Transcripción – El conteo

Transcripción – El conteo

 

[Daniel Alarcón, host]: Hola, ambulantes, una cosita antes de empezar. Muchos de ustedes nos han dicho que llegó el momento de producir más podcasts en español, y creemos que tienen razón. Pero para lograrlo necesitamos su ayuda. Entonces, por favor, vayan a nuestra página web radioambulante.org/encuesta y respondan unas preguntas. Dígannos, por ejemplo, qué tipo de programas les gustaría que produjeramos, además de Radio Ambulante, obvio: podcasts de ficción, podcasts para niños, podcasts sobre comida o fútbol. Sus respuestas nos van a servir mucho. Ingresen a radioambulante.org/encuesta. Solo les tomará cinco minutos y es una gran ayuda. Desde ya, ¡gracias!

Bienvenidos a Radio Ambulante desde NPR. Soy Daniel Alarcón. Y estoy aquí con Luis Trelles. Hola, Luis.

[Luis Trelles]: Hola, hola, Daniel.

[Daniel]: Luis es nuestro productor que vive en San Juan, Puerto Rico. Y Luis, te tengo una pregunta que debería ser simple: ¿cuántas personas murieron en Puerto Rico luego del huracán María?

[Luis]: Pues, el huracán pasó por Puerto Rico el 20 de septiembre de 2017. Y una semana después el gobierno estaba diciendo que murieron entre 13 a 14 personas. Cuando el Presidente Trump visitó la isla a comienzos de octubre…

(SOUNDBITE DE ARCHIVO)

[Donald Trump]: What is your… what is your death count as of this moment? Seventeen?

[Ricardo Rosselló]: Sixteen, certified.

[Donald Trump]: Sixteen people, certified.

[Luis]: Y ese es el presidente hablando con el gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, durante esa visita .

[Daniel]: Ya, listo. Dieciséis muertos es lo que le dijo Roselló al presidente y añadió una palabra que me parece interesante: certificado. ¿Certificado por quién?

[Luis]: Pues, certificado por el secretario de Seguridad Pública de Puerto Rico, un funcionario que se llama Héctor Pesquera, y era él quien llevaba la lista oficial del gobierno. Y ese mismo día, cuando el presidente se fue de la isla, el gobierno puertorriqueño subió el conteo de muertes a 34. Y dos meses después la lista volvió a subir, esta vez a 64.

Así que tenemos 14 , 34, 64. Es como una lista que va creciendo poco a poco. Pero la verdad es que en las semanas y meses después de la tormenta, había varios medios locales, medios como el Centro de Periodismo Investigativo de Puerto Rico, que empezaron a reportar un número mucho más alto.

(SOUNDBITE DE NOTICIAS)

[Periodista]: Don Teodoro falleció el mismo día en que el huracán María azotaba con fuerza a Puerto Rico. El caso es uno de los 47 que identificó el Centro de Periodismo investigativo en su más reciente informe periodístico.

[Luis]: Y ahí comenzó una discrepancia que se fue haciendo cada vez más grande, porque los números oficiales y los que se estaban reportando en los medios, esos números nunca coincidían, Daniel.

(SOUNDBITE DE NOTICIAS)

[Periodista 1]: Las funerarias que consultamos mencionaron haber visto 499 muertes, probablemente asociadas con el huracán.

[Periodista 2]: El huracán María que azotó en septiembre a Puerto Rico podría haber causado 1.052 muertos y no 62, como dicen las cifras oficiales.

[Daniel]: ¿Y qué hizo el gobierno? ¿Seguían diciendo que… que sólo había 64 muertos?

[Luis]: Pues, sí. El gobierno estuvo aferrado a ese número de 64 por casi un año. Eventualmente, el gobierno de Puerto Rico sí comisionó su propio estudio para averiguar cuánta gente había muerto y ese estudio estuvo cargo de unos investigadores de la Universidad de George Washington. Cuando finalmente salieron los resultados de ese estudio —en agosto de 2018—, eso fue devastador en Puerto Rico, porque lo que el estudio señalaba es que hubo 2.975 personas que habían muerto en exceso.

[Daniel]: OK, aquí tengo dos preguntas. Primero, tres mil muertes en exceso, ya, entonces: ¿cómo llegan a ese número? Esa es mi primera pregunta. Y la segunda: creo que tienes que explicar exactamente lo que significa una muerte en exceso.

[Luis]: OK, pues… eh, los investigadores de la Universidad de George Washington básicamente hicieron un promedio de todas las muertes que hubo en Puerto Rico en los últimos siete años y agarraron ese promedio y lo compararon con el número de muertes que hubo en los cinco meses después del huracán. Y así fue cómo se dieron cuenta que casi tres mil personas murieron por encima de lo normal. Y, bueno, Daniel, yo he estado hablando con epidemiólogos, demógrafos, con expertos en este tipo de cosas, y todos me dicen lo mismo: una diferencia de tres mil muertes en un lugar como Puerto Rico, eso no es normal. O sea, es algo que… que sucede en un lugar donde hay una guerra, por ejemplo.

[Daniel]: O sea, en términos demográficos el huracán María es comparable con un conflicto armado.

[Luis]: ¡Exacto! Pero el problema es que había muchas personas en Puerto Rico y también en Estados Unidos que se estaban negando a aceptar ese nuevo número de muertes. Y uno de los primeros en rechazar ese conteo fue el Presidente Trump.

(SOUNDBITE DE NOTICIAS)

[Periodista 1]: Un tuit que dejó boquiabiertos a muchos.

[Periodista 2]: There is a new tweet from President Trump and it’s very relevant to today.

[Periodista 3]: He says: “Three thousand people did not die in the two hurricanes that hit Puerto Rico”.

[Luis]: En un mensaje de Twitter, el presidente negó que hubo tres mil personas que murieron.

(SOUNDBITE DE NOTICIAS)

[Periodista 1]: Así que la polémica de las muertes continúa.

[Luis]: Y añadió en otro tuit.

(SOUNDBITE DE NOTICIAS)

[Periodista 1]: If a person died for any reason, like old age, just add them on to the list. Bad politics. I love Puerto Rico”.

[Luis]: Y bueno, el presidente básicamente estaba negando las conclusiones del estudio y estaba alegando que las cifras estaban manipuladas para hacerlo quedar mal a él, personalmente.

Y bueno, la verdad es que es difícil saber qué muertes pueden estar relacionadas con el huracán y cuáles no. Te voy a dar un ejemplo, Daniel. Yo recuerdo que unos días después de la tormenta escuché de alguien que estaba buscando señal de celular en un vecindario que no conocía. Y hay que recordar que en esos días era muy difícil conseguir una señal de celular, porque estaba todo devastado. Era de noche, y este es otro factor importante, porque el sistema eléctrico estaba totalmente destruido y había quedado todo a oscuras. Él estaba en un puente, no se dio cuenta que el puente había colapsado, porque estaba todo tan oscuro, y se cayó. Y murió.

Y yo estoy seguro que un caso como ese nunca llegó a la lista oficial que tenía el gobierno. Pero yo sí me pregunto: si los vientos no hubieran destruido el sistema eléctrico, si las inundaciones no hubieran destruido ese puente, ese señor todavía estaría vivo, ¿no?

[Daniel]: Justamente esa es la pregunta: ¿qué se define como una muerte causada por un desastre natural? Y quizá más importante: ¿para qué sirve saber qué tan letal fue María? Para responder estas preguntas, vamos a examinar el caso de una familia.

Desde Puerto Rico, Luis Trelles nos cuenta.

[Luis]: Gladys Francheska Irizarry solo tenía una cosa en mente el día antes de que llegara el Huracán María: su abuela Carmen González.

[Francheska Irizarry]: Pues mi abuela era un ser bien especial. Mi abuela vivía en Nueva York. Y… ella cuando se enteró que yo nací pues arrancó para acá. Y desde entonces, pues, te tengo que decir que éramos inseparables.

[Luis]: Era como tener una segunda madre. Ya de adulta, luego de que Francheska se casara y tuviera hijos, Carmen González siguió viviendo con su nieta. A Francheska le gustaba tenerla cerca.

[Francheska]: Mi abuela, es como decimos acá, éramos uña y mugre. Pa’ donde yo cogía, ella cogía (risa).

[Luis]: Y esa relación se hizo más cercana todavía cuando su abuela empezó a mostrar síntomas de demencia senil. Los doctores le dijeron a Francheska que podría tratarse de Alzheimer.

[Francheska]: Pero como yo siempre, pues, me mantenía con ella tratando de que jugar brisca o un dominó o “cuéntame tu historia”. Como que esa mente se… luchaba ahí en contra de lo que es el… la condición.

[Luis]: Todo cambió hace dos años, cuando Francheska metió a su abuela a una institución.

[Francheska]: Lamentablemente, pues me veo en la necesidad —no queriendo— pero en la necesidad de… de buscar un… un sitio donde poderla tener, en un sitio donde le iban a proteger, donde la iban a cuidar y cositas así.

[Luis]: Y aquí hay que explicar una cosa muy importante en esta historia. El sistema de cuidado de personas mayores en Puerto Rico es fragmentado y difícil de navegar.

Los adultos mayores y seniles —los que ya no pueden vivir solos, como la abuela de Francheska— muchos terminan en lo que se conoce como “hogares de cuido prolongado”. Estas son casas privadas que admiten a residentes con condiciones crónicas. Y esta es una industria muy regulada por el gobierno. Cada casa de cuido debe contar con más de 20 permisos y requisitos, de los bomberos, del Departamento de Salud, de la Agencia de Manejo de Emergencias, hasta de la policía, y es el Departamento de la Familia quien las supervisa.

Y, claro, el nivel de calidad en estos lugares depende del precio. En Puerto Rico, los hogares de cuido prolongado que ofrecen servicios más personalizados —con más atención individualizada para cada residente— pueden costar entre tres mil a cuatro mil dólares mensuales, o más.

[Francheska]: Mientras más caro, pues, más cuidados, o con más personal para… para tratarlos como… como reinas y reyes, ¿verdad?

[Luis]: Pero Francheska no podía pagar tanto. La mayoría de las personas en Puerto Rico tampoco.

[Francheska]: Yo cuando me puse a buscar, todos eran 2.500, 3.000 dólares y yo digo: “Oh, my goodness. (risa) ¡Qué es esto!”.

[Luis]: Aunque no quiso entrar en detalles, Francheska me contó que estaba pasando por un momento muy difícil cuando ingresó a su abuela en el hogar. Luego de pasar varios años en una relación tóxica, finalmente había logrado divorciarse. Fue justo en esa época que pasó unos meses en un albergue para personas maltratadas. Y aunque el albergue le permitió pasar un tiempo allí con sus dos hijos, no le permitían traer a su abuela.

Por eso se acogió a un programa de gobierno: un subsidio para adultos mayores que no pueden pagar el costo completo de una casa de cuido.

[Francheska]: Tuve la oportunidad de coger un beneficio con el Departamento de la Familia, donde ellos aportaban la otra parte que el Seguro Social no aportaba. O sea, era parte del Seguro Social y parte del Departamento de la Familia.

[Luis]: Enfrentarse a esa decisión —qué hacer con su abuela— es cada vez más común en Puerto Rico. La población de la isla está cada vez más vieja. Hoy en día, Puerto Rico es una de las jurisdicciones con mayor cantidad de personas de edad avanzada en todo Estados Unidos. En parte, porque los jóvenes se van. Es una migración masiva la que se ha vivido en los últimos diez años, en una década de depresión económica. Y el resultado es que uno de cada cuatro puertorriqueños tiene 65 años o más, y hay una necesidad muy grande de ver qué tipo de cuido se les puede dar durante esa etapa de sus vidas.

El hogar donde Francheska puso a su abuela se llama “Tu Familia” y es bastante representativo de la industria.

[Mitosis Francisco]: Ocho años tiene aquí.

[Luis]: ¡Ocho años, wow!

En el verano de 2018 fui a visitarlo, para ver las condiciones en las que estaban los residentes. Tu Familia es una de varias casas de cuido prolongado que visité para esta historia. Es una alternativa de bajo costo, con un staff pequeño que se encarga de que los residentes tomen sus medicinas y coman tres veces al día. Se nota que el hogar cobra poco y que los que trabajan allí no ganan mucho.

[Mitosis]: Los del segundo piso son nueve. ¡Catalino!, ¿cómo usted está? ¿Estás bien?

[Luis]: La institución está en una casona de tres pisos, en un barrio de clase trabajadora muy tradicional de San Juan: con casas de cemento, algunas con manchas negras de humedad en las paredes y todas tienen rejas en las ventanas; son necesarias para evitar robos en una ciudad muy violenta.

Si no llega a ser por el letrero gigante que dice “Tu Familia” en el portón de entrada, no hubiera sabido que ese era un hogar de cuido prolongado.

[Mitosis]: Ahora mismo lo están levantando, que ya durmieron siesta. Y lo van a comenzar a sacar, lo vas a ver.

[Luis]: Cuando lo visité, había 30 residentes: personas envejecidas, ancianos, casi todos con condiciones crónicas de salud. Algunos estaban incapacitados y estaban amarrados a sus sillas de ruedas, por su propia seguridad, para evitar que se caigan al piso o que se lesionen.

Miosotis Francisco es la administradora del hogar y también es la expresidenta de la Federación de Instituciones de Cuido de Puerto Rico. Cuando la entrevisté, Miosotis resumió el servicio que recibe cada residente de su institución de esta manera:

[Miosotis]: Es como si estuviera en tu casa pero con un cuido más profesional. Entonces, a ver, nosotros vamos a estar pendiente de sus medicamentos, a lo que ellos necesiten, las necesidades básicas de ellos.

[Luis]: Lo básico. Pero no mucho más.

Francheska me contó que desde que dejó a su abuela en el hogar Tu Familia, le chocó la manera en que limitaban las visitas. Sobre todo al principio, cuando le pidieron que pasara dos semanas sin ver a su abuela.

[Francheska]: Para que hagan ese desapego, verdad.

[Luis]: Es una medida muy común en las casas de cuido prolongado, para que la transición a su nuevo hogar sea, en teoría, más fácil.

[Francheska]: Ay, lo que es para mí… pues, hoy día yo me pongo a pensar en eso y digo: “Wow. Qué horror”. No error, qué horror.

[Luis]: Pero, al menos su abuela parecía estar en buen estado.

[Francheska]: Entró caminando, entró independiente.

[Luis]: Pero rápidamente Francheska vio cómo decaía.

[Francheska]: Y lamentablemente, pues ya al año y medio, pues no era lo mismo. Casi no me conocía. Estaba postrada en silla de ruedas. No comía sola. La tenían que bañar. Ya no la paraban.

[Luis]: Cuando hablé con Miosotis, ella me explicó que le dan el mejor cuidado que pueden a los residentes del hogar, pero hay que recordar que la mayoría de los residentes llegan con condiciones crónicas y su salud empeora con el tiempo.

También me habló de que hay muchos familiares que dejan a los ancianos en su casa y luego no los van a visitar.

Y cuando finalmente vienen a verlos, a veces un año después de la última visita, se molestan porque los encuentran más flacos, más débiles, incluso incapacitados. Por eso Miosotis tiene una política de decirle a los familiares…

[Miosotis]: Nosotras cuidamos, pero tú eres su familia. Tú tienes que venir a visitarlo. Tú tienes una responsabilidad como hijo, con tu familiar, y tienes que asumirla.

[Luis]: Pero Francheska me aseguró que ella no era de las que pasaba meses sin ver a su abuela.

[Francheska]: Sí, sí, sí, sí. Cada vez que podía, yo iba y la visitaba.

[Luis]: Aunque también sabía que no había sustituto para el cuidado que ella le daba cuando su abuela todavía podía vivir en su casa.

Cuando llegó el anuncio de que el huracán María iba a pegarle duro a Puerto Rico, la abuela de Francheska ya estaba incapacitada. Y Francheska estaba preocupada, ya se sabía que sería la tormenta más potente en la historia moderna de la isla. Por eso pasó por el hogar de cuido el día antes y habló con las administradoras y les preguntó…

[Francheska]: “¿Todo bien? O sea, ¿necesitan algo? No nada más para mi abuela, sino para cualquier otro”. Porque, pues, uno no sabe, ¿verdad?, si habían personas que… que familiares no visitaban o cositas así. Y yo, pues, eso me conmovió. Y yo dije: “¿Algo le falta a alguien?”. “No, estamos set”.

[Luis]: Miosotis me contó que el gobierno le exige a todos los hogares de cuido prolongado un Plan Operacional de Emergencias, o POE.

[Miosotis]: ¿Qué yo voy a hacer si pasa un huracán? ¿Qué yo voy a hacer si pasó un incendio? ¿Qué yo voy a hacer si pasa una inundación? Ese es el POE.

[Luis]: El gobierno certifica ese plan cada año. Y el Departamento de la Familia hace inspecciones para corroborar que cada hogar cumpla con los requisitos, requisitos como una planta eléctrica de emergencia, con combustible para diez días, lo mismo para las reservas de agua potable y comida.

[Miosotis]: Todo, todo eso, eso es el POE. Que todo lo tenemos.

[Luis]: Pero esa noche, cuando llegaron los vientos más violentos y se filtraba cada vez más agua en el hogar Tu Familia, Miosotis comenzó a sentir miedo por la seguridad de sus residentes.

[Miosotis]: A mí se me llenó de agua… Esto fue una cosa fuerte lo que nos pasó. Y si yo que estaba tan bien preparada y mi estructura es tan fuerte, imagínate los que no estaban.

[Luis]: Esa madrugada, sintió que quizá ya había llegado la hora de hacer una evacuación de emergencia.

[Miosotis]: Y aunque tú estés preparada —yo me sentí preparada—, y hubo un momento de la madrugada que yo decía: “Yo quiero sacar a mis viejos”. Y sé que no puedo, ¿entiendes?

[Luis]: Resistieron. La casa aguantó. Y aunque la luz se había ido, la planta eléctrica también estaba funcionando. Pero esa misma madrugada, cuando ya había pasado la lluvia y los vientos.

[Miosotis]: Sí, una de mis viejitas le dio un derrame, ya al otro día del huracán.

[Luis]: Era Carmen González, la abuela de Francheska. Su condición era crítica.

El hogar Tu Familia queda muy cerca de Centro Médico, el hospital público más importante de Puerto Rico. Llegar de un lugar al otro usualmente toma unos diez minutos. Pero la mañana después de María, llegar a Centro Médico era casi imposible.

Postes de electricidad partidos, árboles caídos, pedazos de techos, de letreros, hasta de rejas y paredes que habían volado con el huracán, todo eso se amontonaba en las calles. Casi no se podía pasar a pie, mucho menos había paso para una ambulancia.

[Miosotis]: Los vecinos y mi hermana, pues, se metieron y me hicieron paso. Y yo pude conseguir una ambulancia y llevármela al hospital.

[Luis]: Eso fue a las diez de la mañana.

La mañana después del huracán, Francheska se levantó con una misión: ir a ver a su abuela para asegurarse de que todo estuviera bien.

[Francheska]: Cuando ya nos permitieron salir de las casas, yo paso rapidito por ahí a ver cómo estaba mi abuela.

[Luis]: Había intentado llamar, pero no logró conectar con nadie. Las torres de teléfonos celulares, el internet, casi toda la infraestructura de comunicaciones estaba fallando.

Francheska salió en su carro por las calles inundadas. Le tomó varias horas, y cuando llegó…

[Francheska]: Entonces me dicen: “¿No te llamaron?”. Y yo: “Eh, no”.

[Luis]: Francheska no tenía idea de lo que le había pasado a su abuela.

[Francheska]: Yo llegué al hogar a enterarme que mi abuela estaba en el hospital. Que se le acababan de llevar. ¡Ah! Yo me puse histérica.

[Luis]: Francheska llegó tan pronto pudo a Centro Médico y esto fue lo que encontró.

[Francheska]: Los pacientes los tenían prácticamente desnudos, tapándole más que sus partes íntimas. Dejó de funcionar los aires. Las plantas eléctricas dejaron de funcionar. Se cayeron. Un lugar tan importante como Centro Médico. No, no. Bien triste, bien triste.

[Luis]: Centro Médico no era el único hospital que estaba colapsando, claro. Era una emergencia en toda la isla. Lo que le estaba pasando a la abuela de Francheska también le estaba sucediendo a cientos de personas.

Y muchos no sobrevivieron.

[Daniel]: Luego de la pausa, trataremos de entender la magnitud de la crisis, en esa caótica semana y media inmediatamente después del paso de María.
Ya volvemos.

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[Daniel]: Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Soy Daniel Alarcón.

Y estoy con nuestro productor, Luis Trelles. Al principio de esta historia, Luis nos mencionó que un estudio de la Universidad de George Washington encontró que hubo casi tres mil muertes en exceso luego del huracán.

[Luis]: Y la verdad es que el asunto de las muertes en exceso es algo difícil de entender hasta para mí, que lo viví junto a mi familia y a toda la gente que quiero. O sea entiendo el detalle, de cómo se sintió pasar por eso, pero la escala del desastre, de cómo afectó a la isla, eso se pierde.

[Daniel]: Entonces, nos pusimos a pensar aquí en Radio Ambulante, cómo podíamos sonorizar estos números, para que esas cifras tan abstractas se puedan comprender: 14 muertes, 64, 3.000. ¿Qué significa realmente?

Cada una de estas manecillas representa el lapso de una hora

(SOUNDBITE DE SONORIZACIÓN)

[Daniel]: Y cada uno de estos bips.

(SOUNDBITE DE SONORIZACIÓN)

[Luis]: Representa una muerte.

En un periodo normal de una semana y media en Puerto Rico, un promedio de unas 75 personas mueren al día. Algo así.

(SOUNDBITE DE SONORIZACIÓN)

[Luis]: Y el promedio de los 11 días críticos inmediatamente después del huracán indica que murieron 120 personas al día.

(SOUNDBITE DE SONORIZACIÓN)

[Daniel]: Otra vez. Un periodo normal de once días.

(SOUNDBITE DE SONORIZACIÓN)

[Luis]: Y los once días después de María.

(SOUNDBITE DE SONORIZACIÓN)

[Daniel]: Y, bueno, así sonaba el conteo oficial de muertos del gobierno de Puerto Rico justo después del huracán.

(SOUNDBITE DE SONORIZACIÓN)

[Luis]: Es que en ese mismo periodo, el conteo oficial de muertes por parte del gobierno era de 14, lo que vendría siendo una muerte por día. De esos 14, casi todos eran de personas que murieron durante el huracán: dos policías que se ahogaron cuando enfrentaron un golpe de agua, tres hermanas que murieron en un deslizamiento de tierra, casos así.

[Daniel]: Pero, las autoridades no estaban contando las personas que estaban muriendo en hospitales que estaban colapsando, hospitales como Centro Médico, donde estaba Carmen González.

Luis Trelles nos sigue contando.

[Luis]: Era el día después del huracán y Francheska Irizarry había llegado a Centro Médico para encontrarse con su abuela: había sufrido un derrame y los doctores de turno le dieron un pronóstico terrible.

[Francheska]: En sala de emergencias, pues, el doctor no le daba más de 36 horas.

[Luis]: Parte del problema era el tipo de derrame que había sufrido.

[Francheska]: Y pues, lamentablemente, a ella le da… le dio una isquemia, o sea se le alojó un coágulo en el cerebrito cuando le dio el derrame.

[Luis]: Como los generadores de Centro Médico estaban fallando, los doctores no podían usar las máquinas que necesitaban para hacer los estudios.

[Francheska]: Claro, no te lo dicen así. Tú te… Tú te enteras en los pasillos, ¿me entiendes? Todo te lo manipulan como que: “Bueno, mamá, o sea, no se puede hacer nada. Este… ella es mayor”. O sea, te lo… te lo manejan todo con la cuestión de la edad.

[Luis]: Es decir, la gente mayor, —los ancianos— no eran prioridad. Era como si en medio de la emergencia, los médicos descartaban la posibilidad de que gente como la abuela de Francheska podía sobrevivir.

Un análisis que hicimos aquí en Radio Ambulante de los datos del Registro Demográfico revela que 70 por ciento de los muertos eran mayores de 65 y que la mayoría murió de causas asociadas a condiciones crónicas de salud. Entre las primeras cinco causas de muerte estaban las enfermedades del sistema nervioso, incluyendo Alzheimer y demencia senil, como Carmen González.

Aún más, el reporte que hizo la universidad de George Washington sobre las muertes indica que la mayoría de ellas ocurrieron en los municipios con las tasas más altas de pobreza en Puerto Rico.

Cinco meses después del huracán, la gente seguía muriendo a un ritmo más alto de lo normal. Y las personas más propensas a morir tenían tres características que Carmen González también tenía: eran viejos, estaban enfermos, eran pobres.

Luego del derrame, Carmen González había quedado en coma y Francheska pensaba que podría morirse en cualquier momento, que ya no volvería a despertar. Y por eso comenzó a despedirse.

[Francheska]: Y a decirle que nos diera el privilegio de abrir los ojos para que ella supiera que estábamos ahí con ella.

[Luis]: Francheska quería que su abuela supiera una cosa.

[Francheska]: Yo lo que quería era estar segura de que: “Mira, ¿me viste? Aquí estoy. Vete tranquila, yo voy a estar bien”.

[Luis]: Pero unos días después, la abuela de Francheska hizo algo que todos los doctores habían dicho que no pasaría.

[Francheska]: Te puedo decir que abrió los ojos. La que pen… la que en Centro Médico me dijeron que no iba a durar 36 horas y la dejaron así, de ladito y de codito.

[Luis]: Y aunque volvió a perder la conciencia, siguió con vida, una semana más y después otra. Pero algo andaba mal: era su pierna izquierda.

[Francheska]: Que se empezó a poner morada, morada. Yo les decía: “Pero su pierna, su pierna”. Y como que… claro, ellos sabían, pero no me lo habían dicho.

[Luis]: Su pierna tenía gangrena y se estaba poniendo peor. Cuando llegó a Centro Médico, la abuela de Franchesca tenía dos coágulos, no uno, como pensaron originalmente.

[Francheska]: Obviamente pues identificaron el de la cabeza pero el de la pierna no lo habían identificado porque no la habían metido en las máquinas. ¿Adivina por qué? Porque las plantas eléctricas dejaron de funcionar.

[Luis]: Y, claro, de haber detectado el coágulo a tiempo, es muy probable que hubieran podido prevenir la gangrena o al menos resolver el problema antes de que fuera demasiado tarde.

[Francheska]: Es una tristeza porque quizás eso se pudo haber cogido cuando quizás el dedo estaba morado y amputar un dedo, pero que quede viva.

[Luis]: A principios de octubre, los doctores le dijeron a Francheska que la gangrena había avanzado demasiado y preferían no operar. Su abuela estaba inconsciente, era demasiado mayor, estaba demasiado frágil.

Francheska hubiera preferido que al menos intentaran salvarla

[Francheska]: Es una sala de emergencias… que ahí acudimos para de alguna manera prolongar nuestras vidas. Pues se supone que el trato sea equitativo, ¿verdad? Que… que todo el mundo sea por igual. Tanto el que acaba de nacer como el que tiene 100 años.

[Luis]: En cambio, los doctores le dijeron que ya no había nada que pudieran hacer. Casi un mes después de entrar al hospital, los doctores dieron de alta a Carmen González, con gangrena avanzada en la pierna y el entendimiento de que solo había una cosa por hacer: aliviar el sufrimiento de la paciente en el poco tiempo que le quedaba.

Pero en vez de aliviarse, la situación de Carmen González empeoró. Y es que no había alivio para gente como ella en Puerto Rico, al menos no en ese momento.

Cuando dieron de alta a su abuela, la primera intención de Francheska fue llevársela a su casa.

[Francheska]: Yo lo que quería para ella era una muerte en paz, tranquila, rodeada de… de la gente que la ama. Pero no se me fue permitido.

[Luis]: Su abuela estaba en muy mal estado. Francheska dudó y los doctores llamaron al hogar Tu Familia y en ese hogar le recordaron que su abuela aún tenía un contrato con la institución y que debía traerla de vuelta porque allí podrían cuidarla mejor. Y Francheska se dejó llevar por lo que le decían.

[Francheska]: La orientación que recibí de parte del hogar fue que yo tenía… que yo tenía que traerla allí.

[Luis]: En el mes que Carmen González pasó en el hospital, la casa de cuido también había entrado en crisis, igual que casi todos las instituciones de este tipo en Puerto Rico.

Los problemas comenzaron el mismo día en que Miosotis, la administradora de Tu Familia, llevó a la abuela de Francheska al hospital.

[Miosotis]: El factor luz. El factor luz. El… El… ¿qué te digo? Ay bendito, porque es tan… es bien triste. Pasamos mucho. Tú no tienes idea.

[Luis]: El sistema eléctrico de Puerto Rico estaba destrozado. Nadie sabía cuándo iba a regresar de nuevo la electricidad.

[Miosotis]: Entonces, ¿qué pasa? Si tú estás cuidando esos viejitos y tú no consigues y no llega esa luz, comienzan… ahí vienen los problemas mayores.

[Luis]: La institución de Miosotis puede acomodar a 30 ancianos y muchos tienen condiciones que requieren electricidad para su tratamiento. Pacientes que necesitan medicamentos refrigerados o terapias que se realizan con máquinas que ya no funcionaban.  

El Departamento de la Familia exige que haya generadores de emergencia en los hogares de cuido y Miosotis tenía su planta —su generador—, pero luego de mantenerlo encendido varios días seguidos, empezó a dar señales de que se podía dañar en cualquier momento. Y ni hablar del insoportable calor de la isla y cómo afectó a los residentes que no tenían refrigeración, ni agua fría para tomar, ni abanicos o aire acondicionado.

[Miosotis]: La planta mía no se podía apagar. Tu ves que las plantas descansan. La mía no podía apagarse porque si se apagaba, se dañaba, no prendía más.

[Luis]: Y para mantener su planta encendida, Miosotis necesitaba docenas de galones de diesel al día.

[Miosotis]: Entonces una planta que esté 24/7 prendida… tú tienes que estar echándole diesel, echándole diesel, porque si se apaga ya no prende más.

[Luis]: En el primer mes luego del huracán el gran problema fue el combustible. Ricardo Rosselló, el gobernador de Puerto Rico, impuso un toque de queda que limitaba el tiempo para buscar diesel, gas natural o gasolina. Encima de eso, hubo escasez y retrasos masivos en la distribución de diesel y gasolina en toda la isla .

(SOUNDBITE DE NOTICIAS)

[Periodista 1]: Desde el aire se ven las filas kilométricas para poner gasolina.

[Hombre]: Aquí hay personas ancianas, personas de la tercera edad.

[Periodista 2]: ¿Cuánto tiempo lleva usted aquí señora?

[Mujer]: Tres horas.

[Periodista 2]: Ya.

[Mujer]: Con 85 años.

[Periodista 3]: El toque de queda será uno ahora indefinido, hasta que la situación en Puerto Rico se normalice.

[Hombre]: Aquí lo que hay es poco diesel.

[Periodista 3]: ¿Y el diesel es lo más importante pa’ los hospitales, pa’ los municipios?

[Hombre]: Es lo que se le está dando prioridad.

[Luis]: Miosotis pasó varias semanas al borde de quedarse sin diesel para su generador. Necesitaba ayuda, pero la agencia del gobierno que trabaja directamente con los Hogares de Cuido Prolongado estaba fuera de combate.

[Glorimar Andújar Matos]: ¿Qué nos pasó? Que al otro día estábamos sin electricidad, sin comunicación, sin nada.

[Luis]: Esta es Glorimar Andújar Matos, la secretaria del Departamento de la Familia. Cuando hablé con ella en septiembre de 2018, me dijo que su agencia sí tenía un plan de emergencia. Ese plan contaba con que se pudiera organizar un equipo de la propia agencia para brindarle ayuda a ancianos incapacitados. O sea, a las personas más vulnerables.

[Glorimar Andújar Matos]: Y nuestro mecanismo era, de comunicarnos, iba a ser precisamente por una llamada telefónica como primera vía. Y eso nos vimos imposibilitados de hacer.

[Luis]: Los celulares, el internet y las líneas regulares de teléfono dejaron de funcionar por varios días. Algunas áreas se quedaron sin comunicaciones por meses. El Departamento de la Familia no había hecho planes para enfrentar un caso como ese.

Hay más de 650 casas de cuido prolongado en toda la isla. Unos 3.600 adultos mayores viven en estos hogares. Mientras la secretaria del Departamento de la Familia luchaba para comunicarse con sus propios empleados, la situación de muchas personas mayores empeoraba. Era una parte de la población que necesitaba ayuda inmediata para enfrentar situaciones de vida o muerte.

Pero en los días después del huracán, cuando había que correr contra el reloj para ayudar a instituciones como el hogar Tu Familia, surgió otro problema que nadie en el gobierno había previsto. La secretaria Andújar Matos me dijo…

[Glorimar Andújar Matos]: Que ni tan siquiera el departamento contaba con… con una lista confiable de la información de nuestros hogares, para saber dónde estaban exactamente.

[Luis]: O sea, tengo que repetir esto, porque me parece increíble. La oficina central del Departamento de la Familia no tenía una lista —una copia física, en papel— con las direcciones y contactos de las 650 casas de cuido que supervisan.

Las listas oficiales estaban en computadoras que se habían dañado por el huracán o que no se podían prender por el apagón que vino después. Y parece que a nadie se le ocurrió como medida básica de prevención recopilar esa información antes del huracán. Entonces, claro, eso atrasó el esfuerzo de rescate por más de tres días. Miosotis me contó que se tardaron unas dos semanas en llegar a su institución.

[Miosotis]: Mis necesidades siempre fue la misma: diesel. Un turno preferente nada más. Que nosotros pudiéramos ir a cualquier sitio y que nos lo dieran, que no tuviéramos que hacer esa larga fila y que los viejos no carecieran. Nada más.

[Luis]: Miosotis nunca recibió el permiso especial que buscaba. Sin luz, sin una manera segura de conseguir diesel y con el Departamento de la Familia incapacitado, fue en medio de esa incertidumbre que la abuela de Francheska regresó al hogar Tu Familia.

Para empeorar las cosas, Francheska descubrió que su abuela tenía una condición de la piel extremadamente contagiosa.

[Francheska]: Entonces te empieza como un rash y un picazón, y un rash y un picazón, y salpullido. Y de momento tú dices: “Ay, tengo un rash”. Sí, ajá, un rash. Un rash que cuando tu vienes a ver, te quieres quitar la piel de lo mucho que te pica.

[Luis]: Francheska estaba pasando mucho tiempo con su abuela.

[Francheska]: Y esa sarna humana se nos pegó a todos en mi familia.

[Luis]: Luego de hablar con Francheska, llamé a Miosotis para preguntarle si en su institución hubo casos de sarna después del huracán. Y ella me dijo…

[Miosotis]: Carmen no tenía eso cuando estaba en el hogar, ni cuando llegó del hospital tampoco.

[Luis]: Que no, que Carmen González no había tenido una infección de la piel ni antes ni después de ir al hospital. Y entonces insistí y le pregunté si había tenido algún caso de este tipo en los meses después del huracán.

Pero tú me dices que no, que en tu hogar no había ningún caso de infección de la piel en esos meses después del huracán.

[Miosotis]: Es que depende, acuérdate de la época también, de cuando pasó eso. Porque en todos los hogares eso pasa, en los hospitales pasa, ya te lo dije, en todas partes pasa eso.

[Luis]: Ya, pero entonces sí puede que hayas tenido casos después del huracán.

[Miosotis]: Bueno, como en todos los hogares.

[Luis]: Ya, ya.

Miosotis me dijo que los brotes en condiciones de la piel surgen cuando hace mucho calor, sobre todo en verano. Y que sí, es posible que haya tenido algún caso en su hogar, como en todas las instituciones para personas mayores en Puerto Rico.

Francheska me dijo que su abuela pasó alrededor de una semana y media en la casa de cuido cuando salió del hospital. En ese tiempo la gangrena en su pierna empeoró.

[Francheska]: Horrible, me cogió hasta gusanos. Hasta gusanos. O sea, porque hay que llegar a eso. O sea, qué terrible.

[Luis]: Su abuela estaba en coma y estaba recibiendo servicios de hospicio para aliviar cualquier padecimiento en sus últimos días. Pero Francheska me dijo que a pesar de esto, su abuela sí sentía dolor. Me habló de un video que grabó con su celular, donde ella aparece moviéndole la pierna a la abuela para limpiársela.

[Francheska]: Y sus gestos faciales son: “Ay, Ay, tú sabes, espérate. No me toques esto me duele”. O sea…

[Luis]: Unos días después, el staff del hogar Tu Familia la cambió de cuarto. Francheska me explicó que ya se sabía que su abuela podía morir en cualquier momento. Y esto fue lo que más le molestó.

[Francheska]: Tú sabes que está en su lecho de muerte porque lo has visto mil veces, porque tienes un centro de envejecientes. Entonces, ¿no puedes permitirle que ella pueda morir ahí? ¿Que no le muevas su cuerpo? Que le debe doler… hasta el alma le debe doler en ese momento. ¿Pues no la movieron?

[Luis]: Su abuela murió esa misma madrugada.

El certificado de defunción de Carmen González Morales indica que murió el 26 de octubre de 2017. Tenía 90 años. Según el certificado, la causa directa de su muerte fue un ataque al corazón. En segundo lugar, sale que tuvo un “accidente” cerebrovascular, un derrame. Y por último, el médico que certificó su muerte anotó que la paciente tenía gangrena.

¿Quién decide cuáles muertes realmente son causadas por un desastre natural? ¿O por la crisis que vino después? ¿Cuáles son los criterios?  

Cuando le pregunté a Miosotis si ella pensaba que las muertes que hubo en su hogar —incluyendo a la abuela de Francheska—, si esas muertes estaban ligadas de alguna manera a las condiciones en su hogar y la crisis que vino después del huracán, ella me dijo no, que para nada.

[Miosotis]: No, no, no. No, puedo decirte que no, que las mías fueron por eso. Yo entiendo que ya estaban enfermos mis viejitos y le llegó su momento. No te puedo decir que haya sido a raíz del huracán.

[Luis]: Esta frasele llegó su momento— se escucha en todas partes. De muchos sectores. De burócratas, de médicos, de hijos e hijas que vieron a sus padres morir después del huracán. Es de alguna manera el mismo argumento que hizo el presidente Trump cuando descartó las conclusiones del estudio del gobierno en un tuit. Es reconfortante. O quizás la palabra sea conveniente. Es una frase que nos ahorra a todos los puertorriqueños sobre todo a los líderes políticos de la isla la responsabilidad sobre lo que pasó.

No fuimos negligentes.

Les llegó su momento.

[Daniel]: Y entonces, una muerte como la de Carmen, Luis, ¿se le puede atribuir al huracán?

[Luis]: Hmm, el huracán no le provocó el derrame que la llevó a un estado crítico, porque ese derrame le dio el mismo día que pasó el huracán. Pero lo que pasó después —o sea, ese caos que estábamos viviendo todos en la isla— y, claro, la falta de preparación para manejar ese caos —o sea, la falta de un manejo eficiente del desastre— todo eso se juntó para causarle una agonía terrible, como una especie de muerte en cámara lenta.

[Daniel]: ¿Pero qué otra cosa pudo haber hecho el gobierno?

[Luis]: Para mí ese es el problema. Porque hay mucha gente en el gobierno de Puerto Rico, y en el gobierno federal, que piensa que hicieron un gran trabajo. Y que, bueno, que fue un huracán sin precedentes, que dejó una devastación histórica en la isla y que, dentro de esas circunstancias, los funcionarios del gobierno hicieron lo mejor que pudieron. Y francamente ese es el argumento que también estaba haciendo el presidente Trump.

Pero, déjame darte otro ejemplo, Daniel. Cuando hablé con el coordinador de la respuesta a la emergencia, el secretario de Seguridad Pública de Puerto Rico, le pregunté qué hubiera podido hacer si se hubiera dado cuenta a tiempo de que había personas como Carmen González que estaban muriendo. Y él me contestó que….

[Héctor Pesquera]: Yo no tengo… yo no soy adivino, no tengo forma de decirlo.

[Luis]: Ese es Héctor Pesquera —quizá te recuerdes de él porque hablamos de él al comienzo de la historia— y en esa conversación que tuve con él, lo que me dijo es que no había nada que hubiera podido hacer porque nadie sabía que había tantos muertos.

[Héctor Pesquera]: Esa visibilidad no la teníamos. Nosotros no teníamos un patrón establecido, que nadie nos dijera a nosotros: “Las personas que están muriendo están viniendo de este sector, de esta área”

[Luis]: O sea, lo que está diciendo es que no tenían los datos para saber quién estaba muriendo y en dónde y por qué. Y por eso no tenían esa visibilidad. Pero la verdad es que sí había visibilidad: lo escuchamos al principio de la historia. Varios medios de Puerto Rico y Estados Unidos estaban reportando que las muertes estaban muy por encima de lo normal. Y lo estaban haciendo casi desde el principio de la crisis, Daniel. Todos los medios que investigaron estas muertes trataron de hablar directamente con Pesquera. Pero cuando le recordé de esa cobertura periodística, Pesquera me dijo que…

[Héctor Pesquera]: Los medios también estaban diciendo que había cantidades de personas que estaban en… que estaban en fosas comunes. Y eso era, bueno, el término que usan allá en Estados Unidos, cómo es, este… fake news.

[Daniel]: Luis, como puertorriqueño, al escuchar a un funcionario público defenderse con el lema “fake news” en vez de asumir responsabilidad por… por… por no haber hecho un buen conteo de lo que estaba sucediendo, al escuchar eso, ¿cómo te sientes?

[Luis]: Pues, creo que es bien problemático. Porque no hay como un deseo sincero de reflexionar y hacer un análisis y darse cuenta de los errores humanos que se cometieron. Sí, o sea, es innegable que fue una tormenta histórica y que sí fue un desastre sin precedentes. Y que por eso mismo hacía falta una respuesta estuviera a la altura del momento. Y la verdad es que no la estuvo.

[Daniel]: En agosto del 2018 el gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, aceptó la cifra de 2.975 muertes en exceso que fueron causadas por el Huracán María. Rosselló también admitió que cometió errores en el manejo de la emergencia, aunque no tomó responsabilidad por las muertes. El presidente Trump aún insiste en negar el número de muertos en la isla.

Luis Trelles es productor de Radio Ambulante. Vive en San Juan, Puerto Rico.

Este reportaje se hizo a través del Diversity Fellowship, una subvención del Fund for Investigative Journalism y el Schuster Institute for Investigative Reporting de Brandeis University. Agradecemos el apoyo de Sandy Bergo del FIJ, y Florence Graves y Lisa Button del Schuster Institute.

Hassel Fallas hizo el análisis de datos. Nathan Gress fue el asistente de datos del Schuster Institute. Lisbeth Bueno, Jennifer Almodóvar Jiménez y Santiago Montoya Palacios también colaboraron en esta historia. También queremos agradecer de manera muy especial a Carla Minet y Laura Moscoso del Centro de Periodismo Investigativo de Puerto Rico.

Este episodio fue editado por Camila Segura y por mí, con apoyo de Luis Fernando Vargas y Victoria Estrada. La música, el diseño de sonido y la sonificación de datos son de Andrés Azpiri y Rémy Lozano. Andrea López Cruzado hizo el fact-checking.

El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Lisette Arévalo, Gabriela Brenes, Jorge Caraballo, Miranda Mazariegos, Patrick Moseley, Ana Prieto, Laura Rojas Aponte, Barbara Sawhill, David Trujillo, Elsa Liliana Ulloa, Silvia Viñas y Joseph Zárate. Carolina Guerrero es la CEO.

Radio Ambulante se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO.

Conoce más sobre Radio Ambulante y sobre esta historia en nuestra página web: radioambulante.org.

Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

Créditos

Producido por
Luis Trelles


Producido en
Puerto Rico


Publicado en
04/02/2019


Editado por
Camila Segura y Daniel Alarcón


Diseño de sonido por
Andrés Azpiri y Rémy Lozano


Foto por
Mya Pagán

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