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Transcripción: En busca de las palabras

En busca de las palabras
Daniel Alarcón y Camila Segura
18 minutos

Micah: Pues es que tu cuando ves a una persona, cuántos segundos tienes, o milisegundos, para tú hacer como modelo mental de esa persona.. ¿no? inmediatamente, lo primero que te fijas: ¿es hombre o es mujer?

Martina Castro: Esta es la voz de Micah. Tiene veintiocho años. Y lo que describe es algo que la gran mayoría de la gente entiende sin tener que darle muchas vueltas. Pero ¿qué pasa cuando alguien no encaja? ¿Cuando uno mira a una persona y no sabe si es hombre o si es mujer?

Micah: Y cuando no entiende la gente, se ponen incómodas…

Bienvenidos a Radio Ambulante, soy Martina Castro. Hoy, En busca de las palabras. Los dejo con nuestro productor ejecutivo, Daniel Alarcón, quien nos cuenta más.

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Daniel Alarcón: Comencemos con este detalle: Micah no siempre se llamó así. Nació con otro nombre, un nombre de mujer. Creció en una familia judía, en México, dentro de una comunidad conservadora, donde todos se conocían. Todo era muy tradicional, y los roles de género eran muy claros. Pero para Micah nada era claro. Desde que tiene memoria, se acuerda de lo que sentía al mirarse al espejo. Que algo no encajaba. Y no era la única persona que se daba cuenta.

Micah: Osea, siempre era como… No sé, me acuerdo de una vez que estaba con mi hermano en una presentación o algo así, y estaban dos niñas atrás de nosotros, ya sabes, whispering, ¿no?

Daniel: Micah tenía solo diez años, y su hermano menor siete. Pero escuchó ese cuchicheo y entendió perfectamente lo que estaba pasando. Su sola presencia incomodaba a la gente.

Micah: Y le digo a mi hermano, “Oye, me van a preguntar si soy niño o niña…”

Daniel: Y así fue. Pero de una manera un poco más sutil: las niñas le preguntaron cómo se llamaba y, como para molestarlas, escogió un nombre totalmente ambiguo: les dijo que se llamaba Dani, el nombre de su hermano.

Micah: Entonces se me quedan viendo con una cara de, “pues eso no me dice nada”. Y luego los dos nos fuimos y nos atacamos de risa.

[Musica]

Daniel: El mundo convencional no admite muchas sutilezas en las definiciones de género. Hay hombres, y hay mujeres. Pero Micah vivía, o buscaba vivir, en un espacio que no se definía tan fácilmente.

Micah: Todavía no encontraba exactamente mi zona de confort pero dentro de lo que podía, como que vestía la ropa que yo quería, como jeans, playeras, nada muy pegado, nada muy baggie, no sé…

Daniel: Lo cual generaba muchos comentarios de su familia, de gente cercana. Comentarios que insinuaban un rechazo a su apariencia.

Micah: Como “Oye no te pongas eso, te ves muy fea” o comentarios como “ay, ¿por qué no te dejas crecer el pelo? Te verías muy bonita”, ¿no?

Daniel: ¿Cómo te explicabas a ti mismo antes?

Micah : Es que no te lo explicas. Sabes que algo te incomoda, pero asumes que el resto del mundo está igual de incómodo que tú o que es algo que tienes que aceptar, como deal with it, el resto de tu vida y así es, y no hay otra opción.

Daniel: En el 2004, cuando Micah tenía 18 años, se fue de México, a Filadelfia, Pennsylvania, para estudiar en la universidad. Su idea fue escaparse, comenzar de nuevo. Pero no fue fácil. Y de hecho, los primeros dos años de sus estudios, cuando regresaba a la casa o venían sus padres a visitar, siempre hubo comentarios

Micah: negativos…. De mi apariencia, de que me estaba viendo más masculino, de que con qué amigos me estoy llevando… cosas así. O sea ya se las olían y más cuando me fui a la universidad y empecé a expresarme un poco más, y sí, o sea, salía el tema y de una manera muy negativa, había mucho backlash.

Daniel: Mientras sus padres se incomodaban, Micah seguía buscando algo, alguna definición que le ayudara a entenderse.

Micah: Yo llegue a la universidad y yo no sabía lo que era lo LGBT, para empezar. Y había un LGBT center y yo: ¿qué es eso? ¿no? ¿qué es la T, qué es trans? Y no conocí mucha gente trans en mi universidad, había una comunidad gay pero hasta ahí.

Daniel: Pero Micah, eso sí lo tenía claro, no se identificaba como gay. Desde la universidad se ha definido como asexual. Lo que le incomodaba era identificarse como hombre o como mujer. El concepto de trans le intrigó y empezó a investigar más. Pero como lo entendía inicialmente también era un concepto binario, hasta estrecho…

Micah: de que tú eres mujer y te identificas como hombre y quieres ser hombre y todo lo que eso significa o viceversa. Y yo como que decía: es que no me siento así pero como que no quiero ser el otro, entonces, no… no soy trans.

[Música]

Daniel: Micah había nacido mujer, y no se sentía bien. Pero tampoco significaba que quería ser hombre. Es más, en esa época se enamoró por primera vez, de una mujer. Y unas semanas antes de graduarse, y a punto de mudarse para San Francisco, alguien le contó de una conferencia llamada Philly TransHealth Conference, el congreso más grande de Estados Unidos sobre el tema de salud para gente transgénero y transexual.

En la conferencia, Micah conoció a gente que tenía una definición más amplia de trans: no era solo cuestión de sentirte hombre habiendo nacido mujer o vice versa. Para ellos, ser trans signficaba sencillamente no identificarte con el sexo y género con el que naciste. Punto. Aquí, se dio cuenta que…

Micah: el espectro es tan variado como los individuos.

Daniel: Hay gente que considera que ser trans es una condición médica con la que nacieron. La trataron, y ya; y se convierte, junto con los problemas cardíacos, por ejemplo, en parte de la historia médica de la persona.

Micah: Y luego hay gente que dice bueno yo soy female to male, y ya soy hombre y me llevo como hombre en la vida. Este…hay gente que es como que es muy out and proud y no les importa, y se identifican como trans-man, trans-woman. Y luego, está la gente que es no-binario y ahí se complica…

[Música]

Daniel: Escuchar esa frase, esa definición, fue una revelación. Había, de pronto, una palabra que describía su experiencia. Fue como si se hubiera encontrado.

Daniel: ¿Cómo es eso de “me encontré”?

Micah: Cómo que encuentras un concepto y un término, el cual te describe toda tu experiencia, que has sentido algo toda tu vida y no lo puedes explicar. No sabes ni lo que es, no sabes ni que está ahí. Y de repente hay una palabra para describir este fenómeno que te lleva como que molestando toda tu vida.

Daniel: El término que había encontrado es “no-binario” o “indeterminado”. Pero traducir ese concepto a una vida cotidiana… digamos que tiene sus retos. La gente tiene prejuicios, obviamente. Le teme a lo que no entiende. Y esto Micah lo sabía desde joven.

Pero además, a un nivel más básico, si se definía como no-binario, Micah tenía que encontrar una nueva manera de hablar de sí mismo.

Sobretodo en español, el idioma en el que Micah creció.

Micah: En español no existe un pronombre neutral. Tú cuando hablas tienes que darte un género. Es muy, muy, muy difícil hablar sin decir: estoy cansado, estoy cansada. ¿Cómo dices?, dices, “tengo cansancio”, y entonces ya suena muy raro. Y todo el tiempo estás pensando ¿cómo digo esto, cómo digo el otro?

Daniel: Y entonces se vuelve agotador hablar en español. Micah, al principio de su transición, lo solucionaba así:

Micah: No decía el final de las palabras. Decía: “estoy cansad…”

Y entonces te oyes como que no sabes hablar o algo, o hablaba en inglés, y en vez de decir el verbo “estoy cansado” o “cansada”, decía “estoy muy tired”.

[Música]

Daniel: Cuando Micah se mudó a Estados Unidos, pudo expresarse más fácilmente, porque en inglés uno habla de sí mismo sin usar un género específico. Pero es que, además, fue en este idioma -en inglés- en que Micah inicialmente aprendió, leyó y absorbió todos estos nuevos conceptos sobre el género no-binario.

Y también fue en Estados Unidos que Micah descubrió otra forma de transicionar. Cuando se enteró de que existía la posibilidad de operarse…

Micah: que era algo que se hacía, que la gente lo hacía y que yo le podía pagar a alguien por hacer eso, para mi, como que inmediatamente, “I had to have it”. Cuando yo decidí hacerme la operación, dije “OK, esto es algo que lo voy a hacer para mi”. Tenía 24 años, tenía el dinero para hacerlo, pero sí sentí como una obligación a informarle a mis papás.

Daniel: La conversación no fue fácil. Encontró resistencia por parte de sus padres, sobretodo de su mamá. Durante un tiempo, hubo una ruptura en con ella pero Micah estaba convencido de que eso era lo que tenía que hacer, independientemente de la reacción de su familia.

Micah: Para mi, fue algo muy importante y sí, cambió mi vida. O sea, es como la mejor decisión que he hecho en mi vida.

Daniel: Entonces, después de las hormonas y las operaciones, Micah empezó a verse y a sentirse más cómodo.

Pero Micah quería ir más allá de la transición física. Legalmente, todavía era mujer. Y cambiar esto no iba a ser fácil.

Micah: En lo legal no existe la ambigüedad, en el ámbito legal, pues solo hay dos géneros: hombre y mujer. Solo hay dos cajitas, y en todas las formas que llenas tienes que escoger una cajita.

Daniel: Cada vez que Micah se enfrentaba a una aplicación de visa, a un formulario de trabajo, o a cualquier documento legal, se tenía que preguntar…

Micah: ¿Y yo qué? ¿Dónde quepo en esto? ¿Qué voy hacer yo?

Daniel: Una tercera cajita, la de un sexo indeterminado, existe en países como Alemania, pero no en Estados Unidos ni en México, los países en los que Micah se mueve.

Entonces Micah se puso a pensar en su futuro, en su vida práctica.

Micah: Pues yo tengo una pareja, y mi pareja es mujer, y en ese tiempo yo era legalmente F, mujer, ¿no? Y si nos casábamos legalmente, fuera válido o no, hay cierta ambigüedad en la ley porque todavía es algo que está como “in flux” esto del matrimonio gay. Y ahí te metes a áreas grises legalmente.

Daniel: En Estados Unidos, la legalidad del matrimonio gay lo decidirá la Corte Suprema en julio de este año, 2015. Y todo parece indicar que se va a legalizar a nivel nacional, pero mientras tanto, temas como la adopción, el seguro médico, los impuestos, la herencia, estos siguen siendo algo inciertos. Entonces Micah se dio cuenta que seguir luchando por la ambigüedad, en el ámbito legal, le iba costar demasiado.

Micah: Y dije, “¿qué pasa si me cambio el sexo a hombre, me caso con mi pareja en un matrimonio heterosexual y ya no hay problemas?”

Daniel: El matrimonio de Micah sería válido. Si Micah y su pareja adoptan hijos, es válido; si tienen hijos biológicos, es válido; si tienen cuentas de banco juntos, es válido. Nadie se los cuestionaría. Entonces Micah optó por el cambio de sexo legal por cuestiones prácticas.

Y lo quiso hacer en el país en que nació.

Micah: Porque pues mi acta de nacimiento es de México, y dije, bueno ya que hago todo eso, puedo cambiar todo en Estados Unidos. Me puse a investigar. Contacté a un abogado y le pregunté.

Daniel: Ni Kafka se hubiera imaginado la travesía burocrática que le esperaba a Micah.

Micah: Necesitas un abogado que te represente, para empezar. En segundas necesitas dos peritos que son los expertos médicos que van a testificar a tu favor. ¿Qué significa esto? Que necesitaba yo encontrar un doctor médico y otro doctor que podía tener no licencia médica, pero podía ser un psicólogo, que dijeran, que atestiguaran, que yo estaba bajo su cargo por más de un año y ya completé mi transición.

Daniel: Micah tuvo que meterle una especie de demanda al registro civil. Legalmente, no estaban pidiendo cambiar el acta de nacimiento, sino corregirlo. Argumentando que la registraron mujer por error. Es una jugada legal un poco extraña, porque al final, esta nueva persona legal, Micah, nace, entre comillas, con veintitantos años ya cumplidos.

[Música]

Micah: Tuve que escribir una historia de vida para presentarle a los doctores. Los doctores después hacen sus dictámenes, y tú le pagas obviamente honorarios al abogado, le pagas honorarios a los dos peritos por sus servicios. Ah, y también me tuve que hacer un examen médico tanto con el doctor y un perfil hormonal. Y no me preguntes porqué te lo piden, porque obviamente es irrelevante si has llevado hormonas o no, pero te lo piden.

Daniel: Y todos estos trámites legales, médicos, duraron meses y meses. El abogado preparó el caso y metió los papeles, y poco después a Micah le dieron una fecha en la que tenía que presentarse en la corte familiar en la ciudad de México.

Micah: Vas a un edificio en el centro en el ayuntamiento no sé qué no sé cuánto, en la colonia esta que nunca he ido. Entras, y es literal así como un pasillo con escritorios. Y ya sabes, yo me vestí así como de corbata para verme bien…

Daniel: Micah se presentó con su abogado y los expertos médicos. El abogado presentó el caso, y luego, al primer médico…

Micah: lo empiezan a interrogar, ¿no?, que cuentanos del paciente, que si esto es cierto que si esto es el otro…Muchas de las preguntas fueron enfocadas en la transición médica. A pesar de que en teoría no necesitas, no hay ningún requisito específico de transición médica. Pero era: ya tomó hormonas el paciente, ya tuvo la doble mastectomía, ya tuvo la histerectomía, no sé qué… Y se enfocaron mucho en la histerectomía y la esterilidad, de que no puedo tener hijos biológicos. O sea, lo que no preguntaron es que si tengo ovarios, porque eso es lo que hacen mis hijos biológicos, ¿no? O si, o si los congelé, pero pues no les cabe en la mente…

Daniel: Y, según Micah, el juez…

Micah: Estuvo bastante ridículo, porque las preguntas que hizo eran como: bueno, pero ¿qué es el género? ¿Es una sensación o una percepción? ¿Es algo que uno siente o que uno percibe? Y yo como bueno, este está aquí de filósofo ¿o que? O sea, esto una corte o un médico no te lo puede definir.

Daniel: El médico experto le siguió la onda al juez. Conversaron largo y tendido, de manera casi abstracta, ahondando en algunas de las preguntas que nos hemos hecho acá.

Micah: Y pues le dijo: “No si, es esto tal y tal y tal.” Ah ok, como es doctor pues si sabe de lo que habla, ¿no? Aunque es una pregunta de casi casi defíneme la conciencia. Pero bueno, después de tres preguntas ya el juez quedó satisfecho y se fue. Y a mí, pregúntame qué me preguntaron.

Daniel: ¿Qué te preguntaron?

Micah: ¡Nada!

Daniel: ¿Nada?

Micah: Imprimieron los papeles, lo firmé, y yo no abrí la boca. No me preguntaron si sí quería esto.

Daniel: Increíble.

Micah: Yo estuve ahí y firmé mis papeles y ya quedó.

Daniel: Pero bueno, ¿valió la pena? ¿Realmente fue necesario gastarse tanto dinero y tanta energía para tener un papelito plastificado que dice HOMBRE?

Micah: Sí, y me lo he cuestionado. O sea, yo estaba a la mitad de este proceso y dije ¿qué carajos estoy haciendo? ¿para que hago todo esto? y lo único que te puedo decir es que sentí que lo tenía que hacer.

Daniel: Ahora Micah no se siente tan incómodo mostrando su identificación. Antes, este acto tan simple, era frustrante, estresante.

Micah: Porque me daba pena. Yo no quería nunca sacar mi identificación, ni mi pasaporte, y como que te escondes y dices: “ay a ver si no me dicen nada, que no se fijen…” ¿no? Porque pues no eres esa persona. Ahora, que refleje mi identidad perfectamente o no, era otra cuestión.

[Música]

Daniel: Micah, así no lo hubiera querido, tuvo que jugar al juego de las categorías binarias y acomodarse a ellas. Y es que no hay un documento, ni mexicano ni estadounidense, que refleje lo que Micah siente desde muy joven: que el género es un espectro, que es diferente para cada individuo. Bueno, digamos que ese documento no existe. Por ahora.

Martina Castro: Daniel Alarcón es novelista y el productor ejecutivo de Radio Ambulante.

Entre el 2008 y el 2014, aproximadamente 160 personas cambiaron su sexo usando el mismo proceso largo y tedioso por el que pasó Micah. Sin embargo, debido a la aprobación de una reforma por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, desde noviembre del 2014, este proceso es ya obsoleto. Ahora cambiar el sexo en el acta de nacimiento, es un trámite meramente administrativo.

Esta historia fue escrita por Daniel Alarcón y Camila Segura, y editada con la ayuda de Silvia Viñas, Luis Trelles, y la mía, Marina Castro. Agradecemos a nuestras pasantes de producción, Caro Rolando y Constanza Gallardo. El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Diana Buendía, Clara Gonzalez Sueyro, Claudia Giribaldi, Claire Mulen y David Pastor. Carolina Guerrero es la directora ejecutiva.

Queremos anunciar una nueva alianza entre la revista del New York Times y Radio Ambulante, que arranca con esta historia. Pueden ver el texto en inglés del testimonio del Micah en la edición del domingo pasado, el 8 de marzo. Estén atentos a otras historias de América Latina en las páginas de esa revista, y gracias a nuestra editora Jillian Dunham.

Gracias a Jonathan Gómez por su asesoría con esta historia y a las fundaciones de Sara & Evan Williams y Panta Rhea por su generoso apoyo al proyecto esta temporada.

También queremos agradecer a nuestro patrocinador, MailChimp. Más de siete millones de personas y negocios en todo el mundo usan MailChimp para enviar sus correos electrónicos y anuncios publicitarios. Radio Ambulante, por cierto, es uno de ellos. Para saber más, visiten mailchimp.com.

Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Para escuchar más, visita nuestra página web, radioambulante.org. Soy Martina Castro. Gracias por escuchar.

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