La foto y la herida | Transcripción

La foto y la herida

La foto y la herida | Transcripción

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[Daniel Alarcón]: Una advertencia: esta historia contiene escenas de violencia y lenguaje explícito. Se recomienda discreción. 

Esto es Radio Ambulante, desde NPR. Soy Daniel Alarcón. 

Comencemos por aquí. El 7 de abril del 2015, temprano en la mañana, el fotoperiodista salvadoreño Fred Ramos recibió una llamada de un colega. 

[Fred Ramos]: Me enteré de que habían sido asesinados cinco jóvenes en una finca cafetalera en el departamento de Santa Ana de El Salvador.

[Daniel]: A unos 68 kilómetros de la capital, San Salvador, donde él vivía en ese momento. 

[Fred]: La versión policial estaba manejando en ese momento es que había sido una purga entre miembros de la pandilla de la MS.

[Daniel]: La MS-13 o la Mara Salvatrucha, la más grande del país.

Su colega le preguntó si quería ir con él a fotografiar la escena. En ese momento Fred llevaba ya algunos años trabajando como fotógrafo en el periódico digital El Faro, cubriendo, especialmente, la violencia de las pandillas en El Salvador. Fred aceptó ir, pero con sospechas de que la historia era otra. 

[Fred]: Realmente lo que me empujó a ir, era de que ya estábamos investigando algunos otros casos similares y ya teníamos prueba de que la policía estaba cometiendo ejecuciones sumarias, ¿no? 

[Daniel]: O sea, ejecuciones extrajudiciales. El equipo de El Faro tenía pruebas de que estaban matando a personas sospechosas de pertenecer a las pandillas. 

Aquí es importante que sepan la situación en que estaba El Salvador en el 2015. Era el inicio de lo que fue el año más violento que el país ha sufrido desde, por lo menos, la guerra civil de los 80 y principios de los 90. Hubo 6,600 asesinatos. Un poco más de 100 personas por cada 100.000 habitantes. 

Fue el punto máximo de una violencia entre el Estado y las pandillas que llevaba ya más de dos décadas. Bueno, todo este contexto para decir que las masacres cada vez eran más comunes. 

Así que Fred fue e hizo una cobertura de rutina. 

[Fred]: Básicamente la escena que había era como periodistas y familiares que estaban dando declaraciones a los periodistas. 

[Daniel]: Y en medio de los árboles de café, una cinta amarilla separaba a los familiares y a los periodistas, de la policía y los cinco cuerpos de jóvenes entre 14 y 22 años. 

Mientras tomaba fotos, Fred sacaba tiempo para escuchar las declaraciones de los familiares de las víctimas. Ahí notó que algunas coincidían con sus sospechas. 

[Fred]: Ya estaban denunciando de que habían sido policías que habían llegado en la mitad de la noche y los habían sacado.

[Daniel]: Los habían sacado de sus casas en El Ranchador, un barrio a unos cinco kilómetros de ahí. Fred reconoció el nombre de inmediato. Lo había visitado solo una vez, pero era un lugar con suficiente significado para él. Ahí, 4 años antes, habían asesinado a su papá. Una coincidencia, sí, pero El Salvador es un país pequeño y que pase algo así no es raro. Así que Fred no le dio mucha importancia. 

Tomó fotos por unas dos horas y regresó a San Salvador. No quería estar mucho tiempo en la zona, era peligrosa. Ya en la oficina revisó las fotos, seleccionó algunas, se las descargó en la computadora y se olvidó del asunto. 

Al siguiente día, recibió otra llamada. Esta vez de su primo Manuel. 

[Fred]: Lo saludé un poquito, así como, cómo estaba, a que se debía su llamada, pero su tono era de alguien que si me quería decir algo importante ¿no? Y en ese momento lo que me dijo pues me quedé en blanco.

[Daniel]: Su primo le dijo que había ido a El Ranchador y había hablado con alguien. Y le dio una noticia… 

[Fred]: El joven que había asesinado a mi papá había sido asesinado en una masacre en una finca de café un día antes.

[Daniel]: Fred no tardó ni un segundo en unir todo: él había fotografiado el cuerpo del victimario de su papá. Un muchacho de 17 años. 

[Fred]: No te voy a negar pues de que sí me generó como sentimientos encontrados el saber esa noticia. 

[Daniel]: Él siempre salía a reportear buscando víctimas…

[Fred]]: Y eso era algo que ya me habían enseñado en El Faro, como el hecho de contar la historia desde el lado de las víctimas.

[Daniel]: Pero darte cuenta de que una de esas víctimas es el asesino de tu papá… 

[Fred]: Eso es algo realmente que creo yo, que ninguna escuela de periodismo te prepara a afrontar, pues, y tampoco la vida.

[Daniel]: Y desde entonces, Fred ha intentado conciliar cómo sentirse al respecto. De entender la línea que divide a la víctima del victimario en un país como El Salvador. 

La respuesta lo haría replantearse su propio duelo. 

Una pausa y volvemos.

[MIDROLL]

Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Nuestro editor Luis Fernando Vargas y el fotoperiodista Fred Ramos reportearon esta historia. Aquí Luis Fernando. 

[Luis Fernando Vargas]: El papá de Fred y su mamá se divorciaron cuando él tenía solo dos años. Su papá, Domingo Fred Ramos, ganó la custodia, y desde entonces la relación con su mamá ha sido prácticamente inexistente. Su papá era todo para él… 

[Fred]: Yo diría que más que mi papá fue mi mejor amigo.

[Luis Fernando]: Lo recuerda como una persona protectora, cariñosa, amable. Desde lo más pequeño… 

[Fred]: La primera vez que fui al cine, fuimos a ver Batman 1. Era bastante pequeño, no podía leer y tampoco mucho menos podía inglés, ¿verdad? Y mi papá básicamente me leyó todos los subtítulos durante toda la película y me iba explicando básicamente la película.

[Luis Fernando]: Hasta lo más grande…  

[Fred]: Incluso me protegió de él mismo, creo yo, cuando él tuvo un problema de adicción a drogas por ahí, cuando yo tenía alrededor de 14 años, realmente yo no noté la gravedad del problema hasta que estaba ya en su proceso de rehabilitación.

[Luis Fernando]: Era el menor de 8 hijos. Amante de la música rock, rebelde y a la vez hombre de familia, trabajador… 

[Fred]: Él tenía una frase que decía: todos los días son domingos. Y yo creo que para él esto de alguna manera significaba el hecho de vivir bien, de vivir tranquilo, vivir feliz.

[Luis Fernando]: Entre Fred y su papá no había barreras ni silencios… 

[Fred]: Nos hablábamos casi que a diario, nos contábamos básicamente todo lo que nos pasaba. Digo, no había como secretos entre nosotros…

[Luis Fernando]: Domingo nació en 1958, en un El Salvador que llevaba casi 30 años sin tener una elección democrática, justamente competitiva, sin golpes de Estado o fraude electoral. Era tierra de dictaduras militares controladas por la oligarquía. La clase dominante, dueña de las plantaciones de café y los sistemas financieros, se encargaba de poner y quitar gobiernos a conveniencia… 

Ya para inicios de los años 70, cuando Domingo era un adolescente, en El Salvador se estaban formando grupos de izquierda que creían que la lucha armada era la única manera de acabar con la dictadura. 

[Fred]: En ese momento la mayoría de los que estaban en estos grupos eran jóvenes y eran jóvenes que tenían una rabia, pues, una rabia en contra del sistema y consideraban de que esa era la manera de poder luchar en contra de ese sistema.

[Luis Fernando]: Y claro, la represión por parte de los militares era fuerte. 

Mientras tanto, en la casa de Domingo se hablaba poco de política, pero había una crítica a la situación del país. Este es Germán Ramos, uno de los hermanos mayores de Domingo.

[Germán Ramos]: Veíamos la corrupción que había en todo el sistema político y cómo eso permeaba toda la sociedad. 

[Luis Fernando]: Cosas como la situación de los campesinos. Una de pobreza extrema. La discusión la lideraba siempre el papá de Domingo, Manuel. 

[Germán]: Por un lado, criticaba la dictadura militar, pero también hacía ver de que el Partido Comunista, que había sido la fuerza de izquierda que había existido por décadas, no era opción tampoco.

[Luis Fernando]: Para él era un partido dogmático y burocrático. Tampoco estaba de acuerdo con la lucha armada, que atraía cada vez más a Domingo y a Germán.

[Germán]: La sobrepoblación, el hambre, la presión económica, la falta de educación hace estallar la violencia porque hay una cólera, ¿me entendés? Hay una furia, encerrada en uno. Y llega un momento en que estalla. Y especialmente si me están tratando con violencia ¿Qué esperan? ¿Que yo vaya a poner la otra mejilla? 

[Luis Fernando]: Y hubo un hecho que convenció a ambos de que esa era la única manera… Algo que los afectó personalmente. La muerte de su papá. 

El 28 de marzo de 1974, el abuelo de Fred, Manuel, se encontraba en su trabajo en una papelería en el centro de San Salvador. Era el gerente. Ya había pasado la temporada de entrada a clases y el negocio andaba lento, entonces solo estaban con él dos de sus hijos, Selva y Ovidio, que también trabajaban ahí. 

En horas de la tarde, un hombre entró al local. Selva se encontraba al frente, atendiendo. Esta es ella. 

[Selva]: ¿Qué desea? Este es un asalto. Y yo quedé como que si era una gente que conocía. Yo no creía que… ¿asalto? No puede ser.

[Luis Fernando]: Manuel estaba en el segundo piso, en su oficina y Ovidio en la parte de atrás. De inmediato entró otro hombre. Acorralaron a Selva.

[Selva]: Dame las llaves de la caja fuerte. No las tengo yo. Dame las otras llaves. No tengo. Yo no tengo llaves. Yo no tenía nada. Y en la caja. Ahí no hay nada, le decía. No ha venido gente.

[Luis Fernando]: Luego entraron otros hombres, llegaron a ser seis. Cortaron la línea del teléfono y empezaron a golpear la caja fuerte con una varilla de metal.

Selva gritó y su papá bajó con un arma que tenía en una gaveta. 

[Selva]: Cuando mi papá venía bajando la barandilla, se quedó inmóvil. ¿Qué pasa? Entonces él sacó la pistola y le disparó. 

[Luis Fernando]: El hombre le disparó en la cabeza a Manuel. 

[Selva]: Cuando papá cayó, eso sí que ¡qué barbaridad! Cuando vi eso, así que yo sentía, pero, una gran cólera, pero darle una patada. Lo maldecía y le decía cosas. 

[Luis Fernando]: Ovidio estaba en la parte de atrás de la papelería y al oír los disparos fue al frente a ver qué pasaba. Lo amarraron. Después de golpear a Selva, los hombres se llevaron el dinero y un carro que usaban para repartir mercadería.  

Después de mucho esfuerzo, Selva soltó a Ovidio, que corrió con su papá en brazos a la calle para buscar a alguien que lo llevara a un hospital. Una vez ahí le hicieron una cirugía, pero murió a las pocas horas. 

Los hijos de Manuel denunciaron el caso pero, según Delmon, otro de los tíos de Fred, apenas la fiscalía lo tomó, empezaron a recibir amenazas. Este es Delmon: 

[Delmon]: Me hablaba por teléfono y decían que si seguíamos con eso, que nos iban a matar a todos. Y eso no fue una vez, fueron varias veces.

[Luis Fernando]: Cuando denunciaron las amenazas frente al fiscal, este les dijo que era peligroso, pero que si querían podían seguir adelante con la investigación.

[Delmon]: Entonces yo lo consideré con mi mamá y le dije: “Mire, ¿qué vamos a lograr, qué vamos a ganar? Vamos a ganar que maten a Selva o maten a Ovidio o vengan aquí a poner una bomba”. Porque era corriente que fueran a poner bombas y todo. Así me dijo mi mamá. Mejor ya no. Dejemos eso.

[Luis Fernando]: Nunca se capturó a los asesinos, y a pesar de que los medios y la justicia siempre lo trataron como un asalto, hay dudas. Aquí Fred de nuevo. 

[Fred]: Esto yo creo que hasta la fecha a mi familia es algo con lo que todavía no están realmente convencidos. 

[Luis Fernando]: Algunos tíos de Fred hablan de la posibilidad de que estuviera relacionado con el hecho de que militantes de izquierda imprimieran propaganda en la papelería, que fue eso lo que causó que los militares lo mandaran a matar… Algo no impensable en el ambiente político que se vivía en ese momento, donde apenas iban naciendo las guerrillas… 

Otros dicen que fue algo relacionado al negocio de la papelería. No hay pruebas de nada, pero hay algo que los mantiene con preguntas…

[Fred]: Hubo demasiada insistencia de personas externas que no sabemos quiénes son para que dejaran de buscar justicia y dejaran de denunciar lo que había sucedido.

[Luis Fernando]: 50 años sin respuesta, solo con hipótesis…

[Fred]: Creo yo que eso no les ha permitido cerrar y tener un proceso de duelo como el que deberían de haber tenido, ¿no?

[Luis Fernando]: Cuatro años después, Domingo y Germán se unieron al movimiento guerrillero. Este es Germán de nuevo: 

[Germán]: No era justo que se asesinara a gente como el caso de mi papá y que todo quedara así como parte sin novedad, pues. Nosotros habíamos sido golpeados directamente y por lo tanto teníamos derecho a responder.

[Luis Fernando]: Germán y Domingo eran parte de la milicia urbana del grupo Resistencia Nacional, que estaba preparándose para la insurrección. Tenían que organizar manifestaciones, mítines, barricadas.  

Estuvieron militando unos años, hasta que en 1980 a Germán lo hirieron con una bala en el abdomen. La familia logró convencerlos de que era demasiado riesgoso seguir y se desvincularon al poco tiempo. 

La guerra se extendió hasta 1992. En medio de ese contexto, con Domingo ya fuera de la militancia, fue que nació Fred. Desde entonces, se dedicó a ser camionero y vendedor, a recuperarse de una adicción a drogas de años y a disfrutar los domingos de asados y familia. 

Así fue por más de 20 años.

Hasta el 19 de noviembre de 2011. Fred tenía 25 años y su vida era muy diferente a lo que es ahora. Era diseñador gráfico de una agencia grande de publicidad. Ese día, como a las 3:30 de la tarde recibió un mensaje en su correo. Era  su primo. 

[Fred]: Y era súper directo. O sea, no era no tenía ningún saludo de nada, sino que directo era: comunícate con alguien de la familia allá y en mayúsculas había escrito urgente.

[Luis Fernando]: Fred se dio cuenta que había olvidado su celular, así que cogió el teléfono de la oficina y llamó a la casa donde vivía parte de su familia. Le contestó su tío Delmon. Le dijo: 

[Fred]: Tenés que venir a la casa lo más pronto posible. O sea, la urgencia con la que me estaban haciendo que llegara a la casa no era una urgencia habitual. Y yo creo que en ese momento fue donde realmente yo sentí que algo le había pasado a mi papá. Y pues yo creo que más me tardé en colgar el teléfono que en llegar a la casa.

[Luis Fernando]: Ahí estaba toda su familia.

[Fred]: Y cuando llegué a la casa, de entrada me dieron la noticia que mi papá había muerto.

[Luis Fernando]: Fred solo recuerda que en ese momento gritó y se fue a llorar al cuarto donde dormía con su papá cuando él visitaba San Salvador. 

Ya más calmado, la familia le contó a Fred lo que había pasado con su papá. 

Unas horas antes, Mayo, uno de los tíos de Fred, había recibido una llamada del trabajo de Domingo. Este es Mayo:

[Mayo]: Y le digo al gerente: “Buenas tardes, yo soy Mayo Ramos, el hermano de Domingo”. “Ah, sí”, me dijo en El Ranchador ha tenido un accidente ¿Un accidente?, le digo, ¿un accidente automovilístico? 

[Luis Fernando]: El gerente no dudó mucho. 

[Mayo]: No, me dijo. Él falleció, me dijo. ¿Cómo? Lo mataron, me dijo. 

[Luis Fernando]: Mayo no entendía quién podía haberlo matado. Pagaba las extorsiones que pedían los pandilleros a las empresas para entrar a ciertos barrios y vender cosas, algo tan normalizado en ese momento en El Salvador, nunca buscaría problemas. De inmediato se fue al lugar, El Ranchador.

Al llegar al barrio, Mayo se encontró con un conocido. 

[Mayo]: Hey, Mayo, me dijo, ahí está tu hermano tirado.

[Luis Fernando]: Al lugar donde había sucedido todo. Era frente a una tiendita. Estaba todo acordonado por la policía. Ahí estaba Domingo.

[Mayo]: Tirado ahí, sin vida y con todos sus cosas de trabajo, pues es algo que… que no se borra nunca.

[Luis Fernando]: Mayo se quedó en silencio, mirando a su hermano. 

[Mayo]: La mente se, se nubla, no te queda más que cierto rencor, cierta impotencia de no poder hacer nada.

[Luis Fernando]: Había recibido cinco disparos. 

El funeral lo hicieron en la casa de su familia…

[Fred]: Que era la casa donde hacíamos los asados de domingo, que era la casa donde celebrábamos los… los cumpleaños. De hecho, diez días antes le habíamos estado celebrando el cumpleaños 53 a mi papá. Creo yo que era como una manera de contrarrestar la tristeza que tenía.

[Luis Fernando]: Lo más difícil ha sido procesar el sinsentido de las muertes de Manuel  y Domingo. Este es Delmon: 

[Delmon]: Cuando la guerra era, era normal que te cayera un par de plomazos porque iba pasando. Porque habían enfrentamientos aquí, en la ciudad y todo. O en los lugares donde uno caminaba, en las carreteras. Eso era… ¡vaya!, mala suerte. Pero era creíble.

[Luis Fernando]: Era una guerra después de todo. Pero dos muertes tan arbitrarias, tan repentinas, con casi 40 años de diferencia… Tratar de encontrarle sentido y no lo tiene más allá de que se vive en un lugar donde la violencia impera. Te empiezas a preguntar si es cuestión de suerte, estadística o algo más… 

Durante meses, Fred se sintió impotente. Estaba lleno de rabia. Hasta que su tío Mayo lo llamó a contarle que un pandillero de la zona le dijo quién había matado a su papá… 

[Fred]: Era un niño de 12 o 13 años. Y la razón por la que lo había hecho era que era la prueba que le habían asignado para poder iniciarse en la MS básicamente. 

[Luis Fernando]: Enterarse de esto lo hizo cuestionarse todo lo que había sentido hasta ese punto. 

[Fred]: O sea, creo yo que durante bastante tiempo, yo creo que me sentí molesto conmigo mismo. Porque realmente no sabía cómo… cómo sentir rabia por quien había matado a mi papá. 

[Luis Fernando]: Era un niño… Solo un niño… 

[Fred]: Y eso creo que me generó bastante frustración y bastante rencor conmigo mismo porque, o sea como el hecho de no poder sentir rabia, de no poder sentir deseo de querer vengar su muerte, sí me hizo sentir que le estaba fallando realmente, pues.

[Luis Fernando]: Un tipo de traición a su papá, a su legado. A su mejor amigo. Sentía que debía sentir ganas de venganza… pero lo que Fred quería era entender ¿Qué tiene que pasar para que un niño cometa un acto así? 

Después de meses de lidiar con el duelo, la culpa y el rencor contra sí mismo, y mientras el caso judicial de la muerte de su papá se quedó en que fue un pandillero y nada más, Fred decidió que algo tenía que cambiar. Se prometió –y le prometió a su papá– que iba a tratar de entender qué estaba pasando en su país. 

Renunció a su trabajo en la agencia de publicidad y encontró refugio en la fotografía, que siempre había estado ahí… gracias a su papá. Fue él quien le enseñó a tomar su primera foto de niño, a encuadrar, a no respirar cuando se dispara… Fue él quien ahorró durante meses para regalarle una cámara cuando salió de la universidad.

Se dio cuenta de que la herramienta que tenía a la mano para entender el mundo era la fotografía. Al poco tiempo ingresó a El Faro y empezó a fotografiar a víctimas de la violencia en El Salvador. Personas como él. 

[Fred]: El fotoperiodismo para mí ha sido una terapia, definitivamente. Y no tanto como el acto de fotografiar, sino que más bien lo que me ha dado el fotoperiodismo, que ha sido la posibilidad de conocer personas que han pasado por situaciones similares o incluso peores, pues.

[Luis Fernando]: La posibilidad de entender que no estás solo en tu dolor.  

[Fred]: Sino que es un dolor que lo sufren más personas de las que vos te imaginas.

[Luis Fernando]: Lo que Fred no esperó fue encontrar, en un pandillero, una manera de lidiar con ese duelo. Y una nueva forma de ver la justicia.

Ya volvemos.

[MIDROLL]

[Daniel]: Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Soy Daniel Alarcón. Antes de la pausa escuchábamos la historia de la familia del fotoperiodista Fred Ramos. Una familia como miles en El Salvador, cuya vida ha estado marcada por la violencia que se ha vivido históricamente en el país. 

Desde el asesinato de su padre, Fred ha intentado entender la forma en que opera la violencia en El Salvador. Y pocos casos lo han marcado tanto como el de un pandillero llamado Rudi. 

Nuestro editor Luis Fernando Vargas nos sigue contando.

[Luis Fernando]: En el 2016, un año después de que Fred fotografiara la masacre con que empezamos esta historia, recibió un correo de un medio internacional para quienes trabajaba de forma independiente. Querían que hiciera un reportaje fotográfico sobre la violencia en El Salvador. Inmediatamente pensó en una noticia reciente: en febrero, en el departamento de la Paz, se habían encontrado los cuerpos de tres pandilleros al interior de una iglesia. 

[Fred]: Ahí la versión policial que se manejaba era que la policía andaba haciendo un recorrido de rutina cuando de repente los pandilleros le empezaron a disparar a ellos.

[Luis Fernando]: Extrañamente, ningún policía salió herido. Además, le parecía raro el hecho de que hubiera ocurrido en una iglesia. Sospechaba que se trató de otra ejecución extrajudicial de la policía, que seguían ocurriendo en ese momento.  

[Fred]: Y ya cuando estábamos en el proceso de reporteo allí en la zona, nos dimos cuenta que habían habido un par de sobrevivientes de la masacre y entre esos había el de un joven que se llamaba Rudi.

[Luis Fernando]: Buscó el contacto, lo encontraron e hizo el reportaje. Unos meses después Fred lo volvió a contactar, esta vez por un mensaje de texto, y con la respuesta que recibió Fred empezó a entender la realidad de Rudi. Este fue uno de los audios que le mandó: 

[Rudi]: Mándame audio, cabrón. Todo lo que me has mandado en esos mensajes. Mandame audio, cabrón, que yo lo hago desde que yo leer no puedo entender, no puedo leer cabrón. Que mándame audio ahí ¿Oíste, cabrón? Audios.

[Luis Fernando]: A través de mensajes de voz cuadraron una cita y Fred y el periodista salvadoreño Óscar Martinez se encontraron con él en la casa de la mamá para entrevistarlo. 

Ahí se enteraron de que Rudi no sabía leer ni escribir. Y en ese momento, les dijo que tenía alrededor de 16 años. O al menos eso creía él. No estaba seguro. No tenía partida de nacimiento ni identificación. Rudi era uno de los menores de 14 hijos de distintos hombres. Varios de sus hermanos estaban en la cárcel. Su mamá tenía una tienda, pero terminó en la cárcel también. Su padrastro, igual. Y desde hacía dos años, Rudi había ingresado a la pandilla Barrio 18 Revolucionarios: robando, extorsionando, torturando, e incluso llegó a asesinar… La pandilla era su trabajo, su vida social, su escuela… Todo. 

[Fred]: Cuando le preguntamos a Rudi por qué había ingresado a la pandilla, él nos dijo que había entrado porque alguien lo había convencido. 

[Rudi]: Como a mí me comieron la mente, cabrón. No es que yo quise. No es como… Y como acordate que como un amor ligerito te come la mente y otro más viejo que vos. Va, puta, y yo de pendejo le hice caso a todo lo que me decía.

[Fred]: A Rudi lo sentí bien inocente, o sea lo sentí realmente como un, como un  niño. 

[Luis Fernando]: Le preguntaron sobre cómo fue entrar a la pandilla, sobre la paliza que recibió como rito de iniciación: 18 segundos de golpes brutales. Al que van a escuchar a hablar primero es al periodista Óscar Martínez. 

[Oscar Martínez]: ¿Y vos cuando ya terminó la, la, la cachimbeada qué sentiste?  ¿Qué pensaste? ¿Qué fue lo primero que pensaste?

[Rudi]: En ese momento solo pensé que iba a andar como ellos andaban.

[Fred]: O sea, su respuesta fue como diciendo que  finalmente ahora sí voy a pertenecer a algo. 

[Luis Fernando]: Empezaron a entrevistarlo cada cierto tiempo. Se volvió una rutina. Fred a veces cuadraba las citas. Pero era complicado: Rudi siempre andaba escondiéndose. 

[Rudi]: Nada, carnal, ya te voy a avisar porque ahorita está algo negro con la jura, cabrón. Ahorita ando un gran pelotón de hijos de puta por ahí por mi chante y atrás, ¿me entendés? Ahorita está algo negrón, pero depende como me ponga en estos días. Vamos a ver, ¿me entendés?

[Fred]: Para él, la opción única que existía en ese momento era la de escapar, porque él sabía de que si la policía lo detenía no era para llevarlo a la delegación ni nada por el estilo, era para… para matarlo, pues. 

[Luis Fernando]: Rudi era una persona totalmente excluida del sistema, de la sociedad. Alguien que simplemente buscaba algo… lo que fuera… que lo hiciera sentirse como una persona. 

[Fred]: Algo que aprendí en el proceso de de entrevistar a Rudi y hablar con Rudi es, creo yo, que fue como entender las graves consecuencias que sufrimos la sociedad en general por el hecho de que un niño de 13, 14, 15 o 16 años no tenga acceso a una vida digna realmente. Cualquier niño merece respeto sin necesidad de tener un arma, pues, para que sea escuchado. 

[Luis Fernando]: Cuando Fred conoció a Rudi, era uno de los últimos dos pandilleros que quedaban en su zona. A todos los habían matado o metido a la cárcel. Llegó un momento en que Rudi fue el único. Y ahí vio una oportunidad para salirse de la pandilla. 

[Fred]: Cuando fuimos a entrevistar a Rudi una vez que se quedó solo, lo que más me sorprendió al menos a mí fue su manera  de hablar.  O sea, realmente él había cambiado. O sea su postura también había cambiado.

[Luis Fernando]: Como han escuchado, a Rudi era muy difícil entenderle, pero ese 20 de septiembre del 2016 habló clarito. Y sentado recto, poniendo atención, como si fuera otra persona. 

[Rudi]: A mí ya no… No existe la pandilla, pero ya no, mi pensar es, ya mi vida que que sacarla adelante, pues ya la pandilla quedó atrás. Eso solo fue una brincadita,  ya eso ya lo olvidé. 

[Fred]: Además ese día se veía… Se veía contento realmente. O sea, estaba pensando en el futuro y lo que quería hacer y qué cambios le iban a venir en la vida. 

[Rudi]: Y yo en vez de este tatuaje me lo vaya, o sea, me tire otro encima, como una rosa, así, con nombres así arriba. Yo ya me voy a dirigir, ya a trabajar, a trabajar y sacar adelante mi vida, pues, ya… En un mes si primero Dios me mantiene vivo, pues eso es lo que voy a hacer, trabajar y seguir ahorrando dinero y ver cómo sí saco adelante mi vida. Ese es mi pensar.

[Luis Fernando]: Y así estuvo varios meses, jurando que ya estaba afuera. Fred también pensaba que de verdad se había salvado. En los siguientes meses Rudi fue herido por la policía, entró y salió de un penal. Encontró a Dios, estaba yendo a una iglesia. Trabajaba en una plantación de caña. Pero la nueva vida le duró hasta el 13 de diciembre del 2017.

[Fred]: Según lo que dice la hermana de Rudi, es que llegaron entre diez y 15 policías a la casa donde estaban viviendo. Básicamente toda la familia, ¿no? Eran diez, diez hermanos con los que vivía Rudi ahí. 

[Luis Fernando]: Estaban uniformados, pero se habían quitado el número que los identifica… 

[Fred]: Y dijeron de que llegaban a capturar a Rudi, pero además, se llevaron a sus otros dos hermanos que se llamaban Edwin y Herber. Ellos eran mayores que Rudi y tal cual, o sea, lo que dijeron que llegaban a hacer, eso hicieron, se los llevaron y nunca más volvieron. Un mes después, encontraron los restos de Edwin y Herbert, pero hasta la fecha los restos de Rudi aún no han sido encontrados.

[Luis Fernando]: Para Fred, Rudi se convirtió en una manera de entender al asesino de su papá. Ambos tenían una edad similar, seguramente crecieron en ambientes parecidos y murieron de la misma manera.

[Fred]: Es a través de eso que yo he ido como respondiéndome por qué un niño de 13 años no…, que no conocía a mi papá, con el que no tenía ningún vínculo, decide que… que lo quiere matar, ¿verdad?

[Luis Fernando]: Fred no siente que pueda perdonar al asesino de su papá. Ni lo justifica… 

[Fred]: Lo que me hace entender es que realmente en El Salvador uno de los problemas es de que cada quien ejerce la la fuerza y ejerce la justicia de la manera en como uno cree o considera que que la tiene que ejercer.  

[Luis Fernando]: La policía, las pandillas, los políticos, la sociedad… 

[Fred]: Hay como un tipo de distorsión de la justicia en sí, pues.

[Luis Fernando]: Por ejemplo, el caso de Rudi…

 [Fred]: Su interés de tener buena ropa, de tener buenos zapatos, de… de ser parte de una sociedad que lo respete, quizás para él la manera de conseguir la justicia era siendo parte de una pandilla, ¿no?

[Luis Fernando]: Todo este proceso le hizo entender a Fred que la realidad en El Salvador es mucho más compleja de lo que parece en la superficie… Es más que buenos y malos, que víctimas y victimarios… 

Estamos en el 2023 y la situación en El Salvador es muy diferente a la que mostramos en este episodio. 

[Fred]: Las pandillas básicamente no están operando en El Salvador, ¿no? Desde marzo del año pasado están aplastadas, si se podría decir así. Esto es algo que ya se venía de alguna manera sintiendo a través de todo este último año.

[Luis Fernando]: En marzo del 2022, a solicitud del presidente Nayib Bukele, la asamblea legislativa de El Salvador aprobó un Régimen de Excepción, que elimina ciertos derechos constitucionales, como a la libertad de asociación y reunión y la privacidad de las comunicaciones, así como varias garantías al debido proceso judicial. Sólo en el último año la policía ha arrestado a más de 65.000 personas y hay cientos de denuncias de ciudadanos inocentes que han sido arrestados sólo por el hecho de vivir en barrios estigmatizados. Además, se estima que alrededor de 90 personas han muerto en prisión debido a supuestas torturas, por falta de medicamentos y atención médica.

En febrero de este año, Nayib Bukele inauguró la prisión más grande de América, llamada Centro del Confinamiento del Terrorismo y que puede albergar a 40 mil personas. Mientras tanto, periodistas y organizaciones internacionales denuncian un debilitamiento serio de la democracia en El Salvador. 

Fred continúa trabajando, pero ahora ve algo diferente en las imágenes que toma.

[Fred]: Siento que estoy fotografiando otro tipo de violencia y que es una violencia de Estado, pues. Y que esa, yo creo, que es una violencia mucho más parecida a la que estaba cuando mi abuelo fue asesinado.

[Luis Fernando]: La violencia de las dictaduras reprimiendo. Es como si El Salvador no pudiera salir de un ciclo… Violencia del Estado a violencia de la guerrilla, a la violencia de las pandillas, y de nuevo a la del Estado… En eso piensa Fred, en qué pasará cuando se acabe el Estado de excepción.

[Fred]: Ahorita hablamos de una desarticulación de pandillas a través de una política a donde se han violado un montón de derechos de un montón de personas, ¿verdad? Entonces, estamos hablando básicamente de una paz que está construida sobre el sufrimiento de otras personas, y en cualquier momento eso se va a convertir en otra cosa.

[Luis Fernando]: La pregunta es… ¿Exactamente en qué? 

[Daniel]:Fred Ramos es un periodista independiente. Luis Fernando Vargas es editor de Radio Ambulante, vive en San José, Costa Rica. 

Si quieren leer más sobre la historia de Rudi y sobre cubrir la violencia en El Salvador, les recomendamos Los Muertos y el Periodista, de Óscar Martínez, publicado por Anagrama. 

Esta historia fue editada por Camila Segura. Bruno Scelza hizo el fact checking. El diseño de sonido es de Andrés Azpiri con música original de Ana Tuirán. 

El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Paola Alean, Lisette Arévalo, Pablo Arguelles, Aneris Casassus, Diego Corzo, Emilia Erbetta, Camilo Jiménez Santofimio, Rémy Lozano, Selene Mazón, Juan David Naranjo, Ana Pais, Melisa Rabanales, Natalia Ramírez, Laura Rojas Aponte, Natalia Sánchez Loayza, Barbara Sawhill, David Trujillo y Elsa Liliana Ulloa.

Carolina Guerrero es la CEO. 

Radio Ambulante es un podcast de Radio Ambulante Estudios, se produce y se mezcla en el programa de Hindenburg PRO.

Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

 

Créditos

PRODUCCIÓN
Fred Ramos y Luis Fernando Vargas


EDICIÓN
Camila Segura


VERIFICACIÓN DE DATOS
Bruno Scelza


DISEÑO DE SONIDO
Andrés Azpiri


MÚSICA
Ana Tuirán


ILUSTRACIÓN
Laura Carrasco


PAÍS
El Salvador


TEMPORADA 12
Episodio 28


PUBLICADO EL
04/18/2023

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