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Transcripción: Contra la gastronomía peruana


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Bienvenidos a Radio Ambulante, desde NPR. Soy Daniel Alarcón. Ahora que somos parte de NPR queremos compartir con nuestra nueva audiencia algunas de nuestras historias favoritas. Y hoy vamos a empezar en la ciudad donde nací: Lima, Perú.

 

Mandamos a nuestro productor, Eduardo García Peña, al centro, con un micrófono, para hablar con la gente sobre la gastronomía nacional…

 

Eduardo García: ¿Qué piensa usted de la comida peruana?

 

Voz 1: Eh, que es una de las más ricas del planeta.

 

Voz 2: Bueno, que es la mejor comida que hay en el mundo. Así de simple, práctico y sencillo.  

 

Daniel: Simple, practico y sencillo. Si eres peruano, y vives en el extranjero, como yo, esto te suele suceder: mencionas a tu país, y después de nombrar a Machu Picchu, la gente te habla inmediatamente de la comida.

Es constante. Los restaurantes peruanos ahora se encuentran en todas las capitales de Europa. Turistas estadounidenses viajan a Perú para visitar los nuevos restaurantes chic de la capital. En Lima hay más escuelas culinarias que en París, y a los chefs los entrevistan en medios locales para que opinen de política, economía y cultura. No exagero. Hace unos años, visité una cárcel de máxima seguridad, y para mi sorpresa, encontré que unos de los presos había abierto un restaurante gourmet. El chef, recuerdo, me contó que su sueño era que la gente de la calle viniera a la cárcel a probar sus platos. Para él, ese sería el éxito.

 

En fín. Esta es la realidad… Y hay otra realidad, algo que me ha quedado muy claro: que si alguien habla mal de nuestra comida, no siempre reaccionamos bien…

 

Eduardo: ¿Si alguien llegara a insultar la comida peruana, como te sentirías?   

 

Voz 3: Muy mal, muy mal porque aparte están insultando la comida, o sea, es nuestro… qué te puedo decir, es… ehm, nuestro patrimonio, ¿no?

 

Eduardo: ¿Qué sentiría usted?

 

Voz 4: ¡Le pego! [Risas] Le pego pego… Le pego. Y si es chileno… le pego y lo mato.

 

Daniel: Bueno, hoy en Radio Ambulante nos vamos a arriesgar a que nos peguen. Nuestra historia se llama “Contra la gastronomía peruana”.

 

Vamos a explorar dos casos y conocer a dos personajes que se atrevieron a insultar la comida peruana. Porque creo que revelan algo sobre nuestra idiosincrasia, y porque creo que demuestran que quizá, algo ha cambiado.

 

Y para que nadie me acuse de tener poco orgullo nacional, pues, arranco con una aclaración: me encanta la comida peruana…

 

O sea que no jodan.

 

Ok, entonces: hace tres años, en Lima, se publicó una novela llamada “Cocinero en su tinta”.

 

Gustavo Rodríguez: ¡Hey, Dani!

 

Daniel: Este es su autor, Gustavo Rodriguez…

 

Gustavo: ¡¿Cómo estás?! ¡Qué gusto!

 

Daniel: Además de ser escritor, Gustavo hace consultorías en comunicación. Por lo tanto, entiende bien lo del marketing. En el caso de su novela, la editorial había optado por venderla así…

 

Gustavo:  La primera novela peruana… este… dedicada a la… a nuestra gastronomía, ¿no?  

 

Daniel: Algo que no le gustó para nada.

 

Gustavo: Porque era una forma muy… muy tonta de encasillarla porque mi novela no va de eso.

 

Daniel: Pero se entiende de alguna manera, ¿no?. El personaje principal era un cocinero, y si bien ese detalle era solo un pretexto para un historia más íntima, pues, para el marketing, funcionaba… Y bueno, esa nota de prensa de la editorial llegó a manos de otro escritor.

 

Iván Thays: Mi nombre es Iván Thays. Soy un escritor peruano y un bloguero fanático. Vivo en Lima.

 

Daniel: En esa época, Iván escribía un blog de literatura para el diario español “El País”.

 

Iván: Entonces, yo hice un post a propósito, no del libro, que en ese momento no lo había leído, sino a propósito de cuánto tiempo debería pasar antes de que un fenómeno se convierta en literatura.

 

Daniel: El fenómeno al que se refería era la fascinación con nuestra comida. Era el 2012, y estábamos en proceso de convertirnos en un país obsesionado con la gastronomía. Llegaba a niveles francamente caricaturescos ¿recuerdan el chef de la cárcel que les mencioné?—. En fín…  

 

Iván: Ese era el tema del post. Y me preguntaba si este supuesto boom de la gastronomía peruana podría ser… dar, originar, obras literarias tan rápido, digamos, ¿no?

 

Daniel: Pero aparte de esta pregunta literaria y teórica, en su post, Iván confesó algo grave: que la comida peruana no le gustaba mucho. Y no lo dijo de la manera más bonita tampoco…

 

Iván: Dije varias cosas que sonaron muy mal,  como que la comida peruana es indigesta, que es un petardo de carbohidratos al cubo, y que en general a mi me gustaba mucho más la comida italiana, y que no me parecía que la comida peruana fuera la mejor del mundo, de ninguna manera.

 

Daniel: Y que ni siquiera estaba agradecido por este supuesto boom gastronómico.

 

Iván: Y entonces, escribí eso en la noche y me fui a dormir, y al día siguiente apareció… muchas personas que comentaban el texto, como 20 personas, y algunos likes, ¿no? Y yo pensé que eso iba quedar ahí.  

 

Daniel: Gustavo también lo vió.

Gustavo: Yo estaba regresando de un vuelo de Bogotá-Lima después del Hay Festival en Cartagena cuando abrí mi Facebook en el aeropuerto, y vi que Iván me había etiquetado en una nota. Aparentemente era un enlace en su post en el blog en “El País”.

 

Daniel: Lo leyó rápidamente, y nada… Gustavo se subió al avión, y mientras estaba en el aire, todo cambió…

Un periódico limeño, “El Comercio”, publicó un enlace al blog con un titular alarmante…

 

Iván: “Escritor peruano dice que la gastronomía peruana es mala en España”. O sea, ese es el momento en que empieza la historia verdadera, ¿no?

 

Daniel: “El Comercio” es el periódico más importante del Perú, el más leído, y con ese blog, Iván y sus comentarios sobre la comida peruana se volvieron noticia. Muchos lo interpretaron como una crítica al libro de Gustavo también, y por lo tanto, el autor se vio involucrado en esta vaina.

 

Gustavo: Cuando yo aterrizo en Lima es cuando ya empiezo a ver. O sea,  unas pocas horas después ya empiezo a ver el apanado mediático contra Iván.

Iván: Entonces ya ahí me di cuenta de que lo que había dicho iba a ser tomado de una manera mucho más grave de lo que realmente era para mí, ¿no?

 

Gustavo: Es más, me empiezan a llamar de canales de televisión, me empiezan a llamar de radios, me empiezan a llamar de diarios…

 

Daniel: Además de los comentarios controversiales de Iván, supongo que los medios también querían crear una pelea entre los dos escritores.

 

Gustavo: Y yo trataba de entender qué era lo que estaba ocurriendo, ¿no?

Iván: Yo no soy un cocinero, no era una crítica gastronómica, era una opinión de alguien a quien la comida peruana le parece indigesta, digamos, ¿no?

 

Daniel: Pero ya no había marcha atrás.

 

Gustavo: Si en Perú existiera la ley de la guillotina, y este… El pobre Iván hubiera sido aguillotinado, ¿no? Este… Fue terrible, ¿no?

 

Daniel: Desafortunadamente, Gustavo no exagera. A los medios les encanta este tipo de historia.

 

Clip de televisión: ¿Quién demonios entonces es él? Él es Ivan Thays, el peruano sin gusto… que odia a la comida peruana…

 

Daniel: Les encanta crear un enemigo…

 

Clip de televisión: Para mí es un resentido gastronómico, un resentido… Es una persona que está acostumbrada a comer huevito frito, purecito, y arrocito y…

 

Daniel: Salió en las portadas de varios diarios populares. Y en las redes sociales…

 

Clip de televisión: En las redes sociales se ha creado grupos como “Yo también odio a Iván Thays por hablar mal de la comida peruana”. “Iván Thays deposita tus palabras en el water”. “Traidor, terrorista de la gastronomía peruana”. “Cómete esta, a ver si te indigesta”…  

 

Daniel: Chefs famosos salieron en la televisión para insultarlo…

 

Chef 1: Le invitaría a un ceviche, con ají pipí de mono, para que le pique bien y que sienta realmente algo que le pique cuando entra y cuando sale.

 

Chef 2: Quizá esto le habrá producido a él mucha más fama de la que tenía. Yo no lo conocía.

 

Presentadora: ¿Qué dice Alfredo González?

 

Chef 3: Bueno, yo creo que cuando yo me enteré de este señor, lo primero que hice fue entrar a Google, al buscador. Y bueno, la Wikipedia es así: chiquitita… Entonces, este, es un pata que se ha querido hacer conocido… Él vive en España, él parece que no ha ido a tapear…

 

Iván: Justamente eso te iba decir, ¿no? Entonces lo curioso es que ellos llegaron a la conclusión de que yo vivía en España, ¿no?

 

Daniel: Supongo porque el blog se había publicado en “El País”. En uno de los programas de comedia más populares del Perú, lo imitaron… con un leve dejo español…

 

Programa de televisión: Hoy tenemos un invitado especial. Directamente llegado desde España, el escritor peruano Talibán Thays… Buenos días, Talibán…

 

Buenos días, mi estimado Beto. Pues hombre, la verdad que…

 

Diego Salazar: Esto debe ser la única vez en la historia en el que un escritor es imitado en un programa de humor en el Perú.

 

Daniel Alarcón: Este es Diego Salazar, crítico de restaurantes, periodista, amigo. Fui a Diego con mis dudas. Es que sí, todo este episodio de Iván me dejó muy confundido. ¿Qué importancia tiene que a un ciudadano peruano le guste o no la comida de su país? ¿A quién le importa? Pues, aparentemente, a los peruanos. ¿Pero por qué? Esa es la pregunta…

 

Diego: Medio bromeando, ¿no?: es muy sencillo: somos muy malos jugando al fútbol, ¿no? [Risas] Necesitamos… Lo que… No sabemos jugar fútbol, bueno, pues, tenemos la cocina, ¿no?, para compensar.

 

Daniel: Y lo que dice es medio en chiste, claro. Pero como muchos chistes, tiene algo de cierto. Me lo dijeron muchos. Míralo de esta manera: ¿De qué se construye el orgullo nacional, hoy en día? En América Latina. ¿De nuestra naturaleza, nuestros paisajes, de nuestros monumentos?… Supongo…

 

Felizmente ya no armamos guerras entre países vecinos, sino que  resolvemos nuestras broncas sudamericanas en la Corte Internacional de La Haya…, o en los estadios de fútbol. Y por años, los peruanos hemos sufrido en la cancha. Mientras tanto, fuera de ella, ¿qué se conoce de mi país? Guerra interna, políticos ineptos o corruptos, o más bien ineptos y corruptos. Y hasta hace relativamente poco, una economía que no despegaba.

 

Diego: Entonces cuando encontramos algo que hacía que la gente, cuando dijeses “Perú”, lo primero que se les venía a la mente no era Abimael Guzmán, ni Fujimori, sino un ceviche… nos aferramos a eso, pues, como un náufrago a una balsa, ¿no?

 

Daniel: En otras palabras, nuestra comida se ha convertido en nuestra marca.

 

Comercial de televisión: Y leerles sus derechos como peruanos: ¡Ustedes son de Perú, tienen derecho a comer rico!

 

Daniel: Este es audio del primer comercial de la exitosa campaña publicitaria Marca Perú.

 

Comercial de televisión: ¡Anticucho! ¡Ceviche!…

 

Daniel: Puede que hayas visto el logo. La palabra Perú, con la P en espiral. Se estampa en todo: baberos de niño, gorros, calzoncillos…

 

En el spot, uno grupo de cocineros, músicos, figuras públicas peruanas va a un pueblo estadounidense llamado Peru, y les enseñan a los residentes qué significa ser peruanos.

 

En fin, en el caso de Iván, sus comentarios hirieron nuestro orgullo patrio. Si nuestro lugar en el mundo depende de que a los extranjeros les guste nuestra comida, entonces, claro, lo que dice Iván es un atentado contra la nación.

 

Le pregunté a Gustavo en qué momento sintió que este escándalo había tocado fondo…

 

Gustavo: ¿Sabes cuándo? Cuando un cocinero acá, peruano… enarboló su cuchillo y dijo: “Ese hijo de puta, si lo veo, lo mato”.

 

Daniel: Entonces, terminó así: un mes de bulla, de bullying mediático; muchas entrevistas rechazadas por Iván, un par aceptadas por Gustavo, tratando de defender a Iván; teorías de conspiración soltadas por muchos, alegando que todo era un montaje, algo preparado entre los dos escritores para vender más libros. Un escandalete más.

 

Pero como veremos ahorita, esto no era el final de la historia. Una pausa y volvemos…

 

—CORTE INTERMEDIO—

 

Daniel: Gracias por escuchar Radio Ambulante. Antes de volver a nuestra historia les quiero contar de otro podcast de NPR, de música, que se llama Alt.Latino. Lo presenta Felix Contreras. Y Felix sirve de guía en el mundo de la cultura y las artes latinas. Se trata de una forma alternativa de abordar a la música tradicional. Entrevistas con íconos culturales como Rita Moreno y Carlos Santana, pero también con artistas más del momento como Calle 13 o el autor Junot Díaz. Encuentra Alt.Latino en la app de NPR One o también en la página web: npr.org/podcasts

 

Están escuchando Radio Ambulante. Soy Daniel Alarcón. Antes de la pausa conocimos la historia de Iván Thays y el escándalo mediático que se armó cuando confesó que no le gustaba la comida peruana. Pero él no fue la última figura pública que se atrevió a decirlo.

 

Pasaron un par de años, y apareció este señor, mi tocayo, mi amigo, Daniel Titinger. O Titinjer.

 

Daniel Titinger: Oye, a veces digo Titinger y a veces digo Titinjer, dependiendo mi estado de ánimo… No sé… No sé, realmente, te lo juro, que no sé cómo se pronuncia.

 

Daniel Alarcón: Bueno, yo lo conozco como Titinger. Somos amigos desde que trabajabamos juntos en la revista peruana “Etiqueta Negra”. Es cronista, editor, y ahora dirige un diario deportivo y algunas revistas en Lima.

 

En agosto 2014 estaba terminando un libro, algo que me consta que no es nada fácil. Y como para romper la monotonía del trabajo…

 

Daniel Titinger: Y nada, uno a veces, este, se para y hace flexiones, o prende la televisión, o entra al Facebook. Bueno, a mí se me ocurrió hacer una portada de un libro inventado.  

 

Daniel Alarcón: Buscó una imagen chistosa…

 

Daniel Titinger: Y encontré la de dos cuyes follando… [Risas]

 

Daniel Alarcón: Un cuy es… pues, se dice “guinea pig” en inglés.  Cobaya, conejillo de indias se dice en otros países. Como un hámster grande.

 

Daniel Titinger: Este… Es una mascota.

 

Daniel Alarcón: Pero en Perú y en varios países andinos se come. Delicioso, dicho sea de paso. Bueno, y estos dos cuyes, no solo estaban posicionados como en un acto sexual, sino que estaban…

 

Daniel Titinger: En una sartén.

 

Daniel Alarcón: Fritos. Cocinadísimos. Una imagen que le pareció perfecta para un libro que decidió titular: “Contra la gastronomía peruana”. Y nada. Titinger lo lanzó a las redes a Twitter, específicamentey no pensó mucho más sobre el asunto. Pero…

 

Daniel Titinger: Al rato, entro al Twitter y veo que ¡la cosa había explotado!

 

Daniel Alarcón: Bueno, tampoco hay que exagerar. No estamos hablando de que fue tendencia mundial, ni nada por el estilo. Pero sí se estaba compartiendo bastante.

 

Y dos cosas para notar: nadie parecía dudar de que el libro fuera verdadero. Y, a diferencia de lo que le pasó a Iván dos años antes, a Titinger, todos se lo celebraron.

 

Daniel Titinger: Y recibía pues, este… como… como elogios por… ese acto tan suicida en un país como este…

 

Este… la política, la economía, el vecino, cómo se viste tu hermana, eh, cómo maneja tu esposa… Eh… Todo. En verdad. Está permitido criticar todo. Menos la comida.

 

Daniel Alarcón: Todo esto a Titinger le pareció divertidísimo.

 

Daniel Titinger: Y ahí viene lo raro, Daniel. Porque como vi que tuve apoyo de mucha gente, como vi que la gente me decía: “¡Bien! ¡Bien que critiques la comida peruana! Sentí que había peruanos que estaban hartos.

 

Daniel Alarcón: Hartos, según Titinger, de la propaganda, de esa imagen falsa de un país donde todos comen rico, donde cada almuerzo es un espectáculo. Hartos de nuevos restaurantes, de chefs que te venden el mismo plato que hacía tu abuela cada domingo, pero en una porción chiquita… y a 50 dólares.

 

Daniel Titinger: Hemos hecho de los chefs nuestros ídolos. La gente se toma selfies con sus platos de comida. Llegan los turistas sólo a comer al Perú.

 

Daniel Alarcón: Y según Titinger…

 

Daniel Titinger: Yo creo que la gente se empachó. Ya. Ya mucho. Ya. Mucho de comida en un país que se muere de hambre.

 

Daniel Alarcón: Entonces, con ese espíritu crítico, Titinger decidió seguir con su broma…

 

Daniel Titinger: Lo siguiente que hice fue, este, dejar mi libro de verdad a un costado, y empezar a crear este libro de mentira en pequeños capítulos en mi Facebook.

 

Daniel Alarcón: Los posteaba como si fueran adelantos de su libro. Los escribía en su auto, rumbo al trabajo, mientras estaba estancado en el tráfico horroroso de Lima.

 

Daniel Titinger: Los escribía en mi celular, Daniel. O sea, ¡nadie puede escribir nada serio en su celular!

 

Daniel Alarcón:  En el primer capítulo de este supuesto libro criticaba abiertamente a un chef peruano inventado, claro que para estar más de moda…

 

Daniel Titinger: Había… En vez de aderezar el cuy, lo que había creado era el anticucho de hámster… para empequeñecer y para afrancesar el cuy. ¿Te das cuenta?

 

Y la gente me creyó… Es impresionante. Este, la gente me decía: “Oye te felicito por el libro, qué increíble, qué asco, yo no podía comer hamster, pero bueno…”.

 

Daniel Alarcón: Ponía cosas cada vez más absurdas en el muro de su Facebook. Con cada post, asumía que la gente se iba dar cuenta que todo era un chiste. Pero nada.

 

Daniel Titinger: Y comenzaron a llegarme inbox… ¿No? De diarios, de Chile un país con el que tenemos ciertos conflictos idiotas, de España, de México y del mismo Perú, que querían publicar adelantos de mi libro.

 

Daniel Alarcón: Y Titinger rechazaba todas las entrevistas, todas las peticiones. En el siguiente post revelaba que uno de los platos emblemáticos de la comida criolla…

 

Daniel Titinger: La papa a la huancaína la había creado un chileno. Esto era como para… para hacerlo más polémico aún. Y sin embargo la gente lo creía.

 

Daniel Alarcón: Y seguía…

 

Daniel Titinger: De ahí hice un elogio de la panza peruana…

 

Daniel Alarcón: La barriga nacional que crece en estos tiempos de boom…

 

Daniel Titinger: Este, me seguían llegando consultas a mi inbox, a mi correo para pedirme adelantos.

 

Daniel Alarcón: Hasta que soltó una bomba…

 

Daniel Titinger: Que el libro no podía salir —el libro de mentiras, el libro “Contra la gastronomía peruana”— porque había sido vetado por el lobby gastronómico que controla el país.

 

¡Y la gente se indignó! La gente dijo: “¡¿Cómo es posible que los chefs puedan censurar un libro?!”.

 

Daniel Alarcón: Pero había una salida: publicar en el extranjero.

 

Daniel Titinger: Después dije que mi libro, como había sido censurado en el Perú por el lobby gastronómico, controlado por Gastón Acurio y sus huestes, lo iba publicar la prestigiosa editorial Gallimard en Francia, traducido al francés.

 

Daniel Alarcón: A ver. Gallimard la misma editorial francesa que publica a Borges, Cortázar y Vargas Llosa iba publicar un libro cuya portada era dos cuyes fritos en un acto sexual…

 

Daniel Tintinger: Ya. Eso lo dije…, eso lo puse para que por fin se dieran cuenta que era ridículo, era una mentira, y me dejaran vivir en paz y terminar mi libro de verdad… ¿Ya?…

 

Y sin embargo me felicitaron por publicarlo en Francia, y por tener el valor y el coraje de decirlo fuera de nuestras fronteras.

 

Daniel Alarcón: Lo cual sorprende, ¿no? Iván dijo lo mismo, más o menos, en las páginas de un periódico español, y casi le quitan la nacionalidad peruana. Ahora, Titinger publicaba su libro falso en Europa, y lo apoyan.

 

Era momento de pedir la ayuda de los amigos. Este es, otra vez, Diego Salazar.

 

Diego: Para mí era obvio que era una parodia. Luego me he dado cuenta que para mucha gente no lo era.  

 

Gustavo: Y yo me enteré en Facebook.

 

Daniel Alarcón: Y de nuevo, Gustavo Rodríguez…

 

Gustavo: Y de frente le espeté, ¿no? “Oye, nos estás hueviando, ¿no?”. Y me dijo: “¡Sí, cuñado! ¡Sí, pero no sabes! Me acaba de llamar un periodista de España y otro de Chile. No sabes toda la bola que se ha formado”.

 

Daniel Alarcón: Gustavo y Diego se convertirían en cómplices de esta broma.

 

Diego: Y fue en ese momento en que le dije: “Pucha, ¡Sigamos!, ¿no?”. O sea: “Sigue”. Y ahí él me pide que haga un prólogo… Falso.

 

Daniel Alarcón: Mejor dicho: un prólogo real… para un libro falso.

 

Daniel Titinger: Y lo hizo. Y es lo mejor que ha escrito Diego en su vida. [Risas]

 

Daniel Alarcón: En el texto, Diego se imagina qué llevaría a un periodista como Titinger a cometer este acto suicida y atentar contra la maquinaria del boom gastronómico peruano. Su conclusión: odio. Así de simple. Odio.

 

Diego: Con ese odio, con esa bilis escupe en estas páginas…

 

Daniel Titinger: Me psicoanalizó Diego en este prólogo. Pero así: un psicoanálisis freudiano.

 

Diego: El cronista devenido en ensayista no está sino sacando a relucir una poco saludable envidia al pene.

 

Daniel Titinger: Y así acababa el prólogo. Entonces le dije: “Bueno, ya. Diciendo que es envidia del pene, ya nadie lo va creer”.

 

Diego: Claro, en estas bromas…  siempre va “in crescendo” el nivel de ridículo, ¿no?, y de absurdo…

 

Daniel Titinger: Y sin embargo, la gente lo creyó… [Risas]

 

Daniel Alarcón: No solo le creyeron…

 

Diego: Y de hecho había quien me insultaba en el muro de Daniel, diciendo que yo no había entendido el libro. Libro que ellos no habían leído, porque no existe.

 

Entonces, yo era como: puta, no puedo creer que la gente siga creyéndoselo cuando es cada vez más absurdo y más evidente que es una broma…

 

Daniel Titinger: Yo creo que una característica nacional es que tenemos muy poco desarrollado el sentido de la ironía.

 

Daniel Alarcón: Es posible. Mejor dicho, se me hace difícil negarlo. Mi esposa colombiana seguro que está de acuerdo.

 

Pero, bueno, ¿cómo terminar con una broma que se les iba a salir de las manos? Recordemos que Titinger estaba a punto de acabar un libro de verdad, un libro que venía trabajando años, y su preocupación era la de cualquier escritor: que nadie lo leería… ¿Qué pasaría si el mundo se enteraba de que este libro de la gastronomía era falso? ¿Qué impacto tendría rechazar tantas entrevistas ahora, si en menos de un año estaría con un libro real bajo el brazo, buscando que los medios le presten atención?

 

Daniel Titinger: Gustavo Rodríguez, que es una de las personas que escribió uno de estos textos para la contratapa de mi libro en Gallimard o sea: a Gustavo iban a tener que traducirlo al francés también—, este… tuvo la magnífica idea de hacer una presentación del libro. Y que toda esta broma terminara presentándose en un restaurante.

 

Daniel Alarcón: Se anunciaría como una presentación de libro, y hasta se mandaría a imprimir ejemplares con las páginas en blanco. Buscarían a un chef que lo presentara. Se armaría un show…

 

Pero Titinger pensó en su libro de verdad, y dijo no. Ya era demasiado. Se retiró.

 

Daniel Titinger: Hice un post final, un capítulo final, en mi Facebook, que lo titulé “A la opinión pública.”

 

Daniel Alarcón: Y confesó todo. De principio a fin.

 

Daniel Titinger: O sea, yo no era ni un kamikaze, ni era un tipo valiente. Yo seguía siendo el tipo con el colesterol altísimo que come pescado al vapor y papa sancochada, ¿te das cuenta?

 

Daniel Alarcón: Ya le daba pena abusar de la ingenuidad de la gente que se creía algo tan inverosímil. El libro no existía. Nunca existió. Pero si mucha gente creía, sería por algo, ¿no? Querían creer. Querían creer que alguien se atrevía a decir lo que ellos pensaban…

 

Daniel Titinger: Y creo que es eso, finalmente, digamos, mi mensaje a la nación. [Risas] Si se puede llamar de alguna manera. O sea, este… me encanta ser peruano. Pero, yo creo que es insensato haber armado la identidad nacional en base a un plato de comida, ¿no? Eso no se puede. Eso está… Yo creo que eso está mal.

Daniel Alarcón: El evento, esa presentación del libro que nunca se hizo, iba a ser algo especial. Recordemos que Gustavo, el novelista que estuvo al centro de la controversia de Iván, es además consultor de comunicaciones. Se imaginaba algo grande. Un chiste cuyo eco nos obligaría a pensar sobre esta obsesión nacional.

 

Le pregunté si le daba tristeza que nunca se hubiera hecho, que el chiste haya quedado trunco. Me dijo que no. Pero hubiera sido…

 

Gustavo: El “making of” de lo que fue una broma que muestra cómo estamos como país respecto a este tema, ¿no?… Pero finalmente quien está haciendo eso eres tú, pues. [Risas]

 

Daniel Alarcón: Supongo que sí. Y quizá Titinger se salvó. Quizá si la misma gente que amenazó a Iván se hubiera enterado, hubieran afilado sus cuchillos contra él. Quizás. Pero de pronto no, de pronto en dos años, algo ha cambiado…

 

Daniel Titinger: Sí, yo creo que la gente está dispuesta a que en una mesa alguien diga “no me gusta”. Y es muy probable que nadie agarre un cuchillo y lo asesine, ¿no? O sea, hay altas probabilidades de que eso no pase. Hace cinco años, eso hubiera pasado.

 

Daniel Alarcón: Y quizá esto se puede llamar progreso…

 

Gracias a Iván Thays, Gustavo Rodríguez, Diego Salazar y Daniel Titinger.

 

Esta historia fue escrita por mí y editada por Camila Segura y Silvia Viñas. La mezcla es de Andrés Azpiri. Gracias a Eduardo García Peña por ayudar con las grabaciones en Lima.

 

El equipo de Radio Ambulante incluye a Fe Martínez, Luis Trelles, Elsa Liliana Ulloa, Barbara Sawhill, y Caro Rolando. Nuestros pasantes son Emiliano Rodríguez  y Luis Fernando Vargas. Carolina Guerrero es la CEO.

 

Conoce más sobre Radio Ambulante y sobre esta historia en nuestra página web: radioambulante.org.
Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

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