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Detrás del micrófono de Nadja Drost

Nadja Drost ha ganado el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en Colombia por su historia N.N. (Ningún nombre) que fue producida por Radio Ambulante. Nadja ha trabajado como periodista para varios medios escritos, audiovisuales y radio. Aunque es canadiense, una extraña e increíble historia en Colombia la llevó a Puerto Berrío, el destino de los muertos sin nombre que llegan flotando por el río MagdalenaLe hicimos algunas preguntas acerca de su experiencia previa y de lo que fue producir esta historia.

Nadja Drost (foto: S. Ferry)

Nadja Drost (foto: S. Ferry)

¿Cómo empezó tu trabajo con radio?

Nadja: Empecé a reportar para radio mientras trabajaba como independiente desde Sierra Leona, en el 2007. Mis reportajes eran un desastre. Tuve grandes problemas tecnológicos para presentar mis historias (en el momento, la electricidad en Sierra Leona venía de generadores y no era fácil encontrar internet de alta velocidad) además no tenía ni idea cómo escribir un guión para radio. No puedo creer que mis editores tuvieran la paciencia y la tolerancia para trabajar en esos guiones conmigo.

El año siguiente, mientras hacía una maestría en periodismo en la Universidad de Columbia, decidí tomar un curso intensivo de radio. Aprendí mucho, y me sentí más preparada para contar historias radiales al volver a mi práctica. También pude apreciar mejor el medio y reconocer cómo éste requiere un procedimiento diferente para contar historias.

 ¿Qué te llevó a Colombia? ¿A Puerto Berrío?

Nadja: Estuve interesada en Colombia y su conflicto armado desde que viví en Ecuador en 1999. Antes de ser periodista, trabajé con derechos humanos en Latinoamérica; mientras más aprendía sobre Colombia, más crecía mi interés. Como parte de mis estudios en periodismo, fui un par de veces e hice una historia larga y profunda. Aunque estaba allí sólo por una historia, quería contar todas las que me rodeaban a diario. Este país tiene una riqueza de increíbles y a menudo, dramáticas historias. Decidí que quería vivir aquí para poder contarlas. Vivo en Colombia desde el 2009.

Personalmente, siempre me han atraído los cementerios. Están llenos de historias y trato de visitarlos en mis viajes. Entonces, cuando oí hablar sobre el particular cementerio de Puerto Berrío me interesó. La historia tiene una rara e inverosímil naturaleza, la misma que inspira a los extranjeros y a los colombianos desconcertados con su propio país a decir: “sólo en Colombia”.

En este lugar hay muchos giros de historia importantes descritos como:”muy Macondo” (el pueblo protagonista de un libro de Gabriel García Márquez) porque son extraordinarios e inexplicables. La historia de los muertos anónimos en Puerto Berrío es justo así. Colombia tiene una larga historia de violencia y la forma en que los colombianos han sabido manejarla, se manifiesta de muchas maneras. Ésta me conmovió y quise explorarla.

¿Cómo fue la experiencia de viajar sola a Puerto Berrío? ¿Fue difícil pedirle a la gente que te hablara sobre historias íntimas?

Foto: Nadja Drost

Foto: Nadja Drost

Nadja: No me pareció tan difícil convencer a la gente para que me hablara de sus experiencias y de sus historias personales. Ellos son conscientes que su pueblo está en medio de una violencia tremenda y para muchos, tener a alguien interesado en sus muertos anónimos no es un motivo de vergüenza, es más bien de orgullo. Creo que varios en Puerto Berrío vieron la compasión y lo peculiar en su situación, y pudieron entender por qué me interesó la historia.

Tuve el tiempo de mi lado, en cuanto a que muchas historias personales que escuché ya tenían algunos años. Pienso que para muchas personas que vivieron eventos extremadamente tristes o traumáticos, es más fácil hablar sobre ellos con el paso del tiempo. También, aunque es doloroso recordar ciertos momentos, a veces la gente aprecia que alguien quiera oírlos porque se vuelve un reconocimiento a lo que ellos o los suyos han tenido que pasar.

La violencia ha disminuido mucho en Puerto Berrío, y el miedo intenso que vivieron por muchos años sus habitantes ya no impregna todo lo que toca. La gente pudo contarme sus historias sin temer una repercusión, en un ambiente donde ya no predomina el miedo.

¿A cuáles retos te enfrentaste en términos de contar con sonido la historia de los NNs? 

El reto principal consistió en que lo que quería contar no se basaba en una acción, estaba en el pasado: perder un ser amado, encontrar un cadáver o adoptarlo. Miré formas para que el trabajo sonara más atractivo e inmediato. Así que cuando pude, le pedí a la gente que me mostrara cosas: el sepulturero me mostró las diferentes tumbas de los cuerpos anónimos y el pescador me llevó donde él encontró cuerpos flotantes en el río. Los oyentes podían hacerse una idea del lugar de la historia y su relación con los personajes.

La decisión de volverte parte de la historia –- mostrarle a Nuri las tumbas de los NN — es interesante. ¿Lo veías bajo esos términos en ese momento? ¿Y ahora? ¿Por qué si o no?

Nadja: Contarle a Nuri sobre las tumbas no fue una decisión que tomé para ser parte de la historia. Cuando ella me dijo que deseaba encontrar un nuevo N.N., yo me había enterado que había cinco disponibles, así que decírselo fue natural. No hacerlo sería extraño, como si alguien te cuenta que está buscando una bicicleta en particular – la misma que viste en un negocio hace unos días – y no le dices nada.

Cuando le conté sobre las tumbas a Nuri, su entusiasmo fue inmediato y me pidió que le mostrara donde estaban. Era obvio que otro capítulo se sumaba a su historia y yo quería grabarlo mientras sucedía.

Desaparecidos (Foto: Nadja Drost)

Desaparecidos (Foto: Nadja Drost)

También trabajas para periodismo audiovisual e impreso. ¿Cómo es la narración para radio diferente?

Nadja: En radio, tienes que ayudar a los oyentes a ver lo que no pueden. Ser capaz de pintar una imagen con el sonido, y no sólo con descripciones verbales, es importante. El sonido puede despertar no sólo imágenes sino también estados de ánimo. Piensa en el sonido de las olas rompiendo o el zumbido silencioso de la gente cantando.

Los oyentes deben ser capaces de seguir una historia sin imágenes en una pantalla o sin un párrafo escrito al que puedan regresar. Es muy importante para una historia de radio ser clara y fácil de seguir. Es útil tener escenas activas, donde un personaje haga algo o la historia se desenvuelva de alguna manera. Tu micrófono está ahí para grabarlo. Estar ahí se vuelve primordial.

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