La casa de vidrio | Transcripción
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Este podcast es propiedad de Radio Ambulante Studios. Cualquier copia, distribución o adaptación está expresamente prohibida sin previa autorización.
[Daniel Alarcón]: Antes de comenzar una advertencia. En este episodio hay lenguaje explícito. Se recomienda discreción.
Esto es Radio Ambulante, soy Daniel Alarcón.
Hoy empezamos con una mudanza. Es un sábado de enero del 2000. Daniella Tobar tiene 20 años y va en su tercer año de la carrera de teatro en la Universidad de Chile. Está por dejar la casa donde vive con su madre y sus dos hermanos en La Florida, un barrio periférico de Santiago, para irse a vivir al centro de la ciudad.
[Daniella Tobar]: Y a mí en ese momento me pareció súper, súper cool. O sea, como entretenido. Voy a estar viviendo sola, ¿me entiendes? Es como…
[Daniel A.]: El sueño de cualquier estudiante universitario: tener un espacio propio para hacer lo que se le antojara. Estaba feliz y no era la única.
[Daniella T.]: Tenía mis más cercanos amigos en ese entonces que estaban felices, encantados, decían Dani, te vamos a ir a ver, vamos a hacer fiestas y vamos a pasarlo estupendo.
[Daniel A.]: Ese sábado, temprano en la mañana, Daniella empezó a juntar todas sus cosas.
[Daniella T.]: Era verano entonces bueno, ropa ligera, vestido, zapatos. Me acuerdo haber llevado también mi… En esa época yo tenía mi radio con para escuchar CDs y llevé mi radio con mis CDs preferidos.
[Daniel A.]: Madonna, Cindy Lauper, también alguno de Rafaela Carrá y Alejandro Sanz. La casa a donde se mudaba tenía patio. Así que también agarró una piscina de esas de plástico, para armarla apenas llegara.
[Daniella T.]: En verano hace mucho calor en Santiago. Entonces yo dije bueno, me podré dar un pequeño chapuzón.
[Daniel A.]: Cuando terminó de empacar todo, una camioneta llegó a buscarla y salieron rumbo a la nueva casa de Daniella… Estaba ubicada en la esquina de las calles Moneda y Bandera, a metros de la casa de gobierno, en medio de bancos y justo enfrente de una iglesia.
[Daniella T.]: Y llegué a la casa fue una súper sorpresa porque me la había imaginado un poquito más grande era muy chiquita.
[Daniel A.]: Muy chiquita. Un rectángulo de aproximadamente cinco metros por dos, el tamaño de un contenedor.
[Daniella T.]: Entonces entrabas a este rectángulo, tenías inmediatamente bueno, tenías todo junto. Era como un ambiente entero. Y me acuerdo que la cerradura era muy particular porque estaba como abajo en la puerta pero abajo.
[Daniel A.]: Pero eso no era lo único extraño de esta casa. Definitivamente no era una casa común y corriente. Porque, en realidad, era una especie de experimento: una casa de vidrio, completamente transparente, incluso el baño.
Ahí Daniella viviría su vida a la vista de todo el mundo. Cualquiera que pasara por ahí la podría ver haciendo lo que hacemos todos: dormir, cocinar, ducharse. Todo lo que hiciera dentro de la casa estaría expuesto al escrutinio público.
Y eso, a principios del 2000, en la prehistoria de los realities shows y de las redes sociales, en un Chile conservador que llevaba pocos años de democracia, no pasaría para nada desapercibido. Apenas unos días después de la mudanza, estallaría el escándalo.
Nuestra productora Aneris Casassus reporteó esta historia. Aquí Aneris…
[Aneris Casassus]: Antes de seguir, quiero contarles cómo fue que Daniella llegó a vivir en una casa de vidrio en pleno centro de Santiago.
Todo empezó con un aviso que vio en la cartelera de la Universidad.
[Daniella T.]: Creo que decía exactamente se necesita actriz para vivir en una casa de vidrio.
[Aneris C.]: El aviso tenía, además, el logo del Fondart, el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes, un concurso público que dependía en ese momento del Ministerio de Educación de Chile. Daniella pensó que si estaba involucrado el Fondart el trabajo sería pago.
[Daniella T.]: Como buen estudiante de familia humilde, nunca tenía muchos recursos y me interesaba, sobre todo porque quería tomarme vacaciones. Y como ya se acercaba el verano dije bueno, voy a ir y me voy a presentar a ver qué tal.
[Aneris C.]: Ese aviso lo había pegado Arturo Torres. En ese entonces, Arturo era un arquitecto recién graduado que trabajaba en una oficina de la Universidad y que durante sus años de estudio se había empezado a obsesionar con un tema: las casas de vidrio. Construcciones que ya desde principios de 1900 pretendían integrar a sus habitantes con el entorno. Este es Arturo:
[Arturo Torres]: Y de repente me hizo clic con lo que había visto en Francia.
[Aneris C.]: Cuando era adolescente, Arturo vivió tres años en Lyon por el trabajo de su papá. Llegó a una escuela nueva, con un idioma nuevo. Pero no fue eso lo que más le sorprendió.
[Arturo T.]: Lo primero que me llamó la atención es que los baños no tenían muros en el liceo. Entonces uno veía como una persona estaba orinando desde el pasillo. Entonces bueno, será así. Y habrá que acostumbrarse digamos. Pero luego empecé a entender que eso era parte de una política mucho más compleja.
[Aneris C.]: Porque no era solo en el liceo. En muchos restaurantes los baños eran mixtos y el urinario estaba a la vista. Y cuando iba a la playa veía cómo la gente se sacaba la ropa, se quedaba completamente desnuda y luego se ponía el traje de baño. El desnudo en público, que a Arturo le resultaba casi escandaloso, estaba completamente normalizado.
[Arturo T.]: Me hizo clic esas dos ideas, la idea de las casas de vidrio, con la política francesa y dije: Ah, voy a usar la casa de vidrio, como la historia, el canon de las casas de vidrio para plantear un tema en Chile, que es el tema de la penalización del cuerpo y la cultura judeo cristiana que está como controlando todo nuestra forma de vivir.
[Aneris C.]: Soñaba con hacer un proyecto sobre eso pero no tenía cómo financiarlo.
[Arturo T.]: En la universidad me decían que ese tipo de cosas eran idiotas, digamos, no tenía ningún sentido.
[Aneris C.]: Hasta que, en 1999, aparecería una oportunidad para Arturo…
[Nivia Palma]: Porque decidimos crear un área que no existía antes en el Fondo de la Cultura que se denominó Artes Integradas.
[Aneris C.]: Ella es Nivia Palma, coordinadora del Fondart en ese entonces. Hasta ese momento, las categorías se habían centrado en áreas más tradicionales como música, teatro, danza, literatura, artes visuales…
[Nivia P.]: Pero no había un espacio más específico donde diversos lenguajes artísticos se combinaban…
[Arturo T.]: Entonces yo dije aquí estamos. Yo puedo argumentar que esto es artes integradas. Estoy mezclando teatro, artes visuales y arquitectura y sería financiable, digamos. Y eso fue lo que hice.
[Aneris C.]: Arturo armó el proyecto para presentarse al concurso en solo dos semanas. Lo tituló: “Nautilus: la nueva casa transparente para armar en su lote suburbano”.
[Arturo T.]: El objetivo era, como te decía, generar un choque tal cual, un choque cultural entre unas ideas de la transparencia humana. Y digamos, la idiosincrasia chilena, extremadamente, digamos hipócrita en ese minuto.
[Aneris C.]: El proyecto llegó a las oficinas del Fondart junto con otro centenar de propuestas. El jurado encargado de evaluarlas estaba integrado por cinco personas, todas con muchísima trayectoria en el mundo de la cultura y las artes. Al momento de decidir al ganador, eligieron por unanimidad el proyecto de Arturo.
[Nivia P.]: No hubo duda. O sea, según los jurados del jurado de esa época, de todos los proyectos postulados, lejos era el mejor proyecto
[Aneris C.]: Es que el proyecto era muy original.
[Nivia P.]: Proponía la intervención de un espacio público al centro de la ciudad donde una persona, no señalaba si era hombre o mujer, iba a vivir de manera cotidiana y donde iba a ser absolutamente transparente.
[Aneris C.]: Algo que para Nivia resultaba particularmente oportuno.
[Nivia P.]: E instalaba varios temas, cómo en la sociedad chilena los debates públicos se habían privatizados y lo privado se estaba haciendo público.
[Aneris C.]: Me dio un ejemplo… En ese momento, me dijo, muchos programas de farándula se ocupaban de hablar de la orientación sexual de algunas personas públicas que no habían salido del closet…
[Nivia P.]: Pero debates tan relevantes para la sociedad chilena como el divorcio, por ejemplo, se impedía que se hiciera el debate en el espacio público que correspondía y se arreglaba y se contenía ese tema en en casas de parlamentarios en conjunto con la Iglesia Católica.
[Aneris C.]: El Fondart le dio a Arturo unos 10.000 dólares al cambio de la época para ejecutar el proyecto. Pero, según recuerda Arturo, solo los materiales costaban cuatro veces más que eso. Intentó buscar patrocinadores, pero el proyecto era demasiado polémico, nadie lo apoyaba. Así que el resto de la plata salió de Arturo y del grupo de 40 amigos que se habían sumado a la idea; entre ellos el arquitecto Jorge Christie, quien empezó a diseñar la casa de vidrio junto con Arturo.
Les prestaron un espacio en la Universidad para comenzar la construcción. En ese taller armaron toda la estructura pero los vidrios, como eran muy pesados, se montarían directamente en el terreno que consiguieran.
Arturo había pensado que lo ideal sería tener la casa en marcha durante un año, pero la plata no les alcanzaría para rentar un espacio por tanto tiempo.
[Arturo T.]: Entonces ahí cambié el proyecto, dije ya, bueno, hagámoslo un mes, Hagamos un mes que no es lo ideal, porque a mí la idea original era que estuviera tanto tiempo, tanto tiempo de una persona viviendo adentro que al final se naturalizara y ya nadie hablara de la cosa.
[Aneris C.]: Se pusieron a buscar el terreno. La condición era que estuviera en una zona donde hubiera mucho movimiento de gente.
[Arturo T.]: Y lo que hicimos fue hacer un listado de sitios eriazos, creo que eran 12 o diez y empezamos a buscar los datos de los dueños y a negociar inmediatamente en paralelo.
[Aneris C.]: El que más les interesaba, por su ubicación, era un terreno baldío que pertenecía a una compañía de seguros. Estaba a una manzana de La Moneda, -el Palacio de Gobierno- y en una calle llena de bancos…
[Arturo T.]: Se produjo ahí un milagro, que es que el administrador de ese sitio dijo “Sí, perfecto, me parece”.
[Aneris C.]: Y listo. Firmaron un contrato para rentarlo por dos meses, considerando que necesitarían unos 15 días para montar la obra y otros 15 para desarmarla.
[Arturo]: Y con eso logramos ese sitio que era el mejor. Sin duda era como el, era como donde las papas queman ahí, exactamente.
[Aneris C.]: Porque además de estar en el centro político y financiero, había otra particularidad que lo hacía aún más interesante… Estaba justo enfrente de una Iglesia, la Iglesia de las Agustinas… Un templo cerrado a un lado, y una casa transparente del otro. Dos símbolos totalmente opuestos separados por apenas unos metros.
Ya tenían el terreno y la construcción de la casa estaba en marcha. Ahora deberían buscar a la persona que viviría dentro. Primero pensaron en la posibilidad de que fuera alguien del equipo pero luego decidieron que mejor fuera una actriz o un actor, para que no se abrumara al estar tan expuesto. Y así fue que empezaron a pegar los avisos en todas las escuelas de arte de Santiago.
[Arturo T.]: Decía se busca persona para que viva de una casa transparente y en grande, decía actriz y otro decía actor.
[Aneris C.]: Ahí fue cuando Daniella vio el anuncio en la cartelera de su Universidad. Llamó al teléfono que aparecía y la citaron para una entrevista. Cuando le dieron los detalles del proyecto le interesó aún más.
[Daniella T.]: El símbolo social político que me dio la idea de la casa de vidrio fue súper potente en mí. Y lo encontré súper interesante, simbólico, necesario, lo encontré súper necesario.
[Aneris C.]: Súper necesario en una sociedad en la que el fantasma de la dictadura todavía estaba muy presente y donde la democracia recién empezaba a consolidarse.
Además de Daniella, solo dos actrices más habían llamado por el aviso. Una de las candidatas era pintora y la otra tenía el pelo teñido color lila.
[Arturo T.]: Finalmente elegimos a Daniella porque era la más normal, se veía como persona normal y no iba a hacer ninguna actividad demasiado extraña en la casa que pudiera vincularla con la idea tradicional de arte.
[Aneris C.]: Unos días después de la entrevista, llamaron a Daniella para avisarle que había sido elegida. Estaba feliz, le pagarían casi 400 dólares por el trabajo y con eso cumpliría su sueño de poderse ir de vacaciones. La consigna que le dieron fue bien clara.
[Arturo T.]: El guion era “esta es tu casa, haz lo que te da la gana”.
[Daniella T.]: Lo más que les interesaba era una completa naturalidad, que fuera yo misma.
[Aneris C.]: Podría salir a clase, a los ensayos de sus obras, a hacer las compras y recibir visitas en la casa.
Así que, unas semanas después, ahí estaba Daniella… Entrando un sábado caluroso de enero a su nueva casa, la casa de vidrio, la escena con la que empezamos esta historia.
[Aneris C.]: Apenas llegó ordenó sus cosas y luego se puso a estudiar el libreto de la obra que estaba ensayando. Como era fin de semana, había muy poco movimiento en la zona. Por la noche recibió a un grupo de amigos músicos, prepararon la cena y tomaron unas cervezas.
[Daniella T.]: Todo muy tranquilo, muy muy relajado, disfrutando yo de esta posibilidad que que tenía de de estar sola en mi propio espacio.
Porque era eso, ¿no? Estar en mi casa, en mi baño, sacarme la ropa, meterme a la ducha. Hacer pipí. ¿Me entiendes tú? Entonces era como. Muy natural. Realmente en ese primer día, yo creo que no me provocó gran cosa que me recuerde ese primer día
[Aneris C.]: La casa estaba rodeada por unas rejas con una puerta metálica. A toda hora, incluso de noche, había alguien del equipo de Arturo que permanecía detrás de esas rejas por cualquier problema que pudiera surgir. Querían asegurarse de que todas las instalaciones de la casa funcionaran bien y de asistir a Daniella en caso de que necesitara algo. También querían ir registrando las reacciones de las personas que pasaban por ahí.
El domingo, Daniella recibió a su mamá para almorzar. Luego armaron la piscina de plástico y la llenaron con agua. Más tarde salieron a comprar unas cosas y el día terminó con normalidad.
El lunes, con la apertura de los bancos y el movimiento típico de un día laboral, empezó a haber más movimiento por la zona. Temprano en la mañana los oficinistas pasaban apurados para llegar al trabajo…
Ese día Daniella se levantó y, como acostumbra a hacer cada mañana, se metió a la ducha…
[Daniella T.]: Claro, y al principio no había mucha gente y después cuando terminé la ducha había un poquito más de curioso y bueno.
[Arturo T.]: La gente pasaba por afuera, no se atrevía a mirar una cosa bien curiosa, era como que pasaban así, miraban como de reojo como que no entendían qué estaba pasando.
[Aneris C.]: Arturo y su equipo trataban de escuchar lo que decían… Los que pasaban especulaban con todo tipo de teorías. Algunos hasta llegaron a pensar que se trataba de una publicidad de champú.
Cuando salió de la ducha, Daniella siguió con su rutina habitual: salió de la casa y se fue a ensayar su obra. Llegó por la tarde, cenó y se acostó a dormir.
Pero el martes todo empezó a cambiar… A un periodista del diario “La Segunda” le había llegado el rumor de que una casa de vidrio se había montado repentinamente en la esquina de Moneda con Bandera, así que se acercó hasta el lugar para comprobarlo. Y efectivamente ahí estaba la casa con Daniella dentro. El diario es vespertino así que esa misma tarde publicaron un artículo con varias fotos de Daniella, incluyendo una en la ducha.
[Arturo T.]: Y explotó pero explotó así salió en todos lados empezaron a llegar los camiones de televisión.
[Aneris C.]: Para el miércoles ya no había ningún medio en Santiago que no hablara de la casa de vidrio.
[Arturo T.]: Se había convertido como en un show 24 siete en todos los canales, en todos los canales. Era impresionante.
[Periodista]: Es como una casa de cristal donde está viviendo una persona…
[Aneris C.]: Y con semejante difusión, cientos de curiosos empezaron a llegar hasta el lugar.
[Daniella T.]: Yo creo que en ningún momento se imaginó ni se vislumbró una cobertura a ese nivel y tampoco la reacción salvaje.
[Aneris C.]: Porque tanto a los curiosos como a los medios solo parecía importarles una cosa: cuando Daniella estaba en el baño…
(Soundbite – Archivo Chilevisión)
[Periodista]: Una mujer se bañaba completamente desnuda sin importar la cantidad de gente que la observaba.
[Hombre]: Se metió al baño a la ducha, se bañó, se secó, se echó polvo, crema. Después ella se supone que anda indispuesta se puso toalla higiénica.
(Sounbite – Archivo Canal 13)
[Conductora]: Cuente cuente
[Cronista]: Paulina, lo que pasa es que ella se levantó, fue al baño, se lavó los dientes y se duchó!
[Locutor]: Ohh
[Cronista]: Y como pueden ver no hay cortina en el baño y toda la gente que estaba acá por supuesto cuando se empezó a duchar se dieron vuelta.
[Conductora]: Y la mayoría son hombres.
[Cronista]: La mayoría son hombres, mira por ejemplo acá. ¿Usted se dio vuelta?
[Hombre]: Pero claro.
[Conductora]: ¿Pero dónde está esto?
[Locutor]: Esto está en Bandera con Moneda (acordes “You can leave your heat on”)
[Cronista]: Bandera con Moneda, exactamente, los mirones llegan hasta la otra cuadra, Paulina.
[Coro]: ¡Es increíble!
[Daniel A.]: Y muy pronto todo terminaría de salirse de control.
Una pausa y volvemos.
[Daniel A.]: Estamos de vuelta. Aneris Casassus nos sigue contando…
[Aneris C.]: De pasar casi desapercibida los primeros días, la casa de vidrio se había convertido de repente en el tema de conversación de casi todos los programas de Chile. Para Arturo, el autor del proyecto, se estaba generando un fenómeno como de muñeca rusa…
[Arturo T.]: Que era que la gente había gente mirando la obra desde la calle. Luego había camiones de televisión mirando a la gente, mirando la obra y luego habían canales internacionales mirando a los canales de televisión que estaban filmando la obra. Entonces se produce una cosa súper loca de amplificación
[Aneris C.]: Este, por ejemplo, es un informe de la agencia internacional Associated Press.
(Soundbite – Archivo AP)
[Periodista]: In downtown Santiago, something strange is going on. In her specially built house of glass, the entire domestic world of actress Daniela Tobar is on public view. It’s the peeping toms ultimate dream.
[Aneris C.]: “Algo extraño está pasando en el centro de Santiago”, dice el periodista. “En una casa de cristal construida especialmente para ella, la vida doméstica de la actriz Daniella Tobar está a la vista de todos. Es el sueño de los voyeristas” termina diciendo.
Porque de hecho, los mirones no eran solo los que pasaban por ahí. También empezaron a llegar personas de otras ciudades para ver con sus propios ojos lo que ya habían visto en televisión… Todo el mundo opinaba..
[Hombre]: Un proyecto muy interesante, este es el futuro. Esto en tres millones, qué se yo, en mil años más, dos mil años más, va a ser el futuro las casas esta van a ser todas de vidrio.
[Mujer]: No me gusta mucho, porque se pierde la privacidad de una casa, no, no me gusta.
[Aneris C.]: Y muchos no tenían pudor de confesar lo que habían ido a ver…
[Mujer]: Queríamos saber a qué hora se baña…
[Hombre]: No se ve todos los días.
[Periodista]: ¿Llegaste a contar a tu casa?
[Hombre]: Sí, llegué a contar y me retaron.
[Aneris C.]: Daniella no tenía televisión dentro de la casa pero escuchaba los gritos y podía ver los equipos de todos los canales que estaban apostados en el lugar.
[Daniella T.]: Fue muy, muy fuerte lo que comenzó a pasar. Como la gran masa de gente que había afuera esperando el momento de la ducha.
[Arturo T.]: De la ducha y también el baño. O sea, la Daniella hacía sus necesidades ahí. Todas esas, todas esas imágenes fueron como amplificadas al 1.000% en televisión con zoom.
[Daniella T.]: Me sentí violentada con eso, violentada por los gritos de afuera.
Hombres: Gritos ¡Que se bañe, que se bañe!
[Arturo T.]: Una vez la Daniella no se duchó y la gente le gritaba cochina.
[Aneris C.]: La mamá de Daniella, que la veía a toda hora en los programas de televisión, la llamaba por teléfono, muy preocupada…
[Daniella T.]: A esas alturas ya yo creo que mi familia en general estaba un poquito un poquito aturdida, yo creo, un poco preocupada también, yo también.
[Aneris C.]: Lo que más le molestaba era el enfoque que los medios le estaban dando al tema…
[Daniella T.]: Como resumir todo este gran proyecto al momento de la ducha. A mí eso me produjo mucha ofuscación. De que esto haya se haya centrado en si Daniella tenía más o menos poto – poto es el culo, en Chile se le dice poto- o buenas tetas o malas te… Me entiendes tú, entonces… para mi era una ofensa, una falta de respeto.
[Aneris C.]: La casa de vidrio, o más bien los escasos minutos en que Daniella estaba en el baño, habían desencadenado una especie de catarsis colectiva…
[Daniella T.]: Son tantas cosas que se abrieron ahí de lo que nosotros éramos también como país. Respecto a tantos años de dictadura, de represión, de castigo por el por la sexualidad o de temas tabúes que salieron ahí yo creo, eh a la luz.
[Aneris C.]: Acá otra vez Nivia, la entonces coordinadora del Fondart…
[Nivia P.]: Yo creo que fue una expresión brutal de machismo porque el 90% de los que estaba mirando eran hombres y mirando desde lo lascivo, desde el intento de controlar el cuerpo de una mujer. Entonces ya eso generó una dinámica que prácticamente impidió hacer la conversación de fondo de lo que era el proyecto.
[Aneris C.]: Como ya dijimos, Arturo quería detonar una conversación en torno a la idea de la transparencia en una sociedad, según sus propias palabras, hipócrita. Pero por supuesto nadie, ni en los medios ni en el público, le estaba dando esa interpretación… Nada más se hablaba de la ducha…
Con semejante repercusión mediática, el teléfono de Arturo no paraba de sonar… Apenas estalló el escándalo lo llamó el administrador de la empresa que le había alquilado el terreno.
[Arturo T.]: Y me dice: “Oye, Arturo, tienes que parar la obra”
[Aneris C.]: Tienes que parar la obra. Arturo le recordó que él le había informado de antemano de qué se trataba el proyecto… Que de ninguna manera lo iba a parar. Le dijo, además…
[Arturo T.]: “Este tipo de obras se trata de eso. Es una obra dadá, o neo dadá, donde lo que pase es lo que tenga que pasar, digamos uno pone como un detonante y puede desarrollarse cualquier en cualquier dirección” y me dice “no es que no estás entendiendo, tienes que parar la obra”.
[Aneris C.]: Arturo se tenía estudiado el contrato de alquiler al dedillo, sabía que no podía exigirle eso, pero el administrador insistió…
[Arturo T.]: Entonces me dice “no, es que no me estás entendiendo, me van a echar si no se para la obra me van a echar”. “Pero cómo te van a echar si tu eres el gerente de la empresa”, cachai. Me dice “el dueño, huevón, chachai. Es el dueño que me va a echar”. “Pero quién es el dueño digo yo” “Agustín Edwards pues huevón cachai”. “Y yo… Agustín Edwards, concha de tu madre”.
[Aneris C.]: Agustín Edwards era el dueño del diario El Mercurio, que había tenido un vínculo estrecho con la dictadura de Pinochet.
[Arturo T.]: Chuta, no tenía la menor idea. Había metido la pata, los caballos, pero en la pata misma de los caballos.
Estábamos poniéndole el ají en el culo a una de las personas más poderosas de Chile, y la cosa se había empezado a poner peligrosa. Peligrosa de verdad.
[Aneris C.]: El Fondart, que había financiado parte del proyecto, también quedó en el ojo de la tormenta.
[Arturo T.]: Salió mucha gente en la prensa hablando contra la obra y de cómo el Fondart podía haber financiado esto, cómo podía usarse nuestros impuestos, en financiar tal aberración, digamos.
[Nivia P.]: Y mucha gente que opinaba que era como gastarse la plata de todo el país en esto.
[Aneris C.]: El teléfono de Nivia también estaba que ardía. Por esas horas, recibió una llamada de un alto funcionario del gobierno.
[Nivia P.]: Y me dice “Nivia, esto está muy complicado. Yo creo que habría que suspender esto. Está generando mucha polémica”. Entonces yo le dije que me lo pongan por escrito ustedes y me lo mandan. No, me dijo, tu sabes que estas cosas no se pueden poner por escrito. Bueno, le dije yo, que el quiera, el que quiera sostener y tenga argumentos para suspender esto no va a tener problema de ponerlo por escrito.
[Aneris C.]: Nivia sabía que nadie pondría por escrito esto porque sería una censura explícita a una obra artística. Esa era su carta maestra. Y por supuesto no era la primera vez que la usaba…
[Nivia P.]: Siempre van a ver, cualquiera sea los signos de los gobiernos, sean de izquierda, de centro, de derecha, sean coaliciones, siempre va a haber alguna autoridad que va a querer censurar.
[Aneris C.]: Nivia sabía lidiar con ese tipo de presiones. Y estaba dispuesta a resistir una vez más, aunque eso le costara el cargo.
[Nivia P.]: Tenía clarísimo que lo que estábamos enfrentando era una batalla cultural, de que no podían haber temas vedados que había que tener, respetar la libertad de creación que también desde la desde el arte y la cultura había como un cimarrón, un terremoto para construir una cultura democrática.
[Aneris C.]: Y así, entre una cobertura inusitada en la prensa y las primeras presiones, el miércoles llegó a su fin. Aunque la cosa no estaría más tranquila al día siguiente.
En la mañana del jueves había cientos de personas agolpadas contra la cerca de la casa.
[Arturo T.]: Ya prácticamente no se podía entrar en el sentido de que había tanta gente afuera que no se podía uno acercar a la puerta, a la puerta de acceso del sitio.
[Aneris C.]: La policía había llegado a cortar el tránsito porque la calle era un caos. Cuando Daniella quería salir o entrar, Arturo y su equipo tenían que hacer una especie de cordón de seguridad.
[Arturo T.]: Daniella nos llamaba para decirnos: voy a salir, ok. Entonces estábamos preparados para que salga. O qué sé yo estoy a, no sé, a diez cuadras. Voy para allá. Voy a llegar en 15 minutos. Entonces preparamos un poco la situación para que pudiera entrarse y salirse.
[Aneris C.]: Pero el esquema de seguridad pronto se desbordó.
[Arturo T.]: Porque empezó a haber esto del acoso, empezaron a como a manosear a Daniella cuando se acercaba a la puerta.
[Aneris C.]: Acá, por ejemplo, se puede escuchar a Daniella mientras intentaba salir de la casa…
[Daniella T.]: Oye huevoncito cuidado con tocarme el poto, por favor. Ya, correte, corranse todos por favor.
[Daniella T.]: Una cantidad de personas, creo que hombres en su mayoría tratando de, de, de tocarme, de agarrarme, de, de sacarme un pedacito. Y yo lo sentí así era, fue salvaje, eso fue súper, súper salvaje.
[Aneris C.]: Por esas horas, a Daniella le contaron algo que la horrorizó…
[Daniella T.]: De una chica que pasó por ahí cerca, creo, una manada lo voy a decir así una tropa de hombres la confundió conmigo y creo que la dejaron casi desnuda. ¿Me entiendes? Entonces realmente estamos hablando de salvajismo, de un descontrol total. Y yo creo que nadie nunca se imaginó que iba, que iba a llegar a tal punto.
[Aneris C.]: Más tarde, ese mismo día, Daniella tuvo que salir de la casa custodiada por las fuerzas especiales de los carabineros, esos que llevan escudos y cascos.
[Daniella T.]: Y yo tuve que salir con ellos de la casa porque eh ya en ese momento se temía por mi seguridad.
[Aneris C.]: Ante esta situación, el equipo decidió hacer una reunión de emergencia. Arturo, Daniella y varios más se encontraron en un restaurante cercano a la casa de vidrio
[Arturo T.]: Y ahí dijimos mira, hay que implementar, digamos, qué se yo, si se pone peluda la cosa se pone, se pone difícil la cosa. Vamos a sacar a Daniella y que no vuelva más.
[Aneris C.]: Estarían muy atentos a lo que pasara en las próximas horas para tomar una decisión. Luego de la reunión, Daniella se fue al ensayo de su obra con la esperanza de que todo se calmara. Pero lejos estaban de eso. Porque como si todo esto ya no fuera suficiente, aparecieron en el lugar los grupos conservadores… Un hombre, en representación de una agrupación llamada El Porvenir, habló ante las cámaras de televisión
[Hombre]: Es una falta de respeto el hecho de que esa casa de cristal haya sido ubicada justo dentro de… frente de una de las iglesias más antiguas y tradicionales de Santiago como es la iglesia del convento de las Agustinas…
[Aneris C.]: A primera vista, los conservadores parecían ser la antítesis de los voyeristas… pero en realidad todo se trataba de lo mismo.
[Daniella T.]: Uno lo quieren ver para no sé, deleitar sus deseos animales más instintivos, más profundos, me entiendes tú y los otros digamos el rechazo al cuerpo, el pecado. Pero el tema era el mismo. El tema era el cuerpo.
[Aneris C.]: Lo cierto es que el ambiente estaba cada vez más peligroso. Un hombre, incluso, se acercó a la casa para hacerle una advertencia directa a Arturo, cara a cara…
[Arturo T.]: Y me dice van a venir 25 jóvenes patriotas a destruirlo todo.
[Aneris C.]: Arturo ya venía recibiendo tantas presiones que para esta altura no podía saber si la amenaza venía de parte de Agustín Edwards, de los grupos conservadores o de ambos… Pero al fin y al cabo eso era lo que menos importaba.
[Arturo T.]: Lo que hicimos fue prepararnos para que sucediera. En la lógica dadá dijimos pongamos unas cámaras para cuando vengan los 25 jóvenes patriotas y destruyan la obra, se quede así, eso quede registrado como parte de la obra.
[Aneris C.]: Además, sería una forma de identificar a los agresores. Pero la amenaza había sido lo suficientemente contundente para que Arturo también fuera a hacer la denuncia a la Policía de Investigaciones.
Mientras tanto, seguían pasando cosas muy extrañas en la casa. En algún momento, cuando Daniella ya había salido, alguien había trabado el candado de la puerta exterior. Le metieron un palo de fósforo a la cerradura y ni Arturo ni nadie del equipo pudo entrar a la casa. Ya todos estaban demasiados asustados…
[Daniella T.]: Yo creo que ellos temían realmente por mi seguridad. Porque claro, por más que se quedarán no sé cuántas personas durante la noche, si venía una una tropa de salvajes a querer entrar, iban a entrar y podían fácilmente violarme, despedazarme y quizás comerme también ¿me entiendes tú? Porque el nivel de salvajismo era a eso.
[Aneris C.]: Había pasado tan solo cinco días en la casa de vidrio. Pero habían sido más que suficientes. Daniella, Arturo y el resto del equipo se reunieron de emergencia y decidieron que ya ella no volvería a la casa.
[Aneris C.]: Esa noche durmió en la casa de su madre y luego decidió irse a ensayar unos días a Valparaíso junto con su compañía de teatro para escapar del asedio de la prensa.
Hasta el momento, los -entre comillas- “patriotas” no habían llegado, así que la casa de vidrio permanecía en pie. En pie pero deshabitada. Así que ahora Arturo y el equipo deberían decidir cómo seguir.
Y la respuesta estaría en una carta.
[Daniel A.]: Ya volvemos.
[Daniel A.]: Estamos de vuelta. Aneris nos cuenta el resto de la historia.
[Aneris C.]: Después del escándalo, la casa de vidrio resistía vacía en pleno centro de Santiago. Arturo y el equipo se debatían qué hacer con el proyecto. No dijeron nada a la prensa sobre la salida de Daniella. Todo se había salido de control y no querían que volviera a pasar algo así. Así que se tomaron unos días para pensar. Y fue ahí cuando se acordaron de algo…
[Arturo T.]: Habíamos recibido una carta de felicitaciones de Víctor Hugo Ogaz, que es un actor más bien es un actor de teatro, pero es conocido un poco porque hace publicidad y una carta muy, muy bonita, digamos, como felicitando, como gracias qué sé yo.
[Aneris C.]: Víctor Hugo se había enterado del proyecto cuando pasó por un kiosko y vio las fotos de la casa de vidrio en la portada del diario “La segunda”. Este es Víctor Hugo:
[Víctor Hugo Ogaz]: Y aparecía la foto de la chica Daniella Tobar, que la encontré preciosa. Yo me la imaginé eso en el espacio, navegando. En fin, me produjo, me conmovió mucho esa fotografía.
De tal manera que llego a la casa y yo escribo una carta. Al día siguiente voy donde está ubicada la casa de vidrio, lanzo esa carta hacia adentro porque la Daniella no estaba y pasan dos días y los creadores del proyecto me llaman.
Y me dicen Víctor Hugo, quiero que te vengas a vivir a la casa de vidrio porque la Daniella se fue.
[Aneris C.]: Víctor Hugo era el candidato perfecto no solo porque estaba fascinado con el proyecto sino porque además era hombre…
[Víctor Hugo]: Había mujeres que dijeron Bueno, ¿y por qué no ponen un hombre? Les dijeron a ellos, lo dijeron públicamente. Entonces aquí está el hombre un poco viejo, un poco guatón, feo, pero ahí está el hombre.
[Aneris C.]: Luego de hablar con su esposa y sus dos hijos, Víctor Hugo aceptó la propuesta… Después de algunos días, juntó sus cosas y entró a la casa de vidrio con la misma instrucción que le habían dado a Daniella: que viviera con total normalidad.
[Arturo T.]: Y ahí se juntaban mujeres, ahora no era tanto tanta gente como cuando estaba Daniella, era supongamos que habían afuera unas 20, 30 personas.
[Mujer 1]: Interesante porque los hombres ya tuvieron su oportunidad ahora le toca a las mujeres.
[Mujer 2]: Bien, porque pertenece a nosotros también poder vitrinear un poco.
[Aneris C.]: Pero no era nada comparado con lo que había pasado con Daniella…
[Víctor Hugo]: Podía salir tranquilamente porque yo nunca causé la sensación que causó la Daniella. Porque era hombre y era viejo.
[Aneris C.]: En realidad no tan viejo, tenía 46 años en ese momento. Pero doblaba a Daniella en edad… Nivia también recuerda muy bien lo que pasó con Víctor Hugo.
[Nivia P.]: Y ahí bajó de inmediato el nivel de asistencia al lugar. Pasó, bajó el nivel de interés de la prensa.
[Aneris C.]: Y todo se calmó. Los días de Víctor en la casa pasaron muchísimo más desapercibidos. Llegó a estar menos de una semana, pero cumplió la meta que Arturo quería. Que el proyecto finalizara tal como había sido concebido, con un habitante dentro de la casa de vidrio.
Días después, la casa se desmanteló y la esquina de Moneda con Bandera ya lucía, otra vez, como antes… Pero este no sería, todavía, el final de la historia…
[Arturo T.]: Porque después nos demandaron por querella criminal, lo que implica, hubiera implicado cárcel, por atentado a la moral y las buenas costumbres.
[Aneris C.]: La polémica seguía. Ahora en los Tribunales de Justicia.
Un abogado de El Porvenir había iniciado una demanda amparado en el artículo 373 del Código Penal que dice –y cito- “que los que de cualquier modo ofendieren el pudor o las buenas costumbres con hechos de grave escándalo o trascendencia sufrirán la pena de reclusión menor en sus grados mínimo a medio”. Traduzco: condenas de hasta tres años de cárcel por afectar las buenas costumbres y el pudor. Artículo que al día de hoy sigue vigente.
[Roberto]: Era un exceso y un absurdo, digamos.
[Aneris C.]: Él es Roberto Celedón, un abogado defensor de los derechos humanos –hoy diputado-. Roberto conocía muy bien el proyecto porque había ayudado a Arturo a armar el marco legal de la obra.
[Roberto Celedón]: Era una experiencia universitaria y académica que tenía una intencionalidad completamente distinta al ultraje público, a las buenas costumbres.
[Aneris C.]: Cuando se enteró de la demanda, Roberto enseguida asumió la defensa del caso. Arturo recuerda que le dijo:
[Arturo T.]: Si nosotros logramos ganar un juicio, vamos a cambiar la jurisprudencia y ahí va a cambiar, en el fondo si cambia la ley, cambia la cultura entre comillas.
[Aneris C.]: La demanda, iniciada en el Segundo Juzgado del Crimen de Santiago, era directamente contra Arturo y su equipo. Esta es Nivia otra vez:
[Nivia P.]: Se fueron contra ellos porque eran, eran unos chicos jóvenes, recién saliendo casi a la universidad, que estaban recién con este proyecto. O sea, incluso fueron cobardes, por decirte de alguna manera, porque si hubieran ido en contra del Ministerio, la batería habría sido distinta.
[Aneris C.]: El Ministerio de Educación, del que dependía el Fondart en ese entonces, no figuraba en la demanda. Porque claro, todo el mundo lo sabe, es muy difícil ganarle al Estado. Pero todos las demás partes involucradas sí deberían ir a declarar.
[Arturo T.]: Todos los miembros del equipo duro que yo lo nombré dije, Mira, estas son las personas que habría que si quieren, digamos, interrogar para que vean como fue, porque en realidad no hay nada sexual en la obra.
[Nivia P.]: Yo de verdad creo que en ellos no hubo nunca una intención de tomar como objeto a Daniella, como objeto sexual, como objeto de apropiación. No, no, yo creo que nunca estuvo esa idea.
[Aneris C.]: Pero en esta instancia, tenían que convencer a la Justicia de esto. El primero que declaró fue Arturo…
[Arturo T.]: Me acuerdo que el comisario que me hizo declarar a mí me mostró como no sé, unos fetos, por ejemplo, cosas rarísimas que tenía ahí en la oficina, como no sé, yo creo que estaba tratando de verificar si yo era psicópata o no, si me veía fascinado por lo que me estaba mostrando, me veía como destruido porque en realidad me mostró cosas terribles, me mostró fotos de violaciones. Rarísimo.
[Aneris C.]: A Daniella también le tocó declarar pero no le mostraron esas cosas macabras sino que le hicieron preguntas tontísimas.
[Daniella T.]: Claro, las preguntas eran ¿cómo te bañaste? Bueno, me saqué mi ropa y encendí la ducha y me metí a la ducha y me mojé, me enjaboné y luego me enjuagué ¿cómo me voy a duchar? Así como todos los días.
[Aneris C.]: A Víctor Hugo también le tocó…
[Víctor Hugo]: ¿Y usted cómo se ducha? ¿Cómo se ducha cualquier persona? Queremos detalles. Bueno, entonces yo ahí le contesto groseramente. Bueno, me lavé los cocos, me metí la mano en el poto huevón, qué se yo…
[Aneris C.]: Pero la transcripción de esa declaración no fue textual…
[Víctor Hugo]: Y entonces la redacción de la secretaria dice que me hice “un aseo prolijo”.
[Daniella T.]: Para las personas que hacen interrogatorio, para los actuarios, que son los que escriben las declaraciones y todo eso, era como una causa muy divertida. No sé si divertida, pero anecdótica, entretenida…
[Aneris C.]: Para ellos no. Nada entretenida. Fueron meses de ir a declarar, de presentar papeles… Hasta que, finalmente, el juez tomó una decisión…
[Roberto]: El juez sobreseyó definitivamente la causa. Dijo Aquí no hay delito.
[Arturo T.]: El hecho de que el juez fuera más o menos probó, logró que se fallara a favor de nosotros. Pero no fue obvio. Fue bastante duro.
[Daniella T.]: Sería demasiado absurdo que hubiese estado en prisión por eso. Pero bueno, en Chile hay cosas absurdas. Entonces podría haber sido también.
[Aneris C.]: Pero había otro motivo más para festejar. Porque en la sentencia el juez hizo una distinción importante.
[Nivia P.]: De cuando tú usas el cuerpo en términos pornográficos o de abuso del otro a cuando lo usas como expresión de arte.
[Aneris C.]: Esa distinción, tal como lo había imaginado el abogado, podría sentar jurisprudencia en el futuro.
[Nivia]: En el fondo el artista no solo crea una obra está construyendo también nuevos paradigmas, poniendo en tensión los que había, ¿no? Ahí hay una dimensión simbólica que es muy importante incluso en algunas producciones u obras que son aparentemente pequeñas, menores.
[Aneris C.]: La casa de vidrio resultó ser una especie de antesala de todo lo que vino después.
[Arturo T.]: Se produjo claro una cosa ahí que que no sé si promisoria respecto a lo Gran Hermano, hay que pensar que Gran Hermano es Orwell, viene de un libro que es una crítica al control visual, digamos. ¿No es cierto? Y acá se había producido el fenómeno de Gran Hermano a través de la televisión.
[Aneris C.]: La primera edición del famoso reality show se había estrenado apenas unos meses antes -a fines de 1999- en Holanda. Pero recién en los años siguientes llegaría con fuerza a distintos países de Latinoamérica. A Chile no llegó sino hasta 2023, aunque durante todos estos años hubo decenas de realities parecidos. El primero fue “Protagonistas de la fama”, en 2003, en el que aspirantes a actores y actrices vivían en una casa vigilados las 24 horas del día.
Y después de los realities, lo que ya todos conocemos: las redes sociales, que fomentan una cultura de sobreexposición de la vida personal y un consumo de la intimidad ajena. Una especie de exhibicionismo y voyeurismo colectivo… Pero aunque llevamos años conviviendo con eso, me pregunto si la reacción ante una hipotética casa de vidrio, con una persona real, que apareciera repentinamente en el centro de cualquier ciudad latinoamericana, provocaría hoy algo muy diferente a lo que generó 26 años atrás en Santiago.
Se lo pregunté también a Daniella.
[Daniella T.]: Y yo a veces me pregunto Pero bueno. ¿Daniela, cuál era la reacción que tú esperabas? ¿Que se generara un debate sociológico? ¿De cómo? ¿De cómo somos, de cómo nos vemos, de cómo nos gustaría ser? Esto es como pedirle peras al olmo, me entiendes.
[Aneris C.]: Algo ha cambiado pero no todo.
[Daniella T.]: Hoy en día creo que hay un grupo, una generación mucho más empoderada de su cuerpo y de defender su género y su feminidad. Entonces, a pesar de que eso está cambiando. Creo que hoy en día generaría revuelo también hay cosas en el en el ser humano que no cambian.
[Aneris C.]: Como esa irrefrenable tentación de mirar un cuerpo desnudo, en vivo. Y más aún cuando se trata de una mujer.
[Daniel A.]: Atorados por las deudas que le había generado el proyecto, Arturo y su equipo vendieron la casa de vidrio al fotógrafo Roberto Edwards, hermano de Agustín Edwards, propietario del diario El Mercurio. Roberto había apoyado el proyecto desde el primer momento. Hoy está instalada en un espacio de coworking en la comuna de Providencia, en Santiago de Chile. En el terreno donde se montó la casa se construyó un pequeño centro comercial.
Como parte de los beneficios de pertenecer a Deambulantes, nuestro programa de membresías, Jeff Oxley leerá los créditos de este episodio.
Aquí Jeff.
[Jeff]: Hola, ambulantes. Soy Jeff Oxley, de Portland, Oregon, Estados Unidos. Y junto con mi esposa, Jenni Delaney, somos miembros de Deambulantes desde hace dos años. Yo empecé a escuchar sus historias para ayudarme a aprender español. Y con el tiempo ha dejado de ser una herramienta y se ha convertido en un compañero que me lleva a lugares a los que nunca iré y me cuenta las historias de las personas que, de otro modo, nunca tendría el placer de conocer. Si quieres ayudar a que sigan narrando América Latina, visita radioambulante.org/donar.
Aneris Casassus es productora de Radio Ambulante y vive en Buenos Aires. Esta historia fue editada por Camila Segura. Bruno Scelza hizo la verificación de datos. El diseño de sonido es de Andrés Azpiri con música de Ana Tuirán, Rémy Lozano y Andrés.
El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Daniel Alarcón, Paola Alean, Adriana Bernal, Diego Corzo, Emilia Erbetta, Camilo Jiménez Santofimio, Germán Montoya, Sara Selva Ortiz, Samantha Proaño, Natalia Ramírez, Juan Pablo Santos, David Trujillo, Elsa Liliana Ulloa, Luis Fernando Vargas, Franklin Villavicencio y Mariana Zuñiga.
Carolina Guerrero es la CEO.
Radio Ambulante es un podcast de Radio Ambulante Estudios, se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO.
Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Jeff Oxley. Gracias por escuchar.