Nosotras decidimos – Transcripción

Nosotras decidimos – Transcripción

[Daniel Alarcón, host]: Bienvenidos a Radio Ambulante, desde NPR. Soy Daniel Alarcón. 

 

Quiero comenzar hoy leyéndoles algo. No es largo. Es el texto de una sección del Código Penal de Ecuador, una ley que fue redactada en 1938. En este caso, la que penaliza el aborto, salvo en dos casos: si la salud de la madre está en peligro o —y aquí cito— “si el embarazo proviene de una violación o estupro cometido en una mujer idiota o demente”. 

 

Digamos que no me sorprende tanto que una ley como esa —con lenguaje tan despectivo y cruel— se haya escrito en los treinta, pero lo que sí me sorprende es que hasta el 2008 nunca hubo intenciones de modificarlo. 

 

Y, bueno, cuando finalmente se discutió la posibilidad de modificar ese lenguaje y esa ley fue porque todo el código penal debía modificarse, para estar acorde a la nueva Constitución ecuatoriana, aprobada ese mismo año. 

 

Y de eso se trata la historia de hoy. Porque muchas activistas vieron la posibilidad de cambiar, no solo el uso de lenguaje tan arcaico y ofensivo, sino toda la ley que penalizaba el aborto. Esta es Sarahí Maldonado, una de las mujeres que lucharon por esta causa.

 

[Sarahí Maldonado]: Se generaron muchos espacios de encuentro, muchas asambleas, procesos de capacitación sobre aborto seguro, investigaciones. 

 

[Daniel]: Para promover que se incluya al aborto seguro en el nuevo código penal, claro. Esto era posible porque cuando se estaba discutiendo el nuevo proyecto de ley se abrió el espacio para que diferentes organizaciones feministas, como a la que Sarahí pertenecía, compartieran su punto de vista. 

 

Pero en un país tan conservador como Ecuador lograr la despenalización total del aborto era complicado. Entonces, las activistas estaban promoviendo como mínimo la despenalización en casos de violación. 

 

Sarahí y sus compañeras feministas hicieron….  

 

[Sarahí]: Reuniones de trabajo con asambleístas de los distintos bloques, invitadas internacionales para que se hable en la Asamblea y que cuenten la experiencia de sus países como sus procesos de legalización o discusión de la despenalización del aborto. 

 

[Daniel]: Fue un trabajo de muchos años que logró que muchos asambleístas estuvieran de acuerdo con ellas y escriban un proyecto de ley que permita el aborto en casos de violación. 

 

Pero todo ese esfuerzo y trabajo fue en vano porque el presidente de entonces —Rafael Correa— a través del Ministerio de Justicia, mandó su propia propuesta de código penal y dijo que si se modificaba, él igual lo vetaría. 

 

En el código enviado por el presidente, el aborto seguía penalizándose, solo que ya no era de uno a cinco años de cárcel sino con seis meses a dos años. Iba a tener las mismas excepciones, lo único que se cambió fueron los términos “demente” o “idiota”. Se reemplazaron por “discapacidad mental”. Y fue este el que se escogió para debatirse en la Asamblea Nacional en octubre de 2013. 

 

Pero los grupos feministas no se dieron por vencidos y se presentaron ese día para protestar. Parada en el podio al frente de todos los asambleístas, Sarahí habló: 

 

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

 

[Sarahí]: Estamos aquí. Venimos como parte del movimiento de mujeres y feministas del Ecuador y queremos dar nuestra voz frente al código integral penal.

 

[Daniel]: Y, bueno, como pueden escuchar, hay gente hablando detrás de ella. 

 

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

 

[Sarahí]: Esta propuesta del nuevo código integral penal profundiza las formas de control sobre nuestras decisiones y sobre nuestros cuerpos y sobre nuestras vidas.

 

[Daniel]: Entregó datos para respaldar su postura. 

 

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

 

[Sarahí]: El aborto es la segunda causa de muerte materna en nuestro país, que una de cada cuatro mujeres sufre violencia sexual en nuestro país. 

 

[Daniel]: Y es que ese año, 2013, el 30 por ciento de estas violaciones resultaron en embarazos no deseados. Por eso, esa despenalización era una necesidad urgente para Sarahí y las demás feministas que la acompañaban. 

 

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

 

[Sarahí]: ¿Y qué es lo que hace el Estado? Que cada muerte, que cada suicidio de adolescentes por embarazos no deseados de este país a partir de la aprobación del código penal será responsabilidad suya.

 

[Daniel]: Cuando Sarahí terminó de decir esto, otra activista se subió al podio. Habló sobre la necesidad de la educación sexual, de la importancia de tener acceso a los anticonceptivos y de lo urgente que era poder tener acceso a abortos seguros para no morir como tantas mujeres. Y cuando ella dijo…  

 

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

 

[Mujer]: Representamos el cuerpo vulnerado, el cuerpo violado, el cuerpo matado, y por eso el cuerpo que lucha.

 

[Daniel]: Ella y Sarahí se quitaron la chaqueta y quedaron con el torso desnudo, donde se habían pintado frases a favor de la despenalización del aborto. Al mismo tiempo, mujeres que las apoyaban y estaban dentro de la asamblea también se quitaron la ropa. Otras aplaudieron y cantaron. 

 

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

 

[Mujer]: Aborto legal en el código penal. Aborto legal en el código penal. Aborto legal en el código penal.

 

[Daniel]: Los guardias de la Asamblea se acercaron a ellas y las sacaron de ahí. Hay un video de ese momento y es algo que hay que ver: se les ve fuertes, convencidas.

 

[Sarahí]: Un montón de asambleístas dijeron estar a favor. Unos discursos magistrales, así como súper inspirados, súper esperanzados con enfoque de derechos, aludiendo a la justicia social.

 

[Daniel]: Y una de esas asambleístas de las que habla Sarahí, fue Paola Pabón, de Alianza País, el movimiento político de Rafael Correa.

 

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

 

[Paola Pabón]: Nos gustaría pensar en un Estado que no le quiere echar mano al cuerpo de las mujeres. Nos gustaría pensar en una sociedad que no politice el embrión ni politice el feto sino que defienda la vida de las mujeres. 

 

[Daniel]: Cuando terminó de hablar, Pabón presentó una moción para discutir el artículo que penalizaba el aborto y, así, abrir la posibilidad de que el aborto en casos de violación fuera legal. 

 

Desde Quito, nuestra productora Lisette Arévalo nos sigue contando. 

 

[Lisette Arévalo]: Cuando Paola Pabón presentó esta moción, dice que se sintió…  

 

[Paola]: Con mucha angustia, con mucha emoción. Además con mucha responsabilidad, ¿sabes? Sabiendo que tenía la posibilidad de, eh, saber que iba a hablar por muchas mujeres, ¿no? 

 

[Lisette]: Pabón había participado en las reuniones con las feministas como Sarahí, entonces ya conocía la necesidad de lograr una despenalización en casos de violación. Por eso, cuando ella presentó la moción, muchos de los asambleístas la apoyaron y la presidenta de la Asamblea la aceptó. Pero cuando iban a abrir la votación, los asambleístas de Alianza País pidieron un receso y llamaron a una reunión de su bloque. Después de 40 minutos, regresaron y… 

 

[Paola]: Se armó la hecatombe. Se suspendió la sesión. Y, después de haber planteado la moción, yo me subí en mi carro. Salí por la cochera así. Me fui a mi casa y no contesté el teléfono para nadie. 

 

[Lisette]: Toda esta conmoción —de suspender la sesión en la Asamblea para el siguiente día y que Pabón se fuera del lugar de forma tan abrupta— ocurrió porque unos meses atrás algunos asambleístas de Alianza País se habían reunido con Correa para discutir su propuesta de ley. Ese día decidieron que lo que se acordara en esa reunión no se cambiaría en el debate de la Asamblea. Por eso la moción de Pabón era tan problemática: se estaba yendo en contra de lo que habían quedado con el presidente.

 

Entonces, después de que se suspendió la sesión, muchos asambleístas de Alianza País se quedaron esa noche en la Asamblea discutiendo qué se podía hacer. 

 

Pabón no participó en estas discusiones. Ella estaba reunida en la sala de su casa con su equipo de trabajo. Y, después de unas horas, escucharon al presidente Rafael Correa en televisión hablando de lo que había pasado en la Asamblea. 

 

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

 

[Rafael Correa]: Mire, que hagan lo que quieran. ¿Ya? Yo jamás aprobaré la despenalización del aborto más allá de lo que consta en las actuales leyes. 

 

[Lisette]: Acusó a las asambleístas de traicionar el movimiento Alianza País por presentar posiciones distintas a las que se habían decidido antes. Y continuó diciendo…

 

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

 

[Rafael Correa]: Si logran un grupo de personas muy desleales lograr una mayoría del bloque Alianza País, hagan lo que quieran que yo inmediatamente presentaré mi renuncia al cargo porque por el aborto estoy dispuesto, y mis principios también, para defender la vida estoy dispuesto a renunciar esto y la historia sabrá juzgar. 

 

[Lisette]: Sí, Correa salió en televisión nacional a decir que si se aprobaba el aborto por violación renunciaba a la presidencia. Cuando Pabón y su equipo lo escucharon…

 

[Paola]: Todo el mundo se puso a llorar porque finalmente… o sea, sabíamos que era una batalla entre David y Goliat. Y claro, nos dolió. Nos dolió mucho porque nos habría gustado que el proyecto político como tal también respalde la postura, ¿no? 

 

[Lisette]: La posible renuncia de su presidente impactó a Pabón de una forma en particular, sobre todo porque fue ella quien pasó la moción. 

 

[Paola]: Sí, fue así un golpe doloroso, ¿no? No, no me habría imaginado una reacción así. Yo sentí… es como que tú estés caminando por la vereda y de pronto te cae un edificio de 60 pisos encima y no sabes cómo vas a poder salir de esta locura y cómo vas a poder tomar aire y respirar y decir: “No, estoy viva. Voy a sobrevivir”. 

 

[Lisette]: Después de esto ella no se reunió con nadie más. No salió de su casa, ni prendió su celular. Decidió esperar y ver qué pasaba el siguiente día. 

 

Mientras tanto, las feministas que fueron a la Asamblea también estaban a la espera de ver qué pasaba. Esta es Sarahí.

 

[Sarahí]: Recuerdo era una ansiedad que teníamos así… era como súper esperanzadas. 

 

[Lisette]: Aunque las declaraciones de Correa le molestaron, se fue a dormir con muchas esperanzas. 

 

A la mañana siguiente Sarahí se subió al auto con su familia y mientras ella manejaba para encontrarse con sus compañeras afuera de la Asamblea. 

 

[Sarahí]: Y de repente nueve y doce de la mañana, yo escuchaba desde la radio yendo rapidísimo a la Asamblea con mi familia porque era como una fiesta.

 

[Lisette]: En la radio estaban transmitiendo el debate y la asambleísta Pabón empezó a responder a lo que Correa dijo la noche anterior. 

 

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

 

[Paola]: Jamás pensamos que el defender la vida de las mujeres, que el condenar las violaciones, que el restregarle a la sociedad ecuatoriana que en este país las mujeres son violadas y aborten genere una reacción como esta. 

 

[Lisette]: Además dijo que… 

 

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

 

[Paola]: Con la misma valentía que ayer defendimos a las mujeres más de 20 compañeros de esta bancada, decirte compañero Rafael Correa que aquí no están los traidores. Esta es una decisión por los cinco millones de ecuatorianos que creen en la Revolución Ciudadana. No nos vamos a partir. No les vamos a dar la posibilidad de que esto debilite este proceso que ha devuelto la esperanza a los ecuatorianos y ecuatorianas. 

 

[Lisette]: Y ahí anunció, entonces, que por la unidad del bloque de asambleístas de su movimiento, Alianza País había tomado una decisión. 

 

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

 

[Paola]: Compañeros, retiro la moción para que este bloque no tenga la posibilidad de evidenciar una ruptura.

 

[Lisette]: O sea, ganó Correa. Ya ni siquiera iban a discutir la propuesta para despenalizar el aborto en caso de violación. 

 

[Sarahí]: Yo manejaba y decía: “No puedo creer, no puedo creer”. Y mi familia: “No, tranquila. No creo que signifique eso. Alguien más se ha de oponer y han de…”. Y yo solo ya… ya lloraba mientras manejaba y claro cuando llegamos era una… una frustración, así. El… Fue como una de las manifestaciones más claras de violencia política que hemos vivido.

 

[Lisette]: Cuando le pregunté a Paola Pabón cómo fue que tomaron esa decisión, me contó que ese día se reunió con sus compañeros de Alianza País en la Asamblea y que los vio… 

 

[Paola]: O sea, ya todos entre lágrimas, todos entre lágrimas y desespero. Es que además esa era una de las cosas que me angustiaba: ver a mis compañeras llorando, muy angustiadas, muy agobiadas, muy molestas. Fue un proceso muy duro para toda la bancada. 

 

[Lisette]: Porque, dice Pabón, con la amenaza de Correa su movimiento político y el proyecto que tenían para el país estaba en juego. Y por esto, sus compañeros le pidieron que retirara la moción. Ella aceptó porque no iba a permitir la renuncia de su presidente y porque no quería poner a sus compañeros en una posición difícil. Dice que no se arrepiente de su decisión pero que…

 

[Paola]: Si yo habría tenido la certeza de que iba a tener los votos, habría sostenido la moción, pues. 

 

[Lisette]: Dice esto porque antes de las declaraciones del presidente, ella contaba con el voto de sus compañeros de Alianza País para despenalizar el aborto en caso de violación. Pero que con la posible renuncia de Correa, ellos le quitaron ese apoyo. Para Pabón…  

 

[Paola]: Después de retirar la moción para mí fue un… Lloré mucho, mucho, mucho. Y no quería saber del mundo, sí. El retiro de la moción en lo personal para mí fue un costo muy, muy alto. 

 

[Lisette]: Y es que para Pabón y dos asambleístas más eso no terminó ahí. Después de unas semanas el comité de ética de Alianza País las sancionó por “no respetar acuerdos”. O, en otras palabras, por promover la despenalización del aborto en caso de violación. Estuvieron un mes sin trabajar en la Asamblea Nacional y dejaron de dar declaraciones a medios de comunicación. 

 

El nuevo código penal se aprobó en febrero de 2014 y el derecho al aborto en Ecuador quedó muy parecido a como estaba desde 1938, a ese que mencionó Daniel al principio de esta historia. Con solo un cambio significativo: se bajó la condena de entre uno y cinco años a entre seis meses y dos años de prisión. Y bueno, también cambiaron los términos “demente” o “idiota” por “discapacidad mental”. 

 

Volvamos un momento a la escena en la asamblea, cuando las dos activistas se quitaron las chaquetas en pleno debate sobre el aborto legal. Ese acto de protesta no fue nada improvisado. Al contrario. Fue parte de una lucha que llevaba años. El contexto es clave: el 16 por ciento de las muertes maternas en Ecuador es por abortos en condiciones inseguras. 

 

Y ese “inseguro” puede tomar muchas formas. Hay mujeres que se toman detergente, blanqueador de ropa, ácido, infusiones venosas, sobredosis de medicamentos. Hay otras que se introducen en la vagina ganchos de ropa, agujas de tejer, ramas de árbol, alambres. Otras se lanzan de lugares muy altos, esperando que la fuerte caída produzca un aborto. Y hay otras que van a supuestas clínicas que son insalubres, que no tienen los instrumentos necesarios, ni los médicos capacitados para hacer el procedimiento. 

 

Y la falta de opciones afecta no solo a las mujeres, sino a las adolescentes y a las niñas. Ecuador es el tercer país de la región con la tasa más alta de embarazo adolescente.  Y cada día al menos siete niñas menores de 14 años resultan embarazadas, la gran mayoría fueron víctimas de violación. 

 

Saber que esto ocurre es lo que llevó a muchas mujeres feministas a luchar para que exista un aborto seguro en el país. En el 2008, por ejemplo, crearon la primera línea telefónica en Ecuador y de toda la región para dar información sobre abortos seguros con medicamentos. Esta línea se llama Salud Mujeres y, cuando recién comenzaron, recibían más de 100 llamadas al día de mujeres de todo el país que querían tener un aborto. 

 

Pero cuando pasó lo del código penal, al ver que el Estado no iba a responder a esta necesidad, Sarahí y sus compañeras decidieron crear una solución a partir de una desilusión y una derrota. Una posibilidad para todas las mujeres que querían abortar de forma segura con medicamentos en el país. Esta es Sarahí. 

 

[Sarahí]: Tuvimos como la necesidad de pensar una estrategia que pueda cerrar el ciclo. No solo dar información. 

 

[Lisette]: Ahora, ellas también querían acompañarlas mientras se realizaban el procedimiento y tener un espacio físico donde las mujeres compartieran sus experiencias. 

 

[Sarahí]: Después de que perdimos fue decir: “Ya, creemos otro espacio. Uno que pueda dar información, pueda dar acompañamiento, ayuda a las mujeres a conseguir el medicamento y podamos derivar a redes amigables de otros servicios como médicas, psicólogas y abogadas”.

 

[Lisette]: Comenzaron por buscar un nombre. 

 

[Sarahí]: Pocas de las de este primer grupo éramos muy creativas. Entonces… (risas) nos costó un montón. Y ahí lanzábamos nombres, algunos como súper… nada que ver. Pero de repente salió “comadres”. Y como que retomamos, dijimos: “No, no, a ver este como que sí puede estar representando esta figura de una amiga, de confianza, de… sí, de complicidad”.

 

[Lisette]: Una comadre en Ecuador y en muchos lugares de Latinoamérica es una amiga, una cómplice que te acompaña siempre, que le puedes confiar tus secretos, que te aconseja. Y en en un país como Ecuador, donde abortar es ilegal e inseguro, esto es justo lo que necesitaban las mujeres que quieren un aborto. 

 

Entonces, en el 2015 nació formalmente esta red: Las Comadres. 

 

[Sarahí]: Tenemos un número de atención que es el 0998883339. Este teléfono normalmente se atiende de cinco a diez de la noche. 

 

[Lisette]: Promocionaron su número en las redes sociales y comenzaron a llamarlas enseguida. Al comienzo recibían unas diez llamadas al día, luego veinte, treinta, cincuenta. Y mientras más las promocionaban los medios, más las contactaban. La demanda por esta información era evidente con cada una de esas llamadas. 

 

Y la red resultó muy relevante porque después de ese fracaso de la despenalización hubo un cambio en la actitud hacia el aborto en Ecuador. Esta es Ana Cristina Vera, es abogada y también forma parte de Las Comadres. 

 

[Ana Cristina Vera]: Lo que logró Correa es posicionar el tema de aborto como un tema negativo, como nunca había logrado nadie. Antes el aborto era una emergencia obstétrica y era tratado de esa forma a pesar de que la gente socialmente podría decirte que no estaba de acuerdo, que cómo van a abortar, ¿me entiendes? No se registraban denuncias de mujeres por aborto. 

 

[Lisette]: Y sí, puede sonar simple y cómodo ponerle toda la responsabilidad al presidente del momento, pero él era un hombre con muchísima influencia y más aún en el 2013, cuando su partido tenía la mayoría en la Asamblea Nacional. 

 

[Ana]: Entonces lo que pasa con Correa justamente es que la práctica del aborto comienza a vivirse distinto y comienza a tratarse distinto en los hospitales de los centros de salud y comienza a haber denuncias de mujeres y comienza a sentirse fuerte la penalización, si quieres, a partir justamente de la criminalización de mujeres. 

 

[Lisette]: Ana Cristina habla de denuncias desde los hospitales porque, en la misma reforma del código penal, algo más fue aprobado: se penalizó la muerte por mala práctica profesional. 

 

Esto básicamente quería decir que si alguien moría a manos de un doctor por mala práctica, el doctor podía ir a prisión. 

 

La ley es muy compleja y fue un tema de mucha polémica por la incertidumbre sobre cómo sería aplicada. Sobre todo porque los médicos creían que si un paciente moría, cualquier familiar podría denunciarlo y enviarlo a la cárcel, sin importar cuál fuera su condición de salud. Esto causó un ambiente de mucho pánico y tenían miedo de que los denunciaran. 

 

Pero, además, esto tuvo un impacto directo sobre las mujeres que abortaban porque muchas veces —motivados por el miedo a represalias penales— los doctores y enfermeras terminaban denunciándolas por una mínima sospecha. Preferían poner la responsabilidad de un posible delito en las mujeres y no en ellos. 

 

[Ana]: La mayoría de mujeres que son penalizadas por aborto son denunciadas desde los servicios de salud cuando llegan a buscar atención por la emergencia obstétrica. De los datos que nosotras tenemos, el 70 por ciento de estas mujeres nunca dijeron haberse practicado un aborto, sólo llegaron con un sangrado. 

 

[Lisette]: Ana Cristina sabe esto porque defiende a estas mujeres en las cortes. Ella dice que, además, ha habido casos de mujeres con abortos espontáneos —o sea no provocados— que igual son criminalizadas porque los profesionales de salud las denuncian, pensando que son abortos inducidos. En el 2013, —el mismo año que ocurrió toda la discusión política sobre la despenalización del aborto en la Asamblea— el 45 por ciento de casos de mujeres criminalizadas habían tenido abortos espontáneos. 

 

Ana Cristina dice que cuando las mujeres llegan al hospital sangrando… 

 

[Ana]: Si los profesionales de salud consideran que puede haber un delito, lo que hacen es tenerlas horas de horas sin atención. Tenemos casos de mujeres que han pasado siete, diez, doce horas sin atención. 

 

[Lisette]: Y cuando llega la policía. 

 

[Ana]: Las mujeres no saben. Les dice: “Dígame qué pasó. Dígame todo que no le va a pasar nada, que mejor que me diga… si me dice, que si no me dice se mete en problemas”. Las engañan y las mujeres terminan diciendo hasta cosas que no pasaron porque condicionan la atención de salud a que ellas hablen.

 

[Lisette]: Les toman muestras de sangre. Las interrogan de forma insistente. Y después de todo esto, el fiscal procesa a las mujeres ahí mismo en el hospital. La mayoría de mujeres que pasan por esto y están fuera de la capital obtienen prisión preventiva —que puede ser de hasta seis meses. 

 

En cambio, si la mujer es procesada en Quito recibe medidas alternativas como presentarse cada cierto tiempo en la fiscalía hasta que sea el día de su audiencia. 

 

Según Surkuna —la organización feminista que Ana Cristina dirige— desde el 2013, casi 400 mujeres han sido denunciadas y procesadas por aborto en el país. Estas denuncias incrementaron bastante después que se aprobó el código penal. 

 

Pero no todas estas mujeres han ido a prisión porque pueden pedir medidas alternativas —como hacer servicio comunitario— porque la pena del aborto no es alta —máximo dos años. 

 

Sin embargo, Ana Cristina dice que los abusos no terminan en los procesos judiciales. Las penas a veces son dictadas para castigar a la mujer por abortar, por renunciar a su maternidad. Como un caso que llevó Ana Cristina donde el juez le mandó a la mujer a hacer…

 

[Ana]: Pasantías en un orfelinato para que aprenda a ser madre y desarrolle un instinto maternal. Y lo escribe así en la sentencia. Entonces, ese tipo de cosas ves también. O sea, penas alternativas absolutamente sexistas. A los hombres no los mandan a cuidar en guarderías, ¿cachas? Pero que tienen que ver justamente con forjarte hacia el rol. Eso es lo que tú tienes que ser en la vida: tienes que ser una madre.

 

[Lisette]: Según Ana Cristina… 

 

[Ana]: Ese fue uno de los impactos más grandes: la criminalización, la denuncia desde los hospitales públicos, sobre todo, porque de repente fue como que los profesionales de salud se enteraron de que el aborto era algo ilegal.

 

[Lisette]: Pero esta persecución, los maltratos y la penalidad no son factores que detienen a las mujeres a buscar un aborto. Lo único que logran es que lo hagan de forma insegura y que —por miedo a ser criminalizadas— terminen no yendo al hospital en caso de complicaciones y muchas de ellas mueran. Son estas cifras y estas historias terribles las que han hecho que la lucha por la despenalización del aborto sea cada vez más grande en Ecuador. Se han hecho marchas con distintas consignas.

 

(SOUNDBITE DE MARCHA) 

 

[Mujeres]: ¡Aborto legal en el hospital!

 

[Lisette]: Han marchado por las ciudades de Quito, Guayaquil, Cuenca…  

 

(SOUNDBITE DE MARCHA) 

 

[Mujer 1]: Nos reunimos hoy para defender los derechos de las mujeres, de nuestras vidas, de poder decidir sobre nuestros cuerpos. 

 

[Mujer 2]: Por la legalización del aborto que sea gratuito, que sea accesible para todas. 

 

[Mujer 3]: Apoyamos la lucha internacional en pro del aborto libre, seguro y gratuito porque sabemos que los abortos clandestinos que generan muerte son asesinatos de Estado. 

 

[Lisette]: Pero esas movilizaciones también tienen su contraparte a nivel nacional. De personas como estas: 

 

(SOUNDBITE DE MARCHA) 

 

[Hombre 1]: ¡Legal o ilegal, el aborto mata igual! ¡Legal o ilegal, el aborto mata igual!

 

[Hombre 2]: Hoy estamos marchando nosotros como iglesia para defender la vida.

 

[Mujer 1]: Yo marcho por la vida porque la vida es un don de Dios y solamente él nos puede quitar. 

 

[Mujer 2]: Por rechazo al aborto. 

 

[Hombre 3]: Por la vida. No al aborto, no a la muerte. 

 

[Lisette]: Estas marchas salen a las calles bajo la consigna “salvemos las dos vidas”. Y son organizadas por distintas agrupaciones, la mayoría católicas, evangélicas y, sobre todo, por personas que se autodenominan “provida”. Una de ellas es la Red Vida y Familia Ecuador. Y desde el 2010 su presidenta Amparo Medina, encabeza las marchas como las que escuchamos. Ella me explicó que su objetivo es… 

 

[Amparo Medina]: Despertar la sensibilización de las personas de que dentro de una madre vive una vida y que esa vida tiene que ser cuidada y protegida por absolutamente todos los ecuatorianos. 

 

[Lisette]: Y mantiene esta postura para todos los casos. Incluso si una mujer es violada y queda embarazada. 

 

[Amparo]: Nos parece que ningún ecuatoriano puede ser discriminado por quien es su papá. Además nadie elige cómo ser gestado. Ni usted ni yo elegimos la forma de gestación. 

 

[Lisette]: Me dijo que la mujer debe ser castigada por abortar porque es un delito. Que quienes deberían ir a la cárcel son los médicos que realizan abortos y también…

 

[Amparo]: Todos aquellos que difunden, promociona y realizan abortos. Salud Mujeres, Las Comadres son quienes están vendiendo aborto químico y deberían ellos ir a la cárcel. 

 

[Lisette]: Eso de que Salud Mujeres y Las Comadres venden el medicamento, como dice Amparo, no es cierto. Cuando le dije que estos grupos solo entregan información y que eso no es ilegal en Ecuador, ella respondió…

 

[Amparo]: Es como sicariato, ¿no? Si yo le doy información a una persona de cómo matar a otra persona obviamente estoy promocionando el asesinato y la promoción del asesinato ante cualquier ser humano debería ser sancionada. 

 

[Lisette]: Amparo Medina dice “ser humano” porque para ella, y los grupos que ella representa, la vida comienza desde la concepción. Y aunque este es un tema de mucha discusión y polémica, la postura depende de la religión o de la filosofía que cada persona tiene. 

 

Pero la discusión va más allá de cuándo comienza o no la vida. Es también un problema de salud pública. No solo en Ecuador sino en muchas partes del mundo porque, como ya dijimos, hay muchas mujeres que están muriendo por abortos inseguros y que son negadas una atención médica en condiciones adecuadas. Según la Organización Mundial de la Salud, cerca de 30 mil mujeres en el mundo mueren al año en abortos peligrosos. 

 

Pero, volviendo a Ecuador, es en este ambiente político y social de constantes desacuerdos sobre el aborto que Las Comadres existen. Por eso ellas creen que su labor es la perfecta respuesta a lo que está pasando con la criminalización legal y social de las mujeres que abortan. Para Ana Cristina Vera, lo principal es que…

[Ana]: Son mujeres que acompañan mujeres. A mí me parece, como yo te decía, que eso es simbólicamente muy importante. 

 

[Lisette]: Porque se genera confianza y logran que la experiencia del aborto se viva desde otro lugar, lejos de las clínicas inseguras y del estigma. Desde un aborto seguro, en la casa y con las amigas, con las comadres. Y lo más importante para que esto se logre es que Las Comadres… 

 

[Ana]: Se plantean un acompañamiento desde una postura de no juzgar, ¿me entiendes? Las razones que tiene la mujer, ni por qué lo está haciendo, sino de únicamente facilitar esta información a las mujeres que lo necesiten. Y también que si ellas necesiten conversar, hablar de algo, que puedan hacerlo. 

 

[Daniel]: Después de la pausa, veremos cómo funcionan Las Comadres, cómo es realmente este proceso de acompañamiento.

 

Ya volvemos. 

 

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[Daniel]: Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Soy Daniel Alarcón. Antes de la pausa, activistas como Ana Cristina habían creado un grupo de apoyo entre mujeres llamado Las Comadres. Y, bueno, queríamos ver cómo funcionaba. Entonces Lisette, nuestra productora, conoció a…

 

[Michelle Játiva]: Mi nombre es Michelle, Michelle Játiva. Yo tengo 25 años. 

 

[Lisette]: Michelle es psicóloga y vive en Quito. 

 

[Michelle]: Seguí a las Comadres realmente unas dos semanas antes de necesitarlas. 

 

[Daniel]: Nuestra productora Lisette nos sigue contando.

 

[Lisette]: Hace dos años, cuando Michelle estaba a punto de graduarse de la universidad, se enteró que Las Comadres iban a dar una charla sobre el aborto seguro en Ecuador. Y ella quería… 

 

[Michelle]: Ir a ver en este espacio, qué dicen las chicas, cuál es la propuesta, cómo es el tema en la salud mental. Como que me quería empapar del tema.

 

[Lisette]: Pero un día antes del coloquio. 

 

[Michelle]: Me enteré que estoy embarazada. Para mí fue súper fuerte porque me enteré que estaba embarazada y fue como un: “No puede ser”. Yo no quería. O sea, dentro de mis planes de vida no estaba en ese momento ser mamá. Yo mentiría si dijera que en algún momento yo dije: «No, sí voy a pensarlo». O sea, la primera idea que se me vino fue: «No, esto no puede ser». 

 

[Lisette]: Michelle lo habló con su pareja y entre los dos buscaron opciones. Una amiga le dijo que conocía una clínica clandestina supuestamente segura. 

 

[Michelle]: Nosotros averiguamos y el aborto me costaba 500 dólares. 500 dólares que era full.

 

[Lisette]: Claro. Era muchísimo dinero y sobre todo para ella que todavía no se graduaba de la universidad. Pero su novio le dijo que entre los dos podrían hallar la forma de pagarlo. Con mucho esfuerzo, claro. Conseguir 500 dólares de un día para el otro no es fácil. Y, a pesar de esto, Michelle no estaba segura porque a la final era una clínica clandestina y tenía miedo de que le pasara algo. 

 

[Michelle]: No sabía qué hacer. Decía: la opción es abortar. Pero tenía todas esas cosas en la cabeza: es súper inseguro, te raspan el útero, es horrible.

 

[Lisette]: Entonces, antes de decidirse por ir al lugar que le habían recomendado, quiso esperar al siguiente día, ir al coloquio y ver qué pasaba. 

 

[Michelle]: Cuando fui donde Las Comadres estaba súper nerviosa porque decía: “Ojalá ellas me puedan ayudar”. 

 

[SOUNDBITE DE ARCHIVO]

 

[Mujer]: Compartirles cuáles son nuestros objetivos políticos como red. Entre esos está, bueno, la desclandestinización del aborto. 

 

[Michelle]: Cuando llegué, escuché la… la charla y estaba tan nerviosa que no me acerqué a decirles nada. Solamente escuché la charla y lo que hice fue coger los… los volantes. Cogí todo lo que… lo que ellas daban. 

 

[Lisette]: Y se fue a su casa. Michelle se sentó a leer toda la información y a procesar lo que había escuchado en la charla. Ahí vio que Las Comadres tenían un número de teléfono para un acompañamiento de aborto seguro. Se fue a dormir pensando en sus opciones, en lo que debería hacer. Y al día siguiente, por la noche, decidió tomar el teléfono y llamar al número que estaba en los volantes.

 

[Sarahí]: Buenas noches, te has comunicado con Las Comadres, red de información y de acompañamiento en aborto. ¿En qué te podemos ayudar?

 

[Lisette]: Las Comadres le explicaron lo que hacen. 

 

[Sarahí]: Nosotras lo que hacemos es dar información sobre aborto seguro con medicamentos, acompañamos antes, durante y después del proceso a toda mujer que necesite información y realizarse un aborto de manera segura. 

 

[Lisette]: Entonces, vamos uno por uno. El antes. 

 

[Sarahí]: Es cuando damos la información en estos encuentros presenciales colectivos. 

 

[Lisette]: Estos encuentros sólo son posibles para las mujeres que estén en ciudades donde está la red, ciudades como Quito, Cuenca, y Esmeraldas. Por el momento a las que están en otras ciudades o en áreas rurales las acompañan solo por teléfono. 

 

Pero cuando sí pueden encontrarse, se reúnen en un lugar público. Y esto es importante para ellas porque…

 

[Sarahí]: Creemos que hablar de aborto en espacios comunes, cotidianos, ayuda a quitar este estigma del aborto como un riesgo, como algo malo, como algo clandestino. 

 

[Lisette]: En el caso de Michelle, una vez que le dieron toda esta información, le pidieron unos datos generales. Le preguntaron si es que se hizo una prueba de embarazo y si es que estaba segura que no fuera un embarazo ectópico —o sea fuera del útero—, porque en esos casos es más seguro tener un aborto quirúrgico en el hospital. Y hay que tener en cuenta que en esos casos es legal porque la vida de la mujer está en peligro. 

 

Después de aclarar estas dudas. 

 

[Michelle]: Me citaron en ese tiempo donde se reunían. Me acuerdo que estaba… estaba tan nerviosa. 

 

[Lisette]: Le pidieron un distintivo —como un sombrero o una bufanda que vaya a ponerse ese día— para identificarla.

 

Michelle dijo que se pondría una blusa negra y fue al lugar donde la citaron: era una cafetería en una universidad en Quito. Llegó y se sentó a esperar. Unos minutos después, las dos comadres que la habían citado se acercaron y la llevaron hacia un lado donde había más mujeres que estaban ahí por lo mismo que ella. 

 

[Michelle]: Entonces, yo estaba súper nerviosa. Había otra chica que estaba más nerviosa y habían… había una chica que ya había hecho. Y fue como… Para mí fue un alivio súper grande, entonces, verme reflejada en otra persona que pasó por lo mismo que yo, que me explicaba esto. Para mí fue… fue el tranquilizante.

 

[Lisette]: Y una vez que todas están juntas, Las Comadres les cuentan cómo se puede tener un aborto seguro con los medicamentos recomendados por la Organización Mundial de la Salud: el misoprostol y la mifepristona. 

 

El misoprostol usualmente requiere de una receta médica. Pero también en ciertas farmacias que lo venden a precios muy altos o en el mercado negro. Como a 200 dólares cuatro pastillas. Hay que tener en cuenta que…

 

[Sarahí]: En Ecuador no se consigue la mifepristona. Es un medicamento que no está dentro del… del cuadro de medicamentos básicos. Pero que por una alianza que tenemos con Women on Waves, ellas pueden —las mujeres que nosotras acompañamos— tener acceso a ese medicamento.

 

[Lisette]: Women on Waves —o, en español, Mujeres sobre las Olas— es una organización holandesa sin ánimo de lucro que se creó en 1999 por la doctora y activista Rebecca Gomperts. Y lo que esta organización hace es viajar en un barco a países donde el aborto es ilegal y proveer anticonceptivos, información, talleres y abortos seguros y legales con medicamentos. 

 

Women on Waves tiene una licencia de funcionamiento del ministerio de salud holandés que les permite realizar abortos en su barco hasta el primer trimestre de gestación. 

 

Y llevar este servicio a otros países es posible porque se basa en una ley marítima: cuando un barco está en aguas internacionales, este barco está sujeto al sistema legal del país al que pertenece. Entonces, como su barco es de Holanda —y se rige a su ley y a la autorización que ese país les entregó— es legal abortar sobre el barco cuando éste está anclado en aguas internacionales. 

 

Por ejemplo, van a países como México —donde solo en Ciudad de México es legal abortar bajo cualquier circunstancia— y ahí recogen a las mujeres en un puerto, se las llevan a aguas internacionales y las ayudan con el aborto seguro. Cuando el procedimiento termina, las regresan al puerto mexicano.

 

Pero, como esto llega a pocas mujeres, tienen una iniciativa más que es Women on Web, o Mujeres en Red, y esto funciona porque…

 

[Sarahí]: Ellas envían los medicamentos a un montón de países donde el aborto está penalizado. 

 

[Lisette]: Esta organización pide una donación a la mujer que quiere abortar por el envío de las pastillas, y el monto es entre 80 y 100 dólares más o menos dependiendo de la situación económica de quien lo pida. Si es que una mujer no puede pagarlo, dan becas o donaciones para que puedan acceder al medicamento sin costo.

 

[Sarahí]: La alianza con Las Comadres permite que las mujeres no tengan que pagar sino que puedan aportar a Las Comadres y nosotras luego ya nos encargamos con ellas de devolverles el favor. 

 

[Lisette]: Con los aportes que reciben, Las Comadres también ayudan a mujeres de escasos recursos a comprar toallas sanitarias o a veces alquilar un cuarto de hotel porque no pueden abortar en sus casas. 

 

Pero si las mujeres no tienen dinero para hacer el aporte, no pasa nada, igual son acompañadas en su proceso.

 

Claro que cada acompañamiento es distinto porque cada mujer tiene un contexto diferente o a veces tienen historias clínicas que deben tomarse en cuenta. Como Michelle, por ejemplo. 

 

[Michelle]: Hay una ficha en la que tú dices si tienes alguna enfermedad. Entonces, yo dije que sí que tenía un problema cardiaco. Entonces ella me dijo: “Chuta, ¿sabes qué? Nos va a tocar hablar con… con las demás compañeras. Yo no te voy a llenar la ficha todavía. Te voy a agendar después”. Y, bueno. 

 

[Lisette]: Michelle les agradeció y se fue a su casa. Ella ya tenía dudas que por su enfermedad del corazón no la pudieran ayudar. Pero encontró confort en que no le dijeron que “no” enseguida. Además, había salido sintiéndose confiada, tranquila, segura. Después de unos días la llamaron y le pidieron que se encontrara nuevamente con ellas para conversar. 

 

[Michelle]: Me acuerdo de todo. Me acuerdo del lugar, la hora. Fui con mi pareja. Fuimos los dos y él me decía como: “No, pero es que quiénes son estas manes, o sea”. Y yo tenía mucha seguridad en ellas.

 

[Lisette]: Michelle y su pareja se encontraron con dos comadres. 

 

[Michelle]: Y, bueno, ellas me dijeron: “Ah, hola, ¿cómo estás? Pasa. Mira, te vamos a explicar todo esto”. Y… ay, y me explicaron todo. Todo, todo, todo.

 

[Lisette]: Le dijeron que habían hablado con un doctor, con una ginecóloga, con todos los médicos de su red para ver qué opciones tenía. 

 

[Michelle]: Y para mí fue, como, por Dios, estas dos mujeres que en mi vida las he visto, ni ellas me han visto, me están ayudando de una manera… o sea, no me pidieron plata nunca, ¿no? Nada. Lo único que fue… fue: “Ah, o sea estás en esto. No estás sola. Te acompañamos”. Y ahorita me cogió el sentimiento. Porque me acuerdo de eso y para mí eso fue muy significativo, full. Porque dije: “Wow, no estoy sola”. Nunca me dijeron: “Tienes que hacer esto”. Me dijeron: “Mira, estas son todas las opciones. Piensa tú lo que quieras hacer”. 

 

[Lisette]: Michelle salió de ese segundo encuentro decidida. Abortaría con Las Comadres. Y aquí llegamos a la segunda etapa del acompañamiento de Las Comadres: el que dan durante el mismo procedimiento del aborto. 

 

[Sarahí]: Nosotras nos contactamos vía telefónica o por mensajes Entonces, si le surge alguna inquietud, alguna duda, quieren compartir algo, tienen su comadre para hablarlo, para escribirlo. 

 

[Lisette]: Además, para ellas es importante estar pendientes durante el proceso en caso de que tengan alguna complicación y deban ir al hospital. Sobre todo por el riesgo de no recibir la atención necesaria o de ser criminalizadas —aunque para un doctor es imposible identificar un aborto inducido con medicamentos, porque los síntomas son los mismos que los de un aborto espontáneo. 

 

Una semana después de ese segundo encuentro con Las Comadres, Michelle recibió las pastillas por correo. Fue justo el ocho de marzo, el día internacional de la mujer. 

 

[Michelle]: La llamé a mi comadre. Me explicó otra vez porque me había olvidado de algunas cosas. 

 

[Lisette]: Entonces se tomó las pastillas como le indicó y…

 

[Michelle]: Hice el procedimiento y comencé de una con los síntomas. 

 

[Lisette]: Algunos de los síntomas secundarios normales que pueden presentarse: fiebre, escalofríos, náuseas, dolor abdominal como cólico o vómito. Le llamó a su comadre otra vez y le dijo que se tome un analgésico para el dolor y se ponga calor localizado en el estómago. 

 

[Michelle]: De ahí, bueno, me puse el calor localizado. Ahí me bajó un poco, pero el escalofrío no.

 

[Lisette]: Mientras tanto, tuvo el sangrado, o sea el indicador de que el aborto estaba en curso y se metió a la ducha. Luego se acostó y se quedó dormida. Después de unas horas. 

 

[Michelle]: Me sentía bien. Solo sentía como un pequeño dolor en la cadera así, en la cintura perdón, y eso era todo. 

 

[Lisette]: Poco tiempo después, llegó su novio, comió y se acostó a dormir. Al día siguiente… 

 

[Michelle]: Sentí un alivio, una tranquilidad. Para mí fue como: “Ya, se acabó”. Fue un peso…  fue: “Esto se acabó. Ya pasó. Dios mío, me salvé”, por así decirlo. Y luego me sentí culpable por sentirme así. 

 

A veces uno no siente culpa por el aborto, siente culpa por no sentirse culpable, por sentirse bien, por sentirse tranquila. 

 

[Lisette]: Claro, no todas las mujeres que abortan sienten esto. Pero cuando pasa, pueden procesarlo en los encuentros post-aborto, el último paso del acompañamiento que ofrecen Las Comadres. Esta es Sarahí. 

 

[Sarahí]: No queremos generar un discurso y una práctica de un feminismo que desconozca lo que en realidad las mujeres sentimos. Y, sí, hay culpa en el aborto. Pero la apuesta de nuestro espacio es trabajar colectivamente esa culpa y decir por qué sentimos culpa, entonces. “Siento culpa por no sentir culpa”, un montón de mujeres nos dicen eso. 

 

[Lisette]: Un tiempo después de su procedimiento, Las Comadres invitaron a Michelle a uno de estos encuentros. 

 

[Sarahí]: Son espacios abiertos con mujeres acompañadas y no acompañadas que han abortado y que quieren compartir su vivencia, su experiencia y cómo entendieron su proceso de aborto. 

 

[Lisette]: Michelle decidió ir y conoció a más mujeres que se sentían igual que ella. Después de escucharlas…

 

[Michelle]: Me sentí como tranquila porque decía: “Ok, no soy mala, no soy un monstruo, soy un ser humano. Tomé una decisión y me siento tranquila. Es mi proyecto de vida, puedo retomar mi proyecto de vida”. 

 

[Sarahí]: Muchas veces el aborto es esta posibilidad de hacerte una radiografía de tu vida y poder decidir en algo que es trascendental. 

Muchas mujeres, por ejemplo, han dicho, algunas, que es la primera vez que han decidido algo tan importante sobre sus vidas ellas mismas. 

 

[Lisette]: Y Sarahí lo sabe porque así como estas historias, hay muchas más: de mujeres con hijos que no quieren tener más porque el dinero no les alcanza, mujeres que fueron violadas y quedaron embarazadas producto de esa violación, adolescentes que no tuvieron educación sexual para prevenir un embarazo, mujeres que viven en zonas rurales del país a horas de distancia de la carretera más cercana. Y conocer estas historias —y su experiencia de abortar con Las Comadres— despertó algo más en Michelle. 

 

[Michelle]: Y desde ahí cuando yo estuve en ese post dije. “Yo quiero hacer esto”. Quiero ser esa mujer que otras mujeres encuentran que les dice: “Oye, no, tranquila. Llámame. Mira, tal cosa”. Entonces, digo quiero ser ese apoyo. Quiero ser esa mujer que… que acompaña.

 

[Lisette]: Y así lo hizo. Después de unos meses Las Comadres abrieron una escuela de formación para acompañar en abortos, porque la cantidad de mujeres que las llamaban ya era desbordante. En julio de 2017 lanzaron la convocatoria y aplicaron 200 mujeres, de las que solo 15 aprobaron todos los filtros de seguridad y terminaron con el proceso de capacitación. Michelle fue una de ellas. Se convirtió en una Comadre. 

 

[Daniel]: Ahora, en 2019, hay 50 Comadres en total acompañando abortos seguros en el Ecuador. Según sus registros, hasta ahora han acompañado a más de 2500 mujeres como Michelle.

 

Pero en Ecuador, en el 2017, casi 10 mil mujeres fueron al hospital por  complicaciones en “abortos no especificados” o sea, en otras palabras “abortos clandestinos”.  

 

La semana pasada, el 17 de septiembre, la Asamblea Nacional del Ecuador votó por un proyecto de ley que despenalizaría el aborto en casos de violación. Fue un día de mucha emoción y protestas de ambos lados, con cientos de personas afuera de la asamblea en Quito. 

 

Con 65 votos a favor y 59 en contra, el proyecto no pasó. Faltaron 5 votos. El aborto en casos de violación sigue siendo ilegal en Ecuador.

 

Lisette Arévalo es productora de Radio Ambulante. Vive en Quito. 

 

Este episodio fue editado por Camila Segura, Silvia Viñas, Luis Fernando Vargas y por mí. El diseño de sonido es de Andrés Azpiri, con música de Giancarlo Vulcano. Andrea López Cruzado hizo el fact-checking

 

El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Gabriela Brenes, Jorge Caraballo, Victoria Estrada, Rémy Lozano, Miranda Mazariegos, Patrick Moseley, Laura Rojas Aponte, Barbara Sawhill, David Trujillo, Elsa Liliana Ulloa y Joseph Zárate. Carolina Guerrero es la CEO.

 

Radio Ambulante se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO.

 

El Club de Podcast Radio Ambulante es un grupo en Facebook en el que oyentes de Radio Ambulante de todo el mundo se encuentran a conversar sobre los episodios y a compartir información adicional sobre las historias. Es uno de nuestros rincones favoritos del internet. Búsquenlo en Facebook como Club de Podcast Radio Ambulante para participar. Ahí los esperamos.

 

Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

 

En el siguiente episodio de Radio Ambulante, Víctor Buso, un cerrajero y astrónomo aficionado, descubrió un punto en el cielo… 

 

[Víctor Buso]: Y comienzo a ver un pixel… solamente un pixel. Y digo, ¿qué hace este pixel acá? “Esto es tremendo”, digo, “si esto es un descubrimiento tengo que hacerlo rápido”. 

 

[Daniel]: Y ese descubrimiento cambiaría su vida. Su historia la próxima semana.

 

 

Créditos

PRODUCCIÓN
Lisette Arévalo


EDICIÓN
Camila Segura, Silvia Viñas, Luis Fernando Vargas y Daniel Alarcón


DISEÑO DE SONIDO
Andrés Azpiri


MÚSICA
Giancarlo Vulcano


VERIFICACIÓN DE DATOS
Andrea López-Cruzado


ILUSTRACIÓN
Pepa Ilustradora


PAÍS
Ecuador


PUBLICADO EN
09/24/2019

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