocen… inocente y sabrán que se cometió una injusticia, pero para otros siempre seré culpable de algo que no he hecho.

[Silvia]: El 28 de junio del 2018 se publicó la sentencia. A Aziz lo condenaron por un delito de, cito: “adoctrinamiento activo terrorista”, y le dieron seis años de prisión. A Marilú la condenaron a un año de prisión por enaltecimiento del terrorismo. Ella no volvió a la cárcel, por el tiempo que ya había servido, pero Aziz tuvo que seguir cumpliendo su condena.

Apelaron la sentencia, con lo que se llama un recurso de casación. En noviembre del 2018 un fiscal del Tribunal Supremo dijo que la sentencia contra Marilú y su esposo debía anularse y que había que hacer un juicio nuevo porque, básicamente, el primero se hizo mal. Se violó el derecho fundamental de un proceso con todas las garantías.

¿Por qué? Bueno, la respuesta del fiscal está escrita en un lenguaje legal y complejo, pero, en resumen, todo se remonta a la decisión de la Presidenta de la Sala de sacar del juicio a los otros tres acusados que sí aceptaron un acuerdo. Con eso no se les interrogó sobre Aziz y Marilú. Y el fiscal explica que aunque parte de los procesados se hayan conformado con las penas, igual tiene que hacerse un juicio con todos los acusados en un caso como este. Además, el fiscal dice que hay contradicciones en las sentencias de los que llegaron a un acuerdo y en la de Aziz y Marilú.

En febrero de 2019 el Tribunal Supremo anuló la sentencia y ordenó que se repitiera el juicio con un tribunal diferente. Aziz salió en libertad provisional el 14 de marzo. A la hora de publicar este episodio no se había anunciado la fecha  para el nuevo juicio. Por ahora Marilú y Aziz están haciendo planes para poder reunirse con sus hijos.

[Daniel]: Silvia Viñas es editora y productora de Radio Ambulante. Vive en Londres.

Esta historia fue editada por Camila Segura y por mí. La música y el diseño de sonido son de Andrés Azpiri y Rémy Lozano. Ana Prieto hizo el fact-checking. Gracias a nuestra asistente editorial, Victoria Estrada, por su ayuda en esta historia.

El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Lisette Arévalo, Gabriela Brenes, Jorge Caraballo, Andrea López Cruzado, Miranda Mazariegos, Diana Morales, Patrick Moseley, Laura Rojas Aponte, Barbara Sawhill, David Trujillo, Elsa Liliana Ulloa, Luis Fernando Vargas y Joseph Zárate. Carolina Guerrero es la CEO.

Radio Ambulante se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO.

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Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

Créditos

PRODUCCIÓN
Silvia Viñas


EDICIÓN
Camila Segura y Daniel Alarcón


DISEÑO DE SONIDO
Andrés Azpiri y Rémy Lozano


ILUSTRACIÓN
Jugo Gástrico (Rocío Urtecho)


PAÍSES
México y España


PUBLICADO EN
03/26/2019

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