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Transcripción: La muerte de Facundo Cabral

La muerte de Facundo Cabral
Gabriela Llanos
16 minutos

Daniel Alarcón: Bienvenidos a Radio Ambulante. Soy Daniel Alarcón.

Hace unas semanas el costarricense Alejandro Jiménez, alias “El palidejo”, fue sentenciado en Guatemala a 50 años de prisión, por el asesinato del cantante argentino Facundo Cabral.

La misma condena fue aplicada a 3 guatemaltecos por ser los autores materiales del crimen. Esta sentencia llega 5 años después del asesinato de Cabral que ocurrió en la noche del 9 de julio del 2011.   

A propósito de esta noticia hoy volvemos a nuestros archivos para traerles la historia de esa trágica noche, narrada por la productora Gabriela Llanos y su, padre, Percy.

Gabriela Llanos: Mi papá conoció a Facundo en Argentina, en la década de los 60’, cuando trabajaba como disc-jokey en Radio Universidad de Córdoba. Los dos eran muy jóvenes y Facundo recién arrancaba su carrera artística.

Percy: Era un hombre desgarbado, además con un atractivo impresionante hacia las mujeres, un hombre muy seductor, con el pelo largo, barba, anteojos…

Percy: Un vestuario que creo que fue el precursor del uso del jeans, pantalón y  camisa de vaquero, botas,  tejanas, que después dio lugar a muchos chistes con el sentido humorístico de Facundo: en una de las canciones dice siempre que se ponía botas tejanas y en realidad eran cordobesas.

Gabriela Llanos: Yo nací en Córdoba. En el año 82, en el mes de mayo, antes de que terminara la guerra de Las Malvinas, mi familia se mudó a Venezuela. Mi papá pasó de trabajar en la radio a producir espectáculos. Crearon, junto con mi mamá, Anita, su propia empresa. En el año 83, contactaron con Facundo, que se había convertido en un ícono de la música popular en la Argentina.

Mi papá y mi mamá fueron los primeros en llevarlo a Venezuela.

Percy: Porque ya era un trotamundo, ya era un vagabundo “First class”…

Facundo fue un ídolo, primero en Caracas y después en todo el país. De allí nos fuimos interesando en su trabajo y le ofrecimos hacer giras por Centroamérica.

Gabriela Llanos: Durante más de veinte años, Facundo y mi papá organizaron giras de conciertos, algunas muy largas, de casi tres meses. Cada año, viajaban juntos, compartían cenas, desayunos, charlas, mates…

Hasta el año 99, cuando a Facundo le diagnosticaron un cáncer en la próstata. De ahí en adelante, sus problemas de salud fueron muchos, y en los últimos años tuvo que cancelar varias giras, incluyendo una por Centroamérica en el año 2009.

No fue hasta el 2011 cuando Facundo pudo reprogramar esa gira –un año durísimo para mi familia. Mi mamá murió de una manera terrible, rápida, sin que nos diera tiempo de asimilar su enfermedad. Por eso, esa gira, tan cortita, tranquila…

Percy: Para mí suponía una terapia. Los médicos, y mis hijas, mi familia, me habían pedido que para salir de la depresión de la muerte de mi esposa volviera a trabajar, y la mejor manera de volver era justamente con algo que me estaba ofreciendo en bandeja, y era cumplir con esta gira pendiente.

Gabriela Llanos: El 2 de julio del 2011 mi papá y Facundo aterrizaron en Nicaragua para el primer concierto de la gira. Facundo estaba mal, su cáncer se había extendido y tenía que comenzar otro ciclo de quimioterapia. Por eso, esa semana que pasaron juntos, a papá no le sorprendió nada que el tema recurrente fuera ese: el de la muerte. Según mi padre, Facundo hasta tuvo premoniciones.

Percy: Pero lamentablemente yo me di cuenta después, no cuando me las decía. Porque yo trataba de exculparlo cuando él me comentaba. Trataba de hacer ver de que cuando hablaba de la muerte no estaba hablando de que él presentía su fin inmediato, sino que presentía que por su enfermedad estaba realmente pensando que su vida estaba en el final.

Gabriela Llanos: Al llegar al aeropuerto de Nicaragua, papá conoció a la persona que, sin saberlo,  iba a ser clave en el desenlace fatal de esta historia: Henry Fariñas, el empresario que los contrató para un solo concierto en Managua. Facundo ya lo conocía, de otra gira anterior, por eso se saludaron afectuosamente. Mi papá, en cambio, era la primera vez que lo veía.

Gabriela Llanos: Papá y yo hemos hablado muchísimo del día en que Facundo murió y siempre, inevitablemente, mencionábamos a Henry Fariñas.

Percy: Al verlo me sorprendí. Un tipo muy joven, 42 años. Vestido con el estilo de yuppy, del empresario actual, no de los viejos empresarios como los que yo había conocido a través de los años en Centroamérica con el habano y la guayabera… Evidentemente se notaba que Henry Fariñas era un fan más que nada, un empresario, pero de otro tipo, no de espectáculos.

Gabriela Llanos: El único concierto que organizó Henry Fariñas en esa gira fue en el Teatro Rubén Darío de Nicaragua y estuvo lleno total, al igual que los otros dos: el de ciudad de Guatemala y el último, el de Quetzaltenango. Papá cuenta que Facundo estaba de buen humor, con ganas de hablar, de hacer chistes, de disfrutar del paisaje…

Facundo Cabral: Me da mucho gusta estar con ustedes…son muchos años de amistad…le dieron abrigo a mis canciones, y fueron mis compinches, mis socios, en esta aventura extraordinaria que es la vida…]

Percy: Yo recuerdo perfectamente una charla que tuvimos con él en el viaje a Quetzaltenango en donde él le pedía al chofer a cada momento parar, en cada lugar que pasábamos, porque iba recordando los momentos en los cuales él había pasado hacía como 20 años atrás en su primer viaje a Guatemala

Facundo Cabral: Son 51 años de caminar este planeta maravilloso…

Gabriela Llanos: El viernes 8 de julio de 2011 se terminó la gira. Al día siguiente viajaban: Facundo rumbo a Buenos Aires para hacerse su quimioterapia y mi papá volvía a Caracas. Los dos estaban melancólicos. Se terminaba una semana donde habían podido escapar de la realidad: Facundo de su cáncer y papá de la ausencia de mi madre. Pero ese viernes, volviendo de Quetzaltenango a la ciudad Guatemala, todo dio un giro totalmente inesperado…

Percy: El vuelo salía a las seis y media de la mañana y al llegar a Quetzaltenango el día viernes a las cinco o seis de la tarde en la recepción del hotel nos encontramos sorpresivamente con Henry Fariñas. Inmediatamente nos invita, e invita a Facundo a cenar esa noche.

Gabriela Llanos: Ese viernes a la noche, mi papá se enteró de que el empresario que los había contratado en Guatemala, Estuardo Castañeda, no iba a poder llevarlos al aeropuerto al día siguiente. Se lo contó a Facundo en aquella cena, delante de Henry Fariñas, que enseguida se ofreció a llevarlos en su auto. Facundo aceptó encantado, porque iban a ir al  aeropuerto en la Range Rover Blanca de Fariñas, una camioneta que lo tenía loco…

Gabriela Llanos: Como en una película papá recuerda minuto a minuto lo que pasó esa madrugada del 9 de julio de 2011. Eran las cuatro y veinte de la mañana. Salieron del hotel Tikal rumbo al aeropuerto de la Aurora de Guatemala.

Percy: Facundo como era habitual en él pidió sentarse al lado de Fariñas, o sea como copiloto. Yo me ubiqué detrás de Facundo y me acercaba mucho hacia él con el apoyacabezas de Facundo para poder hablar a su oído izquierdo.

Gabriela Llanos: Era noche cerrada. Totalmente oscura. Nadie en las calles, nada alrededor de ese Range Rover blanco. Papá y Facundo iban hablando, curiosamente, sobre el futuro. Henry Fariñas iba manejando en silencio. Estaban a unos cuatro o cinco minutos del aeropuerto, cuando de pronto…

Percy: Empezaron una suerte de disparos secos. Fueron pasando los minutos lentamente, hasta que vemos cómo Henry Fariñas cae de bruces frente al volante y la camioneta gira hacia la derecha, tal vez por el peso del cuerpo de Fariñas que iba todo hacia el pie derecho que apretaba el acelerador. Nos chocamos violentamente con un camión de bomberos que estaba saliendo para cumplir un servicio. Creo que esa fue nuestra salvación en ese momento pues los tipos no siguieron disparando más. Sabía que éramos actores de una obra que no habríamos querido protagonizar. El caso es que el mundo se me vino abajo cuando vi a Facundo inclinarse con su cabeza sobre su hombro izquierdo… Traté de levantarlo pero me di cuenta que ya era tarde, que ya no había ninguna posibilidad ni una esperanza de que estuviera con vida.

Gabriela Llanos: Durante unos segundos, papá pensó que él también está muerto. Pero entonces llega el ruido de los bomberos…

Percy: Rodearon el coche y preguntaron por los heridos, obviamente. Yo les decía que era Facundo. Facundo así dicho a secas de pronto no significa nada en ninguna parte pero en Guatemala decir Facundo Cabral ya era otra cosa. Se preocuparon mucho más  e inmediatamente se acercaron y con una seña me dijeron que prácticamente no había nada que hacer.

Gabriela Llanos: Henry Fariñas sobrevivió al atentado, que, claramente, iba dirigido a él. Todas las balas entraron por su ventanilla, la del piloto. Sólo se escapó una bala, una bala que le atravesó la cabeza a Facundo Cabral… Fue así, fugaz…

Percy: Facundo no tuvo tiempo, no se dio cuenta absolutamente de nada, de eso doy fe ciega.

Gabriela Llanos: A mi papá lo sacaron los bomberos del auto, preocupados, porque estaba lleno de sangre. Lo examinaron y se dieron cuenta de que sólo tenía unas esquirlas en el cuerpo y un ojo amoratado. Lo peor era el miedo.

Percy: El miedo dicen que es libre, no sé por qué, siempre. No es libre. Yo lo sentí, se exteriorizó con el estado de shock en el que estaba. Parecía un robot, un autómata, que hasta no podía enderezar las piernas ni los brazos. Sentía que fueron unos segundos, tal vez había fracciones, tal vez fueron fracción de segundos, en los cuales no podían pensar. Pero cuando lo hice, la mente supera totalmente el estado de miedo, el estado de pánico.

Gabriela Llanos: Cuando pudo recuperarse, mi papá quiso comunicarse con nosotras, con mi hermana y conmigo. Quería ser él quien nos contase que Facundo estaba muerto y que él estaba vivo. Estaba preocupado porque la noticia estuviese circulando por internet. Y efectivamente, la noticia de la muerte de Facundo ya estaba corriendo por todo el mundo…

Gabriela Llanos: Papá viajó a Madrid. Mi hermana y yo lo fuimos a buscar al aeropuerto. Nos vimos y nos dimos un abrazo eterno. Después, durante un tiempo, hicimos como si no hubiera pasado nada. Pero yo sabía, todos sabíamos, que estábamos siguiendo las noticias, como a escondidas, sin comentarlas. Así nos enteramos de que la balacera fue un ajuste de cuentas contra Henry Fariñas. Que Fariñas, ese tipo culto, elegante, y al parecer súper serio en el trabajo, estaba siendo buscado por la policía por narcotráfico, e incluso por trata de blancas. Poco tiempo después lo capturaron y condenaron a 30 años de prisión, la pena máxima en Nicaragua.

Clips de noticias: Henry Fariñas supuestamente utilizaba artistas internacionales para lavar dinero. Así lo afirma un…

Hoy fue capturado en el aeropuerto internacional de Managua, Nicaragua, el empresario Henry Fariñas, quien resultó herido en el atentado….

Culpable, así declaró la justicia de Nicaragua al empresario HF presunto blanco del ataque en el que murió el cantautor argentino Facundo Cabral en julio del 2011…

Gabriela Llanos: El 9 de julio de 2013, se cumplieron dos años del asesinato de Facundo Cabral. Decimos a s e s i n a t o, con todas sus letras, y nos sigue pareciendo una película, terrible, injusta.

Percy: Sí, cuando uno trata de encontrar una explicación al por qué le ocurren las cosas, por qué a uno, por qué a Facundo… pues es inexplicable. Lo cierto del caso es que… pienso que simplemente me salvé porque no estaba en ninguna agenda ese día y sí estaba Facundo, era el día de Facundo. Fue la fatalidad y la fatalidad ese día estaba conmigo, estaba en contra de Facundo.

Gabriela Llanos: A mi papá lo veo bien, como si se hubiese agarrado a la vida… Escribimos un libro juntos, y esto sí le sirvió de terapia, por fin pudo sacar todo lo que tenía adentro, por fin pudo llorar…

A veces, cuando estamos en casa y escuchamos alguna canción de Facundo, le entra un poco de bronca… pero por suerte… se le pasa.

Daniel Alarcón: Hablamos con Gabriela hace poco, y le preguntamos cómo seguía su papá, si la noticia de la condena de los asesinos lo había afectado mucho. Nos contó que su padre, Percy, no ha querido leer mucho al respecto, porque lo devuelve a ese momento tan doloroso. Cada vez que se habla sobre este tema, Percy no puede evitar sentir la sensación de total impotencia… Lo mismo que sintió esa noche hace cinco años, cuando vio la cabeza de Facundo inclinarse sobre su hombro izquierdo y sintió que ambos estaban muertos.

Gabriela Llanos es periodista de la W, Prisa Radio, en España. El libro que escribió con su padre, Percy, se llama “Facundo Cabral: crónica de sus últimos días” y fue publicado por la editorial Alfa en Venezuela y por el Grupo Clarín en Argentina.

Esta historia fue editada por Camila Segura.

El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Martina Castro, Silvia Viñas, Luis Trelles y Barbara Sawhill. La directora ejecutiva es Carolina Guerrero.

Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Para escuchar más, visita nuestra página web, radioambulante.org.

Soy Daniel Alarcón, gracias por escuchar.

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