Caperucita y el lobo – Transcripción

Caperucita y el lobo – Transcripción

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[Lupa]: Seguramente te ha pasado esto: escuchas un episodio de este maravilloso podcast y piensas, “Oh my god, Randy would love this”. O Joane o Connie o Matthew. Y luego: “¡Ay, caramba! Pero con sus dos semestres de español mi gringuito no va a entender”. Bueno, lindos, les tengo una noticia bárbara: Radio Ambulante ya tiene su propia app para todos los Matthews de tu vida. Pueden usar estas historias tan divinas para mejorar su español. El app se llama Lupa. Hay más información en la página web. Estén pendientes. ¡Chao, bellos!

[Daniel Alarcón, host]: Antes de comenzar el episodio de hoy, una advertencia: en este episodio se menciona sexo. Se recomienda discreción.

Bienvenidos a Radio Ambulante, desde NPR. Soy Daniel Alarcón. 

Hay varias versiones de lo que vamos a contar hoy. Variaciones. Pero en el centro de la historia está un niño de unos 12 años. Vive en Río Bueno, una pequeña ciudad en el sur de Chile. Un día va a la biblioteca de su colegio, una escuela pública, no tan grande, y ahí encuentra un librito. 

La carátula le llama la atención. Tiene un fondo rosado y blanco y hay una chica acostada en el suelo que parece muy inocente. Evoca como a los años 50 o 60. Tiene una mano en la mejilla y está mirando, pensativa, al horizonte. De ella sale una burbuja y ahí está el título: Caperucita se come al lobo. Son cuentos. 

El niño lo abre. 

No sabemos cuál de los cuentos leyó, pero este, por ejemplo, es un fragmento del que se llama “La nueva aventura de Caperucita Roja, donde ella se come al lobo:

[Voz]: “Me estiré como un gato y le ofrecí el cuello. Abuelita, qué nariz tan grande tienes. Se metió en él y aspiró: es para olerte mejor. Y fui cerrando la distancia entre mis labios y sus labios, pero no le dije abuelita, qué boca tan grande tienes, porque la que se lo iba a comer era yo. Lo besé. Le metí la lengua como una serpiente. La saqué. Le desaté la levantadora y le bajé la cremallera de los jeans. Le cogí la…”

[Daniel]: Ok, ok, ok, ya más o menos se imaginan lo que viene.

Entonces, bueno, el niño, después de leer esto, quedó aterrado y le llevó el libro a un administrador del colegio. Y ahí empezó una bola de nieve. El administrador lo leyó y también se escandalizó. Decidió llevárselo al director de la escuela y este señor quedó tan espantado que se lo llevó al alcalde de Río Bueno. 

El alcalde quedó en shock y decidió denunciarlo en los medios. 

(SOUNDBITES DE ARCHIVO)

[Alcalde]: Quedamos, eh, bastante atónitos, preocupados de la situación.

[Mujer]: ¿Qué es eso?

[Comentarista]: Es un libro que está siendo repartido para niños en la localidad de Río Bueno y dentro describe particularmente una situación donde la caperucita conoce al lobo, empieza a desnudar al lobo y vaya a saber cómo termina eso…

[Comentarista]: Y podría ser, oye, podría ser una versión de Las 50 sombras de Grey, pero en versión rasca y bien degenerada.

[Periodista]: Y polémica en Chile por la distribución de un libro con contenido erótico a estudiantes de enseñanza básica.

[Periodista]: El gobierno de Chile distribuyó el libro erótico Caperucita se come al lobo en las bibliotecas de 283, escuche usted, escuelas de nivel primario de ese país…

[Daniel]: 283 escuelas. 

Pilar Quintana, autora colombiana del libro, recibió poco después un mensaje de su editor en Chile. Tenía un link a una noticia de la página web de Radio Bío Bío. El titular decía: 

[Pilar Quintana]:Niños de escuela básica recibieron libro con contenido pornográfico de parte del Mineduc”. 

[Daniel]: Mineduc, por si acaso, es el Ministerio de Educación.

Pilar, casi en tiempo real, vio cómo la noticia se volvió viral. 

[Pilar]: Miles y miles de visitas. Y la noticia también empezó a darle la vuelta al mundo, entonces empezó a aparecer en inglés, en francés, en holandés, luego en idiomas que no tenían nuestro mismo alfabeto, y yo decía: “¡Dios mío! ¿Qué es esto?”.

[Daniel]: ¿Qué es esto? Es una muy buena pregunta, la que tenían todos —desde el niño de 12 años, pasando por el alcalde y hasta la misma Pilar—. ¿Cómo llegó este libro colombiano a las bibliotecas de casi 300 escuelas públicas en Chile? ¿Fue realmente un error? 

Nuestra directora editorial, Camila Segura, nos cuenta.

[Camila Segura, productora]: Pilar ha publicado cinco libros. Caperucita se come al lobo, salió en el 2012 con Cuneta, una editorial pequeña de Chile. Son seis cuentos atravesados por un mismo tema…

[Pilar]: Que era la seducción no normada y tenían algunos ingredientes también de violencia. 

[Camila]: Este es Galo Ghigliotto, el editor.

[Galo Ghigliotto]: Y que también son bastante crudos como relatos. Bastante oscuros. Que dejan sensaciones de mucho desasosiego.

[Camila]: Con historias que Galo define… 

[Galo]: Más que como eróticas, como pornográficas. 

[Camila]: En la contracarátula del libro queda claro que el contenido es sexual. Dice, por ejemplo, que los personajes… 

[Pilar]: “Gozan y desean, que sacian sus apetitos sexuales mucho más temprano que tarde”.

[Camila]: Cuando se publicó en el 2012 con un tiraje de unas 400 copias, le hicieron una reseña elogiosa. Los ejemplares no se acabaron rápido, pero casi dos años después, la editorial cerró un acuerdo con una distribuidora. Ellos se iban a encargar de que los libros de Cuneta llegaran a librerías, pero también los iban a ofrecer al Ministerio de Educación. De pronto alguno sería escogido para llegar a bibliotecas de escuelas y liceos públicos tanto a nivel básico como medio, que es como se separa la primaria de la secundaria en Chile.

[Galo]: La distribuidora fue la que envió muestras de Caperucita se come al lobo al Centro de Recursos del Aprendizaje.

[Camila]: Un programa del Ministerio de Educación que también se conoce como Bibliotecas Escolares CRA. 

Galo se enteró que la distribuidora había postulado este libro solo cuando le llegó el pedido del Ministerio: 283 libros. Un pedido enorme para una editorial pequeña como Cuneta. Inmediatamente le escribió a Pilar por WhatsApp para darle la noticia… 

[Pilar]: Y yo: “Ah”. Y me dijo: “Raro, sí. Yo también hice como la misma cara que habrás hecho tú, pero ellos sabrán, ¿no?”. Y yo: “Pues sí, ellos sabrán”.

[Camila]: Y, pues, ninguno de los dos iban a decir…

[Pilar]: “¡Oye no compren ese libro!, ¡no!”, ¿no? (Risas) Porque… porque, bueno, queremos que lo compren. Y en realidad, sí, el Ministerio, pues, si lo estaba comprando era porque debía haber evaluado el libro y le debió haber parecido que estaba bien comprarlo. Pero era un poco sorprendente porque pues que qué raro que al Ministerio le interese este libro que… que tiene muchísimos polvos.

[Galo]: Pensé que los niveles de educación media…

[Camila]: O sea, adolescentes de 14 años en adelante.

[Galo]: Estaban tratando de tomar temas más amplios. En Chile, en ese momento, se estaba discutiendo mucho el tema del acoso, el tema de los abusos por parte de… tanto de la Iglesia como de otras instituciones contra los menores —estamos hablando de abuso sexual, por supuesto—. Entonces el tema de la educación sexual estaba muy instalado. 

[Camila]: Aunque Galo también quedó un poco preocupado. 

[Galo]: Por el hecho de que… no sé, me parecía que era un libro que sí había que tomarlo con cuidado, ¿no? Y creo que es… un libro como ese sí requiere atención de los profesores y requiere una conversación guiada.

[Camila]: Y sí. Es un libro fuerte. Además de un par de cuentos sobre sexo consensual bastante explícitos, tiene otros de una violencia física muy fuerte: en uno a una mujer el marido la golpea y en otro a alguien le sacan los ojos y a otro lo castran. 

Tal vez uno de los más perturbadores es uno que se llama “Violación” y que describe cómo un padrastro viola a su hijastra de 13 años. Está contado desde del punto de vista del violador y, para él, a la niña pareciera que no le molesta la violación. 

Pilar tiene muy claro que este no es un libro para niños, pero en talleres con estudiantes de 16 o 17 años ha discutido cuentos como “Violación”. La idea que tiene es ampliar los imaginarios de cómo pasan las violaciones: menos veces en parques oscuros y de manera violenta y muchas más veces a niñas, en sus casas, por personas muy cercanas: su padrastro, un tío, un abuelo, un papá.

Pero volviendo al escándalo, el jueves 29 de octubre del 2015 estalló la noticia. Salió en varios medios del país y para el día siguiente, viernes, la cadena de televisión Chilevisión sacó un reportaje de 16 minutos sobre el tema. Era uno de esos programas mañaneros con varios comentaristas.

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

[Comentarista 1]: Pero, ¿sabe qué es lo curioso? Fíjese que son libros recomendados por el Mineduc. 

[Comentarista 2]: Y que ya, efectivamente, se están repartiendo entre octavo y primero medio. Y son pequeños cuentos ero… muy erotizados, y que incluso, bueno, la verdad es que tienen alguna que otra cosita sorpresa, viene con… con bonus track. 

[Comentarista 3]: Estuvimos arriba de la denuncia, los detalles de todo esto, usted se va a sorprender sobre todo si tiene hijos en edad escolar…

[Camila]: Al comienzo de la nota un periodista va a las puertas de un colegio donde los padres están dejando a sus hijos. Les muestra el libro, les pide que miren bien la carátula, que lean el título y que traten de adivinar de qué se trata. Hay de todo.

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

[Mujer 1]: Caperucita se come al lobo: lo relaciono obviamente con el cuento infantil.

[Mujer 2]: Se me imagina que puede ser por algunas palabras, por algunos dichos, porque a lo mejor tiene mucha personalidad también la caperucita, entonces por eso se lo come. 

[Mujer 3]: Igual es como… como que deja entrever un doble sentido cuando uno es más adulto. A lo mejor los niños lo ven desde otro punto de vista. 

[Mujer 4]: Si es un cuento infantil, eh, la cosa es al revés, pues la caperu… el lobo se come a Caperucita. Aquí sería, no sé, como un título como pa’ adultos. 

[Camila]: Después el periodista abre una página con párrafos eróticos resaltados en amarillo y le pide a la gente que lea y opine sobre el hecho de que este libro esté siendo entregado a niños menores de 12 años.

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

[Periodista]: La expresión de estos padres habla por sí sola. 

[Mujer 1]: ¡Qué horror!

[Mujer 2]: Aparte lo encuentro tremendamente vulgar. La expresión está demasiado vulgar. O sea, yo creo que hay formas de… de hablar de ciertos tipos de… de temas que todos sabemos que en algún minuto hay que enfrentarlo con los niños, pero no es la manera. Eso es muy vulgar.

[Hombre]: Igual es fuerte, o sea, porque te abre inmediatamente temas de sexualidad. 

[Camila]: La noticia siguió volando. Salió en decenas de periódicos, blogs y sitios webs en el mundo. Investigando esta historia me encontré con más de 50 links de la noticia en más de seis idiomas. 

El titular obviamente iba a enganchar: pornografía, escuelas y niños en el mismo título. Los medios empezaron a bombardear a Pilar.

[Pilar]: Cada diez minutos sonaba mi celular y era de Miami, de Chile, de Perú, de Colombia, de todos los lugares a hacerme entrevistas. Entonces mi teléfono… hubo un momento en que se murió y yo en ese momento estaba con mi hijo, estaba muy chiquito, y le estaba dando teta y yo era con el celular respondiendo entrevistas sobre mi libro supuestamente pornográfico.

[Galo]: Fueron una semana o diez días donde se habló todos los días del tema. Apareció en todas las radios. Apareció en la prensa escrita. Apareció en todos los noticiarios de televisión. Y por supuesto, a la gente le impacta mucho, mucho, mucho lo que aparece en televisión. 

[Camila]: Galo lo sufrió de una manera muy concreta. Al fin y al cabo era el que había publicado el libro.

[Galo]: Porque también ocurrió algo y es que el libro se convirtió en una especie de libro maldito. Nosotros también quedamos un poco demonizados por el tema porque se nos dijo que éramos como… como esos dealers que llegan a las escuelas vendiendo dulces, pero que en realidad están vendiendo ácido lisérgico. Y que prácticamente nuestro libro era una especie de paquetito envenenado, que lo que queríamos era envenenar la mente de los niños con nuestros contenidos pornográficos. 

[Camila]: La editorial recibió varios correos. Se acuerda bien de uno que mandó un señor.

[Galo]: Que, bueno, hablaba de Pilar como si fuera Babilonia. Y de nosotros como si fuésemos los esbirros de Satanás.

[Camila]: Uno de esos días fue a llevar a su hijo al colegio y una profesora le dijo:

[Galo]: “¿Viste lo que pasó con este libro? No sé qué…”. 

[Camila]: Galo le dijo que sí y le contó que él lo había publicado. 

[Galo]: Y me miró con la cara así de horror y me dijo: “¡No!”. Le dije: “Sí”.

[Camila]: Le explicó que obviamente no lo había publicado pensando en que lo fuera a leer un niño de 12 años.

[Galo]: Pero ella tenía esa idea. En el fondo, ella lo que le había llegado era que un grupo casi terrorista había creado un libro —un dispositivo con forma de libro— a ensuciar las mentes de la juventud chilena.

[Camila]: Todo el escándalo además coincidió con la Feria Internacional del Libro de Santiago donde Galo tenía un stand de su editorial y donde vendían el libro de Pilar. Me contó que un día que estaba atendiendo el stand se acercó un grupo de colegialas.

[Galo]: Quinceañeras. Y de repente una le decía otra: “Miren, ahí está el libro que salió en la tele”. Y a a coro las chicas respondían: “Guácala”. Y se iban corriendo del lugar. 

[Camila]: O la vez que fue una pareja… 

[Galo]: De la clase alta chilena y entonces la mujer le dice al esposo: “Gordo, mira, ahí está el libro que apareció en la tele”. Y entonces el gordo —que no era gordo, pero que es la forma como se tratan cariñosamente— mira y dice: “Ah, qué achó”. O sea, qué atroz. 

[Camila]: Y se va. Pero la mujer se queda atrás y…

[Galo]: Una vez que su esposo se ha alejado me pregunta el precio del libro y lo compra.

[Camila]: Y lo esconde del gordo. 

[Galo]: Exacto. Lo lee a escondidas (risas).

[Camila]: En el baño. 

[Galo]: En el baño.

[Camila]: Tampoco fue que vendieran demasiado, solo como 150 ejemplares más.

A diferencia de Galo, Pilar no terminó tan mal librada… 

[Pilar]: Generalmente las noticias no me criticaban a mí. Como que la crítica más fuerte era contra el Ministerio, que ¿cómo era posible que esto hubiera ocurrido?

[Camila]: Porque, claro, además de ser una anécdota insólita, la cosa se volvió un tema político. Al tener el sello del Ministerio de Educación, involucraba directamente al gobierno socialista de Michelle Bachelet. Bachelet, que se había posesionado por segunda vez en el 2014, había llegado con ganas de hacer muchos cambios en el país. Este es Galo otra vez.

[Galo]: Entre esos cambios se estaba demandando hacer acciones que tienen que ver con los niños, con las mujeres, con los derechos reproductivos de las mujeres. Pero hay una oposición en Chile que está muy ligada al conservadurismo profundo. Hay una derecha extrema que se opone a todo tipo de modificación y avance en lo que respecta a ciertas cosas que pudieran ofender a la moral y las buenas costumbres.

[Camila]: Por eso es significativo que el alcalde de Río Bueno, Luis Reyes —la comuna donde se encontró el libro y el que denunció a los medios—, perteneciera en ese momento al partido de la Unión Demócrata Independiente, la UDI. Según Galo:

[Galo]: Es decir, la extrema derecha chilena.

[Camila]: Fuerte opositor del gobierno de Bachelet. El alcalde habló varias veces en distintos medios criticando la situación y dijo que un libro como este es muy peligroso para una comunidad rural donde existen niños vulnerables. Hizo un llamado al gobierno para que explicara lo que había pasado. 

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

[Luis Bueno]: Y yo como alcalde, como sostenedor y como profesor, indudablemente yo debo sacar a la luz pública y exponer y cuestionar y emplazar a las autoridades del Ministerio Educación, por el hecho de lo que significa colocar a disposición… 

[Camila]: También se pronunciaron políticos de otros partidos, como este, Iván Flores, un diputado del Partido Demócrata Cristiano.

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

[Iván Flores]: Yo creo que este es un pasquín desviado de la moral y las buenas costumbres. Este es un libro desviado, definitivamente. Yo no soy un pacato moralista. Yo creo que aquí no hay solamente un error, aquí hay una negligencia. 

[Daniel]: Error y negligencia: esa era la idea que la gente tenía en la cabeza. Como la de este señor al que entrevistan en la nota de Chilevisión, que se imagina una escena muy clara de qué fue lo que pasó.

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

[Hombre]: Hay alguien se equivocó. Llegan los libros a la biblioteca, alguien los regala o los dona, y lee: “Caperucita se come al lobo”. Y creyó que era lo más… lo más tiernucho posible. O sea, no conocía la trayectoria de Pilar Quintana, ni sabía de esta niña que es de… de… de Cali, una morena bien… bien simpática, pero todos sus libros son de una sensualidad muy exacerbada.

[Daniel]: No sé cómo se miden esas cosas, la verdad. Pero bueno… este señor remata con algo en lo que todos coinciden. Que Caperucita se come al lobo no es un libro para niños.

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

[Hombre]: No es para niños. No corresponde una literatura como esta, que es una literatura para… para adultos pícaros. 

[Daniel]: Después de la pausa: ¿qué pasó? ¿Fue un error? ¿O sí sabían lo que estaban mandando? 

Ya volvemos.

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[Daniel]: Antes de la pausa nos quedamos con un escándalo mediático en Chile. A raíz de la distribución de casi 300 ejemplares del libro Caperucita se come al lobo a escuelas públicas, le llovieron críticas al Mineduc. La editorial y la autora, Pilar Quintana, tampoco se salvaron del todo. 

En todo caso, el Ministerio se movió rápido y el mismo día que estalló la noticia sacó un comunicado. Alejandra Arratia, la coordinadora de la Unidad de Currículum y Evaluación del Mineduc, dio declaraciones anunciando que el Ministerio había decidido retirar el libro inmediatamente… 

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

[Alejandra Arratia]: Dado que no cuenta con una evaluación pedagógica adecuada para los estudiantes. Y por otro lado revisar todos los textos que están como parte del catálogo de las Bibliotecas CRA de modo identificar si existiera algún libro similar que necesitará ser re… retirado. 

[Daniel]: En el comunicado de prensa, además, dijeron que iban a investigar cómo llegó a ser incluido en el catálogo.

Camila nos sigue contando… 

[Camila]: Para descifrar qué fue lo que pasó traté de hablar con alguien que trabaje hoy en día en el Ministerio o que hubiera trabajado ahí en el 2015, cuando pasó todo. Contacté a varias personas, pero me sorprendió mucho que la mayoría o no contestaba mis mensajes, o apenas les mencionaba el tema del libro, dejaban de responder. Varios se negaron e incluso hubo alguien que me contestó que tenía miedo de represalias si hablaba conmigo abiertamente del tema. 

Para mí era un misterio que esto, una anécdota que había pasado hace casi cinco años, fuera un tema tan tabú. Pero finalmente logré hablar con él: 

[Carlos Alcalde]: Mi nombre es Carlos Alcalde. Yo trabajé en Bibliotecas Escolares CRA el año 2015.

[Camila]: Carlos era el encargado de la relación de las Bibliotecas CRA con instituciones externas. O sea, formaba parte del equipo de 12 personas que vivió directamente el escándalo. Se acuerda bien de ese día. 

[Carlos]: Y llegué un día, en octubre. Era un día lindo de primavera con sol radiante y qué sé yo. Y alguien comentó eso, en buen chileno comentaron: “Está la cagada”. Y ahí empecé a… a averiguar qué era lo que había pasado.

[Camila]: Le contaron todo el rollo y se acuerda de que una de sus compañeras, Gabriela Jara, la encargada de evaluaciones, estuvo todo el día… 

[Carlos]: Trabajando en tratar de… de contener, ¿no es cierto?, las presiones de este alcalde y atendiendo su llamada y responderle sus dudas.

[Camila]: Tratando de apagar el incendio. Y ahí fue cuando Carlos se enteró de que… 

[Carlos]: Bueno, el libro sí fue aprobado. El criterio está claro. Hay una persona que lo leyó y le dio un buen puntaje, con una clara recomendación para mayores de 16 años.

[Camila]: Y sí. A raíz del escándalo, un ciudadano hizo una solicitud de transparencia y el documento fue publicado como un mes después. Él pedía copia de la orden de compra. Quería que le dijeran quién lo solicitó y cuáles fueron los fundamentos para hacerlo. 

La respuesta es detallada en la cronología de evaluación y compra. Pero lo más relevante es que aclaran que se contrataron a 13 evaluadores externos y que una persona llamada María Lyon fue la que evaluó el libro y le dio un puntaje de 3,3 sobre 4. Es decir, un puntaje que recomienda la compra. 

Aclara, además, que este libro pertenece al ámbito de cuentos latinoamericanos para enseñanza media y fue clasificado específicamente para estudiantes mayores de 16 años, de tercero a cuarto medio. 

Busqué a María Lyon por todas partes. Quería que me contara cuáles fueron sus criterios de evaluación, por qué le pareció valioso que estos estudiantes leyeran el libro, pero nunca contestó mis mensajes. 

El caso es que, según Carlos, la aprobación del libro causó muchos problemas, porque a raíz de esto, empezó… 

[Carlos]: Un juego un poco… un poco asqueroso, yo diría. Como que nos sentimos traicionados, ¿no es cierto?, porque el mismo Ministerio de Educación nos… nos… nos quitó el piso. 

[Camila]: Carlos se refiere a esa declaración que hizo la coordinadora de la Unidad de Currículum y Evaluación del Ministerio, Alejandra Arratia, cuando salió en los medios diciendo que el libro… 

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

[Alejandra Arratia]: No cuenta con la evaluación pedagógica adecuada para los estudiantes. 

[Camila]: Para Carlos, uno de los problemas fue que la coordinadora salió a dar declaraciones de manera muy prematura. No se reunió primero con ellos para ver exactamente qué había pasado. Ni tampoco hizo… 

[Carlos]: Un plan de contingencia para… para enfrentar a… a todos estos alcaldes conservadores que querían… que querían salir a quemar libros.

[Camila]: Carlos piensa que la respuesta del Ministerio tendría que haber sido algo como…

[Carlos]: “Bueno, aquí hay un tema de censura. Nosotros no podemos censurar”. Este libro va con una recomendación clara de lectura, pero… pero por alguna extraña razón el… el Ministerio de Educación —que era un gobierno socialista, que uno espera que fuera un poco más abierto— nos tiró debajo del bus. Que era la salida más fácil, pero también la salida más dañina.

[Camila]: Bueno, acá un paréntesis para aclarar que traté de hablar con Alejandra Arratia por varios medios y en diferentes ocasiones pero nunca respondió mis mensajes. 

Pero, bueno, con lo de “la salida más dañina” Carlos se refiere a que, después del escándalo, muchas cosas cambiaron en el Ministerio. Él lo describe de una manera radical… 

[Carlos]: Había una unidad de bibliotecas escolares que funcionaba muy bien, que tenía una trayectoria de 20 años o más, y a partir de esto fue desmantelada.

[María José González]: No hay proporción entre las consecuencias y el hecho. Ninguna proporción. 

Mi nombre es María José González. Nací en Chile, pero pasé los primeros 20 años de mi vida en Colombia.

[Camila]: María José es periodista, literata y especialista en libros para niños y jóvenes. Desde hace más de diez años está muy familiarizada con la forma en que funcionan las Bibliotecas CRA. Ha formado parte de los comités de evaluación de libros como el que se hizo para Pilar y ha colaborado con ellos como asesora interna y externa, sobre todo evaluando recursos bibliográficos. Hablé con ella por esto y porque…

[María José]: Como yo colaboraba, tuve acceso como a los pormenores de todo el escándalo posterior. Que a mí me sorprendió mucho, porque me parecía que no era para tanto.

[Camila]: Cuando estalló la noticia, su esposo estaba muy enfermo y no se enteró por los medios. Pero en esa época estaba a cargo del programa de Bibliotecas Escolares de una fundación y trabajaba muy de cerca con las Bibliotecas CRA. Y fue estando ahí que se empezó a dar cuenta, en parte, de las consecuencias.

[María José]: Como… acusé recibo de todo este escándalo, porque empezó a funcionar mal el programa de bibliotecas escolares.

[Camila]: Empezaron a perder recursos y a llegar menos libros a las escuelas.

[María José]: Antes se hacían… se hacían encuentros nacionales y regionales de encargados de bibliotecas escolares, y ya no se están haciendo. Se le entregaba a las escuelas suscripciones a publicaciones periódicas, a revistas, diarios, y eso se… se cortó. Y al poco tiempo renunció Constanza Mekis.

[Camila]: Constanza Mekis fue la que fundó en 1994 el Centro de Recursos para el Aprendizaje y llevaba 22 años como Coordinadora Nacional de Bibliotecas Escolares CRA. Terminó renunciado en febrero del 2016 después de todo esto. Un mes antes de su renuncia también habían despedido a la que ya mencioné, a Gabriela Jara, la segunda al mando y encargada de evaluaciones. Y aquí lo mismo: traté de hablar con ambas pero tampoco me respondieron mis mensajes. 

Pero María José, que fue la asistente personal de Mekis en el 2007, me dijo…

[María José]: Yo creo que… o sea, ella renunció porque… porque les recortaron el presupuesto. Les quitaron toda autonomía de funcionamiento.

[Camila]: Y sí, según Carlos, cambiaron los procesos y pusieron muchos límites. Limitaron, por ejemplo, el contacto directo y fluido que tenían con los bibliotecarios de todo Chile. Toda la comunicación ahora tenía que ser filtrada por la coordinadora…

[Carlos]: Una cosa muy… muy burocrática, muy… muy tipo, no sé, de Felipe Segundo, ¿no es cierto? La colonia española.

[Camila]: A María José le parece todo muy desproporcionado sobre todo porque, según ella, es uno de los programas más exitosos que ha tenido el Ministerio: lograron dotar 10 mil bibliotecas de escuelas públicas, solo faltaron mil… 

[María José]: Y esto lo… lo hizo Constanza Mekis, que fue finalmente la persona a quien responsabilizaron de este… de este tema. Entonces, reconociendo esa labor extraordinaria que se hizo en bibliotecas escolares es muy raro que se condene a un programa por una falla tan menor, como es que se filtró un libro que no era adecuado para un rango de edad.

[Camila]: Pero, además, toda esta historia del libro le parece un poco sospechosa.

[María José]: Mira, lo que pasa es que si uno… si uno mira pasaron cosas muy raras. 

[Camila]: Por ejemplo, el hecho de que el libro de Pilar haya podido pasar desapercibido por tantos filtros. Por un lado porque, aunque María Lyon es la única evaluadora que se menciona en el documento este de solicitud de transparencia, María José me aclaró que… 

[María José]: Son por lo menos dos personas que lo leen y después uno se reúne en unos comités y lo discute. 

[Camila]: Luego esas evaluaciones pasan por la Unidad de Currículum y Evaluación y son ellos los que toman la decisión final. O sea hubo muchas personas involucradas. 

Pero también por lo cuidadosos que eran los del CRA en la selección. No solo con criterios rigurosos de calidad de la edición, el contenido y el valor literario, pero sobre todo…

[María José]: Cuando había temas que eran como más conflictivos, en el CRA se evitaba un poco… meterse en la pata de los caballos, ¿sabes? Ellos tenían muy claro cuáles eran los libros que podían generar algún rechazo y se consignaba en la evaluación. 

[Camila]: A ella, por ejemplo, una vez le tocó revisar una novela gráfica sobre la eutanasia. 

[María José]: Que a pesar de que lo evaluamos muy bien como calidad literaria y calidad editorial, nos dijeron que lo más probable es que ese libro no quedara porque abordaba un tema que era conflictivo. 

[Camila]: Y sí, no quedó. Tampoco quedó una novela gráfica sobre los años de Allende, por ser un tema político, ni un libro que se llama La composición, de Antonio Skármeta. Con este último, a pesar de que hubo un consenso entre los evaluadores de que era muy bueno y de que tuvo una nota alta, nunca lo compraron.

[María José]: ¿Por qué? Porque La composición aborda el tema de la dictadura y aborda el tema de la intervención que hicieron los militares en las escuelas promoviendo la delación entre los niños.

[Camila]: Es la historia de un niño que se ve obligado a contarle a los militares lo que hacen sus padres en la casa. La editora del libro le contó a María José que cuando se enteró de que no lo iban a comprar les preguntó a los del CRA por qué. 

[María José]: Y le dijeron que por razones obvias. 

[Camila]: Esa fue la respuesta. Razones obvias. Y la razón obvia era que abordaba el tema de la dictadura. Era una censura directa. 

Este es un tema sobre el cual María José ha reflexionado bastante, porque trabajando en el campo cultural y de educación…

[María José]: Me encuentro casi diariamente con problemas relacionados con la censura, y la… pero sobre todo con la autocensura. Y el tema de la censura y de la autocensura es un tema súper poco abordado desde el regreso a la democracia y que sigue estando muy presente en los medios de comunicación, en las universidades, en las editoriales.

[Camila]: Según ella, los temas más censurados son… 

[María José]: La dictadura de todas maneras, la homosexualidad —o sea, todos los temas relacionados con lo LGTB—, el aborto, la eutanasia. 

[Camila]: Y, claro, el sexo.

[María José]: Hay mucha censura. Sobre todo los temas valóricos que aborda la iglesia.

[Camila]: Para María José, para Carlos y para Galo, todo este lío tiene un componente político… 

[María José]: Todo lo que le sirviera a la oposición para desprestigiar al gobierno podía servir.

[Carlos]: Por supuesto si… si tú eres un político conservador en Chile y quieres hacerle daño al… al Gobierno socialista, eso es lo mejor que te puede pasar.

[Galo]: Se dio la oportunidad de denostar a una gestión y la verdad que funcionó.

[Camila]: Lo único que parece claro es que lo que pudo haber sido una anécdota terminó debilitando un programa educativo que funcionaba muy bien.

Hacer esta historia me ha tomado más tiempo de lo normal. Sobre todo por lo que ya he mencionado varias veces: la dificultad de encontrar voces y fuentes, eso de toparme con tantas personas que no quisieron hablar, con gente que ni siquiera respondía diciendo que no, con el silencio que se hacía después de que mencionaba el libro maldito. Parecía casi un chiste. 

Por eso le pregunté a María José qué pensaba de esto. 

¿Cómo explicas tú como todo el silencio y el misterio alrededor de este fenómeno? ¿Cuál es tu interpretación?

[María José]: Mire, yo… yo creo que… A ver, en Chile sigue… sigue habiendo mucho miedo a la censura, a las autoridades y en particular en el Estado es donde menos garantías de seguridad laboral tú tienes. Las personas que trabajan actualmente en el Ministerio ni siquiera tienen contratos. Entonces, claro, no me sorprende que las personas que están ahí no quieran hablar, porque las pueden despedir por nada.

[Camila]: Y, pues sí, entiendo entonces el miedo de algunos funcionarios. La posibilidad de quedarse sin trabajo es asustadora. Era lo que me había insinuado alguien. Y a los que estaban en cargos altos y siguen vinculados al medio, en general no les conviene volver a visibilizarse de manera negativa. Y, como me dijo María José, este gremio en Chile es pequeño: las posibilidades de encontrarse de nuevo en diferentes proyectos es alta. Incómodo, entonces, tener que trabajar con alguien del que se habló mal. 

Pero todo esto apunta a esa censura y autocensura de la que habla María José. Una censura, además, más amplia, que toca no solo a Chile sino a muchos otros países y sociedades. Sociedades que todavía no se animan a hablar de ciertos temas, pero que con otros, pues, no tienen tanto problema. Porque hay que mencionar que lo que escandalizó del libro de Pilar fue el contenido sexual, no la violencia.

Esta es Pilar, de nuevo.

[Pilar]: Me sorprendió que nadie nunca en ningún medio dijeron: “Es que no es solo el sexo, también tiene una violencia terrible”. Eso me… me llama la atención y surge la pregunta de ¿por qué el sexo es censurable y la violencia no? ¿Porque encontramos más normal que nuestros hijos consuman videojuegos donde se están disparando y las cabezas de los muñequitos estallan, pero nos parece que está mal que lean un libro donde hay… hay polvos?

[Camila]: Pilar tiene una explicación.

[Pilar]: La violencia parece que está más naturalizada que el sexo. 

[Camila]: Más normalizada porque parece que no hay nada más inquietante que el deseo, en parte porque… 

[Pilar]: Nos muestra que no somos gente tan decente y bien puestecita si no que a veces actuamos por instinto, como animales. Y creo que por eso también puede resultar tan chocante. El libro incomoda porque nos… nos muestra nuestro propio deseo y a veces puede ser un espejo en el que no… no nos gusta vernos reflejados.

[Camila]: Un libro incómodo, que estorbó mucho. Un libro que tal vez representó, en un país conservador, una apuesta demasiado progresista para la educación. Una apuesta que salió mal. 

Le pregunté a Galo dónde se imaginaba que podían estar las copias retiradas por el Ministerio. 

[Galo]: Quizás, eh, los picaron. O quizás están guardados en una bodega, junto a algún meteorito y algún cadáver de alienígena en alguna oficina secreta del gobierno. 

[Camila]: Creo que nunca lo sabré. 

[Daniel]: Camila Segura es la directora editorial de Radio Ambulante. Vive en Bogotá. Esta historia fue hecha con la ayuda de Victoria Estrada y editada por Luis Fernando Vargas y por mí. La música y el diseño de sonido son de Andrés Azpiri. Andrea López Cruzado hizo el fact-checking

En la página web de esta historia pueden encontrar el audio de un ensayo que escribió Pilar Quintana a propósito de todo esto y de una experiencia que tuvo cuando la invitaron a una residencia de escritores en Hong Kong.

El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Lisette Arévalo, Gabriela Brenes, Jorge Caraballo, Rémy Lozano, Miranda Mazariegos, Patrick Moseley, Laura Rojas Aponte, Barbara Sawhill, Luis Trelles, David Trujillo y Elsa Liliana Ulloa. Carolina Guerrero es la CEO.

Radio Ambulante es un podcast de Radio Ambulante Estudios, y se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO.

Antes de terminar, queremos pedirles un favor. Hemos encontrado que la mayoría de oyentes nuevos de Radio Ambulante han llegado al podcast gracias a las recomendaciones de amigos y personas de confianza. Es decir, gracias a ustedes. Entonces, por favor, sigan escuchando y recomendando Radio Ambulante a quienes tienen cerca. Parece simple, pero ese voz a voz es lo que más nos ayuda a crecer. Se los agradecemos mucho. 

Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

En el siguiente episodio de Radio Ambulante: un retén en una carretera guatemalteca…

[Emma Molina Theissen]: Entonces bajé y nos pusieron en fila. Y como cosa muy extraña, porque nunca lo hacían, revisaron la ropa también de las mujeres. Y cuando yo veo eso mal me alarmé, porque yo dije: “Me van a encontrar esto”. 

[Daniel]: Sería el inicio de una pesadilla de cuatro décadas para la familia Molina Theissen. Su historia, la próxima semana.

Créditos

PRODUCCIÓN
Camila Segura


EDICIÓN
Luis Fernando Vargas y Daniel Alarcón


DISEÑO DE SONIDO
Andrés Azpiri


MÚSICA
Andrés Azpiri


ILUSTRACIÓN
Sol Undurraga


VERIFICACIÓN DE DATOS Y HECHOS
Andrea López-Cruzado


PAÍS
Chile


PUBLICADO EN
01/21/2020

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